Sentía como claramente los rayos de sol atravesaban las cortinas semicerradas de mi ventanal, otro día mas en el que debía madrugar para asistir a una junta directiva, era la mano derecha del Dueño de la compañía Uchiha's Corp, atrevería a decir que era como su asesora financiera personal y era por esta razón por la que debía acudir a cada reunión que fuera programada sobre inversiones y resultado de todas las compañías que formaban parte del emporio de Uchiha's Corp.
Con todo el pesar del mundo me dirigí al baño para comenzar a arreglarme para ir al trabajo, lo único motivante del día, era que al fin era Viernes, lo que significaba que saldría temprano de la universidad y podría irme a mi departamento a dormir, que era lo que mas necesitaba.
Luego de ducharme y decidirme por un conjunto formal de vestir que consistía en una falda negra tipo lápiz hasta las rodillas, una camisa mangas largas blanca con cuello en v, me detuve a verme al espejo, últimamente se había vuelto una especie de ritual evaluar mi forma de vestir y asegurarme que vestía para la ocasión, el conjunto me quedaba de lo mas bien, dejaba ver la esbelta figura que había alcanzado con el pasar de los años, pero aun así opte por usar una chaqueta de igual color que la falda para lucir lo mas profesional posible, después de quedar satisfecha con mi vestimenta me fije en mi cara, tantas noches en vela y extremado cansancio dejaban huellas, por lo que decidí maquillarme y ocultar las ojeras que habían aparecido debajo de mis vivaces ojos esmeraldas que cada día lucían mas apagados, coloque un poco de brillo en mis labios rosas, mi piel lucia tan blanca como la porcelana por lo que debía ponerme un poco de rubor en las mejillas para no parecer una especie de vampiro. Mi cabello era una cosa totalmente distinta, debía atarmelo con sumo cuidado, para poder colocarme correctamente mi peluca negra natural, era la única forma que había encontrado para esconderlo, luego de tantos años de soportar burlas por tener el cabello color rosa natural, había decidido que en lugar de pintármelo de cualquier otro color para pasar desapercibida, era mejor ocultarlo de las personas que solo se sienten mejor burlándose de los demás.
Me fije en el reloj de mi velador, eran las seis, aun tenia tiempo para desayunar, así que salí de mi habitación dispuesta a ello, tan pronto como termine, tome toda la documentación que iba a necesitar en la junta y antes de salir me fije por ultima vez en la imagen que proyectaba el espejo del recibidor, cualquier persona que no me conociera podría decir que tenia alrededor de 30 años o mas, por la forma de vestir, pero la verdad era que tenia 20 años y aunque mi forma de vestir me hiciera aparentar mas edad, mi rostro aun juvenil con apenas un toque de maquillaje daba a pensar lo contrario, creo que por eso me gustaba este estilo, con este pensamiento salí del departamento y me encamine a la salida del edificio para tomar el taxi que debería estarme esperando en la entrada como cada mañana.
-Creo que esta vez si me ha metido en un gran problema - susurre al sentarme en la silla frente al escritorio de mi jefe -Una cosa es recalcar las falencias de las áreas, pero otra muy distinta es comenzar a dar nombres de quienes no saben que están haciendo aquí - bufe molesta en busca de una respuesta lógica al altercado que había sucedido en plena reunión.
-Estas dándole demasiado importancia, ademas no tengo porque dar explicaciones a nadie de las decisiones que tomo, eres mi mano derecha y tienes toda la facultad para poner orden en las áreas en las que veas que hay problemas, eso incluye la baja del personal no productivo para mi- Soltó el Moreno que tenia por jefe, así simplemente era Madara Uchiha, una persona fría y calculadora cuando se trataban de negocios; pero muy aparte de su forma decida y segura al tomar decisiones, quede impresionada de su facilidad para concretar negocios millonarios que era su mejor habilidad y la que lo había ayudado a llegar en donde estaba, dueño del emporio mas importante de empresas de todo Japón y de países europeos.
-Lo se, solo que sabe que me incomoda que me imponga por encima de los demás gerentes a cargo, suficiente con que no quieran trabajar conmigo, como para que ahora vayan con las habladurías y todo de que tengo algo en contra de ellos y por eso he tocado el tema en la reunión- trate de que me entendiera, pero simplemente lo veía sonreír por lo sucedido.
-Recuerdo que alguien me había comentado, que no le importaba la opinión de los demás, y que simplemente se preocuparía de realizar su trabajo y dejaría que este hablara por si mismo, vamos relájate pequeña, ha sido divertido ver la cara de consternación de todos- comenzó a reírse pero al ver mi rostro lleno de preocupación dejo la risa y me miro con ojos llenos de ternura -No lo tomes personal Sakura, esa es la clave, ademas lo estas haciendo bien, no sabes lo orgulloso que me siento al ver como la pequeña que se atrevió a solicitar una entrevista de trabajo con ninguna experiencia se ha convertido en una feroz, inteligente y letal mujer de negocios- soltó desordenando mi cabello, solía hacer eso cada vez que hacia las cosas como el esperaba.
Tenia que reconocer que al pasar estos tres años de trabajar para el, había formado un vinculo algo paternal con el, por mi parte mis padres vivían en Europa y casi nunca sabia de ellos, así que en muchas ocasiones sentía como si no tuviera padres, en cambio el nunca tuvo ningún hijo, es mas tampoco se había comprometido, actualmente con sus 42 años, era uno de los millonarios mas codiciados de Japón, ya que su físico era muy popular entre las mujeres, su porte tan elegante y cuerpo bien definido era en especial lo que fascinaba a cualquier mujer que se encontrara con el, sus ojos grises, nariz respingada y sus labios gruesos enloquecían a cualquiera y que decir de su cabello negro y largo le daba aspecto algo salvaje, que combinaba a la perfección con su mirada penetrante; en fin el hombre maduro que todas las mujeres de Japón deseaban conquistar.
-Basta con despeinarme, en serio no me gusta-solté fingiendo molestia a lo que obtuve como respuesta una risa burlona de esas que el solo tenia reservada para su familia y amigos cercanos.
-Por eso es que lo...- se paro al ser interrumpido por unos golpes en la puerta -Pase- soltó fijando su vista en quien ingresaba a su oficina.
-Así que aquí han estado- soltó el hermano menor de Madara-sama -Quería enterarme por ustedes que fue lo que paso en la junta de esta mañana- quiso saber tomando asiento en la silla a mi lado.
-Nada en especial Fugaku-San- comencé -simplemente quise mencionar que el rendimiento de algunas áreas estaba decayendo, y como debe imaginárselo- voltee a mirar a mi jefe que se estaba aguantando la risa -Madara-Sama decidió que debía ser mas especifica y dar nombres de las personas que desperdiciaban el tiempo con otras cosas y dejaban de lado sus funciones por temas personales- finalice enarcando una ceja tratando de encontrar el lado divertido a toda esa odisea.
Espere por un comentario de parte del hermano menor de mi jefe como apoyo, por lo menos moral desde mi punto de vista, obteniendo como respuesta unas fuertes carcajadas de ambos, se notaba que eran hermanos, y que en ocasiones les divertía ver a los demás en apuros.
Decidí que ya era hora de ir a mi despacho, así que me levante y me despedí -Bueno, si no se les ofrece algo mas, me retiro tengo trabajo por hacer- solté y salí de la oficina, después de terminar mis pendientes del día me puse a revisar la materia que veríamos ese día, como aun tenia tiempo preferí leer un poco para la prueba que íbamos a tener el día de hoy, y tratar de mantener mi mente ocupada lo mas posible así no comenzaba a desvariar por esa tonta ilusión en la que había caído por un completo desconocido.
La clase había sido sumamente aburrida, auditoria solía ser interesante para mi, pero simplemente el cansancio no me permitía prestar mucha atención al profesor Kakashi. -Bueno chicos no se olviden del trabajo para el día lunes, ya pueden retirarse- Oh benditas palabras, tome mis cosas y me apresure en salir, moría por llegar a mi dulce cama y poder descansar.
Al llegar a mi piso, apenas y tuve tiempo para comer antes de caer presa del cansancio y agotamiento. No recuerdo exactamente cuanto tiempo estuve dormida, ni en donde me había quedado la noche, pero el sonido de mi celular había interrumpido mi hermoso sueño con un azabache de ojos oscuros, con toda la molestia del mundo me levante dispuesta a decirle un par de palabras a aquella persona que me había despertado en la mejor parte del sueño en la que estuve a punto de recibir un beso de aquel chico de ensueño; cuando me fije en el identificador de llamadas suspire, era mi jefe, eso solo significaba una cosa -Buen día Sakura, disculpa que te llame de improvisto pero ha surgido un inconveniente en una de las relacionadas y te necesito aquí para resolverlo, así que date una ducha fría y despiértate, necesito tu cerebro funcionando al cien por ciento, adiós- no me había dado ni tiempo de responder, cuando vi que había dado por finalizada la llamada, era tan frustrante no poder ni descansar un sábado, luego de una semana llena de reuniones y presentaciones, lo peor de todo es que había dejado inconcluso mi sueño; ya que, así que con el pesar de mi alma me fui a dar ese baño frió, necesitaba despertarme si era algo tan grave como había dado a entender en su llamada.
Dado la importancia y urgencia, decidí por vestir un vestido sencillo pero casual café oscuro que me llegaba cinco dedos sobre la rodilla, tome mi bolso de igual color y salí directo a la oficina.
Hacia tanto calor fuera, que comenzaba a incomodarme la peluca, me frustraba tanto usar esa peluca los únicos días en los que podía tener mi cabello natural al aire; pero debido a que era a la oficina a la que me dirigía mi única opción era soportarlo hasta que terminara mi trabajo ahí y me fuera a casa.
Después de escuchar el problema en cuestión por parte del administrador encargado de la empresa en dificultades, tuve que respirar profundo y contar hasta diez, como era posible que me interrumpieran en mi día libre solo porque ese sujeto frente a mi, con cara de torpe total, no había presentado una información al fisco hace un mes, y estos lo habían notificado, rayos era algo tan sencillo, el papeleo y los tramites a realizar estaban en la web, esa información era accesible a cualquiera, pero ellos había formado una tormenta en un vaso de agua y ahí me encontraba yo, trabajando en vez de estar descansando como lo merecía. Dejando de lado mi molestia, les indique todo lo que debían hacer y sin mas cogí mis cosas y me fui a mi despacho.
-Sabia que lo arreglarías tan pronto como te enteraras lo que había sucedido, por eso te llame- sin necesidad de levantar la cara pude reconocer esa voz cargada de comprensión y de algo mas que no supe distinguir.
-Si hubiera sabido de que se trataba, créame que no estaría aquí, ni siquiera tuve tiempo de desayunar- afirme con todo el mal humor de mundo.
-No te preocupes, ya mande a ver el desayuno, estará aquí en cualquier momento... pedí tu favorito- trataba de animarme y lo capte pero simplemente mi estado de animo no daba para mucho así que preferí guardar silencio y esperar a que saliera de la oficina, pero como siempre me equivocaba respecto a el y lo vi tomar asiento en uno de los muebles que tenia en mi despacho. -Entiendo que estés molesta, yo en tu lugar lo estaría pero mira el lado bueno, le has devuelto el alma a ese pobre hombre, que creo que ya estaba guardando sus cosas para irse- su comentario causo efecto y una pequeña sonrisa se formo en mis labios, pero tan pronto como me di cuenta volví a mi estado de frialdad total hasta que un golpeteo llamo mi atención.
-Pase- apenas pude decir, ya que había perdido el habla, no era real lo que estaba viendo, definitivamente mi mente me estaba jugando una mala pasada.
-Tío, he traído lo que me pediste- soltó el azabache antes de voltear su cara hacia mi y saludar -Buen día, tu desayuno especial con frutas ha sido difícil de conseguir pero me dijeron que era importante y que una vida dependía de ello- volteo por unos momentos a ver al moreno mayor que contenía su risa- así que estuve por muchos lugares buscándolo, espero y te guste -dijo para sonreírme y salir de mi oficina dejándome como una inmóvil como una estatua.
-Ya escuchaste, has hecho que ese pobre chico busque tu desayuno, así que mueve ese cerebro al comedor ahora- sentencio el moreno al pararse y seguir el camino del azabache menor dejándome completamente ida.
Mi cerebro aun trataba de procesar lo que acababa de suceder, ver al azabache de mis sueños en persona y en mi despacho, ver como me sonreía, que haya buscado mi desayuno y lo que mas me había impactado... lo que había dicho ''Tío''... como era eso posible, Acaso el era sobrino de Madara Uchiha?, el era un Uchiha!... De quien era hijo entonces, el único que venia a mi mente y se familiarizaba su rostro era solo una persona... Mikoto Uchiha, entonces no cabía duda, el era el hijo de Fugaku Uchiha!... Sin embargo, Fugaku tenia dos hijos, el mayor tenia veinticinco y estudiaba en el extranjero y el menor, apenas y salia del colegio y según me había contado tenia diecisiete años; con esas dos opciones la única que coincidía era que fuera el hijo menor. Sin perder tiempo encendí mi lapto y comencé a buscar en mis archivos, todos los documentos personales que tenia de la familia Uchiha, debía de terminar de completar el rompecabezas; cuando encontré las partidas de nacimiento encontré la que necesitaba, su nombre... era todo lo que necesitaba y cuando di con ello sin darme cuenta lo mencione - Sasuke...
-Disculpa, te estamos esperando para desayunar, vas a demorar acaso- me pregunto recargándose en el marco de la puerta.
-No te preocupes ya me desocupe, ya me junto con ustedes- solté nerviosa apagando rápidamente la computadora, tratando de hacer tiempo.
-Entonces te espero, así me aseguro que no demores mas- me contesto sonriendo, mientras cruzaba los brazos tratando de decirme que dejara de perder tiempo, opte por tratar de respirar y salir lo mas calmada rumbo al comedor pero simplemente sentía como su mirada se clavaba en mi nuca intimidandome por completo.
-No deberías tenerme miedo, no muerdo- soltó al pasar junto a mi para abrirme la puerta y permitirme pasar, voltee a verlo y me quede pasmada, tenia una mirada llena de diversión comparada a la mía de terror, y como no tenerlo, era apenas un chico que se graduaba del instituto y yo estaba a un paso de graduarme de la universidad, como verlo con los mismos ojos que en mis sueños... simplemente no podía, pero muy a pesar de eso si quería.
