Capítulo 2

-Al fin en casa- solté tumbándome en mi cama. Había sido un día realmente agotador y eso que apenas eran las 12:20 p.m., pero para ser sincera no podía descansar, el pánico que se instaló en mi cuerpo por la mañana al conocer al sobrino de mi jefe había desaparecido cualquier rastro de sueño; y como no, desde el momento que decidí desayunar junto a la familia Uchiha me había lanzado la soga al cuello, pero podría alguien culparme.

-No deberías tenerme miedo, no muerdo- Fueron sus palabras, su mirada me decía que estaba bromeando, pero no podía encontrarle el lado divertido, así que volteé y tome asiento frente a Fugaku y me dispuse a desayunar para poder salir lo más pronto posible del comedor. – Y que tal está el desayuno – Me pregunto al verme degustar la ensalada de frutas con yogur que me había comprado.

- Esta bien, gracias – corte cualquier indicio de conversación posible, no quería relacionarme para nada con él, era familia de mis jefes y en cuanto más rápido lo comprendiera sería mejor.

- Vaya, de verdad te has molestado, sabes que no ha sido apropósito el hacerte venir, simplemente no me confiaba de Daniel – Trato de disculparse Madara.

– Dave- le corregí – Por enésima vez se llama Dave, pues si no confía en el debería quitarle el cargo y ya – la ineficiencia de los demás no era problema mío, es más ni me afectaba a menos que complicaran mi trabajo y justo eso era lo que había ocurrido así que no me importaba si despedían o no al sujeto.

-No deberías ser tan ruda, piensa en su familia y como sustentaría el hogar si quedara desempleado – Trato de apelar a mi lado amable, Fugaku como siempre pensaba en el bienestar de su personal y de sus familias antes de tomar cualquier decisión, era conocido como el corazón de madre de la empresa-

- Como sea, no es mi problema – solté indiferente al comentario del pelinegro mientras pinchaba una frutilla para comerla.

- Pues debería serlo - me respondió el menor – No deberías ser egoísta y pensar solo en tus problemas, sino en la de los demás y si esta en tus manos ayudar a alguien deberías hacerlo sin quejarte -

Me quede sin palabras al escuchar lo que el azabache menor me había dicho, trate de calmarme en lugar de decir algo pues sabía que lo que saliera de mi boca empeoraría la situación y eso los Uchiha mayores lo sabían; Por otro lado sentía una extraña presión en el pecho, no era esa la impresión que quisiera que tuviera de mí, además él estaba equivocado, no era una persona egoísta o eso era lo que pensaba de mí misma. – Disculpen, gracias por el desayuno – con toda la tranquilidad que pude conseguir me levanté de la mesa junto con los restos de lo que había sido mi desayuno y lo lancé al basurero antes de salir de allí –

Me sentía vulnerable luego de oír aquellas palabras; que me dirigí a mi oficina a recoger mis cosas y salir cuanto antes de ahí, nunca me había sentido de aquella forma, era indescriptible, que el primer chico que me atrajera tuviera un concepto erróneo de mí. Justo cuando tome mi cartera y apague el ordenador sentí como alguien ingresaba a mi despacho.

- Discúlpame, no ha sido mi intención- mire directamente sus ojos y vi reflejada en ellos sinceridad por lo que preferí dejar las cosas como estaban y solo asentí como respuesta.

- A penas te conozco y te he ofendido, lo siento en verdad no suelo expresarme bien, ya sabes las palabras y yo, no nos llevamos bien – se acercó cortando la distancia que había entre nosotros – Discúlpame por lo que dije, no sabes lo mal que me siento al ser el responsable de borrar esa linda sonrisa que tienes – dijo volteando un poco para que no notara el leve sonrojo de sus mejillas.

- Esta bien, puedes estar tranquilo – respondí caminando a la salida - no estoy mal por ti o lo que pudieras decirme, no me importa lo que piense un niño que no sabe nada de la vida – y sin más salí dando un porrazo a la puerta.

Y ahí me encontraba, tumbada en mi cama preguntándome ¿Por qué le había contestado de esa forma?, fui tan grosera que de seguro eso afirmaba el concepto que tenia de mí. –Si tan solo hubiera aceptado sus disculpas y tratado de llevarnos mejor – suspire agotada.

Como era posible que estuviera en esa situación, el chico que había atrapado por completo mi atención, no era nadie más que el sobrino de mi jefe, y no conforme con eso era menor de edad; y para rematar había logrado que él tuviera una idea equivocada de cómo era ella.

- Creo que la culpa es mía, debería salir con chicos de mi edad, eso me ayudaría – me retire cuidadosamente la peluca y me dirigí a darme una ducha, necesitaba refrescarme y dejar de atormentarme por el desastre que provoque al desayunar junto a los Uchiha.

Después de tener un poco de tiempo para mí y de poder organizar mis ideas, decidí que necesitaba relajarme un poco así que llame a mis compañeras de universidad para quedar por la noche.

Luego de una siesta reparadora, mi cuerpo comenzó a protestar por alimento así que prepare unos deliciosos y rápidos sanduches, el día de mañana tendría que ir de compras pues no me quedaban muchas provisiones en el refrigerador y ant0es de que se hiciera tarde me comencé a arreglar para salir.

- Que bien se siente dormir – sonreí al ver mi reflejo en el espejo – Lo que necesitaba era dormir y adiós ojeras – estaba realmente encantada. Las chicas habían decidido ir a una discoteca en el centro de la ciudad, así que opte por vestir unos jeans negros ajustados, una blusa holgada blanca con diseños negros en el cuello y en las mangas y un par de botines negros.

- Definitivamente, hoy el rosa llamara la atención – peine mi cabello pelirrosa, me llegaba por los pechos así que lo deje suelto, me gustaba el color pero no siempre era blanco de halagos – Aunque presiento que el día de hoy será una noche inolvidable –

- Que bueno que decidieras juntarte con nosotras, ya llevabas mucho tiempo huyendo de nosotras – se quejó mi mejor amiga – Y eso que hasta saque permiso para que Hinata saliera con nosotras, no fue fácil debo decir pero ya pueden comenzar a agradecerme -. Resople entornando los ojos, mi mejor amiga Ino solía ser un poco pesada, llevaba un vestido turquesa muy ceñido que le llegaba a las rodillas y que hacia juego con sus ojos azules y su extensa melena rubia que llevaba sujeta en un moño alto.

-No molestes a Hinata, ya sabes cómo son sus padres así que deberías estar acostumbrada – pude ver como la mencionada se sonrojaba por ser el centro de atención, ella siempre ha sido tranquila y tímida pero de ese tipo de timidez que llegaba a ponernos de los nervios, llevaba un vestido holgado color blanco con diseños de mariposas que le llegaba hasta las rodillas, su cabello largo era de un hermoso color negro azulado que hacia resaltar sus ojos aperlados junto a su tez blanca como la porcelana. – Donde están las demás Hinata – pregunte al notar que solo estábamos nosotras tres.

- Que… quedaron en vernos dentro- dijo tratando de ocultarse detrás de Ino para que no la miraran demasiado.

- Entonces muevan esos pies, que la noche nos espera – nos tomó a ambas de las manos y nos condujo dentro del lugar, todo estaba oscuro y ese era el ambiente que tenían que crear, uno en el que los jóvenes pudieran relacionarse entre sí, sin la mirada molesta de los demás; y como no, si cada que se encendía la máquina de burbujas y humo imposibilitaban la visión, la única luz que se obtenía de esos lugares eran las de neón y la de esas esferas clásicas.

- Hey chicas, aquí – vi como nuestras amigas nos hacían señas para que fuéramos donde estaban – Hasta que llegaron – nos dijo una pelicastaña, con dos chonguitos en el pelo y un vestido rojo ceñido que le llegaba cinco dedos sobre las rodillas.

- No importa, vamos a divertirnos, es noche de chicas así que a disfrutar – dijo Temari, era la mayor del grupo, sus ojos eran de un verde oscuro, llevaba un vestido azul realmente ceñido y cortó que realzaba sus atributos y su melena rubia suelta le daba un aire de extrema sensualidad. – A bailar chicas!- soltó antes de dirigirse al centro de la pista.

Las demás la seguimos y comenzamos a bailar entre nosotras, era noche de chicas así que no habíamos invitado a ninguno de nuestros compañeros, la idea era divertirnos entre mujeres, y así pasamos la velada, entre unos cuantos cocteles y bailes, la noche realmente era prometedora.

No recuerdo cuanto tiempo estuvimos bailando entre nosotras, solo que ya estábamos un poco pasadas de copas y comenzábamos a reírnos por cualquier cosa que dijéramos así que decidimos regresar a nuestra mesa y pedir un poco de agua para que se nos pasen un poco los efectos del alcohol.

- Vaya que necesitábamos esto – grito Ino emocionada – Tal vez deberíamos juntarnos más seguido - sugirió mirándome recriminatoriamente.

- Ya sé que lo dices por mí, y sí, estoy de acuerdo debemos hacer esto más seguido – propuse levantando el pulgar.

- Oigan se han fijado d ese grupo de allá – aviso Hinata – Creo que no nos han quitado la mirada desde que llegaron – señalo discretamente con su copa para que fijáramos la vista.

La curiosidad fue más fuerte que cualquier otra cosa así que sin pensármelo dos veces volteé disimuladamente la cara para fijarme de los chicos a los que se refería Hinata y casi me caigo de espaldas al reconocer al menos a uno. – Por cristo, no puede ser – solté virando la cara rápidamente antes de que me vieran.

Que sucede Sakura, estas pálida – pregunto Tenten mirándome preocupada.

- No es nada – repare en balbucear, quizás era mi subconsciente que me jugaba una mala broma – iré por una bebida – agregue al dirigirme a la barra.

- Emm, hola – escuche una voz muy conocida a mi lado, quizás no era una broma y él en realidad estaba ahí justo a mi lado, no quería voltear mi rostro tenia tanto miedo que me reconociera, definitivamente alguien allá arriba me odiaba. – Sé que esto es raro, pero… - titubeo, se escuchaba realmente nervioso – quería pedir tu ayuda.

Tenía que responderle, pero el miedo no favorecía en nada la situación, sin embargo existía la posibilidad de que no me reconociera – Hola, en que puedo ayudarte – me voltee para darle la atención que me pedía, un grave error de mi parte lucia tan apuesto con sus vaqueros y chaqueta de cuero negro, sus ojos tan oscuros como los recordaba, su cabello ligeramente despeinado le daba un aire de rebeldía, Sasuke me atraía demasiado, sentía como mi corazón latía a gran velocidad por su cercanía.

-Emm.. yo… podrías ayudarme – me pidió avergonzado mirando en dirección a su grupo de amigos.

- Claro guapo, dime que podría hacer por ti – sonreí por la evidente muestra de que él no me reconocía

Mis amigos creen que no soy lo suficiente…. emm que no soy valiente y pues me han retado a que me acerque y te hable – note como sus mejillas se encendían por la confesión así que sin más me acerque a él.

-Pues yo creo que eres lo suficientemente valiente como para hablarme – le susurró al oído dejándolo completamente sorprendido. –Dime que necesitas para demostrarle a tus amigos su error.

Lo pensó por un instante – Quieres bailar – pregunto amablemente ofreciendo su mano.

Encantada – tome su mano y lo lleve a la pista de baile, al principio sentía su nerviosismo al estar tan cerca, pero después de varias canciones sentía como su brazo se afianzaba a mi cintura sujetándome con fuerza para que no me alejara demasiado de su cuerpo.

Sentía como mi cuerpo se agitaba por su cercanía, por sus caricias, por cada roce de su piel contra la mía – Tengo sed – atine a decir necesitaba refrescarme ya que mi cuerpo estaba ardiendo.

Acerco su boca a mi cuello y deposito un beso en la parte descubierta – Espérame, te traeré un poco de agua – y sin más se alejó.

Trate de ordenar un poco mi cabeza, no entendía lo que estaba pasando pero tampoco me molestaba, él se había acercado a mí no al reves; aunque la idea dejo un amargo sabor en la boca, ya que si no hubiera sido ella podría haber sido cualquier otra.

- Sus deseos son órdenes para mí – dijo ofreciéndome la bebida.

- Gracias – trate de sonreír pero la idea que cruzaba mi mente me había puesto de malas, yo no quería que él se acercara a nadie más, deje la copa en la mesa más cercana y lo tome del brazo halándolo a la pista – Ven aquí – solté pegándome a su cuerpo; deseaba sentir su cuerpo tocar el mío, la sensación era fantástica.

Me gusta cómo te mueves – me dijo volteándome y pegando mi trasero a su entrepierna – Debes de estar haciéndolo apropósito – gruño frotándose su ya pronunciado miembro.

Placentero, era la única palabra que venía a mi mente en este momento, - No sé de qué hablas – logre articular mientras él seguía aprovechando del ritmo de la música para seguir con lo suyo.

- Dime tu nombre – susurro en mi oído mientras ejercía más presión en su agarre, ojala y no me dejara marcas.

Me voltee quedando frente a frente, y me fije en sus labios, su boca ligeramente abierta lucia tan tentadora que no soporto más tiempo y se lanzó sobre ellos; fue un beso lento y suave se tomó su tiempo para saborear su boca, era mucho mejor que en sus sueños debía de aceptarlo, la falta de aire se hizo presente por lo que se alejó de él manteniendo su mirada clavada en su expresión confusa.

- Te lo diré la próxima vez – le dije al oído dándole una mordida después; y me di la vuelta dispuesta a irme pero un fuerte brazo tomo el mío y me dio la vuelta.

- Estaré esperándola con ansias – y callo cualquier respuesta de mi parte con sus labios, aunque este era un beso más fogoso, más pasional; mordió levemente mi labio inferior para que pudiera abrir la boca y cederle pasó a su lengua que recorrió con voracidad todos los rincones de ella. Luego de un par de minutos nos separamos y beso mi mano como despedida.

Al regresar a mi mesa veía la cara de intriga de todas mis compañeras, ellas no se cansarían hasta obtener respuestas y siendo sincera no sabría que decirles pues yo aún no entendía lo que acababa de suceder.