Cuando Arkham nos dio la señal Houndoom y yo nos fuimos de ahí, teníamos que planear un pequeño ataque al bosque, fuimos en total silencio hacía donde nos reuníamos con Arkham
—Bien entonces con que comenzamos— le dije a Houndoom mientras nos sentábamos uno frente al otro
—Sugiero una pequeña caza un poco sangrienta para comenzar— dijo mientras me miraba a los ojos
—Bien pero que sean pokemons normales de caza, tal vez algunos tauros pero nada más—
Houndoom me miró un poco frío pero después asintió
—De todos modos no queremos que nos descubran tan rápido— dijo mientras se ponía de pie y tomaba un poco de agua en el río
Estaba emocionada por comenzar con el plan, la verdad ya quería volver a ver a Might y desquitarme con esa estúpida Absol por la herida que me había hecho.
Me acerqué al río y vi mi reflejo en éste, todos los días desde que esa maldita Absol me había herido me inspeccionaba mi herida, veía como cicatrizaba y cambiaba constantemente de tonalidades rojizas a marrones mientras ésta se cerraba completamente, y al final había dejado su huella muy impregnada en mi.
Acaricié suavemente mi herida con mi pata, por lo menos ya no me dolía como antes pero eso no hacía que se viera menos grotesca.
—Aun que la sigas mirando no desaparecerá— dijo Houndoom a un lado de mi
—Ya lo sé— le dije con fastidio mientras alejaba mi rostro del agua y lo miraba con el ceño fruncido —¿alguna otra observación?—
Por un instante me miró con enojo pero luego suspiró
—Sólo quería disculparme por como te nombré antes, no tenía ningún derecho para hacerlo— dijo mientras miraba a otro lado
Esa disculpa me sorprendió, jamás creí que Houndoom fuera de los que se disculparan por su propia cuenta
—Descuida, esta bien te perdono— dije mientras el se giraba pero juro que logré ver el dejo de una pequeña sonrisa en su rostro
—Como sea será mejor que comencemos con nuestro plan— dijo para luego comenzar a caminar de nuevo hacía el bosque, yo lo seguí de cerca, aún no podía creer que se había disculpado, tal vez si tenía un corazón que yo juraba inexistente.
Caminamos por algunos minutos hasta que por fin llegamos a una especie de pradera donde los tauros pastaban y algunos que otros pokemons simplemente gozaban del día.
—Comencemos— dijo Houndoom mientras se movía detrás de unos arbustos y comenzaba a visualizar a nuestra presa, un Tauros joven que pastaba solitariamente detrás de la manada —vamos— sin más Houndoom salió disparado hacía el Tauros mientras gruñía en alto, yo lo seguí de cerca colocándome a su lado, el tauros al vernos tan cerca corrió hacía la manada alertándolos a todos y para nuestra desgracia comenzando una estampida hacia nosotros
—¡Corre!— gritó Houndoom mientras corría adelantándose a mi
Me quedé aturdida mientras todos los Tauros corrían en mi dirección, estaba paralizada por el miedo, había mucho ruido y los constantes golpeteos de las patas de los Tauros en el suelo me asustaban cada vez más.
De pronto sentí como alguien me empujaba sacándome de mi trance haciéndome correr, esquivaba a los Tauros a como podía, cuando salí de la estampida revisé a mi alrededor buscando a Houndoom y para mi desgracia lo vi tratando de esquivar a los Tauros
—¡Houndoom!— grité horrorizada al ver como un Tauros le pasaba por encima dejándolo tirado en el suelo, veía desesperada como los Tauros pasaban encima de él e incluso como otros lo pisoteaban, parecía que la estampida jamás terminaría hasta que finalmente cada vez empezaron a haber menos y menos Tauros hasta que al fin todos habían desaparecido—¡Houndoom!—
Corrí hasta él y lo vi inerte en el suelo mientras un río de sangre comenzaba a formarse debajo de él, con temor lo olfateé descubriendo aliviada que no estaba muerto... aún.
Con cuidado lo tomé del cuello y comencé a arrastrarlo fuera de ese lugar ocultándonos detrás de unos arbustos, limpié sus heridas con mi lengua mientras buscaba desesperada algo que me sirviera para parar el sangrado, pero lo único que veía eran hojas, hojas y más hojas a nuestro alrededor
—Mighty...—
Al escuchar su débil voz centre toda mi atención en él
—¿Qué ocurre? ¿Necesitas algo?— pregunté desesperada por saber que lo inquietaba
—Trae esa...planta— dijo mientras con su hocico señalaba a duras penas una extraña planta a la que jamás en mi vida le había puesto atención, corrí hacia ella y la tomé con mi hocico arrancándola y llevándosela a Houndoom—rásgala y pon... lo que le salga en mis heridas— dijo para luego cerrar sus ojos
—Descansa, no te preocupes— le dije, extrañamente me sentía culpable por lo que le había pasado y me estaba comenzando a preocupar por su estado de salud.
