Desperté y lo primero que vi fue a Arkham que dormía plácidamente, sentí como Nineth se removía entre mis brazos, sonreí al verla dormida, le lamí la mejilla y ella abrió un poco sus ojos, se giró y me miró con una pequeña sonrisa, se veía hermosa, no sabía como podría pasar mis días si ese maldito de Arkham intentaba hacer algo en contra de ella para separarnos.
—Hola—
—Hola— me saludó alegremente
De pronto algo se escuchó, parecían...¿cascos?, de la nada Umbreon junto con Mightyena salieron corriendo de la cueva
—¡Estampida!— gritó Umbreon, en cuestión de segundos ya me encontraba corriendo frente a ellos, la estampida se escuchaba cada vez más serca y eso sólo significaba una cosa... venían en nuestra dirección, si venían hacia aquí nuestras hembras y los cachorros de Umbreon corrían riesgo.
Subí a una colina y entonces los vi, una gran manada de Tauros corrían en nuestra dirección, bajé de la colina y corrí aproximándome a ellos, justo cuando estaban a pocos metros de ellos liberé un potente rugido ensordecedor que los desorientó. Todos los Tauros dejaron de correr y me vieron
—¿Porqué la estampida?— pregunté, todos se miraron entre ellos mismos y al final nadie me resolvió nada
—¿Qué ocasionó la estampida?— preguntó Umbreon al lado de Mightyena uniéndose a mi
—No lo sé— le dije y entonces todos los Tauros resolvieron irse de ahí
—Tal vez algo los asustó— dijo Mightyena
—Miren— Umbreon se acercó al rastro que habían dejado los Tauros al marcharse, entre las millones de patas que estaban dibujadas en el suelo solo unas cuantas tenían sangre
—Debieron pisar a alguien en el camino— dijo Mightyena
—Voy a ver, ustedes quédense aquí— dije y sin más comencé a seguir el sendero de sangre, parecía que habían aplastado algo muy grande, el sendero se fue haciendo cada vez más y más rojizo hasta que pude divisar a lo lejos un pequeño charco de sangre, me acerqué a él y lo olfatee. La sangre estaba fresca, sin duda el pokemon que habían pisado aún seguía aquí mal herido, no tarde mucho en encontrar a una Migthyena y a un Houndoom por el lugar.
La Migthyena me miraba asombrada mientras resguardaba recelosamente al Houndoom
—¿Necesitas ayuda?— pregunté acercándome al Hundoom, al parecer había tratado de parar la herida con una hierba verdosa, miré a la Migthyena quien sólo me miraba asustada— tranquila, no te aré daño, dime ¡necesitas ayuda para cuidar de tu compañero?— al parecer se sorprendió por mis palabras pero luego reaccionó
—Si, la verdad es que no se que hacer, estoy asustada— me dijo nerviosa, al parecer la estampida la había aturdido
—Descuida, te ayudaré— le dije sonriendo para que no desconfiara de mi
Busqué unas cuantas ramas grandes para improvisar otra camilla cuando de pronto Umbreon y Mightyena llegaron
—¿Lo encontraste?— preguntó Umbreon
—Si es un Houndoom, su compañera me ah pedido ayuda por que no sabe que hacer, ayúdenme a hacer una camilla—
Todos nos pusimos a buscar las ramas y cuando ya teníamos suficiente los guié hasta donde estaba el Houndoom y su compañera, al llegar Mightyena dejó caer las ramas y se abalanzó sin razón aparente sobre la hembra quien lo miraba asustada
—¡¿No te dije que no volvieras a venir y mucho menos con él?!— le gritó en su cara
—Might basta— dijo Umbreon
—Me lastimas— se quejó la hembra
De un momento a otro el Houndoom se había levantado y lo había embestido con la poca fuerza que tenía para que se alejara de la hembra mientras ella se refugiaba a su lado
—No la vuelvas a tocar— sentenció el Houndoom para luego desvanecerse en el suelo, sin duda estaba muy mal herido
—Might déjalos en paz, los llevaremos con nosotros y luego cuando el Houndoom se cure podrás arreglar cuentas con él—
Might me miró enojado y con rencor pero finalmente se calmó y muy a su pesar nos ayudó a construir la camilla y a llevar al Houndoom junto con la hembra hasta nuestro hogar.
Cuando regresamos me sorprendí de que ni Nineth ni Arkham estuvieran por el lugar, sin decir nada salí disparado a buscarla, sólo esperaba que ese maldito de Arkham no le hubiera hecho nada. Los encontré sentados juntos mientras que Nineth le regalaba una sonrisa a Arkham y por un breve segundo me planté la idea de que ellos hacían una buena pareja pero esa idea murió en el instante en que Nineth me miró a los ojos y me sonrió corriendo hacia mi
—¡Volviste!— me dijo emocionada mientras me lamía la mejilla
—¿Porqué estas aquí con él?— le dije recobrando la furia que estaba en mi interior mientras miraba a Arkham
—Tenía ganas de caminar así que Nineth me acompañó— me respondió Arkham acercándose a mi
—Bien si ya puedes caminar entonces vete—
—Aún no puedo hacer eso, aún sigo herido— me mostró su costado izquierdo y este aún tenía algunas heridas
Ante mis ojos eran heridas mínimas que se podían curar en muy poco tiempo, justo cuando iba a replicar Arkham se disculpó y se marchó, cuando ya estaba un poco lejos solté el aire que ni siquiera sabía que estaba reteniendo
—¿Tei qué pasa?— me dijo Nineth preocupada a mi lado
—Nada— respondí más seco que lo que quería, miré como Nineth se veía dolida por mi tono de voz y en cuestión de segundos rompió en llanto—Cachorra lo siento— traté de disculparme, me acerqué a ella con intenciones de abrazarla pero se apartó y eso muy en el fondo me dolió
Por un instante pensé que ella dejaría de llorar en cualquier momento pero conforme los minutos pasaban ella seguía llorando y por un momento disidí dejarla en paz para que se desahoga a gusto, justo cuando me levanté para marcharme sentí como ella me abrazaba aún llorando
—No te vayas— susurró
Me senté de nuevo y la atraje más hacia mi, poco a poco ella se fue calmando hasta que su llanto desapareció y simplemente nos abrazábamos contemplando el lugar. No supe cuanto tiempo pasó pero para cuando miré al cielo ya era de noche
—Regresemos Cachorra— le dije en su oreja
—Quedémonos, sólo un poco más— pidió
La separé un poco de mi y vi como en sus ojos se reflejaban miles de sentimientos, últimamente la había notado un poco cambiada, parecía como si fuera un poco bipolar. Sin más asentí con la cabeza, nos separamos y en cambio nos recostamos los dos juntos, me permití relajarme al estar a su lado, descansé mi cabeza en el suelo y cerré mis ojos disfrutando de los sonidos nocturnos. De pronto sentí como Nineth frotaba su mejilla contra la mía a lo cual yo sólo sonreí pero de un momento a otro sentí sus labios besando mi cuello y eso extrañamente me encendió.
Levanté mi cara y vi como Nineth estaba un poco sonrojada pero extrañamente disidida
—¿Qué haces— le pregunté mientras le prestaba total atención
Ella bajó su mirada y de la nada me dio un beso tímido al principio pero que se fue tornando apasionado a medida que pasaban los segundos. Nos separamos por la falta de aire y con una sonrisa me deleité al ver el rostro sonrojado de Nineth, ella se acercó más a mi restregando nuestras pieles mientras ronroneaba de una manera muy sexy a mi parecer.
Sin más me levante un poco alterado y excitado por sus acercamientos, ella también se levantó pero en cambio me besó apasionadamente robándome un gemido, ¿cuándo se había vuelto una experta en esto?.
La miré a los ojos buscando la respuesta pero lo único que lograba ver en ellos era el deseo, la pasión y el amor. No pude resistirme y terminé entregándome por completo a ella y ella a mi. Nos entregamos como nunca lo habíamos hecho, salvaje, rudo pero con el amor y la pasión de por medio. Para cuando nos saciamos caímos agotados uno junto al otro pero completamente felices.
