Capítulo 18. Black dead

Ron se encontraba al borde del precipicio con la persona que le había ayudado, los matarían pero no se iría sin luchar, trato de avanzar para hacerles frente a sus perseguidores, pero la persona que estaba a su lado lo abrazo de lado, jalándolo para arrojarse los dos por el precipicio, aun cuando estaban a punto de saltar un hechizo los alcanzo a los dos no sentían dolor pero después de unos segundos algo empezaba arder en donde los había alcanzado, sin importar que su salvador era más pequeño y había recibido el hechizo saco la fuerza para empujarlos a los dos estaban a punto de llegar al agua pero desaparecieron antes de hacer contacto con la superficie, Ron sintió como caían en una superficie dura, pero no fue tan duro el golpe, de repente Ron sintió que el ardor comenzaba a extenderse, la persona de la que estaba aún abrazado no reaccionaba, un anciano se acercó a los dos, se acercó primero al más pequeño de los chicos que acababan de aparecer en una vieja casona, Ron trato de incorporarse para ayudar al anciano pero solo consiguió quedar sentado, el anciano le quito la máscara a este y Ron, pudo ver que su salvador era una chica de piel blanca y cabello un negro como la noche, sus labios rosas y delgados, abrió un instante los ojos de color ámbar para volverlos a cerrar, Ron hizo el esfuerzo de volverse a levantar pero de repente el dolor se acrecentó sentía como si algo lo desgarrara por dentro, y grito de dolor hasta que perdió el conocimiento, el anciano levanto a los dos con su varita y los llevo a una habitación, les levanto la quito la ropa y descubrió que había una mancha negra que se comenzaba a extender lentamente sobre sus cuerpos, se apresuró a ponerles una poción de color purpura espesa sobre la herida, la cual ya no avanzaba pero se mantenía hasta adonde se había extendido.

Ron viajaba en sus sueños de una pesadilla a otra, viendo a Lord Voldemort regresando a la vida asesinando a sus padres, a sus amigos, o todos, arañas gigantes persiguiéndolo, hombres lobos, que comían pequeños niños, pero la peor de todas ellas eran esos ojos negros vacíos detrás de las máscaras, atormentándolo de maneras inimaginables, arrebatándole todo lo que fuera importante y con ellos traían la destrucción a todo lo que se cruzaba en su camino, solo desesperación y muerte, a su paso todo se incendiaba nadie podía huir de ese fuego maldito que los acompañaba a donde fueran, un fuego que nadie podía extinguir.

Las pocas veces que reaccionaba, veía a un anciano aplicándole algo extraño, también observaba la chica que estaba en una cama frente a él, se deliraba, gritaba y llamaba a alguien entre sueños, siempre afiebrada, para volver a perderse entre sus sueños.

Sin saber cuánto tiempo paso, un día despertó, sintiendo su cuerpo débil y pesado, se incorporó pesadamente, la luz se filtraba por una ventana, el anciano se dirigió, a él y le puso una mano en la frente, para ver si ya no tenía fiebre.

Ron- donde nos encontramos

Gordon- en el bosque de "Oyu", soy Gordon y estas en mi casa, los he estado cuidando desde que aparecieron aquí.

Ron se giró y vio a la chica la cual seguía inconsciente, estaba bastante pálida y con fiebre,

Gordon- ella se llevó la peor parte, ya que utilizo casi toda su energía, para que los dos aparecieran en este lugar, no sé si sobrevivirá

Ron no sabía que hacer la chica lo había salvado, en dos ocasiones exponiendo su propia vida, no podía morir, tenía que hacer algo para ayudarla, pero todavía no podía tenía que recuperar energías ya que su cuerpo aún estaba débil, Gordon le dijo que habían pasado un par de meses desde que habían llegado a su casa y que la maldición que les recibieron era muy poderosa se extendía lentamente una mancha negra, provocando un terrible dolor y agonía, debilitando no solo la fuerza física sino también la mental, la piel donde había recibido la maldición quedo una cicatriz que parecía una enorme quemadura, poco a poco Ron fue recuperando energías, en los días que el anciano salía, para buscar ingredientes que utilizaba para tratar a la chica, Ron cuidaba de la chica que parecía, no mejorar, el al no saber qué hacer para calmarla, le toma la mano, y ella parecía tranquilizarse un poco, una vez que Ron se recuperó, le dijo al anciano que lo mejor sería llevar a la chica a San Mungo, para que la curaran, pero el anciano le dijo que la chica no sobreviviría a la desaparición, Ron estaba perdiendo las esperanzas de que la chica se salvara, hasta que por fin reacciono, abrió sus ojos color ámbar y sintió que alguien le sujetaba la mano, dirigió su vista a la persona que se la sujetaba, una cabellera roja, recostada, en su cama, se encontraba durmiendo, mientras sujetaba su mano, ella lo observo por unos minutos, no sabía si despertarlo o no, pero tenía la garganta demasiado seca, tenía sed, retiro lentamente su mano de la de Ron y le movió, la cabeza, el lentamente se despertó por el movimiento abriendo sus ojos verdes, para encontrarse con unos bellos ojos color ámbar, ella con una voz un poco ronca y débil le hablo.

A- Tengo sed

Ron- claro, (tomo la jarra que se encontraba en una mesita y le sirvió un vaso de agua, que acerco cuidadosamente a los labios pálidos de la chica sosteniéndole la cabeza con una de sus manos para que ella pudiera beber el agua, una vez que términos de beber, Ron deposito su cabeza suavemente en la almohada).

A- cuanto llevo aquí

Ron- llevamos un par de meses, la mayoría del tiempo has estado inconsciente no sabíamos si sobrevivirías.

A- donde esta Gordon

Ron- salió a buscar unos ingredientes para sus pociones no debe tardar, cómo te llamas…

A- Astoria Greengrass y tú quién eres… que hacías en el bosque.

Ron- Ronald Weasley, me encontraba en el bosque investigando las desapariciones que ha habido en la zona, soy Auror y tú que estabas haciendo en el bosque…

Gordon- por fin reaccionaste niña, sin duda, eres muy fuerte (Gordon acababa de llegar a la casa) ven Ron ayúdame a preparar la comida Astoria necesita descansar para reponer energías.