Hola, como siempre les dio un cordial saludo y dije que habría continuación en Mayo y en este día 3 de Mayo lo vuelvo una realidad.

Este capítulo no es tan largo como el anterior que espero les haya gustado, aunque no hubo review para saber qué pensaron, tal vez es porque no tienen nada en qué pensar, pero bueno, no importa, interpretaré su silencio, XD.

Espero que les guste, el cambio que hice en Shinji se ve reflejado en este capítulo y obviamente en el siguiente y de una vez aviso: el siguiente es el último de este fic, les dije que sería corto.


Amor.

Pasó poco tiempo en el que el joven Shinji no sintió más dolor, ni angustia, ni tristeza, se había despedido de Akira, aun sabiendo que estaba dentro de él y que era él mismo, no otro Shinji. Shinji dormía con el cuerpo entumecido y con una potente migraña, aun así estaba feliz, era una combinación muy extraña.

La cabina se abrió y el muchacho casi despertó ante la caída del peso de una mujer. Era su tutora, Misato, quién lloraba y lo abrazaba, rogando que despertara.

—¡Shinji-kun!

—Misato-san…—"Quiero abrazarla pero… mi cuerpo… está demasiado pesado, ¡la extrañé y eso que no pasó ni un día!"—. Shinji intentó abrir los ojos pero estos le dolían, es ahí cuando dio un leve grito recordando cuando le privaron de su vista en su mente mientras peleaba contra sí mismo.

—¿¡Estás bien?!—. Misato se alejó un poco. —¿Te estoy lastimando?

—Pesas… está bien, quería… te extrañé mucho—. Shinji derramó algunas lágrimas, no podía ver a Misato peor sabía que estaba ahí.

Misato no está aquí, Shinji.

—"Se equivocó, Misato-san está justo a mi lado. No me dejó solo, pero no podía alcanzarme. Yo desconfié… desconfío de todos, incluso de mí mismo".

—Qué bueno que estás aquí—. Sin más, Shinji volvió a desmayarse sin poder abrir los ojos.


Tiempo después los abrió y lo primero que vio fue el techo de ese cuarto de hospital, en los cuarteles de NERV. Se sintió aliviado de poder ver de nuevo, después de ese enfrentamiento y sentir cada herida y verla como real dentro y fuera del EVA, ni él mismo creía que estaba ahí o que estaba vivo, afortunadamente lo estaba, y todo gracias a él mismo.

—"Mi cuerpo aun me duele".

Eso lo comprobó al intentar levantarse pero no pudo, estaba cansadísimo y eso que no había hecho nada, pero quería salir de ahí, quería volver a su casa; era un departamento, pero era su hogar, y no podría pedir más, recién había descubierto que le gustaba mucho vivir ahí, aun con todo y errores.

—Tranquilo—. Rei estaba leyendo un libro y estaba con su uniforme escolar, pero se levantó y dejó de leer para mirar a Shinji. —Descansa, nos encargaremos de todo.

—Ayanami—. El joven sonrío al verla, como siempre seria e inexpresiva, pero así era ella y realmente a Shinji no le importaba eso. —Ayanami… yo… ¡me alegro de verte!—. Ella abrió un poco más los ojos ante esa oración. —Creía que… no volvería… a ver nadie, creí que me habían dado la espalda.

—Había un plan para rescatarte. Pero antes de que lo hiciéramos tú ya habías salido.

—¿¡De verdad?!—. Shinji se limpió las pocas lágrimas que salieron, se agarró la cabeza porque la migraña volvió de nuevo y esta vez con más fuerza, a la vez que cuando Ayanami le dio la espalda en su mente. —"Ellos nunca me abandonaron, en verdad… nunca he confiado en ellos, he sido tan desconfiado".

—¿Estás bien?

—Sí, me duele un poco la cabeza, eso es todo. Pero me siento mejor al volver a verte, así como a Misato-san, pero me duele todo el cuerpo y me siento muy cansado—. Rei se sonrojó un poco por lo que había dicho Shinji, y él lo había dicho de forma natural, luego de ver las mejillas de Rei, él mismo se percató de lo que había dicho. —Pensé que moriría, pero logré salir.

—Es bueno que estés bien, Ikari-kun—. Ella se detuvo a un paso de la puerta y volteó a verlo. —¿Te esforzaste?

—¿Qué dices?

—Dijiste que… si yo me esforzaba podría hacer lo que tú hiciste en las pruebas. Por eso quiero saber si te esforzaste con el ángel.

—Sí, me esforcé mucho. Casi muero… pero no quería morir, así que me esforcé para poder vivir y volver a verlos.

—Ya veo—. Ella hizo una leve sonrisa y después la puerta se abrió, Asuka quedó al descubierto, al parecer había estado escuchando la conversación.

—¡Asuka!—. Shinji casi se arrastró fuera de la cama pero se cayó por eso. Pero Ayanami salió y Asuka entró para ver a Shinji. Ella claramente estaba preocupada pero como siempre, lo ocultaba de manera eficaz.

—Shinji, idiota, ¿cómo puedes ser tan torpe y caerte así de la cama?—. Shinji no recibió ayuda pero se estaba levantando con lentitud, esa voz era distinta a la que había escuchado antes.

Patético.

La voz de esa tenebrosa Asuka lo asustó más que la verdadera Asuka, el muchacho sonrío y dio una leve risa mientras se aguantaba las lágrimas.

—"Incluso vino a verme… ella se preocupó por mí"—. Shinji levantó la mirada hacia ella con una sonrisa y la vio directamente a sus ojos azules; reflejaban impresión por él y un poco de alivio, o eso era lo que podía ver Shinji. —Ya extrañaba eso.

—¿Eh?

—Asuka, te extrañé—. Ella se quedó en silencio y con la boca levemente abierta, el dolor de cabeza atacó de nuevo y las palabras hirientes y desgarradoras de esa Asuka resonaron en su mente; necesitaba descansar pero se estaba aguantando las ganas de hacer lo que quería.

¿¡Y qué si Asuka te trata mal?! ¡Ella está loca!

¿¡Y qué si nuestro padre nos odia?! ¡Que se joda! Invierte tu tiempo en alguien que sí lo merezca, por ejemplo, ¡en ti!

—"¿Y qué tendría de malo abrazar ahora a Asuka? Si la he extrañado tanto y además…"

El amor se puede compartir. Muchas personas te rodean y te lo piden a gritos, pero son gritos que no pueden ser escuchados, porque hay cosas que no se dicen, solo se sienten.

Las palabras de su otro yo lo hicieron llorar, él nunca se había puesto a pensar en el pasado de Asuka ni preguntó ni una vez por ello. Estaba encerrado en su mundo, pero ahora por fin había abierto los ojos a la persona que estaba en frente de él, aun así se sentía temeroso de que ella en verdad lo odiara.

—Shinji…—. Ella susurró, Shinji se levantó como pudo para sentarse en la cama y ella se levantó para irse, tenía que hacerlo o de lo contrario, su armadura se vendría abajo y los sentimientos de preocupación y ansiedad saldrían a la luz y eso no debería permitirlo.

—Descansa, me voy.

—¡Asuka!—. Shinji la abrazó y ella se sonrojó inmediatamente, él también lo estaba, la migraña seguía presente y su cuerpo le gritaba descanso pero él se negaba. —Me alegra que hayas venido a verme. Yo también quería verte. No estoy jugando, de verdad te extrañé.

—¿De verdad?—. Shinji se percató del cambio de voz en Asuka, ella habló de forma tímida y con voz baja, algo completamente inusual, ella enrojeció más. —"¡Maldición! ¿Por qué? ¿Por qué me siento así por él? ¿Cómo hace eso?"

—¿Me odias, Asuka?—. Shinji tuvo la suficiente fuerza y valor para preguntar eso. Ella siempre lo trataba mal, lo insultaba y lo golpeaba. Es lógico pensar que Asuka odia a Shinji y ella se sintió culpable, sabía la razón de la pregunta. —¿Me odias?—. Volvió a preguntar, esta vez con voz más baja.

—No te odio, Shinji. No seas tonto.

Esto fue un alivio para el joven, el sueño ya lo estaba derrotando pero quería seguir abrazándola. Ella no correspondió, eso ya lo sabía, pero esperaba que ella lo hiciera.

—Me alegro…

Pasó unos minutos y Shinji quedó dormido, ella se percató y sonrió. Abrazó a Shinji y luego lo recostó suavemente en su cama. Ella derramó lágrimas y se acercó a su rostro.

—Yo debí de hacer… lo que tú hiciste ahorita, pero no puedo… no puedo hacerlo. También te extrañé, idiota—. Le abrazó de nuevo y sus lágrimas humedecieron un poco la almohada. Se quedaron así un rato, la armadura de Asuka volvía a quebrarse, pero no podía evitarlo, su cuerpo se lo pedía a gritos descabellados y su corazón le dolía, a pesar de que no estaba herida pero así se sentía. El amor era muy parecido a una enfermedad. —"¡Creí que no volvería a verte! ¡No quiero que me dejes! No quiero que vuelvas a dejarme. Shinji, te quiero. Te quiero pero… no puedo decirlo, ¡y estoy tan enojada porque no puedo hacerlo!"—. Ella se limpió sus lágrimas, ya estaba más calmada y se quedó viendo el rostro de Shinji mientras él dormía y ella sonrío. —"No te odio pero no te culpo por pensar en eso. No puedo odiarte, porque te quiero y no quiero que me dejes, ni que me odies, pero es más fácil decirlo que hacerlo"—. Asuka besó a Shinji en la boca, él no lo sabría y por eso estaría a salvo, duró poco pero ella se sintió bien. Luego salió corriendo de ahí.

Corrió hasta salir de NERV, realmente tenía demasiado miedo como para mostrarle a Shinji sus sentimientos, ¿pero por cuanto tiempo podría mantenerlos a raya? Especialmente ahora que acababa de besar a Shinji, ¿qué tanto autocontrol sería necesario para poder resistirse a la fuerza de sus sentimientos? No tenía idea, pero luego dejó de pensar y se fue al departamento. Mañana Shinji ya estaría dado de alta y todo volvería a la normalidad.