Titulo: La joven secretaria

Autora: Mazii.

Resumen: Hinata Hyuga era la secretaria del magnate Sasuke Uchiha pero una noche ambos cometen el error de compartir sabanas. Hinata se enamoró de su jefe sabiendo que era prohibido. "Esa noche nunca pasó." Le había dicho Sasuke, pero… ¿Cómo iba a olvidar si estaba esperando un hijo de él?

Advertencia: Posible OoC. Contenido levemente sexual. Sasuke es mayor que Hinata.

Declaración: Los personajes de Naruto no me pertenecen.

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Durante todo el viaje Hinata lo intentó evitar el máximo tiempo posible, evitaba sus miradas y hacia caso sin rechistar a todo lo que él pedía. No podía mirarlo por temer a llorar frente a él, así que esperaba en la soledad de su cuarto para llorar en silencio.

Al segundo día de haber llegado, Sasuke le dio un día libre, lo que aprovechó para ir a relajarse a la playa. Llevó su libro favorito, se sentó en la silla de playa bajo un quitasol y dejo que las palabras escritas por otra persona la transporta a un mundo de paz y completa felicidad. Hubiera seguido leyendo si no fuera porque un hombre de tés morena, hombros anchos, torso bastante tonificado le tapaba el sol y le metía conversación.

Durante gran parte de la tarde estuvo conversando con ese hombre, había intentado seducirla pero falló rotundamente cuando Hinata vio sus segundas intenciones, pero aun así prefirió quedarse al lado de ella aunque fuera conversar como amigos.

Hinata se despidió de él ya que el atardecer pronto bajaría y quería ir a bañarse antes de ir a cenar con su jefe. Cuando se levantó de la silla de playa estiró todo su cuerpo para relajarse antes de llegar al hotel. Elevó los brazos, subió la cabeza y estiró todos sus músculos, involuntariamente miró al cielo y de pasó miró la terraza de donde se estaba hospedando su jefe y de repente sus miradas chocaron: negro y blanco.

Hinata no la apartó bruscamente sólo le dio una sonrisa y siguió con su estiramiento para luego marcharse hacia su cuarto.

(…)

Sasuke Uchiha era un hombre de carácter fuerte y amargado, luego de que su novia se fuera con otro tipo había cerrado a todas las posibilidades de estar con una mujer y entregarle sus sentimientos. Ya la había hecho y se los destrozaron.

Era un magnate de la minería, tenía una de las empresas más grande del país. Su vida personal ya casi era inexistente por el simple hecho de que los movimientos empresariales eran muy cambiantes entonces debía poner toda su atención en la empresa dejando medianamente de lado el placer. De vez en cuando se escapaba con alguna que otra mujer para pasar la noche como había sucedido con su secretaria.

Para Sasuke, Hinata no era más que una mujer que en cualquier momento estaría lista para caer en sus manos, cosa que fue así, pero después de mucho tiempo. Más tiempo del que hubiera pensado.

Pero últimamente había algo que en su mente estaba rondando y es que aun no entendía porque había seducido a su secretaria.

Sasuke era el culpable, y en cierta parte ella también, de que ambos terminaran en la misma cama. ¿Quién era capaz de soportar a esa mujer que cada vez que caminaba sus caderas se movían de un lado al otro de forma tan sensual?

Sasuke no sabía si ella lo hacía apropósito o no, pero no podía ocultar que esa mujer lo calentaba de una manera, si la muy condenada creía que ocultaba sus atributos, pues era mentira como ocurrió esa noche que le fue a entregar el pasaje de avión.

Con esa ramera tan escotada y pegada al cuerpo, las vivas imágenes de esa noche no tardaron en aparecer en su mente y es cómo olvidar semejante cuerpo cuando estuvo debajo del propio.

Hinata Hyuga no era su prototipo de mujer lo sabía perfectamente, de hecho cuando la contrato no busco más allá del profesionalismo que esta emanaba. La mujer no era fea pero tampoco tan atractiva, de una singular belleza que muy poco, o casi nada, había visto en su vida. La mujer era especial en diferentes aspectos.

Luego de que se acostaron en ningún momento se le tiró a sus piernas para que lo volvieran a repetir, lo habría hecho encantado pero al final y al cabo se terminaría aburriendo y la dejaría botada como a cualquier otra mujer que pasó en su vida. Otra cosa que le llamó la atención fue que luego de esa noche no lo comenzó a tutear.

Sasuke la trataba por su nombre. Hinata lo trataba de señor, no le gustaba, lo hacía sentir viejo –más de lo que era- pero lo soportaba. Esa noche todo cambio ella gritaba su nombre, le pedía más, no ocupaba los honoríficos que tanto detestaba y en los labios de la mujer su nombre sonaba exquisito.

Pero no que le gustaba es que de los carnosos labios de ella saliera otro nombre que no fuera de él.

Esa noche que le entregó los pasajes antes de abrirle la puerta escuchó perfectamente cuando nombró a Naruto, enamorarse y a otro idiota en la misma frase. Lamentablemente conocía al sujeto en cuestión y es que son bastante amigos, compañeros de universidad que de vez en cuando comparten copas.

Hubo una vez que se juntaron, Naruto le comentó algo sobre una vecina que le llamó la atención y estaba dispuesto a estar con ella. Nunca le preguntó el nombre de la mujer porque no le interesaba pero ahora sí.

Sabía que Hinata no estaba interesada en Naruto, pero nunca se debía bajar la guardia menos aun cuando otro idiota la estaba cortejando. Pero… ¿Quién era ese idiota?

¿Por qué se estaba interesando más en su secretaria?

No le gustaba sentir así: preocupado, interesado en una misma persona. Su mente ahora debería estar en un solo objetivo extraer minerales de las entrañas de la tierra.

Por eso mismo había decidido que tenía que ponerle fin a esa relación debía hablar de una vez con Hinata, conocía lo bastante bien a las mujeres como para saber que ella estaba esperando que él hablara primero, si eso quería lo haría.

Y cuando le dijo en pleno vuelo sintió que un pedazo de su alma se desprendía de su cuerpo y se iba muy lejos. Esos ojos tan claros como la misma luna se aguara, aunque no la vio directamente sólo por el reflejo del vidrio de la ventana del avión, se sintió el ser más despreciable que nunca conoció.

No sabía que estaba pensando cuando le dio el día libre, pero la veía tan afectada que prefería que se mantuviera alejada por unas horas y despejara la mente, pero nunca creyó que un hombre se le acercara cuando había puesto el primer pie en la playa. Sin embargo le dio la razón al hombre porque había que ser idiota para no fijarse en la delicada mujer con ese vestido que se le ajustaba en el pecho y caía con soltura por todo su cuerpo, pero dejando gran parte de la piel de la espalda y hombros expuesta.

El estomago de Sasuke se contrajo cuando ese idiota se le acercó para besarle la mejilla y susurrarle unas palabras, apenas si tragó saliva. Ese hombre estaba muerto.

No lograba concentrarse en los papeles que estaban frente a él. Y… ¿Cómo lo iba hacer cuando ese hombre se mantenía tan cerca de ella? Estaba llegando el atardecer, su apetito se abrió tenía ganas de comer carne, una jugosa carne.

Vio que Hinata se levantaba de su asiento y luego se estiraba y por unos segundos sus miradas chocaron. No le gustó lo que estaba sintiendo en ese momento. Hinata Hyuga no le podía afectar tanto.

Al ver como Hinata se marchaba él se entró a su habitación para cambiarse e ir a cenar con unos inversionistas.

(…)

En la cena Hinata se sentó al lado de su jefe, esperando que no le molestara tal cercanía, pero al ver que era indiferente se sintió más segura de que no molestaba ahí.

Se sentía como un pequeño insecto rodeada de tanta gente importante y de tanta mujer hermosa.

Hinata traía puesto en vestido bastante sencillo de color verde de tiritas que le dejaba un gran escote en la espalda pero bastante tapado por la parte delantera, era lo suficientemente largo como para no dar la impresión de vulgaridad pero lo suficientemente corto como para mostrar sus piernas.

A su otro lado, el derecho, se sentó un hombre mayor casi de cuarenta años. Hinata lo conocía por fotos era unos de los inversionistas extranjeros más importantes para su empresa.

Antes de la cena Sasuke le había pasado varias fotos de varios hombres que eran importante para la empresa donde tenía que ser lo más amable posible y uno de ellos era el que estaba a la derecha.

Hinata le golpeó las costillas a Sasuke para que este le prestara atención. Sasuke se movió un poco bajando la cabeza, acercando su odio a la boca de Hinata para que le hablara.

—Cuando usted me dijo que debía ser amable eso también era qué debo bailar con ellos.

Sasuke gruñó y luego asintió con la cabeza. Hinata farfulló una palabrota y se levantó de su asiento acompañada del otro caballero.

Antes de llegar ya estaba bastante incómoda y aun más cuando ese hombre hizo que se pegara tanto a él que podía sentir su aliento en su propio cuello, sentía sus ásperas manos acariciar su espalda.

Bajaba. Subía. Bajaba. Subía.

No aguantaba el contacto con él.

"Se amable. Se amable." Se repitió mentalmente.

—Disculpe señor… me permite una pieza con la señorita –habló un hombre bastante tranquilo y con una cara de aburrimiento.

A regañadientes el hombre que compartía mesa con Hinata se hizo a un lado para que la nueva pareja de baile se acomodara en la pista, mientras que él hombre viejo se iba de nuevo a su asiento.

—Muchas gracias….

Hinata esperó que el continuara la frase con el nombre.

—Shikamaru Nara. Un placer ayudarla señorita…

—Hinata Hyuga. Pero… ¿Cómo sabia que necesitaba ayuda?

—Mi mujer me forzó a que la ayudara.

Hinata se iba apartar bruscamente, pero el hombre se lo impidió.

—No quiero tener problemas con su mujer señor, por favor suélteme. –suplicó.

—Tranquila. Si te suelto de seguro otro hombre viene y te pide un baile y créeme que mi mujer me va a golpear frente a todos por no ayudarte.

—Muchas gracias señor. ¡Espere yo a usted lo conozco!

— ¿A sí? Que problemático.

—Mi jefe me mostró una foto de usted. Se ve más joven en persona.

—Gracias Hinata pero recuerda que tengo esposa.

Hinata se sonrojo hasta las orejas e intentó corregir lo que quiso decir.

—Sólo bromeaba Hinata.

La pista de baile justo acabo, e Hinata le suplicó con la mirada que no la dejara sola para no verle a toparse con ese hombre.

—Acompáñame te presentare a mi esposa. De seguro ambas se llevaran bien. Ambas son problemáticas.

(…)

Sasuke mantenía una conversación con un socio de otra empresa minera del país, pero siempre manteniendo su mirada en Hinata y el hombre cual bailaba. Su sangre hervía al ver que uno de sus propios socios tocaba descaradamente la blanca piel de la joven.

Iba a intervenir cuando otro se le adelantaron, se sintió aliviado por unos momentos pero luego se le fue cuando la llevó a una mesa diferente a la que le correspondía a la mujer. Apretó los puños, el lugar ya le estaba aburriendo.

—Discúlpenme me debo retirar. Mañana continuaremos con la conversación. –cortó la conversación Sasuke.

Se metió las manos en los bolsillos del pantalón y fue por su secretaria que parecía divertida conversando en la mesa con otra mujer.

Dio dos zancadas más y llegó a su lado, se agachó lo suficiente para quedar en el espacio del hombro y la cabeza. Hablándole con voz grave y áspera.

—Me voy Hinata ¿me acompañas?

Sasuke tenía unos deseos de morderle el hombro, la clavícula, sus labios. Deseaba morderla entera.

Se apartó de ella, sabiendo que se estaba despidiendo de todos y comenzó a caminar cuando se puso a su lado.

Indiferente, eso era lo que tenía que aparentar. Pero la verdad era que con esa mujer no podía.

—Señor Uchiha –le llamó Hinata.

—Iré a caminar a la playa, aun no deseo llegar a mi cuarto. –volvió hablar.

Él solo asintió mientras la veía partir.

— ¡Espera te acompaño! –gritó Sasuke.

Apuró el paso lo suficiente como para llegar a su lado.

Hinata se quitó los zapatos para caminar mejor, llegó hasta el límite donde llegaba el agua y comenzó a caminar en línea recta mojándose los pies para calmarlos del dolor que sentía.

—Disculpa por hacerte pasar por eso.

Hinata que jugaba con la arena para que se le metiera entre los dedos de los pies, sólo levantó los hombres en señal de que ya no importaba pero agregó:

—Gracias al señor Nara que me rescató.

Rió de forma tan delicada que parecía que estuviera soñando. Hinata era como un ángel caído del mismo cielo.

Sasuke le tomó la muñeca y la atrajo hacia él.

Hinata chocó con el duro pecho de su jefe. Sasuke le acarició las costillas con una mano y con la otra le apartó un mechón de cabello.

—En verdad lo siento.

Se acercó más a su cara, estaban a punto de besarse.

Sólo fue un simple roce, tan corto que ni siquiera se consideraba beso.

—No. Esto no está bien señor Uchiha. –le dijo Hinata apartándose de él.

Sasuke rió. Deseaba a Hinata Hyuga.

—Sasuke. Llámame Sasuke.

—No. Usted es mi jefe y le debo respeto.

Con un ágil movimiento él se acerco nuevamente a ella. Sintió como Hinata temblaba bajo sus poderosos brazos y eso le éxito más que ver esos labios entreabiertos pidiéndole que los besara.

—Por favor señor –le suplicó —Usted me lo dijo en el avión. Esto no está bien.

Intentó hacerlo entrar en razón pero su vista ya estaba nublada por el deseo.

Con la poca fuerza que tenia empujó a Sasuke, no era algo sencillo conociendo que el hombre hacia pesas casi todos los fines de semana por algo tenía ese cuerpo tan musculoso.

—Déjame borrar esas huellas por donde te tocó él. Déjame ser a mí el que toque tu delicada piel.

Nuevamente se intentó acercar pero ella se apartó ágilmente.

—No. Usted no volverá a jugar conmigo como lo hizo la vez pasada.

— ¿Qué?

—Usted tiene novia señor Uchiha. Respétela.

Hinata se marchó lo más rápido que pudo de ahí, no podía soportar mirarlo.

Mientras tanto Sasuke quedó asombrado por las palabras de Hinata. No recordaba tener una novia.

Y todo calzó como piezas de puzle. Hinata Hyuga estaba celosa de alguien que no existía.

Se iba a entretener más de lo que esperaba.

(…)

Al siguiente día, Sasuke se comportó como si lo de anoche nunca hubiera ocurrido pero Hinata aun se mantenía nerviosa, atenta a cualquier movimiento de su jefe.

—Hinata lleva esto a donde se realizara la junta.

Sasuke le pasó la misma caja azul que le había llegado días anteriores. Una pregunta se formaba en su cabeza ¿para qué iba a necesitar en la reunión lo que le envió su novia?

—Antes de que te vayas. No tengo novia. –comentó él.

Ella sólo asintió y se marchó, tan roja que parecía un tomate.

Entonces… ¿Qué había en la caja que hizo sonreír a Sasuke? Estaba tentada abrirla pero sabía que eso no era correcto pero podía esperar a la junta que pronto daría comienzo en unos minutos.

Al llegar a la sala dejó la cajita al frente del puesto de su jefe, que se ubicaba en la cabecilla de toda la mesa. Dio una vuelta por los puestos para ver que todo estuviera en orden y uno le llamó la atención.

Sentía asco de solo recordar como ese hombre la tocaba, últimamente sentía asco por todo, pero ese hombre no le daba buena espina al menos ya no se iba a sentar cerca de él.

Sentada al fondo casi al rincón de la sala, escuchaba y anotaba atentamente todo lo que se hablaba allí, pero esperaba ansiosa que Sasuke revelara lo que había allí dentro.

El Uchiha se puso de pie, se aclaró la garganta y con una sonrisa ladina comenzó su discurso.

—Una geóloga me ha mandando esto –apunto hacia la caja azul —son las muestras que hemos estado haciendo para ver el cuán grande es el yacimiento que tenemos y señores… -sacó una pequeña roca que tenia presente pintitas amarillas por todas partes.

—En este solo pedazo de roca hay más de tres gramos de calcopirita y de esos tres gramos podemos sacar aproximadamente más de un gramo de cobre de 99.9 por ciento de pureza.

Sasuke sacó otro frasco donde se podía observar claramente el mineral en cuestión.

Hinata miraba impresionada por como Sasuke se expresaba del mineral, se notaba la pasión que tenia al descubrir un yacimiento. Ahora entendía su sonrisa al abrir la caja.

Desvió la mirada y se topó con la de ese hombre que se relamía los labios. Unas fervientes ganas de devolver la comida se hizo presente así que tuvo que salir casi corriendo.

Su estomago sonaba fuertemente. Hinata se agarró la panza y se dobló del dolor.

Apoyándose en la taza del baño se logró levantar con dificultad. Camino hasta el lavabo y se mojó la cara, se dio cuenta que de sus ojos salían unas cuantas lágrimas, la tez más blanca de lo normal y la nariz roja y los labios resecos.

Salió del baño tambaleándose un poco y a duras penas llegó nuevamente a la sala de juntas, pero todos estaban saliendo. Hinata se apoyó en la pared más cercana, apenas si podía mantener los ojos abiertos.

Vio que ese hombre que le mandaba miradas lascivas estaba saliendo, unas ganas de vomitar les comenzaron a dar de nuevo y es que mirar esa gran nariz de donde salía algunos vellos, ese gigantesco lunar negro que estaba a un costado de la nariz le daba asco. Hubiera salido corriendo si unas poderosas manos la detuvieron por la cintura y se alivió al ver que la detuvo.

—Señor Uchiha –murmuró.

—Necesitas un medico.

Sasuke llevó su mano a la frente de Hinata para tomarle la temperatura y grande fue su impresión al ver que la tenia caliente.

—Te llevare a tu cuarto ¿Puedes caminar?

La mujer sólo asintió levemente. Mientras caminaba se apoyaba en los objetos que estaban en su alrededor.

—Será mejor que yo te lleve.

De forma rápida, con una mano la tomó de las piernas y con la otra por lo hombres ejercicio un poco de fuera para subirla y llevársela de forma marital.

Hinata que estaba muy débil para replicar sólo apoyo la cabeza en el fuerte pecho del hombre haciendo que su nariz se inundara con el aroma de él.

Exquisito pensó antes de caer en un profundo sueño.

(…)

Al abrir los ojos ya no sentía que su cabeza daba vueltas y su estomago quería devolver la comida, se sentía mucho mejor.

Lo último que recordaba era a Sasuke tomarla y cargar tal como a una princesa, luego de eso su vista se había nublado. Mirando hacia todos lados para ver si había algún rastro de él se decepcionó al no verlo.

Tiró su cabeza contra la almohada y suspiró pesadamente.

¿Por qué ese hombre tenía que ser tan condenadamente sexy?

—Qué bien, ya despertaste –se escuchó la voz de un hombre entrando a la habitación.

—El médico dijo que debías hacer reposo. Las nauseas fueron por algo que comiste y te inyecto para que se te pasara la fiebre.

Hinata agachó la mirada avergonzada, se sentía patética por haber necesitado ayuda.

—Mañana nos devolvemos a la ciudad, comienza a preparar tus cosas.

Sasuke iba a comenzar a caminar pero la suave voz de Hinata lo detuvo.

—Gracias por ayudarme.

—Hmp.

—Pero… antes de que se valla quiero saber ¿qué soy para usted? –le dijo con todo el valor que podía.

Sasuke se giró para mirarla y hablarle mirándola a los ojos.

—Tú sólo eres mi secretaria. Mi asistente. Nada más. Lo que pasó esa noche fue para saber si era una más de las que caían con palabras bonitas.

Sasuke se acercó a ella como un cazador que asecha a su presa. Le tomó la barbilla y lo obligó a mirarle.

—Fuiste una más….

Dolía. Más que un dolor físico era uno emocional porque sólo estaba intentando tapar el sol con un dedo.

Siempre supo que lo ella había sido para él, pero se había negado a aceptar la realidad pero ahora era diferente.

Hinata se olvidaría de Sasuke Uchiha.

O eso era lo que ella esperaba.

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Continuara….

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Mi espacio oscuro.

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Sólo tengo una cosa que decir en mí defensa y es que: Sasuke se va arrepentir por lo que dijo. Sólo tenga paciencia y no se aburran de mí :c

En primer lugar, discúlpenme si hay mucha narración pero debía colocar el punto de vista de Sasuke.

El próximo capítulo les juro que será más acción. Y explicare el final de este capítulo y la edad de Sasuke que sé que lo iba a colocar ahora pero no me gustó si lo colocaba. Cosas mías.

Espero que el capitulo no lo hayan encontrado corto porque en verdad me demore casi 4 días en hacer tres mil palabras y un día en editarlo. (Y aun así sigue feo)

Aclaraciones:

-Esta historia no está hecho a base ningún dorama (la chica nota adhesiva). Creo que es una coincidencia porque yo nunca he visto un dorama en mi vida. Raro ¿No?

-¿Por qué no coloque a Itachi siendo que este era mayor? Bueno la primera respuesta es que en verdad soy más fanática del SasuHina que del ItaHina, pero la segunda pareja me gusta. La otra razón es porque tengo un papel importante para Itachi que será más importante adelante.

Fin de las aclaraciones.

Quiero agradecer a: Diminishing Quarter – RukiaNeechan – Jade the heart – Methy – Miku tQm – Dattebane-ttebayo – DanyMary – Melidhzi – Guest (2) – kattyto – Hinatacris – SasuHina fans.

Muy lindo sus comentarios.

Gracias por leer. Cada comentario es un minuto menos para que actualice y que mi musa vuelva. ¡Ayúdenme a que regrese!

PD: Mi musa sigue perdida, no encuentro ni remplazo. (Creo que está en huelga)

20 de septiembre 2013. 00:12 (editado)

20 de septiembre 2013. 15:30 (publicado)