Titulo: La joven secretaria

Autora: Mazii.

Resumen: Hinata Hyuga era la secretaria del magnate Sasuke Uchiha pero una noche ambos cometen el error de compartir sabanas. Hinata se enamoró de su jefe sabiendo que era prohibido. "Esa noche nunca pasó." Le había dicho Sasuke, pero… ¿Cómo iba a olvidar si estaba esperando un hijo de él?

Advertencia: Posible OoC. Contenido levemente sexual. Sasuke es mayor que Hinata.

Declaración: Los personajes de Naruto no me pertenecen.

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La empresa dio una celebración por haber llegado a la meta del año en extracción de minerales. Ningún empleado podía faltar.

En la sala se encontraban varias mesas ubicadas estratégicamente colocadas para que no molestaran el paso, cada mesa correspondía a cada sección de la empresa.

Estaba la administrativa, de logística, finanzas, etcétera.

El lugar se encontraba de manera bastante sobria, de colores dorados y plateados, las mesas adornadas con cintas de los mismos colores y con arreglos de flores rosados y blancos.

Hinata al ser asistente personal de Sasuke pasaba inmediatamente a la mesa de administración, esta se ubicaba en la cabecilla de todas las demás y era de un color diferente.

Cuando Sasuke llegó sacó un suspiró en todas las mujeres presentes, vestido con un terno color negro, una camisa de color azul oscuro, que hacia resaltar más aun su piel, el pelo en desorden y su típica expresión dándole aires de completa sensualidad.

Saludó con un movimiento de cabeza a todas las personas que estaba en su alrededor, llegó a su asiento y saludo con un apretón de manos a los hombres y a las mujeres con un sutil beso. Se puso a conversar con ellos.

Vestida para una noche de brillo, Hinata estaba preciosa, con su pelo negro azulado sujeto en un elegante moño, sus facciones perfectas acentuadas por el delineador de ojos negros que destacaba el brillo de sus ojos blancos….

Sasuke deslizo la mirada sobre el vestido lavanda que dejaba al descubierto los hombros, se ajustaba a la curva de sus pechos y marcaba la estrecha cintura.

Cuerpo seductor pensó Sasuke.

Hinata saludaba con amabilidad a todos, al llegar a su mesa saludo uno por uno con bastante cortesía hasta llegar al turno de su jefe. Lo había estado viendo de reojo y lo encontró condenadamente sexy.

Hinata tomó un trago de champán para relajarse. Aquel hombre le afectaba de una manera especial… por mucho que ella intentara evitarlo.

Ella sentía el deseo cuando la miraba, esos ojos negros clavados en ella, desnudándola.

Se formó una pequeña pista de baile, donde algunas parejas danzaban al son de la música. Entretenida viendo a muchos compañeros bailar una mano se poso al frente de su cara.

— ¿Quieres bailar?

Hinata disimuladamente miró hacia todos lados pensando que le hablaba a otra persona pero al no ver a nadie alrededor se sonrojó levemente.

Sin lograr poder articular palabra alguna, sólo acepto su mano como respuesta a un sí.

Sasuke la tenía tan pegada a él que quizás se estaban volviendo uno sólo, su mente no estaba funcionando correctamente, sólo procesaba imágenes de ellos dos sin ropa y quizás en una cama.

La grave voz del hombre la despertó de su trance.

—Nunca hemos tenido la oportunidad de hablar como se debe… Hinata.

Si hasta su nombre en los labios de él sonaba como caramelo.

—Dígame ¿Qué quiere saber señor?

—Dime Sasuke. Ya no estamos en la oficina.

—Sigue siendo mi jefe.

Sasuke enseguida entendió que esa mujer era muy terca.

—Háblame de tu familia… de ti.

La última palabra se la susurró más cerca del odio, haciendo que Hinata se estremecía.

—Mi familia, ellos no viven en esta ciudad. Me tuve que cambiar para aspirar más alto. Ya sabe. Tengo una hermana, está felizmente casada y con hijos y mi otro hermano igual. Por ahora vivo sola. Y ¿usted señor?

—Mis padres se divorciaron cuando tenía casi diez años, mi madre murió hace algunos años, pero mi padre es otro cuento.

—Lo siento. ¿Tiene hermanos?

Y con tan sólo nombrar la última palabra, la cara de tranquilidad de Sasuke cambió a una de un completo enfado y disgusto.

—Sí –dijo tajantemente. —La canción terminó.

Sasuke la soltó e Hinata sintió que le faltaba algo, sin darle mucha importa volvió a su puesto pero inquieta por la actitud de su jefe.

La velada pasó con total tranquilidad, Hinata bailó algunas canciones, se rió con sus compañeros de trabajo, compartió anécdotas y más pero ya se le hacía tarde y su casa estaba alejada del hotel de donde se estaba realizando la celebración.

—No te puedes ir sola. Últimamente están atacando a las jovencitas. –habló la señora de unos de los socios

—No sé preocupe. Sé cuidarme sola, además puedo pedir un taxi.

—Yo te llevare –se ofreció Sasuke.

El hombre que sin esperar alguna respuesta comenzó a caminar hacia la salida y lejos de él Hinata bastante sorprendida pero despidiéndose de todos con rapidez para alcanzarlo.

Se encontraba inquieta en el auto y es que después de todo Sasuke de vez en cuando la miraba no con buena vista, sentía el deseo, tan palpable que le daba miedo. Nunca había sentido nada igual.

Sasuke no era de muchas palabras, lo sabía, pero el silencio era incomodo y sofocante. Llevaban unos minutos en medio de la carretera, sin vehículos, solos. Le entró miedo, si, miedo, sentía que esa mirada de cazador no traería nada bueno.

¿Y si era un pervertido? ¿Acaso se la violaría allí mismo? después de todo no se escucharían sus gritos, su llanto o sus gemidos. Se le hacía tentadora la idea hacer el amor en medio de nada, en la oscuridad sólo ser alumbrados por la luna.

¡Dios! Tenía que dejar de ver esas películas románticas. Nunca le pasaría algo como eso a ella. Además ¿cómo podía llegar a imaginar que su jefe era un pervertido? Si las muchas veces que estuvieron solos nunca se les insinuó

¡Es gay! Se gritó mentalmente.

Ahora entendía el por qué evitaba las llamadas, regalos y hasta la presencia de mujeres en su oficina.

Suspiró. No podía pensar eso de su jefe por no habérsele insinuado, tampoco ella la gran cosa para que un tipo como Sasuke se la quisiera servir. Era mejor darle el beneficio de la duda.

Sin embargo hombres tan apuesto como Sasuke Uchiha debían ser gay y un desperdicio de hombre.

Sasuke disminuía la velocidad gradualmente mientras se orillaba en la berma. Cada segundo que el auto se detenía Hinata se desesperaba más dándose la idea de que su jefe era un pervertido.

"Me va a violar. Me va a violar."

Y lo que siguió nunca se lo había esperado. Él le estaba quitando un mechón de pelo que se caía escapado hacia su mejilla, lo acomodó detrás de la oreja y le siguió acariciando la mandíbula, bajo a la barbilla se detuvo ahí e hizo que lo mirara se acercó lo suficiente para que sus alientos chocaran.

—Eres hermosa.

Hinata abrió los ojos más de lo normal, sin aun poder creer lo que estaba diciendo. Se acercó el resto que le quedaba a sus labios y la beso.

Esa sensación de calidez en su pecho no se iba, aun después de que se separó de ella.

—Descuida no hare nada que tú no quieras.

Lo vio giñarle un ojo, a estas alturas ya le daba lo mismo si era gay o no, o si era un pervertido, quería estar en los brazos de él.

— ¿Tu casa o mi casa?

Sasuke no esperó más y hecho andar el auto en una dirección puntual: su casa….

El Uchiha le paso una vaso con un licor de color café para que se relajara, ella lo acepto con cierto temor. Ya no estaba muy segura de continuar, inevitablemente pensó en cuantas mujeres habían estado antes que ella en esa misma posición.

Él dándole un trago para que se relajara, diciéndole cosas lindas cerca del odio y luego a su cama. ¿Con cuantas mujeres habían dormido allí?

—Si no quieres seguir sólo dímelo.

Quizás el tono que ocupaba, cómo lo decía, esa lentitud que expulsaba las palabras de su boca hacia humedecerse.

Sasuke se acercó y nuevamente le acaricio por los mismo lugares cuando estuvieron detenidos en el auto pero con la diferencia que bajó hasta sus hombros, los acaricio luego su cuello y volvió nuevamente a la barbilla para tomar posesión de esos labios rosados.

Hinata era consciente de que sólo sería una noche, pero disfrutaría esa noche como jamás lo había hecho.

— ¿Con cuántos hombres has estado? –le preguntó Sasuke.

Se avergonzó por tal pregunta y es que ella no tenía mucha experiencia sobre tener sexo.

— ¿Acaso influye eso?

—Sí. Quiero saber a que prepararme. –Le volvió a tomar los labios por sorpresa —Dímelo- exigió.

—Solo uno.

Sasuke no pudo contener la sorpresa y eso a Hinata le enfado.

—Si no te gusta….

— ¿Crees que por tu inexperiencia me echaría para atrás?

Mientras que con una mano acariciaba el contorno de su cara con la otra traía el cuerpo de la mujer hacia él para acariciarle las costillas, el contorno de sus senos y hasta su vientre.

Ambos encajaban a la perfección.

Sasuke rápidamente tomó el vaso de la mujer sin pregúntale y lo dejó sobre la mesa, con delicadeza tomó la mano de Hinata y la guió hasta su habitación.

Nuevamente Sasuke la beso pero por primera vez en la noche ella le correspondió con tanta pasión que el libido de Sasuke comenzaba aumentar.

Sasuke acarició la espalda de Hinata lenta y tortuosamente, enterró su cabeza en el cuello de ella y le mordió suavemente la clavícula.

Hinata no pudo evitar gemir, las carisias de Sasuke hacia que todo su cuerpo temblara y reaccionara como nunca lo había hecho, se sentía en el cielo, flotando se dejó llevar por los besos que se daban. Ya no era consciente de nada.

El vestido cayó sin importancia alguna al suelo, quedando desnuda de la cintura hacia arriba, puesto que no se había colocado sujetador. Sasuke se lamio los labios, era mejor de lo que se hubiera imaginado.

Hinata hipnotizada por las caricias del hombre dejó su mente en blanco y que su propio cuerpo reaccionara a las agiles manos de él. Hecho la cabeza hacia atrás suspirando un profundo gemido. Sasuke aprovechó el momento para darle besos en el cuello y morderlo suavemente, sujetó con fuerza la estrecha cintura de la mujer, empujándola hacia él para que notara su reciente erección.

Esto enloqueció completamente a Hinata, sus gemidos eran débiles pero muy sensuales haciendo que el Uchiha la comenzara a morder más fuerte.

Depositándola suavemente en la cama, con un rápido movimiento le quitó las bragas, que más adelante serian una completa molestia. Él mismo se desnudó.

Hinata quedó sin aliento. Lo que tenia frente ella era la imagen de un verdadero dios: con los hombros anchos, espalda grande, brazos y piernas musculosa… y su erección digno de él.

Gimió nuevamente cuando Sasuke le tomó un pezón y empezó a jugar con él, mientras que con la otra mano buscaba entre los muslos los pliegues femeninos. Con suavidad acaricio el capullo. Esta vez Hinata soltó un gemido aun más profundo y fuerte que los anteriores.

Sasuke buscó algo en la mesilla. Después de colocarse el preservativo le separó las piernas y se acomodó entre ellas.

—No te hare daño –susurró.

Sasuke la penetró despacio. Su angostura confirmaba que Hinata le decía la verdad. Se éxito más al imaginarse que ningún hombre la había llenado más que ahora.

El Uchiha se detuvo para verla, le enterneció la imagen que le daba la mujer. Con su pelo regado por todas las sabanas, sus mejillas rojas y con los labios apretados. Luego de intuir que lo aceptaba comenzó a moverse.

Fuera. Dentro.

Frio. Caliente.

Respiraron profundamente, se miraron, y por segundos se sintieron conectados en cuerpo y alma. Él volvió a salir y a entrar en ella.

Hinata se movió y para Sasuke fue como una tortura de placer. Ambos gemían el nombre del otro.

Sasuke aceleró las embestidas. Dio la última embestida más fuerte que las anteriores.

Llegaron al final… junto.

Enseguida Sasuke se echó al lado de Hinata, ambos con sus respiraciones agitadas y pequeñas gotas de sudor en sus cuerpos….

(…)

Había pasado más de un mes desde el viaje y a Hinata aun le dolía como el primero.

Constantemente tenía que estar soportando las miradas gélidas de su jefe, aun no entendía el por qué lo hacía pero poco se iba acostumbrando al igual que ese dolor de pantorrilla que tenia a diario.

Más que estar preocupada de saber lo que le pasaba a su jefe se estaba preocupando de lo que pasaba en su propio cuerpo.

A Hinata nunca se le atrasaba el periodo, pero ya llevaba más de una semana. Los senos le comenzaron a crecer, las caderas a ensanchárselas y su cuerpo estaba más delicado que de costumbre.

Apenas si podía colocarse el sostén sin que le doliera, cuando se agachaba le costaba volver a pararse, el dolor de espalda ya no lo soportaba.

Dejando los dolores de lado se sentía preocupada por saber si estaba embarazada. Recordaba que esa noche ocuparon protección pero hubo un momento donde el entró y salió rápidamente sin condón.

Negó mentalmente de que por un pequeño accidente de que sus sexos se habían unido ella quedara embarazada. ¡Era ilógico!

Pero ahora estaba frente a la farmacia que se encontraba a unas cuantas cuadras de su casa. Sus piernas temblaban al igual que sus manos, su corazón latía de forma desenfrenada y es que cómo no hacerlo cuando quizás estaba esperando un hijo de su propio jefe.

La campanilla del lugar sonó, y sintió que todos la observaban. Sacó el número para que le atendieran, dos personas antes que ella.

Era como la entrada al infierno, donde la vendedora era el verdugo.

Sólo quedaba una persona antes de ella.

Quería que todo fuera mentira, retroceder el tiempo y nunca haberse acostado con su jefe.

La próxima en ser atendida era ella.

Pero quizás sólo era algo que estaba mal dentro de ella y eso producía sus cambios. No podía estar embarazada ¡era absurdo!

— ¿Qué necesita? –le habló la vendedora.

—Yo… pues…

¿Cómo decirle que necesitaba un test de embarazo? ¡Se moriría de vergüenza!

—Necesito toallas higiénicas –habló nuevamente Hinata.

La vendedora levantó una ceja y se giró para buscarle lo que pidió.

— ¿Algo más? –le dijo cuando llegó al mostrador.

—Sí…

Era ahora o nunca. Tomó aire y le dijo:

—Necesito un test de embarazo.

Hinata vio un brillo de burla en los ojos de la vendedora ¿acaso se estaba riendo de ella?

— ¿Algo más?

—No.

—Las toallas higiénicas más el test es un total de…

Si podía ver como la estúpida vendedora se reía de ella y ¿Quién no lo haría?

Salió de la farmacia con una bolsita casi transparente, sólo esperaba no toparse con nadie conocido.

Aceleró el paso, debía llegar pronto a su casa, quería salir de dudas.

Cerca de la farmacia se topó con una cabellera rubia, sabia a quien pertenecía. Intentó devolverse para no tener que cruzarse con él.

Giró sobre sus talones pero escuchó su nombre, miró hacia todos los lados para esconderse por el momento.

A la derecha un basurero si no fuera tan asqueroso y sucio se metería ahí pero no. A su izquierda no había nada que le sirviera como escondite.

— ¿Qué haces por aquí? Pensé que estarías en tu casa descansando. Después de todo es fin de semana.

Hinata rápidamente escondió la bolsa tras ella, deseando que el rubio no sospechara nada.

—Fui a comprar algo pero ya voy de vuelta.

Naruto sonrió, se llevó una mano a la nuca y se la rascó. Parecía nervioso.

—Hinata yo te quería pedir… bueno…

— ¿Sabes? Estoy algo apurada, creo que deje la estufa encendida. Nos vemos luego Naruto.

Se guardó la bolsita bajo el chaleco y salió corriendo.

Nunca hubiera dejado hablando solo a una persona pero estaba nerviosa y no podía pensar en otra cosa que no fuera en el test.

Al llegar a su casa y recuperar el aire se dispuso abrir la cajita del test y leer las instrucciones.

No era tan complicado, sólo tenía que orinar en la tirita que parecía de algodón y esperar cinco minutos.

Siguió las instrucciones y esperó los cinco minutos. Sentía que los minutos no pasaban nunca.

Aun con las manos temblorosas tomó el test que lo había dejado en el borde del lavabo, se estaba marcando apenas una línea, lo volvió a dejar ahí y tomó la cajita para leer cuando era positivo.

"Una línea es negativo. Una línea y un circulo es positivo."

La línea azul se estaba marcando demasiado, miró el reloj en su muñeca. Ya habían pasado los cinco minutos y sólo había una línea azul.

—No estoy embarazada…

Dijo sin creérselo todavía, soltó la cajita y se miró en el espejo.

— ¡No estoy embarazada!

Gritó aun sin poder creérselo. Se sentía viva luego de muchos días.

Pero había algo que no cuadraba, quizás solo eran cosas de su organismo. Más adelante visitaría a un doctor.

Salió del baño dando saltitos por toda la casa. Su vida estaba mejorando poco a poco.

En la ultima hora sentía miedo de quedar atada de por vida con Sasuke, un hijo no era algo que se tenía que tomar a la ligera.

Hinata quería tener niños, siempre le gustaron, cuando iba a la casa de su madre de pasada visitaba a su hermana y sus sobrinos. Les gustaba jugar con ellos, los encontraba encantadores.

Quería tener dos, le deba lo mismo el sexo que fueran, sólo quería dos con el hombre indicado, aquel que la cuidara durante los nueve meses, que estuviera para ella cuando le dieran antojos, que le afirmara la cabeza mientras ella vomita. Que se preocupara por ella.

No quería a alguien como Sasuke. No quería estar pensando con quien podría estar, si le era infiel.

Aunque por unos instantes se hizo la ilusión de ser mamá. Tenía casi los veinticinco años y aun así no tenía ni un noviazgo estable eso le deprimía.

Terminaría soltera y amargada como su tía.

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Continuara….

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Mi espacio oscuro.

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Creo que no sé dónde meterme por la vergüenza de haber demorado tanto en traer este capítulo, además que no me gustó demasiado por el sólo hecho del lemon. Con el paso del tiempo mejorare.

Sé que no avanzo mucho, pero como les digo ténganme paciencia.

Espero que entiendan que la primera escena era lo que ocurrió cuando Sasuke y Hinata durmieron juntos. En realidad no la iba a escribir, pero cuando me llegó un review preguntándome si lo colocaría pensé que era lo mejor.

Quiero agradecer a: Dniizz – Caro - DanyMary – Kattyto - Dattebane-ttebayo - Diminishing Quarter – Elena – Msdupree22 - Hinatacris – Guest - SasuHina fans - Miku tQm – Ana04 – Anime love – Lilipili - Jade the heart – Jeffy Iha.

Muy lindos sus comentarios :3

Gracias por leer. Cada comentario es un minuto menos para que actualice y que mi musa vuelva. ¡Ayúdenme a que regrese!

PD: Mi musa me dice que quiere negociar : ¡No me dejen!

27 de septiembre 2013. 19:30 (editado)

27 de septiembre 2013. 20:12 (publicado)