Titulo: La joven secretaria

Autora: Mazii.

Resumen: Hinata Hyuga era la secretaria del magnate Sasuke Uchiha pero una noche ambos cometen el error de compartir sabanas. Hinata se enamoró de su jefe sabiendo que era prohibido. "Esa noche nunca pasó." Le había dicho Sasuke, pero… ¿Cómo iba a olvidar si estaba esperando un hijo de él?

Advertencia: Posible OoC. Contenido levemente sexual. Sasuke es mayor que Hinata.

Declaración: Los personajes de Naruto no me pertenecen.

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Sábado por la noche y no le interesaba estar con ninguna mujer, sólo una y esa era la que en estos momentos quizás le odiaba.

Tomó un sorbo de su trago, después de tanto ya no le parecía amargo. Buscó el celular entre los bolsillos de su pantalón, al tenerlo entre sus manos buscó, en la agenda de contactos, el numero de su único amigo. Presionó el botón de llamar y esperó a que le contestara.

—Ven enseguida Naruto –le exigió, inmediatamente le cortó la llamada. Sin esperar respuesta.

Sasuke nuevamente miró por el ventanal de su departamento, llevando a la boca otro trago de licor. Aun se maldecía por lo que le había dicho a Hinata pero lo hizo por un motivo y hasta el momento no lograba cumplirlo.

Él iba a tener casi los treinta y cinco años, mientras que su asistente apenas los veinticinco años. No se podía permitir mantener una relación que semejante diferencia de edad.

Sus padres, ellos se habían casado cuando la diferencia de edad era bastante, en ese tiempo no importaba realmente pero pasado unos años se notó… cuando su madre quería salir algún lugar su padre estaba cansado por el trabajo o tenía mucho. Esto empezó a deteriorar el matrimonio, hasta llegar a la separación.

Su infancia no fue la mejor, sus padres peleaban la mayoría del tiempo, aunque su hermano evitaba que los escuchara aun así los escuchaba. Desde ese entonces él se creo que la idea del matrimonio no era la mejor y que nunca se quería casar… hasta que conoció a Konan.

Konan, fue la mujer que amó infinitamente, en la cual creyó que estaría toda su vida juntos pero al final cuando estaban por hacer los preparativos de la boda ella lo traicionó.

Fue ahí que no quería a ninguna mujer, la idea del matrimonio era tonta y no deseaba tener hijos para que sufrieran lo que él mismo sufrió.

El timbre de la puerta comenzó a sonar de forma desesperada, con completa calma Sasuke fue abrir la puerta.

Naruto que iba ingresando a la sala de estar soltó una palabrota.

—Espero que tu llamada haya sido por una emergencia.

—¿Quieres un tragó?

Se acercó a la mesa para servirle uno.

—Entonces… me dirás qué ocurre.

—Lo mismo de siempre.

Cada vez que Sasuke se encontraba sin cosas por hacer, siempre llamaba a Naruto esperando que lo distrajera de los mismos pensamientos que rondaban aun en su mente.

Naruto aceptó el licor que le estaba ofreciendo su amigo.

—Hoy me encontré que con Hinata, le iba a pedir que me ayudara a cocinar la cena para Sakura. ¿Te acuerdas de ella?

Sasuke se tensó levemente al escuchar el nombre de Hinata, su mente viajó rápidamente cuando él le fue a entregar los pasajes.

—Conozco a Hinata, es mi asistente –dijo al darse vuelta y sentarse frente a su amigo luego añadió: —Sakura ¿Quién es?

—Ya sabes mi vecina, es la chica que me gusta ¿Recuerdas?

Todo calló como pieza de puzle, y muy en el fondo se sintió aliviado de que la chica que le gustara a su tonto amigo no fuera con la que se había costado hace poco.

—¿Así qué… Hinata es tu asistente? –entrecerró los ojos y lo miró detenidamente. Tenia una idea vana de porque lo habia llamado, porque al final siempre lo llamaba con un motivo quizás este se llamaba Hinata.

Naruto podía ser tonto y hasta muy despitado, pero conocía perfectamente a Sasuke, más de lo que el propio Sasuke se conocía, por eso cada vez que lo llamaba para que fuera a la casa de este era por un problema de chicas. Sí, Sasuke sufria como cualquier hombre o incluso más.

Ahora era momento de vengarse de todas las cosas que Sasuke habia echo en contra de Naruto y le daría a donde más le dolia.

—Pues… hoy parecía muy apurada. –se echó más en el sillón con una sonrisa zorruna. Su plan de molestar a su amigo comenzaba.

—La vi que salía de la farmacia y unos pasos más allá la encare y ocultaba algo y cuando se giró para irse a su casa ocultó algo entre sus ropas.

Naruto movió el licor que se encontraba, aun, en su vaso. Luego lo miró detenidamente y después miró a Sasuke que levantaba los hombros en señal de que no le importaba.

—También hoy cuando fui a su casa a pedirle ayuda no me abrió y es muy raro en ella ¿Sabes? Cada vez que le llamó a su puerta ella me abre casi enseguida… pero hoy no. ¿No crees que sea extraño?

Naruto, conocía a Hinata desde que llegó al vecindario. Para él, ella era una chica demasiado buena para estar viviendo en una ciudad como esa y es que le tenía tanta confianza en la gente que acaba de conocer que eso mismo la perjudicaba.

No eran confidentes pero Sakura y Hinata si lo eran, por eso la primera chica le contaba todo al rubio. Eso era inapropiado pero quizás él mismo podía ayudarla y al mismo tiempo ayudar a su amigo.

—Y eso… ¿qué me importa a mi idiota? –habló Sasuke bastante molesto.

Estaba aburrido de que el nombre de esa mujer fuera recordado con tanta afán, si después de todo lo había llamado para que por unos momentos se le saliera de su cabeza. ¿Cuál era el sentido de Naruto recordársela?

—¿Y yo soy el idiota? Sasuke junta las acciones de Hinata eso que da…. –esperó unos segundos para que el otro hombre respondiera por él pero Sasuke sólo negó al no conocer la respuesta.

—Farmacia más casa eso da igual a….

Aun así Sasuke volvió a negar.

—¡Que Hinata fue a la farmacia a comprar condones para follarse a su novio! –gritó exasperado Naruto.

Unos minutos de silencio se formaron, unos minutos bastantes incómodos.

—¿Novio? –murmuró Sasuke.

—Bueno no sé si tiene novio, quizás un amigo, un conocido qué sé yo.

Sasuke apretó sus manos ¿por qué no le agradaba la sensación de que Hinata estuviera con otro? ¿De qué otro hombre la llenara como la llenó él?

—Y amigo… eso no es todo. Horas después vi a Hinata salir de su casa bastante feliz. Tú sabes como una buena sección de sexo pones a las mujeres.

Y algo dentro de Sasuke estalló, una fiera fue liberada. Queria arrematar contra todo lo que estuviera a su paso pero luego se tranquilizo recordando que frente a él estaba Naruto.

—No seas idiota. Hinata no puede tener novio.

—¿Por qué? Ella es bastante guapa, inteligente, gana dinero y lo mejor es que cocina espectacular. Deberías probar sus manos… esa delicadeza, esa suavidad con lo que toca todo ¡dios! Sus masajes. ¡Son espectaculares! Si las manos de ella te tocaran te volverían loco.

Y ya lo han hecho. Pensó Sasuke con enojo. No podía, mejor dicho no quería creer lo que su amigo le decía y sin embargo no tenía fundamentos para refutarle lo dicho anteriormente.

Mientras con Naruto se estaba jugando el pellejo, sabía perfectamente que estaba jugando con fuego porque al molestarlo de tal forma daba por hecho que su amigo lo terminaría golpeando pero al final valdría la pena si se decidía por Hinata.

—Hablamos mucho de ella. A ti no te importa lo que haga tu secretaria… -habló Naruto.

Si Sasuke no hubiera estado mirando fijamente su vaso se habría dado cuenta de la sonrisa de victoria que tenia Naruto.

—Dime… ¿cómo has estado en el trabajo? –cambió de tema el rubio.

(…)

Hinata nunca había sido una chica preocupada por su peso pero últimamente le gustaba comer comida chatarra y esto le provocó que comenzara a subir, casi medio kilo. Para evitar subir más decidió comprarse una bicicleta e ir todos los días al trabajo en esta.

En un bolso mediano llevaba su vestimenta de oficina, mientras que para andar en bicicleta, ya que el tramo es largo, ocupaba la ropa adecuada.

Llegó unos minutos antes para poder cambiarse de ropa, así no atrasar su trabajo.

Durante el fin de semana se le pasó el dolor de senos, pero aun los tenia delicados, lo que no se le iba era el dolor de espalda que sentía. Pediría salir antes para visitar al médico y le diera un diagnostico.

Al estar vestida, lista para su trabajo, entró a la oficina de su jefe para prepararle las cosas para cuando él llegara. Grande fue su sorpresa al verlo sentado frente al escritorio y revisando unos papeles.

—Disculpe, no sabía que había llegado. Enseguida le preparo su café.

Se encaminó hacia el otro lado de la habitación y puso agua en la cafetera y unas cucharadas de café negro en esta misma. Apretó un botón y se encendió una luz roja que le avisaba que aun el agua no hervía. Mientras tanto se fue nuevamente cerca del escritorio de su jefe para arreglar unos papeles que había ahí.

Del otro lado, se pudo escuchar el teléfono sonar. Hinata trotó suavemente para alcanzarlo y poder contestar.

—Hola Hinata –se escuchó por el otro lado del teléfono la voz de su hermano. Instintivamente ella sonrió.

—Hola Neji. ¿Ha ocurrido algo? –le preguntó preocupada. Últimamente su padre no estaba bien de salud y eso la ponía de nervios.

—No, pero ya hice lo que me pediste. Llame a una clínica, creo que esta cerca de tu casa y tienes hora para la tarde como a las cinco ¿te acomoda o la cambio?

—Está bien. Pediré permiso para retirarme temprano y poder ir a la cita.

—Bien. Anota la siguiente dirección….

Hinata agarró un lápiz y anotó en la primera hoja que vio encima de su escritorio.

El domingo, como todas las semanas había echo su llamada semanal hacia su casa y siempre comentaba lo que le ocurría, estaba vez le comentó a su hermano los molestos dolores que últimamente le estaban afectando. Neji le recomendó que fuera a un doctor pero Hinata al no tener tiempo para hacer una reserva de hora para poder ir su hermano la hizo por ella.

Neji, en la escuela y universidad era denominado genio, no era necesario que estuviera frente a una persona para decirle lo que le pasaba menos aun si se trataba de Hinata porque la conocía tan bien que con sólo escuchar como narraba su día a día entendía por lo pasaba.

De vuélvete. Le dijo una vez su hermano al saber lo que le estaba pasando con su jefe, ambos llevaban una fuerte conexión de hermanos que le era incapaz de ocultarse cosas porque al final de día igual se enteraban, aunque no fuera con palabras sus propias acciones los delataban.

Por eso mismo ahora Neji temía que Hinata estuviera embarazada, no confiaba en esos test de embarazos que vendían en las farmacias, por eso le recomendó que fuera a uno y le diagnosticara si vida dentro de ella estaba creciendo o no.

—Gracias Neji. Estaré ahí. –y luego cortó la comunicación. Ahora sólo le faltaba pedir permiso a su jefe.

Nuevamente caminó hacia la oficina de Sasuke pero esta vez se acercó a la cafetera que parpadeaba con una luz verde anunciándole que el agua estaba hervida y lista para servirse. Agarró una taza y la sirvió el café. Al tenerlo listo, con mucho cuidado lo llevó a la mesa de su jefe, dejando arriba de un posavasos, al lado derecho.

Giró sobre sus propios talones dispuesta para continuar con su trabajo en su propio escritorio pero la grave voz de su jefe la detuvo.

—Necesito que te quedes –le exigió —Hay asuntos importantes en que me serás útil.

—Señor –dijo con timidez la mujer. Estaba nerviosa, su jefe no parecía estar feliz. Quizás le habia pasado algo el fin de semana.

—Necesito retirarme temprano. Tengo una cita –le informó. Sasuke sólo la miró con enojo.

Si Hinata en esos momentos fuera un insecto probablemente ella seria la cobarde y trabajadora hormiga que se intenta escabullir de esa siniestra sonrisa del niño que le quiere quemar atreves de la lupa con los rallos de sol.

Sasuke se aclaró la garganta, se acomodó en la silla y con esa sonrisa de superioridad que siempre traía en su rostro le habló:

—¿Una cita? Tendrá que dejar su cita amorosa para otro momento. La necesito en esta oficina, así que cancele con ese tal novio o amigo o lo que sea.

Hinata lo miró confundida, no entendía de qué hablaba. Ella le había dicho que tenía una cita pero nunca amorosa. Una idea se le pasó por su cabeza tan rápido con un trueno cae al suelo pero rápidamente la descartó. Porque Sasuke Uchiha no podía estar celoso ¿cierto?

—Señor Uchiha en verdad no se lo pediría si no fuera realmente necesario. Necesito ir a esa cita.

—Ya le he dicho que no. La necesito aquí.

Hinata apretó sus manos, odiaba cuando su jefe era así: tan controlador. Por primera vez en mucho tiempo haría un acto de rebeldía. Nunca lo hubiera hecho pero la situación lo ameritaba, ya que su hermano le dijo que esos test no eran cien por ciento efectivos y debía consultarlo con un doctor. No podía confiarse.

—Cuando vuelva de la cita regresare a la oficina y le ayudare en todo lo que necesite.

—¿Qué es lo primordial para usted, su cita amorosa o su trabajo conmigo?

Había escuchado bien. La idea de los celos ya no sonaba tan descabellada como al principio, rió mentalmente en colocar en esa situación a su jefe, si él supiera que su cita iba a ser su doctor claramente no reaccionaria de esa forma, pero él no lo sabría. Tenía que pagarle lo que le dijo esa vez cuando estuvieron de viaje.

"Fuiste una más" No, nunca olvidaría esas palabras del moreno. Estaba enrabiada, triste e incluso amargada porque tenía razón. No quería venganza, ya que ella misma se buscó esas palabras, su hubiera dejado el tema cerrado desde el principio él nunca le habría dicho lo que le dijo. Pero tampoco lo iba a excusar, se merecía un pequeño escarmiento.

Hinata pensó en la pregunta hecha por su jefe y en cierto punto la hizo dudar. ¿Qué era más importante para ella en estos momentos? ¿Saber que tendría un hijo del hombre que amaba o estar trabajando al lado del hombre que amaba? Ya tenía clara la respuesta porque al final daba el mismo resultado.

—Mi cita –respondió con sencillez.

Hubiera elegido trabajar al lado de Sasuke pero moría de nervios al saber si esperaba un hijo de este, necesitaba saberlo. Una pequeña parte de su mente le decía que sí, que estaba esperando un hijo de él y aunque él le despidiera ahora mismo siempre estaría con ella un pedacito de él para recordarlo, así que le daba lo mismo si la echaba.

Sonrió con sólo imaginarse a un pequeño Sasuke en sus brazos, le emocionaba la idea y al mismo tiempo le aterraba ¿podría ella cargar con semejante responsabilidad? ¿Era capaz de cuidar a un hijo sola?

Una cosa que había aprendido de su madre y su padre era que nunca debía rendirse siempre darle la cara al mundo y si ella tenía un hijo y Sasuke no lo aceptaba ¡bien! No le molestaba ser madre soltera porque ella podía criarlo y darle todo el amor para que no sintiera la falta de un padre.

—Cuando vayas a tu cita puedes tomar tus cosas e irte. La empresa ya no necesita de tus servicios.

Hace algunos días atrás esas palabras le hubieran dañado más de lo que se hubiera imaginado pero ahora no… simplemente se encontraba feliz puesto que era el momento de alejarse y olvidar ese amor que sentía por él. Era lo mejor.

—Antes de que me marche le buscare una secretaria que llene todas sus expectativas necesarias. –le informó. Luego salió de la oficina con porte elegante.

Hinata se derrumbo en la silla y sintió que por fin pudo respirar con normalidad. Los problemas se comenzaban a solucionar poco a poco pero le quedaba un problema más grande aun… saber si estaba embarazada.

(…)

Las puertas automatizadas se abrieron frente a ella, dudo en entrar pero al final lo hizo. Supo que era la entrada al mismísimo infierno.

Eran alrededor de las cinco de la tarde y no había mucha gente a su lado, unas señoras conversando mientras sus hijos jugaban en el piso, más lejos un hombre durmiendo, quizás aburrido de esperar que lo llamaran y prefirió dormir.

Sus manos sudadas y su cabeza dando vueltas con lo acontecido durante las últimas horas.

Unas horas antes de llegar a la clínica, se tuvo que retirar de la empresa con todas sus cosas como se lo había dicho su, ahora, antiguo jefe. Tuvo que pedir una pequeña caja a los empleados de despacho para llevarse sus pertenencias, no eran muchas pero era más cómodo llevándola así.

Se fue con la frente en alto, nunca miró atrás como toda una Hyuga.

Caminó a su casa se encontró con su singular vecino: Naruto. No tuvo muchas opciones de no contarles el por qué llevaba sus cosas de oficina a la casa y porque volvia tan temprano del trabajo.

Le pareció graciosa la actitud que tomó Naruto al enterarse que había renunciado, puso el grito en el cielo y gritaba que le pegaría a su amigo por ser tan imbécil de haberla despedido.

Hinata no pensaba que Sasuke la había despedido, sino que ella misma renuncio de una forma muy peculiar y sencilla: No quería hacer el trabajo por preferir salir a una cita amorosa.

El tema quedó allí, ella había dicho adiós a la empresa y adiós a su jefe. Necesitaba colocarle el punto final a esa historia, ahora se preocupaba por el doctor que nunca la llamaba.

—Tranquila, pronto será tu turno –le dijo una anciana que se sentó a su lado.

—Lo sé, pero estoy nerviosa. –se mordió un dedo y jugó con el pie.

—Sea por lo que vengas de seguro saldrá todo bien.

La anciana tomó las manos de la joven y la apretó suavemente para trasmitirle confianza. Y nuevamente le susurró confianza.

Hinata no supo porque pero al ver esa cálida sonrisa de la anciana se dio el valor para superar cualquier cosa.

—La señorita Hinata. ¿Hinata Hyuga?

La nombra se puso de pie y fue caminando detrás de la enfermera que se metió a una habitación. Tragó aire y entró después de ella.

Todo era blanco, con una camilla que estaba a un costado, el escritorio del doctor que frente a este mismo habían dos sillas más para los pacientes y su acompañante. También se encontraban pegados a la pared muchos poster cuerpo humano, el esqueleto, los músculos y entre otros.

—Tome asiento -dijo el doctor. Se sentó frente a él, nerviosa.

—Dígame que le ocurre.

El doctor apoyo la pluma sobre un papel y comenzó a escribir, algo que para Hinata no era legible. Luego le habló a la enfermera para que le trajera algunas cosas.

Hinata le respondió sobre sus malestares y la sospecha de un posible embarazo. El doctor le hizo el chequeo correspondiente y la derivo para que se hiciera unos exámenes de sangre para asegurar de que estuviera o no embarazada.

La mujer salió un poco más relajada y contenta y se fue directo a ver a la recepcionista y pedirle la toma de sangre. Entonces Hinata giró su cabeza y vio a la anciana que le ayudo en un principio y le dio unas débiles gracias.

El proceso de toma de sangre fue bastante rápido y sencillo.

—Señorita Hyuga, en veinte minutos estará listo el resultado. Si el GCH (*) es mayor que cuarenta eso significa que está embarazada, de lo contrario no. Espere en la sala que la llamaremos cuando estén listos los resultados.

Hinata, sintió que los minutos no pasaban. Se movía de un lado a otro, esperando los resultados nerviosa, tenía tantas cosas en la cabeza, imaginándose la vida con un hijo. Una sonrisa apareció en su cara.

Muy en el fondo deseaba ser mamá, aunque fuera soltera.

—Señorita Hyuga –le llamó la misma enfermera que le tomó la muestra de sangre —Aquí tiene.

En el momento sus manos no paraban de temblar, al tomar el sobre que la otra mujer le entregaba, con un sobreesfuerzo lo tomó y lo quedó mirando, embobada. Esta era la prueba definitiva, fuera cual fuera la cantidad de GCH en su cuerpo iba a ser feliz.

Se retiró con paso tranquilo hacia la calle, aun mirando el sobre donde salía escrito su nombre y en la esquina superior derecha el nombre de la clínica. Era ahora o nunca.

Con mucha delicadeza abrió el sobre, sacó el papel y lo desdoblo. Leyó sus datos, su tipo de sangre y otras cosas que no entendía, se fijó en el centro del papel que explicaba algo y luego vio los números.

Sus ojos se abrieron por la sorpresa, se llevó una mano a la boca y se apoyó en la pared más cercana para no caerse. De sus ojos brotaron lágrimas, no sabía si era de felicidad o tristeza pero de algo estaba segura: Desde ahora en adelante ya no enfrentaría las cosas solas, ahora estaría acompañada del ser que amaría por sobre todas las cosas del mundo. Su hijo.

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Continuara….

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Mi espacio oscuro.

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(*) GCH: Gonadotropina coriónica humana. Es una hormona que se produce cuando la mujer está embarazada, se comienza a producir en el primer mes. Es cierto que se pide un cierto rango pero en realidad no me acuerdo cual era el exacto ya van casi dos años desde ese día y la memoria me falla, pero si alguien sabe que me lo diga y lo edito.

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Este capítulo fue el que más me gusto en hacerlo e imaginarlo. Me costó bastante encontrar las palabras adecuadas para colocarlas pero al final estoy contenta con el resultado. Espero que a ustedes también les haya gustado como a mí.

Quiero agradecer a: Diminishing Quarter - Dattebane-ttebayo – Hinatacris - Ana04 – RukiaNeechan – DanyMary – Kattyto – Izumi – Oniz dorado – Nazha-chan181 – Magic ann love.

Muy lindos sus comentarios :3

Gracias por leer. Cada comentario es un minuto menos para que actualice y que en el próximo capítulo mate a Sasuke (ustedes sabían que aquí Sasuke es un enfermo al corazón ¿no? Pues espérense a que Hinata le diga la noticia, se nos va a morir)

PD: Estoy bastante desanimada. Me ha comenzado ir mal en la universidad. ¿Me animan con un review? (Perdone a mi musa, luego de unos cuantos golpes accedió)

01 de Octubre 2013. 21:25 (editado)

01 de Octubre 2013. 22:10 (publicado)