Titulo: La joven secretaria

Autora: Mazii.

Resumen: Hinata Hyuga era la secretaria del magnate Sasuke Uchiha pero una noche ambos cometen el error de compartir sabanas. Hinata se enamoró de su jefe sabiendo que era prohibido. "Esa noche nunca pasó." Le había dicho Sasuke, pero… ¿Cómo iba a olvidar si estaba esperando un hijo de él?

Advertencia: Posible OoC. Contenido levemente sexual. Sasuke es mayor que Hinata.

Declaración: Los personajes de Naruto no me pertenecen.

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Hinata se encontraba en su casa, mirando el teléfono, dudando si llamar o no a su hermano, a su madre. Quería contarles a todo el mundo que estaba esperando un hijo. Un hijo que aunque lo digiera mil veces o leyera el papel otras cuantas más aun no se lo creía, no podía creer que vida dentro de ella estuviera creciendo.

Un sentimiento aparte de la emoción y felicidad que sentía era miedo, miedo de no poder darse estabilidad. Teniendo pocos conocidos y un amigo le sería difícil mantenerse sin trabajo, más aun que ahora tenía que hacerse chequeos médicos constantes. No dejaría que nada le pasara a su hijo.

Existía otra posibilidad de que se fuera nuevamente a vivir con sus padres, sabía que ellos no la rechazarían pero le exigiría una explicaciones de lo sucedió, por el momento no estaba para dar explicaciones. Por otro lado estaba su hermano Neji, si llegaba a la casa de seguro que el haría un viaje exclusivamente para que el padre del niño aportara en el futuro de este. Lo que menos quería era obligar a Sasuke a cargar con una responsabilidad que él nunca pidió.

El padre, ese el siguiente tema que le preocupaba ¿cómo iba hacer capaz de decirle a Sasuke que estaba esperando un hijo? Deseaba poder ocultar la verdad, de irse lo más lejos empezar de cero y hacer que nada había ocurrido, pero eso era intentar tapar el sol con un dedo.

No se podía ir a otra ciudad, no poseía del dinero suficiente como para marcharse, buscar trabajo le sería difícil, nadie la aceptaría embarazada porque eso conllevaba que luego se tendría que retirar antes y a ningún empresario le gustaba eso.

Tampoco deseaba irse a la casa de sus padres, sus hermanos, su madre y peor aun su padre le reprocharía todo. Podía sentir las palabras de enojo encima de ella, la advertencia que le hicieron antes de tomar el auto bus y largarse por una vida mejor.

Todo lo que había construido se comenzaba a desmoronar poco a poco, sólo su hijo era lo que le mantenía de pie. En estos momentos era lo que más agradecía, que él venía en camino para alumbrar sus días grises.

Vació su despensa y nevera, sacando toda la comida chatarra que se encontraba ahí, remplazando por cosas nutritivas. A su espalda se encontraba su amigo, esperando que le respondiera la sencilla pregunta que le había echo. Nada fuera del otro mundo.

Hinata suspiró desganada, dejando el último envase de leche en la nevera.

—Kiba. Te quiero casi como un hermano, pero enserio no es algo de lo que debas preocuparte.

—Entonces explícame el por qué no tienes trabajo. Hoy en la mañana fui a entregarle un paquete a tu jefe y no había nadie en el puesto. ¿Qué hizo ese ogro?

— ¿Cuántas veces tengo que repetírtelo?

—Está bien, me rindo. –se acercó al mesón, aburrido de ver como la mujer se giraba para todos lados, ordenando, sacando y limpiando. Llamó su atención un sobre que estaba encima del mesón.

— ¿Qué es esto Hinata? –tomó el sobre y lo iba a comenzar abrir cuando Hinata se lo quitó rápidamente de las manos.

—Es mi carta de renuncia –se lo escondió tras la espalda, lejos del alcance de Kiba.

—Ajá. ¿Y por eso el sobre tenía el símbolo de una clínica?

—Bueno…. Verás….

—Eres mala mintiendo lo sabes ¿verdad?

— ¡oh cállate!

Era el momento de contarle a alguien su secreto, ya transcurrido un día entero de la noticia y aun no le contaba a nadie. ¿Era buena idea contárselo a él?

— ¿Tienes una enfermedad terminal, cierto? –Se llevó las manos al pecho y fingió tristeza —Mi pobre Hinata morirá.

Hinata levantó una ceja confundida por el cambio tan drástico de su amigo, y las falsas lágrimas que amenazaban con salir de sus ojos. Kiba la abrazó en señal de que le daba su apoyó.

—Estas embarazada –le susurró cerca del oído. Hinata de forma inmediata se congeló ¿tan obvia era? Abrió y cerró la boca varias veces pero ninguna palabra salía de ella, era cómo un pez fuera del agua.

—Felicidades. –le dijo momentos después de separarse.

— ¿Cómo…?

—He sido el único hombre en una casa llena de mujeres, se los cambios que tienen y déjame decirte que en ti es muy notorio. –se llevó la mano a la nuca y se la rasco, dándole poca importancia al asunto.

—Tú crees… si salgó a la calle ¿se darán cuenta? –preguntó con temor.

—Sólo la persona que tenga ya muchos embarazos encima o haya visto muchas mujeres embarazada lo notaria. Pero de algo es seguro… en unos meses no podrás ocultarlo.

Esto le preocupaba bastante a Hinata, aun no se encontraba preparada para darle la noticia a todos.

—Te recomiendo una cosa pequeña… cuéntale a tu familia sobre esto, es importante que te apoyen en estos momentos, más ahora que estas sin trabajo.

Kiba sacó una galleta de soda y se la metió a la boca, suspiró, Hinata no se veía decidida a contarle a nadie su estado. La curiosidad lo embargó.

—Hinata. ¿El padre del niño… sabe que estás esperando un hijo?

Los segundos de silencio entre ambos le dio a entender que nadie, más que él, sabia de la existencia de la criatura.

—Sé que no es de mi incumbencia pero… ¿Quién es el padre?

—Yo –le dijo determinada, él sólo asintió intentado entender la situación.

—Entiendo. Pero aun así el debe saber de la existencia del niño, es su derecho.

—Eso lo sé, pero no lo merece.

Kiba volvió a suspirar. Hinata era una mujer bastante terca cuando se lo proponía pero debía entender que el secreto en algún momento estallaría y de alguna manera seria peor para ella.

—No deseo meterme en tu vida pero deberías decirle a Sasuke que van a tener un hijo. Luego de que le digas si él decide no apoyarte –vio la cara de sufrimiento de Hinata pero rápidamente agrego: —siempre tendrás a esta guapura como papi nuevo.-dijo apuntándose a él mismo.

Al menos logró sacar una sonrisa a Hinata.

— ¿Cómo supiste que él es el padre?

—Sólo tienes que sumar uno más uno. Te veía ida, cuando llegaba Sasuke a tu lado tus ojos brillaban. Te puedo leer cómo un libro –sacó otra galleta y se la echó a la boca —A veces me da miedo que te conozca tanto.

Kiba sacó un papel de su billetera y se lo entregó a Hinata.

—Es la dirección de Sasuke.

La mujer dudó un poco en aceptar el papel pero decidida a contarle la noticia a Sasuke. Pero se preguntó mentalmente cómo Kiba tenía la dirección del Uchiha.

—Me ha tocado repartir unas cuantas cosas al departamento de él –sólo sonrió —Si, si puedo leer la mente querida.

Ambos sonrieron. Al menos Hinata ya no sé encontraba sola, tenía el apoyo de Kiba, aunque no se lo digiera ella lo sabía.

—Entonces… cualquier cosa que pase siempre tendrá un papi y será el más guapetón.

—Ajá. Naruto será un gran padre –dijo Hinata conteniéndose la risa y marchándose a la sala de estar.

— ¿¡Qué!? ¡No! ¡Ese rubio oxigenado no será mejor padre que yo!

Kiba la persiguió hasta la otra habitación, para decirle quien sería el mejor padre. Mientras Hinata sólo ocultaba su risa, le encantaba molestar a su amigo con el rubio, aunque no entendía la rivalidad que estos tenían.

(…)

Sasuke se encontraba en su departamento bebiendo como todas las noches que no tenía una compañía femenina a su lado y tampoco deseaba tenerla por el momento. Exhalo todo el aire de sus pulmones, aun su mente daba vuelta en Hinata y lo sucedido en la oficina.

Cuando escuchó la conversación de Hinata que sostenía por teléfono un fuego en su interior se encendió tan rápido como una chispa enciende a la bencina. Apretó sus puños, no podía soportar que otro hombre la tuviera como en su momento la tuvo él. Toda era la culpa de Naruto que le metía idea en la cabeza sobre la mujer.

El problema no era de ella sino de él. Él no podía querer a nadie porque al final todas las mujeres eran igual que ella, todas terminarían haciendo lo que al final hizo Konan; salir corriendo por otro hombre y eso era justamente lo que Hinata estaba demostrando.

Hinata salió corriendo por su cita con otro, dejando atrás sus obligaciones, distinto escenario pero la misma causa. Hinata era una más.

Fue a su habitación preferida, a la de gimnasia. Allí se encontraban unas pesas, una elíptica, una bicicleta estáticas y camillas para hacer abdominales. Lo único en que podía liberar tensiones del trabajo.

Todas y cada unas de las maquinas de pesas estaban puesta con una carga de más de setenta kilos. Luego de treinta minutos haciendo pesas y todo sudoso decidió sacarse la sudadera y volvió a ejercitarse pero ahora con más rapidez, con rabia.

El sonido del timbre hizo que soltara las pesas y fuera abrir. Frente a él se encontraba Hinata con la cabeza gacha, como una niña que espera la reprimenda de su padre.

Sasuke se hizo a un lado para que pasara a su departamento, ella con timidez entró colocándose al lado de un sillón, agarrando fuertemente la correa de su cartera.

Hinata se pudo fijar perfectamente en el cuerpo de Sasuke, llenó de musculatura, como si hubiera sido esculpido por los mismos dioses, una gota de sudor recorrió todo el pecho del hombre, ella se fijó en esa escurridiza gota que estaba llegando al límite del pantalón y el mismo bóxer que se dejaba ver. Hasta sin proponérselo él emanaba un aire de seductor.

—Estaba haciendo ejercicio –se acercó a una mesa que sobre esta se hallaba una toalla de mano color blanco. Se la pasó por todo el rostro y por el mismo pelo, se la colgó sobre hombros y caminó a la cocina.

—Acompáñame –volvió hablar. Algunos pasos atrás le seguía Hinata, bastante cohibida. Los recuerdos de esa noche le estaban golpeando fuertemente, su mente se nublaba, las piernas le temblaban y el cuerpo le ardía por dentro.

Sasuke abrió la nevera y de allí sacó una botella con agua, se la bebió en pocos segundos, aunque una gota rebelde se le escapó. Hinata miró atenta a esa pequeña gota de color cristalina bajar por la comisura del labio, recorrer la barbilla y caer muy cerca del pezón del hombre. Esa imagen la perturbó aun más.

— ¿Qué necesitas? –le preguntó luego de terminar de beber el liquido y volver a guardar el resto que quedaba.

—Sólo vine a traerte mi carta de renuncia –dijo Hinata. Le tendió un sobre de color blanco.

Sasuke la miraba incrédulo a las palabras que dijo, no entendía lo que estaba pasando. Recordaba que él mismo la despidió ¿entonces por qué ahí dándole un tonto papel? Muy en el fondo no quería aceptar la carta de renuncia pero no podía permitir que otra vez una mujer entrara como lo había echo Konan y luego se marchara dejando su corazón completamente destrozado.

— ¿Sabes lo qué pasara si yo acepto esa carta?

La advirtió, después de todo no era un mal hombre de dejar a la mujer sin un sustento económico durante que encontrara trabajo.

—Lo sé. Pero deseo empezar de cero… nuevamente – volvió a mover la carta para que él la aceptar.

Aun así seguía con la duda, tenía emociones encontradas. Tomar la carta significaría que ella se marcharía para siempre, se iría de su lado. Dejaría ir a la mejor secretaria que tuvo.

—Está bien. –dijo por fin. Aceptó la carta.

Se produjeron unos incómodos segundos de silencio. Sasuke seguía viendo la carta, como si esperara una respuesta de ella, mientras que Hinata sólo tenía la mirada perdida en algún punto de la habitación.

—Ya es hora de irme –rompió el silencio Hinata. Se dispuso a marcharse por el mismo camino de momentos anteriores.

Se maldijo por no ser lo suficientemente valiente para decirle toda la verdad. Después de todo siempre seria una cobarde.

"No tendrás papi. Pero conmigo será suficiente ¿verdad?"

Egoísta, fue la primera palabra que se le cruzo en la cabeza. No podía quitarle a su hijo tener la oportunidad de tener un padre, aunque Sasuke no lo quisiera ella habría cumplido con al menos decirle que iba a tener un hijo. Era cierto que se le partiría el corazón al ser rechazada, porque lo presentía, él no era de andar formando familias.

Lo haría por su hijo, por el futuro de ambos.

Hinata se giró, tomó aire y luego lo botó lentamente. Se tragó su miedo, todo lo estaba haciendo por su hijo.

—Sasuke ¿Qué piensas detener un hijo?

No era capaz de soltar tremenda noticia al menos sin anestesia antes. Debía prepararse para la respuesta que el hombre le daría.

Sasuke se puso serio, se había imaginado tantas veces con un pequeño en sus brazos. Uno de él y Konan, pero ahora tal idea casi la odiaba. No podía tener un hijo, no a menos que tuviera una esposa que nunca lo traicionara.

—No me gustaría tener uno en estos momentos.

El corazón de Hinata se partió en varios pedazos. Sonrió, no podía creer que después de todo tuviera una esperanza de que el hijo que estaba esperando lo aceptara. Había sido una tonta.

—Tuve una mala infancia. Mis padres se casaron muy jóvenes, se amaban pero el matrimonio se fue desgastando. En cumpleaños, navidades y otras celebraciones se la pasaban peleando, nunca fuimos una familia unida como esa que muestran en las películas. Hubo una mujer que me importó, por la cual di mucho pero…. Debo de encontrar a la mujer indicada primero. No puedo permitir que mi hijo sufra lo mismo que yo. –volvió hablar.

Era ahora o nunca se dijo mentalmente Hinata.

—Estoy embarazada. –Nadie dijo nada durante unos segundos —Me entere ese día que me despediste.

No fue necesario que Hinata le digiera quien era el padre. Era como sumar uno más uno.

— ¿Segura que es mío?

Hinata frunció el ceño, no podía creer lo que había escuchado.

—Perdóname. Sólo quería estar seguro –intentó enmendar su error.

—No te estoy pidiendo que te hagas responsable como padre. Sólo querías que supieras.

Ya no podía continuar, si seguía escuchando las duras palabras de Sasuke se pondría a llorar ahí mismo. Se giró sobre sus talones y empezó la marcha hacia la salida de la cocina fue cuando una gran y aspereza mano le detuvieron el andar.

—Cásate conmigo.

Hinata se giró a verlo, no podía creer lo que estaba diciendo. ¿Era una broma de mal gusto? ¿Casarse? ¡Si hace un momento le estaba diciendo que no quería casarse!

—Tanto tú como yo deseamos que ese niño que esperas tenga una familia.

Hinata sonrió melancólicamente. Entendía que rumbo tenía todo.

—Sasuke no puedo casarme contigo. No quiero casarme contigo si solamente nos ata nuestro hijo –se acarició el vientre —Si tu no me quieres, casarnos no tiene sentido.

—Hinata… intentémoslo.

Él se acercó para tomarle de ambas manos, las acaricio y momento y soltó una de ella. Luego le acarició la barbilla y todo el contorno de la cara mientras iba avanzando para besarla. Al llegar los labios y unirlos sintió como una pequeña corriente eléctrica avanzaba por toda su columna.

—Quiero darle una familia a mi hijo –dijo Sasuke luego de separarse.

Hinata se conmovió con las palabras dichas. Quería a Sasuke, lo sabía, deseaba que él fuera el hombre que estuviera para ella día y noche pero había algo se le picaba en su interior. Conocía su antecedente de mujeres ¿Cómo podía confiar en que luego de la primera noche de boda él no se fuera con otra? Ya no quería arriesgar su corazón.

—No puedo. Tengo miedo que luego me dejes.

A Sasuke se le oprimió el corazón. Luego de mucho tiempo una mujer le hacía tener sensaciones tan fuertes, ni siquiera con Konan sintió algo realmente como lo que estaba sintiendo ahora.

—Si me fuera acostar con otras mujeres no te estaría pidiendo que te cases conmigo. En verdad quiero formar una familia.

El hombre no espero respuesta y nuevamente la volvió a besar con tanta pasión que hasta el mismo se sorprendió. A su mente vino ese recuerdo cuando compartieron una noche juntos, quería sentir las suaves manos de ella recorriendo su pecho como en aquella ocasión, hacerle gritar su nombre hasta que quedara sin voz.

Las expertas manos del hombre la comenzaron a recorrer, se detuvo en su vientre, aun no estaba abultado pero pronto lo estaría y eso le emocionaba de cierta forma. Le quitó el bolso y lo tiró en alguna parte de la cocina. Luego la tomó de la cintura, haciendo que ella con sus piernas le rodeara la cintura, sin dejarse de besar, él recorrió la salita hasta llegar al cuarto.

Hinata deseaba parar, pero no podía, su mente le decía que detuviera, que tomara sus cosas y se fuera lo más lejos posible, pero su cuerpo no respondía, se dejaba llevar por las caricias que con tanto anhelo había esperado.

Sintió que Sasuke la acostaba en la cama y comenzaba a besar desde la oreja hasta la clavícula, deteniéndose en la última y mordiéndola suavemente. Gimió y se estremeció de placer.

Fue en ese momento en que se dio cuenta que Sasuke la dominaba como un cachorro y no le asusto.

(…)

La fresca briza hacia mover las cortinas suavemente, hace algunos momentos se sentía como ella en las manos de él. Sonrió como una estúpida jovencilla enamorada, a su lado estaba el hombre con quien pasaría el resto de sus días ¡ya se podía imaginar cómo sería su hogar, su hijo!

Se volvió acurrucar en el pecho del hombre que dormía plácidamente que le agarraba firmemente la cintura, no se podía mover por el agarre pero no estaba incomoda. Se podría acostumbrar a estar así por siempre.

El sonido del teléfono, que se encontraba en el buro al lado de Sasuke, comenzó a sonar. Lo miró, la pantalla parpadeaba y se movía constantemente. Vio la mano de Sasuke agarrarlo mientras gruñía, en cierta manera se le hizo tierno.

— ¿Qué? –Lo oyó decir — ¡Dios mío, Konan! ¿Ahora mismo…? Dame media hora.

— ¿Te vas? –pregunto Hinata, incrédula.

—Tengo que salir un momento, ha ocurrido algo.

"Si y se llama Konan"

—No te preocupes lo entiendo.

Comenzó a vestirse para irse lo más rápido.

—No tienes que irte, Hinata.

¿Pensaba que se iba a quedar mientras hacía el amor con otra mujer?

—No quiero quedarme.

—Entonces te voy a dejar.

—No te molestes. Pido un taxi –dijo ella, sin mirarlo.

—Insisto. Es muy tarde.

Esperó a que el taxi la recogiera.

—Llámame al móvil cuando llegues a casa –dijo Sasuke, mientras cerraba la puerta del coche —. Quiero saber que has llegado bien.

—Llegaré perfectamente, no te preocupes.

—Pero llámame de todas formas –volvió a insistir —si no me llamas tu, te llamaré yo.

Hinata no respondió. El taxi se puso en movimiento, no quiso mirar atrás. Que era lo que tenía que hacer con Sasuke Uchiha, alejarse y no mirar atrás. Nunca.

Antes de llegar a su casa se le ocurrió algo ¿Acaso Konan seria esa mujer de la que él estaba preocupado? Sin ninguna duda, supo que era ella. O Sasuke no hubiera saltado de la cama a las dos de la madrugada.

Hinata no lo llamó cuando llegó a su casa. Y tampoco él la llamo. Evidentemente no era tan importante como esa tal Konan.

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Continuara….

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Mi espacio oscuro.

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Me disculpo por la demora, pensaba en subir dos veces en la semana, pero no se ha podido. Tuve que realizar dos informes de química inorgánica y en verdad soy tan mala para esa materia, que me pegue contra la pared para que mis neuronas hicieran sinapsis.

En fin… intentare actualizar cada semana. No les prometo nada. Espero que en el siguiente aparezca Itachi (Hinata necesita que la consuelen)

Quiero agradecer a: Hinatacris – Msdupre22 – Fer - Diminishing Quarter – Fenix no seishin – RukiaNeechan – Hatsumi – Izumi xdd – DanyMary – 241LorM3RCUR1 – .Maslow – Miku TQM - Dattebane-ttebayo – SasuHinafan – SasuHinaforever – Tiioji Uchiha – Guest – Martha Izquierdo – Andrea –Anna04.

Gracias a todos lo que me desearon que me fuera bien en la Universidad, estoy comenzando a subir mis notas. Por ustedes.

Muy lindos sus comentarios :3

Gracias por leer. Cada comentario es un minuto menos para que actualice y que aparezca Itachi y consuele a Hinata.

PD: Gracias a todos lo que comentan capitulo por capitulo, si seguimos así sobrepasaré a Viuda Negra y para mí eso es todo un logro. Espero que me ayudes con un comentario.

14 de Octubre 2013. 2:00 (Editado)

14 de Octubre 2013. 00:10 (publicado)