Titulo: La joven secretaria
Autora: Mazii.
Resumen: Hinata Hyuga era la secretaria del magnate Sasuke Uchiha pero una noche ambos cometen el error de compartir sabanas. Hinata se enamoró de su jefe sabiendo que era prohibido. "Esa noche nunca pasó." Le había dicho Sasuke, pero… ¿Cómo iba a olvidar si estaba esperando un hijo de él?
Advertencia: Posible OoC. Contenido levemente sexual. Sasuke es mayor que Hinata. Posible OoC, Universo Alterno.
Declaración: Los personajes de Naruto no me pertenecen.
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Había sido un error acostarse nuevamente con Sasuke. Un precioso error.
Cómo llegó a pensar que él iba a cambiar, si a la primera oportunidad se iba con otra mujer.
Hinata no durmió durante el resto de la noche y por la mañana siguiente estaba agotada. Ni siquiera una buena ducha y un desayuno la pudo animar.
Si no hubiese estado enamorada de Sasuke… todo sería más fácil si fuera el tipo de hombre capaz de amar a una sola mujer… sólo a una mujer. Pero Sasuke no era ese hombre. Y no lo seria nunca. Un mujeriego no dejaría de serlo nunca.
Neji la llamó a su teléfono cuando estaba a punto de coger el periódico y buscar empleos.
— ¿Se puede saber por qué no me has llamado?
Hinata no pudo evitar sonreír.
— ¡No hemos sabido nada de ti! ¿Cómo te fue en el doctor? Ya han pasado casi tres días.
—Estoy embarazada.
— ¿Por qué no se te escuchas emocionada, cómo toda mujer que está esperando un hijo?
— ¡Estoy emocionada! Pero últimamente las cosas no me salen como quiero. Eso me desanima un poco.
—Desde que te fuiste a la gran ciudad has cambiado mucho pequeña. Deberías volver y re-encontrarte con tus raíces.
—No puedo hacer eso. Cuando me fui… me comporté como una inmadura. No he hablado con papá, quizás me odie.
—Hinata no digas eso. Él te extraña, siempre fuiste su favorita, aunque nunca lo admitió. ¿Recuerdas aquella vez cuando rompiste ese jarrón que tanto amaba mamá?
¡Claro que recordaba ese día! Estaba tan fresco en su memoria que siempre le hacía sacar sonrisas.
Ese día estaban jugando a los dardos, dentro de la casa, aun cuando su madre le había advertido que lo jugaran en el patio pero no habían hecho caso.
Era el turno de Hinata para lanzar. Cerró un ojo, sacó la lengua para así poder atinarle mejor al blanco, flexionó el codo y tiró el dardo… y sólo escuchó el jarrón de azulita hecho trizas en el piso.
Mil y una formas de castigo, que su madre le haría, se le pasó por la cabeza. Sin televisor, sin salir, no faltar a clases ¡iba a hacer una masacre!
Su madre apareció tan rápido por la puerta de la cocina que casi se cae en el camino, miró a sus hijos, a su esposo y luego al jarrón. La cara de la mujer mayor se puso roja, la vio apretar los puños y rechinar los dientes.
— ¿Quién fue?
Ninguno de los que estaban en la sala decidió hablar. Hinata iba a levantar la mano pero rápidamente su padre se le adelantó.
—Fui yo cariño. Ya sabes cómo es de mala mi puntería.
El padre de Hinata se giró para verla y guiñarle un ojo sonriente.
Despertó de su ensoñación, Neji tenía razón, desde que se había marchado nunca habló directamente con él, siempre alguien lo hacía de intermediario entre ellos y es que bueno ella se había ido casi a gritos de su casa cuando su padre no quería que se fuera que tenía todo en el pequeño pueblito.
Ahora se sentía tan tonta de no hacerle caso, de quedarse ahí, en el pequeño mini-market y nunca haber conocido a Sasuke. Después de todo el había sido su perdición.
—Pronto los iré a visitar. Pero no quiero que les cuente de mi estado. Preferiría hacerlo personalmente.
—Está bien –dijo resignado Neji —Un día de estos me apareceré en la gran ciudad.
—Te esperare ansiosa cuando llegues.
Luego de eso ambos se despidieron, ella mandándoles saludos a todos sus familiares y sobre todo a su padre y sobrinos.
Dejó el teléfono y se sentó a leer el periódico. Marcó los avisos de trabajos a los que podía acceder.
No le tomó mucho tiempo en marcar cada trabajo, se arregló un poco y salió de su casa. Pensó en ir en bicicleta pero no deseaba llegar sudorosa a las entrevistas.
(…)
Había sido un fracaso y todas y cada una de las entrevistas que tuvo durante el día. Ninguno deseaba contratarla, estaba pensando que lo mejor era irse a su pueblo y comenzar allí.
Ya quedaban unos metros para llegar a su casa, pero en la puerta se encontraba Sasuke, con las manos en los bolsillos y una pose de superioridad, bastante característica de él.
Hinata siguió el camino hasta la puerta, ignorando a Sasuke. Él se veía tan vital y tan lleno de energía que le daba envidia, él lograba hacer como si nada ocurriera. Claro para él era todo normal
—Pensé que hoy irías a la empresa –dijo Sasuke.
— ¿Recuerdas mi carta de renuncia? –le respondió sagazmente Hinata
—Sí, recuerdo, pero también recuerdo varias cosas más…
—También yo. Como por ejemplo que anoche se te veía muy preocupado.
— ¿Preocupado por qué? ¿O debería decir por quién?
—Por Konan, claro.
—Ah, ya. Pensabas que estaría en la cama con Konan ¿no?
—Mira si quieres acostarte con otras mujeres es cosa tuya –contestó Hinata mientras sacaba las llave de su bolso —. Pero no esperes que a mí me guste, claro. No me gusta compartir mis cosas.
— ¿Estas diciéndome que debo elegir entre Konan y tú?
—No, estoy diciéndote que elijas entre las demás mujeres y yo. Incluida Konan.
—No me gustan los ultimátum. Y no suelo dar explicaciones a nadie –replicó de forma arrogante —Pero por ti, querida Hinata, lo haré. Anoche no dormí con Konan. Creo recordar que dormí contigo… al menos durante un rato.
—Ya claro. Pero veras es que yo, como la mayoría de las mujeres, no creen en todo lo que me cuentan. Dices que no has dormido con Konan pero niegas haberte acostado con ella.
—Es que no me acosté con ella. O me crees o no me crees. Es muy sencillo.
—Sasuke…
Hinata lo miró a los ojos. Tenía que tomar una decisión. Pero si no le creía sería el final. Y no estaba preparada para decirle adiós.
—Sí, te creo.
—Gracias.
La mujer entró a su casa, dejó el pequeño bolso en un sofá y fue directamente a la cocina por un vaso de agua, mientras Sasuke cerraba la puerta y se acomodaba en uno de los sillones.
—Te estoy esperando en la empresa –informó el hombre.
Hinata llegó a su lado y se sentó.
—Ya tienes secretaria, no puedes echarla eso sería cruel. Además anoche te di mi carta ¿recuerdas?
—Lo recuerdo…
Sasuke se acercó peligrosamente a Hinata, la tomó por la nuca delicadamente y la beso. Fue un beso pausado cargado de deseo y amor… o eso fue lo que quiso interpretar Hinata.
Ambos se dejaron llevar, la pasión comenzaba aumentar peligrosamente entre ellos. Sasuke llevó su mano al contornó de la cintura de la mujer y lo acarició suavemente, esa misma acción provocó que la blusa de Hinata se subiera unos centímetros, los cuales, él aprovechó para tocar la caliente piel de ella.
La sintió estremecerse bajo él, le encantaba saber todas las reacciones que sólo él podía provocarle. Sus pulmones exigían oxígeno y por breves momentos se separó para retomar aire y volver atacar los finos labios rosados de ella.
Nuevamente sintió que Hinata se echaba hacia atrás, pero al mismo tiempo posaba las manos en el fuerte pecho de Sasuke, de modo para que se separaran del beso.
Cuando ocurrió dicha acción, ambos, sintieron que un fuerte hormigueo en los labios y la falta de calor en sus cuerpos.
—Tengo que descansar. Deberías irte Sasuke –informó Hinata. Intentando ignorar el calor que estaba creciendo entre sus piernas.
—Mañana te espero en la oficina. Comienzas con tu nuevo empleo.
¿Acaso Hinata había escuchado bien? ¿Él le estaba dando un nuevo empleo, en la misma oficina donde él le hizo sacar todas sus cosas? ¿Estaba sintiendo lastima de ella? Bien, si era así le demostraría que no necesitaba de él para poder llevar comida a su boca y mantener el techo sobre su cabeza.
—No lo necesito. Ya tienes secretaria.
—No serás mi secretaria.
—Aun así no necesito de tu caridad.
—Querida te recuerdo que llevas a mi hijo dentro tuyo y necesito que este fuerte.
— ¿Necesitas…?
— ¿Acaso vas encontrar trabajo con mejor paga que mi empresa?
— ¡Fuiste tú!
Hinata caminó hacia atrás dándose cuenta de todo lo que había hecho Sasuke, ¡cómo había sido tan tonta! Ahora todo calzaba como pieza de puzle.
— ¿Cómo lo hiciste? –volvió hablar pero ahora más calmada.
—No fue difícil, los tipos llamaban para verificar si habías trabajado para mí.
— ¿Qué les dijiste?
La expresión de tanta tranquilidad cabreó aun más a Hinata.
— ¿! Qué les dijiste Sasuke!?
—Que nunca trabajaste para mí.
La tranquilidad que emanaba el hombre era sorprendente. Hinata comenzaba a hartarse ¿acaso Sasuke siempre debía manejar las situaciones, incluso a ella misma?
—Entiendo. –se acarició el puente de la nariz, pensando en que decir —tú has dicho que nunca trabajé para ti ¿cierto? –No espero la respuesta y continuó —: entonces… nunca trabajare para ti.
—Tampoco lo harás. Ya te dije: no serás mi secretaria. Serás la secretaria de mi nuevo socio: Naruto Uzumaki.
—No.
—No lo hagas por mi o por ti, hazlo por nuestro hijo. –
—Dime… ¿acaso tienes el dinero para poder ir a los chequeos médicos? –volvió hablar.
Odiaba que Sasuke tuviera razón pero no podía humillarse tanto, no con él.
—Me iré con mi familia.
Sasuke al escucharla abrió los ojos como dos platos y se acercó peligrosamente a ella. La tomó por los brazos y la movió hacia adelante y hacia atrás.
—No. Tu familia ahora soy yo y ese niño. –dijo apuntando su vientre.
Sasuke se alejó de ella, cuando la mujer hizo una mueca de dolor, fue ahí donde se dio cuenta por lo que estaban discutiendo.
—No te obligare a trabajar en la empresa pero piensa que hay momento en los que debes tragar tu orgullo por tu hijo… por nuestro hijo.
Luego de decir eso se retiró de la casa, dejando pensando a Hinata.
En cierto modo, Sasuke tenía razón, estaba siendo egoísta y orgullosa; si al final no quería el dinero para ella misma sino para la salud de su hijo. ¿Por qué a veces Sasuke era un bastardo que casi siempre tenía la razón?
No tuvo que pasar mucho tiempo para que cogiera el teléfono y marcara al celular de Sasuke. Del otro lado se escuchó unos pitidos y luego la fría voz del hombre se escuchó.
—Dime –exigió él. ¿Acaso ya sabía que era ella la que estaba llamando? Eso era imposible.
—Acepto.
Hinata se mordió el labio para no soltar una palabrota, le era difícil tragarse el orgullo y volver a trabajar a la par de Sasuke.
—Mañana a las ocho preséntate en mi oficina, mi secretaria te mostrara tu puesto de trabajo.
¿Por qué la voz de Sasuke ahora se escuchaba más dura que la de hace unas horas atrás?
—Está bien. Hasta luego. –quiso terminar la conversación, después de todo ya todo estaba finiquitado ¿no?
—Descansa. El idiota te dará trabajo.
—Tu igual.
Ambos colgaron. El corazón de Hinata comenzó a latir de forma desenfrenada, sus mejillas se colorearon, no esperaba que él le pidiera que descansara. Bueno… después de todo llevaba al hijo del gran Sasuke Uchiha en su vientre.
Tenía miedo, eso era la verdad. Seguía con miedo.
(…)
Las ocho de la mañana se encontraba sentada frente al puesto de la secretaria de Sasuke, esperando a que este se dignara a recibirla. ¿Era el embarazo o se irritaba con mayor facilidad?
Botó el aire de sus pulmones de forma lenta y dolorosa, miró el reloj ya había pasado media hora de que había puesto pie en el último piso del edificio ¿Por qué no le atendía? Quizás ya estaba con otra mujer, claro, eso debía ser.
—Maldito –masculló Hinata. Por suerte la secretaria no alcanzó a escucharla.
El sonido del teléfono la hizo salir de sus amenazas de muerte hacia el hombre para concentrarse en lo que decía la señora que estaba frente a ella.
—Dice el señor Uchiha que pase.
Hinata soltó un bufido, ya era hora.
Al entrar dio un portazo, estaba enojada ¿sería la culpa del embarazo? Sasuke la miró duramente. Le importaba muy poco su mirada, no la intimidaba.
— ¿Enojada cariño? –soltó burlescamente el hombre. Le encantaba que ella se pusiera roja de la rabia.
Hinata apretó más la cartera conteniendo la sarta de insultos que tenia para él, pero se trataba de controlar lo que más podía, después de todo no podía andar por la empresa insultando al jefe.
—Dígame señor Uchiha ¿Cuáles serán mis labores?
El hombre no pudo reprimir la mueca de disgusto al escuchar cómo se refería a él, indirectamente eso contaba como victoria para Hinata.
—Bien Hyuga, serás la secretaria de Naruto. Le ayudaras en lo que necesite, cuidaras de su agenda empresarial, anotaras cada palabra que diga y/o idea que tenga sobre la empresa. En resumen serás su niñera.
— ¿Algo más?
—No. Shizune te ayudara a integrarte a tu puesto.
La mujer se levantó y se acomodó la falda de corte liso y caminó hacia la puerta cuando escuchó la grave voz de Sasuke.
—No te sobre esfuerces.
Ella sólo atinó a sentir con la cabeza. Cada día que pasaba los sentimientos eran más fuerte y ya era inevitable intentar dejar de sentirlos.
El miedo la invadía por completo, desde que Sasuke le había nombrado la sola palabra matrimonio algo en su corazón se removió con brusquedad, tenía el sueño de casarse con él de ser una familia feliz pero aun seguía con sus dudas ¿Por qué ayer no había hablado del tema?
Tanto para Sasuke como para Hinata el tema del matrimonio era algo delicado, no se podía tomar tan a la ligera y de andar por el mundo soltando la frase que toda mujer le gustaría que su pareja le digiera, pero bien, Sasuke no era de demostrar sus sentimientos abiertamente y él nunca había propuesto matrimonio a otras mujeres, si bien es un mujeriego, no andaba soltando tremenda proposición.
Pero entonces… ¿por qué con ella sí? ¿Era simplemente por el hijo que estaba esperando o sentía al menos cierto amor por ella?
Era más razonable la primera idea, él mismo le había dicho para darle una familia, quizás para otro sonara realmente bien pero en el fondo no lo era ¿Qué ocurría con los sentimientos de ella, con los de él? Para todo el mundo parecerían una familia feliz pero… ¿por dentro? ¿Realmente serian una familia feliz?
¿Sería capaz, ella, de prohibirle a él encontrar su verdadero amor? Después de todo Hinata amarraba de todas formas a Sasuke.
—Aquí tendrás tu puesto de trabajo Hinata –la interrumpió sus pensamientos la mujer mayor.
—Necesitaras mucha paciencia cariño –volvió hablar la empleada. —Suerte.
Hinata sólo le agradeció en silenció y se sentó frente a su escritorio prendiendo de inmediato la computadora. No pasó ni un minuto cuando se levantó nuevamente pero esta vez a tocar la puerta de su, ahora, jefe. Esperó a que este le diera la instrucción de pasar, cuando fue así, se adentro a la oficina.
Naruto la recibió con una de las mejores sonrisas y casi corrió abrazarla.
— ¿Te hiciste algo? –la miró con los ojos entrecerrados, detallándola cuidadosamente.
—No –respondió con timidez — ¿Por qué?
—Te ves más… -se llevó la mano a la barbilla y miró al techo pensando en la palabra correcta —hermosa –completó al fin.
Hinata simplemente se rió a la ocurrencia de su vecino.
— ¿A qué debo el gusto de que estés aquí? –preguntó el rubio. Girándose sobre sus talones para dirigirse a su escritorio que estaba rebalsado de papel, tazas (que alguna vez tuviera café), y sopas de ramen instantáneo.
—Soy tu nueva secretaria y asistente personal.
Si Naruto no se hubiera alcanzado a sentar cuando Hinata le dijo que sería su asistente en estos momentos estaría en el piso perplejo.
— ¿Además de ayudarme con Sakura me ayudaras en la oficina? –preguntó ilusionado, a lo que la mujer sólo confirmó con un movimiento de cabeza. — ¡Eres un verdadero ángel! ¡No sé qué haría sin ti!
Y lo mismo fue lo que se preguntó mentalmente Hinata, ya se podía imaginar cómo tenía su casa el rubio y porque los gritos ofensivos de Sakura, después de todo al final si era un cerdo.
—Pediré unas bolsas de basura y botaremos todo envase de ramen y comida que este por aquí. Luego seguiremos con el papeleo de la oficina y después… ya veremos si salimos vivo.
Naruto sólo se rió con nerviosismo. No se sentía muy bien al hacer trabajar tanto a su vecina, después de todo ella le había salvado muchas cenas que intentaba prepararle a Sakura.
(…)
Las horas se pasaron rápidas limpiando el despacho de Naruto, no fue difícil pero sí bastante asqueroso para Hinata que cada vez que veía un fideo de color verde y que le daba la sensación que se movía iba al lavabos a vomitar o arcadas.
Ya tenían listo la mitad de la oficina, se encontraba reluciente los muebles de color negro acomodados en su lugar, sin ningún tipo de papel encima o envase que molestara al sentarse. Hinata tomó asiento para descansar sus pies, que hace ya bastante tiempo la estaban matando.
— ¿Eres amigo del señor Uchiha? –preguntó Hinata, dudosa por hacerla.
— ¿Señor Uchiha? Pensé que eran más cercanos ustedes. –Naruto vio como Hinata se mordía el labio incomoda por la declaración —Si, somos amigos, compañeros, socios me atrevería a decir que casi hermanos ¿por qué?
—Lo conozco lo suficiente, pero estamos en el trabajo. Merece mi respeto—quiso aclarar ella — ¿Conoces a Konan?
— ¿Konan?
Naruto dejó lo que estaba haciendo para mirarla. Claro que sabia quien era Konan, no odiaba a esa mujer pero si le tenía cierto rencor, después de todo ella había sido la culpable de la depresión de la que había sufrido su casi hermano, él fue testigo del cambio que había sufrido Sasuke a raíces de esa tormentosa relación.
—La conozco –dijo Naruto. —Es la esposa del hermano de Sasuke.
— ¿Por qué Sasuke no me lo dijo? –se preguntó en voz alta, aunque Naruto la alcanzo a escucharla perfectamente.
— ¿Conoces a Konan? –ahora fue el turno de Naruto para pregunta y la verdad es que taba intrigado.
—No. Sasuke sólo me la nombró.
—Entonces no te preocupes debe ser algo familiar, cosas de hermanos.
El tema quedó hasta ahí, o al menos ninguno siguió insistiendo en lo mismo. Aunque Hinata se encontraba con más curiosidad y deseaba que todas sus dudas se dispersaran.
¿Naruto mentiría por su amigo?
La mujer se levantó del mullido sofá para continuar con su labor.
Las horas siguieron pasando como así también su limpieza. Ya la habitación estaba casi lista sólo faltaba el escritorio de Naruto y terminaban. Por el ventanal ya no se podía ver por completo al sol por estar escondiéndose tras las montañas, era una vista espectacular.
El rubio estiró sus brazos para liberar la tensión que se encontraba en sus músculos.
—Será mejor que continuemos mañana. –anunció el hombre. Fue a su silla a tomar su chaqueta que colgaba con elegancia.
—Prefiero terminar hoy, aun es temprano para mí y no estoy cansada.
—Entonces me quedó ayudarte.
—No se preocupe señor Uzumaki yo puedo continuar sola ¿no ibas a salir con Sakura?
—Primero: nada de señor, me siento viejo. Segundo: ¡es verdad Sakura me va a matar! –se apresuró a la salida —Esta vez ganas Hinata. Cuídate, nos vemos mañana.
Ella sólo sonrió ¿Por qué Sasuke no era parecido a Naruto? Naruto era el hombre perfecto, aunque torpe, pero perfecto en cambio Sasuke… ¿Qué era? No tenía la respuesta exacta pero ese estoico hombre logró tomar su corazón tan fuerte que le dolía ¿Cómo era posible que un hombre tan frio como él llegara a su corazón?
No se dio cuenta cuando estaba sentada en la silla del Uzumaki ordenando los papeles y botando otros. Siguió haciendo eso, hasta que el escritorio ya se podía ver la madera de roble negro.
Hinata soltó un suspiró, estaba cansada, no del trabajo sino de todo. De Sasuke, de la gran ciudad, de sus problemas hasta de su familia. En su cabeza se encontraba una maraña de cosas que no sabía por dónde empezar para resolverlas.
¿Qué debía hacer? ¿Cómo actuar?
—Te ves bien en ese puesto –le interrumpió una voz grave desde la puerta, de la entrada de la oficina.
— ¿Eso crees? –le preguntó Hinata mientras apoyaba sus codos en la mesa mientras que en sus manos acunaba su cara. —Es un cargo muy alto, mucha responsabilidad.
—Cuidar del idiota de Naruto eso requiere de aun más. ¿Acaso ya te dejó con trabajo extra?
—No Sasuke. Sólo quería terminar de ordenar la oficina para que mañana estuviera lista.
—Hubieras llamado a los de aseo.
—Hubieran botado todo y créeme que aquí hay papeles importantes –dijo mirando una montonera que estaba a su lado.
— ¿Ya has comido?
—No aun no. Iba a terminar con esto y me iría a casa a comer ¿y tú?
—Tampoco. –caminó hasta llegar cerca de ella —ven te invitó a cenar a mi casa.
Hinata se sonrojó y se puso nerviosa. No tenía unos sanos recuerdos que cada vez que iba a la casa del hombre. ¿Iba hacer posible de que por alguna vez fuera a la casa de Sasuke y no terminara en la cama?
—Déjame terminar esto y te acompaño.
—Te espero –dijo acomodándose en el sofá negro.
(…)
Ninguno hablaba, la cenaba pasaba con total calma y tranquilidad. Hinata se encontraba bastante nerviosa sin saber cómo dar pie a un inicio de conversación mientras que Sasuke estaba metido en sus pensamientos que no se fijaba en las pequeñas reacciones de ella.
Hinata se aclaró la garganta.
— ¿Ocurre algo? –preguntó sin interés el hombre.
—No nada. –revolvió la comida con el tenedor. — ¿Quién es Konan?
A Sasuke la pregunta no lo tomó por sorpresa de echo estaba esperando que se la hiciera después de todo.
—Es mi cuñada…
— ¡Tu cuñada! ¿Por qué no me lo dijiste? Pensé que era…
— ¿Una de mis múltiples amantes? Pues no es la mujer de mi hermano.
— ¿Y por qué te llamó anoche a las dos de la mañana?
—Necesita ayuda con mi hermano, Itachi. Konan me pidió que hablase con él.
— ¿Y lo hiciste?
—No.
—Pero es tu hermano, Sasuke.
—Lo sé.
— ¿Y eso no te importa?
—No.
Eso, más que nada, le dejaba bien claro cómo la trataría cuando llegase el momento. Y llegaría. Sasuke se cansaría de ella.
Cómo se había engañado a sí misma. Cuando la quisiera fuera de su vida, la dejaría fuera, así de sencillo. Como hacía con su propio hermano.
Aunque quizás había una excepción.
Konan.
—Eres un cerdo. –le espetó Hinata.
—Piensa lo que quieras.
—Lo haré no te preocupes.
—Dime una cosa Hinata ¿Crees que si hablaras con alguien y le dijeras lo que sientes cambiaria algo?
— ¿Qué tiene que ver eso con esto? –la imagen de su padre se cruzó en su cabeza
—Tú me estás pidiendo que hable con mi hermano. Es una situación similar.
—Pero… no puedes saber si cambiaria algo si no lo intentas.
— ¿Lo has intentado?
Hinata parpadeó, sorprendida.
—No
—Tiene que buscar ayuda por sí mismo, no esperar que se lo solucione todo su mujer. O su hermano.
—Si tienes razón –suspiró Hinata.
—Oye, no quiero seguir discutiendo. Quiero que hagamos el amor –dijo Sasuke, sentándola sobre sus rodillas el resto del mundo esta noche.
—Pero…
—No, no sigas –la interrumpió él, levantándose para llevarla al dormitorio.
(…)
A la mañana siguiente sonó el teléfono en cuento Hinata entró a su casa. Pensando que era Sasuke para tomarle el pelo porque iba a llegar tarde al trabajo, corrió por el salón para contestar. Por primera vez se sentía casi feliz de estar enamorada
— ¿Cómo está mi preciosa hermana? –oyó una voz masculina al otro lado de la línea.
¿Para qué la llamaba Neji?
—Hola Neji.
—Pareces decepcionada. ¿Esperabas otra llamada?
— ¿Cómo va todo, Neji? –preguntó ella, intentando cambiar el rumbo de la conversación.
—Bien. Estoy en la gran ciudad, con Tenten. Estaré unos días por asunto de la nueva casa y he pensado que podríamos desayunar juntos.
— ¿Desayunar juntos?
—Sí. ¿Qué dices? ¿Tienes un rato para ver a la familia de tu hermano?
—Claro ¿Dónde y a qué hora?
Neji le dijo el nombre del hotel de donde se estaban hospedando, el cual anotó enseguida.
Después de colgar, levantó de nuevo el auricular para llamar a Sasuke y decirle que llegaría tarde. Entonces recordó la barrera invisible que había puesto entre ellos por la noche. Quizás lo mejor sería mantener la cierta distancia. Ya le avisaría a Naruto.
(…)
Sasuke iba a levantar el auricular por enésima vez cuando oyó un timbre del ascensor. Tenía que ser Hinata, pensó, aliviado. Afortunadamente, no le había pasado nada. Había ido a su casa para averiguar por qué no estaba en la oficina, pero no encontró a nadie. Y la bicicleta no estaba donde siempre la dejaba. Eso le había asustado y él no le gustaba estar asustado.
De repente, su corazón pareció detenerse un momento ¿y si estaba viendo a otro hombre? ¿Sería posible? Ni siquiera Konan lo había engañado con su hermano tan pronto.
Nervioso, se dirigió a la puerta… pero no era Hinata quien se dirigía hacia él. Era Naruto.
Sasuke soltó una palabrota.
—Qué manera más agradable de recibir a un amigo.
—No era para ti.
— ¿Por quién entonces?
—Da igual –suspiró Sasuke, intentando sonreír — ¿Qué haces aquí?
—He venido a preguntar por qué no me devuelves las llamadas ¿No hemos quedado para terminar el proyecto?
—Es que he estado ocupado…
— ¿No lo estamos todos? –sonrió su amigo.
—Si bueno, es que tengo un pequeño problema.
— ¿Puedo ayudarte en algo?
—No, gracias. Creo que lo tengo todo controlado –intentó sonreír Sasuke, mirando hacia la puerta de su oficina.
— ¿Qué te pasa? Pareces nervioso.
—Estoy esperando a Hinata.
— ¿A Hinata Hyuga? ¿Mi secretaria?
—Si a ella. ¿Sabes dónde está?
—Sí y no. Hoy en la mañana fue a mi casa me dijo que llegaría más tarde. Quizás está viendo a su novio. ¿Te comente que se ve más hermosa?
—Cállate Naruto.
Su amigo lo miró, atónito
— ¿Se puede saber qué te pasa?
—No me pasa Nada –contesto Hinata.
—Venga, hombre. Yo sé cuando estas mintiendo.
Sasuke se pasó una mano por la cara.
—Hinata y yo somos amantes.
Naruto soltó una carcajada.
—Me lo imaginaba. Pero debe haber algo más. Te conozco desde siempre, amigo. Venga cuéntamelo.
—Eres un bastardo. –dijo Sasuke.
—Sí, bueno, lo que tu digas. A ver, ¿qué pasa con Hinata?
—Nada. Es muy atractiva y… me gusta.
—Ya, ya. Pues deja que te dé un consejo. Si no te espabilas, cualquier hombre te la quitará de las manos.
— ¿Eso es una amenaza?
—No seas idiota, yo tengo a Sakura. Sólo estoy diciendo que es una chica guapísima. Sería un trofeo estupendo para cierto tipo de hombre.
—Ella no estaría interesada.
— ¿No? ¿Ni siquiera por un hombre que pudiera ofrecerle yates, coches de lujo, casas en las mejores ciudades del mundo? ¿Quién se resistiría a eso? Hasta yo estaría interesado –rio Naruto.
— ¿Cuándo te has vuelto tan cínico?
Naruto lo miró, divertido.
(…)
Un par de horas después, Hinata se preguntaba como había podido vivir tanto tiempo alejado de Neji. Extrañaba los consejos de su hermano y de la esposa de este. Aun así, con todo lo que su hermano había intentado calmarla seguía preocupada por su padre.
Al menos ya se sentía más aliviada de haber podido hablar con ellos. Con ver a la pareja que emanaba tanto amor, ella apreciaba mucho más el amor por Sasuke. Por eso al ver el auto gris aparcado frente a su casa cuando volvió a mediodía para cambiarse de ropa. Pero cuando vio su expresión se asusto.
— ¿Sasuke?
— ¿Dónde has estado?
— ¿Qué?
Hinata lo miró, sorprendida y enfadada por el tono. Ne le gustaba que le hablase así.
—No sabía que necesitaba tu aprobación para salir a desayunar.
—Si yo te soy fiel, tú deberías serme fiel a mí.
— ¿Qué? ¿Quién está hablando de fidelidad?
—Si no tienes nada que esconder, ¿por qué no me dices dónde has estado?
Hinata levantó los ojos al cielo.
—Sasuke, yo no soy tuya. No soy una muñeca que controlas a voluntad.
—Aun no me has dicho donde has estado.
—No es asunto tuyo –contestó ella, buscando las llaves de su bolso. Entonces, de repente, sintió nauseas y empezó a darle vueltas la cabeza.
— ¿Hinata? ¿Qué te pasa?
—No sé… no me encuentro bien.
—Ven, vamos dentro –dijo Sasuke, tomándola del brazo. Introdujo la llave a toda prisa, pero tuvo que soltarla cuando ella salió corriendo al baño.
—Hinata…
Ella no podía contestar porque estaba vomitando el desayuno. Después de lavarse la cara levantó la mirada y casi dio un salto al verlo en la puerta.
— ¿Te encuentras mejor?
—No mucho, la verdad.
—Ven, te llevaré a la cama.
—No, estoy bien….
—Sí, ya lo veo –dijo Sasuke, irónico.
Hinata tuvo que levantarse de nuevo para vomitar. Y aquella vez no le importó que Sasuke sujetara su cabeza. Se sentía morir, pero después de lavarse los dientes, él volvió a llevarla a la cama.
—Descansa un rato. Se te pasará enseguida.
Hinata cerró los ojos un momento y, de repente, sintió que Sasuke le tocaba su hombro.
—Hinata despierta, ha venido el médico.
Ella abrió los ojos confusa.
— ¿El médico?
— ¿Cómo se encuentra, señorita Hyuga?
—Fatal. He vomitado dos veces esta mañana y me duele mucho el estomago.
—Será mejor que le eche un vistazo. ¿Le importaría esperar fuera, señor Uchiha?
—Prefiero quedarme –dijo él.
El médico miró a Hinata.
— ¿Le importa que se quede?
—No –contestó ella.
—Muy bien. Vamos a ver qué le pasa.
La examinó durante unos minutos y luego apartó el estetoscopio.
—El bebe está bien. Pero hay un virus gastroenteritis por toda la ciudad, pero me gustaría comprobar que no es intoxicación alimenticia ¿Qué ha comido?
—Pues…
—Hemos desayunado juntos –contesto Sasuke —y hemos comido lo mismo, pero yo me encuentro bien.
— ¿Ha comido algo después del desayuno?
—Sí –contesto Hinata. Por el rabillo del ojo vio que Sasuke arrugaba el ceño.
— ¿ha comido con alguien? Si es así, será mejor hablar con esa persona para preguntar si se encuentra bien. Si no, tendremos que llamar al restaurante.
—He salido a tomar algo con mi hermano y su señora –contesto Hinata por fin —. Si quiere hablar con ellos, el número de su móvil está en la cocina.
—Yo lo llamaré –dijo Sasuke, sin poder disimular un suspiro de alivio.
Hinata sonrió. ¿De verdad había pensado que tenía una aventura con otro hombre?
Seguía pensando en ello cuando volvió a la habitación.
—Tu hermano dice que no le pasa nada.
—Muy bien –dijo el médico, abriendo su maletín —Entonces le daré algo para las nauseas. Debe ser los síntomas del embarazo.
—Gracias. –murmuró Hinata.
Sasuke acompaño al médico a la puerta y volvió un minuto después con un vaso de agua y un par de pastillas. La ayudó a sentarse en la cama y, mientras se las tomaba, apartó el pelo de su cara con ternura.
— ¿Por qué no me dijiste que habías comido con tu hermano?
— ¿Otra vez con eso? Qué pesado eres.
—Cuando quiero algo, sí.
— ¿Y qué es lo que quieres, Sasuke?
—Una respuesta.
—Mi vida es mía. ¿Esa es la respuesta que esperabas?
Él se apartó, su expresión inescrutable.
—Descansa un poco. Me quedaré un rato hasta que te duermas.
—No hace falta.
—Si hace falta –Sasuke salió de la habitación sin decir más.
(…)
Hinata despertó unas horas después y las nauseas habían desaparecido, aunque aun le dolía un poco el estomago.
—Ah, estas despierta –dijo Sasuke, apoyando en el marco de la puerta.
— ¿Sigues aquí?
—Por si te despertabas y volvías a vomitar.
—Ya ves que no. Además, sé cuidarme sola.
—Sí, claro. Como cuando tuve que ayudarte a entrar a casa…
—Si no me hubieras acosado en la puerta, quizás habría tenido tiempo de entrar antes de ponerme enferma.
Sasuke se acercó a la cama.
—No me escondas nada, Hinata. No merece la pena.
De repente, ella se sentía demasiado débil como para discutir. Además, ¿para qué? No podía decirle que estaba enamorada de él.
—Creo que deberíamos irnos de viaje un par de días –dijo Sasuke entonces.
— ¿Qué?
—Nos merecemos unas pequeñas vacaciones, ¿no te parece? Tengo una casa en el campo, a un par de horas de aquí. Me gusta escaparme allí de vez en cuando… ¿te apetece ir?
—Pues….
—Hinata, nunca he llevado una mujer allí, te lo prometo. Cuando voy al campo quiero alejarme de todo.
— ¿Cuándo quieres que nos vayamos?
—Mañana, si te parece. Antes tengo que terminar un par de cosas en la oficina, decirle a Naruto, pero podemos irnos a media tarde. Tú quédate en la cama y ponte bien. Vendré a buscarte a las tres.
Por una vez, Hinata no protestó. No quería que nada le estropease un par de días preciosos con el hombre de su vida. Serian momentos como aquél los que conservaría como un tesoro.
(…)
A la mañana siguiente, Hinata se sentía de más viva que nunca. Las náuseas habían desaparecido del todo y estaba lista para enfrentarse con el mundo entero. De hecho, aquel día estaba dispuesta a abrazarlo. Y, durante los próximos días, disfrutaría del amor que sentía por Sasuke. Aunque él no tenía por qué saberlo.
Pero antes iría a la oficina para dejarle una nota a Shizune, en caso de que la secretaria decidiera pasar por su puesto y para avisarle a Naruto.
Alegremente, salió del ascensor y se dirigió al despacho de Sasuke con una sonrisa en los labios
—Te equivocas, Itachi… -oyó la voz de Sasuke cuando estaba a punto de entrar.
¿Itachi? ¿No era su hermano?
— ¿Niegas que te has visto con Konan en varias ocasiones? –oyó la otra voz masculina.
—No, no lo niego –contestó Sasuke —Pero no es lo que tú piensas.
—Sí, seguro. La oí llamarte por teléfono, decir que te necesitaba…
—Quería hablar conmigo. Nada más.
— ¿En un hotel?
Sasuke no contestó inmediatamente y Hinata se quedó sin aliento. Rezaba para que fuese un malentendido. Esperaba que Sasuke contestase de inmediato.
—Hay muchas razones para ir a un hotel –dijo por fin. Y el corazón de Hinata empezó a partirse ¿Qué otras razones?
"Por favor, Sasuke, dímelo"
—No soy tonto –replicó su hermano —Te robe a tu prometida y ahora quieres devolvérmela.
—No seas idiota. Konan te ama…
—Aléjate de mi mujer o lo lamentaras –lo interrumpió Itachi —Me da igual que seas mi hermano.
Hinata sintió como si le hubiera cortado las piernas ¿Konan había sido la prometida de Sasuke? ¿Habían estado prometidos? Y Sasuke no se había molestado en contarle algo tan importante….
Eso demostraba lo poco que le importaba. Ella solo era otra más en el harén del señor Uchiha. Que tonta había sido. Sasuke era un mujeriego. Había creído que había cambiado porque sencillamente quiso creerle.
Tenía que marcharse. Sola. Hinata se dio la vuelta, pero su voz la detuvo. Sonaba más cerca, como si estuviera en la puerta del despacho.
—Estas sacando conclusiones precipitadas Itachi… -Sasuke se quedó helado al verla — ¡Hinata! ¿Qué haces aquí?
Ella tragó saliva, mirando de uno a otro. Ver a Itachi Uchiha hacia que la acusación, la posibilidad de que Sasuke estuviera acostado con Konan a espaldas de su hermano pareciese más concreta, más real. Quizás por intuición femenina.
El dolor de la traición.
—Recuerda lo que te he dicho –le advirtió Itachi antes de alejarse hacia el ascensor.
Hinata miró a Sasuke, intentando mantener la compostura. Y sin saber cómo hacerlo.
—Tengo que… ir a buscar una cosa a mi despacho.
—Deberías haberme llamado para que venias. Pensaba ir a buscarte a casa.
—Sí, bueno quizás sea mejor así –murmuró ella.
— ¿Qué pasa Hinata?
—Nada
— ¿Has traído la maleta?
—No –contestó ella.
— ¿No? ¿Por qué no?
—Porque no voy a ir contigo, Sasuke. He decidido que no quiero ser una segundona.
El apretó los labios.
—Supongo que has oído la conversación…
—Así es.
— ¿Crees que tengo una aventura con Konan?
—Sí.
— ¿De verdad?
—Sé lo que he oído –suspiró ella, dándose la vuelta. Pero Sasuke la retuvo.
— ¿Y si te digo que tu significas para mí mucho más que Konan?
—Entonces, ¿por qué no me dijiste que había sido tu prometida?
—Porque no me pareció importante.
—Para mí, si lo es.
—Mira, lo que hubo entre Konan y yo…
—No es asunto mío –lo interrumpió Hinata —. Si, lo entiendo. Y supongo que tu hermano lo entiende también.
—Itachi no sabe lo que dice.
—Me pregunto por qué. Quizás sea por su problema. –dijo Hinata sarcástica.
— ¿Crees que te he mentido sobre eso?
— ¿Por qué no? Es una buena excusa… para esconderme tu aventura con otra mujer.
Sasuke la miró perplejo.
—Sólo voy a decir esto una vez: Itachi tiene un problema, me creas o no.
— ¿Y por qué no le has dicho que esa es la razón por la que quedaste con su mujer?
—Porque hay más.
— ¿Más?
—Eso es todo lo que puedo decirte por ahora.
Porque era culpable. Culpable de amar a la mujer de su hermano. Pensar eso le encogía el corazón.
—Todo eso da igual. Esto no va a funcionar, Sasuke. Me niego a ser una segundona.
Entonces, de repente, Sasuke la tomó por los brazos y la besó con una fuerza inusitada. Era como besar a un extraño.
Hasta que el beso se hizo más suave. Durante un segundo, Hinata se quedó sin fuerzas… y en entonces Sasuke se apartó.
— ¿Ese es el beso que se le da a una segundona?
—Si –contestó ella —Ese beso era para demostrar algo, no tenía nada que ver conmigo.
Sasuke soltó una palabrota.
—Hinata, no seas tan…
—Déjalo, Sasuke. Y suéltame. No hay nada más que decir.
Había terminado. El final había llegado mucho antes de lo que esperaba.
—Hinata, no es lo que tú….
Justo en ese momento se abrieron las puertas del ascensor y una mujer corrió a los brazos de Sasuke. Era una mujer azul, pálida.
—Itachi ha estado aquí ¿verdad? –le preguntó, entre sollozos.
Sasuke la abrazó y Hinata vio un brillo de desesperación en sus ojos. La amaba tanto que estaba dispuesto a pelearse con su hermano por ella….
—Konan, tenemos que hablar.
—Cariño ¿Qué vamos hacer?
Hinata no pudo soportarlo más. Sasuke y Konan eran una pareja enamorada. Tenía que irse de allí. Tenía que olvidarse de Sasuke. Alejarlo de su vida y de su corazón para siempre.
—Hinata –la llamó él.
—No puedo quedarme, señor Uchiha.
—Pero…
—Lo siento. Tengo otras cosas que hacer… como usted.
Luego corrió hacia el ascensor. Lo último que vio antes de que las puertas se cerraran fue a Sasuke llevando a Konan, la mujer de la que estaba enamorada, a su despacho. Se le doblaron las rodillas mientras se apoyaba en la pared.
No sé había sentido más desesperada en toda su vida.
.
.
Continuara….
.
Mi espacio oscuro.
.
.
¿Qué le harían a Sasuke?
Luego de bastante tiempo, he aquí la continuación. Pensé, en su momento, que no iba alcanzar a terminarlo para mañana ni siquiera para hoy, ¡pero los milagros existen! Bueno no tan milagro. Me puse las pilas para que ustedes no me golpearan (aunque me lo merezco)
Discúlpenme por tanta demora, quizás no lo vale. Pero en verdad intente recompensarlo de una manera que espero que les guste. Porque son varias páginas de Word (muchas más de las que imagine) y casi las siete mil palabras ¿saben lo que quiere decir eso? Qué este es el capítulo más largo que he hecho.
Bien, sobre la historia. Ya estamos cerca del final. Espero que no supere los diez capítulos.
El siguiente capítulo no sé en qué fecha estará ya que comienzo con los exámenes finales esta semana y luego quedo, medianamente, libre para continuar con mis locuras (escritos) Espero no demorar tanto como ahora y si demoro espero que sea más largo que este capítulo para que la espera valga la pena.
Me daré el gusto de responder críticas.
-Fer: Hola, gracias por felicitarme por mis buenas notas (ni mi madre lo hace ToT) Para ti, esta continuación. Extra de larga y emocionante (espero).
-RukiaNeechan: Si quieres puedo ayudarte a matar a Sasuke, necesito liberar tensiones con urgencia. Yo también te extrañe (lloró en un rincón) me siento vacía sin tu comentario. Además que aun sigo esperando el KakaHina. (Espero que te hayas mejorado y tú marido igual). Gracias por leer querida.
-Hinatacriis: A cualquiera se le suelta la lengua cuando se está enojada. Pero, quizás, no ahora él llorará lagrimas de sangre pero ya lo hará y eso lo prometo. Lamentablemente Itachi participara demasiado poco en esta historia y no lo intentare emparejar con Hinata (aunque me gustaría). Para ti, esta continuación, espero que te guste.
-DanyMary: Espero que tú no te cabrees con la historia u.u Ya que Hinata lo perdonó muy rápido. Si será tonta (lo es aún más la escritora porque lo escribe) insisto si quieres ayuda a matar a Sasuke. Espero que la espera (sonó raro) haya valido.
-Martha Izquierdo: Me arrodilló ante ti y te pido que no me cortes la cabeza. Me imagino cuanto tuviste que esperar y en verdad me siento mal por ello. (Matadme) Disculpa pero no podré actualizar dos veces por semana ya que las pruebas, estudios y trabajos me tienen tapada y estresada u.u Yo soy la que debe agradecerte de que estés aquí y te tomes unos minutos en leerla y otros minutos en dejarme tu comentario. Para ti, esta continuación.
-KettyRubi: ¡Hola! Digan lo que digan, es lindo conocer a las personas que siguen la historia del comienzo, aunque sea en el anonimato. Porque eso me dan ganas de escribirle para alguien que está al otro lado de la computadora. Sasuke ya morirá paciencia, paciencia. Para ti, esta continuación.
-Dattebane-ttebayo: (Que me cuesta escribir tu nombre) Hola, no eres la única persona que me dice que soy una mala persona xD Aunque me agregan que me iré al infierno. Bueno eso ya lo sabía, tengo los pasajes hasta comprados c: (Soy una niña buena) Gracias por leer.
.Maslow: Entre el amor y el odio hay un solo paso. Bueno quizás aquí se medio aclaró porque Sasuke y Konan se juntaban, al final comparten algo en común a Itachi. Dayana, te felicito un año más vieja, un año menos de vida (que triste) pero aun así espero que la hayas pasado demasiado bien. Este será un regalo de cumpleaños adelanto o atrasado (como tú quieras verlo) Gracias por tomarte el tiempo de leer y escribir un comentario.
-Guest: Aunque no aparezca tu nombre y sea un anónimo, ya te quiero (como a todos los demás) En fin… seguiré así, espero que mejore cada vez más. Gracias por leer.
-Kattyto: No porque creo que después de esto, me vas a querer golpear o peor aun matar. No pude colocar a Itachi como un consolador de primera (que suena feo) Espero que esta vez no se demore tres días en leerlo y si es así bueno, lo importante que lo leas, no importa el día. Besitos de vacas.
-Tiioji Uchiha: Hola. A todas nos dan ganas de golpearlo pero son hombres hay que tenerle misericordia. Gracias por mandarme buenas vibras y espero que tu también te este yendo bien en los exámenes, son bastante difíciles u.u Gracias por leer.
-Guest (2): Para ti, esta continuación. Gracias por tomarte el tiempo de leer y escribir. (aunque no sepa quién eres)
-MoonCrystals: Espero que sigas leyendo aunque me haya demorado. U.u Gracias por leer y disculpa la demora.
-SasuHinaForever: Si piensas que eso fue cruel me imagino esto que la pobre Hinata se quiere puro suicidar. Yo haría lo mismo… Naaaa. Discúlpame por demorar tanto no tenía previsto tantas pruebas y trabajos. Gracias por leer.
-InquisitionGore: ¡Hola! Bienvenida. No lo quiero abandonar por eso mismo quiero que máximo esta historia tenga diez capítulos. Saludos desde Chile.
Hasta aquí. Todas las respuestas a cada uno de sus comentarios. Muchas gracias.
PD: Si me matan no habrá próximo capítulo. Se los dejo en su conciencia.
23 de Noviembre 2013. 00:01 (Editado)
23 de Noviembre 2013. 00:10 (publicado)
