Titulo: La joven secretaria

Autora: Mazii.

Resumen: Hinata Hyuga era la secretaria del magnate Sasuke Uchiha pero una noche ambos cometen el error de compartir sabanas. Hinata se enamoró de su jefe sabiendo que era prohibido. "Esa noche nunca pasó." Le había dicho Sasuke, pero… ¿Cómo iba a olvidar si estaba esperando un hijo de él?

Advertencia: Posible OoC. Contenido levemente sexual. Sasuke es mayor que Hinata. Posible OoC, Universo Alterno.

Declaración: Los personajes de Naruto no me pertenecen.

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Hinata fue directamente a casa y guardó sus cosas en una bolsa de viaje antes de salir disparada en el auto de Kiba. Tenía que irse de allí. A cualquier parte.

Había perdido a Sasuke. Lo había perdido frente a la mujer con la que nunca podría competir. La única mujer que le había importado en la vida. Sasuke sólo quería su cuerpo hasta que Konan estuviera libre otra vez. Nunca había querido saber nada de su corazón e hijo.

Pero ella se había entregado de todas formas.

Y Konan pronto sería libre. Sasuke e Itachi volverían a pelearse pero, al final, Sasuke ganaría la batalla. Entonces Konan y él lo celebrarían con champán y caviar y harían el amor con tal emoción que los ojos de Konan se llenarían de lágrimas…

Hinata tuvo que tragarse un sollozo. El dolor era insoportable. Solo esperaba que Konan no descubriera nunca qué clase de persona era Sasuke. Un hombre que amaba a una mujer, pero se acostaba con otras para satisfacer su insaciable deseo.

(…)

Estando al norte del país, no era fácil salir de la ciudad inmediatamente porque miles de kilómetros de desierto la separaban de las ciudades importantes del sur.

De modo que, durante dos horas, Hinata estuvo en la playa e intentó decidir dónde podía ir para lamer sus heridas. Por fin, el anuncio de una tormenta tropical la hizo levantar la mirada… y entonces vio el cartel de uno de los hoteles cercanos. Y tomó la decisión de quedarse allí unos días.

Se pasó esos días en el balcón de la suite o paseando por la playa, la brisa del mar un alivio ante la humedad causada por las lluvias. Por las noches, se obligaba a sí misma a cenar en el restaurante e incluso consiguió sonreír como si su corazón no se hubiera roto para siempre y la comida no le supiera a plástico. Ya nada significaba nada sin Sasuke.

Pero tenía que calmarse y seguir adelante. Al día siguiente volvería a casa y recogería las piezas de su vida. Podía hacerlo. Tenía que hacerlo.

Pero antes debía hacer la llamada semanal a su madre y fingir que todo iba bien.

—Cariño ¿cómo estás? –le preguntó Hinako, la madre de Hinata.

—Bien, estoy bien.

— ¿Segura?

—Claro que sí. ¿Por qué lo preguntas?

—Estábamos muy preocupados. Kiba ha estado buscándote.

— ¿Kiba?

—Sí, tu amigo ha llamado para preguntar si estabas aquí porque no habías ido a la oficina ni a tu casa ¿Dónde estás?

—Verás, es que fue una decisión de última hora. He estado algo estresada y he pedido unas vacaciones y… ¿Kiba te ha dicho por qué me buscaba?

—No. Parecía muy disgustado, la verdad.

—Bueno, el caso es que nos pidió que lo llamáramos en cuanto supiéramos algo de ti.

—Prefiero que no lo hagas, mamá. De verdad necesito unas vacaciones y…

—Cariño, tú no sueles salir huyendo de esa forma. Sé que eres una mujer adulta y hay cosas que, probablemente, una madre no debería saber, pero siempre estaré aquí para ti. Para todo lo que necesites.

Hinata parpadeo para contener las lagrimas.

—Gracias mamá. Es que necesito estar sola unos días.

—Esto no es por el trabajo, ¿verdad?

—No –murmuró Hinata —Pensaba volver a casa… quiero disculparme con papá. Poder decirle que tenía toda la razón. Soy una tonta mamá. Nunca me tuve que haber ido de casa.

De repente, necesitaba estar en su casa. Si, sería lo mejor. Su madre, mejor que nadie, entendería su pena.

—Oh cariño, claro que no lo eres. Tu padre se alegrara demasiado al verte aquí. Estoy segura que arreglaran las cosas. Y, por favor, llámame mañana. Si no lo haces me preocupare aun más.

—Te lo prometo.

—Y llama a Kiba. Podría ser importante.

—Muy bien.

Hinata colgó y se quedó mirando la pared. De modo que Kiba estaba preocupado. ¿Qué pensaba, que iba a hacer una locura sólo porque Sasuke amaba a otra mujer? Ella no era tan tonta y egoísta. Tenía el corazón roto pero la vida seguía.

Marcó el número de Kiba. Este contestó.

—Hinata… ¿dónde estás?

—En una playa.

—Estamos preocupados por ti…

—Kiba cálmate, estoy bien. Mañana regreso a la casa. Me podrías hacer un favor.

— ¿Otro más? ¿No ha sido suficiente con pasarte mi auto? ¿Sabes lo que se siente andar en bus? ¡Es horrible!

—Kiba… en verdad lo necesito.

—Está bien. Dime que necesitas.

—Que prepares mis cosas, me marchare a mi pueblo natal.

— ¿Qué? ¡No puedes hacer eso!

—Sasuke por fin tiene a la mujer que ama a su lado. Que sea feliz con ella y que me olvide a mí y a mi hijo. Será por el bien de nosotros.

—Hinata… ¿Estás segura de que es por ambos o es solamente por el bien tuyo? Tú sabes que te apoyo en todo lo que quieras. Quizás no entiendo las cosas del corazón, pero lo peor que puedes hacer es huir de tus problemas. Habla con Sasuke.

—Kiba… Tu sabes mejor que nadie todos los problemas por lo que he pasado con Sasuke, es mejor que me marche, empezar todo de cero e intentar olvidar.

—Habla con Sasuke ¿sí? También está preocupado. –insistió nuevamente.

—Lo llamaré.

—Bien. Iré a tu casa y prepararé todo para tu partida. Espero que el nombre de tu hijo sea Kiba, es lo mínimo que puedes hacer como agradecimiento.

Hinata soltó una carcajada, eso había sido lo más cercano a un poco de felicidad durante los últimos días.

—Espero que sea niña. –Murmuró Hinata —Gracias Kiba.

—Mañana hablaremos. Cuídate.

Luego de eso, ambos colgaron. Respirando profundamente, marcó el número de la oficina. Sasuke contestó de forma inmediata.

—Hinata…

—Estoy de vacaciones –se adelantó a contestar.

—Todo el mundo está preocupado por ti….

—No lo estarían si no hubieras hablado con Kiba.

—Tenía que saber si él conocía tu paradero.

— ¿Por qué? Lo nuestro ha terminado.

—No digas tonterías. Lo nuestro no ha terminado en absoluto.

—Si crees que vamos a seguir manteniendo una aventura…

—Mira, no quiero hablar de esto por teléfono. Dime donde estas e iré a buscarte ahora mismo.

—No –dijo ella, con firmeza.

—Hinata, estoy empezando a perder la paciencia. Por favor, escúchame. Esto es importante. Tengo que verte. Necesito abrazarte y…

—Dios mío. ¿Una mujer no es suficiente para ti? Vete con Konan, Sasuke. Seguro que ella te estará esperando.

—Maldita sea, ya te he dicho…

—Iré a la oficina mañana. Hasta entonces, acepta que no tenemos nada que decirnos. Adiós, Sasuke.

—Hinata, no cuelgues…

Pero ella colgó. Sasuke Uchiha no podía decir nada que le hiciese cambiar de opinión.

(…)

Luego de mucho tiempo ya no sentía esa soledad que arrastraba consigo todos los días. Sólo el recuerdo de su madre podía palear el sentimiento de soledad. Después de tantos años aun veía su cara sonriente y recordaba la suavidad de sus manos.

Fugaku era un hombre que le gustaba controlar y quienes lo rodeaban supieran que era él quien controlaba todo. Mientras que Mikoto, era inteligente y de espíritu libre, con su propia manera de hacer las cosas. Las constantes discusiones había orillado a Fukagu a mostrar quien imponía las reglas en la casa, esa vez Mikoto lo desafió y la castigó de la forma más dura: enviando a sus hijos al extranjero.

No pasó mucho tiempo cuando la madre de los Uchiha murió. Ninguno de los hermanos pudo estar cerca de ella cuando cerró los ojos y eso fue un castigo para todos ellos. Fugaku murió solo y amargado, sabiendo que había perdido a su esposa y a sus hijos.

Incluso su hermano era casi un extraño para él, todos habían sido víctimas del juego de poder de su padre.

Luego cuando Konan lo había dejado plantado en el altar por irse tras su hermano, fue ahí donde había creado una coraza protectora alrededor de sus emociones y no creía que en su interior quedase nada capaz de recibir o dar amor. Hasta que apareció ella.

Desde aquella noche, luego de la fiesta, lo había atormentado el deseo de tenerla en sus brazos de nuevo. Lo perseguía el recuerdo de sus caricias de su pasión. Pero sabía que se había aprovechado de ella.

Era joven, recién salida de la universidad. Incluso aunque ella lo había deseado también, en ese momento, no debería haber permitido que la situación se le fuera de las manos. El debería haberse controlado.

Era su jefe. El abuso de autoridad era inexcusable.

La noticia de que iba ser padre fue algo que no esperaba. Ni mucho menos el rechazo de Hinata a su propuesta de matrimonio.

Sintió un pinchazo de ira. Ira por el poder que ejercía sobre él, magnificado por el hecho de que llevara dentro a su hijo.

El duro hombre de negocios se había dado cuenta de pronto que no quería perderla. Todo su ser se rebelaba contra dejarla marchar.

Sería una boda sencilla, pero no escatimaría en los lujos que merecía su futura esposa. Joyas que avivaran el brillo de sus ojos, un vestido que complementara su bella figura, regalos que la llenaran de gozo.

"Más me vale poner todo en marcha" pensó.

(…)

A las doce, Hinata salió del ascensor y se dirigió al despacho de Sasuke. Había ido directamente desde el hotel, con un top de color malva de punto, vaqueros blancos y sandalias. Nunca había ido vestida de manera tan informal a la oficina. Y era muy liberador.

Como la carta de renuncia que llevaba en la mano.

Claro que decirse a sí misma que debía sentirse liberada no era como sentirse liberada realmente. Eso llegaría con el tiempo. O, al menos, eso esperaba.

Por ahora, tenía que enfrentarse con Sasuke y terminar con aquello de una vez. Luego pondría un pie delante de otro y saldría de la empresa y de su vida. Para siempre.

Hinata entró en el despacho y, haciendo un esfuerzo sobrehumano, lo miró a los ojos. Y, en ese instante, su corazón volvió a romperse por todo lo que no serian nunca. Había estado a punto de encontrar la felicidad… pero la había perdido.

—Hinata –dijo Sasuke con voz ronca, levantándose.

—No voy a quedarme.

— ¿Por qué no?

—Sólo he venido para una cosa –contestó ella —Y no, no es lo que piensas.

— ¿Qué pienso?

—En sexo. Es lo único que te interesa.

—No. Es lo que tú crees que me interesa.

—Ah, claro. De modo que es culpa mía, ¿no? –replicó Hinata, irónica.

— ¿Quién ha dicho que sea culpa de nadie?

Ella lo miró, atónita.

— ¿De verdad piensas que es así como se mantiene una relación con alguien?

Sasuke levantó su barbilla con un dedo.

—Que dos personas se enamoren no significa que todo vaya sobre ruedas, cariño. Pero tampoco significa que deban romper con todo.

—En otras palabras, que debería dejar las cosas como están ¿no? De verdad, eres increíble.

—Hinata ¿has oído algo de que lo he dicho?

— ¡No! No quiero oír nada más. Sólo he venido a darte esto –dijo ella, prácticamente tirándole el sobre.

— ¿Qué es?

—Una carta de renuncia. Me marcho. Puedes romperla si quieres, pero eso no cambiara nada. Ya le he pasado la misma carta a Naruto.

—No vas a marcharte –dijo Sasuke entonces.

—A menos que me encadenes al escritorio, no creo que puedas hacer nada.

—Encadenarte al escritorio suena muy bien en este momento –murmuró él, tomándola por los hombros —Hinata, escúchame. Te quiero. Te quiero, Hinata Hyuga. Y no voy a dejar que te vayas de mi vida. No puedo hacerlo.

—Por favor, no me hagas esto… no puedo ser tu amante.

Él frunció el ceño, como si no entendiera.

—No quiero que seas mi amante. Quiero que seas mi mujer.

¿Su mujer? ¿Había dicho su mujer? No, no podía ser. Debía referirse a su mujer en el sentido carnal de la palabra.

—Lo siento, Sasuke. No puedo.

— ¿Por qué?

—Me deseas, pero eso no es suficiente. Nunca será suficiente para mí.

—Es más que suficiente para los dos.

—No, te equivocas. No quiero ser la sustituya de Konan. No puedo…

—Hinata, quédate.

— ¿Para qué? ¿Y qué pasa con Konan?

—Konan es la esposa de mi hermano.

—Pero… tu estas enamorado de ella…

— ¿Qué?

—Acabas de decirlo.

— ¡Acabo de decir que estoy enamorado de ti!

¿Enamorado? Hinata no lo creía ni por un momento. Podía estar encaprichado, pero, ¿durante cuánto tiempo? ¿Sería una treta para retenerla? Los hombres como Sasuke Uchiha no amaban a nadie.

—Tengo que pensarlo.

—Tienes que creerme. Tienes que confiar en el amor que siento por ti –dijo él entonces, tomando su mano para ponerla sobre su corazón —.Escucha mi corazón, cariño. Escucha y aprende.

Hinata podía sentir los latidos de su corazón bajo la palma de la mano. Podía oírlos mientras lo miraba a los ojos. Pero no podía ser…

— ¿De verdad me quieres, Sasuke?

—A ti y a nadie más. Me di cuenta el día que te pusiste enferma. Estabas vomitando, despeinada… y supe que nunca me cansaría de mirarte y de cuidar de ti. Que, pasara lo que pasara, siempre te encontraría maravillosa.

A Hinata se le doblaron las rodillas. Se sentía débil y mareada. Pero, por fin, lo creyó. Nadie podía mentir de esa manera.

—Sasuke… yo también te quiero.

—Lo sé.

— ¿Qué?

—Me di cuenta de que no te entregarías a mí a menos que… me entregases también tu corazón. Verás… tampoco yo supe escuchar a mi corazón entonces.

Hinata se acercó un poco más, apretándose contra su pecho.

—Dame un beso.

Los ojos negros del hombre se oscurecieron mientras la tomaba por la cintura para hacer lo que le pedía. Y más. El beso fue tan lento, tan profundo que decía mucho más que las palabras.

—Oh, Sasuke… al principio no sabía que estaba enamorada de ti. Pensé que sólo me sentía atraída. Pero cuando hicimos el amor…

—Deberías haberme dicho algo.

Ella levantó los ojos al cielo, recordando lo que alguna vez fueron las duras palabras de él.

—Sí, seguro. Y tú habrías salido corriendo.

—Amarte no es tan malo –rio Sasuke.

— ¿Puedo recordarte esa frase dentro de cincuenta años? –bromeó Hinata.

—Desde luego que sí. Hay otra cosa: Konan…

—No tienes que decirme nada –lo interrumpió Hinata.

—Pero es que quiero hacerlo. Konan tiene un hijo de otro hombre. Lo tuvo a los dieciséis años y sus padres la obligaron a darlo en adopción…

—Dios mío, qué horror.

—Yo no lo sabía y tampoco lo sabía Itachi. Pero recientemente los padres adoptivos murieron en un accidente y Konan, por esas casualidades de la vida, descubrió donde estaba su hijo. Quiere recuperarlo, Hinata. Por eso acudió a mí. Itachi había empezado a beber y sabía que la agencia de adopción no le daría al niño con un marido alcohólico.

— ¿Itachi sabe lo del niño?

—Acaba de enterarse, como yo. Y ha decidido que quiere adoptarlo –sonrió Sasuke —. Ha jurado dejar de beber y sé que lo hará. El primer paso es admitir que se tiene un problema.

—Entonces, ¿has solucionado el problema con tu hermano? Me refiero a lo de Konan…

—Sí, lo hemos aclarado todo. Además, le he convencido de que tengo otros intereses –sonrió Sasuke, tirando hacia arriba del top malva.

— ¿Está intentando seducirme, señor Uchiha?

Él acarició sus pechos por encima del sujetador.

— ¿Quiere usted que la seduzca, señorita Hyuga?

—No, creo que no –riendo, Hinata corrió hacia la puerta para cerrarla con llave —Esta vez voy a seducirle yo, señor Uchiha.

—Supongo que se habrá dado cuenta de que esto es una oficina, jovencita.

—Ah, por eso hay un escritorio tan grande. Y ese sillón de cuero… venga a sentarse, señor Uchiha. Estoy dispuesta a tomar notas.

(…)

Cuando Hinata llegó a su casa encontró todas las cosas perfectamente ordenadas y envueltas en cajas. Se imaginó que Kiba había estado ahí, ordenando todas sus cosas como se lo había pedido. Tenía ganas de reír, por fin, estaba feliz. Sasuke la quería.

Las malas situaciones de su vida se estaban arreglando poco a poco, aunque le faltaba uno y una de las más importantes: hablar con su padre.

Hiashi, era un hombre estricto, cuando debía serlo. El hombre no tenía miedo de decir las cosas o eso fue lo que siempre notó. También él mismo le había enseñado que tenía que enfrentar cualquier circunstancia por más difícil que fuera…

Y ahora ella estaba escondiéndose de él.

— ¿Entonces te irás? –preguntó con tristeza Kiba.

—Sasuke me habló de Konan. – ella se sentó en el sillón mientras miraba hacia la puerta de la cocina, donde se encontraba su amigo. —Dijo que me quería.

— ¿Te quedarás?

—Debo ir hablar con mi familia. Ellos no saben que estoy embarazada. Tengo miedo.

Las lágrimas no tardaron en aparecer en los ojos de Hinata. Kiba se sentó a su lado, ella se apoyó en el hombro de él.

—Todo saldrá bien.

—Antes de venir a la ciudad discutí con mi padre. Él siempre ha sido alguien fuerte de carácter ¿y si ya no me quiere volver a ver? ¿Si no quiere saber nada de su nieto? Va a pensar que lo decepcioné.

—Quizás estará enojado por unos días o hasta que nazca el bebe, pero luego de eso lo va amar con todas sus fuerzas y sabes por qué. Porque será sangre de su propia sangre.

Hasta ese momento Hinata se permitió llorar, como nunca lo había hecho. Quizás en momentos se sentía sola pero en el fondo sabía que nunca lo estaría porque Kiba estaría a su lado. En cualquier circunstancia él estaría ahí.

—Es momento de enfrentar las situaciones. –dijo, por fin, Hinata. Se secó las lágrimas y se levantó.

— ¿Qué harás?

—Iré a enfrentar a mi familia.

— ¿Te acompaño?

—Esto es algo que debo hacer sola.

(…)

En las estaciones de trenes Hinata se terminaba de despedir de Kiba, que le deseaba un viaje y que le llamara cuando pusiera el primer pie su parada.

El viaje fue corto, o eso fue lo que sintió la mujer, porque de pronto se encontraba frente a su casa, con dos maletas y temblando. No podía imaginar la cara de su padre al verla ahí ¿cómo reaccionaría?

Tocó el timbre unas cuantas veces, hasta que alguien se asomó por la puerta. Una mujer de cabello largo y castaño, con un bebe en brazos salió a recibirla. Al darse cuenta de quién era no pudo más que darle una sonrisa nerviosa y esperar a que le dejara pasar.

— ¡Hinata! –gritó la mujer desde la puerta, entró unos segundos a la casa para luego salir sin el niño y corrió a su hermana para abrazarla.

—No te esperaba ¿Qué haces por aquí? –volvió hablar.

—Vengo hablar con papá.

—Ya era hora –bufó la menor.

Al estar dentro de la casa Hinata pasó toda su mirada por el recinto para ver cuanto había cambiado en los últimos meses. La sorpresa no fue mucha ya que todo seguía igual que antes.

— ¿Y mamá y papá? –se atrevió preguntar.

—Están en la nueva casa de Neji. Ayudándole acomodar sus cosas.

— ¿Cómo están?

— ¿A quién te refieres? –Hanabi tomó al niño y lo arrulló en sus brazos.

—A todos.

—Bueno, normal. Los niños estudiando, papá trabajando y mamá bueno ya sabes.

—Me alegra.

— ¿Hay algo que tengas que decirme? Te noto extraña.

Hinata se levantó de su asiento y recorrió el lugar, no se podía mantener quieta con la semejante noticia que cargaba en sus hombros.

Si Sasuke pudo arreglar las cosas con Itachi, ella podía hacer lo mismo con su familia. Partiendo por su hermana.

—Estoy embarazada.

—Bromeas –dijo Hanabi, tras una pausa.

— ¿Bromearía con algo así? –Hinata siguió moviéndose, nerviosa, por todo el lugar.

— ¿Embarazada? ¿De quién? Acabas de trasladarte y aquí no estabas saliendo con nadie ¿O sí?

—No, no he salido con nadie desde la universidad –tragó saliva —Me he acostado con mi jefe.

— ¿Tu jefe? Creí que era dueño de la compañía.

—Sí –admitió ella.

— ¿No es un magnate de la minería, millonario?

—Si –cerró los ojos.

—Tiene cincuenta años, ¿o algo así?

—No, claro que no. Tiene treinta y cinco.

—Ya, ¿y tenéis, digamos, una relación?

—No.

Sasuke nunca se lo había propuesto en un sentido formal, sólo que quería que fuera su mujer. No era su novia, ni su futura esposa.

—Vaya –Hanabi soltó el aire de golpe —Eso es tan increíble… viniendo de ti.

—Dímelo a mí. Me he matado por este trabajo.

—Debe ser la bomba ¿Cómo se llama?

—Sasuke –decir su nombre la ruborizo.

— ¿Está casado?

— ¡No! ¿Crees que me acostaría con un hombre casado? –preguntó con indignación.

—No creía que te acostarías con tu jefe.

Hinata tampoco lo había creído.

— ¿Él ya lo sabe?

—Sí.

— ¿Cómo se lo tomó?

—No hemos vuelto hablar del tema.

—Oh, Hinata. –hizo una pausa. El niño balbuceaba en los brazos de su madre, mientras esta la intentaba calmar —A Neji le dará un ataque…

—Neji ya lo sabe. Él lo supo poco después de que yo me enteré. Le pedí que guardara el secreto hasta que yo hablara con ustedes.

—Entonces será a papá a quien le dará un ataque.

— ¿Tú crees que reaccione tan mal?

—Eres la luz de sus ojos, aun después de que pelearon. Siempre pregunta por ti, como te encuentras, si vas a regresar. Sé que al final se alegrara. Volverás a casa ¿no?

Hinata se llevaba haciendo esa pregunta desde el primer momento. Lo lógico sería estar con su familia pero, al mismo tiempo, no lo era.

—Aquí no hay trabajos para mi especialidad. –miró por la ventana y admiró el frondoso bosque, las montañas oscuras contra el cielo. Tan bello.

—El supermercado te readmitirá.

—Pero no ganaré lo suficiente como para pagar los controles, aportar en la casa. Y está el crédito para mis estudios universitarios. Todos tenéis vuestras propias responsabilidades.

—No tienes por qué ser siempre una supermujer, ¿sabes? Está bien ser humana.

—Tendré que hablar con Sasuke.

(…)

Sasuke repasó las líneas, estaba en las puertas fuera de la casa de Hinata, dudando si tocar el timbre o irse. Era más fácil organizar una boda a escondida que pedirle a la novia la mano en matrimonio. Se estaba comportando como un cobarde.

Hinata en su cama cada mañana. Una familia a la que mantener y cuidar, como era el destino de un hombre. Un hijo o una hija, y la promesa de más, para continuar con su legado en el futuro

Pero ella lo había rechazada ya una vez, pero estaba segura que esta vez no lo haría.

Cuando por fin se decidió a tocar la puerta, por ella salió el mejor amigo de esta, con cara de disgusto, escuchó un gruñido, parecido al de un perro. Pero no bastó para intimidar a Sasuke, después de todo el se había enfrentado a miles de caras como esas o peores.

—Hinata no está –anunció Kiba. No le simpatizaba el sujeto y por lo único que cruzaban palabras era por Hinata y eso ya era mucho.

— ¿Dónde está?

No se iba a dejar intimidar por un sujeto como él. Además tenía derecho saber donde estaba metida su futura esposa (aunque está no supiera)

—Piérdete Uchiha. –Kiba iba a cerrar la puerta para continuar con su siesta en el amplio sofá. Pero la fuerte mano de Sasuke se lo impidió y entró a la casa, sorprendiéndose de todas las cajas apiladas perfectamente.

—Contesta Inuzuka. ¿Dónde está?

La desesperación en la voz de Sasuke era más notable, junto con el enojo. No era grató para él entrar a la casa de Hinata y ver todas sus cosas apiladas y ordenas ¿Acaso se iba a marchar aun cuando él le había dicho que la quería? Ella no se podía atrever hacer algo así.

—Resolviendo unos problemas –dijo con sencillez. —Se llevó unas maletas, no sé en cuanto tiempo volverá.

Kiba vio la desesperación de Sasuke y supo que estaba igual de preocupado que él. No podía ser tan canalla, después de todo sus sentimientos hacia su amiga parecían verdaderos.

—Está con su familia, anunciándole su embarazo. –informó, mientras se volvía a recostar. Sasuke caminaba como león enjaulado por toda la habitación.

—Le dije que su familia era yo.

Kiba abrió los ojos y lo miró de reojo, como se paseaba por todo el lugar.

—No seas estúpido. Hay más personas en el planeta, aparte de ti. Uchiha. –volvió a cerrarlos —. Volverá a buscar sus cosas, si es que regresará a su pueblo natal…

—Eso no pasará.

— ¿Por qué? Aquí no hay nada que la ate. Allá tiene a su familia, que la apoyará, la cuidaran. En cambio dime Uchiha ¿Qué tiene aquí?

Sasuke no pudo pronunciar palabra y dejó que siguiera hablando.

—Yo no soy suficiente razón para que ella se quedé. Dime Uchiha… ¿qué harás para que se quedé?

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Continuara….

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Mi espacio oscuro.

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En dos o tres capítulos más terminamos. Que emoción. En el siguiente, se viene la conversación con el padre y además se tratara básicamente del embarazo de Hinata. *Me rió malvadamente*

Bueno, mis vacaciones se acabaron, fueron dos días hermosos siendo empleada de mi madre. Ahora me pondré a trabajar u,u Pero no dejaré de escribir, de hecho tengo dos one-shot, me falta editarlo o completarlos.

Respondiendo:

Fer: Me fue excelente en mis exámenes, los pase todos… bueno me falta saber la nota de sólo uno. Gracias por leer :D

Jeffy Iha: si yo hubiera sido Hinata, créeme que desde el comienzo le tiró la computadora por la cabeza a Sasuke. Creo que tu pregunta fue respondida en esta este capítulo aunque falta todavía, ambos caminan con pies de plomo. Gracias por leer.

AntoniaCifer: No odies a Konan. Bueno, Itachi no participara mucho :c pero te llenare de ItaHina en otro momentos, ya tengo ideas :D Gracias por leer.

Hinatacris: No odies a Konan, ódiame a mí! No a ella. :c Gracias por leer.

DanyMary: Solamente andaba de parranda con los libros de cálculo, química inorgánica, minería, física aplicada y otros :c. Puedes creer que me acabo de dar cuenta que parte de tu nombre es parte del mío xD Que despistada soy.

RukiaNeechan: Siempre he dicho que mientras más doloroso sea para él, mejor… Bueno te prometo que ahora si quiere formar una familia, aunque es miedoso. Te puedes imaginar que está preparando una boda sin que sepa Hinata!? Gracias por leer.

Martha Izquierdo: Esta vez actualice para no dejarte esperar, ya que me voy a trabajar :c Y en verdad no sé si tenga tiempo, pero te digo que el otro lo traigo pronto prontito. O si no tu misma me golpeas D: Que hace bastante tiempo me los merezco. Te agradezco a ti por leer, estas burradas :D Besos y cuídate que te haya ido excelente en tus exámenes. Que los míos los pase!

Zattanx. Actualización a domicilio :D Muchas gracias por leer. Me voy a poner a llorar. *Que sensible*

Giby-chan: D: No quería demorar tanto. Pero aquí esta. Gracias por leer.

Popi star: Okeeeey… eso fue un plan demasiado elaborado y casi me orino de la risa. Pero yo le agregaría una violación por entre medio :D No? Bueno u,u yo sólo decía. No sé porque siento que me querrás matar y ahora me das miedito D:. Gracias por leer.

DT: en la parte más dasdfasfd? No sé porque eso me dio risa. Sabes lo que dicen de las personas que se colocan apodos muy complicados o muy grandes? Que saben abrevian su nombre con éxito! Okey… es mentira. Pero se vale soñar. Gracias por leer.

Kattyto: Por fin que alguien no la odia! Si konan es linda… muy en el fondo. Será mejor la reacción del papá (que por cierto ya está escrita) Gracias por leer.

SasuHina fans: Espero no haber tardado tanto D: Me siento mal cada día que pasa y no actualizo. En fin... ahora será otro quien intervenga… o si será una sorpresa. Gracias por leer

SasuHinaforever: No odies a Konan :C Quiero aclarar que Sasuke ni Hinata tiene un nombre a su relación que se verá más adelante y claro hará sufrir a Sasuke… después. Gracias por leer.

Coni: Aquí tienes la actualización, disculpa la demora D: Gracias por leer.

MarthaIP: Por qué tú tienes vacaciones y yo no u,u sólo tuve dos miserables días y estuve como empleada de la casa D: (Debo decir que me quedo bastante limpia) Bueno gracias por esperar tan ansiosa y espero no demorarme tanto para la otra. Gracias por leer. Bye.

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Siendo esas las respuestas. Yo me retiro apurada a dormir.

Saben cuál sería el mejor regalo? despertar con un review de alguno de ustedes. Ahora que tengo celular con internet! :D Estaré todo el día el whatsapp (alguien me agrega? No? No? Bueno tampoco quería)

Muchas gracias por leer y pronto los avance del capítulo 8 en mi profile. No se lo pierdan.