Renuncia: La historia y personajes de Dragon Ball Z/Dragon Ball GT no me pertenecen, son propiedad de Akira Toriyama; yo sólo escribo sin fines de lucro por amor a su obra.


"Felicidad"

Es tan corto el amor y tan largo el olvido.

Pablo Neruda


―Me duelen las piernas.

Ambos se encontraban en el suelo, tan cansados estaban que ya no soportaban el peso encima.

Con dificultad él se levantó y apagó el sistema de gravedad simulada.

Sintiéndose más aliviado la volteó a ver, pese a que la gravedad había vuelto a su normalidad ella seguía tirada en el suelo.

―¿Estás bien, princesa?

Bra lo miró de reojo, para después presionar fuertemente sus párpados tratando de conseguir alivio. Los cerró aun más fuerte cuando sintió como Goten caminaba hacia ella.

―A mí también me duelen las piernas. ―Dijo Son Goten mientras miraba con ternura a la menuda figura de Bra tendida en el suelo. ―Y la espalda, y la cabeza, y… ¡Auch!

―¡Pues a mí me duele hasta el cabello! ―Y vaya que era verdad, Bra había tenido algunos pequeños entrenamientos para aprender a volar, a leer el ki, y defenderse por si fuese necesario, pero ninguno había tenido la magnitud del de este día, estaba hecha polvo.

Goten sonrió con el comentario de su amiga, acercó su mano y le acarició con mucha delicadeza su cabello sujetado en una coleta, ella abrió los ojos y ambos se miraron por unos segundos que para ellos se hacían eternos.

Bra trató de incorporarse pero se detuvo con el dolor de su espalda.

―No hagas esfuerzo ―le dijo seriamente Goten. ―Espera aquí por favor, volveré enseguida. ―Dicho esto, salió de la cámara de gravedad.

Bra sintió como su ki se alejaba de la Corporación Cápsula. Parte de ella se entristeció cuando Goten la dejó así como si nada.

Continuó recostada en el frio suelo, no era el lugar más cómodo del mundo, pero con lo cansada que estaba se sentía perfecto. Cerró los ojos mientras trataba de asimilar todo lo ocurrido, había sido el día más raro de su vida, e increíblemente le había encantado.

Sentía como si su cuerpo fuese un enorme moretón, ya le urgía que su madre llegase a casa para que le diera un buen analgésico, de paso se quejaría de su padre quien dijo que no era gran cosa, que sólo se recostase y al día siguiente amanecería perfecta.

―¡Sí claro, perfecta!, Dende, he hecho ejercicio suficiente como para un año. ―Sollozaba más por drama que por verdadero dolor mientras continuaba con las ansias de que su amor cumpliera su palabra y volviese.

Pasaron unos minutos más y sintió como su cuerpo comenzaba a relajarse. Se incorporó dispuesta a salir de la cámara de gravedad, no le costó tanto trabajo como esperaba, tal vez su padre tenía razón y estaría como nueva al día siguiente.

Aunque quería sonreír, correr y abrazarlo, Bra trató de portarse indiferente cuando Goten llegó nuevamente donde ella.

―Come. ―Le dijo.

Bra sonrió de lado cuando vio la semilla del ermitaño que su amor 'platónico' le ofrecía. Frunció levemente el seño, dudando sobre si comerla o no.

Goten la miro, se veía tan linda cuando se mostraba orgullosa.

―Anda, te hará bien. ―Trató de animarla. ―Además, necesitas recuperar energías para que después podamos continuar entrenando.

Bra abrió los ojos con ese comentario. ―¿Continuar?, él quiere continuar entrenando, con ¿Conmigo?... ―Tratando de que su felicidad no fuera tan evidente le arrebató la semilla y la ingirió.

Goten le sonrió. Ahora que ella se había recuperado, él se encontraba más tranquilo. No pudo evitar reírse levemente dejando a una Bra confundida.

―Eres mucho más fuerte de lo que esperaba. ―Le dijo observándola de reojo, en verdad que era muy fuerte, se lo había demostrado en el entrenamiento de esa tarde.

Goten había estado tratando de protegerla, aunque casi no fue necesario, ya que el noventa y nueve por ciento de los ataques de Vegeta iban dirigidos hacia él…

¡Pero qué dolor!, casi sentí que el Señor Vegeta se desquitaba conmigo de todos sus corajes acumulados.

En verdad que le había caído de peso esta práctica sorpresiva, pero le había encantado, había tiempo que no se sentía tan feliz, casi sentía que le dolía el cuerpo de tanta felicidad (eso o eran las secuelas del entrenamiento).

―¿No te tomarás una semilla?― La joven saiyajin sólo lo miro, con unos ojos que proyectaban ternura y preocupación.

Goten se inmutó con el comentario de su amiga, definitivamente no se lo esperaba. Cuando fue a su departamento sólo encontró una semilla y jamás dudo en que sería para Bra, no importaba que él estuviese muchísimo más lastimado, lo único que importaba es que ella estuviese bien.

―Anda, cómetela. ―Le dijo Bra sujetando levemente su brazo, provocando un leve quejido de Goten ya que sin querer lo había tocado en una herida.

Al escuchar su queja rápidamente retiró su mano.

Volvió a mirarlo… ―Dime que tienes una semilla para ti. ¡Dímelo Goten!

―Estoy bien. ―Fue la única respuesta de Goten.

Bra lo entendió todo, no sabía que pensar, él estaba mucho peor que ella, sin embargo le había dado la alubia… ―¿Por qué?

―¡Oh!... Yo, yo no lo sabía. Quizá, quizá pudimos haberla compartido. ―Le dijo juntando sus pequeñas manos, nerviosa.

Goten iba a responderle, iba a decirle que no se preocupase, pero entonces una parte de su alma se conmovió al ver la carita de Bra, preocupada, estaba preocupada, ¡preocupada por él!, pudo ver como esos ojos azules expresaban una mezcla de agradecimiento, cariño y dolor…

―No, Bra… ―sujetó levemente su hombro, acercándose sólo un poco más― Yo estoy bien si tu lo estás.

Bra le sonrió, sin duda sus palabras la reconfortaban, siempre había sido así.

―Gracias. ―Le dijo en un momento de absoluta sinceridad, fue sólo una palabra, pero expresaba muchísimos sentimientos. ―Será mejor que te cure esas heridas. ―Le dijo entre distraída y dudosa por tanta cercanía entre ambos.

Se separaron y Goten siguió a Bra que iba a buscar un botiquín para aliviar las heridas de ese saiyajin que desde siempre se había ganado su corazón.


Se encontraba acostada, tapada hasta la cabeza con las cobijas, con una sonrisa que nada ni nadie podrían robarle jamás, estaba tan absorta en sus pensamientos que ni siquiera escuchó que tocaban la puerta de su habitación.

―Mi niña, ¿te encuentras bien?... ¿Pan?… ¿Pan?

Se sobresaltó cuando sintió que sacudieron levemente su espalda.

―¿Abuela? Me asustaste. ―Dijo mientras se incorporaba en su cama.

―No fue mi intención, sólo quería ver si te encuentras bien.

―Sí, claro. ―Le respondió sin poder ocultar esa enorme sonrisa. ―¿Por qué no habría de estarlo?

Milk se le quedó mirando por unos segundos, no sabiendo como continuar.

―Bueno, es que no quisiste cenar, raro que no tengas apetito. ¿Pasó algo?, tu abuelo Satán dijo que sólo desayunaron y no avisaste que saldrías hasta tarde; después llegaste y te fuiste directo a la cama. Tus padres iban a venir a verte, pero quise hacerlo.

Pan se quedó mirando a su abuela, tenía un semblante de duda y preocupación, un tanto exagerada, pero preocupación sincera.

―Esto, abuela… ―dudó sobre como continuar. ―Yo, yo estuve con Trunks. ― No tenía caso fingir, de todos modos lo sabrían, además ¿Por qué fingir?... Observó a su abuelita, tratando de ver qué cara ponía, mientras ella misma fingía una de total inocencia.

―Entiendo… ―Se limitó a decir Milk, sin expresión alguna. ―¿Te traigo algo para cenar?

―Yo ya cené. ―Mintió.

―De acuerdo, entonces será mejor que duermas. ―Le dijo mientras comenzaba a arroparla sin preguntarle si quería o no.

Pan sólo se quedó mirando a la nada mientras sentía como su abuela le acomodaba las cobijas, algunas cosas no cambiarían ni con la edad, menos en el caso de Milk.

Su abuela le dio un beso en la frente y se retiró de la habitación sin siquiera despedirse, lo cual ni siquiera lo notó Pan, seguía completamente dentro de sus pensamientos.

¿Acaso estuviste a punto de besarme?... ¿Lo imagine o en serio sucedió?...

No podía saberlo, ni siquiera sabía que quería creer. Ambos se habían acercado peligrosamente, y justo cuando pensó que sus sueños se harían realidad él se separó bruscamente, diciendo que era tarde y lo mejor sería que se fueran a sus casas.

¡Claro que le dolió ese rechazo!, porque así lo sintió ella, como un rechazo.

No obstante nadie podría quitarle la felicidad que este día con él le causó, haber recordado tantos buenos momentos; tanto tiempo sin reír y ahora él había hecho que le doliera el estómago de tanta felicidad; y aquellos momentos en que creyó que él sentía lo mismo por ella fueron mágicos, sentir su respiración tan cerca de ella, sus grandes manos sobre su piel, y esos ojos azules observándola. Nadie podría borrar esos momentos, nada ni nadie podrían quitar las maravillas que él le hacía sentir en lo más profundo de su alma.

―Trunks… ―Fue sólo un suspiro, pero cargado de amor y añoranza.


Mientras tanto, un joven de cabellos color lavanda sentía como la fría brisa inundaba su cuerpo.

Le dijo que se iría a casa, pero se quedó allí… Allí donde compartieron el día, en aquel lugar, en aquella playa.

Aquella playa donde la deseo. Donde deseo besarla, abrazarla… amarla.

Sabía lo que quería, eso lo tenía claro, la quería a ella, a Pan.

Pero no sabía lo que debía.

Ni siquiera estaba seguro de lo que sentía. La quería, pero no estaba exactamente seguro del modo en que la quería.

Sólo fue un impulso de un rato, me deje llevar… ―Pensó para sí mismo, tratando fallidamente de convencerse.

Todo esto lo había mareado, no sabía que pensar, había decidido no darle importancia pero se encontraba justo dándole demasiada importancia.

Era ilógico, en lugar de olvidarla la estaba queriendo mucho más. Pero no, algo tenía que hacer, no podía permitir que esa chiquilla se metiera en su corazón, ¡No lo permitiría!

Con este pensamiento emprendió el vuelo, se fue directo a la Corporación Cápsula, muy decidido a olvidarla, a olvidar ese estúpido sentimiento sin importancia.

Pero algo llamó su atención, haciendo que se detuviera.

―¡Demonios! ¡Porque no me das nada de paz!... ―Gritó al aire mientras cambiaba su rumbo…


No pudo evitar emitir unos quejidos de dolor cuando sintió el alcohol en sus heridas.

Bra se estremeció sintiendo su dolorosa respiración cercana a su rostro…

―No te quejes, sólo un poco más y … ¡Listo!, he terminado.

―Uff, gracias. Al fin, creí que nunca terminaríamos. ―Dijo cruzando ambas piernas y dándole un guiño.

―Fue tardado, pero seguro que mañana estarás mejor.

―Eso espero, puesto que… ¿Te, te gustaría que entrenásemos más mañana?... Yo, yo, bueno podríamos ver algunas cosas divertidas, tu sabes manejo de ki y todo eso, esas cosas…

¡Estúpido!... Como se me ocurre semejante cosa, ni siquiera creo que ella quiera entrenar más, mucho menos conmigo. ―Pensó al tiempo que su semblante se empezó a poner triste. Siempre le ocurría así con ella, le dolía saberse enamorado de alguien que jamás le correspondería.

―Claro. ―Respondió Bra con una sonrisa en los labios, trató de ocultarla pero no pudo.

―Entiendo que no quisieras, fue sólo una idea… espera, ¿Dijiste que sí?

Bra lo miró divertida. ―SÍ, dije que S-I ―respondió mientras reía.

―¡Woha!, verás que no te arrepentirás. Perfecto princesa, entonces mañana nos veremos. ―En un impulso la tomo por la cintura y le dio vueltitas en el aire.

Ambos comenzaron a reírse, irradiaban felicidad.

Después de un rato de ponerse de acuerdo sobre sus planes, Goten se despidió efusivamente de Bra y salió volando hacia su departamento.

Bra se quedó mirando un rato al cielo hasta que desapareció.

―Y yo que hasta por un momento me planteé inscribirme en la escuela de Satán. No, sin duda ya encontré al mejor maestro del mundo. ―Se dijo a sí misma con una mirada pícara.

Estaba por irse a la cama, pero se detuvo distraída por unas luces en el cielo… unas curiosas luces violetas y azules. Cuando las luces cesaron Bra se retiró, necesitaría ese descanso.


Estaba molesto, molesto con él mismo…

Aún así se acercó sigilosamente y levitó justo a la altura de su balcón.

Frunció el seño, aliviado pero molesto.

Se sentía tan tonto por haber ido a verla, fue sólo un pequeñísimo cambio en su energía, tal vez un sueño, una fuerte emoción o cualquier cosa insignificante y boba.

O quizá no tan insignificante, ya que habían hecho que Trunks Brief se olvidara de todo lo dicho momentos antes para ir a su encuentro.

Sabía que debía marcharse, pero sí ya había pecado que más daba.

Cuando la miró más detenidamente sus enojos se disiparon. Verla durmiendo le dio una calma muy reconfortante, en ese momento lo supo, era calma lo que su alma necesitaba… y por extraño que le parecía era Pan la que le estaba dando esa calma.

Decidió permanecer un poco más cerca de ella, admirándola mientras dormía. Se veía tan perfecta, casi podría jurar que escuchaba los latidos de su corazón a ritmo con su respiración.

Irónico que minutos atrás casi hubiese jurado no volver a verla jamás, ahora era lo único que deseaba: verla, siempre, ¡siempre!.

―Pan… ―susurró.

Continuo contando sus respiraciones, cuando de pronto se sintió observado…

Por unos segundos ambas miradas se cruzaron.

¡No puede ser! ―Pensó, maldiciéndose mentalmente por haber ido donde ella.

Rápidamente, pero sin encender tanto su ki, emprendió el vuelo, alejándose. Alejándose de ella, de la verdad, de sus sentimientos.

Mientras tanto una Pan sobresaltada se talló fuertemente los ojos, mientras se levantaba bruscamente y corría a su balcón. Ahí se quedó, más confundida que nunca.

―¿Trunks?

No, sólo un sueño, eso debía ser…

Pero, ¡era tan real!, no, es sólo mi mente que me juega sucio, imposible que él estuviese mirándome, demasiado bueno para ser real. ―Se dijo a sí misma.

Debía dejar esos pensamientos absurdos, Trunks Brief jamás se iba a fijar en alguien como ella... Mucho menos en ella, eran como hermanos.

Se quedó unos segundos más respirando el frio aire de la montaña Paoz, hasta que sintiendo como su estómago reclamaba por comida bajó a la cocina a prepararse algo, de todas maneras ya no podría conciliar el sueño, no con tanta confusión en su mente, en su corazón.


Era un nuevo día y cuatro amigos se encontraban en la playa donde desde siempre solían entrenar, al menos tres de ellos.

Goten y Bra entrenaban, o más bien jugueteaban en el aire, inundando el ambiente con sus risas y felicidad. Él ya no resentía el duro trato que Vegeta la propinó el día anterior, sin duda su princesa era el mejor remedio para todos sus pesares.

Sentados sobre la arena sus respectivos mejores amigos los observaban junto a un pequeño robotito girando alrededor de ellos. Trunks y Pan habían sido timados, y ahora se encontraban haciéndoles cuarteto a Goten y Bra.

Trunks sólo suspiró con pesadez, cuando Goten dijo que entrenarían un poco jamás mencionó la compañía de las chicas, mucho menos la de ella, Pan.

Pan se sentía muy contenta, no sólo por ella misma, también por su mejor amiga. Ella más que nadie sabía que tan feliz se debía sentir Bra por pasar tiempo con Goten. Aunque sí estaba un poco molesta con Bra, nunca mencionó la presencia de Trunks en este asunto, aunque la verdad era que ninguna de las dos lo sabía.

Lo que sucedió fue que al enterarse de que Bra invitaría a Pan, Goten decidió llamar a su amigo para que entretuviera a su sobrina, mientras que él estaba con su princesa.

―Bra es fuerte… ―Dijo tímidamente Pan mientras que con su mirada baja jugueteaba con la arena.

―Es mi hermana. ―Le respondió orgulloso con una sonrisa de lado.

No sabía cómo comportarse con ella, esperaba que no hubiera notado sus intenciones de besarla el día anterior. Agradecía que no mencionara haberlo visto afuera de su balcón la noche pasada, pensó que quizá estuviese adormilada y no lo haya reconocido. ―Ojalá…

Obviamente ella no iba a preguntarle nada, ni ella misma estaba segura de lo que ocurría entre ambos. ―Nada Pan, nada ocurre entre nosotros, porque no hay un "nosotros". Será mejor que deje de soñar, porque sí sigo soñando me dolerá despertarme y enfrentarme a esta realidad, esta realidad donde jamás estará él conmigo.

Este cambio del semblante de Pan, que ahora denotaba tristeza, no fue desapercibido por Trunks. Se preguntó que sentiría su pequeña. Sonrió para sí mismo, quería odiarla pero no podía.

Era ilógico odiar a Pan, a esa niña que desde bebé se robó un pedazo de su alma. Pero ese era el mismo motivo por el cual debía deshacerse de esos sentimientos ridículos que lo atormentaban, ella había sido siempre como una hermana, una hermana a la que siempre protegió, una hermana que siempre lo admiró, una hermana a la que NO podía amar.

Así como no podía amarla, tampoco podía odiarla, ni olvidarla… pero tampoco podía verla sufrir. No sabía qué era lo que la entristecía en ese momento, pero no iba a dejar que así fuera.

―Caminamos un rato. ―Dijo Trunks con fingida naturalidad para tratar de distraerla. Tal vez más tarde se arrepintiera de hacer esa oferta. ―Giru, porque no vas por algo de beber.

―Giru, Giru ―Asintió el robot circular mientras se alejaba del lugar.

Trunks se levantó, y por cortesía le tendió una mano a Pan para ayudarla a levantarse.

Caminaron unos pasos con las manos sujetas, hasta que él la soltó.

A penas llevaban un pequeño tramo recorrido, pero él ya se arrepentía de haberla invitado a pasear. Lo que debía hacer era mantener la distancia, volver a llevar la relación que siempre tuvieron, de hermanos, sólo hermanos.

Ella sólo camino silenciosamente a su lado, con un acto tan sencillo como ese le bastaba para ser feliz, al menos por ahora.

Trunks se sobresaltó de pronto cuando ella empezó a reír de la nada…

―¿Acaso tengo algo en la cara? ―Le preguntó al ver como lo miraba mientras reía, con esa risa tan propia de ella, esa sonrisa tan hermosa. ―Dende, ¡Ya para Trunks!

―¡Sí! ―Le respondió la joven para después estallar en más risas.

Fue entonces cuando Trunks se percató que una fila de hormigas iba subiendo por su chaqueta y llegaban a su cuello.

―¡Agh! ―Dijo al tiempo que se retiraba la chaqueta y la dejaba en el suelo. ―No, ¡No!

―Ya, no seas nena. ―Le dijo Pan divertida con la situación.

―¿Qué? ¡No soy nena!...

―Como quieras. ―Pan rodó los ojos al ver como Trunks se exasperaba quitándose los insectos. ―Ok, déjame ayudarte, es estresante ver como tardas. ―Le dijo al mismo tiempo que se acercaba y con la palma de su mano le sacudía los bichos de su hombro.

―Listo, ya está. ―Le dijo aun sin dejar de tocar su hombro, al tiempo que volteaba a verlo y le sonreía.

El se conmovió de tenerla cerca, con ese rostro tan dulce, esa sonrisa tan perfecta.

Y sucedió…

No supieron con exactitud quien inicio, seguro que ambos.

Ambos acercaron sus rostros lenta pero firmemente, hasta que sus labios al fin se juntaron.

Fue muy leve, ambos parecían unos inexpertos.

En el momento en que se besaron, él se olvido de todo lo que había decidido, en ese momento sólo había lugar para ella, para ellos.

Se deleitó con los labios de Pan, tan suaves y cálidos como los había imaginado, percibió como ella sonreía mientras se besaban, por lo que tomo su cintura con una mano, mientras que ella sujeto ambas en su cuello.

Era un momento mágico, sublime y lleno de amor.

El saiyajin de cabellos lavanda sintió como Pan se esforzaba por ponerse en puntitas para alcanzarlo, por lo que la sostuvo con ambas manos mientras la acercaba más contra él.

Ella respondió poniendo más intensidad en ese primer beso, que de inexperto ya no tenía nada.

Para Pan, esa era la parte de su vida a la que podía llamar "felicidad".

Separaron sus labios en busca de aire. Aun así él no soltó su pequeña cintura, ni ella su cuello.

―P-Pan… yo, yo no…

―¡Shhh!... No es necesario que digas nada. ―Le dijo la morena mientras lo miraba, en sus ojos vio confusión y pena. ―No digas nada.

Sin decir ella tampoco más, hundió su cabeza en el pecho de él, sonriendo ampliamente, pero temerosa de lo que vendría después.

No pudo evitar llorar, sólo fueron unas pocas lágrimas, en parte de felicidad. Si moría ahora moriría feliz.

Su llanto no fue ignorado por Trunks, quien la aferró más en su abrazo.

―Lo siento. ―Le dijo para después besar su frente y recargar su mentón sobre la cabeza de Pan, de su Pan.

Ella levantó la cabeza para mirarlo, ambos se miraron nuevamente. Trunks vio los ojos suplicantes de Pan, sin dudarlo la beso nuevamente.

Ambos continuaron besándose con convicción.

Era un amor, un amor que al fin se demostraban.

Un amor que no tenía la culpa de prejuicios, de miedos, de inseguridades; porque ese amor lo único que hacía era darles felicidad.


Notas:

Antes que nada, millones de disculpas por tardar un mes sin actualizar, sé que no debería poner excusas tontas, pero en serio la escuela se roba mí tiempo (triste). En verdad lo siento, no tienen idea de lo frustrante que para mí es no poder escribir A ciegas todo el tiempo que quisiera.

Les agradezco que sigan leyendo la historia, en verdad espero que sea de su agrado. Cualquier duda, comentario, sugerencia no duden en decirlo.

Eccho, Dbzangi4ever, ha ash14, Ken Trunks, kattie88 que siempre siguen la historia, ¡Un beso enorme!, las quiero chicas.

Saiyan Girl Heart, un honor que me leas, soy lectora tuya y te estimo muchísimo.

*Bueno, en verdad espero actualizar pronto. Tengo varios capítulos en borrador así que los checaré : )

Se vienen tiempos difíciles en la historia, les adelanto eso por ahora.

¡Los quiero muchísimo, gracias por todo! Nos leemos en el siguiente capítulo.

Apailana*