Renuncia: La historia y personajes de Dragon Ball Z/Dragon Ball GT no me pertenecen, son propiedad de Akira Toriyama; yo sólo escribo sin fines de lucro por amor a su obra.


"Última mirada"

*En el amor, todas las cumbres son borrascosas*


Sus cabellos azules revoloteaban mientras corría, sentía el viento rozar sus mejillas a la vez que sonreía.

―¡Chicos! ¡Chicos! ―Gritaba alegremente mientras buscaba a su mejor amiga y a su hermano.

Cuando Trunks escuchó el llamado de su hermana alejó rápidamente a Pan de él.

La menor de los Son se perturbó con tal acción, pudo ver como Bra corría hacia ellos pero no le puso mucha atención. Miró al suelo, estaba preocupada, no sabía que seguiría ahora, pero sí que sintió a Trunks muy cortante, hosco.

Bra los miró suspicazmente, no sabía qué, pero algo en ellos había cambiado, especialmente en su hermano…

―¿Qué tal su entrenamiento? ―Cuestionó Trunks dándole la espalda a Pan, mientras se dirigía a su hermana.

―¡Pues…! ―Exclamó Goten mientras se acercaba al grupo.― Yo diría, que fue un tanto, un tanto… ¡Injusto! ―Dijo con tono de exageración.

Bra cruzó sus brazos. ―Lo que sucede es que Goten NO sabe perder. ―Dijo con presunción― ¡Admítelo Son!, admite que… ―se acercó un poco más a su amigo y a pocos centímetros de su cara le susurró― perdiste.

Goten sólo se quedó mirando a Bra con perspicacia, a lo que la chica se lanzó a reír sonoramente.

El hijo de Goku se rascó la cabeza, en verdad que no entendía a esa chica, y eso hacía que la amara aun más.

―Oye Pan, sabías que… ¿Pan?... ¿Pan? ―Bra casi le gritó para que reaccionara― ¡Son Pan!

―¿Qué? ¿Qué? ―La morena se desconcertó y mirando a su amiga pudo notar cómo se desvanecía la sonrisa del rostro de Bra.

―¿Amiga, estás bien? ―Le dijo Bra al tiempo que se acercaba.

Pan pudo notar la mirada de Trunks, una mezcle de 'te irá mal si dices algo' y 'por favor no digas nada'.

Sin saber cómo responder, tomó ambas manos de su amiga de cabellos azules― Tranquila, estoy perfecta. ―Y con una sonrisa trato de calmarla.

Bra miró suspicazmente a Pan, la conocía desde siempre, y algo no andaba bien… ¡algo había cambiado!

―Si tu lo dices… ―Le dijo Bra, mientras la tomaba del brazo.― Como tu tío perdió, nos invitará helados ¿Qué dices Pan?

Pan aclaró su garganta, jamás en su vida había estado más confundida, más enamorada… Había sido demasiado para un día.― No, gracias Bra, creo que necesito descansar, me duele un poco la cabeza.

―¡Venga sobrina!, no seas aburrida y acompáñanos. ―Le dijo su tío con un guiño.

Trunks sólo escuchaba lo que los demás comentaban, estaba alerta, no quería que Pan dijese nada de lo ocurrido entre ellos. ¡No debían saberlo! ¡Nadie podía saberlo!

Comenzaba a sentirse nervioso, no podía negarlo, se había equivocado. ¡Había perdido!… ―NO, aun no he perdido, nunca pierdo, y esta no será la primera vez… ―pensó mientras miraba de reojo a la sobrina de su mejor amigo… Le parecía guapa, sí un poco, pero no lo suficiente como para haberlo hecho caer de esa manera… En eso estaba cuando…

―Hermanito, que te parece si llevas a Pan a su casa. Dice que se siente enferma y no queremos que le pase nada ¿verdad? ―Le dijo Bra mientras le daba una mirada donde aseguraba que más que una petición, era una orden.

Trunks no sabía que pensar, pero estaba seguro de algo: ¡No podía estar con ella!, no tenía idea de que le explicaría, ni tampoco de lo que pudiese pasar si volvían a estar a solas…

―Bra tiene razón, ¿podrías acompañar a mi sobrina? ―Dijo como que no quiere la cosa, en verdad notaba a Pan rara, pero debía ser cosa de nada, además así podría pasar más tiempo junto a su princesa, sonrió ante tal idea.

―No, yo, yo no estoy enferma. ―Pan no pudo ocultar su nerviosismo, cosa que no pasó desapercibida por los demás.

―Está bien, yo la acompañaré a su casa… ―Dijo Trunks resignado, continuar negándose podría parecer sospechoso.

―Perfecto, entonces nos vemos luego. ―Bra abrazó fuerte a Pan, presintiendo que algo no andaba bien. ―Te marco en la noche, ¿vale? ―Y después salió volando junto con Goten con dirección a la capital del oeste.

Se habían quedado solos…

Pan suspiró y miró a Trunks.

―Vayamos ―Dijo desviando la mirada de su 'amiga'. Comenzó a caminar y fue seguido por la chica.

Así ambos caminaron, sin dirigirse palabra alguna, él iba adelante y era seguido por la ya no pequeña Pan.

Se sentía confundida y en parte asustada. Aun no creía que ese beso hubiese sido real, parecía una falacia, una ilusión. ¿En qué bizarro mundo Trunks Brief se iba a fijar en ella? Sonrió levemente mientras volteaba a verlo, tenía una manera de caminar tan masculina; se mordió levemente el labio mientras luchaba por no reírse, aunque fue imposible… Se soltó a carcajadas.

Trunks detuvo su caminar y miró a la joven. ―¿Todo bien? ―Cuestionó mientras arqueaba una ceja…

Pan se sujetó el estómago, le dolía de tanto reír…

Hay quienes afirman que la risa y el llanto son reacciones naturales del cuerpo al estrés, por eso que algunas personas después de una situación terrorífica o traumática se suelten a reír, como sinónimo de alivio, o para tratar de aliviar la tensión… Algo así se sentía la menor de los Son.

―¿De qué me perdí? ―Sonrió, quizá el también necesitaba alivio.

No pudo evitar pensar en lo bonita que se veía cuando reía… ―Basta, ¡Basta ya!, debo parar esto…

A Pan le dolía el estómago de tanto reír… suspiró y miro a su compañero…

Él le devolvió la mirada y también suspiró. ―Pan, yo no quise… en verdad yo no…

―Está bien, no, no tienes que explicar nada ―le respondió la morena, se sentía decaída, incluso algo triste. En el fondo de su alma sentía que algo malo estaba por comenzar.

―Yo, necesito explicarte. En verdad no quiero que creas que me quise aprovechar de ti o algo así ―le dijo en un momento de sinceridad.

―Jamás creería eso, no de ti ―Por un momento sus ojos se tornaron vidriosos, inspiró profundamente, tratando de mantener la calma.

Trunks la miró, aunque se esforzase en negarlo, en lo más profundo de su ser sufría, sufría cuando su pequeña sufría. Cerró fuertemente los párpados, no sabiendo como continuar. ―Tranquila… ―le dijo mientras la abrazaba e inconscientemente la aferraba más hacía él.

Era ilógico, en vez de olvidarla, la estaba queriendo mucho más… y eso no podía ser.

Sintió paz al estar junto a él, cerró sus ojos y sintió como su cuerpo se destensaba. Sonrió muy leve.

―Vayamos. ―Le dijo Trunks mientras se adentraban en los bosques de la montaña Paoz. Mientras caminaban no soltando su abrazo la iba sujetando por los hombros.

Pan, con estatura más bajita, lo sujetó por encima de su cintura, y así ambos continuaron su camino.

Varias veces habían caminado abrazados así, como camaradas, claro está que algo en ellos había cambiado ya.

De pronto, sin aviso alguno, él le dio la vuelta a Pan, la levantó y la beso nuevamente. Fue corto, pero intenso.

Cuando se separaron, ella se quedó boquiabierta, y lo miró interrogante.

―Pan… ―le dijo mientras la sujetaba por los hombros. ―Lo arreglare, lo prometo, no tengo idea de cómo, pero arreglaré esta situación. ―Dicho esto, la volvió a besar, y así estuvieron varios minutos.

―Lo arreglaré.

Pan se pegó más hacía él mientras sonreía, se sentía más segura, él dijo que se encargaría, y seguro así sería…


―¿Te noto pensativa? ―Le dijo con una sonrisa de lado.

Posó sus ojos azules en él, confusa. ―Lo siento, me quedé un poco preocupada por Pan. ―Dijo al tiempo que tomaba un poco más de su helado de fresa.

―Estará bien, debe ser un resfriado, cosa de nada. ―Le acomodó un cabello suelto, poniéndolo tras su oreja.

Bra se sonrojó levemente. ―Es tan… ¡perfecto! ―Pensó mientras jugaba con sus dedos.―Sí tan sólo no estuviera la odiosa novia en medio… ―Frunció el ceño, no le hacía ninguna gracia creer que el chico de sus sueños tenía una novia que además para ella era demasiado lenta. Todavía recordaba aquella tarde que los vio juntos en la plaza.

Cuando terminaron su helado salieron y caminaron unas cuadras más…

―¿Me llevas a casa? ―preguntó Bra, como que no quiere la cosa.

―Claro. ―Respondió Goten con una sonrisa, de inmediato tomó a Bra en brazos y emprendió vuelo rápidamente.

La chica dejo salir un grito mientras se aferraba al pecho del saiyajin… ―¿Pero qué fue eso? ―Dijo entre molesta y sorprendida.

Goten se empezó a reír. ―Me pediste que te llevara a casa ¿no?

―No, no de este modo… ―Le dijo Bra también entre risas.

―Para la próxima, se más específica. ―Le dijo Goten mientras aumentaba su velocidad.

Ambos sentían el viento rozándolos fuertemente. El calor y compañía del otro los complementaba a la perfección.

El viento lastimaba los ojos de Bra, por lo que escondió su rostro en el pecho de Goten. Él la miró y sonrió de lado mientras la acercaba un poco más contra él y continuaba su camino a la Corporación Cápsula.


Trunks no se sintió para nada afortunado cuando Videl lo invitó a cenar, con la insistencia de Milk negarse no era una opción.

Videl se sintió un poco preocupada al creer que su hija estaba enferma, aunque esta se encargo de negarlo insistiendo en que sólo estaba cansada.

La cena transcurrió de manera normal, aunque a Milk y Videl les sorprendió ver tanta alegría en su pequeña, tenía ya un tiempo que no la veían así.

Milk cerró los ojos mientras sonreía, había días en los que creía que Pan no volvería a ser feliz, y es que no lo había sido desde que su Goku los dejó.

Por su parte, Trunks, sólo se limitaba a responder y hablar cuando lo creía necesario.

―Muchas gracias, estuvo todo delicioso. Es una lástima que Gohan no haya podido estar. ―Les dijo a las mujeres entre despedidas.

―Le diré que le baje un poco al trabajo. ―Explicó Videl con una sonrisa sincera.

―No te preocupes, cuando quieras puedes venir, esta es su casa. ―Le dijo Milk con un guiño.

―Gracias, me retiró.

Pan no pudo resistirlo y buscando aprobación en su mirada le cuestionó. ―¿Te encamino? ―Preguntó al tiempo que mordía su labio inferior.

Él sólo asintió.

―¡Hey!, el abrigo. ―Le dijo Videl antes de marcharse a la cocina a lavar los platos.

Pan se colocó su abrigo, mirando de reojo al chico de sus sueños, sus más bizarros sueños que ahora parecían hacerse realidad. ―Tranquila Pan, no tienes por qué estar nerviosa, Trunks dijo que lo arreglaría, y así será.

Trunks le abrió la puerta, cediéndole el paso y así ambos salieron de la casa. Pan caminó unos pasos, adelantándose, hasta que sintió como la tomaba de la mano.

―Sígueme… ―le dijo casi en un susurro, alejándola de la casa.

Con confianza Pan lo siguió, y así ambos se adentraron en el espeso bosque de la montaña Paoz.

―Siento si mi abuela fue un tanto melosa. ―Se disculpó Pan al tiempo en que se ponía de puntillas para darle un beso en los labios.

Él no se alejó, pero tampoco correspondió el beso, sólo se quedó estático.

―¿Está todo bien? ―Le preguntó ella comenzando a sentirse insegura de nuevo.

Trunks tomó sus manos. ―Lo nuestro, Pan lo nuestro…

Ella lo miró con dulzura, y buscando su mirada hizo que se encontraran. ―¿Lo nuestro? ―Le dijo mientras le sonreía tratando de darle valor. Valor, siempre le sobró, era lo que en este momento tenía. Lucharía, lucharía por su amor, no le importaba nada, ni la diferencia de edad, ni lo que dijeran sus familias, y confiaba en que a él tampoco le importase nada.― ¿Lo nuestro? ―Le volvió a cuestionar, con decisión, al tiempo que apretaba más sus manos con las de él.

En ese momento comenzó a lloviznar, era muy ligero, casi ni lo notaban.

Trunks tragó fuerte, no pudo evitar perderse en su mirada, esa mirada tan tierna, tan inocente, tan propia de ella; casi lo hace reconsiderar las cosas, pero no, ya lo había decidido.

―Lo nuestro… lo nuestro no puede ser. ―Le dijo con autoridad. Por más irónico que pareciera, pero le costó decirlo. Inmediatamente después soltó sus manos sin consideración alguna.

Pan se quedó boquiabierta… Su respiración, su corazón, todo se detuvo en ese momento. ―¿Qué? ¡¿Por qué?... Trunks, no.. no… podemos, podemos luchar… Trunks, nosotros…

―No hay un nosotros Pan.

La joven saiyajin cerró fuertemente los ojos, negándose a creer lo que escuchaba. ―Pero, pero… tú me besaste, dijiste, Trunks, tu dijiste…

El heredero de la corporación Cápsula apretó fuertemente los dientes, no pensó que le costara tanto hacer esto. Pero tenía que hacerlo, tenía que acabarlo, tenía que terminar con todo esto y rápido.

―Yo no dije nada Pan. Tú malinterpretaste todo.

―Ese beso… no, ¿no significo nada para ti? ―Le preguntó mientras sus ojos comenzaban a llenarse de lágrimas, lágrimas inevitables.

Trunks desvió su mirada, no soportaría verla llorar, no de la forma en que lo hacía. Le costaba decir todo esto, pero mientras más rápido, mejor, fue por eso que no se tentó el corazón mientras lo hacía.

―No serás ni la primera, ni la última a la que bese. ―Mintió… dentro de él, de su corazón, no entendía el porqué, pero cuando la beso por primera vez supo que no quería volver a tocar otros labios que no fueran los de ella. Aun así sabía que era imposible, ella, ella estaba prohibida.

Involuntariamente Pan comenzó a temblar, no quería creer lo que él le decía… aunque en el fondo no le costaba tanto trabajo creerlo.

En ese momento la lluvia se soltó, fuerte e imponente, acompañándolos en su dolor.

Fui una tonta… ―Se dijo así misma al tiempo que trataba de asimilar toda la información… Se consideraba tonta por haber creído que su cuento de hadas podría convertirse en realidad. ―Era obvio, el jamás se fijaría en una chica como yo… no sé cómo se me ocurrió pensarlo. ―Las lágrimas luchaban por no salir torrencialmente.

―Por favor… ―Dijo Pan con un suspiro, sintiendo que le faltaba el aire…― Yo… te amo. ―Dijo rindiéndose, mirando al piso y respirando fuerte para conseguir oxigenación.

Algo dentro de Trunks se quebró tras oírla decir 'te amo'… La situación ya se le había salido de las manos.

―Tú no… ¿No me quieres?― Le dijo, perdiendo así todo su orgullo guerrero, dejando de lado a la chica fuerte que le caracterizaba…

No mentiría si dijera que en su vida se había sentido peor… Trunks Brief había terminado con numerosas chicas en el pasado, pero ninguna le dolió ni un ápice de lo que esta situación lo lastimaba. Nunca había visto a su pequeña así, tan triste, quizá derrotada, y le lastimaba en el alma verla así.

Suspiró, preparado a responder, no podía alargar más esta situación, no era sano. ―No, no te quiero Pan, sólo eres una de las tantas amigas de mi hermana… Soy hombre Pan, para mí fuiste… una más. ―Cerró los ojos tras decirlo, ¡se maldecía!, se maldecía por lastimarla de esa forma… ¡Y también la maldecía a ella!, por hacerlo caer en su enredo.

Pan lo escuchó, las palabras le sonaron claras y fuertes… Lo miró, en su mirada fría halló verdad, era una mirada que nunca conoció de él. ―Está bien… ―Le dijo fingiendo que no le importaba.

―Me olvidarás, estoy seguro. Te prometo que me olvidaras. ―Le dijo retrocediendo unos pasos.

Vio como el príncipe de sus sueños infantiles comenzaba a alejarse y en su estómago se comenzaron a formar nauseas. Su rostro sólo podía reflejar una cosa: Dolor.

―Trunks… ―Le dijo con la respiración entrecortada. Sentía como un dolor, una opresión formándose en su pecho.

Caminó un paso hacía ella, le secó una lágrima, y se despidió― Adiós Pan, y perdón.

La lluvia los cubría, los había dejado empapados. Sus cabellos, ropa todo escurría, al igual que las lágrimas.

Antes de irse la miró a los ojos, sintió un dolor inmenso recorrer cada parte de su cuerpo al verlos, esos ojos negros jamás se habían tornado tan tristes, tan miserables. Se maldijo con eso y emprendió vuelo, alejándose, alejándose de su amiga, de su compañera de viaje espacial, de su Pan… En su vida olvidaría su propio reflejo dentro de esos ojos tristes, en su vida jamás olvidaría tanto dolor que le causo, no se lo perdonaría, porque esos ojos ébano estaban cargados de mucha desdicha, esa que él mismo causo. Se maldecía a sí mismo al recordar esa última mirada.

El verlo irse, el verlo volar lejos… fue lo último que sus sentidos captaron. Su visión se tornó borrosa, y sus piernas comenzaron a fallarle, todo a su alrededor le dio vueltas. Los árboles, el pasto, las montañas, todo se bamboleaba. Con un último esfuerzo se tomó a un árbol y se aferró a él, dejándose caer.

El agua la bañaba de pies a cabeza, pero no le importaba. Ya nada importaba.

Cerró los ojos, dejando salir una última lágrima.

Todos sus sueños creados durante años, todos sus anhelos cargados desde la infancia, habían sido rotos en un instante. No era sólo el hecho de que la hubiera dejado, después de todo nunca estuvo con ella, era todo lo que ese hecho conllevaba. Siempre supo que él no era para ella, pero oírlo de sus labios fue diferente, fue una triste realidad. Era como un vaso de cristal, que con los años se fue llenando de agua, de sueños y anhelos, todos imposibles, hasta que finalmente tanta fantasía improbable terminó por hacer explotar el vaso.

Nada tendría sentido ya… Sintiendo como el oxígeno se le escapaba, se dejó caer…


Al entrar a su casa, aventó la puerta y corrió directo a su habitación, hasta que algo se interpuso en su camino.

―¿Cómo te fue hermanito? ¿Por qué tan tarde? ―Preguntó alegre Bra.

―Agh, muévete ―Le dijo mientras la empujaba y sin medir su fuerza la tiro en el suelo…

A Bra para nada le dolió la caída, le dolió más el trato de su hermano, ¡no lo entendía! Lo miró, dispuesta a reclamarle, pero hubo algo en él que la asustó…

Ahora entendía que es lo que había cambiado esa tarde en él, no sabía qué, pero algo dentro de su hermano se había vuelto oscuro.

En ese momento apareció Vegeta dispuesto a intervenir, pero… se detuvo.

Trunks ignoró a su padre y se fue directo a su habitación, azotando la puerta.

Vegeta le ofreció una mano a su princesa y le ayudó a levantarse. La tomó de los hombros y la acerco a él.

―¿Qué pasó? ¡Bra!, ¿Vegeta? ―Cuestionó Bulma aproximándose a su familia. ―¡Dime Vegeta! ¿Qué ocurrió?

Vegeta no respondió, sólo se alejó de ellas. Como decirle a su mujer que al ver a Trunks había podido verse reflejado en sus peores años…


En cuanto escuchó el sonar, corrió rápidamente a contestar el teléfono… ―Debe ser ella.

―¿Diga?

―Buenas noches Videl, habla Bra…

―Supuse que eras tú, ¿Qué sucede? ―Preguntó con amabilidad.

―Disculpa la hora, andaba un poco ocupada. ¿Aún está despierta Pan?, me urge hablar con ella. ―Preguntó la menor de los Brief tratando de ocultar su nerviosismo.

―¡Que!... Espera Bra, ¿Pan no está contigo? ―Trató de mantener la calma pero le costaba. Pensaba que su hija se había ido a la Corporación Cápsula con Trunks.

―¿Conmigo? ―preguntó Bra sorprendida. No sabía sí debía cubrirla― Ahmm no Videl, no está conmigo. ¿Todo bien? ―Le dijo con un poco de preocupación.

―No lo sé, tengo que colgar Bra, pero si sabes algo de Pan, llámame.

Después de colgar, le llamó a su hija al celular, pero este la mandaba al buzón de voz…

Preocupada, se puso su abrigo y cogió el paraguas, lista para salir a buscarla. Pero en el momento en que abrió la puerta de su casa se topó con su esposo.

―¡Gohan! ―Dijo mientras lo abrazaba.

―¡Qué linda sorpresa! ―Le susurró con una sonrisa. Iba a besarla pero se detuvo al ver su rostro preocupado. ―¿Todo bien?

―¡Pan!, no está… ―Le dijo como buscando una respuesta en sus negros ojos.

―Son las dos de la mañana, ¿avisó a dónde saldría?

―No… ―Le respondió a su esposo mientras preocupada juntaba sus manos.

―Tranquila, debe estar bien, sabe cuidarse. ¿Ya le marcaste? ―Preguntó tratando de creer que todo estaba bien.

―Trae el móvil apagado. ―Miró al amor de su vida con seriedad. ―Gohan… algo no anda bien, lo presiento… ―Su instinto de madre no le fallaba, algo andaba muy mal.

Gohan le dio un beso a su esposa en la cabeza. ―No te preocupes, me encargaré. ―Y dicho esto salió de su casa, buscando el ki de su única hija.

Fue entonces cuando se preocupo en demasía, ¡no lo podía sentir!, no podía sentir el ki de Pan. Se elevó en los cielos, tratando de concentrarse…

Después de unos minutos la pudo sentir, estaba cerca, pero… muy débil.

Con una velocidad sobrehumana llegó hasta su hija, y cuando la vio… simplemente no pudo creer lo que veía.

―¡Pan! ―Gritó mientras se acercaba a ella y la tomaba en sus brazos.

Gohan comenzó a temblar de la gran impresión que se llevó… Por primera vez en mucho tiempo se sintió asustado. Su ira crecía exponencialmente. No pasaba muy seguido, pero cuando lo hacían enojar nada lo detenía. Sintió como la sangre le hervía desde lo más profundo de su ser, sintió como el odio lo consumía, su visión se tornaba rojiza... Su parte guerrera había despertado y nadie lo podría detener ya.

―¿Qué te han hecho? ―Le dijo a la figura inconsciente de su hija, mientras le acariciaba la mejilla.

¡No lo perdonaré! ―No, no lo perdonaría, jamás perdonaría lo que le hicieron a su hija.

Apretó ambos puños, dientes, párpados y con un grito se transformó en súper saiyajin…

Continuará...


NOTAS ;D

¡Hola a todos! Cuanto tiempo sin actualizar, ¡más de un mes! :s Bueno, lo que sucede es que además de los molestos deberes escolares, no tuve compu como tres semanas, fue todo un show…

Pero bueno, aquí estamos nuevamente, con capítulo muy… ¡triste! Mientras lo escribía me escuché el playlist más depresivo de la historia y hasta me puse a ver escenas de películas que me hacen llorar, ¿Quedó triste el capítulo? :| En verdad lamento con todo mi corazón haber hecho sufrir a Pan, pero así es la vida, quise darle un tono realista…

Espero les haya gustado el capítulo y no les haya aburrido ; )

Millones de gracias a las que siguen la historia. Bienvenidas a las nuevas lectoras. ¡Las quiero chicas!. En verdad gracias por todo, es todo un mega-honor que lean esta historia.

Nos leemos en el siguiente capítulo, ¡un beso!... ¡Oh!, y a las que celebren les deseo un feliz Halloween y/o día de muertos (me encantan estas fechas ;D).

Apailana*