¡HOLA! No tienen idea de lo difícil que resulto escribir este capítulo. Espero sea de su agrado. ¡Los quiero! :)
Renuncia: La historia y personajes de Dragon Ball Z/Dragon Ball GT no me pertenecen, son propiedad de Akira Toriyama; yo sólo escribo sin fines de lucro por amor a su obra.
"Vulnerable"
"Satisfacción personal es una lujuria que puedes tener sólo después que tus enemigos hayan sido eliminados. Mientras tanto, todas las personas que amas son rehenes, debilitando tu coraje y corrompiendo tu juicio." ~Orson Scott Card
Dicen que para poder amar a alguien, primero debes amarte a ti mismo.
Pero… ¿Qué sucede cuando tu amor por alguien, supera con creces él que te tienes a ti mismo?
En esos casos sólo queda esperar, esperar a ser correspondido, porque de no ser así, habrás firmado una sentencia con el dolor, un dolor que será difícil abandonar. Cuando se ama con tal intensidad, el olvido ya no es una opción…
El sol se colaba con fuerza por su ventana. Apretó fuertemente los párpados resistiéndose a despertar, no quería, ¡no quería volver a la vida!, la vida era sufrimiento.
Todos sus días se habían vuelto lo mismo, monótonos, su vida se había resumido a: Despertar, sobrevivir y volver a la cama. Y las tres cosas le resultaban igual de difíciles.
Conforme iba despertando, un dolor agudo se iba haciendo más palpable, ¿era esa su nueva forma de despertar?
Resignada, se levantó con pereza y se dirigió a tomar una ducha.
Se encontraba silenciosa, sin mirar a nada, sólo sentía como el agua la llenaba de cabeza a pies, hasta esa sensación le parecía hosca, bochornosa… sin más, salió del baño y literalmente se vistió con lo primero que encontró.
Colocó unos libros de anatomía en su mochila y se la colgó al hombro.
Salió de su casa y se dirigió a la universidad, más como requisito que por gusto.
Durante en el trayecto no pensaba en nada, y a la vez en todo. Tratando de no concentrarse, para así no recordar. Aunque cada mirada que daba, cada objeto que percibía, era otro recuerdo más de su ausencia.
Suspiró y se preguntó si algún día volvería a sonreír…
Sí, el amor es algo complicado, es algo que puede traerte toda la felicidad del mundo… no obstante, puede también herirte en lo más profundo de tu alma, como a Pan. La cuestión ahora es: ¿Debe el amor tener un límite? Y es que ¿Hasta qué punto es correcto sufrir por amor?
En toda su vida jamás había experimentado un sentimiento así, tan sublime, tan puro, tan intenso, pero en parte tan extraño y ajeno a él. Lo sintió como un invasor, ese sentimiento no había sido conocido por él, no en tal magnitud, fue por eso que se sintió confundido, enojado y hasta cierto punto, asustado.
―Jefe, ¿se le ofrece algo más? ―Le dijo su nuevo asistente, sacándolo de sus pensamientos.
―Estoy bien. ―Respondió secamente.
―Perfecto, espero disfrute su estadía y no dude en pedir todo lo que necesite. ―Le hizo una especie de reverencia y después salió, dejándolo solo en su nueva oficina.
Con frustración se sacudió sus cabellos lavanda. Trataba de concentrarse en algunos contratos, pero no podía, había 'algo' turbando su mente.
Se sentía mal, mal consigo mismo.
No podía olvidar aquel momento, jamás en su vida podría olvidar aquel momento en que dejo para siempre a su pequeña, a Pan. De su memoria jamás se borraría su semblante triste, su silueta perdiéndose en la obscuridad, el sonido de su llanto, pero sobre todo, esos ojos negros tan tristes que lo acompañaban en sus pesares, que lo hacían sentir aun más miserable por haberla dejado, a ella que todo le dio.
―Un mes… ―pensó para sí mismo, ya que faltaba sólo un día para que se cumpliera un mes de aquel suceso, de aquel día en que su vida cambio para siempre, de aquella noche en que la dejó.
¡Qué ironía!... él que habría dado todo por hacerla sonreír, él que había jurado matar al que la lastimase fue quien terminó hiriéndola. Jamás se absolvería por el dolor que le causo.
―¡Pero qué más podía hacer! ―gritó con furia y frustración― No tenía otra opción. ―Se dijo a sí mismo sin lograr confortamiento alguno.
Pero tenía que ser realista, ¿Qué podía hacer?... ¿Aceptar que la amara y pedirle que salieran? ¡Si cómo no!
―Ella no. ―Constantemente pensaba. ―Todas menos ella.
Eran muchos motivos los que los separaban, los que la hacían de cierto modo "prohibida" para él. Por un lado estaba la relación que Trunks mantenía desde siempre con la familia Son, sería como traicionarlos. Además… ¿qué tal si no funcionaba?, todo había ocurrido tan rápido, tal vez sólo se dejó llevar.
Pero ¿Pan se había dejado llevar solamente?... Bien que sabía la respuesta: No.
Trunks había podido sentir con claridad que en ese beso hubo más que simple pasión. Había estado demasiado "ciego" para verlo, pero ahora pudo darse cuenta, no era simple admiración, esa niña en verdad lo quería, ¡Pan lo amaba!... y eso sólo lo hacía sentir peor.
―Tiene que superarlo… ―Susurró con fingida esperanza. Lo único que quería era que ella estuviera bien, que volviera a sonreír y que su mirada volviese a ser alegre y llena de vida. Tenía la esperanza de que así fuera, después de todo ella era joven y con mucho por delante…
―Joven… dieciocho… ―Pensaba. No le hacía gracia saber que una "niña" de dieciocho años había provocado tales reacciones en él… ―¡No puede ser, tengo treinta y un años!... ―Se lamentaba, sintiéndose la persona más enferma del mundo. La había visto nacer, la había visto crecer, ¡esto tenía que ser un error!
Pan siempre sería su pequeña, su pequeña a quien prometió proteger de todo y de todos, incluyéndolo a él mismo… esa era la respuesta a todo: "protegerla", fue por eso que terminó con aquello que recién había nacido, Pan se merecía algo mejor que él, aunque sería imposible encontrar a alguien que la mereciese… Pan merecía a alguien que no la dañara como él lo hizo, alguien de su edad con quien pudiera disfrutar la vida, alguien que no pudiese morir en cualquier momento que un enemigo apareciese. Merecía ser feliz, sólo eso, feliz. Una felicidad que él estaba lejos de darle, lo único que le causo fue sufrimiento…
Fue mejor alejarse, para no dañarla más. Fue por eso que no le importo alejarse, dejar atrás su vida, su hogar, su familia, para que ella pudiera ser feliz, sin él.
―No soy un cobarde, solamente estoy haciendo lo correcto.
A veces tienes que estar lejos de las personas que quieres, pero eso no significa que los vayas a querer menos, de hecho, eso hace que los ames más.
―Tranquila Videl, debe ser la edad. Cuando era adolescente, yo también hacía cosas raras. ―Le dijo con una sonrisa.
―Lo sé amiga, lo sé―respondió con complicidad―. Es sólo que en verdad me preocupa mucho Pan, jamás la había visto así. ―Se sentía angustiada, era su única hija, jamás soportaría que algo le ocurriese.
No olvidaba aquella noche en que todo cambió.
Se encontraba esperando a que Gohan llegara con noticias sobre su hija. Sentía como sí algo no anduviera bien, y supo que su intuición materna no se había equivocado cuando vio que su esposo llegaba…
―¡Gohan! ―Le gritó mientras salía corriendo a su encuentro, por poco se resbalaba con la lluvia, pero se alcanzó a equilibrar… eso ya no importó cuando vio como su amado llevaba una silueta entre sus brazos, Pan. Su alma se estremeció al ver a su hija inconsciente ¿qué rayos había ocurrido?
―Entremos. ―Dijo Gohan con seriedad mientras cargaba a Pan al interior de la casa, seguido por su esposa.
El rostro de Videl expresaba una preocupación inmensa mientras veía como su pareja recostaba a Pan en el sofá. Finalmente se atrevió a preguntar: ―¿Qué le sucede, Gohan? ¿Qué tiene mi hijita?
Gohan miró a su esposa y después a su hija. Había dejado ya el estado de súper saiyajin pero su enojo continuaba, sólo que ahora era suplido en parte por la preocupación y el gran amor que le tenía a su hija. ―Creo que se desmayo. ―Finalmente respondió y después hizo una pausa. ―La pregunta es por qué.
―¿Crees que debemos despertarla? ¿Llevarla al médico?―Le preguntó Videl nerviosa.
―Yo soy el médico… ―respondió con una sonrisa que para nada reflejaba felicidad. ―Creo que debemos dejarla dormir, sus signos están bien, intenté reanimarla, pero no reaccionó, es como si no quisiera despertar…
―Entonces ¿Dejamos que descanse? ―Preguntó a su esposo.
Él asintió y cargó a Pan para llevarla a su habitación. ―Ya mañana explicará lo ocurrido. ―Pensó molesto… sí alguien había dañado a su hija, jamás lo perdonaría.
Videl le colocó a Pan una manta ya que sintió su piel muy fría y fue a contarle a Milk lo ocurrido, ya que la habían despertado.
Gohan se sentó en la cama junto a su hija, le acarició la frente y le tomó la mano. Velaba sus sueños.
Al día siguiente, Pan sólo insistió en que se desmayó por falta de energía, que no tenía nada malo… Argumento que no logró convencer a su familia, mucho menos con el cambio tan drástico de comportamiento que vieron en ella…
Erasa se acercó y la abrazó, sacándola de su ensimismamiento.― Tranquila, Pan es una chica encantadora y seguro esta "depresión" es sólo una etapa, lo superará.
―Es lo único que deseo.
―Estoy preocupada Goten, nada me ha salido bien últimamente, primero Trunks nos deja, y ahora esto…
―Tranquila, Pan es bien cabezotas y seguro que sólo la agarraste de mal humor.―Le decía Goten a su princesa mientras la abrazaba, dándole calma.
―Lo sé ―dijo Bra un poco más serena― es sólo que en verdad me duele que se portara así, yo sólo quería ayudarla.
―Tienes razón mi sobrina ha estado rara últimamente. ―Dijo poniendo su mano en la barbilla haciendo un ridículo gesto de "hombre pensativo"
Bra rodó los ojos y le dio un golpecillo en la mano. ―Como sea, el pobre Giru no tiene la culpa. ¡Ah, pero ni crea que la perdonaré tan fácilmente!
―Giru, Giru, Giru…
―¡Pobre!, mi sobrina sí que te dio un buen golpe. ―Le dijo Goten con su típica despreocupación.
―Giru ―En su tono de voz todavía se escuchaba su susto.
―¡Listo! ―Dijo Bra al terminar de ajustar un circuito de la mano del robot. ―No fue gran cosa, quedaste mejor que antes.
―Giru, Giru, ¡Gracias Bra!
La chica le guiñó el ojo al robot― ¡Cuando gustes!
―Vaya, sí que eres una chica muy inteligente… ―Le dijo Goten con una risita.
Bra se descolocó un poco con ese comentario― Gra-gracias Goten, aunque ¡ya lo sabía! ―Sonrió algo nerviosa, últimamente el chico Son había pasado mucho tiempo con ella, y no podía negar que eso le encantaba.
Hay ocasiones en que la vida termina, pero no el amor.
Miraba por su ventana, podía ver la lluvia caer, tal como aquel día. Cerró fuertemente sus ojos ante tal recuerdo.
A pesar de que se había separado de ella, no la había abandonado, su recuerdo seguía presente, en cada cosa, en cada mirada; y era tan doloroso que podía sentir su ausencia en cada parte de su cuerpo, como millones de agujas incrustándose.
Se frotó sus brazos, como tratando de darse consuelo― Que tonta… ―Pensaba que había sido ingenua al creer que su fantasía más añorada podría hacerse realidad, pero no, ahora sabía que eso jamás pasaría. Había soñado demasiado, había sentido que podía conquistar el mundo con un dedo… pero ahora sabía lo equivocada que estaba.
¿Cómo se atrevió siquiera a pensar que Trunks Brief podría fijarse en ella? Se sentía tan ilusa de creer que podía tener una oportunidad con él. Él se merece una mujer guapa, inteligente, carismática y buena.― No una simplona como yo… ―pensaba mientras se sentaba en el suelo, con las rodillas pegadas al pecho. Y es que había momentos en que se sentía tan poca cosa comparada con él, era el hombre que toda chica desearía y ser tan perfecto lo hacía ajeno, incompatible con ella.
Pan cerró fuertemente los ojos, con dificultad se levantó y salió de su casa. Caminó, caminó lentamente, conforme se acercaba al bosque su dolor se hacía más profundo, ese era en definitiva su lugar menos favorito del mundo.
Se sentó enfrente del lago y suspiró mientras una gruesa lágrima se deslizaba por su rostro. Ese era el lugar en el que habían quebrado sus sueños, sus más grandes anhelos habían sido asesinados en ese bosque, por él, la persona por la que aun ahora daría todo.
No sabía con exactitud cuándo empezó todo, desde que tenía memoria siempre vio a Trunks de un modo diferente a los demás, con un sentimiento especial que terminó por formarse en amor, un amor imposible.
Pero ya claro tenía que fue sólo una ilusión, ahora ya todo había terminado ―Un mes… ―Pensó―. Mañana será un mes ―El tiempo había pasado, dolorosamente, pero ese mes había pasado.
Estaba harta, harta de tanto sufrimiento. ¡Como desearía que el dolor cesara!, Como le encantaría deshacerse de esa horrible sensación, sí tan sólo todo acabara…
Abrió súbitamente ojos, una idea horrible pasó por su cabeza, y no le desagrado del todo. Sí tan sólo todo acabara…
―Te vas a dejar morir sólo porque te dejo. Porque de ser así yo ya estaría muerta desde hace años…
Se sobresaltó al escuchar esa voz seria, confundida volteó y la miró― Abuela… ―Pudo en el rostro de Milk una expresión serena.
―Esta no eres tu Pan. No me gusta verte así, tan, tan vulnerable.
Miró a su abuela, estaba sumamente confundida ¿Qué hacía aquí? Como a todo últimamente, trató de no darle importancia, pero esos ojos negros tan penetrantes no eran fáciles de esquivar.
―Yo sé cuanto lo quieres, pero Trunks se ha ido.
Un grito se quedó atrapado en sus labios. ¿Lo sabía, su abuela lo sabía? Trató de decir algo para excusarse pero no podía articular palabra.
Milk la tomó de una mano y la miró directo a los ojos, esos orbes negros iguales a los de ella ―Pan, yo te entiendo. Se lo que estas sufriendo. ―Por un momento su mirada se llenó de dolor, pero después recuperó su tranquilidad― Se lo que sufres, pero no puedes dejarte vencer. Te imaginas lo que hubiera sido de mis hijos y de mi misma si me hubiera dejado caer cada que él me dejaba, cada que Goku me dejaba…
Pan se quedó boquiabierta, su labio inferior temblaba pero no articulaba palabra. Sintió como si le tiraran un balde de agua fría en la cabeza, y fue cuando lo entendió: Habían millones de personas en el mundo sufriendo por enfermedades, pérdidas, hambre, temor y muchas otras cosas terribles que la hacían sentir pésimo. Sí, quería mucho a Trunks y lo extrañaba, pero eso no le daba el derecho de hacerse infeliz a ella y a su familia.
Miró a Milk, su semblante reflejaba la madurez y experiencia que sólo el tiempo te puede brindar. Pudo ver en ella años de estoicismo y valentía. Sintió remordimiento, siempre había admirado a su abuelo Goku por su fuerza, por su carisma… pero nunca se había detenido a pensar en ella, en la esposa del salvador del mundo, nunca se había detenido a pensar en lo difícil que debió haber sido soportar cada una de las muertes de su esposo, en lo duro que debió haber sido criar a sus hijos sola y que además su único reconocimiento sea ser conocida como la estricta y caprichosa esposa de Goku. No es que quisiera menos a su abuelito, eso jamás, era sólo que ahora veía las cosas diferentes, veía las dos caras de la moneda, dos personas que sin duda se amaron, pero que soportaron sus pérdidas, y que no se dejaron caer pensando en la muerte como ella.
―Abuela lo siento ―le dijo al tiempo que se abrazaba a ella con fuerza y lloraba. Lloraba con remordimiento.
―Tranquila hija ―Milk le acariciaba su cabello y su espalda, tratando de consolarla.
―Abuela, lo siento, en verdad lo siento. Imagino lo difícil que debió haber sido todo para ti, y yo, yo soy una tonta, perdóname ―decía en medio de sollozos.
―Tranquila cariño, yo no te dije esto para que sufrieras, te lo dije para que salgas adelante. ¿Lo harás?
Y con esa fortaleza interna que aun guardaba dentro de ella le sonrió al mismo tiempo que se limpiaba las lágrimas ―Lo haré abuelita, lo haré si tú me ayudas.
―Claro que sí, siempre. ―Le respondió mientras la abrazaba de nuevo. ―Pan, yo no he sido una madre perfecta, pero quiero lo mejor para todos ustedes, para ti. ―Le dijo dándole un beso en la frente.
Pan se dejó abrazar y mimar por su abuela. Y sí, después de todo volvió a sonreír. Se sintió feliz junto a su abuela Milk, en ese momento comprendió que quizá jamás volvería a ver a Goku, quizá ni a Trunks… y aunque eso le dolía en lo más profundo de su alma, no estaba sola, tenía a su abuela, sus padres, Goten, Bra, Giru, incluso al atolondrado de su querido abuelo Satán. Tal vez el dolor era inevitable, pero el sufrimiento era opcional. Y su rostro se iluminó, sabiendo que habría un mañana, sabiendo que quizá si habría una luz después de tanta obscuridad. Y no quería pensar mucho en el tema, pero quizá algún día, quizá algún día muy lejano podría volver a enamorarse.
Juntas, abuela y nieta se sentaron a la orilla del lago, y platicaron de los viejos tiempo, recordando viejas anécdotas de cuando Pan era bebé, e incluso de aquellas aventuras ocurridas mucho antes de su nacimiento.
―Abuelita, ¿te puedo preguntar algo? ―La miró con sus grandes ojos negros mientras se mordía el labio inferior, prosiguió al ver como Milk asentía― Esto, ¿Cómo te enteraste de… de lo que pasó con Trunks? ―No pudo evitar sonrojarse, después de todo casi no trataba ese tema con nadie.
―Porque soy vieja, y te conozco, en cierto modo eres igual a mí. ―Hizo una pausa y dudo si continuar ―Pan, no sé lo que haya pasado, pero aún hay tiempo. Créeme que me cuesta admitirlo pero el te quiere ―pudo ver la expresión de "no bromees" de su nieta y rió un poco― sabes, una vez de pequeña fuimos de viaje con la familia de Bulma y tú te enfermaste, no parabas de llorar, estábamos asustados, pero después ese muchachito te cargó y tú te calmaste, creo que él estaba más preocupado por ti que todos nosotros. Yo no creo que sea una coincidencia. ―Al decir esto le dio a su siempre pequeña nieta una sonrisa reconfortante.
La joven la miró y con ternura le devolvió la sonrisa, se quedó pensando en lo que dijo su abuela, muy bonito pero improbable. Ambas se quedaron calladas, disfrutando de su compañía.
―¡Ohhh! Mira Pan, qué curioso ―De pronto dijo Milk con asombro.
―¿Qué? ―Pan siguió la mirada de su abuela y se encontró con algo que ya conocía…
―Las luces, ¿de nuevo? ―Pensó. Esas luminiscencias azules y violetas las había visto antes, junto a él, junto a Trunks. Pero a diferencia de esa vez, ahora no le parecían tan hermosas… mucho menos tan pacíficas. Se empezó a sentir intranquila, no sabía qué, pero algo había cambiado y ese cielo no le parecía buena señal.
―¿Qué crees que sea? ―Le dijo con expectativa a su nieta.
La sonrisa de Pan se había desaparecido y su cara empezaba a adquirir un semblante preocupado… ―Abuela vete.
―¿Qué dices? ¿Por qué? ―Preguntó Milk sobresaltada.
―Te lo suplico, ¡abuela vete! ―Le dijo Pan mirándola. La quería demasiado como para permitir que algo le ocurriese, porque de eso estaba segura, algo iba a ocurrir.
Al ver el rostro serio de su nieta supo que algo andaba mal.― Ven conmigo ―Le bastó con ver su mirada para saber que no importaba lo que hiciese, ella no la seguiría. Conocía muy bien esa mirada, muchas veces Goku y sus hijos se la habían dado antes de irse a una batalla. ¿Batalla? ¿Quién, cómo, dónde, por qué? Tratando de creer que sólo era una paranoia suya se acercó a ella y la abrazó― Cuídate ―le dijo para después irse a su casa, en busca de ayuda y respuestas.
Pan se levantó y se quedó mirando al cielo, en busca de algún cambio o señal que le explicase que rayos estaba ocurriendo. Conforme los segundos pasaron esas luces se desaparecieron.
Los minutos posteriores se le hicieron los más eternos de su vida. No podían ser simples coincidencias, había algo mal, no por nada el miedo la había invadido de pies a cabeza. Silenciosa, esperó lo inesperable.
El ambiente estaba callado, lo cual le preocupó un poco, no había ningún sonido, como si la naturaleza se hubiera callado junto con ella… y fue entonces cuando lo notó: estaba sola. Suspiró fuertemente para darse valor, justo como le había enseñado su padre, inhalando fuerza y valentía para después exhalar los temores.
Cerró los ojos tratando de no pensar en cosas escalofriantes, pero se arrepintió de haberlo hecho, ahora tenía miedo de abrirlos.― Tranquila Pan, yo soy valiente, yo puedo. No hay nada que temer, sólo estoy exagerando, tal vez sólo es un fenómeno astronómico, y, y… ―Y finalmente se armó de valor y con decisión abrió sus ojos…
Y lo que vio no le gustó.― ¡¿Quiénes son ustedes? ―preguntó asustada― ¿Qué-qué quieren de mi? ― Sus músculos se tensaron, su corazón palpitó con fuerza. Estaba rodeada, miró atrás y a los lados, la tenían cubierta.
―¿Esperabas a alguien más pequeña? ―Le dijo una voz que le heló la sangre.
Ya no pudo contestar, su boca ya no articulaba palabras.
Se sintió pasmada, congelada. ¿Qué debía hacer?
Hasta ahora no se había dado cuenta, pero en todas las batallas o peligros siempre la habían protegido: Su papá, su abuelito, Goten, su mejor amigo Uub… incluso Trunks. Ahora estaba sola, a merced de estos desconocidos sujetos. Pero de algo estaba segura: sobreviviría.
De pronto un brillo nació en mirada, algo que hacía tiempo no sentía: emoción. No podía negar que estaba muy asustada, pero una parte de ella se sentía agradablemente emocionada.
―¡Vaya Goten! Sin duda eres de buen comer ―le dijo Bra sonriente mientras bebía jugo.
―¡Ja!, eso no lo dudes princesa, yo siempre he tenido buen apetito.
Bra iba a seguir molestándolo con comentarios sobre su buen comer pero en eso el vaso se le resbaló de las manos, en sus oídos pudo sentir el cristal retumbar.
―¡Princesa! ―Con rapidez Goten se acercó a ella al ver como se cortaba tratando de levantar los vidrios rotos. Con delicadeza tomó su mano y la examinó, sus dedos índice y pulgar sangraban. ―¿Bra?, ¿Princesa estás bien? ―Le decía mientras buscaba una vendita o algo para curar su herida, aun sin soltar su mano.― ¡¿Bra? ―Le dijo un poco más fuerte al ver que no reaccionaba.
Bra exhaló con pesadez volviendo en sí y miró a su siempre amor platónico a los ojos― Goten, algo no anda bien...
―Tranquila es sólo una cort… ―No pudo terminar su oración, en ese momento sintió el surgimiento de unas energías malignas.― ¡¿Qué demonios? ―Tenía tiempo que algo así no pasaba, no sabía que esperar. Pudo ver el rostro de preocupación de Bra y la acercó a su pecho. ―Tranquila, nada malo pasará, no dejaré que te toquen. ―De eso estaba seguro, no le importaba dar la vida con que ella estuviese bien.
La joven se pegó más junto a Goten a la expectativa de lo que sucedería.
―Bra, mírame ―Le dijo al tiempo que la sujetaba por los hombros y la miraba seriamente― Tienes que quedarte aquí, busca a tu madre y protéjanse, yo me encargaré.
―¿Qué? ¡No!, no vayas Goten ―Su tono de voz reflejó una preocupación que conmovió al hijo de Goku.
―Lo siento princesa, pero tengo que ir. ―Dijo mientras inconscientemente se acercaba a su rostro.
―Pues… pues entonces yo iré contigo. ―En su palabra había decisión, valor y coraje.
―¿Qué? Bra, no puedes, no puedo. ―Sólo de pensar en que algo pudiera pasarle, su alma se estremecía de un modo inimaginable.
―¿Por qué? ¿Por qué soy débil? Creí que tú no pensabas así de mi Goten, ¡creí que eras diferente!
―Sabes que no es eso Bra, quien más que yo puede saber lo fuerte que eres. Ahora que hemos estado entrenando en verdad me dejaste boquiabierto. Es sólo no que no te arriesgaré a que te pase algo. Me moriría si alguien te dañara. ―La verdad, sólo la verdad.
Bra abrió los ojos y la boca levemente impresionada por las palabras de su amor.― Goten… ―En sus tono de voz sólo había dulzura ―De-déjame ir contigo. ―Lo miró con esos ojos azules que harían ceder a cualquiera. ―No te estoy pidiendo permiso, yo IRÉ CONTIGO. ―Sentenció finalmente, ganando por respuesta una sonrisa del saiyajin.
―Está bien. ―Le dijo resignado. Después de todo la entendía, era parte su naturaleza, lo llevaba en la sangre. Aun así jamás permitiría que algo le pasara.
―¿Juntos hasta el final? ―Le dijo la chica con una sonrisa.
―Por siempre ―Asintió Goten, tomando su mano. Iba a salir volando al encuentro de esos nuevos ¿enemigos?, pero de pronto se dio cuenta de algo. ―Bra… ¿no sé a dónde ir? Ya no siento ningún Ki. ―Dijo con una risita tonta, provocando que Bra casi soltara su mano sólo para darle un golpe.
―Grr… ¿Qué se supone que hacen? ―Les dijo una voz interrumpiéndolos.
―¡Papá! ―Le dijo con el rostro radiante, sintiéndose completamente segura de lo que hacía.
Goten dudo un momento sobre soltar la mano de Bra, pero la mantuvo firme con la de él al ver que ella no vaciló.
Vegeta los ignoró y siguió su camino, elevándose en los cielos.
―¿Lo seguimos? ―Preguntó Bra.
Goten asintió y ambos se elevaron. Ya no veían más al saiyajin puro, pero iban en dirección a su ki. Era obvio que él los llevaría ante esa presencia ¿invasora?
El saiyajin pudo notar como Bra aminoraba su velocidad conforme se acercaban a su destino, por lo que se detuvo súbitamente para hablarle―. Tranquila ―le dijo con una voz que reconfortaría a cualquiera ―Se que todo esto es nuevo para ti, pero no debes preocuparte. ―En ese momento se acercó a la joven y le beso su frente, mientras acariciaba sus cabellos azules― Yo te protegeré ―le susurró en su oído haciendo que la chica se estremeciera.
Ambos se miraron a los ojos, y lo que vieron en la mirada del otro les gustó. No sabían exactamente como, pero algo había cambiado. Algo había nacido.
―Juntos hasta el final. ―Sentenció finalmente el joven Son.
Bra se aferró a la mano de Goten y así ambos continuaron su camino, sin saber lo que les esperaba, pero con la certeza de que ahora se tenían el uno al otro.
*Juntos, no temen ni a Satanás con todas sus legiones.
Como pudo sacó fortaleza de sí misma. No hizo ningún movimiento para no provocar a esos individuos que la tenían rodeada. Pero permaneció en total alerta.
No supo que esperar cuando vio que no la atacaban, ni nada, sólo permanecían inmóviles. Aun así no era ingenua, sabía que no la dejarían escapar.
―¡NI SE LES OCURRA TOCARLA! ―El grito de su padre por poco la hizo perder toda su guardia.
―¿Papá? ―Preguntó con esperanza. Seguro su abuela le había contado lo ocurrido y él había venido en su auxilio.
En un abrir y cerrar de ojos Gohan estaba junto a ella, poniendo una mano en su hombro― ¿Te han hecho algo Pan? ―Ella negó― Bien, hija, vete. ―Le dijo seriamente.
―NO ―Sentenció Pan― ¡Ni creas que te dejaré! ―Por ahora no conocía el poder de esos seres, pero sí podía ver la cantidad, eran unos cincuenta. No dejaría solo a su padre, sería entregarlo a su propia muerte.
Gohan comprendió y asintió. Ambos se pusieron espalda con espalda, cubriéndose. No sabía en qué momento había perdido a su bebé, pero ahora le quedaba más claro, Pan era toda una mujer.
―¿Quiénes son y qué diablos quieren? ―Preguntó con coraje, pero mantenía su serenidad… por ahora.
No respondieron nada. Gohan se quedó alerta, resguardando a su hija, sin saber que ella también lo resguardaba a él.
Ahora que estaban juntos, padre e hija, se sentían más seguros. Pudieron mirar con detenimiento a esos seres que de igual manera los vigilaban a ellos.
Gohan pudo ver que esos seres color grisáceo o café con armadura extraña no diferían mucho de lo que los terrícolas llamarían "extraterrestres grises", pero éstos, eran sin duda más escalofriantes, y se podía percibir en su mirada y semblante su inteligencia. Llevaban con ellos unas especies de mascotas que a Pan le recordaron mucho a las lampreas.
Pan ya no estaba aterrada, su padre le dio una calma infinita. Y sabía que de un modo u otro saldrían adelante, como siempre. Pudo ver como varios de esos seres humanoides sonreían y siguiendo la mirada de uno de ellos pudo ver que dos presencias se acercaban: Goten y Bra.
Pan y Gohan flotaron hasta quedar a la altura de Goten y Bra. Los cuatro saiyajins se miraron y asintieron, esperando.
―Lo siento Bra… ―Le dijo casi en un susurro Pan, refiriéndose al tosco comportamiento que había estado teniendo con todos el último mes. Miro también a su tío y a su padre― En verdad lo siento.
Los tres le sonrieron, asegurándole que no había ningún rencor y que el pasado quedaba atrás.
A pesar de lo que estaba ocurriendo y lo que podía pasar, Gohan se sintió feliz por su hija, la sentía de vuelta, sentía que era su Pan nuevamente.
Bra miró para todos lados y se aferró con fuerza al brazo de Goten, inconscientemente el la tomó por la cintura.
―¡Qué horror! ¿Qué son esos? ¡Qué asco! ―Pensaba Bra al ver la viscosidad desprendida por las "lampreas" ―Papá… ¿Dónde rayos estás?
―Creo que son suficientes… ―Una voz escalofriante sacó a los cuatro saiyajins de sus pensamientos.
Pudieron reconocer al dueño de la voz, y aunque al igual que todos vestía con las mismas ropas, pudieron notarle un aire de superioridad.
―Camaradas, comiencen. ―Les basto esa frase para saber que él era el que mandaba. Ya que inmediatamente todos empezaron a acercarse amenazantes junto con sus "mascotas" hacía los saiyajins.
La batalla había dado inicio.
Los saiyajins se pusieron en posición de defensa. Sus corazones latían rápido, aunque trataron de negarlo, dentro de ellos, podían sentir la emoción, en el palpitar de su corazón sentían la emoción por una pelea que recién comenzaba.
Se despertó sudando, bastante sobresaltado. La pesadilla que tuvo le había estremecido hasta lo más profundo de su alma.
―¡Pan!... NO, por favor no ―Pensaba mientras se sentaba en la cama y trataba de calmarse. Jamás había tenido una pesadilla tan horrible, en su sueño, la había perdido y no de la manera en que ya lo había hecho, en su pesadilla Pan estaba… muerta.
Cerró fuertemente los ojos, con sólo pensar que algo le pudiera pasar su cuerpo se llenaba de un dolor inimaginable. Ahora que imaginar su muerte lo torturaba de una manera inimaginable.
No se perdonaba, le lastimaba muchísimo saber que la había herido. Fue muy cruel con sus palabras, pero mintió, ¡por dios que mintió!, la quería, la quería muchísimo, era ahora que la había perdido, ahora que había tenido esta terrible pesadilla cuando se daba cuenta de lo mucho que la quería. Sabía que jamás podría recuperar su amistad y eso le hacía sufrir inmensamente.
―Pan… ―Suspiró más para sí mismo. Había momentos, justo como este, en que flaqueaba, en que deseaba olvidar todo y a todos, ir a ella y pedirle perdón para poder intentarlo, después recapacitaba, notaba la locura que estaba pensando y desistía.
Trató de llevar una vida separado de ella, incluso se fue de su casa. Había tratado de rehacer su vida al norte, en las montañas Yunzabit, base de la nueve sede de investigaciones de la Corporación Cápsula. Pero era difícil, su cuerpo estaba ahí, pero su alma, aunque lo negara, se había quedado con Pan. ¿Cómo volver al infierno cuando has conocido el paraíso?
Dejó de concentrarse en sus pensamientos, ya que todos conducían a la misma persona y miró por su ventana…
Y de pronto lo noto… Su respiración se hizo pesada cuando cayó en cuenta de que su peor pesadilla podría estar cerca de cumplirse.
Su alma se estremeció al sentir a su Pan rodeada por energías malignas. Un dolor lo recorrió de pies a cabeza con sólo pensar en que su pesadilla se hiciera realidad. ¡NO LO SOPORTARÍA!
Y entonces, sin detenerse a pensarlo, emprendió el vuelo, ¡nada ni nadie se la quitaría! ¡Mataría y torturaría a cualquier insecto que se atreviese si quiera a tocarla!
El hijo mayor de Goku casi es herido por una bola de energía, pero algo lo salvó. Buscó con sus ojos al responsable y su rostro se iluminó― ¡Krillin! ―Ambos se sonrieron.
El antiguo monje, ahora orgulloso padre de familia, había acudido a auxiliar a sus amigos. Después de todo los ki's que sintió no eran fuertes, numerosos sí, pero no fuertes.
Entre patadas, golpes y destellos, Goten, Bra y Pan se defendían y atacaban. Se habían acoplado como un buen equipo y no tenían dificultades. Esos "insectos", como los había llamado Bra, no eran poderosos, los veían más bien montoneros.
―¿Te crees muy fuerte? ―Dijo un tipo de gran estatura al tiempo que con una especie de arma laser disparaba a Bra, dejándole una cortada en la espalda.
―¡Bra! ―Gritó Goten mientras eliminaba al sujeto que dañó a su princesa y sin poder controlarse se transformaba en súper saiyajin.
―Estoy bien, tranquilo Goten. ―Le dijo sintiéndose confundida pero con esperanza al ver la reacción del chico.
Él se acercó a ella y le revisó la espalda, no era grave. Le sonrió y la abrazó.
Mientras tanto, Pan se las arreglaba sola, asegurándose de que no se acercaran a Goten y Bra, pues habían perdido la guardia. No se dio cuenta, pero lentamente sus enemigos la fueron alejando del grupo. Cuando lo notó ya estaba totalmente separada del resto y rodeada por dos individuos. ―Ingenuos, ni crean que les funcionará.
Se deshizo de uno de ellos con una simple bola de energía y se dirigió al segundo.― No creas que lo disfruto amiguito, pero ustedes se lo han buscado ―Trató de buscar algún rastro de culpa en el sujeto, no todo tenía que terminar mal, pero en un parpadeo desapareció de su vista, reapareciendo frente a ella para lanzarla contra unas piedras.
Resignada, se levantó para terminar con este espectáculo innecesario.
Fue entonces cuando toda su vida cambiaría, ahora no lo sabía, pero ya nada sería igual…
El camarada de estatura pequeña se sintió acorralado y realizó lo que consideró su última opción. Lo hizo con despreocupación, ni por un momento se detuvo a pensar en las consecuencias que su acto tendría. Con un movimiento de manos y un destello le lanzó una especie de ataque a Pan.
Decidida lo esquivó, pero no era lo que esperaba…
Lejos estaba de ser un dolor físico, era algo fuera de este mundo, fuera del alcance material.
Sintió como un frio la recorría invadiéndola y una fuerte cantidad de energía le nublaba la visión…
Y de pronto, todo se volvió blanco.
Cerró sus ojos con fuerza y los cubrió con sus manos, mientras caía de rodillas por la impresión. En medio de la inconsciencia, recordó vagamente cuando su papá reprendió a su tío Goten por lanzarle un Taiyoken, no recordaba con exactitud como sucedió, pero estaba segura de una cosa, aquel ataque creado por la escuela de la grulla era la cosa más insignificante comparado con lo que estaba sintiendo…
A lo lejos, pudo escuchar como alguien se trasformaba en súper saiyajin con un feroz grito.
El humanoide cumplió al ver que su objetivo había sido realizado, y que Pan estaba completamente vulnerable. Con simpleza se acercó, dispuesto a matarla sin titubear ni un segundo. El gusto no le duró mucho, porque en un segundo su vida termino.
―Te lo dejé muy fácil, como me hubiera gustado hacerte sufrir ―Dijo con una sonrisa mientras veía como la vida se escapaba de aquel ser. Y con cautela se acercó a ella. Trunks, era Trunks Brief quien había venido a salvar a Pan.
Nada importaba ahora, sólo ella. Rápidamente se acercó y la tomó en brazos, acurrucándola en su regazo, cubriéndola con su propia aurea dorada, propia del estado súper saiyajin al que no dudo en alcanzar cuando vio lo que ese sujeto planeaba hacer. ¡Jamás permitiría que la dañaran!
―¡Pan!, Pan, escúchame, todo está bien. Ya todo estará bien. No dejaré que te pase nada ―Le dijo mientras la veía. Era ahora cuando en verdad comprendía lo mucho que la había extrañado.
Pan no respondía, sólo emitía unos pequeños quejidos, seguro debilitada. Trunks le dio un beso en la frente― Perdóname ―Le dijo en un susurro.
―Trunks ―Dijo en un suspiro con una sonrisa de lado, mientras comenzaba a recuperar la consciencia. ―Trunks ―Volvió a repetir ahora más audiblemente…
―Tranquila, aquí estoy, lo siento, no te dejaré... ―La verdad, ahora sabía que por más que quisiera ya no podría dejarla. Había tenido que sentir que la perdía para valorar lo mucho que la quería.
―¡Trunks! ―Le dijo con el tono de voz más alto y un poco alterada.
―Tranquila pequeña, yo estoy aquí.
―¡Truuuunks! ―Le dijo casi en un grito. El chico de cabellos lavandas la miró preocupado, pudo ver la respiración de Pan bastante agitada, su rostro con un semblante aterrorizado y con la mirada perdida.
Pan se aferró a él, no segura de lo que pasaba, con miedo, de nuevo el miedo la invadía― ¡Trunks mis ojos!, me duelen… ―Dijo, y después salió de sus labios un grito que le desgarró el alma al hijo de Vegeta.
Ambos, ambos conocían ahora el significado de la palabra dolor.
CONTINUARÁ...
Notas:
Un gusto podernos leer de nuevo.
Antes que nada, creo que por azares del destino, el capítulo pasado en una parte es muy parecido a Luna Nueva, de Stephenie Meyer, no me había dado cuenta hasta que me llegaron sus reviews, lo cual sólo hizo que se me hiciera aun más deprimente. Bueno espero no les moleste, quise dejarlo así, llámenlo flojera si quieren xD... Por cierto, cuéntenme, se que a varias les gusta así que ¿Qué les pareció Amanecer? :)
Y bueno, tal vez no lo hayan notado, pero las últimas actualizaciones han sido siempre en día feriado ;D Por lo que obvio, no podía faltar hoy una, ya que en México hubo suspensión de labores debido al Aniversario de la revolución.
Aquí van algunas aclaraciones sobre este capítulo:
*¡Uff! Qué les digo, dudé muchísimo sobre publicar o no este capítulo. Era al que más quería llegar, como pueden ver de aquí surgirá todo... pero era a la vez al que más miedo tenía de llegar. Confieso que por un momento pensé en dejarlo todo, pero no, esta historia llegará a su final, el cual no está para nada cerca.
*Pensé en cambiar mil veces el argumento de este capítulo, pero al final lo dejé así, y es que ya había escrito este capítulo y lo borré por completo, no tienen idea lo difícil que fue escribir una pelea, en verdad no podía :$ aun ahora, estoy casi segura que pasaré toda la semana arrepintiéndome de lo que escribí. Así que no duden en enviar sus críticas, consejos, ideas, lo que sea es bienvenido.
*Bueno, sobre Videl, pensé que necesitaba una amiga, pero después caí en cuenta, ella YA tiene una amiga: Erasa.
*Juntos, no temen ni a Satanás con todas sus legiones. Es una frase de Cumbres Borrascosas que expresa el amor de Cathy y Hareton.
*Chicas, pues como vemos, hemos llegado a una parte difícil del fanfic.
Como siempre les agradezco por todo su apoyo recibido :)
GRACIAS a todos los que leen y dejan sus comentarios. Todos y cada uno de sus reviews son muy importantes para mí.
Y a todos los que me dejaron comentarios y PMs con cosas muy explicitas sobre como Gohan debía torturar a Trunks xD jajaja aguanten, estos dos tendrán su momento en el siguiente capítulo...
*Bueno, con su permiso, me gustaría recomendarles el fanfic "Somos únicos", de mi querida Saiyan Girl Heart (ella me convenció de publicar hoy xD), esta historia hoy ha llegado a su final, pero se ha ganado un lugar en mi corazón. Creo que todos aquí lo hemos leído, pero por si alguien no, en verdad deberían, no se arrepentirán.
*Dbzangie4ever: Linda, en verdad lamento mucho lo que estas pasando. Sé que debe ser difícil, pero no te dejes caer, ¡ánimo!, sabes que: Él se lo pierde. Tranquila, te prometo que todo pasará y superaras esto. Sabes que cuentas conmigo. ¡Te quiero! : )
*Bueno, pues gracias a todos. ¡Los quiero!
Les aseguro que la siguiente actualización no está muy lejos. Así que pueden enviar sugerencias o decirme que les gustaría que ocurriese.
Nos leemos en el siguiente capítulo.
Apailana*
