Renuncia: La historia y personajes de Dragon Ball Z / GT no me pertenecen, son propiedad de Akira Toriyama; yo sólo escribo sin fines de lucro por amor a su obra.

"Segura entre mis brazos"

Trunks se encontraba recargado en la puerta tras la cual podía escuchar sollozando a la chica que minutos atrás había dejado en una fría habitación de hospital.

Cada sollozo que la chica emitía le dolía en lo más profundo de su ser, cada lágrima que ella derramaba caía sobre él quemándolo como el más fuerte de los ácidos, cada tristeza que le fue provocada a esa niña ahora le pesaba a Trunks en lo más recóndito de su conciencia, porque sí, sabía que él era el culpable, y eso nunca se lo perdonaría.

―Pan... ―susurró su nombre sintiéndose indigno de pronunciarlo.

Y el llanto de ella no cesaba, ¿en qué momento la situación se le salió todo de las manos y permitió que su pequeña se pusiera a llorar de ese modo?

Maldición... ―pensaba. Se suponía que él estaba allí para protegerla, pero por el contrario la había dañado―. Maldición ―se repetía. En ese momento la frustración lo comenzó a invadir. Sentía odio, estaba furioso consigo mismo, furioso por haber provocado el llanto en Pan―. Demasiado tormento está pasando ya como para que encima llegue yo a causarle más dolor ―por un momento pensó que quizá sería lógico alejarse por un tiempo puesto que él sólo le causaba sufrimiento, pero desechó la idea en menos de un segundo, porque no podría, ya no podría vivir sin ella.

Apretó sus puños mientras trataba de calmarse ya que la desesperación lo estaba asfixiando, en eso estaba cuando de pronto se vio sacado de sus pensamientos por un golpe, era un ruido, como de algo cayendo... ¡cayendo!

Con rapidez ―y sin importarle haber sido corrido de allí minutos atrás― entró a la habitación de Pan, se alarmó en sobremanera al verla en el suelo junto a su cama sujetando su mano.

―¡Pan! ―le dijo al tiempo que corría hacia ella con una velocidad sobrehumana.

Pan no le respondió, Trunks la notó entre asustada, enojada y muy pensativa, en parte hasta parecía ajena a la situación. Con delicadeza comenzó a observarla asustado, buscando algo que indicase que se hubiera lastimado, después de todo le había sobresaltado el encontrarla tirada en el piso― ¿Qué fue lo que pasó? ―le preguntó después de un rato y ya más calmado al comprobar que no tenía ninguna herida ni nada serio, al parecer sólo se había tropezado.

Pan no le respondió, sólo emitió un pequeño quejido, como si se estuviese tragando sus propias palabras.

―Tranquila, ven ―le dijo Trunks en un tono tranquilizador mientras se acercaba hacía ella y sujetándola de la cintura la levantaba para sentarla en un sofá que había en la habitación, sin dejar de sostenerla, él se sentó junto a ella mientras con ternura le acomodaba un mechón de su cabello―. Está bien, no pasó nada ―le dijo mientras le acariciaba su espalda y la abrazaba con ternura pegándola hacía él, no le quiso hacer más preguntas, la vio asustada y por lo que la conocía supo de inmediato que no querría decir nada.

―Gracias ―le respondió con timidez Pan, sonrojándose un poco al sentir la mano del mayor posada en su espalda― aunque... pensé que ya te habías ido ―inquirió dubitativa y con un poco de recelo.

Trunks apretó uno de sus puños y con la otra mano atrajo a Pan hacia él.― No ―le dijo con firmeza― no me iré.

―¿Qué? ―preguntó la chica con un tono asustado, en ocasiones, al no poder verlo, no sabía cómo interpretar sus palabras ¡y eso la frustraba en sobremanera!

Viendo su expresión de molestia, el saiyajin habló con rapidez antes de que Pan pudiera objetar algo― Lo siento, pero no me pienso marchar, digas lo que digas. ―pudo ver como la menor fruncía el seño― les prometí a tus padres que esta noche yo te cuidaría y no puedo marcharme solamente por un capricho tuyo.

―¿¡Capricho! ―Pensó decepcionada Pan, ¿Acaso él pensaba que sólo significaba un mero capricho para ella?, ¿acaso no se daba cuenta que lograba despertar en ella unos sentimientos de una magnitud inmensa?― Ehmm... T-Trunks ―le dijo después de un rato, dudando si continuar o no― Trunks, lo... lo mejor será que te vayas ―su petición sonó tan falsa y débil, tal vez fue porque ni ella misma creyó lo que dijo.

―No Pan, no. ―volvió a repetirle― Me fui sólo un segundo y ve lo que pasó... ―le dijo refiriéndose claramente a la caída de la menor.

Para Pan eso se sintió como un insultó― ¿Pensará que soy tan inútil que no puedo sin él? ―últimamente su ánimo estaba muy decaído, era como si cualquier cosa la deprimiera con facilidad― ¿por qué? ―se preguntaba constantemente― ¿por qué a mí? ―jamás en su vida Son Pan se había sentido tan vulnerable.

Se quedaron un rato sentados, sin hablar. Pan, cabizbaja, aunque no podía ver a Trunks le agradecía su compañía. Él otro por su parte no podía dejar de mirarla y agradecerle mentalmente por permitirle estar con ella.

Ese hermoso silencio se vio interrumpido por un ruido proveniente del estómago de Pan, que como todo ser viviente reclamaba alimento necesario para recabar energía.

―P-pan perdón, yo, lo siento, debí haberte traído algo de cenar, yo, ahora mismo iré por algo ―dijo Trunks apurado, y sintiéndose pésimo por no haber pensado que era noche y de seguro tendría hambre, ¡cómo lo pudo haber olvidado!

―N-no te preocupes, se supone que la enfermera debió haber traído algo... supongo que lo olvidó ―dijo Pan más calmada, la verdad era que pese al ruido de su estómago ella no se sentía hambrienta.

―No, debí haberme dado cuenta. Lo siento. ―Trunks con delicadeza se separó de ella y se levantó del sofá― iré a buscar algo, vuelvo enseguida, no te muevas de aquí.

―N-no es necesario ―le dijo Pan apenada― la verdad es que no tengo hambre.

―No, peque debes comer algo, tú cuerpo lo necesita, espera, ahora te traeré algo ―dicho esto, le dio un pequeño beso en la cabeza y salió de la habitación con dirección a la cafetería del hospital.

Pan se quedó sentada, sintiendo como el ki de Trunks se iba alejando. Pegó sus rodillas a su pecho mientras se acurrucaba en el sofá, sintiéndose desprotegida, así era cada que se quedaba sola, sin su vista se sentía rodeada de un abismo oscuro enorme, un oscuro abismo lleno de incertidumbre, de una incertidumbre que la asustaba mucho.

Se quedó pensando en su caída de hace rato, ella sólo se había querido parar un rato, para caminar, despejar su mente e ir al baño, pero no calculo bien la altura de la cama y su cuerpo le jugó una mala pasada al no reaccionar a tiempo, en menos de lo que tardó en darse cuenta ya estaba en el suelo tirada y con Trunks a su lado.

―Trunks ―susurró ese nombre que tanto le gustaba. Su cabeza se encontraba dando vueltas, se sentía triste, muy triste; pero también sentía un poquito de emoción al tenerlo cerca, era algo muy lindo pero en parte dolía, sí, sentía una opresión extraña en su pecho, como miedo.

―He vuelto pequeña, te dije que no me tardaría.

En menos de lo que esperaba Trunks estaba de vuelta con ella, le acercó una mesita y él mismo la ayudó a cenar un sándwich y un vaso de leche, le había traído más comida, pero ella no quiso más.

Deben ser las semillas ―pensó Trunks después de un rato tratando de relacionar las semillas del ermitaño consumidas con anterioridad con el poco apetito que Pan presentaba en los últimos días.

―Gracias... ―fue lo único que dijo la chica una vez que hubo terminado su cena, él también cenó un poco (mucho) ya que había comprado un exceso de comida y bueno... para que negarlo, moría de hambre.

―Bueno, creo que es hora de que descanses, mañana será un día largo. ―le dijo una vez que terminó de cenar y recoger todos los platos.

―Esto sí... ―le respondió Pan ya un poco más en confianza, mientras más tiempo pasaba con él más se soltaba al hablarle, se preguntó si algún día todo volvería a ser como antes y si su amistad se recuperaría.

―Bueno, pues vamos, tu cama esta lista. ―le indicó Trunks sacándola de sus pensamientos mientras la ayudaba a levantarse del sofá.

―Esto, Trunks... ―dudó un poco, nerviosa al tenerlo tan cerca― antes me gustaría ir al... tocador.

―Ah, sí claro ―respondió el otro.

Trunks esperó afuera del baño a que Pan saliera, mientras la esperaba sólo podía pensar en opciones, alternativas, lo que fuese que pudiera curarla.

Una vez que Pan terminó de lavarse los dientes, tanteó con su mano el lavabo, buscando hasta que encontró la llave para cerrar el paso del agua, después caminó con lentitud hasta la puerta del baño, tanteando con sus manos el camino, suspiró sintiéndose impotente y notando como en tan poco tiempo su vida había dado un giro de 180 grados. Tras la puerta, Trunks la esperaba.

―¿Ya no necesitas nada? ―le dijo Trunks mientras estiraba sus brazos para encontrarse con las manos de Pan que buscaban un camino inexistente.

Pan no pudo evitar sentir una especie de seguridad cuando sus manos se encontraron con las de Trunks― no, todo está bien ―le respondió. ¡Cómo no ser amable cuando él se portaba tan lindo!

―Bueno, pues entonces a dormir pequeña ―al escuchar esas palabras fue como un deja vu que la llevó a su infancia, los recuerdos se incrementaron más en el momento en que él la tomó en brazos para conducirla a cama en donde la recostó, la híbrida humano-saiyajin no pudo evitar sonrojarse cuando Trunks la cargó.

Una vez que Pan se acostó en la cama, Trunks tomó unas cobijas y con ellas tapó a su pequeña, arropándola, como cuando era pequeña―. Descansa ―le dijo dándole un beso en la cabeza― estaré aquí, por si me necesitas, no me iré en toda la noche.

Eran simples palabras, pero provocaron grandes sentimientos en la menor, en parte confort, pero también ¿culpa?...

¿Por qué se quedaría él aquí? ―se preguntaba Pan... no queriendo saber la respuesta se echó las cobijas encima para taparse, suspiró con melancolía, la diferencia era nula, pues tanto con cobijas o sin ellas veía lo mismo: nada.

Con su mirada triste y preocupada, Trunks observó a la menor, oculta bajo las cobijas como si fuera una pequeña, bueno lo era, para él siempre sería su peque. Con más fuerza de lo normal apretó sus puños, no sabía cómo, pero de algún modo u otro tenía que sacarla adelante, estaba decidido, no importaba contra cuantos obstáculos se enfrentasen, ella se curaría, y de eso él se encargaría, jamás en su vida se había sentido tan convencido de algo―. Te lo prometo Pan, recuperarás la vista, de eso me encargo yo.


Su cabello azul revoloteaba con el viento, y con sus ojos también azules podía observar el cielo, la obscuridad de la noche había sido cubierta por un gris provocado por las nubes, seguro que una tormenta estaba cerca.

Al llegar de la universidad, había preferido quedarse afuera, apenas visualizó la entrada de su casa se detuvo no queriendo entrar... y allí se encontraba, sentada bajo un árbol en el jardín de la Corporación Cápsula.

Suspiró pensando en el pesado día que había tenido.

―Maldición... ―se dijo a sí misma. Y es que, últimamente nada le salía bien, ¡nada!

Bra Brief en definitiva no era una chica que se diera por vencida, era solo que se encontraba en un periodo de frustración... su profesión, esa que tanto amaba y a la que había decidido dedicarse de por vida, el diseño de modas, ahora no hacía más que provocarle dolores de cabeza, y es que en verdad, por más que lo intentara la creatividad no le llegaba, estaba completamente falta de inspiración.

―Maldición ―volvió a repetirse.

Y no sólo era eso, las cosas con su familia tampoco estaban tan bien, así, de la nada su hermano había decidido convertirse en un jefe irresponsable y había descuidado la empresa logrando una baja en la producción― ¿Qué sucede contigo Trunks? ―susurró molesta, con todo esto sólo había logrado poner a su madre de un humor insoportable.

Pero esos eran meros pretextos, simples alusiones para cubrir con enojo el verdadero sentimiento que acongojaba su alma: tristeza.

Triste y confundida, así se sentía la princesa.

¿Cómo no sentirte mal al ver a tu mejor amiga, a tu hermana destrozada? Y es que, una ceguera no es cualquier cosa, era en verdad algo preocupante para todos. En conversaciones, había podido oír que quizá el asunto de Pan era más serio de lo esperado, y aunque nadie lo dijera en voz alta, todos se preguntaban qué harían de no encontrar una cura para la menor de los Son.

Con rapidez Bra limpió una lágrima que se escapó de sus lagunas azules. Había visitado a su querida amiga en el hospital, pero la verdad era que no sabía cómo reaccionar con ella, cómo tratarla. Se sentía confundida...

―Bra... ―de pronto una voz misteriosa y masculina la sacó de sus pensamientos.

La chica sintió su corazón paralizarse al tiempo que la brisa helada se colaba por todos sus poros provocando en ella un estremecimiento total, su cuerpo y su alma se adormecieron ante el sonido de esa voz, su voz, Son Goten.

¿Quién se creía que era para provocar sentimientos tan intensos en su corazón de princesa?

Y ahí se encontraba, a sólo unos metros atrás de ella, y que tan difícil le resultaba dar media vuelta para encararlo.

Al final, se armó de valor, volteó y se encontró con él, allí con su completo de idiota heredado de su padre... y ese porte tan sensual que la chica de cabellos azules no supo adivinar de donde lo sacó― Son... ―lo llamó por su apellido, su voz tenía un tono gélido que él chico mayor no supo cómo interpretar.

Y así, ambos, como hipnotizados por la magia del ambiente que los rodeaba caminaron hasta quedar frente a frente, a escasos centímetros de diferencia, una distancia muy tentadora...


"Puedes quedarte conmigo"

¡No podía creerse que segundos atrás le había dicho eso! Sólo a ella se le ocurriría decirle semejante ocurrencia a Trunks Brief, el presidente, el perfecto, ese que jamás le haría caso...

Sin embargo ocurrió...

―Tú... ¿Estás hablando en serio, Pan? ―preguntó con esperanza.

En ese momento la menor no pudo más y se sonrojó totalmente, metiéndose por completo debajo de las cobijas. En parte, el hecho de que no pudiera verlo hacía que tuviera menos vergüenza respecto a sus acciones y palabras― Sólo si quieres... ―dudó sobre si continuar, pero esta noche, sólo esta noche sería egoísta y cedería a sus propios deseos― no puedes dormir en el sofá toda la noche... esta muy incómodo... esto, además, esta cama que pediste es enorme y no la lleno por completo ―la verdad era que la cama era gigantesca, y lo único que hacía era que Pan se sintiera más sola.

Trunks la miró con una pequeña sonrisa de lado, era tan tierna―. De acuerdo ―le dijo y a pasos lentos pero hermosos caminó hacía la cama de la menor, metiéndose en las cobijas.

Se quedó separado de ella, no queriendo intimidarla, pero fue Pan, quien a pasos lentos, guiada por su tacto y dejándose llevar por el momento se acercó a él y sin decir una palabra pasó un brazo alrededor de la espalda del mayor. Trunks, se sintió conmovido por la acción de la chica, y sin decir nada la jaló contra él y la mantuvo abrazada muy fuertemente.

Pan recargó su cabeza en el pecho de Trunks y se dejó abrazar, en parte sabía que su comportamiento no era el más adecuado y que terminaría arrepintiéndose, pero nadie le quitaría este momento, este momento egoísta.

Trunks se sintió en paz como nunca, disfrutando el dulce aroma de la menor. Era un abrazo inocente, tierno, y que a ambos los llenaba de una satisfacción increíblemente hermosa.

―Buenas noches Pan, descansa pequeña. ―fueron sus últimas palabras antes de perderse en el amor que sin saberlo ya le tenía a esa chica.

Buenas noches Trunks ―pensó Pan antes de cerrar sus ojos y dedicarse a imaginar ese perfecto rostro con cabellos violeta que tanto extrañaba mirar. Esa noche Pan soñó con el viaje espacial, aquella vida en la que podía observar todo lo que la rodeaba, ahora le parecía tan lejana.

Y así, abrazados, por primera vez en mucho tiempo, ambos soñaron algo distinto a pesadillas.


En otro lado de ciudad Satán, un joven maduro y muy apuesto miraba por el balcón de una lujosa mansión.

―Hija... Pan... ―pensaba con absoluta preocupación.

Gohan era médico, y sabía que esto no era tan fácil como muchos creerían.

Con nostalgia miró a su esposa, recordando aquellos años de juventud, aquellos primeros encuentros, como logró meterse en su corazón de guerrero― Videl ―le dijo, pero su voz sonaba fría, triste.

Se preguntó si no hubiera sido mejor dejarla libre, con otro hombre que pudiera amarla, que no le causara problemas y le diera una vida normal. Pero eso debió haberlo pensado antes de formar una familia con ella, esa familia que tanto amaba y ahora apeligraba.

Con ternura, Gohan se acercó y besó la frente de Videl, quien dormía intranquila―. Lo siento ―le dijo al tiempo que desviaba la mirada―. Lo siento Videl, lo siento Pan... no pude protegerlas, no pude.


Amaneció frio al día siguiente, era uno de esos días de invierno en los que amanece más tarde y el salir de la cama se convierte en una verdadera tortura, y más aun cuando duermes en compañía de la personita que se ha logrado colar en tu corazón... fue por eso que Trunks no pudo más que molestarse en el momento en que su celular comenzó a sonar.

Con rapidez se incorporó suavemente, tratando de no despertar a Pan.

―¿Sí?, habla Brief ―respondió, era una llamada del trabajo, la cual atendió con rapidez mandándolos con su madre y pidiendo que NO lo molestaran.

Se disponía a volver a la cama, apenas eran las ocho de la mañana y seguro que Videl y Gohan tardarían un poco más en llegar, pero en eso se vio interrumpido...

―¿Disculpe, usted debe ser el Sr. Brief?

―Esto, sí ―dijo reincorporándose y mirando al apuesto joven de bata blanca que entraba por la puerta del dormitorio de hospital.

―Un placer conocerlo en persona, soy el Dr. Usami, atiendo a la Señorita Son.

―El placer es mío ―dijo Trunks, estrechando la mano con el médico― y bien, ¿sucede algo?

―preguntó tratando de interpretar el semblante del otro.

―Quizá deberíamos hablar... en mi consultorio, sígame. ―Usami no sabía si hablar primero con Brief sería lo correcto, pero después de todo él se había presentado como el novio de la Señorita Son, y había pedido claramente que se le mantuviera informado de todo lo relacionado con la joven paciente. Quizá la verdadera razón por la que Usami prefirió hablar primero con el joven era para no tener que hablarlo con su colega, Son Gohan. El médico Son siempre había sido conocido como un demonio cuando perdía el control, y seguro que este sería el caso... además, por más frio que fuera... Usami no tendría el corazón ni valor para darle una noticia así si se trataba de su única hija...

Nervioso, Trunks seguía al médico por los pasillos del hospital, una molestia se empezó a crear en su pecho, como si le avisará que algo malo estaba por venir.

Una vez que llegaron al consultorio, ambos se sentaron y el médico le explicó a Trunks los pormenores de los estudios que recientemente se le habían practicado a Pan; por un lado hablaba de encefalogramas, tomografías y demás... por otro hablaba sobre córnea, esclerótica y oftalmología... y por el otro vinculaba glucosa, sangre, oxígeno y hasta genética.

―Sabe que somos los mejores, por algo el Dr. Son me mandó llamar.

―¿A dónde quiere llegar? ―preguntó Trunks muy desesperado, todo lo que había dicho, las explicaciones, los estúpidos datos estadísticos, todo iba por mal camino, y sus presentimientos no eran los mejores.

―Diagnóstico ―respondió Usami― sentencia, como gustes llamarle.

Trunks le brindó una de las miradas de su padre al médico, obligándolo a hablar.

―Decidí dar de alta a la paciente Son... porque... lo siento, no hay nada que pueda hacer por ella. ―espero un rato a que el otro asimilara la información. Iba a continuar, a decir que existían terapias y demás que harían la vida de la hija de Gohan casi normal pero... no pudo continuar hablando, algo en su interior, un instinto de supervivencia hizo retroceder al médico.

Por un momento, Usami pensó que el joven Brief se lanzaría a golpearlo, pero la expresión del chico de cabellos morados cambió de inmediato a otra que de igual manera estremeció al médico. Usami era una persona sensata, muchos dirían que fría; como médico, ver morir a las personas era algo básico, parte de la naturaleza misma, lo difícil siempre era ver a los familiares de los fallecidos, lidiar con ellos jamás sería tarea fácil... y aun así, después de haber visto a tanta gente desdichada, Usami Misaki jamás había visto un semblante tan triste como el de Trunks Brief, rostro tan melancólico que incluso hizo sentir mal a un frio doctor como él.

―Por favor cálmese, señor Brief, todo estará bien.

El saiyajin no escucho ninguna de las palabras del médico... sentencia, no podemos hacer nada, ceguera, Pan, eran las palabras que circulaban por su mente, robándose su oxígeno, su alegría, su esperanza. Con pesadez dejo caer su rostro sobre sus manos, sintiéndose impotente.

Estuvo por alrededor de quince minutos en shock, incluso preocupó al Dr. Usami... pero al final terminó reaccionando.

Pan ―pensó, y con ese único pensamiento se dirigió a la habitación de la menor que aun dormía y sin delicadeza alguna la tomó en sus brazos, despertándola.

―Todo estará bien Pan, todo estará bien mientras estés segura entre mis brazos. ―le dijo en una actitud posesiva dejando totalmente confundida a la menor quien sin embargo no estaba asustada, aun no sabía la sentencia que el destino le tenía preparada.


Notas:

04/marzo/2012

Una disculpa enorme.

En verdad, ni tengo palabras suficientes para decirles lo mucho que lamento haberlos abandonado tanto tiempo. Nunca había tardado tanto en actualizar y espero nunca volver a hacerlo. No voy a ponerles pretextos, solo les digo que lo siento y que no volverá a pasarme.

Agradezco a todos los que dejan reviews siempre, y a los nuevos sean Bienvenidos. Millones de gracias, no merezco sus lindos comentarios, gracias, gracias, gracias, ¡los adoro!

Eccho, Orii, huilen, ha ash14, Saiyan Girl Heart, patty suise, kattie88, Dbzangie4ever, Pan-dbgt & anayoli98 ¡gracias a todas, son las mejores! Sus comentarios son realmente hermosos, me hacen mi día.

Espero no haberlas decepcionado con este capítulo, prometo que las cosas mejorarán y que actualizaré más seguido.

Quería poner más de sus emociones en este capítulo, pero aun faltan muchas cosas por aclarar y problemas que enfrentar.

Una disculpa especial a patty suise, le había puesto una fecha para este capítulo, pero no pude tenerlo a tiempo, perdón hermosa, y de nuevo mil gracias por tu apoyo, eres genial.


Sobre lo de yuri-yaoi ganó yaoi ;D y no sólo pregunté aquí, también en otros lugares.

En parte creo se debe a que no hay muchos yuris que valgan la pena, la mayoría son de hombres que se disfrazan o cosas raras :$

Y sí, a mí me gustan ambos géneros, y como ya muchas habrán notado soy medio fan del yaoi, es que, es tan tierno ;)

*De nuevo gracias, y perdón*

Apailana*