Renuncia: La historia y personajes de Dragon Ball Z/Dragon Ball GT no me pertenecen, son propiedad de Akira Toriyama; yo sólo escribo sin fines de lucro por amor a su obra.

"Enséñame a ser fuerte"

La abrazaba, la abrazaba muy fuerte, como temiendo que se la fueran a arrebatar, como temiendo que la vida se la quitase; la abrazaba tan fuerte que si fuera una humana normal, ya la habría lastimado.

―Esto Trunks, ¿qué ocurre? ―le preguntó con los ojos cerrados, de nada servía ya abrirlos― siento el ki de mi papá, también el de mi madre... parecen alterados, ¿qué pasa? ―preguntaba la menor de los Son confundida, no entendía nada, desde que despertó, Trunks había actuado muy raro con ella, y ahora podía sentir las energías de sus padres y sin embargo ellos no iban a su encuentro― ¿qué ocurre Trunks? ―volvió a preguntar la chica aun sin abrir los ojos, sólo aferrándose a la seguridad que el abrazo del mayor le brindaba.

―Pan ―le dijo Trunks con seriedad― escúchame Pan, tienes... tienes que ser fuerte.

―¿Fuerte? ―preguntó la menor aun más confundida.

―Sí, fuerte.

Pan no lo podía ver, pero lo conocía, y podía escuchar el dolor en sus palabras, sabía que por alguna razón, Trunks estaba triste

―Y no olvides que estaré siempre contigo... tienes que ser fuerte pequeña... ―le dijo Trunks mientras besaba el cabello de la menor provocando su sonrojo instantáneo.

"Tienes que ser fuerte" las palabras del joven sólo habían logrado confundir a una ya desconcertada chica...

La verdad era que Pan no estaba segura de hasta qué punto Trunks estaba con ella― Seguro que me compadece... me compadece y cree que estando conmigo me aliviará... ―cosas así pensaba Pan para tratar de explicarse el porqué del cambio repentino de Trunks hacía ella.

¿Qué sea fuerte?... ―No entendía por qué Trunks le había dicho eso, y no estaba segura si podría conseguirlo. Durante años, se había ocultado tras una faceta de chica fuerte... eso era porque en cierto modo lo era, después de todo era más fuerte que los humanos normales, gracias a su sangre saiyajin; la mayoría de las personas, se ocultan tras máscaras, y temerosos al rechazo, son pocas las veces que revelan su verdadero yo, así pues, Pan se ocultaba bajo una chica ruda y masculina, y sí, era ruda y masculina... aunque también era linda (cosa que le costaba admitir), y sí, pese a su gran fuerza y superioridad, tenía como cualquier humano sus miedos, sin embargo podía sobrellevarlos, de algún modo lograba ser fuerte... era ahora, tras esta tragedia, cuando se sentía más débil y sola que nunca, sin poder ver ya nada era igual―. Me pregunto si podré volver a ser fuerte... ―fue su pensamiento antes de entregarse a esos fuertes brazos que tan amablemente se abrían ante ella.


Tensión, enojo, remordimiento, decepción, preocupación incredulidad, miedo... eran muchos los sentimientos que invadían el ambiente, pero sobretodo: tristeza.

Esa mañana, al dirigirse al hospital a ver a su pequeña Pan, nadie imagino la cruel noticia que les esperaba.

Videl lloraba sin consuelo alguno, se preguntaba por qué, por qué su única hija tenía que sufrir de ese modo, cuanto no desearía ser ella la que pasara por eso en lugar de Pan, no sabía qué hacer, no sabía cómo ayudarla... por un momento extrañó a su propia madre, aquella que apenas recordaba, como le gustaría tenerla junto a ella en esos momentos. Con sus ojos azules y húmedos, podía ver al hombre que amaba discutiendo con sus colegas... como era de esperarse, al enterarse del diagnóstico de su hija, Gohan perdió el control, poniéndose a discutir y reclamar con el Dr. Usami y todo aquel que había tratado a Pan, exigiéndoles que la salvasen, que no se dieran por vencidos... normalmente en ese tipo de situaciones en que Gohan deja de lado la razón guiándose sólo por los sentimientos, es Videl quien lo hace entrar en sí, pero en esta ocasión, Videl estaba demasiado destruida, apagada por su propia tristeza que le quitaba las fuerzas para controlar a Gohan.

―Basta... ―dijo después de varios minutos de tensión... como pudo, Videl se armó de fuerzas para hablar sin soltarse a llorar― basta Gohan, ellos no tienen la culpa...

―¿Y entonces quien la tiene?... ―preguntó sin mirar a su esposa.

―La fatalidad... ―respondió Videl sin mirarlo.

En ese momento, Gohan miró a su esposa, sus hermosos ojos azules ahora lucían tristes y rojos por el llanto, su semblante lucía preocupado y asustado. Se había concentrado tanto en sus explosivas emociones que se había olvidado del mundo a su alrededor, de ella su esposa.

―Videl... ―le dijo con la voz grave, agradable al oído. Despacio, Gohan se acercó a su mujer y la rodeó con sus fuertes brazos.

Videl colocó las manos en el pecho de su esposo y dejó caer su cabeza en los hombros de este―. Los médicos dijeron que... ya no hay nada que hacer ―decía la mujer, tratando de contener las lágrimas― nuestra hija se quedará...

―No... ―interrumpió Gohan― escúchame, no importa que mueva mar y tierra, te prometo que nuestra hija estará bien, de eso me encargo yo. ―Las palabras de Gohan eran maduras, serias, comprometidas... en su voz y en su mirada ya no quedaba rastro de aquel niño mimado y llorón que fue algún día.

Interrumpiendo la emotiva escena, un médico apareció, aclarando su garganta para llamar la atención de los presentes―. Hmmp... Lamento interrumpir. Señor Son, entonces, ¿procedemos con el alta de su hija?

Concentrado únicamente en su Videl, Gohan tardó en reaccionar al llamado del Dr. Usami...― Esto, sí, vayamos por los papeles ―le dijo desanimado, todo esto lo había vuelto loco, en su mente sólo había espacio para Pan, para su familia, para cuidar y proteger a su familia, aún mientras firmaba los papeles para llevarse a Pan a casa, lo único en lo que pensaba era en posibles formas para curarla.

Con preocupación en cada paso que daban, Videl y Gohan se dirigieron hacía la habitación donde se encontraba Pan, al llegar, la encontraron abrazada de Trunks Brief, pero ninguno de los dos le dio importancia, después de todo era su hija con su casi hermano o primo por así decirlo.

Tanto Gohan como Videl corrieron a abrazar a su hija, llenándola de mimos y preguntándole como pasó la noche, por supuesto que la menor no dijo nada sobre su pelea con Trunks, la cual casi ni recordaba en ese momento, lo que estaba presente ahora eran los abrazos y cariños que el chico de cabellos lavanda le había estado brindando.

Trunks miraba la escena, su vista enfocada principalmente en Pan, seguro que pronto le dirían el diagnóstico a Pan, y no estaba seguro de cómo reaccionaría... para él mismo fue un golpe durísimo el que le dijeran que Pan se quedaría ciega...― Maldición, maldición, maldición... ―pensaba enojado, esto era demasiado frustrante, le dolía en sobremanera ver en ese estado a su pequeña y no saber cómo ayudarla, pero de algo estaba seguro, este no era el final, y lucharía con todas sus fuerzas y medios para devolverle la vista a Pan.

Después de un rato, Videl se acercó a Pan, tomando su mano ―Cariño, es hora de ir a casa ―en sus palabras había duda.

―¿A casa? ―preguntó de inmediato Pan, sobresaltándose, conocía los procesos médicos, y sí se iba a casa podía ser por dos cosas: que la situación hubiera mejorado bastante por lo que ya sólo tendría que volver al hospital de vez en cuando o... que las cosas fueran tan malas al punto de que los doctores ya no tuvieran modo de mejorar al paciente. Suspiró pensando en su futuro, tenía miedo de que fuera la segunda opción, después de todo, la vida no era fácil, y estaba segura de que las cosas no iban del todo bien― ¿Por qué a casa?

Gohan pudo sentir el temor en la voz de su hija, así que lentamente se acercó a ella― Pan, hija... iremos a casa, tu abuela, mi hermano, todos estarán ansiosos de verte; ahí te cuidaremos y... ―no supo que más decir, las cosas le resultaban difíciles, ¿cómo decirle a su única hija que los médicos ya no podían hacer nada por ella?

Pan se aferró a su padre, de algún modo le hacía sentir segura pero... no completa; ahí, en medio del abrazo de sus padres, sintió como si algo le faltara, como si su ser no estuviera completo, en parte era porque no podía ver, pero era más bien como si le faltara su esencia, como si la mitad de su alma no estuviera con ella.

―Pan, mi niña... ―le dijo Gohan con voz melancólica― te prometo que todo estará bien. ―dicho esto, se levantaron para así dirigirse de vuelta a casa.

Pan quiso preguntar qué sería de ella ahora, qué pasaría con su vista, por qué se iban del hospital... pero tuvo miedo, miedo de saber la respuesta y que esta no fuera agradable. Sin saber que le deparaba, se aferró a los brazos de sus padres que la guiaron y ayudaron a caminar por el hospital hasta el auto que se encontraba afuera estacionado.

Caminando junto a ellos, Trunks miraba la escena frustrado, apretó los puños cuando vio salir a la familia del hospital, sentía una opresión en su pecho, quería ser él quien ayudara a Pan, corrección, no quería ayudarla, quería verla volver a caminar sin ayuda... volteó la mirada con decepción al ver como dejaban atrás el hospital de Ciudad Satán y se prometió a sí mismo que ese no sería el final.

Inesperadamente, antes de entrar a su automóvil, Gohan llamó a Trunks, apartándolo de las mujeres ―Trunks ―le dijo aclarando su garganta― no te agradecí por cuidar anoche a mi hija, en verdad gracias. .

―No hay nada que agradecer ―respondió con la mirada al suelo. La verdad eso le tenía sin cuidado, en ese momento curar a Pan era lo único que ocupaba su mente.

El hijo de Goku le dio una leve y rápida pero sincera sonrisa ―Sí de cuidar a mi hija se trata, no confío en casi nadie, pero tú has ganado mi confianza y apreció, no en vano la cuidaste un año en el espacio, estoy seguro de que jamás la dañarías, ni que permitirías que nadie la dañe.

A Trunks, eso le cayó como un balde de agua fría... no sé esperaba las palabras de Gohan, y le dolía, le dolía en sobremanera que él le dijera que tenía confianza en que no dañaría a Pan, porque de hecho el la había dañado ya demasiado― Es por mi culpa que está pasando Pan por esta desgracia ―se dijo así mismo, creyendo que para nada merecía la confianza y apreció de Gohan. Sin saber qué hacer, bajó la vista, incapaz de sostenerle la mirada al padre de la mujer que tanto había dañado. Se maldijo a sí mismo por haberse fijado en ella en un inicio, al final todo resulto como lo esperaba, en dolor. Había traicionado a sus amigos, a su propia familia, se había fijado en una menor... pero a final de cuentas lo sabía, ya no había vuelta atrás, lo hecho, hecho estaba... sólo le gustaría volver atrás para hacer las cosas bien desde el inicio y así evitar desgracias como esta que estaban viviendo con el padecimiento de su pequeña.

―Trunks ―le dijo Gohan, sacándolo de sus pensamientos― ayúdala, ella nos necesitará a todos, y tú eres uno de sus mejores amigos... sé que tienes responsabilidades y demás, sólo no te olvides de Pan, le hará bien verte, a ti y a tu hermana.

―Jamás me olvidaré de ella ―le respondió con dolor en sus palabras, en verdad que se sentía mal por haber traicionado la confianza de Gohan, pero no tenía el valor suficiente para decirle lo que había pasado.

Gohan le dio una palmada en los hombros y se dirigió de regreso con su esposa y su hija, siendo seguido por Trunks.

Ajenas a la situación, madre e hija esperaban a Gohan. Con ternura, Videl acariciaba los cabellos de su hija, la cual abrazaba a su madre sin ánimos de nada.

―Pan... ―dijo de pronto Trunks interrumpiéndolas.

La menor sintió una calidez invadir su cuerpo con el simple llamado del saiyajin. Con delicadeza, su madre le ayudó a girarse hacía donde se encontraba Trunks, al no poder verlo, Pan sólo estiró un brazo, como buscándolo.

De inmediato, Trunks tomó su mano y la sujetó, acercándola a él― Peque, iré a la Corporación a arreglar unos papeles pendientes y tomar una ducha, ve a casa y descansa.

Pan sintió una especie de ansiedad invadiéndola, después de todo lo sabía, no era para siempre. Sabía que tarde o temprano Trunks regresaría a su vida normal, olvidándola.

―Peque... ―le dijo Trunks, notando su tristeza― recuerda mi promesa, no te dejaré, iré a visitarte y SIEMPRE te cuidaré. ―con delicadeza, acarició el suave cabello de la chica, le dolía tocarla, tocarla y saber que no estaba bien, pero no importa cuánto le costase, el haría que Pan volviera a sonreír, estaba decidido a lograrlo.

Pan no le respondió a Trunks, estaba encantada de que el la siguiera frecuentando, desde que era una niña su compañía siempre la hizo feliz... pero a pesar de eso, una parte de ella quería alejarlo, quería alejarlo para no mantenerlo así atado a ella...

―Bueno, es hora de irnos ―interrumpió Gohan ajeno al ambiente que se formaba entre su hija y el presidente de la Corporación Cápsula.

Pan se despidió de Trunks con un abrazo pequeño, cálido y tierno; cuanto amaba sentirse en los brazos de su saiyajin. Después de despedirse, Gohan la ayudó a entrar al coche, Videl se fue en la parte de atrás, acompañando a Pan, mientras que Gohan condujo.

Con nostalgia, Trunks pudo ver como el coche desaparecía de su vista, y aunque en realidad deseaba ir con ella o llevarla consigo, consideró que obviamente sería mejor dejarla descansar en su casa, así que sin más por el momento, se dirigió a la Corporación Cápsula a tomar una ducha y pensar en alguna solución digna de él para resolver esto.

Camino a casa, ni Pan ni sus padres dijeron palabra alguna, hasta que ya muy cerca de la montaña Paoz, Gohan frenó en seco.

―¿Qué ocurre? ―preguntaron sobresaltadas Videl y Pan.

―Esto, yo... ―comenzó a decir Gohan. No podía continuar, todo era tan difícil. Se había prometido a sí mismo que traería a su hija de vuelta a casa sana y salva, pero ahora, todo se había complicado y Pan regresaba ciega a casa. Se dijo a sí mismo que eso no podía ser así, después de todo, el era Son Gohan, uno de los guerreros más fuertes, había librado numerosas batallas, y no estaba dispuesto a perder esta...― Videl ―le dijo de pronto a su esposa― ¿Podrías llevar el auto a casa?

―¿Ehh? ―se sorprendió con la repentina petición de su esposo― no entiendo...

Pan escuchaba sin comprender del todo, aunque no se le hacía raro... desde que perdió la vista le costaba entender lo que pasaba a su alrededor, literalmente siempre se perdía de algo y sentía que no la mantenían al tanto de las cosas.

―Pan... ―le dijo de pronto su padre atrayendo así su atención― antes de ir a casa, ¿me acompañarías a un lugar?

Pan giró su cuerpo hacía donde provenía la voz de su padre buscándolo, este la tomó del hombro con delicadeza― S-sí ―dijo casi en un susurro Pan mientras asentía con la cabeza.

Desconcertada, Videl vio como su esposo se bajaba del coche tomando a su hija en brazos y llevándosela volando― espéranos en casa Videl, ahí te alcanzaremos ―le dijo Gohan antes de emprender vuelo con su pequeña.

Pan se sobresaltó al contacto de su padre, pero supo que alejarse no serviría de nada, aun así, al sentir como su padre aumentaba su ki para así volar se sintió muy insegura, la verdad era que no recordaba haber volado desde que tuvo el accidente. Con las manos temblorosas, se aferró a la camisa de Gohan, jamás en su vida había experimentado el miedo a la altura, pero ahora, en verdad que lo tenía.

―Relájate... ―le dijo Gohan, cuanto le dolía verla así, y pensar que tan pequeña había aprendido a levitar.

―¿A... a dónde vamos? ―preguntó la menor con la voz temblorosa.

―Confía en mí, será rápido. ―Gohan no dio detalles, dejando así con la duda a su hija.

Pan sentía el calor de su padre, se supone que debía sentirse protegida, pero la verdad era que se sentía tan vulnerable como siempre. No tenía idea de dónde estaban, ni a qué altura, mucho menos de a dónde se dirigían. Podía sentir el aire en su rostro, revolviendo sus cabellos, cerro sus ojos porque el viento los lastimaba, quizá estaban ascendiendo. Quiso llevarse una mano a la cabeza pues le dolía, pero tuvo miedo de soltar a su papá.

―¿Te sientes mal? ―pregunto Gohan al ver el pálido semblante de su hija.

―N-no ―dijo Pan para no preocuparlo― sólo un poco mareada.

―Debe ser por la altura ―le dijo Gohan con tranquilidad en su tono de voz para no mostrar su preocupación― tranquila, se pasará pronto, después de todo ya has estado aquí antes.

A Pan la sorprendieron las palabras de su padre, trató de sentir el ambiente que no podía ver... y fue entonces cuando se dio cuenta, conocía el lugar, bueno, más bien reconocía los ki's de los habitantes de ese lugar―. El templo de Kami-sama.

Gohan asintió al tiempo que aterrizaba en la parte alta de la torre con su hija en brazos.

―¡Gohan! ―exclamó un Namek al tiempo que corriendo se acercaba a su amigo de la infancia―. Yo... supe lo que pasó, lo siento, pero dime ¿qué te trae por...? ―no pudo continuar con su petición porque en ese momento Gohan cayó de rodillas frente a él con Pan en sus brazos.

―Cúrala... por favor Dende, Kami-sama cúrala... ―Son estaba depositando todas sus esperanzas en el Namek, le estaba dando toda la confianza para sanar a su única hija.

―G-Gohan, yo, no sé si pueda hacerlo... ―dijo el Dios nervioso, la verdad era que no se esperaba esto; y en cierto modo le dolió ver así a su amigo, pudo ver la mirada de Gohan asustada y preocupada, aunque era diferente, no era como aquel niño llorón que recordaba, estaba claro que su amigo había madurado mucho y ahora era un hombre fuerte que no se daría por vencido y que no le tendría miedo a nada ni a nadie con tal de proteger a su familia.

―Dende, sé que puedes intentarlo, yo... confío en ti.

Pan comenzó a hiperventilar, podía sentir la desesperación en la voz de su padre y eso la estresaba.

―Por favor inténtalo... ―le dijo una vez más Gohan mientras con la mirada le suplicaba a su amigo verde y a Mr. Popo que también lo veía sin decir nada.

―E-está bien ―dijo después de un rato Dende.

Pan sintió como su padre la dejaba en el frio pero suave mármol, pegó sus rodillas al pecho asustada. La verdad era que le molestó un poco que su padre ni siquiera le dijera de este plan aunque este no era el momento para hacer una escenita... ―Kami-sama... tal vez... sólo tal vez ―pensaba la chica― tal vez Dende-sama pueda hacer que recupere la vista ―hasta ahora, Pan no se había hecho esperanzas con nada, pero esta ocasión era especial, era el Dios de su planeta, la menor de los Son sintió como si una chispa de esperanza se encendiera en su interior.

―Tranquila Pan, confía en mí ―le dijo el Namek mientras ponía una de sus manos en la espalda de la menor, actúo con más cautela después de ver como Pan se alejaba de él sobresaltada después de que la tocó― n-no te asustes, no te pasará nada.

―No dolerá Pan... ―le dijo Mr. Popo mientras la ayudaba a recostarse en una especie de sofá árabe que hizo aparecer con su magia.

Pan asintió y se relajó un poco, aunque la verdad era que el trato con las personas le costaba bastante.

―Bueno, intentémoslo. ―dijo con seriedad Dende ante la mirada profunda de Gohan.

Pan escuchó a Kami-sama decir algunas palabras que no comprendió, supuso que eran en el idioma natal de Dende, el Namek. Después, sintió una calidez invadiendo su cuerpo, era un calor reconfortante, tibio, que la hacía sentir bien, hacía que cada músculo se relajara ya que por donde pasaba el dolor desaparecía. De pronto, ese calor que ya había invadido casi todo su cuerpo, se concentró específicamente en sus ojos, por inercia los cerró. Pudo sentir como el ardor desaparecía de sus orbes y en ese momento tuvo más esperanza que nunca, que más quería ella que abrir los ojos y volverse a encontrar con el mundo.

Gohan también sintió esperanza, había visto a Dende curar heridas mortales. Al ver a su hija recostada y cubierta de un aurea blanca y pura deseó con todo su corazón que la calamidad terminara y que la salud y visión volvieran a su hija.

Así estuvo Dende por casi quince minutos, dando su mejor esfuerzo, poniendo todos sus años de experiencia en la hija de su primer y mejor amigo.

Después de un rato, Pan sintió como la calidez se iba disminuyendo hasta desaparecer de su cuerpo, aun así se sentía tibia y reconfortada.

―¿Y bien? ―preguntó Gohan que miraba a su hija que aún permanecía con los ojos cerrados; esperaba que todo resultara bien, incluso pudo ver como los moretones y cicatrices de Pan se habían borrado de su piel.

―Pan ―le dijo Dende con voz suave― abre los ojos Son Pan.

Pan tuvo miedo de abrirlos, pero aun así tenía fe...

Gohan, Dende y Mr. Popo miraban expectantes a la chica, esperando a que abriera los ojos y les dijera que los veía...

Pan apretó sus puños, podía sentir su cuerpo temblar. Entonces pensó en él, en Trunks, le hubiera gustado que él estuviese ahí con ella. Fue ese último pensamiento el que la hizo reaccionar, le había prometido ser fuerte, y lo cumpliría. Se armó de valor y abrió primero un ojo con lentitud, después el otro con rapidez, lo que vio...

―Pan... ―dijo Gohan sobresaltado― hija, ¿qué es lo que ves...?

Dende y Mr. Popo observaron a la menor que mantenía la cara agachada.

Y después de unos minutos que se hicieron eternos la menor dio su respuesta:― Nada ―"NADA" no veía nada.

Gohan, Dende y Mr. Popo bajaron la mirada con decepción. El hijo de Goku apretó sus puños frustrado.

―Lo siento... ―dijo en voz baja Dende, no recibió respuesta alguna de los presentes.

Pan se cubrió el rostro con las manos. Se sentía fatal, había confiado, había puesto sus esperanzas en esto, pero al final no había resultado. Sus sueños de nuevo se habían quebrado. ―Papá... ―dijo después de un rato con firmeza― El Dr. Usami... ¿dijo que ya nada se podía hacer, verdad? ―su voz era seria, aun así estaba temblando.

―No nos daremos por vencidos... ―fue la respuesta de Gohan confirmando así la sospecha de su hija.

Pan suspiró y por primera vez en mucho tiempo logró contener su llanto.― Malditas esperanzas... ―fue su pensamiento, había decidido algo, ya no esperaría nada del mundo, porque siempre que lo hacía resultaba herida. Era ahora cuando caía en cuenta, desde que era una pequeña, siempre que tenía un sueño, este era destruido... y ya no quería sufrir más.


―¡Suéltame!

―Te digo que no, no irás.

―Ellos... están en la torre Karin, déjame ir, maldición... ―un joven forcejeaba tratando de emprender el vuelo, pero era otra figura, precisamente su figura paterna la que no lo dejaba ir.

―Trunks ―le dijo con autoridad― debes aclarar tus sentimientos antes de ir por ella.

―¿¡Qué! ―respondió el de cabellos lavanda sobresaltado.

―No puedes andar merodeando por ahí, ya demasiado daño le han hecho... ―dijo Vegeta, la verdad era que eso de las palabras no era lo suyo.

Trunks comprendió un poco lo que su padre trataba de decirle y así se soltó de su agarre desistiendo de su intento de ir con Pan―. A veces no entiendo nada de lo que me dices... ―le dijo Trunks mientras caminaba de regreso a la Corporación Cápsula.

―Pues deberías... ―le dijo Vegeta mientras lo miraba de reojo.

Trunks no dijo nada y caminó de regreso a casa, al menos llamaría a Videl o a Goten para saber que había sucedido.― Seguro que fueron con Dende... como no se me ocurrió antes.


Después de lo ocurrido, Gohan llevó a casa a Pan donde fue recibida con amor, abrazos y mimos por parte de su abuela, madre e incluso de su tío Goten que había ido a pasar unos días a la montaña Paoz. Cenaron un poco aunque ella no mostró mucho apetito, cosa que preocupó a los demás.

Milk suspiró... veía a su nieta tan desanimada, deprimida, y ahora al menos eso se entendía―. Cariño, debes estar muy cansada, los hospitales siempre agotan a las personas, ¿quieres ir a descansar un poco?

Pan asintió a las palabras de su abuela, y con ayuda de esta y de su madre subió las escaleras con dirección a su habitación. Videl le preparó un baño relajante, aunque Pan distraída no disfrutó nada. Podía sentir como su madre le ayudaba a secar su cuerpo con unas toallas tibias, le costaba tanto adaptarse a esta nueva vida. Una vez que Videl le secó el cabello, la recostó en la cama que Milk había preparado.

―Buenas noches, cariño ¿estarás bien? ¿Segura que no quieres que me quede esta noche?

―Estaré bien mamá, por favor, déjame sola... ―le dijo Pan, esperando no sonar muy ruda.

Videl asintió y después de darle un beso y abrazo se retiró dejándola sola―. Cualquier cosa que necesites, sólo llámame.

Pan escuchó como Videl cerraba la puerta tras de sí y suspiró aliviada. La verdad era que había sido un día extremadamente pesado. Se encontraba cansada, no físicamente, después de todo Dende había reconfortado mucho su cuerpo... su cansancio era más bien mental, el hecho de no poder ver, no saber lo que pasaba a su alrededor, ¡ya no podía más con ello! Todo era extremadamente desesperante para Pan, sentía un dolor horrible en su cabeza, en su alma, en su corazón...

Tanteo la cama, podía sentir la suavidad y comodidad de esta, con sus manos, buscó el borde de las sábanas para así taparse la cabeza con estas. Daba vueltas en la cama, no se podía acomodar... al final logró quedarse dormida.


Majin Boo, Broly, Abo y Cado, el capitán Rildo, Bebi, los dragones oscuros... sin saber por qué, Trunks comenzó a rememorar las batallas que había librado en su vida, y se sintió patético, porque si lo veía de ese modo, eran pocos los enemigos con los que había peleado, además de que en todas esas batallas siempre habían sido con ayuda de Goten o de los demás guerreros Z...

Suspiró, era obvio que no estaba al nivel, tan solo pensar en la cantidad de guerreros a los que su papá tuvo que enfrentar desde su niñez, o saber la cantidad de batallas que había ganado el Señor Goku, incluso Gohan tenía más experiencia que él... y bueno, aunque le costara admitirlo, el hijo mayor de Goku era más fuerte que él mismo.

Se sentía impotente, frustrado; siempre estuvo acostumbrado a recibir todo lo que quería...

Pero de una cosa estaba seguro, sin importar lo que le costara, esta batalla no la perdería, estaba decidido a recuperar a Pan en todos los sentidos, él iba a hacer que Pan volviera a ser feliz, el iba a conseguir que Pan recuperara la vista.


No dejes de luchar, no te rindas... ¿acaso te enseñé a rendirte?... Mientras más grande sea el problema, más soluciones tendrá... ¿Rendirte? Eso jamás.

Son Pan despertó sobresaltada, aunque no gritó, después de todo no tenía miedo. Se llevó una mano al pecho y pudo sentir su corazón latir a toda velocidad...

Ese sueño, esa voz, esas palabras, todo fue tan familiar, tan adecuado y hermoso... lo reconocía.

―Abuelito... ―Son Goku. No sabía por qué había sido ese sueño, tal vez sólo había sido su inconsciente manifestándose, o tal vez...

De cualquier manera, este sueño le había recordado sus orígenes, sus ideales... siempre había deseado ser una gran guerrera como su abuelo Goku, y en cambio ahora estaba comportándose de la manera opuesta, estaba olvidando todo lo que su abuelo le enseñó, y eso era algo que no podía permitirse―. Perdón abuelito... ―dijo en un susurro― perdón, no he sido yo ―Pan suspiró, no tenía ganas de llorar, en cambio tenía ganas de ser fuerte― lo intentaré ―se dijo a sí misma― lo intentaré abuelito, no creo ser jamás tan fuerte y valiente como tú, pero lo intentaré.

En ese momento sintió una brisa suave y cálida cubriéndola, se preguntó si Videl no habría cerrado la ventana. Pan sintió ganas de volver a ver, a sí misma, a su alrededor, como si algo le pidiera ser visto.

―Gracias, abuelito... ―le dijo sintiendo un poco de paz en su corazón. No sabía de dónde, pero era como sí la fortaleza la empezara a invadir poco a poco, y lo supo: al menos lo intentaría, lucharía sin importar lo que pasase.


08 / Abril / 2012

Hola, una disculpa por la tardanza, en verdad lo siento, pero les tengo buenas noticias, aun me queda una semana de vacaciones que aprovecharé para escribir, después son exactamente 30 días de clases los que quedan y al fin me graduaré de la preparatoria y tendré casi tres meses de hermosas vacaciones :D Así que a partir de ahora pueden esperar actualizaciones más seguidas.

Bueno, espero les haya gustado el capítulo :$ dejen sus opiniones, me interesa saber en qué me equivoco o cómo puedo mejorar.

No puedo más que agradecerles a todos los que me han acompañado hasta aquí, siempre decía que escribía para mí y no para complacer a los demás, pero en verdad que sin ustedes esto no sería posible, ¡GRACIAS! los quiero.

Un abrazo muy especial a todos los que dejaron sus comentarios en el capítulo pasado: Huilen, Panecita-San, Eccho, Patty Suise, Kattie88, Dbzangie4ever, Jennifer Cr & panXtrunks. En verdad gracias por tomarse el tiempo de comentar, me hacen muy feliz.

Un abrazo enorme, nos leemos ahora sí muy pronto, el capítulo 13 estará en aproximadamente una semana. Los quiero.

Apailana*