Renuncia: La historia y personajes de Dragon Ball Z/Dragon Ball GT no me pertenecen, son propiedad de Akira Toriyama; yo sólo escribo sin fines de lucro por amor a su obra.


"Nadie tiene dominio sobre el amor, pero el amor domina todas las cosas"

Jean De La Fontaine


"Arco iris"

Había pasado una semana desde que salió del hospital, habían sido días difíciles, después de todo, cuando el dolor abunda los días se vuelven más lentos, agonizantes, al punto de que con cada segundo que transcurre, el alma se va desgarrando un poco más... pero aun en esos momentos, se debe ser fuerte, porque siempre habrá dos opciones: morir o seguir adelante, y para Pan, rendirse ya no era una opción, lo había prometido, se había prometido a sí misma que saldría adelante.

En el pasado, hubo momentos en que se preguntó por qué la gente elegía no darse por vencida, pensó que quizá lo había impuesto como una norma moral la sociedad, esa misma sociedad que ponía una fachada optimista aunque en el fondo deseasen que todo terminase pronto, esa misma sociedad oscura de la que aun no conocía ni una décima parte de su maldad, pero que aun así ya estaba horrorizada. La diferencia, era que en esos momentos no se había detenido a pensar en su abuelo Goku, como lo hacía ahora.

Recordando las enseñanzas de su querido abuelo, Pan caía en cuenta de que siempre habrá motivos para luchar, aun por más obscuro que este el camino, y sí, su camino estaba totalmente obscuro, literalmente hablando, su camino ahora se había reducido a tinieblas, pero estaba segura que aun en medio de esa noche eterna, encontraría una tangente, una manera de seguir. Después de todo, si sus conocidos habían salido victoriosos de batallas que parecían imposibles de ganar, que no podría hacer ella con esta enfermedad que a diario muchas personas superan. Sonrió pensando en que así sería, quería creer que saldría adelante, se aferraba a la idea de que algún día volvería a ser feliz y por primera vez en muchos años se aferró de nuevo al pensamiento de que su abuelo Goku regresaría con ella algún día.

―Cariño, Pan, es hora de la comida... ―inesperadamente, la voz de su abuela Milk la sacó de sus pensamientos, la voz de aquella mujer que era la esposa del que fue el hombre más fuerte del universo.

Se levantó del sofá en el que estaba reposando, y a tientas se dirigió a la puerta de su habitación, tenía escasos días en ese mundo obscuro, pero conforme más pasaba el tiempo más se iba adaptando. Al abrir la puerta de su recámara se encontró afuera con Milk, quien la tomó del brazo para guiarla por las escaleras hacia el comedor en la planta baja.

1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13 y 14. ―a este punto, Pan había memorizado el número de escalones, al igual que la ubicación de algunos muebles y cosas sencillas, al principio le costó y se negó, pero al final se resignó y fue ella misma quien más se empeñó, ya que lo que menos quería era dar molestias a los demás, deseaba que con el pasar del tiempo pudiera guiarse a sí misma y no depender de nadie, no ser una carga para nadie, ya no más.

Se sentó en la mesa del comedor y enseguida tanto su madre que se encontraba poniendo los platos, como su abuela estuvieron con ella, cada una a su lado, mimándola como lo hacían hace años cuando era una nena, como lo hacían desde hace días que su mundo ciego dio inicio.

―Cariño ―decía Videl dándole un ligero y dulce abrazo― dime, ¿qué te sirvo? Tenemos arroz, ensalada, carne de lo que desees, pescado... ―iba a continuar, pero su hija la interrumpió diciéndole que un poco de arroz estaría bien.

Videl le sirvió la comida a su hija poniéndola en un plato frente a ella.

Con sus manos, Pan buscó los palillos, los sostuvo con una mano mientras con la otra los acariciaba como si estuviera midiendo su longitud; al principio le costaba hasta comer por sí sola, un sándwich o jugo no resultaba tan complicado porque lo sostenía directo con sus manos, pero otros alimentos como el arroz a juego con los palillos se volvieron un problema para la menor, aunque bueno, después de todo era algo que había hecho desde niña y normalmente no miraba con especial detenimiento su comida, por lo que a una semana de intentarlo, ya podía comer con normalidad, aunque claro, acompañada por su habitual sentimiento de vacío, de soledad.

―Hija, haz estado comiendo muy poco... ―dijo Milk sumamente preocupada, en realidad Pan ahora comía como una persona normal, cuando siempre había comido enormes cantidades de alimento como todos en su familia, corrección, como todos en su raza.

―Supongo que no tengo mucha energía que gastar... ―dijo Pan un poco desanimada― pero bueno, a ustedes no las veo comer ―les dijo con un poco de humor para tratar de aligerar la charla― no me gusta comer sola.

Videl y Milk rieron un poco y después se sentaron junto a su Pan para tener una comida familiar, aunque en el fondo cada una estaba en sus propios pensamientos.

―Cariño... ―comenzó a decir Videl en voz bajita, como no queriendo la cosa― tu padre y yo hemos checado algunas cosas, hemos visto terapias y bueno... ―no sabía cómo continuar.

Pan suspiró, al principio no le veía sentido a tomar rehabilitación, pero ahora estaba más convencida, aunque no le entusiasmase mucha la idea, estaba dispuesta a llevarla a cabo― de acuerdo, solo encárgate ―le dijo finalmente a su madre.

Las tres mujeres continuaron comiendo mientras hablaban de nimiedades, como para restarle importancia al asunto.

―Oh, por cierto, Pan llamó Bra para avisar que se quedaría a dormir ―dijo después de un rato Videl tratando de animar a su hija.

Pan sonrió, su amiga había ido a verla todos los días desde que salió del hospital, la verdad era que prefería estar sola, pero la compañía de su amiga la alegraba, le hacía sentir querida, y claro que ella también adoraba a Bra. Su vida ahora sería monótona, lo sabía, sabía que no podría ir a la universidad más y eso la destrozaba, sabía que no podría salir sola a la calle y fingir que nada pasaba cuando la realidad era que no podría dar ni un paso fuera de su casa sin perderse o tropezarse con algo... suspiró, su mejor amiga vendría a verla y, tal vez habría la remota posibilidad de que con ella viniese su hermano... en medio de su oscuridad, en medio de ese escenario negro que tenía por visión, Pan repasó la clara silueta de su chico de ojos azules y cabellos lila.

¿Acaso ya se olvido de mí...? no pensé que lo fuera a hacer, al menos no tan pronto.


Su escritorio estaba cubierto por libros, los había antiguos y también recientes e innovadores, la mayoría extremadamente gruesos...

―Profesor Son, tiene una cita con su equipo asignado en el laboratorio ―le dijo una mujer de cabellos rubios que pasaba los cincuenta.

―No asistiré, he enviado a un colega a que me sustituya por hoy ―le respondió Gohan sin quitar su mirada de un enorme libro de neurología.

La asistente solo asintió y se retiró, notaba distraído a Son, pero que más podía hacer ella.

Su madre que siempre deseó que se convirtiera en un investigador no podía estar más orgullosa, puesto que nunca había realizado su labor con tanta consagración... aunque, más bien era algo obsesivo, Gohan se la había pasado estudiando la última semana de una manera compulsiva, a penas durmiendo escasas dos horas, la verdad que de no ser por su resistencia ―cortesía de su herencia saiyan― ya hubiera desfallecido. Pero no le importaba, dejaría de dormir de ser necesario, y todo por un fin, una necesidad que no lo dejaba descansar el tiempo que dormía: su hija, Pan, la razón de su ser. Estaba dispuesto a no darse por vencido, y obviamente no pararía hasta a encontrar algo que curara a su hija.

Con pesadez se quitó los lentes y cerró con brusquedad el libro que tenía en sus manos. Solo porque no es su estilo, pero con la frustración que tenía adentro hubiera sido normal que se pusiera a maldecir al mundo en ese momento.

―Pan... ¿qué es lo que tienes? ―decía más para sí mismo...― ¿Qué...?

Estaba enojado, y lo peor era que lo sabía pero no lo aceptaba. Una fuerza extraterrestre había dejado a su hija ciega, por lo cual sería muy raro que la cura se encontrara en algo terrestre. En ese momento agradeció la herencia alienígena de su padre, dudaba que su hija hubiera sobrevivido al ataque con simple esencia humana.

Pero aun así no se rendiría, y así recorriera el universo entero, sacaría a su hija de ese abismo en el que se encontraba.

―Lo prometí y lo cumpliré... ―se dijo a si mismo mientras tomaba su saco y las llaves del auto y salía de la universidad con dirección a la montaña Paoz.


Pisaba el acelerador de su convertible rojo, su color favorito aunque la mayoría creyese que era el rosa. No tenía encendido el reproductor musical, lo cual era raro, pero la verdad es que ni siquiera lo había notado, lo único que quería era llegar a casa de los Son. Sabía que no podía hacer mucho por su amiga, pero al menos trataría de brindarle su compañía y todo lo que pudiese, no sabía cómo tratarla, o que comentarios hacer para no herirla, como el día en que llevó muchas películas de zombies para ver con ella y Pan terminó llorando en el baño...

Bra suspiró mientras aumentaba la velocidad, y entonces todo sucedió muy rápido. De pronto tuvo casi en frente de ella una figura, la silueta de una persona... iba manejando muy rápido, a penas y tuvo tiempo de reaccionar y en su precipitado intento de evitar atropellar a ese individuo dio un volantazo muy brusco que dejó girando el coche mientras sus llantas rechinaban por el asfalto para dejarlo varado en los cultivos que rodeaban la carretera... una vez que el coche se detuvo, ella dio un grito ahogado.

Podía sentir su respiración agitada y su corazón palpitaba muy rápido, sabía que de no ser por sus buenos reflejos tal vez hubiera muerto, eso o hubiera atropellado a ese idiota que se le puso enfrente.

Salió de su auto a gritarle lo imbécil que era por pararse en medio de la carretera cuando de pronto el sujeto se acercó para quedar frente a ella.

―¡Bra! ―dijo Goten precipitado. Sí, Goten, la persona que menos esperaba ver, ese al que tanto le dolía ver, pero del mismo modo amaba ver―. ¿Estás bien? Te sentí llegar y quise esperarte, pero oye, no tenías porque aventarme tu coche de ese modo... ―comentaba con simpatía Goten, como si hubiera sido muy gracioso lo que acababa de pasar. Iba a decir otra cosa para romper el hielo, pero en eso se vio interrumpido por una sonora cachetada propinada por la princesa.

Bra frunció el ceño, tenía una mirada espeluznante, la verdad es que no supo cómo, pero cuando menos lo esperó, su mano ya estaba sobre la mejilla del azabache con una fuerza que ni ella misma esperó. Pudo ver como Goten ni siquiera la miraba, y lo mejor es que no tenía ni un ápice de arrepentimiento, de hecho quería golpearlo más, por el susto que la había hecho pasar, quería golpearlo y en verdad lastimarlo.

Goten siempre había sido un tierno con Bra, incluso en ocasiones más de lo que Trunks lo era con su sobrina, pero esta vez no supo qué le sucedió, no se esperó ese golpe y perdió el control en menos de lo esperado. Volteó su mirada para encontrarse con la de su princesa, esa a quien siempre deseó proteger y cuidar como si fuese muy delicada, pero lo sabía, aunque no lo aceptara, su inconsciente sabía que Bra no era tan delicada como una humana normal, sus instintos más bajos sabían que Bra era fuerte, era fuerte para soportarlo, a él, a Goten, al saiyajin.

―A mí nadie me pega... ―en ese momento no supo si era él quien hablaba, no parecían sus palabras, ni su tono, ese no era el tono de voz que él usaba con las personas, ni mucho menos con su dulce princesa.

El lado humano de Son se sintió mal por sus palabras, pero fue contrarrestado ya que en lugar de recibir algún reproche o signo de tristeza por parte de Bra, lo único que recibió fue... ¡otro golpe! Y este sí que le dolió incluso por un momento se arrepintió de enseñarle a pelear a Bra.

Goten sintió una especie de calor llenarlo, la miró, pero su mirada fue demasiado... esos ojos azules, esa mirada fría y condenatoria fue su total perdición. Esos ojos azules lo llamaban con odio, con deseo, con desesperación. Y si lo llamaban, lo encontrarían.

En un acto rápido y sin pensarlo, la tomó por los codos inmovilizándola y recargándola en su propio auto, la besó con fuerza, con pasión.

Cuando Bra reaccionó ya era demasiado tarde, ya tenía al moreno encima. Sintió sus labios sobre los suyos, ese primer beso que aunque lo amaba no era el amor lo que sobresalía, era la pasión, la furia, cosas que ella no conocía del todo, pero que le atraían de una manera embriagadora. Cerró los ojos dejándose llevar, era lo que había estado esperando por tantos años, aunque siempre lo imaginó tierno y romántico, y no pasional y agresivo. Era como si este no fuera Goten, corrección: este era su Goten.

Viendo que no oponía resistencia y ya un poco más consciente de sus actos deshizo su fuerte agarre para sostenerla con una mano por la cintura y la otra por la cabeza, sintió como ella enredaba sus manos en su cuello y continuó besándola, no sabía lo que ocurriría después, pero este momento nadie se lo quitaría.

Bra emitió un gemido ahogado cuando sintió como el moreno introducía su lengua en su garganta. Se sentía tan bien, le hacía sentir cosas hasta en el cabello... él era tan hábil, tan experto, de seguro tenía mucha experiencia, ese pensamiento la hizo enojar, tal vez no era muy experta en el amor, pero no se quedaría atrás, no le dejaría ver lo primeriza que era.

Goten sintió como Bra ponía pasión en su beso y sonrió de lado― lo siento, pero aquí mando yo ―pensó al tiempo que la cargaba para tenerla a su altura y enseñarle a la niña lo que era un beso real.


La menor de los Son sintió que se le paralizaba el corazón, se encontraba en el comedor conversando con su abuela mientras esta lavaba los platos utilizados en la comida y de pronto lo sintió, ese ki, ese ki que conocía a la perfección: Trunks.

Conforme su ki se iba acercando, su corazón se iba acelerando. Entonces no la había olvidado, había cumplido su promesa de ir a visitarla. Comenzó a sentirse nerviosa, ahora ya no sabía si quería verlo o no, bah, ella siempre querría verlo, él le daba fuerza, la hacía sentirse segura.

Con sus manos trató de acomodarse los mechones de su rebelde cabellera azabache― Abuela... ¿me veo bien? ―Dende, que boba se sentía al preguntar algo así.

Milk enarcó una ceja, esa pregunta no se la esperaba― tu siempre te ves linda ―dijo después de un rato mientras pasaba una mano por la mejilla de su nieta.

Pan sonrió un poco, pero retiró su rostro de la mano de su abuela, en eso escuchó el timbre y con eso ahora sí su corazón se puso a mil por hora.

―Ahora vuelvo ―le dijo Milk mientras se dirigía a abrir la puerta.

Pan empezó a jugar con sus manos, esto de no poder ver era tedioso, deprimente y frustrante. Aunque bueno, cuando podía ver no solía preocuparse mucho por su apariencia física... suspiró, aunque quisiera no hubiera podido hacer mucho, ella no era la típica chica guapa como Bra o Marron.

Milk puso los ojos como platos en el momento que al abrir la puerta de su casa se encontró con el joven Brief, ¡Ja! Ahora entendía el comportamiento de su nieta, seguro que pudo sentir su ki y no dijo nada― P-pasa, pasa Trunks ―reaccionó después de un rato― vienes a ver a Pan, ¿cierto?

―Sí ―dijo Trunks mientras le mostraba a la mayor una sonrisa radiante― con permiso. ―se adentró en la casa de los Son, podía sentir el ki de su pequeña tan cerca de él.

Al verla no pudo más que sonreír. Ahí estaba, sentada, sonrojada, acomodándose el cabello, ¿acaso lo hacía para verlo?, se veía hermosa y tierna, aunque había una cosa que le molestaba y es que ella no podía verlo a él...

―Pan... ―dijo con su sensual voz después de un rato de admirarla.

La menor dirigió su vista a donde creyó se encontraba Trunks, no dijo nada, creyó que cualquier cosa que dijera podría arruinar el momento.

Interrumpiendo, Milk se adentró de pronto en la habitación mientras se acercaba a Pan― Hermosa, creo que alcanzaré a tu madre en el supermercado, no confío en que escoja bien los vegetales ―le dijo mientras le daba un beso en la frente― siento dejarlos solos ―dijo mientras guiñaba un ojo a Brief y salía de la casa.

Trunks sonrió, no importa que se hubiera portado condescendiente, él sabía que si se lo proponía, la abuela Milk era de armas tomar. Aunque eso ahora no era importante, lo único que importaba era la hermosa mujer que tenía frente a él― Pan... ―le dijo mientras se acercaba a ella y le daba un tierno abrazo, la había extrañado estos días, pero había preferido darle un tiempo para ella― hermosa, ¿cómo te encuentras?

Como siempre, Pan se sintió segura en los brazos del mayor, Trunks no tenía ni idea de la magnitud del amor que esa niña sentía por él, era tanto que ni siquiera tenía cabida para el egoísmo, Pan quería que Trunks fuese feliz, aunque eso lo alejase de ella― Volviste... ―le dijo después de un rato― sa-sabes que no tienes que hacerlo.

―¿Qué? ―Trunks se sorprendió.

―No quiero que te tomes molestias por mí ―le dijo Pan, incapaz de soltarse de su abrazo.

Esto ya no puede seguir así, no puedo... ―pensó Trunks, sabía que si no hacía algo, tal vez perdería a Pan, y eso era algo a lo que no estaba dispuesto, ya no, no después de verla enferma y débil, no después de haberla perdido en el pasado, no es que estuviera hablando de amor, al menos no estaba seguro de haber llegado a ese punto, pero si sabía que tenía una fuerte necesidad de protegerla, de ser él y no alguien más quien estuviese con ella por siempre, en parte la sentía suya, siempre lo hizo, desde que eran unos infantes.

―Pan, tenemos que hablar ―le dijo después de un rato, logrando que a la menor se le helara la sangre con esas simples palabras.

―Trunks, yo... ―podía sentir la atmósfera que se estaba creando entre ambos, y la última vez que algo así pasó resultó herida, no sabía qué hacer, qué decir.

―No, escúchame, por favor, por primera vez escúchame, hasta el final, sin interrupciones ―le dijo con voz seria.

Pan asintió y se sujetó a las manos de Trunks, ahora solo existían ellos dos, nadie más, cuando estaban juntos el mundo a su alrededor desaparecía, desaparecía por completo.

―Mira Pan, yo... yo tengo muchas cosas que explicarte, sé que te he hecho sufrir mucho pero ―la menor iba a intervenir, pero Trunks la cayó poniendo un dedo sobre sus labios― en verdad, necesito explicarte.

Pan suspiró, como le gustaría poder ver a Trunks en este momento, no quería atormentarlo, lo menos que quería era seguir causándole problemas, y no necesitaba sus disculpas, ella había sido una insolente al enamorarse del hermano mayor de su mejor amiga― ¿pero que me había creído? ―sin darse cuenta una lágrima resbaló por su mejilla, este era el tema que tanto quería evitar, este que tanto le dolía, que tanto la lastimaba, para nada quería recordar esos obscuros días de depresión cuando después de darle todo Trunks la dejó.


Se habían estado besando por un rato, hasta quedarse sin aire, en ese beso habían disuelto todos sus instintos primitivos, furiosos... ahora solo estaban ambos sentados sobre el cofre del convertible de Bra mientras miraban el atardecer. La escena podría parecer romántica de lejos, pero en esencia no lo era, ambos más que conmovidos estaban perturbados, incrédulos de lo que momentos antes habían hecho, su valentía se había esfumado y ahora ninguno quería hablar.

―Bra, yo... ―fue Goten quien minutos después rompió el silencio.

Bra cerró los ojos, ahora vendría la ola de reclamos, de arrepentimientos, tenía que hacer algo pronto o terminarían mal― Besas bien, Son ―dijo con simpleza mientras se bajaba del auto y caminaba por los prados.

Goten casi se ahoga del susto ¿era lo único que se le ocurrió decir a Bra? ¿Acaso ella no lo tomó enserio?

―Bra, escucha, yo no quise...

―No quiero oír tus arrepentimientos Goten, no los necesito. ―le dijo mientras lo fulminaba con sus orbes azules.

Goten suspiró, era ahora o nunca, el momento que tanto había deseado― No estoy arrepentido. ―lo dijo, simples palabras que hicieron eco en lo más profundo del corazón de la princesa.

Bra ni siquiera tuvo tiempo de responder o reaccionar a semejante confesión...

Una luz los deslumbró a ambos, sacándolos de sus pensamientos― ¡Hey, Chicos! ―les dijo, y era alguien en un auto.

Bra entrecerró los ojos tratando de ver quien había interrumpido uno de los momentos más importantes de su vida.

―¡Gohan! ―dijo Goten quien desde el principio reconoció la voz de su hermano.

El mayor de los Son, detuvo su auto frente a los jóvenes, de algún modo le inspiraron jovialidad, vitalidad, les sonrió.

―Hola Gohan ―dijo Bra con cortesía después de un rato.

―Pero dime, ¿qué has hecho con tu ki? ―preguntó un curioso Goten, no es que no pudiera sentir el ki de su propio hermano, pero estaba demasiado bajo, como si este se estuviera ocultando.

―Lo que sucede es que quiero darle una sorpresa a Pan ―les dijo a ambos jóvenes mientras les mostraba una enorme caja de chocolates.

Goten y Bra sonrieron al mismo tiempo, sabían que eran los que Pan tanto amaba cuando era niña.

Gohan les sonrió con complicidad― Bueno, yo me adelanto. ―les dijo mientras arrancaba su auto y dejaba sola a la pareja.

Bra y Goten se miraron, en esencia estaban pensando lo mismo, sabían que había cosas más importantes de que preocuparse como por ejemplo la salud de Pan, en vez de hacerse un drama mental. Ambos se sonrieron con comprensión y complicidad, sabían que pasara lo que pasara estarían dispuestos a luchar, luchar como momentos atrás lo habían hecho.


Cada palabra de Trunks les dolía a ambos, pero aun así, él necesitaba sacar todo lo que por cobarde nunca le dijo, temía que si no lo hacía ahora, que si no le explicaba lo que pasó en aquel entonces, la perdería.

―Yo... te quería, es decir, siempre te he querido y siempre lo haré ―a Pan se le pusieron las mejillas color carmín con las palabras de Trunks, Dende, cuanto lo amaba― pero, estaba confundido, Pan, tú eres mi peque, hay más de diez años de diferencia entre nosotros.

Pan suspiró, como odiaba eso, ¡maldita edad! ¡Maldita familia!

Había días que tanto a Trunks como Pan les hubiera gustado ser unos desconocidos, así no tendrían sus presiones familiares sobre ellos.

―En aquel momento, Pan, yo quería protegerte, cuando te dejé, en verdad quería quedarme, yo...

―No, ¿no te fuiste por qué no me querías? ―le dijo Pan ya sin poder resistirse, la tensión era enorme.

―Pequeña, por supuesto que no. Me fui porque tenía miedo, miedo de lastimarte, de lo que dijeran nuestras familias, miedo de mí mismo, de lo que pudiera hacerte si me dejaba llevar, lo único que quería era protegerte y que fueras feliz porque te quería, te quiero, creo que es claro que siempre te he querido y siempre lo haré, no veo por qué lo dudas. ―a Pan le conmovían en lo más profundo las palabras de Trunks, eran tan perfectas que sonaban difíciles de creer.

―Es que, comparada contigo soy... tan poca cosa ―por primera vez ambos se estaban sincerando.

Trunks se molestó, ¿así qué era eso...?― Nunca Pan, nunca vuelvas a decir eso ―la tomó del mentón― tú eres todo lo que yo podría desear, eres más de lo que podría merecer, tú, Pan lo eres todo para mí ―ni siquiera Trunks se daba cuenta de la magnitud de sus palabras, porque sí, eran sinceras y salían de lo más profundo de su alma.

Pan se removió en su asiento, ¡Cuánto no deseaba verlo ahora! Pero se sentía mal, ya no podía permitir que Trunks siguiera perdiendo su tiempo con ella, ya no podía dejar que por lástima siguiera fingiendo sentimientos que no eran ciertos, porque lo amaba no podía ser egoísta, porque lo amaba pensaba en la felicidad de Trunks antes que en la suya.

―Trunks, basta, ¡basta! ―le dijo― no, no puedo permitir que sigas perdiendo tu tiempo conmigo, estoy bien, no necesito tu lástima.

Eso lastimo al de cabellos violeta en lo más profundo de su alma, ¿lastima?, por dios, lo suyo era... bueno, no sabía cómo describir lo que sentía por Pan, pero estaba seguro que no era lástima.

―Pan, no digas eso, ¡no lo digas, JAMÁS! Yo nunca sentiría lástima por ti, que no entiendes, ¿no ves todo el cariño que te tengo?

Pan se llevó ambas manos a la cabeza para cubrirse, esto ya era demasiado, estaba a punto de superar su límite.

―Es, es inútil que me quieras, es imposible ―la menor sentía como el aire le faltaba, como su vida se iba desmoronando― ¡estoy ciega! ¿Acaso no te das cuenta? ¿qué podrías encontrar en una inválida como yo? ―las palabras salieron crueles de sus labios, pero ella en verdad quería que Trunks encontrara la felicidad con alguien a su altura.

Para Trunks eso fue el punto cumbre de su tolerancia. No supo cómo, ni de dónde, ni por qué, sólo supo que en su vida no había tenido tanta convicción de algo― ¡Pan! ¡Escúchame!, escúchame Pan ―la volvió a tomar por los hombros y entonces lo dijo, lo dijo rápido y claro― Pan, ¡te amo por tantas cosas, que aunque faltara una sola o la mitad, no dejaría de amarte jamás!

Y ambos quedaron en shock.

"Amo, Amar, Amarte"

Pan se quedó sin palabras, muda, cerró con fuerza sus ojos, sus puños, ¿qué había sido todo eso?

Trunks se volteó, dándole la espalda a la menor― ¿Qué fue lo que dije? ―pensó. Pasó su mano por su cabello, ¿qué había hecho?... confundido, caminó hasta toparse con un espejo.

Era su propio reflejo y sin embargo no se reconocía a sí mismo, su rostro tenía una expresión distinta, y sus ojos... sus ojos eran de un azul más profundo de lo habitual, como si quisieran expresar millones de cosas a la vez. Y entonces cayó en cuenta: estaba enamorado.

―Estoy enamorado ―se dijo a sí mismo, sonaba tan cursi, pero era lo único con lo que podía expresar al menos un poco de lo que sentía― estoy enamorado ―volvió a repetirse para después voltear a ver a su pequeña y gritarle con brusquedad― ¡Pan, te amo!

Pan no daba crédito a lo que escuchaba. Eran frases con las que soñó desde su infancia, desde que era una niña de cinco años que nada sabía de la vida, ¿eran estos sus sueños hechos realidad o solo otra mala broma de la vida?

Trunks miró a Pan, esta no reaccionaba, se acercó a ella y la envolvió en un abrazo fuerte, ahora más que nunca deseaba tenerla cerca, sentirla suya, ahora más que nunca estaba decidido a luchar por ella, estaba seguro de que lo que sentía por ella seria para siempre. Con ternura le robó un beso, fue solo un roce, pero para él fue lo mejor, cuanto la adoraba.

Pan reaccionó al sentir los labios de Trunks sobre los suyos, ¿qué clase de falacia era esta? ¿acaso un sueño del que pronto despertaría?

―No es un sueño ―le dijo como si leyera sus pensamientos― Pan, yo en verdad te amo, ¡te amo, te amo! Y lo haré siempre.

Esas simples palabras volvieron loco al corazón de Pan que comenzó a martillar con la intensidad más grande de su vida. ¿Amor?

Trunks tomó las manos de Pan entre las suyas―te amo, y necesito que me creas, ¿qué tengo que hacer para que me creas? ―le dijo al tiempo que la volvía a besar.

Pan lo conocía, de nuevo sentía esa conexión con Trunks, y era esa conexión entre sus almas que le decía que confiara, que le decía que ese era en verdad amor, y que bien se sentía. Pan albergaba en su corazón una felicidad enorme mezclada con el inmenso amor que desde siempre le ha tenido a Trunks.

Y ahora ambos se besaban, con amor, entrega, felices, nada existía más que su amor.

Por la mejilla de Pan resbaló una lágrima, pero a diferencia de las habituales, esta era de felicidad.

¿Era este el comienzo de una nueva etapa para Pan? ¿Una etapa de luz en medio de un mundo a ciegas?

―Sí, este es el comienzo Pan, un nuevo comienzo, nuestro comienzo ―le dijo animado.

Pan estaba feliz, la verdad que fue un shock muy grande, pero podía con eso, podía con eso y por más por Trunks, si lo tenía a su lado estaba segura de que podría superar todo.

―Pan... antes de que comencemos de nuevo, en verdad necesito tu perdón por todo lo ocurrido en el pasado.

―Trunks, no digas más ―acababa de decirle que la amaba, por supuesto que el pasado ya había quedado olvidado, esos eran momentos que la habían lastimado, pero ahora ya ni los recordaba, ahora todo se empezaba a tornar bello como un arco iris― yo...

―No, en verdad Pan, no podría conmigo si no escucho de tus labios que me perdonas. En verdad, aquel día de lluvia, que te dejé en el bosque, que te dejé sola después de herirte con mis palabras, te juro no fue mi intención, estaba asustado, no podía aceptar que me había enamorado de la sobrina de mi mejor amigo. Siento haberte lastimado.

―Trunks yo, por supuesto que te perdono, no...

Un azotón de puerta y unos pasos furiosos interrumpieron el que hasta entonces era el momento más bello de sus vidas.

El ki que planeando una tierna sorpresa había permanecido oculto, ahora crecía a pasos abominables...

Era él quien lo había escuchado todo, era él por quien tanto dudó en aceptar sus sentimientos. Era él: Son Gohan.

Podía sentir la ira recorrer sus venas― ¿Qué diablos significa esto? ¿Cómo que tú fuiste el bastardo que dejó a mi hija aquel día? Y lo más importante... ¿qué idioteces de amor le estas viniendo a decir en mi propia casa?

La bomba había estallado.

Aquel día en que Trunks dejó a Pan, Gohan se transformó en súper saiyajin y se juró a sí mismo que haría que el idiota que lastimó a su hija se arrepintiera, y ahora lo tenía en frente de él.

Siempre consideró a Trunks como su amigo, su hermano, y sin embargo aquí estaba, traicionándolo en su propia casa, ¡pero esto no se quedaría así!

Gohan había perdido ya su parte cuerda y se dejó llevar sólo por su instinto saiyajin, ese instinto que lo hacía inconsciente, pero también fuerte, más que eso, invencible. Podía sentir la furia llenando cada parte de su cuerpo, el dolor de verse traicionado, el miedo de perder a su hija, y el rencor contra ese imbécil de Trunks― te arrepentirás ―le dijo a tiempo que sus cabellos se tornaban dorados y sus ojos azules. Invencible, así se sentía.

Pan se estremeció. En medio de la tormenta que tenía por vida, al fin se había vislumbrado un arco iris, pero pareciera que una tormenta más fuerte viniera en camino ¿era este el final?


25 / Abril / 2012

Ja, ¿creyeron que me iba a olvidar de cómo Trunks hizo sufrir a Pan? Por supuesto que no, y este es sólo el comienzo, dejemos que papi Gohan se encargue.

Sobre Bra y Goten... no estaba planeado (al menos no tan pronto), la verdad fue algo que surgió, cuando me di cuenta, ya lo estaba escribiendo, pero bueno, al menos a mí me gustó mucho, disfruté mucho escribiéndolo.

Por cierto, unas cosillas que comentarles, como muchos se habrán dado cuenta, cambié el fanfic a la categoría de Dragon Ball GT, ¿por qué? Pues creo que simplemente porque ¡es un fanfic que sucede después de Dragon Ball GT! Y que por lo mismo utiliza personajes que aparecieron en este anime... la verdad es que de la serie en sí, mi parte favorita es Z, después Dragon Ball y al final GT, pero a esta última le tengo un cariño especial, no en vano soy fan de Trunks y Pan, por lo cual me duele ver como el mundo desprecia esta saga, pero bueno eso ya es otro asunto... sólo aviso para cuando quieran buscar el fic sepan donde localizarlo ;D

Y lo otro que quería decirles, es que ando un poco atrasada respecto a lectura, a las que leo sus fanfics, habrán notado que no me he aparecido mucho por ahí, pero sean pacientes, sigo amando las hermosas historias que sigo, y pronto me pondré al corriente :)

Y pues una disculpa, tuve un poco de tarea, por eso tardé unos días más en actualizar, pero aquí lo tienen... ¿qué les ha parecido?

Como siempre gracias a los que leen y comentan, son mi máximo.

Los quiero.

Apailana*