Hay ocasiones, en las que puedes tener la felicidad frente a ti y seguirte de largo porque estás muy ciego para verla, porque no quieres verla, porque a veces la felicidad no es lo que esperas, puede asustarte, inquietarte y sin embargo todo saldrá bien porque es ahí donde pertenece tu alma. Las personas ciegas, necesitan que con golpes la vida les reproche sus errores y descuidos para guiarlos así por el camino correcto.

¿Destino? Podríamos llamarlo así, de cierto modo, aunque nada está escrito y en cierto modo lo está ―total contradicción― pero creo que todos venimos para algo, o encontramos algo que hacer, bueno, de no encontrar ese sentido simplemente ya no valdría la pena seguir... Muchos encuentran su motivo para vivir a una corta edad, otros a muy tardía edad, otros nunca lo encuentran por no buscarlo o porque se cansaron de intentarlo... también hay los que tienen varios sentidos para ver y vivir la vida o los que se conforman con seguir la corriente. Nada es igual, nada es permanente o nulo, y la vida siempre tendrá un sinfín de matices, siempre habrá elecciones, siempre habrá consecuencias, y solo al final, al hacer un recuento de todas nuestras acciones podremos decir si valió la pena o no vivir.

~A CIEGAS~

Parte 2

Buscando una luz

Habían pasado cinco meses desde que las familias se enteraron de la verdad sobre las relaciones de los más jóvenes... claro que al principio fue todo un lío, aceptar las decisiones ajenas siempre es algo complicado, al principio no te apoyan, después al comprenderlo tratan de poner límites y condiciones, de decirte como vivir... pero siempre llegará el punto en que lo acepten, tarde o temprano llega el momento en que los demás ven que tu decisión fue la correcta y es ahí cuando afirman que estuvieron apoyándote y creyendo en ti desde un inicio, siendo que cuando se enteraron casi te asesinaron.

Por suerte para Pan, Trunks, Goten y Bra las cosas ya se habían calmado un poco, claro que tuvieron que lidiar con reproches, miradas acusadoras, y padres celosos, pero también tuvieron personas que los apoyaron, que los aceptaron sin juzgarlos y que estuvieron ahí... Marron siempre apoyó a sus hermosas amigas, por ejemplo; Uub después de darle una paliza a Trunks llamándolo "pedófilo" terminó aceptando la relación de su mejor amiga y apoyándolos en todo, eso sí, prometiendo matar a Trunks si hacía sufrir a Pan; Bulma, Videl y Milk siempre apoyaron a sus princesas; incluso el despistado de Vegeta, hasta podría decirse que en cierto modo le agradaba Pan para con su hijo; Son Gohan al final se resignó, ser padre es cosa difícil, y tratar con Pan siempre fue algo complejo para Gohan, él nunca tuvo hermanitas o amigas, no sabía bien como tratar con mujeres pero claro que quería exclusivamente lo mejor para su única hija, fue precisamente por eso que al final terminó comprendiendo que Trunks sería lo mejor para Pan.

Fue en las celebridades decembrinas cuando todos se enteraron de los nuevos amoríos surgidos entre los más jóvenes... todos los guerreros Z, solían juntarse en esas fechas en casa del maestro Roshi o en la corporación Cápsula, y este año, al realizarse la celebración fue todo un alboroto, si bien al principio hubo los que se alteraron, al final terminaron comprendiendo que las cosas así eran y que nada podría hacerse, además de que los muchachos no estaban haciendo nada malo.

Y ahora, días después, podríamos decir que la tormenta ya había pasado y precisamente en estos momentos, todo era risas, al menos por parte de Pan que no cabía en sí ante las cosquillas dadas por cierto chico de cabellos lavanda.

―N-no... ―decía toda colorada y entre risas― muero de risa ―decía entre carcajadas.

Después de un rato, Trunks la acogió en sus brazos acostándose en la cama junto con ella mientras besaba su frente y reía junto a ella.

Tanto habían pasado, una vida entera, ellos afirmaban que más, pero ahora estaban juntos y querían estar así por siempre.

Trunks aferró a su pequeña contra sí, en el pasado tuvo dudas, ¡muchas dudas!, la lastimó, la alejó, y todo por su maldito miedo e indecisión... pero eso había quedado atrás, ahora la tenía ahí con él, para hacerla feliz, para él mismo ser feliz. Rió un poco al pensar en cómo la vida lo había puesto en el lugar en que se encontraba ahora, al lado de la que podía ser ¡su hermanita!, su papá decía que eso sería un hecho desde que Pan fue concebida, pero Trunks tenía sus dudas, de lo único que estaba seguro es de que estaba en el lugar correcto y con la persona correcta.

Pan se aferró a Trunks, aun creía que esto era una broma, una falacia, tenía muchas dudas, no podía simplemente creer que un hombre como él se fijase en una niñata como ella... y sin embargo ocurrió y ahora estaba más contenta que nunca; con una sonrisa, escondió su rostro en el pecho de Brief, no podía verlo, pero podía sentirlo, podía oírlo, olerlo, escucharlo, hablarle, y en su presencia se sentía acompañada y querida.

Tal vez Trunks y Pan no tuvieron el mejor comienzo, tal vez se lastimaron mucho, pero no se puede vivir del pasado, así como tampoco se puede vivir esperando un futuro que quizá nunca llegue, el pasado quedó atrás, el dolor, la inseguridad, si querían ser felices debían olvidar eso, y ambos querían olvidarlo, ambos iban a superarlo porque se tenían el uno al otro y lo que ambos tenían se sentía adecuado, para nada malo. Ella, la chica que no podía ver porque en un accidente lo perdió todo... y él, el chico que no había querido ver la felicidad y había lastimado a la persona que más lo había amado, él que ahora estaba luchando con todo para devolverle la vista a su pequeña. Ellos, juntos, para siempre.

Pan y Trunks habían dedicado los últimos cinco meses para conocerse mejor. Antes de su relación ambos se habían idealizado mucho, Pan veía a Trunks como un príncipe perfecto, y él la veía a ella como la clásica inocente niña shōjo... pero poco tardaron en darse cuenta de que ambos tenían defectos y virtudes, y quizá más defectos, y que sus personalidades no estaban lejos de ser las mismas del viaje espacial, claro que más maduros, pero al menos la misma esencia. Pero de eso se trataba el verdadero amor, de querer al otro más por sus defectos que por sus virtudes, de apoyarlo y nunca dejarlo caer. Pan veía en Trunks a un buen hombre, a ese que la crió desde niña, pero también veía a un niño mimado desde siempre, algo despistado y muy terco, al igual que ella, y lo amaba, así lo amaba, y aun viendo sus defectos no podía evitar sentirse poca cosa al lado de Brief. Por otro lado, Trunks veía en Pan a la misma chica caprichosa, berrinchuda, poco femenina y así la amaba, y sin embargo había algo que lo lastimaba, y es que ella ya no tenía la mirada feliz, sino una vacía, es por eso que él se juró a sí mismo que le devolvería la vida a su mirada y que la haría la mujer más feliz de este mundo.


Ambos reían juntos mientras jugaban una partida de un videojuego de lucha que era proyectado en una enorme pantalla de la corporación cápsula. Bra le enseñó tiernamente su lengua a Goten en señal de desaprobación, tal vez en las batallas reales él la superase aun, pero aquí, al menos en el videojuego ella no se la dejaría tan fácil.

Después de un rato de batallas y derrotas en el juego por parte de ambos, decidieron tomar un descanso, sentándose así en la suave alfombra de la extremadamente rosa habitación de Bra. La princesa trajo unas botanas para su novio y se sentó en las piernas de este poniendo la charola con comida sobre su regazo.

―¿Qué crees que traiga mi hermanito entre manos? ―dijo de pronto la princesa.

―Así que lo notaste ―respondió Goten y después hizo ojos al cielo al ver como Bra lo miraba suspicazmente como tratando de ver tras su mirada.

―Lo sabes ―confirmo ella al ver la duda en Goten― si, lo sabes y me lo dirás ahora mismo ―afirmó alegremente.

―¿P-por qué habría de hacerlo?

Bra sonrió, con aquel gesto noblemente heredado de su padre― Goten, Goten, a estas alturas ya deberías saber que no puedes ocultarme nada, sobre todo después de eso y aquello que hicimos juntos. Nuestra conexión no podría estar más fuerte. Ya sabes, bonded.

Goten trastabillo un poco― Trunks y yo somos hermanos, no es como si dijera a todo el mundo sus planes secretos.

―Owws, "planes secretos", en verdad que ustedes dos nunca cambian, siempre tramando cosas ―dijo Bra con una risita y después miró a Goten, con un gesto con el que el azabache no tardó en comprender que tendría que decirle todo a su princesa.

Fueron solo unos minutos en que Goten susurró algo al oído de Bra y esas cortas palabras bastaron para ponerla eufórica.

―Oh, oh, t-tengo que... ¡tengo que decírselo a pan! ―corrió al teléfono, pero no alcanzó su cometido porque en un rápido movimiento Goten la tomó del tobillo tirándola a la alfombra y colocándose sobre ella impidiéndole así huir.

―¡Auch! ―se quejó Bra mientras fruncía el seño― lo bueno que juraste protegerme.

―¡Y tu juraste guardar este secreto, y a la primera de cambio ya ibas corriendo a decírselo a Pan!

Bra se rio un poco mientras se pegaba más al cuerpo de Goten enredando sus piernas con las de él, no era un acto lujurioso, simplemente le gustaba sentirse cerca de él, le gustaba sentir su cuerpo contra el de ella y tenerlo ahí siempre, él la protegía a ella y del mismo modo ella siempre lo cuidaría a él, así debía de ser por siempre, así querían que fuera. Desde un inicio su relación funcionó bien, con una que otra confusión repentina, pero después de todo ambos eran personas puras, cuyas almas carecían de prejuicios, y lo que si había en sus corazones era mucho amor para dar al mundo, tanto Goten como Bra eran inocentes, a su modo, él bajo su eterno corazón de niño, y ella gracias al aislamiento del mundo real al que fue sometida por sus padres, sus corazones eran nobles y fue por eso que fueron capaces de entenderse y complementarse desde un inicio, y ni siquiera ellos estaban seguros de cuando inició todo.

Y así, recostados él encima de ella, comenzaron a besarse, y aunque las caricias iniciales no iban por ese camino, una cosa llevó a la otra y Goten comenzó a despojar a Bra de sus prendas hasta admirar ese perfecto, esbelto, estilizado y hermoso cuerpo que él ya se sabía de memoria. Llevaban muy poco saliendo cuando hicieron el amor, era la primera vez de Bra, y si bien no fue como en una novela rosa, si fue especial para ambos, al principio reían nerviosos, y después todo se fue dando y ella se dejó hacer por él. Si bien el sexo no era la base de su relación, si era algo importante, y no por el acto en sí, sino por lo que este representaba, su amor sin barreras, puro y firme como ningún otro, disfrutándose en plenitud sin remordimientos, amándose, aprendiendo juntos a conocerse, a saber lo que le gusta al otro, juntos, una vida juntos, eso esperaban. Y así, mientras hacían el amor sobre la alfombra de la princesa ambos se sintieron plenos, seguros de su vida y de su amor, de sus decisiones; ambos se amaban, se adoraban con locura viviendo un total amor juvenil, amaban sus cuerpos, el de ella esbelto y blanco, perfecto con esos cabellos azules, el de él fuerte y varonil, pero a la vez conservando los rasgos infantiles propios de Goten. Amaban sus cuerpos, pero más que eso amaban sus almas, cada uno amaba totalmente el alma del otro que ya era como la suya propia desde la primera vez que hicieron el amor.

Si bien se esperaban una telepatía o algo así de mágico y misterioso brindado por su conexión saiyajin, la verdad fue otra, otra aun mejor, su conexión, su unión, era algo más espiritual, estético, algo que con palabras no se podría describir. No era como si pudieran leer la mente del otro, y sin embargo era como si pudieran; pero las palabras, aquí eran algo mínimo comparado con lo que sentían, era una unión de las almas, para que sin palabras, sin miradas, sin nada de esas cosas terrenales y vanas pudieran comprender al otro, era algo tan íntimo, bello, eran uno y sin embargo seguían siendo dos, dos que se complementaban, dos que se cuidaban, dos que se amaban. Y si bien esta unión se dio cuando hicieron por vez primera el amor, era un vínculo que cada vez se hacía más fuerte al punto de que ya sabían que nunca más podrían vivir sin el otro.


Junto sus manos, nerviosa, mientras tanteando con sus manos el lugar, se sentaba en una banca de un parque que anhelaba con todo su corazón poder llegar a ver algún día. Acababa de salir de su terapia, a la cual había accedido a ir después de un tiempo, al principio todo fue difícil para Pan, pero después de un rato fue comprendiendo, que no estaba ni iba a estar sola, que la fuerza venía de ella y no de los demás, y que encima tenía a alguien que la amaba justo como era. Trunks Brief amaba a Pan por ser ella, no la quería más bonita, ni femenina, o flaca o inteligente, ni siquiera con un mejor carácter. Él la amaba así, infantil, caprichosa, dramática, linda, con su estilo rudo y ordinario. Y ella lo amaba a él, justo como era. Al principio solo iba una vez por semana, pero ahora, había accedido a ir tres días a la semana a terapia, lunes, miércoles y viernes, cada sesión duraba dos horas, y aunque los primeros días le parecieron eternos, ahora ya se había acostumbrado e incluso se le pasaban volando. Las sesiones eran grupales, acudían aproximadamente veinte personas y todos iban con un fin en común: buscar una luz en medio de la oscuridad en la que vivían. Entre todos se habían creado hermosos lazos de hermandad, todos se apoyaban y Pan no tardó mucho en sentirse en confianza como hace mucho no lo hacía. Las sesiones eran dirigidas por un matrimonio joven de entre treinta y cuarenta años, Miho y Takumi; Miho es psicóloga y su esposo Takumi estudió química, hasta que un día al trabajar con ciertos reactivos peligrosos terminó perdiendo la vista, al principio fue muy trágico, pero él salió adelante gracias a los cuidados y apoyo de su amada Miho, ella siempre lo ayudó y nunca lo dejó solo, con los años Takumi recuperó parte de su vista, pero eso no fue suficiente, la tragedia lo había marcado positivamente y lo que ahora quería hacer con su vida era ayudar a las personas que como él habían perdido el sentido de la vista, y claro que su hermosa esposa tampoco lo dejaría solo en esta nueva misión de vida. En la fundación, se ayudaba a las personas ciegas en todos los aspectos, la filosofía de Takumi y Miho era algo compleja, pues creían que no se podía ayudar al cuerpo sin antes haber ayudado al alma, es por eso que lo primero que hacían con las personas que iban en su ayuda era curar su espíritu, ayudarlos con sus problemas, hacerlos superar sus traumas y problemas de autoestima, hacer que estuvieran emocionalmente estables y pudieran aceptarse a sí mismos para así llevar una vida plena. Una vez que la parte emocional estaba resuelta, se centraban más en ayudarlos en la parte física para que pudieran adaptarse a vivir de una nueva forma igual de plena que la de un vidente, solo que de manera distinta. En este grupo de personas –que eran casi como una familia o grupo de amigos– había historias de todo tipo, desde los que tenían una ceguera congénita, hasta los que como Pan la habían perdido por un accidente o enfermedad. Había los que se curarían y sin embargo no dejarían la fundación Takumi, sino que serían fieles a ella y ahora que de nuevo veían apoyarían a sus compañeros; y también había los que quizá nunca volvieran a ver la luz, pero que sin embargo habían aprendido a vivir de una manera igual de plena que antes y que podrían ser muy felices.

Pan se llevaba muy bien con todos, lo cual era raro porque nunca había encajado con nadie más a excepción de los guerreros Z, pero estaba muy contenta, poco a poco iba conociendo las historias de todos y eso hacía que los apreciara más, había encontrado en particular a una gran amiga: Jane Kurasaki, una chica un año mayor que ella de diecinueve años (próxima a cumplir los veinte), los que podían ver describían a Jane como alguien muy hermosa, y aunque Pan no podía verla, si sabía que el alma de Jane era muy bella, puesto que era una niña muy noble y que desde el primer momento trató a Pan con amabilidad, ahora eran grandes amigas. Jane había perdido la vista en un accidente automovilístico, sufrió un golpe en la cabeza y su nervió óptico no respondía como es debido, pasó dos meses en el hospital debido a los daños que sufrió, y aunque había visto a varios doctores ya había perdido la esperanza, pero solo la esperanza de ver, porque la esperanza de vivir y ser feliz era algo que Jane difícilmente perdería.

Fue precisamente Jane Kurasaki quien vino a sacar a Pan de sus pensamientos― Hola ―dijo Jane sentándose a un lado de Pan.

La menor de los Son sonrió y se volteó hacia donde escuchó a su amiga para que así ambas quedaran de frente― Jane ―dijo y sintió como era tomada por las manos de la mayor.

―¿Cómo te va? ―le preguntó Jane con cariño.

Pan sonrió diciendo que bien, la verdad era que desde que se conocieron, Jane la había ayudado mucho, tanto a quererse a sí misma como a adaptarse a este nuevo mundo, después de todo, Jane había quedado ciega a los 9 años.

―Te traje un regalo ―dijo la mayor después de un rato.

Pan sonrió y sintió como le depositaban en sus manos lo que segundos después confirmaría como un libro. La mayor depositó el libro en las piernas de Pan y después de abrirlo, sostuvo las manos de la saiyan y las llevó a tocar las páginas. Pan sintió la textura de las hojas, eran un poco más gruesas y podía sentir un cierto relieve de puntos, como si hubieran sido picados con agujas― Braille ―dijo Pan con una sonrisa.

―Concéntrate ―respondió Jane y volvió a llevar los dedos de Pan a aquellas texturas que ahora eran su nuevo abecedario. El braille era un sistema de lectura y escritura en él que para aprenderlo en su totalidad debías dedicar al menos varios años, y aunque Pan era nueva en esto ya conocía lo más básico y todos afirmaban que había aprendido básico. Jane llevaba a Pan de manera lenta, y con las yemas de sus dedos, Pan iba asimilando levemente las letras hasta unirlas en oraciones.

De pronto, Pan comenzó a sonreír y atrapó a su amiga en un abrazo que fue correspondido.― Es "A mi manera" ―Pan se separó de su amiga y tomó el libro entre sus manos aferrándolo a ella― "A mi manera" de Anne Yagami.

―Así es ―respondió la mayor con una sonrisa― sabía que era tu libro favorito, así que quise conseguírtelo, fue un poco complicado, pero al fin conseguí una edición en braille.

Pan se sintió muy contenta, "A mi manera" era una novela un tanto polémica, pues hablaba de incesto, sobre dos hermanos desatendidos por sus padres que se cuidan mutuamente y al final terminan enamorándose, amor de niños, pero amor a fin de cuentas, y que con los años ese amor se torna en pasión que desata condenas al ser descubierto, la obra culmina con el suicidio de ella y el exilió de su hermano que días después también sería encontrado muerto.

En ocasiones, Pan se preguntaba si su mente estaría muy retorcida como para amar ese libro, pero en sí es un libro hasta cierto punto bonito, la autora sabe llevar la relación por caminos alejados de la perversión y resulta en una historia trágica pero que no deja de ser tierna en tanto a la manera en que los personajes llevan su relación. Eso es lo que veía Pan en el libro, el amor, que si bien su amor no es aceptado y es más bien condenado, ambos supieron luchar por ese amor hasta el final. Pan sonrió, puesto que de niña y aun ahora no podía evitar comparar hasta cierto punto su amor con Trunks con "A mi manera", y eso que antes ni imaginaría que sería correspondida por el presidente de la corporación Cápsula.

―Gracias, Jane... ―dijo Pan después de un rato de estar ensimismada en sus pensamientos.― En verdad, ¡gracias! ―y de nuevo ambas chicas se rodearon en un abrazo.

―No fue nada. ―pero Pan sabía que si debió haberle costado trabajo conseguir tan polémico libro en braille, seguro que lo adquirió por encargo.

―¿Estas esperando a tu novio? ―preguntó después de un rato Jane.

Pan asintió, todos los días que tenía terapia Trunks iba a dejarla y después pasaba a recogerla, hoy había salido más temprano, por eso se sentó en el parquecito de afuera a esperarlo.

―Nunca lo he conocido, pero supongo que es muy amable y afortunado por tenerte.

Pan sonrió con el comentario de su amiga― Hoy lo conocerás ―le dijo y la verdad es que le entusiasmo la idea, Jane era muy amable con ella, y después de Bra podría decirse que era la segunda amiga que Pan había tenido, y bueno, lo suyo con Trunks cada vez iba mejor, así que le pareció adecuado que se conocieran.

Y como si lo hubieran atraído con la mente, un rato después Pan sintió el ki de su novio aproximándose.

―¡Pan! ―exclamó el recién llegado mientras se acomodaba sus cabellos lavanda, siempre que volaba terminaba con los cabellos alborotados. En menos de un segundo el presidente ya estaba al lado de Pan, sosteniéndola entre sus brazos mientras le daba un pulcro beso en los labios. Ambos sonrieron sintiéndose plenos. Pan hundió su cabeza en el cuello de Trunks, sintiéndolo, deseando verlo... Trunks la aferró más contra sí y le susurró un "te extrañé" al oído, fue entonces cuando Brief reparo en la compañía.

―Oh... ―dijo Pan cuando también cayó en cuenta― Trunks ―dijo Pan tomando su mano; y después extendió la suya propia hasta alcanzar la de Jane (sentir el ki de las personas era una ventaja para Pan, ya que sin poder verlas, podía ubicarlas por su energía vital).― Trunks, ella es Kurasaki Jane; Jane, él es Trunks Brief.

Trunks pudo ver como la chica entreabría los labios en señal de sorpresa al oír su renombrado apellido "Brief"...― Es un gusto ―dijo Trunks juntando la mano de la chica con dos de las suyas, al hacerlo pudo sentir la piel de Jane muy fría, contrario a la de Pan que siempre era cálida.― Pan me ha hablado mucho de ti ―dijo sonriendo, la verdad es que Trunks le tenía cierto aprecio a la chica puesto que había ayudado mucho a su pequeña, pero hasta ahora la había conocido, y la verdad es que a Trunks le pareció una niña muy bonita, Jane tenía el cabello castaño y largo con un flequillo, la tez blanca, y su cara era adornada con facciones dulces y unos hermosos ojos azules muy parecidos a los suyos. Pero precisamente eran esos ojos azules de Jane lo que afligían a Trunks, ya que en ellos estaba esa misma falta de vida, de brillo que en los de Pan, fue tal vez por eso que no pudo evitar envolver a Jane en un pequeño abrazo, fueron apenas unos segundos pero fue muy cálido aun pese a la fría temperatura de la chica.

―El gusto es mío... ―dijo Jane una vez que se separaron y Trunks pudo notar un leve sonrojo en la piel de la chica, cosa que le provocó una risita. El mayor pudo ver como Jane extendía una mano hacía él, por lo que sin saber exactamente que hacer la tomó, ella con su mano tanteó la de Trunks para después pasarla a su rostro –no sin tocar levemente su pecho– y tantear así con delicadeza las facciones y cabello del mayor. Trunks sonrió levemente, pues era lo que Pan solía hacer siempre. Y la pequeña tampoco estaba ajena a la situación, sabía que seguro Jane estaba conociendo y haciendo una imagen mental de Trunks como solía hacerlo con cuánta gente conocía, ya hace unos meses que Jane también había tanteado a Pan asegurando con su solo sentido del tacto que la saiyan era una chica muy bonita.

Después de un rato de platicar de cómo les iba a las chicas en las terapias y una que otra trivialidad, se despidieron. Jane le dio un tierno beso a cada uno en la mejilla y después tomó su bastón y se fue caminando hacia la estación de trenes. Trunks se preocupó un poco de que fuera sola, pero ante las insistencias de la misma Jane de que estaría bien, la dejó ir.

―¿Cuántos años lleva Jane... bueno, tú sabes...? ―preguntó el de cabellos violeta una vez que hubo perdido a la chica de vista.

Pan suspiró― poco más de diez años, Jane tenía nueve cuando se quedó ciega... ―en ese momento se formó un nudo en el estómago de Pan y no hizo más que aferrarse al brazo de su novio quien le dio un beso en la coronilla.

―Es una chica muy buena... me gustaría ayudarla.

―A mí también, con todo mi corazón. ―respondió Pan y ambos se quedaron callados, sumergidos cada uno en su propio pensar.

Sin decir nada, Pan se colocó unas gafas oscuras, más que nada para proteger sus orbes de los rayos UV, y así, ambos saiyans continuaron su propio camino, ese que estaba lleno de esperanzas para la joven pareja. Como ya era costumbre, Pan se aferró al brazo de Trunks quien la llevaba justo como un caballero debe llevar a una dama, meses atrás Pan se aferraba mucho al brazo de Trunks y dudaba en cada paso que daba, pero con el tiempo fue adquiriendo confianza tanto en sí misma como en Trunks, después de todo él siempre se la vivía demostrándole su amor, su cariño, su apoyo, con palabras y con acciones, principalmente eran esas pequeñas acciones las que hacían que Pan se sintiera segura respecto a su relación con Trunks. Ahora la morena se sentía segura, e iba sujeta del brazo de su novio con naturalidad, confiando plenamente en él, sabiendo que de haber un obstáculo en su camino Trunks lo esquivaría con naturalidad; incluso las personas que pasaban al lado de ellos ni siquiera pensarían que Pan es invidente debido a la naturalidad con que camina al lado de su novio. La menor de los Son suspiró, últimamente comenzaba a creer que todo mejoraría, esa esperanza, estos sentimientos de alegría al despertar y al irse a dormir eran cosas que no sentía desde niña, y sin embargo ahora con cada día que pasaba todo iba mejor para ella, tal vez no pudiera ver, pero ¿y qué?, si tenía sus otros sentidos, además de que no estaba sola, Trunks era como sus ojos, y no solo él, sino también sus padres y amigos estaban con ella.

Después de un rato llegaron a un pequeño café del que días atrás Trunks había hablado a Pan, la menor pudo sentir el delicioso aroma del café recién preparado, así como del chocolate y pastelillos que inundaban el ambiente, podía escuchar y sentir a las personas, aunque no era un sitio muy ruidoso, era más bien sobrio y a Pan le pareció que muy relajado. Trunks ayudó a Pan a sentarse en lo que la menor sintió como un sillón de piel muy cómodo, y después de preguntar a Pan, llamó a un mesero para pedir la cuenta.

―Un té de sakura ―dijo refiriéndose a la bebida de Pan y después de unos segundos pidió un capuchino para él, y claro que no olvidó pedir una orden grande de pastelillos y unas galletas, después de todo ambos saiyans tenían un metabolismo exigente.

Mientras comían, Pan pasó su manita tiernamente por la de Trunks y fue correspondida con un apretón, ella sonrió y Trunks pudo notar como sus mejillas se tenían de rojo. Ahí, en la tenue luz de la cafetería, Trunks podía observarla aun más bella que siempre, pudo ver su piel blanca y ahora sonrosada, sus preciosos cabellos negros y lacios que ahora los traía por debajo de los hombros casi rozando con su cintura y con su clásico flequillo, cada milímetro de Pan era simplemente hermoso para Trunks. Pan degustaba su pequeño pastel de queso y zarzamora mientras sentía que como la mayoría de las veces era observada por Brief. Hablaban de trivialidades, algunas cosas relacionadas con la corporación o las bobadas de Goten, reían y después de un rato se callaron. A veces, cuando estas con la persona que amas no necesitas decir nada, porque ya todo está dicho. Pan recargó su cabeza en el hombro de Trunks y después de un rato él pasó su mano alrededor de la espalda de ella.

―Pan... ―dijo después de un rato Brief rompiendo el silencio.―he... hablado con tu padre, ambos hemos trabajado duro y encontramos una oportunidad en Canadá...

―¿Eh? ―dijo Pan totalmente confundida― ¿Canadá?

Trunks asintió mientras pasaba una mano por los cabellos azabache de la chica.

―N-no entiendo. ―dijo Pan después de un rato de titubear.

―Hay un neurólogo, es una eminencia, Gohan lo contactó y creemos que él podrá ayudarnos. ―Trunks pudo ver como la menor entreabría sus labios en señal de sorpresa.

Pan tanteo con sus manos la mesa hasta que encontró la taza, lentamente se la llevó a sus labios para saborear delicadamente el té, ahora que había perdido la vista había desarrollado más el resto de sus sentidos, y no solo eso, sino que los apreciaba más, ahora no comía como si el mundo se fuera a acabar, sino que lo hacía lentamente, apreciando las ricas comidas de su abuela y demás sabores que el mundo le ofrecía. Lo mismo pasaba con los olores, y más aun con la música, le había pedido a Bra que le descargara música clásica, alternativa y cualquiera de buen gusto en la tableta digital que Bulma había diseñado para ella, era un dispositivo que funcionaba con un sistema de voz que solo reconocía a Pan y que en los audífonos que ella se colocaba le indicaba todo lo pedido: lectura de libros, música, noticias, direcciones, cualquier cosa que Pan necesitase le era otorgada por ese gadget que Bulma Briefs le había construido. Aun sin la tableta digital con audífonos, Pan había aprendido a ser cada día más independiente, aunque claro que eso de ser independiente es en un sentido figurado ya que a cada día que pasaba Trunks se la pasaba más con ella, haciéndola una chica independiente que depende de Trunks Brief, y Pan no sabía hasta que punto era sana esa relación. De cualquier modo, la vida de Pan continuaba, había aceptado su condición, y se había acostumbrado a esa oscuridad permanente en la que vivía, tal vez no veía pero ahora disfrutaba de cosas sencillas e igual de hermosas de la vida, como la brisa, el olor del bosque, y el cariño de estar con aquellos que amas. Y sin embargo... "Canadá", claro que le alegraba la noticia, aunque al mismo tiempo le asustaba, no quería salir decepcionada... claro que quería curarse, pero esta noticia vino simplemente a romper el frágil equilibrio mental que se había construido ella misma.― ¿Será una operación? ―preguntó Pan después de un rato de asimilar la noticia.

―Algo así ―respondió Trunks― primero necesitarán ver tu caso y saber si eres candidata.

Pan suspiró hondamente. Trunks pudo notar su nerviosismo por lo que se acercó y sin decir nada la envolvió en un fuerte abrazo, ella derramó unas pocas lágrimas en el pecho del saiyajin.

―Por favor ―susurró Trunks suavemente en el odio de su pequeña― es lo mejor para ti, para nosotros, por favor inténtalo.

Pan se separó un poco incómoda y le pidió por favor a Trunks que la llevara a su casa, el nunca le negaba nada y en menos de una hora ya estaban en la montaña Paoz. Ante la mirada suspicaz de Videl se despidieron y sin más, Pan se fue directo a su cuarto a tirarse en la cama, no a llorar, ni a pensar, simplemente a alejarse de todo por un rato, como tratando inútilmente de despejar su mente. Al final, se quedó dormida.

Al despertar, Pan sintió como si hubiera soñado algo realmente importante, pero no podía recordarlo, como si en el instante en que despertó se le hubiera borrado de la mente... y sin embargo le quedó el sentimiento, era como melancolía, y sin embargo se sentía feliz, consolada. Dando un suspiro, se levantó lentamente de su cama, tanteando levemente todo a su paso, su madre sabía a la perfección que nada dentro de la habitación de Pan debía ser movido, puesto que la menor había memorizado todo y así podía deambular libremente sin tropezarse. Caminando de puntillas y con mucho cuidado, Pan se dirigió hasta su balcón, y sin decir nada se elevó en el cielo, solo un par de metros, lo suficiente para despegarse del suelo sin alejarse de su casa. Sonrió levemente, Trunks la había ayudado con eso, re-enseñándole a volar, aunque era más bien para que Pan volviera a ganar confianza en algo que sabía a la perfección. Suspiró y pensó en todo lo que había pasado, desde el momento de su accidente hasta este punto, de cómo poco a poco se había ido adaptando al mundo, aquel mundo con imágenes y colores le parecía algo muy lejano, algo ajeno a ella. ¿Valía la pena intentar volver a ese mundo de colores? En ese momento vinieron a su mente recuerdos de su infancia, aquella infancia llena de colores, y sin embargo no la vio tan lejana, todo aquello, la felicidad plena, torneos de artes marciales, su abuelito... sus más preciados recuerdos; vinieron también recuerdos del viaje espacial que la hicieron sonreír con ganas.

―¿Qué diablos me está pasando? ―se dijo a sí misma― ¿Cuándo perdí la luz? ―y no hablaba de la vista, sino de la luz de su espíritu, de aquellas ganas por luchar ¡hasta el final!

En ese momento, Pan sintió una calidez rodeándola, no lo percibió conscientemente como tal, pero si sonrió y murmuró una palabra― abuelito.

La menor de los Son volvió a descender al suelo de su balcón y ahí se quedó sentada en el piso con su cabeza recargada en la pared. Suponía que era de noche, podía sentir ese ambiente pacífico y a los grillos cantarines, no sabía que tan noche era, pero qué más daba, igual siempre estaba rodeada de oscuridad. Comenzó a recapitular toda su vida, aquellos momentos felices y también los tristes, todo lo que había pasado hasta llegar hasta este punto. Después de un rato sacó su celular del bolsillo de su sudadera y casi a susurros indicó las órdenes de voz al dispositivo― Trunks ―dijo y la llamada comenzó a enlazarse. Después de un par de bips Trunks contestó del otro lado del teléfono, Pan ni siquiera le dio tiempo de saludar, solo se limitó a decir lo planeado para después colgar e irse a dormir― He decidido ir a Canadá, la operación, quiero intentarlo, en verdad quiero.

Porque la felicidad tienes que buscarla tú mismo, nadie más puede ir y traértela. Las cosas marchaban bien para Trunks y Pan, y sin embargo había algo que no terminaba de cuadrar para ambos, una especie de vacío que sentían Trunks y Pan y del que ninguno se atrevía a hablar. Habían vivido tantos años, negándose a sí mismos sus sentimientos, viviendo y amando en una completa obscuridad... ahora creían que habían encontrado el amor, y sin embargo era solo una mínima parte de él, Trunks y Pan aun seguían buscando una luz.

La luz es vida, pero también muerte, es lo que te deslumbra al nacer y también lo que algunos aseguran que te guiará a la muerte. La luz es esperanza, es la luz lo que enciendes en medio de una noche tenebrosa. Es la luz lo que te guía en medio de un oscuro bosque, es la luz de los faros la que guía a los marineros. Es la luz lo que todos buscamos, y sin embargo la luz también tiene sus partes malas, mucha luz podría cegarte.

"Too much of anything could destroy you. Too much darkness could kill, but too much light could blind."


23 / Octubre / 2012

Ya iniciamos la segunda parte del fanfic :) se vienen nuevas cosas, aunque aclaro que esta segunda parte es más bien el desenlace de la historia, con cada capítulo que escribo voy cerrando más el fanfic.

Y pues no sé ustedes, pero al menos yo siento la relación de Trunks y Pan algo superficial, y no me malinterpreten que soy consiente del amor que hay entre ambos. Pero vamos, compárenla con la de Bra y Goten ¿notan la diferencia? me gustaría que me dieran su opinión para poder así ayudar a nuestra pareja favorita a ser plenamente felices.

Si quieren ver como luciría Jane, los invito a ver el diseño de personaje en que me inspiré, busquen "Sky Raker" en imágenes de google y Jane idéntica a esa castaña de ojos azules.

Otra cosa, soy consiente de que Canadá NO existe en el Dragon World, pero tómenlo como un país alterno y ajeno al Canadá que conocemos, fue solo un recurso para el viaje que se viene ;D

Y pues bueno, finalmente les pido una disculpa por desaparecerme por casi tres meses, mi vida ha estado muy complicada últimamente, justo acabo de leer los comentarios que puse en el capítulo 15, ese capítulo lo escribí un día antes de entrar a la universidad y tenía muchas esperanzas en el futuro, ahora todo va mal... al igual que Trunks y Pan yo también estoy buscando una luz.

En fin, no los mareo con mis problemas. Solo les agradezco infinitamente por leer, comentar y esperarme. Los aprecio mucho, en verdad gracias por seguir la historia hasta este punto.

¿Dudas, comentarios o sugerencias? lo que sea pueden decírmelo, en mi perfil están las formas de contacto además de los reviews y PMs.

Cuídense mucho y luchen siempre por sus sueños, no dejen que nadie los menosprecie.

Un abrazo, nos leemos pronto.

Apailana*