"Ha valido la pena"

Supe que todo lo que hasta entonces había vivido era sólo un preludio para llegar a este momento.

Todo el miedo, la tristeza y el sufrimiento, todo lo que he vivido en diecinueve años, valdrá la pena si eso significa que estaremos juntos para siempre.


Subieron al avión lentamente, Pan se aferraba con fuerza al brazo de Trunks, no era que estuviese asustada, más bien estaba ansiosa, después de todo, ese viaje significaba mucho para ambos, era como un todo o nada, después de meses de buscar una cura, este viaje representaba un todo o nada, porque si bien, podrían vivirse años buscando una solución, Pan no iba a permitir que Trunks y Gohan se la pasasen cansados a causa de ella, Pan misma estaba cansada de visitar médicos y hospitales distintos para que al final todos dijesen lo mismo: que no había nada que hacer. Pero ya no más, por eso debía poner todas sus esperanzas en este viaje, ¡que encima era el primer viaje con su novio! Qué alegría, esta vez era la segunda que Trunks y Pan viajaban juntos, pero era la primera que lo hacían juntos, como pareja. Nunca olvidarían aquel viaje espacial que hicieron meses atrás, aquel viaje en que sin que fueran plenamente consientes fue testigo del nacimiento de un amor que los llevaría hasta el punto en que ahora se encontraban, juntos y buscando la felicidad, y eso que apenas comenzaban su camino juntos...

—Por aquí —dijo Trunks tomando a Pan de la cintura y guiándola a sus asientos de primera clase. Claro que hubieran podido agarrar un avión privado de la Corporación Cápsula, pero Brief pensó que ya que su vida ya era lo suficientemente fuera de lo común, no les vendría mal un viaje nacional.

Con ayuda de su novio, Pan se acomodó en su asiento, y pensó que quizá en el pasado hubiera rogado estar en la ventana, pero ahora de nada servía pues igual no podía ver nada, sacudió su cabeza eliminando esos pensamientos, ya estaba harta de tanta negatividad. La morena sintió como Trunks pasaba su brazo alrededor de ella y sonrió.

—Ya va a despegar —susurró el de cabellos lavanda.

Pan asintió y sonrió mientras con su mano buscaba la de él hasta que la encontró y como siempre, se aferró a su saiyan.

Durante el trayecto, Pan pudo escuchar y percibir como una azafata descarada coqueteaba con Trunks, y el peli-violeta o era demasiado inocente para no darse cuenta o solo se hacía el inocente, de cualquier manera la sobrecargo no se salió con la suya, ya que el empresario besó a su pequeña en su cara, por lo que la azafata solo se retiró carraspeando. El resto del vuelo fue tranquilo, Pan se acurrucó en el pecho de Trunks y este la abrazó. La morena casi se quedó dormida, pero solo fue vagamente, mientras estuvo pensando en su familia, las bendiciones de su madre y abuela y los consejos de su padre antes de que abordara el avión; pensó también en la maleta preparada con ropa que Bra le compró, porque aunque ya respetaba más sus gustos, la heredera no dejaba de remodelar el guardarropas de su amiga a su antojo.

—Ya quiero llegar... —dijo Pan, intranquila.

—Yo también —respondió Trunks, y le dio un besito en sus cabellos para calmarla.

No sabían que les esperaba al llegar, pero confiaban en que fuera lo mejor.


Frente al lavabo de su hermoso y perfecto baño, Bra lavó su rostro con agua fría mientras con una mano se revolvía sus cabellos azules. Se miró al espejo, se veía algo pálida y las ojeras se le notaban ¡horrores! La princesa frotó sus mejillas mientras con la otra mano tomaba el corrector y después aplicaba una capa de maquillaje y algo de rubor en sus mejillas. Se sujetó el cabello en una coleta de lado, y después pidió el desayuno en su cuarto, ya pasaban de las doce del día pero ella acababa de despertar, la verdad es que le hubiera gustado seguir durmiendo pues anoche las preocupaciones no la dejaron dormir hasta pasadas las seis de la mañana, y fueron esas mismas preocupaciones las que hace unos minutos la habían despertado.

—Mierda, mierda... —susurró Bra— cómo rayos se lo voy a decir. —y se tiró en su cama, ocultando su rostro en las almohadas, como deseando esconderse del mundo.

Estiró una mano para alcanzar su celular oculto entre las almohadas, y como esperaba, tenía ya un mensaje de Goten Despiértate, bella durmiente. Bra sonrió con melancolía, y se volvió a meter a las cobijas ya que, tenía frío y no quería salir de su cama en todo el día, aunque no pudiera dormir, planeaba quedarse ahí tumbada.

La verdad era que la princesa tenía mes y medio de retraso, además de que en ocasiones se levantaba con nauseas y otras veces de la nada se mareaba. Bra no era mujer de telenovela estúpida que estaría preguntándose "oh, ¿qué me ocurrirá?" NO. Bra sabía lo que le pasaba, y sólo para confirmar sus sospechas, compró una prueba de las que venden en la farmacia. El resultado: positivo. Estaba embarazada. Estaba esperando un hijo de Son Goten.

"Se lo tengo que decir, se lo tengo que decir..." pensaba Bra una y otra vez, pero en toda la semana simplemente no había podido confesárselo.

—No sé como mamá pudo... —dijo en un susurro. La verdad era que Bra siempre pensó que la historia de sus padres era muy bonita y conflictiva, como una novela de amor o algo así, donde la princesa se enamoró del villano hasta que este la protegió y se puso de su lado... o algo así, lo más probable es que hubiera sido mucho menos romántico dado que el héroe era su nada cursi padre, pensó Bra. De cualquier modo, eso le había dejado altas expectativas en el amor. Y ahora, al fin después de tanto, ella y el hombre que amaban estaban juntos...y sin embargo Bra no sabía como Goten reaccionaría a la noticia... lo conocía, y sabía que la amaba, y que no la abandonaría jamás... pero Bra no quería que su embarazo hiciera que Goten la amara a fuerzas, no, ella quería tener hijos con él, solo que le hubiera gustado planearlo.

—Parezco una adolescente que se durmió en sus clases de educación sexual —dijo Bra molesta consigo— pero ya que, todo pasa por algo. La princesa sintió que algo se recargaba en su espalda, y reconoció al pequeño robot Giru— a ti ni se te ocurra decir nada —le advirtió.

—Giru giru.

Ella suspiró, y tomó una decisión, aunque fuera más por cansancio que por verdadera convicción estaba dispuesta a que esa misma noche cuando Goten fuera a verla después del trabajo, le diría todo. Y que Kami-sama los ayudase.


Al salir del aeropuerto, la ciudad se mostraba gloriosa ante ellos. Un coche privado fue a recogerlos y llevarlos hasta el hotel Haulle, durante el trayecto Trunks veía vagamente las avenidas por los vidrios del coche, Pan se resignó a recostar su cabeza en el hombro de su novio, estaba aburrida de esa negrura que cubría sus ojos permanentemente, había días —como ese— en que se volvía un verdadero fastidio más que una tragedia.

Al llegar al hotel, los mozos se hicieron cargo del equipaje, mientras que la joven pareja iba a la recepción, Brief los registró rápidamente y después subieron por el ascensor. Trunks nunca se separó de Pan, ella iba prendada de su brazo, él era su guía, con él a su lado ella no tenía miedo de dar un paso en falso.

—Reservé dos habitaciones, no quería incomodarte —dijo Trunks como si nada mientras subían en el elevador, podían escuchar el tin que hacía al subir cada piso.

Pan se separó de él— puedes quedarte conmigo, si quieres...

Ella estaba algo molesta, aunque él ni siquiera lo notó porque la señorita Son era de por sí de carácter malhumorado, más parecida a su madre y abuela que a su padre—. De acuerdo, dijo Trunks restándole importancia al asunto, y en ese momento llegaron al piso reservado, él tomó la mano de Pan y la condujo hasta su suite.

Ambos descansaron un poco del viaje y comieron algo, como era algo tarde, prefirieron quedarse, al día siguiente el doctor vería a Pan y en esa consulta estaban puestas todas sus esperanzas.


—Vamos a dormir... —dijo Pan en voz baja, estaba sentada en la cama, se sentía insegura, mordió levemente su labio inferior.

Trunks miró su reloj de mano, Pan había adquirido buen sentido de la orientación para los horarios, puesto que justo eran las once en punto, una hora razonable para irse a dormir.

—Voy en un momento —dijo mientras le daba una mirada tierna a Pan para después continuar tecleando en su computadora portátil, tenía unos asuntos pendientes de la oficina y quería dejar todo al corriente para no tener distracciones el día siguiente.

Pan asintió y con su mano, siguió leyendo el libro que su amiga Jane le había regalado días antes. Le parecía genial poder leer las palabras mediante la textura de los puntillos del braille. Sin embargo no podía concentrarse del todo en el libro, se encontraba preocupada no solo por la consulta médica, más bien era su relación con Trunks la que absorbía sus pensamientos y preocupaciones. Si bien al principio le pareció algo demasiado feliz e irreal, pronto se fue acostumbrando, el heredero cada día le demostraba que era real, que estaban juntos y que ya nada malo pasaría... sin embargo, había algo que no terminaba de cuadrarle, tenía miedo de que el amor de Trunks se terminara algún día, después de todo ella no tenía nada que ofrecerle, y él en cambio le daría el mundo si se lo pidiese—. Esto no va bien. —pensó Pan, su relación era muy bonita, pero se sentía constantemente preocupada, y eso no era normal y mucho menos sano. Bastaba con ver la situación actual, él alejado en la computadora ocupándose del trabajo y ella abandonada en la cama— parecemos un viejo matrimonio a punto de arruinarse —pensó con ironía y no le hizo nada de gracia. Sin embargo quería disfrutar la relación hasta donde pudiese, estar con Trunks era todo lo que siempre había deseado y al fin ahora lo tenía, ¡más feliz no podría estar!...— tal vez es demasiado perfecto como para que dure... para siempre.

—Listo —dijo Trunks una vez que hubo terminado al tiempo que cerraba la laptop, miró a Pan con el rabillo del ojo y le pareció que estaba dormida. Fue al baño, mojó su cara tratando de despejar su mente y después, poniéndose un pants y quedando con el torso desnudo se acomodó al lado de su novia, comenzaba a quedarse dormido cuando sintió a Pan escurrirse entre sus brazos.

Pan no dijo nada, sólo se acomodó entre los brazos de Trunks, y pensó que aunque habían estado muy cerca, esta vez se sentía diferente.

—Pensé que estabas dormida, hermosa —dijo Trunks muy, muy bajito, como cómplice de la silenciosa noche.

Pan se pegó a él, sintiendo su aroma y calor.

Siguieron un rato hablando de trivialidades entre susurros, hasta que Trunks comenzó a quedarse dormido.

Pan frunció el seño, y no pudo evitar pensar en lo que tenía rondándole la mente desde hace semanas— él no me toca —pensó molesta— ¿por qué, por qué? —estaban ahí, juntos, ya no había excusas. Pan estaba molesta, frustrada y confundida. Se preguntó qué clase hombre era Trunks que lo único que hacía era dormir— tal vez los rumores son ciertos y él está enamorado de mi tío Goten —pensó con aire de fingida fatalidad para después soltar una risita. Como sea, eso no podía seguir así, y algo tenía que hacer.

Trunks acurrucó a Pan más contra él mientras se iba quedando dormido, le encantaba sentir su menudo cuerpo entre sus brazos y dormir junto a ella era algo de lo mejor del mundo. El presidente de la Corporación Cápsula se quedó dormido sin siquiera imaginar los pesares de su novia.

Si bien era cierto que el amor podía manifestarse en el deseo de dormir junto a alguien, también era cierto que algo andaba mal cuando dos enamorados no hacían más que dormir.


Bra se colocó su abrigo al salir del restaurante donde hace apenas unos minutos había degustado una deliciosa cena con su novio, sintió como el aire helado le revolvía sus cabellos y en un ademán rápido, se prendó al brazo de Goten, necesitaba sentirlo cerca, necesitaba sujetarlo con fuerza, saber que nunca lo perdería, no quería admitir que su vida dependía de él ni nada por el estilo, pero sabía lo vacía que se volvería su vida si perdiese a Goten. Bra necesitaba aferrarse en algo más fuerte, necesitaba comprensión y mucha seguridad.

Goten había pasado toda la noche hablando de cosas graciosas y besuqueando a la princesa, la verdad era que el menor de los Son podía llegar a ser muy distraído...

—Goten... —dijo de pronto Bra, pero al instante se arrepintió y lo calló con un besito. Llevaba todo el día así, a punto de iniciar conversación con él pero callándose al instante—. Yo no soy una cobarde —pensaba Bra, y sin embargo no podía dejar de pensar en que ahora, dentro de ella, vivía algo más, alguien más que dependía de ella... todavía no le había llegado el instinto maternal, sabía que tenía a su bebé, pero no se imaginaba tejiendo ni cantando canciones de cuna, tal vez porque todo fue muy precipitado, y sin embargo estaba ahí, esperando por ella y por Goten. En ese momento aun no se lo creía, pero era verdad, tenía que creerlo y tenía que comunicarle esa maravillosa verdad a Goten, pasase lo que pasase, de otro modo no funcionaría. Bra miró a su alrededor pasaban por un largo parque que lucía apacible, el viento hacía que las copas de los árboles se tambaleasen, no había ni una sola alma en los alrededores y hasta el cielo parecía más vacío, como si de pronto las estrellas también hubiesen decidido esconderse, como si todos hubieran conspirado para darles un momento a solas a dos saiyajines.

Es hora de hacerlo, si no muero hoy, moriré mañana. —se dijo a sí misma, por un momento sintió que le faltaba el aire así que inhaló profundamente y se soltó del brazo de Goten deteniendo su caminar, necesitaba hacerlo y necesitaba hacerlo sola.— No, no estoy sola. Tengo a esta cosa pequeñita dentro de mí. —miró a su alrededor dándose valor.

—¿Pasa algo, princesa? —dijo Goten un poco extrañado por la conducta de su novia.

Bra lo miró angustiada, y esa angustia fue percibida por Goten que comenzó a sentirse inquieto, temeroso.

—No sé cómo decir esto, así que sólo lo diré. Sabes que desde siempre te he tenido mucho aprecio, que aunque a veces me pones de malas y llego a ser muy odiosa, en verdad te quiero, que aunque llevamos poco tiempo de estar, bueno, ya sabes, juntos, esto representa mucho para mí —Bra hablaba atropelladamente, sin dejar espacio entre cada oración— pero aun así, sé que no todo es para siempre, por eso decidí disfrutar todos y cada uno de mis momentos contigo. Yo, yo te quiero, ¡te quiero demasiado, te amo! Lo que siento por ti, Goten, lo que siento por ti es demasiado intenso, demasiado fuerte para una chica de mi edad y aun así no es lo suficientemente grande, quiero sentir más por ti, quiero vivir más por ti, quiero que vivamos más juntos, más cosas, más sueños, más peleas, ¡todo!

Goten miró a Bra, sus mejillas estaban sonrosadas y se le veía agitada. El corazón de ambos latía con fuerza y el saiyan no supo comprender hacía donde iba Bra, Goten también se sentía inseguro.

Por un momento, Bra cerró fuertemente los ojos para después clavar su mirada azul en Goten— Yo... estoy... —por unos segundos todo se congeló y sintió como las piernas le temblaban. No pudo seguir hablando, pero tomó la mano de Goten entre las suyas, todo el cuerpo de Bra temblaba. Lentamente, guió la mano de Goten hasta su vientre y la colocó ahí.

El moreno la miró desconcertado, fueron unos segundos de duda para él y miedo para ella, después todo cobró sentido.

Goten era despistado, es por eso que tal vez de no haber sentido esa calidez que sintió en el gesto de Bra, no hubiera comprendido el gesto de ella.

Estaba embarazada. Bra estaba esperando un bebé de Goten. Ambos habían procreado un ser pequeñito y hermoso.

Por un momento todo le dio vueltas a Goten, miró a la mujer frente a él, tan pequeña y delicada, pero con ese carácter apasionado que tanto lo había cautivado, con sus manos sintió la calidez en el vientre de Bra.

Goten pensó en todos sus recuerdos acumulados a lo largo de su vida. Su infancia gris, viendo llorar a su madre por la ausencia de su esposo; como ir a jugar a la Corporación Cápsula era su única alegría en medio de un mundo monótono nada apto para un niño; Goten era tímido y... diferente, su misma genética le impedía ser igual a los niños de su edad, y encima tener que alcanzar las expectativas que Gohan le iba dejando no era nada fácil, porque no, Goten nunca fue un niño genio, o al menos no con la suficiente constancia para quedarse a estudiar todo el día, Goten quería salir a divertirse (o al menos intentarlo), él buscaba algo, desde niño siempre anduvo en la búsqueda de su propia identidad, de un lugar donde pudiese ser el mismo, un lugar de ensueño pero real... Cuando comenzó a entrenar con Gohan, fue encontrándose a sí mismo, y cuando conoció a su padre se sintió más completo, aunque contrariado, después de todo no es fácil que tu mundo vuelva a cambiar del modo que la vida de Goten lo hizo con el regreso de Goku. Ahí, con Bra frente a él, Goten pensó en las pelas que habían librado a lo largo de tantos años, Majin Boo, Súper Androide 17, los dragones, en su tiempo parecían imposibles, pero ahora ya eran sólo recuerdos.

Goten acercó sus labios a Bra y le dio un tierno beso, y en ese momento, supo que todo lo que hasta entonces había vivido, era sólo para poder llegar a este momento. "Ha valido la pena", se dijo a sí mismo, y envolvió en sus brazos a Bra y a su bebé.

—Un bebé de nosotros, es más de lo que siempre pude haber esperado —le dijo Goten en susurros, como si temiera que alguien pudiese encontrarlos y así terminar con ese momento mágico— siempre me pregunté cual era mi misión en la Tierra, nunca fui el más listo, ni el más fuerte... —Bra intentó decir algo, pero Goten la silenció— Pero ahora, ahora sé que todo ha valido la pena, porque estoy aquí, contigo, porque me harás el hombre más jodidamente feliz del universo dándome un hijo tuyo.

Bra chilló mientras se aferraba al cuerpo de Goten, no tenía que temer, Goten le daba seguridad con sus palabras, y la princesa supo que todo estaría bien.

Ambos se sentaron en una banca del parque, ella sobre las piernas de Goten mientras él la acunaba acariciando sus cabellos azules. Si aún quedaban dudas, en ese momento todas se disiparon y supieron que nada podría separar esa unión que había entre ambos, esa unión que se había hecho más sólida con el bebé que Bra esperaba. Ambos saiyans comprendieron que no importaba quienes fueran sus padres, no importaba si ella fuera la princesa de una raza casi extinta o una de las mujeres más ricas del planeta, que no importaba si él era fuerte o hijo del más fuerte, nada de eso importaría si se perdían, o si perdían a su bebé.

Ahora, más que nunca, tenían que estar juntos.

Goten cargó a Bra en sus brazos, y ambos volaron por los cielos, huyendo hacía su propio sueño.


Al día siguiente, Trunks y Pan fueron muy temprano al hospital. Había llegado la hora de intentar que las esperanzas superasen la realidad. Pan recordó sus primeras clases en la facultad, siempre pensó que los médicos tenían una responsabilidad enorme, porque en ellos recaían las esperanzas y miedos de las personas, e incluso sus propias vidas. Ser médico era algo grande, pero no por eso mejor que las demás profesiones, todos tenían lo suyo, y ninguna carrera era mejor que otra, las humanidades, las ciencias, la economía, la política, las ingenierías, todo hacía que el mundo rodase, y es un error garrafal de cualquier profesionista creer que su ocupación es mejor que otra. Porque aun si no tienes profesión, nadie es mejor que tú, eres lo que eres y no lo que tienes o a lo que te dedicas. Eres tus decisiones, tus anhelos, tus sueños. Pan deseaba volver a ver, pero a diferencia de todos, ella no tenía una seguridad de lograrlo, de cualquier modo, no era la última ni la primera invidente, y eso no la hacía menos que nadie, ni más débil y pasase lo que pasase ese día, ella debería seguir adelante y buscar una luz así fuera a ciegas.

—Pasen por favor —indicó la recepcionista.

Trunks tomó del brazo a Pan y la condujo hacía el consultorio.

Varios pacientes que esperaban en la recepción se detuvieron a mirarlos, algunos pensaban que eran una linda pareja, otros decían pobre niña tan joven y bonita, una muchacha de gafas oscuras le sonrío a Trunks y un anciano con cataratas pidió a las deidades que bendijesen a esa niña de cabellos azabache que estaba claramente invidente; sin embargo, nadie les tomó demasiada importancia, después de todo en este mundo ya casi nadie se preocupa por el bienestar ajeno.

Pan fue calculando sus pasos, no le costaba trabajo pues se había acostumbrado a ser guiada por Trunks. Al entrar, pudo escuchar como cerraban la puerta tras de ella, Trunks la ayudó a sentarse y ambos escucharon al doctor Yamashida, les dio varias explicaciones sobre el proceso, sobre los resultados con varios pacientes y lo que podía hacer por Pan... sin embargo, no les dio falsas esperanzas y les advirtió que quizá no funcionara.

Después de un rato, el médico le pidió a Trunks que por favor esperase en la sala exterior para que pudiese hacer los exámenes correspondientes en Pan, Trunks accedió a regañadientes y antes de salir le dio un beso a Pan— Todo estará bien pequeña, tienes que creer.

Pan se abrazó a él y después lo dejó ir—. Pasará, lo que tenga que pasar —pensó para sí misma.

El doctor realizó varias pruebas, físicas, químicas, incluso tomó muchas muestras. Pan se sentía nerviosa, pero quería acabar con todo eso, no podía pasarse la vida buscando una solución para algo que no tiene remedio.

Trunks esperó impacientemente, cada segundo se le hacía eterno— tiene que funcionar, tiene que funcionar, Pan DEBE volver a ver —se decía a sí mismo mientras miraba reloj de diseñador que tenía bajo el saco.

Después de unas horas, la puerta se abrió y el médico salió invitando a Trunks a pasar. Pan lo esperaba sentada en un sofá del consultorio, se veía tranquila y él no tardó en unírsele para envolverla con tal fuerza en sus brazos que si hubiese sido una humana normal la habría lastimado, la espera había resultado agobiante para Trunks.

—He hecho lo que he podido —comenzó el doctor Yamashida mientras miraba con compasión a la joven pareja— sin embargo los resultados no son muy... alentadores —dijo con un suspiro desalentador— Sin embargo, no deben perder la esperanza. Aun necesito ver los resultados de unas pruebas que le hice a la señorita Son, revisarlos bajo el micro y sacar conclusiones.

—¿Cuándo podremos tener resultados? —dijo Trunks, apresuradamente.

—No se preocupen, mañana por la tarde las cartas estarán sobre la mesa.

Trunks tragó saliva— de acuerdo. —dijo no muy convencido de sus palabras.

Ambos saiyans se retiraron del hospital y fueron a comer, Trunks siempre trataba de procurar el bienestar de Pan, que comiera y durmiera a sus horas, y de hacerla siempre muy feliz, se lo debía. Fueron también, a visitar algunos museos y lugares turísticos de la zona, a Pan le hacía feliz ver que en todos los lugares había módulos de información en braille para personas como ella, no se sentía tan mal, porque Trunks le detallaba todo lo que veía, ella lo imaginaba, era como leer un libro, con la dedicación adecuada puedes llegar a vivir cada una de sus páginas. Por la tarde fueron a tomar un café con pastel, y antes de irse de regreso al hotel, Pan se colocó el hermoso abrigo de diseñado por Bra que esta le había regalado dentro de su equipaje para el viaje, la princesa tenía razón, en el norte el frío es intenso.

—Dios, al fin llegamos —dijo Trunks cerrando la puerta de su suite y acomodando las bolsas de lo que habían comprado sobre una mesa. Pan se tumbó en la cama y su novio le quitó las botas.

—¿Estás cansada? —le preguntó, Pan asintió brevemente. Trunks se acostó al lado de Pan y la rodeó con sus brazos, el resultado del médico no había sido muy esperanzador— peque —dijo pegándose a sus cabellos, aspirando su perfume— estarás bien, lo prometo. Y estaré a tu lado, pase lo que pase ¿ok? Y si no funciona, seguiremos buscando más alternativas...

Pan suspiró y estuvo un rato sin responder— Es enserio, ¿Trunks? Porque la verdad es que... ya me estoy cansando.

—¿Eh? —dijo Trunks confundido.

—¡Que ya me estoy cansando!, de ti, de papá, de todos...

Trunks se quedó totalmente sorprendido, más porque al mirar a Pan supo que estaba realmente enojada.

Pan estaba molesta, Trunks llevaba todo el día tratando de hacerla sentir bien cuando podía notar que él mismo se sentía fastidiado; y Pan odiaba que la gente fuera falsa con ella, odiaba la mentira y podía ver que su relación con Trunks poco a poco se iba convirtiendo en una mentira.

—Siempre dicen que debo sentirme bien, que mi vida sigue y yo debo de llevarla de manera normal... ¡pero ustedes hacen todo lo contrario! —la morena estaba extasiada, pero ya había comenzado, y una vez que comenzaba a gritar la verdad al mundo, no había quien la callara, en eso se parecía a su madre— Yo siempre he anhelado libertad, es por eso que me colé en aquel viaje espacial, siempre he buscado independencia aun sabiendo que ustedes estarán ahí para apoyarme; pero ahora, ahora ustedes lo han jodido todo, no me dejan ni respirar a gusto sin protegerme, ¡se están pasando, me están sobreprotegiendo, de nuevo, como cuando era niña! La diferencia es que ya no soy una niña y ya no puedo aguantarlo. Sé que lo que me pasó no fue lindo, pero la vida sigue, y yo no puedo seguir adelante si ustedes siguen tratándome como si estuviera rota, como si fuera una muñeca defectuosa a la cual urge arreglar... —los ojos se le humedecieron pero era más por coraje que por tristeza.

—P-pan, yo nunca... —Trunks trató de calmarla pero ella se puso de pie y siguió reclamando.

—Dentro de muy poco cumpliré diecinueve, y necesito algo más que la sobreprotección de papá y tu compasión.

—¿C-compasión? —Cuestionó Trunks contrariado— ¿así que para ti esto sólo es... compasión?

Pan se sujetó sus cabellos negros, se sentía enojada, molesta y un poco asustada— ¡Y no me digas que para ti no lo es! Hasta hace poco ni siquiera me mirabas, y cuando supiste lo que yo sentía lo único que hiciste fue rechazarme. Fue hasta después del accidente que comenzaste a quererme. Es sólo lástima, no amor.

—Pequeña, no... Espera...

—No, ¡nada de pequeña! Deja de tratarme como si fuera tu hermanita... —las lágrimas salieron furiosas por el rostro de Pan— lo cierto es que... tú sólo puedes verme como tu hermanita.

—Pan, no... —Trunks estaba en shock, ¿cómo no pudo darse cuenta de todo por lo que Pan había estado pasando desde que iniciaron su relación?...— Mierda, me prometí no lastimarte y ve lo que estoy haciendo... —se pasó una mano por sus cabellos violetas, buscando qué decir, buscando una manera de decirle a Pan que lo suyo era real, ¿era real?— Mira Pan, lo cierto es que siempre te vi como una hermanita, esa es la verdad, aunque no puedo negar el enorme cariño que siempre he tenido hacía ti. Pero ahora, ahora las cosas han cambiado y yo te amo, ¡te amo!... —La amaba, tanto que decirlo era raro— Yo ya NO te veo como una hermana, te veo como...

—¿Cómo Trunks, cómo? Y no mientas al decirme que me ves como una mujer, porque lo cierto es que ni siquiera me has tocado...

Trunks Brief se quedó boquiabierto— ¿Entonces es por eso...?

Pan se sonrojó y furiosa, le dio la espalda.

—Pan... yo... —quiso decir algo, pero lo cierto es que sus palabras ya no ayudarían. Un mundo de posibilidades se abrió para Trunks, y en ese momento se dio cuenta de que se había abierto una brecha en su relación con Pan puesto que él ni siquiera se había tomado el tiempo para tratar de comprenderla. Y así había sido siempre, cuando era niña siempre quiso tratarla del mismo modo que a Bra cuando ella exigía algo diferente; en el viaje espacial la cuido demasiado e incluso la regañó cuando quizá Pan sólo quería pelear a su lado; cuando Pan le confesó su amor, Trunks la rechazó y la negó, siendo que él también sentía algo por ella, sólo que no lo comprendió, no quiso comprenderlo... y ahora, era exactamente lo mismo, estaba cometiendo el mismo error una y otra vez. Si seguía así... podría perderla, y perder a Pan, sería como perder su vida misma.

Fue hasta después del accidente que comenzaste a quererme. Es sólo lástima, no amor.

Lo cierto es que... tú sólo puedes verme como tu hermanita.

No mientas al decirme que me ves como una mujer, porque lo cierto es que ni siquiera me has tocado...

Trunks apretó sus puños e inconscientemente elevó su ki, sólo un poco, no podía permitirse perder a Pan, no podía y no quería, dolía sólo imaginarlo, ardía, enfurecía, no podría concebir una vida sin ella y no lo iba a hacer— Yo te amo, Pan, de verdad lo hago...

—Déjalo así Trunks, no intentes arreglarlo —Pan estaba enojada y ni siquiera se tomó el tiempo de escuchar a Trunks, lo cierto es que Miss Son podía ser muy testaruda si se lo proponía.

—Pan, escúchame —dijo Trunks alzando la voz, pero ella continúo ignorándolo— ¡escúchame! —dijo tomándola con decisión pero sin lastimarla por los hombros— Yo te amo, no sé cómo ni desde cuándo ocurrió, pero es una verdad irrefutable.

—Trunks, no...

—¡No!, escúchame, Pan. Te digo que te amo, y no es por lástima, o por deberte algo, es porque lo siento, así pasó y no podrá cambiar —Trunks iba pegando a Pan hacía él— Te amo, justo como eres.

—¿Ju-justo como soy? —esas palabras se clavaron en el alma de Pan.

—Sí, justo como eres, y te lo voy a demostrar.

Trunks tumbó a Pan sobre el amplio colchón de la cama. Comenzó a besarla, lentamente, disfrutando cada segundo... después de un rato se detuvo, temeroso sobre si lo que hacía era lo correcto.

—Es lo correcto. —dijo Pan adivinando las dudas que pasaban en la mente de Trunks. La morena pasó sus brazos alrededor de su novio y lo abrazó, aferrándose a él.

Era el momento de ser feliz. El momento de dejar todo atrás y seguir adelante. Begin again.

—Sé que tienes dudas, yo también las tengo... sé que me consideras muy pequeña, pero no tenemos la culpa de haber nacido en años distintos... sé que me viste como tu hermanita, y eso sólo hace que te quiera más y más. Gracias por siempre cuidarme, lo valoro mucho, pero... yo puedo cuidarme, y también cuidarte a ti, ambos, ¡juntos! —Se aferró más a Trunks que recostado, la miraba con amor a su lado— Trunks —le dijo y en cada una de sus palabras se podía sentir ese amor que desde niña le había profesado— no tengas miedo —susurró— nos deseábamos desde antes de nacer, esto está bien. Sé que tienes miedo de lastimarme, que quieres esperar a que yo recupere la vista para poder hacerme tu mujer... pero, ¿y si nunca volviese a ver? ¿Dejarías de quererme, entonces?

Trunks la aferró contra sí con tanta fuerza que hizo que la voz de Pan se quebrase— NUNCA —le dijo, y estaba totalmente convencido— no sé lo que vaya a pasar en unos años, pero estoy seguro de que pase lo que pase, nunca podré dejar de quererte Pan, nunca.

Pan sonrió deseando más que nunca poder verlo. Ambos se besaron con mucho amor por varios minutos.

—Entonces está bien —dijo Pan con resolución.

—Está bien, es de las pocas cosas en este mundo que están bien —afirmó Trunks y se volvieron a besar con más pasión que nunca.

El momento había llegado, y mientras se quitaban sus ropas, iban también quitándose todos los prejuicios, miedos e inseguridades que durante años les habían impedido estar juntos.

Pronto las inseguridades desaparecieron para dar paso al placer. Con cada beso, con cada caricia, se iban sintiendo más y más seguros de su amor.

Pan tuvo un poco de miedo al principio, pero se dejó llevar, después de todo estaba en los brazos de una de las pocas personas que en este mundo la hacía sentir segura. Pan supo que todo lo que hasta entonces había vivido era sólo un preludio para llegar a ese momento. Todo el miedo, la tristeza y el sufrimiento, todo lo que había vivido en diecinueve años, todo valdría la pena si eso significaba que ella y Trunks podrían permanecer juntos.

Mientras le hacía el amor a Pan, Trunks se sentía más hombre que nunca, se dedicó a amarla y a hacerla sentir. ¡Cómo habría deseado Pan, poder ver a su amado en esos instantes! Pero no era necesario ver, para poder sentir.

Ahí, juntos, ya no tenían miedos ni prejuicios. Habían comenzado a amarse a ciegas, pero ahora ya sabían qué camino seguir.

—¡Pan!

—T-Trunks

Dijeron sus nombres entre suspiros y con esa demostración tan sublime de su amor, lograron al fin vencer las barreras que durante años los separaron.

Trunks y Pan habían comenzado a amarse a ciegas, pero ahora ya sabían qué camino seguir: el suyo, aquel en donde ambos estarían juntos.

—Gracias ¡gracias! —le dijo Pan— ¡gracias por hacerme la mujer más feliz del universo!

—¡Eres vos quien me ha hecho el hombre más feliz de la historia! —Trunks pegó el cuerpo de Pan con el suyo y pasó una manta sobre ella para abrazarla y acunarla entre sus brazos.

Mientras escuchaba el corazón del hombre que amaba, Pan se quedó dormida. Trunks lo hizo unos momentos después, sabiendo que tenía a lo que más amaba entre sus brazos.

Era suya, él era de ella. Ya nadie ni nada podría borrar esa unión.


Pan despertó muy temprano, con el corazón aun latiéndole a mil. Había perdido el sueño a causa de la tristeza innumerables veces, pero era esta la primera vez en que despertaba a causa de la felicidad. La felicidad que Trunks le había brindado a Pan, era tal que no le cabía en su pecho, era inmensa, tan grande que no cabía en su menudo cuerpo, una felicidad tan fuerte que dolía, que le quitaba el sueño.

Ha valido la pena. —pensó Pan mientras sonreía y sentía al hombre que a su lado la abrazaba posesivamente, se giró y con sus manos comenzó a sentirlo pues esa era su manera de verlo, de grabarse cada detalle de la piel de Trunks, su Trunks, en su memoria.

—¿Ya amaneció, mi hermosa peque?

Pan sonrió al escuchar la voz de su novio llamándola y segundos después se sintió envuelta entre sus brazos y cubierta por sus besos.

Pan sonrió, sintiendo toda la felicidad del mundo en su cuerpo, en su pecho, en su corazón. Ahora no tenía duda, él la amaba, y ella a él. Ambos estaban juntos y lo suyo era real. Pan inhaló llenando de aire sus pulmones y volvió a besar a Trunks, ambos se besaron, y Pan no tuvo ganas de llorar, pues ahora solo podía sonreír, esto era más de lo que siempre pidió, más de lo que siempre esperó, y era real, ¡estaban juntos, al fin!

—¡Te amo! —dijo Pan mientras jugueteaba con los cabellos de Trunks— demasiado.

—Yo también te amo —respondió Trunks dándole besitos.

—¿Mucho?

—Muchísimo.

Ambos se besaron y se abrazaron con mucha, MUCHA fuerza, como si su vida dependiese de eso, querían sentirse juntos, pese a que ya lo estaban, estaban vinculados.

—Pan —dijo Trunks después de un rato y con una sonrisa— ¿estás pensando lo mismo que yo?

Pan sonrió— creo que sí —y era verdad, ahora más que nunca se sentía conectada al saiyan, unida a él.

Se sentaron sobre la cama y Trunks miró a la chica, que cubierta con una sábana, tenía entre sus brazos, ella era tan hermosa y fuerte, sí, muy fuerte, y aunque siempre lo supo era ahora cuando más lo apreciaba, Pan era suficientemente fuerte para vivir sin él, pero eso era algo que no iba a pasar, iban a estar juntos, para siempre, a ciegas. El hombre de cabellos violeta inhaló con fuerza mientras aclaraba sus ideas, ya no podía permitirse tonterías, ahora más que nunca debía conservar a Pan a su lado.

—Pan —comenzó, mientras la tomaba de las manos— sabes que te quiero mucho, es por eso que no quiero que dudes de mi amor, de mi cariño. Me gustas ¡me gustas demasiado!, y sé que en un momento tuve miedo de lo que pudiera causar en los demás, pero ahora no me importa. Es una suerte que nuestras familias lo hayan aceptado, porque si no, ahora mismo me estaría oponiendo a ellos para tenerte —sonrió mientras pensaba en todo lo que habían pasado— al diablo todo, incluso la edad, si mucho les importa pues bien, que lo sepan, soy un pedófilo y tú eres MI niña.

Pan se abrazó a Trunks con una sonrisa enorme y ambos se besaron.

—Está bien —dijo Pan entre risitas— seré tu niña.

Trunks sonrió— hay algo que quiero hacer, quiero... uhm, como decirlo... hacerme responsable de todo lo que ha pasado —hubo una pausa de unos segundos, y después continuó— la verdad es que desde hace un tiempo quería hacerlo, pero... quería esperar a que tú estuvieras "bien". Por suerte, anoche —y pudo notar como Pan se ruborizaba mientras sonreía enormemente— anoche me hiciste ver que tú siempre has estado "bien". Quería esperar a que... recuperaras la vista, pero no sé qué pasará, no sé qué nos dirá hoy el médico ni qué más podremos hacer. Pero sí sé que te quiero, y que quiero esto, quiero estar contigo pase lo que pase, porque eres fuerte, porque eres mía y porque te amo.

Pan sonrió, tanta felicidad dolía.

—¿Quieres ser mi esposa? —le dijo. Una vida ya no bastaba para compartirla con ella.

Pan se quedó boquiabierta y por unos segundos sintió como el aire le faltaba en sus pulmones. Era más de lo que siempre pidió. Era más de lo que siempre esperó. Y lo mejor de todo: ¡era real! Le costó trabajo hablar debido a la felicidad que sentía, pero tenía que gritárselo al mundo y así lo hizo— ¡Sí! Si, si, si, dios, si, no tengo ni que pensarlo —repetía una y otra vez mientras llena de júbilo se abrazaba a Trunks.

Ambos se abrazaron con mucha fuerza sabiéndose suyos.

—Me haces tan feliz, pequeña.

Sus corazones latían con fuerza, eso era más de lo que siempre habían pedido, más de lo que siempre habían soñado ¡y era sólo el principio! Ya nada más importaba, si los demás se oponían, si nada les salía como esperaban, no importaba porque estaban juntos y habían decidido compartir su vida en un compromiso.

—Gracias. —se dijeron el uno al otro y se besaron. Ya todo estaba perdonado, ya todo estaba dicho, ahora sólo quedaba el amor, y claro, la pasión.


El júbilo de Trunks y Pan era tan grande, que ni siquiera las malas noticias pudieron acabar con tan grande felicidad.

—Lo siento —dijo el doctor Yamashida con el mayor tacto posible pero sin dar falsas esperanzas— en verdad, hice lo que pude, y sé que podría decirles que investigaré más o que trataré... pero lo cierto es que... no puedo hacer nada por el caso de la señorita Son. —se detuvo un rato esperando la reacción de Pan, pero esta ni se inmutó— lo siento, en verdad —dijo el médico— es como si esto no fuera de este mundo, en verdad, nunca me había topado con algo así, eso sí, prometo investigar a fondo el caso.

El médico dio algunos números y sitios web a Trunks y Pan sobre terapias y sitios que serían útiles para la vida de la morena y después de un rato ambos salieron del hospital.

—¿Cómo te sientes? —preguntó Trunks un poco frustrado.

Pan sonrió mientras buscaba la mano de Trunks para entrelazarla con la suya— no te preocupes, Trunks —le dijo con serenidad— ya pasó, ya todo está dicho. Hiciste lo que pudiste y te lo agradezco MUCHO. Ahora, no más médicos, no más esperanzas inútiles, no quiero ver a mi padre desgastándose ni a ti preocupándote. Yo estoy bien —y eso último lo dijo con mucha seguridad— de hecho estoy mejor que nunca, al fin soy feliz.

Trunks sonrió— siempre dije que si tú estabas feliz entonces todo estaría bien.

—Entonces todo está bien. —dijo Pan con una sonrisa.

Trunks sonrió y suspiró resignado— sí, todo está bien, mientras te tenga a mi lado.

Y caminaron abrazados por las calles de la enorme ciudad.

—Gracias por aceptar ser mi esposa —y Pan sonrió y se sintió dichosa al escuchar la palabra "esposa" de los labios del hombre que desde niña había amado— quería pedírtelo de una manera especial, única... pero esta mañana, simplemente no pude evitarlo, me pareció tan adecuado.

—Fue MUY especial, mientras tú estés conmigo, cada minuto será especial —le dijo Pan— y sí, yo también creo que fue perfecto y muy adecuado.

Ambos continuaron caminando, ahora abrazados, él pasando su mano por sus hombros y ella por la cintura de Trunks. Era tan correcto, tan adecuado, como si ambos hubieran nacido para estar juntos, y sí.


—Bra

—Pan

—Hay algo que tengo que decirte...

—Yo también ¡no me lo vas a creer! Me muero, ME MUERO de felicidad.

—Digámoslo al mismo tiempo...

—¡Voy a tener un hijo de Goten!

—¡Trunks me propuso matrimonio!

Y todo terminó justo como empezó, con una llamada entre dos amigas cómplices, entre dos hermanas fuertes que querían apoyarse y ayudarse a cumplir sus sueños.

Hace poco más de un año, Bra llamó a Pan, le dijo que era hora de hacer algo antes de que los hombres que desde niñas habían amado se alejaran de ellas para siempre, en ese entonces, estar con la persona que amaban parecía algo imposible... ahora, estaban juntos. Había sido difícil, pero había valido la pena, y no hubieran podido lograrlo si no se hubieran tenido la una a la otra, porque la amistad es tan importante como el amor y quizá más fuerte.

Los sueños se pueden hacer realidad.

"La felicidad, se encuentra un día de improviso y cuando ya no se espera."

Gustave Flaubert.


21 / Abril / 2013

¡Perdón! en verdad siento no haber actualizado en tanto tiempo, la verdad es que he andado algo ocupada, y me está costando mucho sacar este fanfic después de escribirlo ¡desde el 2011! Pero no se preocupen, todo saldrá, y bueno, el fanfic acabará en un capítulo más y el epílogo.

Estoy muy agradecida por lo bien que en estos años han acogido al fanfic, no hubiera podido seguir sin su apoyo, por eso es que quiero pedirles su opinión para decidir el curso del final:

1) ¿Quieren que Pan recupere la vista? Sé que la respuesta parece muy obvia, pero en verdad piénsenlo, Pan ya tiene todo lo que siempre ha soñado, y lo que le falta no es algo indispensable, ella es fuerte y lo sabemos.

2) ¿Quieren boda entre Goten y Bra? No sé si sea su estilo y no quiero forzarlo sólo para que se vea lindo.

3) ¿Algún deseo que Apailana pueda cumplirles? en verdad, pidan su deseo para el fanfic y haré todo por incluirlos.

Gracias a todos por seguir la historia y lamento tardar en actualizar.

Mi vida empieza a mejorar, he sido aceptada en la Facultad de Filosofía y Letras y al fin podré mandar al diablo la química, además de que tengo a personas muy especiales a mi lado. Nunca creí merecer tantas cosas buenas.

A ustedes también les deseo lo mejor, gracias por leer y comentar. Nos vemos en el último capítulo ¡los quiero!

Apailana*