~A ciegas~

Una vida juntos

Parte I

Es fabuloso como puedes pasar de tener nada a tenerlo todo. Algunos dicen que la verdadera felicidad sólo se conoce después de haberlo perdido todo, sólo así la puedes valorar. Para Pan, la felicidad no viene en un todo, más bien son pequeños momentos brillantes dentro de la vida. Lo cierto es que aún después de todo, la pequeña Son se considera una chica afortunada; sí, ha pasado por mucho y ha perdido demasiado, pero también ha ganado mucho, haciendo que todo valga la pena.

Desde niña Pan ha sido muy feliz, el simple hecho de ser heredera de una de las razas de guerreros más fuertes del universo ya es demasiada bendición para ella. Y aunque su familia, al igual que todas, ha tenido errores y ha pasado por tristezas, también ha estado ahí para ella. Pan nunca olvidará los hermosos momentos vividos al lado de su abuelito Goku; son cosas que quedaron en el pasado, pero que permanecen en ella porque la han formado como persona. Al igual que los momentos brillantes, como los torneos con Goku, también los momentos oscuros han formado la vida de Pan. La pérdida de su abuelito, sus temores, y también el dolor dentro de su complicado vínculo con Trunks. Pero todos esos momentos, brillantes u obscuros la han formado, la han hecho la mujer que hoy es y le han dado todo. No sería Pan sin ese dolor ni sin esa felicidad. Ella acepta todos esos momentos, después de todo lo más grande que tenía era saber que aún en los peores momentos había salido adelante, porque el don más grande que tenía era su fe, su esperanza en construir un futuro mejor.

Pan nunca se quedaría quieta disfrutando la felicidad, sino que se enfrentaría a la vida con valor para poder alcanzar un estado de gracia y así disfrutar los próximos momentos brillantes que seguirían ocurriendo aún en su vida a ciegas. Siempre, sin importar qué, luchará por ella y por las personas que ama, siempre tratará de encontrar el amor y la felicidad a ciegas, porque a diferencia de la mayoría de las personas, la esperanza de Pan siempre la estará iluminando a donde quiera que vaya.

El viento revolvió sus lacios cabellos negros, y aunque Pan no pudiera verlo, si podía sentir el aroma de árboles y naturaleza, los ruidos de los animales, ese precioso clima del bosque y el aire fresco y delicioso de sus montañas Paoz. Conocía ese lugar desde que nació, y ahora que no podía verlo comprendía más sobre la belleza de la naturaleza, pues ahora no solo la vista del paisaje le parecía bello, sino que apreciaba en realidad los aromas, sensaciones y sonidos.

Pan acomodó sus cabellos hacia atrás y esperó a que su novio volviera. Se encontraba un poco lejos de su casa, aunque dentro de las montañas Paoz. Ella y Trunks habían planeado un picnic en la montaña para pasar tiempo juntos antes de la boda, ambos se amaban demasiado y estaban dispuestos y felices de compartir una vida juntos.

Pan estaba sentada sobre el mantel y esperaba a Trunks, quien había ido al auto a traer unas cosas que hacían falta. Pan se encontraba feliz, disfrutando de sus últimos días de mujer comprometida al lado del hombre que amaba. Usaba un vestido azul marino, regalo de Bra, con unas medias negras y…, bueno, unas zapatillas deportivas. Estaba cómoda disfrutando del viento de sus montañas cuando percibió unos pasos que se acercaban y definitivamente no era Trunks.

La morena emitió un grito agudo seguido de risas al ser derribada sobre el césped por su nuevo y peludo visitante— ¿de dónde saliste, pequeñito? —dijo entre risas, tratando de liberarse del enorme perro que sobre ella no paraba de darle lengüetazos a modo de saludo.

Trunks miró la escena con cariño y se acercó a ellos, llamando al perro para que dejara a Pan. El saiyajin se sentó en el césped y cargó a su pequeña para que quedara sobre sus piernas— y bien… ¿te gusta?

Pan suspiró enormemente y después sonrió mientras abrazaba con su fuerza sobrehumana a su prometido— ¡¿E-es enserio?! —dijo entre risas y con una sonrisa enorme. Trunks asintió y Pan no pudo más que abrazarlo aún más fuerte mientras su nuevo amigo peludo se unía a ellos saltando y ladrando mientras corría en círculos alrededor de la pareja.

—Sabía que te gustaría, pequeña —dijo dándole un besito en los labios a Pan mientras la abrazaba más fuerte— y ahora que vamos a vivir juntos me pareció genial tener una mascota.

Pan sonrió enormemente ante el regalo y propuestas de su amado.

Él estaba sentado sobre el césped y la tenía a ella acunada entre sus brazos, le encantaba tenerla así. Trunks continuó besando a Pan, y al mirarla la vio lindísima. Su piel extremadamente blanca resaltaba con el verde de la naturaleza y sus cabellos negros y lacios ondeando en el aire le parecían encantadores. Quién iba a pensar que esa chiquilla escandalosa se iba a convertir en una hermosa mujer, porque sí, Pan era hermosa y sin pretender serlo, tenía una belleza natural totalmente radiante, y claro, tenía de donde heredar, puesto que Milk y Videl no eran nada feas; además también contaba con la genética saiyan, haciéndola una joven con rasgos muy atrayentes para otro joven saiyan como Trunks.

—¡Es maravilloso! —dijo Pan escuchando a su nuevo perro ladrar— muchas gracias, Trunks, en verdad. ¿Cómo lo llamaremos?

—Estaba pensando en Kaiser… —dijo Trunks con duda, a Pan le encantó y aceptó agradecida.

—Ven aquí, Kaiser. —Trunks llamó al perro para que Pan pudiera sentirlo y acariciarlo. Era un precioso labrador negro de un año de edad, a Brief le hubiera encantado regalarle un cachorro a su prometida, pero Kaiser había sido entrenado para que pudiera cuidar a Pan, era un perro guía, un lazarillo.

Pan acariciaba con mucho cariño y entusiasmo al perro, Kaiser era muy amigable, le daba lengüetazos, al parecer se estaba encariñando con la morena.

Trunks amaba a Pan, la amaba demasiado y nada lo hacía más dichoso que verla a ella feliz.

—Te amo… —le dijo con su voz grave, ella sonrió deslumbrándolo y lo abrazó.

—Yo también te amo.

Ambos se acostaron sobre el césped y permanecieron abrazados, Trunks abrazó a Pan para que no sintiera el frio de la montaña y también le colocó encima su enorme saco. El gesto de ella fue extender el saco para que así pudiera cubrirlos a ambos. Por cosas tan simples como esa, era que Trunks amaba mucho a Pan.

La morena se sentía feliz y protegida, estando así, entre los brazos del hombre que ama. No podría pedir nada más. Así, con él, con una vida feliz y próspera tenía todo lo que podría necesitar. Pan suspiró y sintiendo la calidez del cuerpo de su prometido abrazándola, comprendió que no necesitaba ver para disfrutar de esos momentos, de esos momentos brillantes y felices.


Bra tenía atada una pañoleta en el cabello, de modo que no le cayese en el rostro. Vestía una blusa de manga larga negra un poco amplia y de una tela muy suave, en la parte inferior simplemente portaba unos jeans de mezclilla clara y unos converse blancos. No era el tipo de look al que estaba acostumbrada, y si le hubieran preguntado nunca hubiera creído ser tan feliz mientras llevara puestas unas fachas así. Y sin embargo, lo era. Se encontraba demasiado feliz al lado de Goten, su pareja, el hombre de su vida y además el padre de ese ser pequeñito y hermoso que llevaba en su vientre.

Al igual que Bra, Goten también estaba en fachas, ambos estaban haciendo limpieza pues se mudarían a vivir juntos en el apartamento de Goten; corrección, sólo Goten estaba haciendo limpieza, pues le prohibía a Bra hacer cualquier esfuerzo debido a su embarazo.

—Goten, tanto nuestro hijo como yo tenemos fuerza sobrehumana, por lo que no creo que nos afecte hacer un poco de labores domésticas.

Goten sonrió, con amor— sabes que no subestimo tu fuerza, princesa —dijo dándole un besito— pero también eres parte humana… no puedes culparme por ponerme paranoico por mi mujer y mi bebé.

Bra suspiró, por un momento se preguntó cómo llevaban el embarazo las mujeres saiyan… ella entendía a Goten y lo amaba, sabía que él no la consideraba una debilucha, en cierto modo le provocaba gracia y ternura verlo vuelto loco con su embarazo.

Brief sacó una vajilla de una caja y comenzó a limpiarle el polvo con un paño, Goten la sorprendió abrazándola por detrás y ella, con una sonrisa, dejó los platos en su lugar para girarse y besar a su pareja, fue un beso apasionado, pero a la vez tierno, con mucho amor. Sin importar cuantas veces se besaran o hicieran el amor, siempre era especial para ambos.

Goten le dio un beso en la frente a Bra y después acarició su vientre con una de sus manos, apenas tenía un poco más de dos meses, pero su pancita ya se veía ligeramente hinchada por ese ser pequeñito que llevaba dentro— te amo, los amo. —y lo decía enserio, los amaba más que a todo en esta vida.

La princesa se paró de puntitas, aunque aun así era más bajita que Goten, y lo abrazó con todas sus fuerzas, las cuales eran muchas— nosotros también te amamos.

Después de un rato, la princesa conectó el reproductor de música y puso algo tranquilo pero divertido mientras ambos seguían acomodando. En la entrada del departamento habían muchas maletas rosas esperando a ser desempacadas, también habían traído muchas cajas en colores pastel con muchos regalos que Bulma ya estaba comprando para recibir a su primer nieto.

Fue una semana pesada pero feliz para Goten y Bra, ambos le estaban dando un nuevo toque al departamento de Goten. Ya no era más el departamento del Director de Relaciones Públicas de la Corporación Cápsula —ex-soltero codiciado— ahora lo estaban convirtiendo en algo diferente, en algo más cálido y acogedor. En un hogar, en su propio hogar.

Por supuesto que Bra planeaba comprar una casa enorme y preciosa para criar a su hijo, pero debido a lo inesperado de las circunstancias decidió mudarse al departamento de Goten y tener ahí a su hijo. Esperaría a que tuviera unos seis meses para comenzar a buscar la casa de sus sueños, y es que este tiempo no era para comprar propiedades, sino para disfrutar su embarazo al lado del hombre de su vida. Además el apartamento no era nada feo, por supuesto que no, era grande, cómodo y con buen gusto. Después de todo, ser el jefe de relaciones públicas de una de las empresas más grandes del planeta no es cualquier cosa.


—Rosa.

—Azul.

—Te digo que rosa —volvió a repetir Bra haciendo un ligero puchero.

—¿Y si es niño? —preguntó Goten con curiosidad— ¡naranja!

Bra frunció el ceño— Ningún hombre que se preste pintaría su habitación de naranja.

—¡Es un bebé! ¡OYE! A mi papá le encantaba el naranja.

Bra comenzó a reír y pensó que ese comentario habría hecho feliz al príncipe de los saiyajin.

—¿Amarillo? —preguntó Goten con curiosidad.

—Iugh.

El hijo de Goku suspiró. El bebé no había dejado ver su sexo en el ultrasonido y ahora estaban metidos en un lío, ya que Bra decía que ni el verde ni el amarillo le parecían colores lindos para un bebé.

—Goten, ¿confías en mí? —el saiyan asintió, y con la confianza puesta en la intuición de Bra, ambos terminaron con un montón de botes de pintura rosados.

—¡Manos a la obra! —dijo Bra, vestida con una enorme sudadera de Goten y sumergiendo la brocha en un bote con pintura rosa pastel.

—Nada —dijo Goten cargando a Bra entre sus brazos y acomodándola en una silla mecedora mientras era él quien pintaba toda la habitación, eran tonos rosados muy claros, pastel, mate y nada escandalosos. Todo acorde al buen gusto de Bra. También habían comprado cenefas de ositos.

Y después de semanas de trabajo y órdenes de Bra, que había asumido el rol de supervisora ya que su amado no la dejaba hacer esfuerzos, Goten al fin suspiró— Sólo espero que en verdad sea una niña, o tendremos que cambiar todo por azul. —y sonrió bobamente pensando en cargar una bebita de cabellos y ojos azules.

Cansado, se sentó en el nuevo sofá de su apartamento, y ahora de su nuevo hogar, y cargó a Bra en sus piernas, abrazándola y atrayéndola contra sí mismo. Con una mano acariciaba los cabellos azules de su princesa y con la otra su suave vientre, había deslizado la mano por debajo de blusa y podía sentir la suavidad de la piel de Bra y la calidez de ese ser pequeñito y hermoso.

Dándole un beso a su amada, Goten sonrió, tenía más de lo que siempre había pedido. De pronto, sin detenerse a pensar, lo dijo— Somos una familia.

Y esas tres palabras llenaron de amor y felicidad el corazón de Bra Brief, haciéndola feliz, haciéndola feliz y amada. La princesa abrazó a Goten, sentándose a horcajadas sobre él y no pudo evitar derramar unas lágrimas mientras se acurrucaba en los brazos del hombre que siempre había amado. Para ella también era una bendición tener a Goten y tener un hijo con él. Y esto, saber que juntos estaban construyendo una familia era simplemente la cosa más perfecta en su vida— Si —dijo Bra mirando con sus ojos ahora cristalinos y azules a Goten— somos una familia, tú, yo y este ser pequeñito y hermoso que llevo formándose dentro de mí.

Goten asintió y con mucho amor se perdió entre los preciosos cristales azules de Bra, sintiendo con su mano la calidez de su bebé.

—Este ser pequeñito y hermoso que necesita de nosotros, de nuestro amor, de nuestra protección. —dijo Goten y Bra asintió. Ambos se besaron.

Estaban construyendo una vida juntos, y nada podría ser más hermoso.

Goten abrazó a su mujer y a su bebé y supo que siempre estaría allí, protegiéndolos y que nada ni nadie los lastimaría nunca. Los amaba demasiado, eran su vida querida.


Entre sus terapias tres veces a la semana, los paseos con su abuelo Satán y las compras y pruebas que había estado haciendo para la boda, apenas tenía tiempo de respirar o de estar con Trunks. Ambos habían acordado cuatro meses para poder planear la boda, fue más por sugerencia de Videl, Bulma y Bra que querían una boda genial para una pareja genial. Aun así, al menos tres veces por semana, Bulma, Videl, Milk y Bra —no siempre las cuatro— la llevaban al centro comercial, al spa, a hacer una prueba, a elegir accesorios… en fin. Las mujeres de las familias Son y Brief estaban más vueltas locas que la misma Pan.

Es EL evento decía Bulma soñadoraesto unirá a mi familia y a la familia de mi mejor amigo.

Un poco de compras para la prometida del hombre más rico del mundo. decía Bra entre risas, aunque Pan sabía que en cierto modo era cierto.

Pese a toda la presión que tenía encima, Pan se daba un poco de tiempo para disfrutar sus últimos días de soltería.

Se encontraba sentada en una cafetería, esperando a que Bra llegara. Mientras saboreaba su capuchino sin azúcar se había tomado el tiempo para algo de lectura, como siempre su leal perro Kaiser estaba recostado en sus piernas, disfrutando la compañía de su dueña y atento a cualquier cosa. Pan, con tranquilidad, deslizaba la yema de sus dedos por el papel, sintiendo la textura, sintiendo los pequeños hoyos, sintiendo las letras. Antes no se había dado a la tarea de leer tanto, pues su pasión siempre ha sido y será entrenar; pero ahora, es como si en cierto modo, los libros le dieran un poco de lo que la vida le robó al perder la vista. Sin embargo, no se arrepentía de nada. Después de todo, ha valido la pena todo el dolor sufrido en medio, pues ahora está disfrutando su vida y al hombre de sus sueños.

Pan dio un sorbo a su capuchino, disfrutando el olor y la calidez de la bebida; con una mano acarició a su perro; y después de otro sorbo de café, continuó deslizando sus dedos por Sed de amor de Yukio Mishima. Es impresionante como puedes valorar las cosas después de perderlas, pero también la voluntad de Pan era impresionante, ella no estaba dispuesta a pasar su vida lamentándose, sino que iba a disfrutar. Porque después de todo ese perfecto olor y sabor del café —al que tanto le había costado acostumbrarse cuando niña— y el maravilloso libro que tenía en sus manos eran cosas para disfrutarse, para vivirse, no para lamentarse. En vez de sufrir iba a disfrutar más que nunca preciosos los olores, sabores, texturas y sonidos que la vida le ofrecía.

—¡Pan! —dijo Bra después de un rato, acercándose a la mesa de la morena con una malteada de fresa en una mano y una caja con cupcakes en la otra— ¡Hola, hermosa! —dijo dándole un beso y un abrazo a su mejor amiga mientras se sentaba a su lado, Pan la abrazó y también acarició su vientre para sentir a su pequeño sobrino.

— ¡Hola, Kaiser! —el perro respondió con un fuerte y amistoso ladrido y con discreción Bra le pasó un cupcake por debajo de la mesa que el perro comió con alegría.

—Bra… puedo escucharlos —dijo Pan resignada y divertida— no le des golosinas a mi perro.

La princesa sólo hizo ojos al cielo y rio divertida, acariciando al labrador.

—Aquí vamos de nuevo. —dijo Pan para sí misma y ambas mujeres se encaminaron por los pasillos del centro comercial. Gracias a las terapias y a la fantástica ayuda de Kaiser, Pan podía andar por el mundo con facilidad, a eso le sumaba que podía detectar los ki y que su prometido Trunks siempre estaba para ayudarle. Era sorprendente, había pasado casi año desde que la fatalidad le quitó la vista a Pan, pero pese a la desesperación sufrida en medio Pan había salido adelante, ahora se desplazaba con seguridad, facilidad y sintiéndose afortunada con la vida.

Pan sostuvo su bastón y la correa del perro y se encaminó al lado de Bra. Sinceramente, ya estaba cansada de ir de compras, pero este iba a ser un día diferente, pues iba a acompañar a su amiga a comprar ropita para su bebé.

La noticia del bebé le había dado mucha felicidad a Pan, Bra era como su hermana, y Goten su tío. Era algo perfecto, además que Pan había sido testigo y cómplice del amor de ese par.

Con cariño, Pan sentía con sus manos la suave textura de las cobijas y suéteres para bebés— Es precioso —dijo enternecida— tan suave y pequeñito.

Bra le dio una de sus miradas calculadoras y sonrió como cada que planea algo— mi hermano y tú deberían apurarse para que mi hija tenga con quien jugar.

Pan se sonrojó, pero en cierto modo le agradó la idea, cosa que no pasó desapercibida para Bra— ¿por qué estás tan segura de que será niña? —preguntó, cambiando el tema.

La princesa sonrió soñadora— Ay, Pan, soy mujer, y estoy segura de que pronto, cuando mi hermano te embarace, me entenderás.

—¡BRA! —Dijo Pan fuertemente sonrojada.

Ambas mujeres, junto con Kaiser, pasaron horas en el centro comercial. Se amaban, eran mejores amigas, y ambas no podrían estar más felices por la felicidad de la otra. Después de un rato se dirigieron al área de comida rápida, con mucha hambre y muchas bolsas enormes llenas de ropa para bebé.

Pan se sentó, y como siempre, su perro se acurrucó a un lado. Mientras, Bra fue a comprar unas pizzas. Con trabajo regresó a la mesa, pues llevaba varias cajas de pizza para dos hambrientas saiyan y unos refrescos… de pronto sus ojos se abrieron como platos con semejante escenita que tuvo que presenciar… —Oh por dios… —pensó sin saber que expresión poner y corrió al lado de su amiga.

—¿Qué ocurre? —dijo Pan confundida al ver a Bra tan agitada.

—¡No lo vas a creer! —dijo Bra con su tonito de chisme— ¡es Pares!

—¡PARES! —dijo Pan alzando su cuello para buscar su ki

Bra jaló a su amiga— no seas evidente, Pan, agáchate y ocúltate bajo las malditas pizzas.

—¡¿Bajo las pizzas?!

Ambas amigas se quedaron pensativas un rato y después sonrieron…

Siento que ya he vivido esto.

Deja vu.

Era como si hubieran vuelto a lo mismo, aunque ahora viendo el otro lado de la moneda.

—No lo vas a creer… —dijo Bra quisquillosa y miró al rubio que se encontraba junto con la castaña— está con Alek.

—¡¿Alek?! ¿el chico con el que salías? ¿el de la clase de francés?

Bra asintió— se nota que a esa perra le encanta llevarse mis sobras.

—¡BRA! —dijo Pan entre risas— no seas grosera.

La princesa simplemente se encogió de hombros— sólo bromeaba —le dijo, y realmente a estas alturas de la vida le daba lo mismo lo que Pares y Alek hicieran con su vida— tal para cual. —pensó Bra con cinismo.

Pan solamente sonrió y abrazó a su amiga. Tantos años y tantas aventuras juntas, la amaba demasiado y Bra también amaba a Pan. Siempre estarían la una para la otra, ayudándose a cumplir sus sueños. Ninguna dijo nada, pero ambas recordaron aquel día en el centro comercial en que comenzaron a decidirse por luchar para ser felices. Lo habían conseguido.

Después de un rato se les unió Jane Kurasaki, la amiga de Pan, venía usando un vestido azul cielo y traía su bastón en la mano, para guiarse. Bra vio que a su lado venía una mujer muy hermosa, alta, de tez muy blanca, cabello negro, lacio y largo y unos ojos muy hermosos color oscuro pero que reflejaban un tono ocre con la luz, a Bra le sorprendió que además de su cabello y ojos la chica también llevara un vestido y tacones negros, lo cual sólo hacía que resaltara su blanca piel de un modo muy hermoso y misterioso.

—¡Pan! —dijo Jane envolviendo en un cariñoso abrazo a su amiga. —¡Hola, Bra! —dijo animadamente al sentir a la otra chica y ambas se saludaron con cortesía.

Jane acarició al labrador de Pan, y después extendió su mano que fue alcanzada por la de la otra chica, ambas mujeres entrelazaron sus manos— Pan, te presentó a Sashima Kirigaya.

Sashima saludó a las dos chicas y pudo notar como Bra la miraba con curiosidad.

—Sashima es mi pareja. —dijo Jane apretando la mano de la chica de negro y Bra pudo percibir un ligero sonrojo en las mejillas de la castaña.

Pan sabía que Jane tenía a alguien, aunque nunca hablase de ello. Tenía entendido que Sashima había conseguido un trabajo en el extranjero para ahorrar el dinero necesario para una operación que podría devolverle la vista a Jane. Pan se enterneció y no pudo más que abrazar a Sashima, si era la novia de Jane entonces también era su amiga.

—Andando chicas —dijo Bra después de un rato y las cuatro mujeres y el perro se internaron nuevamente en los pasillos del centro comercial— tenemos muchas tiendas que recorrer. Queremos que Pan compre algo perfecto para su noche de bodas.

Las tres mujeres sonrieron cómplices y Pan sólo resopló, le esperaba una larga tarde en manos de Bra y compañía.


Sentados en la mesa de un bar, Trunks y Goten sostenían sus bebidas mientras charlaban animadamente. Ambos hombres mostraban un porte increíble y lucían guapísimos ante la vista de cualquiera.

—Es increíble todo lo que hemos pasado —dijo Goten mientras daba un sorbo a su whisky on the rocks— absolutamente nunca imaginé que terminarías casándote con Pan.

—Mira quién lo dice, Goten, no sé cómo aguantarás los caprichos de Bra.

El moreno sonrió mientras daba un trago a su bebida— Pensar que yo me convertiré en el padre de tus sobrinos y tú en el esposo de mi sobrina. Acá entre nos… ¿de verdad que no pasó nada en el viaje espacial?

Trunks hizo ojos al cielo e ignorando a Goten dio un sorbo a su Dirty Martini— por supuesto que no. —respondió después de un rato.

Goten sólo siguió bebiendo mientras pensaba en lo onírico del asunto.

Ambos jóvenes iban a terminar con las mujeres de que amaban, ellas eran mejores amigas al igual que ellos.

—Es bueno que papá tomará con calma el embarazo de Bra —dijo Trunks mientras dejaba su bebida en la mesa y se quitaba los lentes de pasta.

Goten sólo sonrió levemente— tu viejo es extraño —dijo con complicidad— pensé que me mataría y lo tomó muy bien.

Trunks sonrió, Vegeta sabía que Bra estaba vinculada con Goten y que separarlos solo dañaría a su princesa— todo lo contrario a Gohan… —dijo Trunks con ironía.

—¡Ni que lo digas! Casi me mata… literalmente. —respondió Goten haciendo un gesto dramático que a Trunks no le hizo nada de gracia— como sea —continuó el moreno— al final se resignó o se tomó bien las cosas, casi ni rezongó cuando le avisaron de la boda.

A Trunks se le revolvió el estómago sólo de recordar el incómodo momento en que tuvo que hablar con Videl y Gohan para pedirles su bendición para casarse con Pan. Videl estaba contenta, Gohan no tanto, pero al final lo tomaron bien.

Goten se quitó su cazadora de cuero y la dejó a un lado de la mesa— crees que si no estuvieran esas pequeñas preciosas escandalosas de por medio, ¿tú y yo nos habríamos vinculado?

Trunks comenzó a reír sonoramente mientras le daba un golpe en el brazo a Goten. Ambos rieron y comprendieron que eran afortunados por tenerse a sí mismos y por tener a Pan y a Bra a su lado. Ambas eran mujeres maravillosas y fuertes, al igual que ellos.

—De cualquier modo… felicidades. —dijo el moreno con sinceridad.

Trunks le dedicó una ligera sonrisa a su mejor amigo— igualmente Goten, felicidades.

Eran palabras sinceras, ambos se sentían felices por la prosperidad del otro. Habían estado juntos desde pequeños y en cierto modo siempre lo estarían. Así, entre conversaciones, bromas sinsentido y bebidas sofisticadas, ambos saiyans recordaron años de amistad que los unían, años de batallas y aventuras.

Ahora, ambos estaban a punto de iniciar una de las aventuras más importantes de su vida: formar su propia familia.


Y así los días fueron pasando. Pan se sentía agobiada, pero más feliz que nunca. Las mujeres Son y Brief la traían dando vueltas por la ciudad llevándola a pruebas de maquillaje, peinado, uñas. Escogiendo arreglos de mesa y decoraciones. Preparando los detalles para la que sería la boda más perfecta del universo.


En el otro lado del mundo, en una isla tropical, un chico de piel morena sostenía entre sus manos un sobre cuadrado, de tamaño mediano, color crema y de un fino papel grueso con textura; el sobre tenía un listón color rosa pastel muy claro que lo cerraba en diagonal; y en la parte inferior izquierda tenía una peonia rosa pastel. Era una flor preciosa, y el muchacho se preguntó cómo rayos había llegado tan fresca hasta su hogar, debía estar marchita… el chico rodó los ojos y pensó que sólo había algo con la tecnología y el buen gusto para lograrlo: la Capsule Corp. Uub dio una sonrisa de lado, pues en ese instante comprendió de que se trataba… después de todo en la parte superior derecha una T y una P estaban entrelazadas.

—Pan… —dijo con un suspiro mientras con torpeza retiraba el listón para abrir el sobre y encontrarse con una tarjeta muy elegante y una tipografía preciosa.

Brief Trunks

Son Pan

Tenemos el placer de invitarte a la celebración de nuestro matrimonio.

Sábado 9 de noviembre, 7 pm. Jardines de la Corporación Cápsula

Celebremos juntos la unión de nuestras almas. No sabemos de lo qué están hechas, pero las nuestras son de lo mismo.

TP

Y Uub sonrió porque hay ocasiones en que es lo mejor que puedes hacer. Él nunca tuvo las cosas fáciles, tenía una familia que sacar adelante y demasiados complejos. Demasiados problemas que solucionar y un pasado que superar. Sonrió porque aunque hubiera querido, nunca habría podido tenerla. Sonrió porque él era un buen hombre, que había tenido las cosas muy fáciles y que podría hacerla feliz, podría protegerla y amarla… del mismo modo que él mismo lo haría. Sonrió porque la amaba y su felicidad lo hacía feliz.


Pan se colocó una enorme sudadera con el logo de la Corporación Cápsula encima de su pijama y se recostó en su cama. Como siempre, en cuanto ella se tumbó, su perro la imitó, acurrucándose a un lado. De antemano sabía que no podría dormirse temprano a causa de los nervios.

Pan se revolvía en la cama, acomodándose en posición fetal, dando vueltas… no podía estar quieta. Con cariño acariciaba a Kaiser, aunque le estaba contagiando su ansiedad, pues el perro también se mostraba nervioso.

Tomó su teléfono diseñado por la Capsule Corp, especialmente para manejarlo por voz y tacto y se comunicó con Bra…— no puedo dormir —dijo haciendo un pequeño puchero.

Pudo escuchar como Bra suspiraba y también a su tío Goten preguntando quién era— Tienes que dormir —sentenció Bra— debes estar linda para mañana.

Pan suspiró y se mantuvo un rato conversando de trivialidades con su mejor amiga.

—A dormir, Pan… —dijo Bra después de un rato.

La morena asintió, resignada— te amo, Bra… —dijo después de un rato— Gracias.

—Yo también te amo, Pan —pudo escuchar la voz dulce y contenta de Bra.

Pan suspiró— Gracias por tanto. Por tantos años, por tanto apoyo… Buenas noches —dijo finalmente.

—Buenas noches, Pan. Eres mi mejor amiga.

—Descansa —dijo la morena con cariño.

—Tú también descansa. Mañana es el gran día.

Goten le quitó por unos momentos el móvil a Bra y habló unos momentos con Pan.

—Descansen, mándenle besos a mi sobrino. —Los tres rieron y después de un rato terminaron la llamada.

La morena suspiró, nerviosa… al día siguiente uniría de manera oficial su vida a la de Trunks. Con un nudo en el estómago y una terrible ansiedad, Pan se recostó en su cama, el labrador se acomodó en sus pies, calentándoselos y velando por su ama.

Pan susurró una pequeña oración, agradeciendo. Al despertar, su vida cambiaría por completo.


Bra aventó el móvil a un lado y se acurrucó en la cama al lado de Goten. La boda sería en la noche pero debía pararse temprano para arreglar a Pan.

Goten acercó a su princesa y la envolvió en sus brazos. Ambos se besaron.

—Buenas noches —le dijo Bra.

—Buenas noches, princesa.

—Te amo. —susurró ella con cariño.

—Me encanta dormir contigo entre mis brazos —le dijo Goten con complicidad y ella sonrió— te amo.

Además de abrazarla, Goten también pasó una pierna por encima de las de Bra, para tenerla así completamente sujeta. Después de un rato ambos jóvenes se quedaron dormidos y enamorados.


Trunks se recostó en la enorme cama de su apartamento, miró a su lado en el colchón y lo sintió vacío, frío… Sonrió. Esa era la última noche en que dormiría así… a partir del día siguiente Pan, su mujer, estará para acompañarlo y llenar esa soledad.


La noche cubrió la montaña Paoz y la Capital del Oeste. Todos durmieron con la esperanza de un futuro. De una vida juntos.


Al día siguiente, la morena fue despertando, lentamente, aunque ella no lo viera, el sol ya se había colado por sus ventanas y cubría su nívea piel. Al despertar, Pan sintió que había soñado algo importante, aunque no podía recordarlo. Era extraño, pero se sintió cerca de su abuelito, de Goku…

Deben ser los nervios. —pensó Pan y se estiró, desperezándose. Suspiró… le esperaban las horas más emocionantes de su vida.

—Hoy me caso… —dijo en un susurro…— hoy me caso con Trunks Brief.


22/07/2014

Notas de autora:

Okay... sé que no tengo excusa, pues tardé demasiado en actualizar el fanfic. Realmente estuve lejos de fanfiction hasta este verano que regresé.

Sinceramente fue algo raro. En cierto modo por primera vez estuve tan feliz que fue como si no sintiera la necesidad de crear historias, pues estaba viviendo mi propia historia. Pero como les dije en algún momento: no abandonaré las historias.

Una disculpa enorme, hoy he vuelto dispuesta a terminar A ciegas, esta es la primera parte del último capítulo. Quiero agradecer su apoyo, comentarios y sobretodo la espera. Discúlpenme y no se preocupen, que no tardaré en subir lo que sigue.

Es gracioso, siento que cuando empecé a escribir esto, en el 2011, fue como un Boom de los fanfics de TxP... y en cierto modo muchas autoras se quedaron después de un año pasmadas, sin escribir. Yo fui una de ellas y no sé qué pasó. De cualquier modo aquí estoy, y oh por dios, hoy se cumplen 3 años de la publicación de A ciegas. No lo puedo creer... estuve releyendo el fic y si bien creo que es infantil en unos aspectos, me trae buenos recuerdos... pensaba que ya no me gustaba, pero volviéndolo a leer me encontré con escenas hermosas y comprendí que realmente amo mucho este fic. Sí, le cambiaría muchas cosas, pero lo amo, en verdad. Escribir esto me ayudó mucho, a definirme como persona. Es una historia de amor, que escribí sin conocer el amor... ahora, estoy con el hombre más maravilloso y perfecto para mí, lo amo y en cierto modo su amor me inspira a seguir escribiendo.

Gracias por tanto, espero sus comentarios y les mando muchos besos. Nos leemos en el siguiente, como pueden ver personajes que aparecieron en algún momento están teniendo su breve aparición. Es como una despedida.

Los quiero.

Apailana*