Sabaku No Temari POV
¿Cómo se atrevía ese maldito criminal a besarme? Lloré por la impotencia y me quité de mala forma el kimono lanzándolo con fuerza hacia la ventana por donde se había marchado Itachi. ¡Sería imbécil! Encima se atrevía a decirme que me vistiera para que no cogiera frío… como si fuera yo la que había querido ponerse este asqueroso kimono de nuevo, era su maldita culpa. Me limpié los labios con el dorso de la mano intentando quitarme su aroma, intentando dejar de sentir su presencia en mí pero no había forma, seguía teniendo en mente su beso. ¿Por qué narices jugaban todos los hombres de Konoha conmigo? ¿No tenía suficiente ya con lo de Shikamaru que ahora venía el mismo Uchiha? ¿No había chicas más interesantes en su villa con las que ir a saciar sus ganas?
Lo peor de todo… es que encima a mí me tenía bien cogida, sabía perfectamente que no llamaría a los guardias para evitar que los matase, sabía que no llamaría a mis hermanos por la misma razón, estaba sola contra él, conocía demasiado bien mis debilidades, porque era débil a mis sentimientos, era débil cuando veía a la gente sufrir, no estaba dispuesta a ver más muertes en mi villa y menos a manos de Akatsuki y desde luego… Itachi podía matarlos a todos en un abrir y cerrar de ojos, esos ojos rojos eran demasiado fuertes para cualquiera. Me tenía a su merced, no podía pedir ayuda y se aprovechaba de eso.
¿Cómo podía pasarme esto a mí? Salía de una relación con un vago problemático y me venía un criminal clase S, no quería saber nada de los hombres y menos de los de Konoha, pero ahí estaba Itachi molestándome y encima parecía gustarle. Siempre me habían contado historias de él, que si era muy serio, que si no bromeaba, no se reía nunca, que era temible y conmigo sonreía… de hecho le gustaba tomarme el pelo como con lo del kimono ¿Por qué cambiaba su actitud conmigo? ¿Por qué conmigo sonreía? ¿Por qué no me había hecho esa habilidad que quería probar? No quería esperar a mañana, quería que acabase de una maldita vez y me dejase en paz, quería poder llorar tranquila en mi habitación, volver a mi vida pasada, entrenar a los nuevos ninjas y no volver jamás a Konoha, porque ser embajadora de ambas villas… se acabó para mí, no quería volver a ver a Shikamaru.
Miré el Kimono ahora arrugado en el suelo bajo la ventana y es que le había tirado eso por no tener nada más a mano que arrojarle a ese imbécil. Odiaba ese kimono, me recordaba a Shikamaru, me recordaba lo estúpida que fui por creer en sus palabras, por creer que podía ser tan femenina como lo eran las de Konoha, por creer que podía ser feliz al lado de él, pero no… los kimonos no eran para mí, por eso lloraba, por eso lo odiaba, yo era una ninja, no una mujer fina y recatada, era una shinobi, la guerra era lo mío, siempre fui altanera, siempre me creí mejor que las demás y es que me había criado con dos chicos… y no dos cualquiera… con Kankuro y con Gaara… el mayor asesino en su tiempo.
Me di cuenta que estaba desnuda cuando el frío entró por la ventana y tuve que buscar con rapidez el pijama y acercarme a cerrar. No pude evitar mirar un rato por la ventana por si aún podía ver a Itachi marcharse, pero no estaba, había desaparecido. Este chico era asombroso, puede que fuera un criminal y me cayese mal, pero tenía que reconocer que no era fácil entrar aquí y él había atravesado toda la villa sin ser descubierto y sin matar a nadie en el camino. Sonreí por primera vez… y es que los Uchiha eran asombrosos, jamás esperé ver algo así.
Me metí en la cama y dormí toda la noche tapada hasta arriba entre las mantas y es que las noches en el desierto eran terriblemente frías. Sé que teníamos la casa bien acondicionada a este clima… pero a veces aún tenía frío y eso que yo había nacido aquí y debía estar acostumbrada… quizá nunca nos acostumbramos del todo al frío ni al calor, porque por el día hacía un calor demasiado alto como para aguantarlo, pero así de difícil era el desierto. Nos criábamos en un clima hostil y duro, así salíamos los de Suna, nuestro carácter lo forjaba el mismo desierto.
Cuando me desperté, los intensos rayos del sol estaban golpeándome en la cara y me costó mucho abrir los ojos. Aún era muy pronto y decidí vestirme y bajar a desayunar. En el comedor estaban todos, mis hermanos y los alumnos de Kakashi que habían venido a ayudarnos con lo de Gaara. Naruto me miró de una forma extraña, como si estuviera preocupado por algo y cuando me senté en la mesa a desayunar, me di cuenta de lo que era… aún no había cogido el primer bollo cuando tocaron a la puerta y entró Shikamaru acompañado de su equipo… venían para hablar con el Kazekage sobre todo lo ocurrido y es que él era el embajador de Konoha.
Me levanté de la mesa disculpándome y comentando que se me había ido el apetito de golpe a lo que Shikamaru lo entendió perfectamente. Pasé por su lado pero fui directamente al pasillo saliendo de la sala. Me encerré en mi habitación cerrando la puerta y dejándome resbalar hasta el suelo empezando a llorar y es que no soportaba verle ¿Cuándo iba a terminar mi dolor? Había vuelto a Suna para no tener que volver a verle, pero estaba ahí, había venido.
- Temari – escuché su voz al otro lado de la puerta y no contesté – Temari por favor, tenemos que hablar.
Permanecí en silencio, sé que sabía que estaba aquí dentro, pero yo no quería contestarle, no podía hablar con él, no podía enfrentarle sin que mi corazón no se rompiera, no podía enfrentarle sin llorar recordando todo lo que había ocurrido entre nosotros.
- Sé que no quieres verme y lo entiendo – comentó a través de la puerta – me he comportado como un cerdo pero créeme… tú eres la chica a la que amo, quiero estar contigo, por favor… perdóname, fue un error, no volveré a cometerlo.
- Lárgate – le grité a través de la puerta – vete con tu error y déjame vivir tranquila, no quiero volver a verte.
Esperé unos segundos y no hubo contestación, creo que se había marchado, seguramente tendría cosas que hacer como embajador y no podía permanecer mucho tiempo aquí, al no haberle dado opción tuvo que seguir con su itinerario y aproveché para cambiarme a mi traje de combate y salir.
Visité la academia donde se iban a graduar los nuevos estudiantes y me asignaron uno de los grupos. Creo que ellos estaban felices por tenerme a mí, la hermana del Kazekage, eso ya era todo un honor, pero desde luego muy bien no lo pasarían, yo era dura en los entrenamientos, pero iba a prepararlos, iba a enseñarles todo lo que yo sabía hasta que pudieran pasar a otro profesor aún mejor que yo, hasta que aprendieran ellos su propio sistema de batalla.
Estuve aquella tarde con ellos y no dejé de mirar el cielo mirando y esperando al anochecer, sabía que Itachi Uchiha vendría esta noche, él lo había prometido. Había algo en él que me asustaba y había otra parte que me tranquilizaba ¡Era irónico sentirme así! ¿Cómo podía ser capaz de insultarle y a la vez temerle? No lo entendía, tenía el valor para enfrentarle y tenía el temor metido en el cuerpo, era una sensación tan contradictoria estar a su lado.
- Temari sensei – me llamaba uno de mis alumnos cuando me vio mirar al cielo que ya empezaba a oscurecer - ¿Ya podemos volver a casa? – me preguntó el más atrevido del grupo y sonreí.
- Sí, nos vemos mañana – les dije mientras les veía marcharse.
- ¿Ahora sólo vas a dedicarte a esto? – escuché la voz de Shikamaru a mi espalda.
- Sí – le dije – he dejado de ser embajadora, no volveré a pisar Konoha – le dije muy convencida mirándole fijamente y empezando a caminar hacia casa.
- Vuelve conmigo – me dijo cuando pasé a su lado
Ni siquiera respondí, seguí caminando y me marché del lugar para volver a casa, quería salir de allí, quería perderle de vista y en cuanto entré por mi habitación, lo primero que hice fue ir a darme una ducha. Había estado todo el día entrenando y la necesitaba. Ya estaba aclarándome el cabello cuando sentí la mano de alguien de nuevo tapándome la boca y me asusté, aunque imaginaba quien era, ya sólo por como siseaba indicándome que me callase, suponía que era Itachi. Me apartó la mano de la boca cuando se aseguró de que no chillaría pero se equivocaba, cogí con rapidez una de las toallas y me cubrí aunque el agua seguía cayendo sobre nosotros empapándonos.
- Eres… Sal de la ducha – le grité y él sonrió.
- Menudo mal genio – me dijo irónico – y yo que quería darte una sorpresa.
- ¿A ti no te han enseñado lo que es la intimidad? – pregunté.
- Puede que cuando vivía en Konoha… no lo sé, llevo mucho tiempo en una mugrienta base con todo criminales, no es que sigan a raja tabla las normas de conducta – me comentó – Ahora enserio… no quería asustarte – me dijo colocándose extrañamente serio.
- ¿Qué ocurre? – pregunté al ver su mirada
- Ya entiendo tus ojos – me dijo – te he visto con ese chico de Konoha – me comentó - ¿Qué ocurrió?
- ¿Qué más te da? Sólo eres un criminal, acabemos lo que viniste a buscar y márchate.
- Tenemos un problema en eso – me dijo serio – porque vine buscándote a ti. Lo de probar una habilidad era el pretexto, sí quiero probarla pero daba igual si era en ti o ponía las marcas en un kunai y lo lanzaba por ahí – me explicó y yo me sorprendí.
- ¿Qué buscas de mí Uchiha? – le pregunté – no tengo nada, sólo soy la pobre chica bruta de Suna.
- Eres más que eso Temari, pero tú no te has dado cuenta aún – dijo acercando su rostro hacia el mío mientras con su mano apartaba un mechón de mi rostro y acababa cogiendo mi mejilla antes de besarme.
Ni siquiera pude reaccionar, no sé si era su tono o sus palabras, pero le dejé besarme. Me dio igual el agua que mojaba ahora la toalla seca que había buscado para cubrir mi cuerpo de él o que él aún vestido y dentro de la ducha estuviera empapándose, me daba igual todo, le continué el beso, ¡Estaba besando al mayor criminal de todos! Estaba besando a Itachi Uchiha ¿Cuántas chicas habrían matado por eso? De Konoha todas.
- ¿Sigues odiándome? – me preguntó de golpe
- Sí – le dije
- ¿Por qué soy de Konoha?
- No – le aclaré – porque siempre vienes a escondidas como un criminal y me robas besos - Itachi sonrió.
- De criminal… a ladrón de besos, voy mejorando.
- Eres imbécil – le dije.
- Te he visto con aquellos niños – me comentó – creo que serás una buena instructora, aunque creo que eras una buena embajadora ¿Era por ese chico por lo que lo has dejado?
- ¿Ahora me espías?
- Pasaba por aquí, la vida del criminal es muy aburrida, sólo hago misiones cuando nos lo piden y no suele ser muy a menudo. Venga, salgamos del agua o acabaremos cogiendo una pulmonía – me dijo sonriendo.
No me quité la toalla en ningún momento y cuando salimos, Itachi fue dejándome agua por toda la habitación y es que estaba empapado, pero a él no parecía importarle. Creo que necesitaba hablar con alguien porque se sentó en uno de los sillones y me habló de Sasuke, de cuánto quería a su hermano, de que le preocupaba su Villa y quiso saber cosas de mi trabajo como embajadora, si habíamos tenido problemas con su villa o algo, pero realmente no había mucho que contarle, exceptuando todo el lío que había montado su hermano al irse de Konoha y a un Naruto persiguiéndolo por tierra, mar y aire. Itachi sonrió al saber que Naruto aún seguía tratando de hacer regresar a su hermano y lo único que dijo, es que era un cabezón y esperaba que entrase pronto en razón y volviera con su amigo a la villa.
Nunca me había imaginado a un Itachi como el que tenía frente a mí, parecía tan "humano", siempre lo había visto como el temible Uchiha, el que había asesinado a todos los de su clan y cuando me contó la verdad… no podía creerme como la villa, su propia villa había podido hacerle algo así, hacerle asesinar a toda su gente sólo para salvar a su hermano y a unos inocentes a los que no conocía, estaba en shock tras enterarme de eso y no pude evitar abrazarle.
Sentí sus manos agarrarse a mí con fuerza y creo que había estado demasiado tiempo con todo este sufrimiento dentro de él. Era imbécil por caer en estos enredos suyos ¿Lo hacía adrede para tenerme así? No lo sabía, pero acabó levantándose y empotrándome contra la puerta mientras nos besábamos con pasión. Le dejé jugar con mi lengua, yo misma lo había iniciado esta vez ¿Cómo podía excitarme tanto este chico?
- Temari… hablemos por favor – escuché al otro lado de la puerta a Shikamaru
Aquello hizo que siguiera besando aún con más pasión a Itachi. Cogí su rostro entre mis manos y le atraje aún más hacia mí besándole con más pasión y cuando se marchó finalmente Shikamaru de detrás de la puerta, Itachi me frenó en seco, creo que estaba algo molesto.
- ¿Qué ocurre? – le pregunté
- Así no – me dijo de golpe – no quiero besos vengativos – me aclaró – me has besado con más intensidad sólo porque le has escuchado a él, me utilizabas para vengarte de él y no quiero eso Temari, quiero que me beses a mí y sólo a mí, que lo hagas porque quieras hacerlo, no me gusta este beso – me dijo y me quedé impresionada e impactada – ya nos veremos, Temari – me dijo marchándose.
¿Qué narices había pasado? Vale… puede que tuviera razón, quizá haber escuchado a Shikamaru tras esa puerta me había puesto tensa y recordar su traición con Ino me había hecho desear vengarme. Tenía razón Itachi… Dios… que mal me sentaba ahora haberle utilizado como lo hice, él se había abierto a mí explicándome lo de su villa y yo… yo le había utilizado, me sentía miserable. Tendría que disculparme con él y eso lo tenía claro.
