Sabaku No Temari POV

¿Por qué le costaba tanto decidirse a quedarse las noches conmigo? No lo entendía, sé que era un problema enamorarme de él, tampoco creo que eso llegase a pasar aunque sinceramente… siempre le había tratado como a un criminal y ahora me daba cuenta, de que era el héroe de Konoha, él había salvado a esa villa, a sus habitantes a costa de la vida de todo su clan, había salvado a su hermano y mentía, era un gran mentiroso, hasta su hermano pequeño había caído en sus mentiras sin darse cuenta de que su hermano lo amaba más que a nadie. Itachi llevaba el mayor dolor que alguien podía llevar dentro de sí mismo, encerrado bajo esa gran coraza de frialdad y que había abierto conmigo, a mí me había confesado sus más oscuras verdades, había roto sus mentiras conmigo y eso me hacía pensar… que quizá era algo importante para él, aunque sólo fuera un poco.

Yo no le había contado nada de Shikamaru, supongo que intuía algo, al menos que me habían hecho daño aunque no se imaginase qué era exactamente lo que había vivido, pero yo no había vivido tanto como él, mi dolor no se podía comparar al suyo ni siquiera un poco. Yo no habría podido seguir viviendo si hubiera tenido que asesinar a mi familia, pero él lo hacía por su hermano, le seguía protegiendo. Ahora por una parte… sentía que odiaba un poco más a Konoha, ¿Cómo eran capaces de perder a su mejor Ninja y tratarlo como a un criminal después de todo lo que había hecho por ellos? ¿Es que no eran humanos? ¿No tenían sentimientos? Me daba tanta lástima por todo lo que pasaba Itachi y sólo esperaba que no me hubiera contado una de sus tantas mentiras, pero viendo como estaba de afectado mientras me contaba su historia, creo que decía la verdad.

Esperaba que tomase en cuenta mis palabras y mañana volviera a visitarme aunque no lo sabía, Itachi tenía tanto o incluso más carácter que yo, no sé si en las discusiones podía ganarle, pero esperaba que fuera así, esperaba que acabase cediendo él aunque no acostumbraba a perder ni una batalla, necesitaba que perdiera esta, necesitaba que viniera y es que ya me estaba acostumbrando a sus visitas. No me había enamorado ni mucho menos, pero me sentía muy cómoda hablando con él, me divertía con sus bromas, con sus locuras, me divertía cada vez que hablaba para contar algo y es que no era el chico serio del que había oído hablar, era un hombre muy protector, había salvado su villa, a su hermano, me salvó a mí, me devolvió a mi hermano, había protegido a mis guardias porque entraba y salía sin matar a nadie, él no era un criminal como todos lo pintaban.

Dormí sola aunque tampoco dormí mucho, pensaba en Itachi y me carcomía por dentro pensando solamente en sí mañana Itachi vendría o no. Sé la duda que tenía, yo también la tenía. ¿Estaba dispuesta a sacrificar toda mi vida por poder conocer a ese chico? La respuesta ahora mismo era un sí, no me hacía falta el amor, no me hacía falta un Ninja que me quisiera, ni hijos, no me hacía falta nada… sólo podía pensar en él y no sé por qué me había afectado tanto, pero aquella sonrisa que tan pocas veces sacaba me había cautivado, su forma de defenderme… de buscarme en el mismo desierto para traerme de vuelta sana y salva, su forma de respetarme no queriendo volver para no hacerme daño, sé lo que pensaba… pensaba que viniendo por las noches solo me utilizaba, que no podíamos llegar a nada porque jamás podríamos estar juntos y no quería que nos pudiéramos enamorar el uno del otro para luego sufrir… pero yo ahora mismo… le debía demasiado, le echaba de menos y puede que le insultase y le llamase criminal, pero… me hacía falta, con él dejaba de pensar en Shikamaru, me hacía sonreír y necesitaba que estuviera aquí para llevarse mi dolor, él también necesitaba que alguien mitigara su dolor por lo de su clan, por lo de su hermano.

Me di cuenta al acostarme en la cama de algo… Itachi entraba con la habilidad de Minato, tenía que haber dejado algún sello en mi habitación para poder transportarse hasta aquí y entonces… me puse a buscarlo. Quería encontrarlo, quería aprender cómo narices era capaz de hacer esa habilidad porque si yo era capaz de aprenderla, podía ir hasta su base utilizando el mismo sistema, tenía que haber dejado otro sello allí, así es como se estaba moviendo ahora, de un sello al otro. Por mucho que busqué por mi habitación, no encontré nada y eso que la desordené entera, tanto… que cuando moví algunos muebles, hice ruido y vino Gaara preocupado a ver si me ocurría algo.

- Temari – me dijo abriendo mi puerta y entrando para ver el desorden de habitación, se quedó sorprendido - ¿Se puede saber qué haces a estas horas?

- Reordenar mi habitación – le dije inventándome una excusa y él se quedó perplejo.

- ¿No podías hacerlo por la mañana? Podía haber pedido a algunos guardias que vinieran a ayudarte a mover los muebles de sitio.

- Es que no podía dormir y ya sabes cómo somos las chicas… - le dije sonriendo – me he puesto a pensar en cómo decorar la habitación.

- Temari… tú nunca has sido como una chica – me dijo – eras más como… un Ninja – me comentó – no pensabas en ordenar ni decorar habitaciones, pensabas solo en entrenar y hacerte más fuerte.

- Pues… ya iba siendo hora de que empezase a pensar en esas cosas – le dije sonriendo.

- Que rara estás desde que volviste de Konoha – me dijo – buenas noches Temari y por favor… intenta no hacer mucho ruido, todos duermen.

- Claro, lo intentaré.

Nada del sello. Mi hermano se marchó y aunque lo busqué un rato más, no vi nada, ese maldito sello no sé donde lo había puesto y tenía que estar en esta habitación. Al final acabé rindiéndome a saber qué había hecho con ese sello. Todo ese día me lo pasé con los alumnos entrenando o más bien ellos entrenaban, yo me distraía mirando el cielo y pensando si vendría esta noche o no…la respuesta, fue un no.

A las doce de la noche aún no había aparecido y harta de esperar cumplí mi amenaza, saldría a buscarle aunque eso me llevase la vida eterna, me daba igual, pero conmigo nadie jugaba, a mí nadie me ganaba una discusión, así que me vestí con el uniforme y cogí el abanico atándolo bien con el cinturón, pero cuando fui a salir por la ventana, su voz me hizo girarme.

- Que cabezota eres – me dijo y sonreí al verle tras de mí.

- Siempre cumplo lo que digo – le dije.

- Ya lo he visto, esperaba que no lo hicieras. Esta batalla me la has ganado – me aclaró – pero no te acostumbres.

- Eso ya lo veremos – le dije acercándome a él y besándole

Me besó pasando su mano por mi mejilla mientras me acariciaba, sé que él tenía tantas ganas como yo de ese beso y no podía decirme que no le gustaba porque no pensaba en vengarme, sólo pensaba en disfrutar con él, en disfrutar esas pocas horas que ambos podíamos estar juntos. Le empujé hasta la pared y escuché como su espalda la tocaba, pero él no me soltó, lejos de eso pasó su mano libre por mi cintura para acercarme aún más a él para poder profundizar el beso, hasta que pareció darse cuenta de algo y me paró.

- Esto no está bien Temari – me dijo

- No volvamos a lo de ayer – le dije

- Soy un criminal Temari, no puedes estar conmigo.

- Tú no eres un criminal, eres un héroe – le dije – salvaste a toda esa gente de tu villa de una revuelta, los Uchiha los habrían aniquilado a todos, las otras villas habrían acabado con Konoha, los salvaste.

- Nadie lo sabe – me dijo

- Lo sé yo y es lo que importa, me da igual lo que piensen de ti, para mí eres un héroe Itachi.

- A mí no – me comentó – no quiero involucrarte en mi vida criminal, tú no eres como yo, no quiero que te pase nada malo ¿No lo entiendes? Te siento importante, lo suficiente como para no tratarte como tratan mis compañeros a las mujeres con las que se acuestan, yo no quiero solo acostarme contigo Temari. Querría conocerte, estar contigo siempre, tener una relación seria.

- Tengámosla… las noches serán nuestras Itachi, eso no nos lo pueden quitar.

- Pero no podré darte nada, ni hijos, ni ser tu esposo…

- Me da igual.

- No quiero que te quedes sola ¿Qué ocurriría si muero Temari?

- Por favor Itachi… intentémoslo, solo intentémoslo, dame la oportunidad.

Lo pensó bastante y al final acabó aceptando en venir por las noches, pero ni siquiera hablamos más de tener una relación seria, sabíamos que sería imposible, pero al menos… le tenía las noches para mí, estaría conmigo y es lo único que me importaba, sabía que jamás podríamos estar juntos, el héroe de Konoha tampoco se fijaría en una chica como yo, pero al menos, parecía sentirse a gusto hablando conmigo y eso era lo importante, porque yo también me sentía a gusto con él.

- Deberías dormir – me comentó – estás cansada, mira como tienes los ojos de rojos – me dijo con una sonrisa.

- Quédate a dormir conmigo – le pedí

- Me tumbaré un rato contigo, pero no puedo dormir, al alba debo irme – me comentó

- Es suficiente – le dije sonriendo.

Ambos nos tumbamos en la cama y nos tapamos con las mantas, ni siquiera quise ponerme el pijama, me recosté apoyando mi cabeza en su pecho mientras él pasaba el brazo por mi espalda acercándome a él y me acariciaba la mano que había dejado en su fuerte abdomen. A veces entrelazaba mis dedos a los suyos y sonreíamos. Me sentía segura a su lado, tenía la certeza de que no se propasaría conmigo, no me buscaba por el sexo, sólo me acariciaba y me besaba de vez en cuando, sólo me contaba cosas y hablábamos, pero yo me sentía muy a gusto con la cabeza recostada sobre su pecho escuchando como latía su corazón.

- ¿Dónde pusiste el sello? – le pregunté y él sonrió.

- En el lugar más visible – me dijo levantando la cabeza hacia la pared donde estaban mis Kunais y me di cuenta entonces… de que había allí un Kunai diferente con el sello en el mango. – si quieres ocultar algo, a veces es mejor dejarlo a la vista.

Sonreí pero también noté como se quedaba absorto mirando el kunai con los sellos, creo que echaba de menos su villa, echaba de menos su antigua vida, a su familia.

- ¿No le contarás la verdad a Sasuke? – le pregunté.

- No – me dijo muy seguro – no quiero que vea a su clan como un desprestigio, no quiero que los odie por lo que trataron de hacer. Si se enterase… sé que me comprendería, pero no quiero que odie nuestra villa – me comentó – las últimas palabras de mi padre fueron que le cuidase, que le protegiera y pensaba hacerlo aunque no me lo hubiera pedido, me dijo que estaba orgulloso de mí y es la primera vez que he llorado, no podía matarlos – me confesó – me obligó mi padre, me dijo que dejase de temblar, que lo hiciera, que no pasaba nada y siempre estaría orgulloso de mí, dijo que su dolor acabaría antes que el mío – me dijo – tenía razón, no puedo olvidar lo que hice, asesinar a mi familia fue lo más difícil que me ha tocado hacer en la vida, no se lo deseo a nadie, pero todo fue por salvar a la villa.

No pude evitar besarle intentando calmarle, intentando hacer que se sintiera mejor y es que creo… que todo ese sufrimiento que llevaba dentro, tenía que sacarlo y me había elegido a mí para compartir el dolor, yo podía hacerlo, compartiría lo que hiciera falta con tal de hacerle sentirse mejor, quería aliviar su pesada carga y él me besó también. Ni siquiera recuerdo cuando me quedé dormida, pero sé que me estaba contando una historia sobre él y Sasuke cuando fueron a cazar un jabalí. Cuando me desperté al día siguiente, era de día, el sol me daba en la cara pero Itachi… ya no estaba.