Sabaku No Temari POV
Itachi estaba muy raro, no dejaba de mirarme y acariciarme el cabello que caía sobre mi mejilla. Sé que le ocurría algo, sé que me ocultaba cosas… pero así era Itachi, él siempre ocultaba cosas, era el mayor mentiroso que había pisado esta tierra, pero aún así, yo confiaba en él, era tan extraña esta sensación, saber que me ocultaba cosas y confiar en él… no lo entendía como podía ser así, pero Itachi conseguía que lo imposible se hiciera posible, este chico era sorprendente.
- ¿En qué piensas? – le pregunté sonriendo.
- Nada en particular – me dijo – sólo te miraba
- ¿Por qué? – le pregunté.
- Porque eres preciosa
- ¿Por qué siempre me dices eso? – le pregunté sonrojándome.
- Porque no te lo crees – me dijo sonriendo sin dejar de acariciar mi mejilla con su pulgar – ¿Sabes que me gustaría quedarme, verdad? – me preguntó.
- Sí, pero tienes que irte ¿No? – le comenté y él asintió.
- Lo siento preciosa… me gustaría poder darte más tiempo, pero no puedo.
- Lo sé, ve, nos veremos esta noche.
- Sí – me dijo levantándose - ¿Estás bien, verdad? – me preguntó aún dudando por lo de anoche.
- Sí, tranquilo – le comenté aunque me sentía como si me hubieran dado una paliza, me dolía todo el cuerpo, tenía agujetas hasta en lugares que no sabía que podía tener, pero no se lo dije, no quería preocuparle.
- ¿Seguro que estás bien Temari? – me preguntó de nuevo como si no se lo creyese.
- Sí – le respondí con mayor seguridad cogiéndole de la capa de Akatsuki y atrayéndolo hacia la cama de nuevo para besarle - ¿Te parezco que estoy mal? – le pregunté sonriendo.
- Vale – me dijo sonriendo besándome para luego levantar la rodilla del colchón y caminar hacia el Kunai – te veo esta noche.
Ni siquiera me dio tiempo a decirle nada, se marchó con rapidez y es que tenía que irse, lo sabía, pero aún así me dolía cada vez que se alejaba, a veces pensaba que despertarme con él todos los días… ya no era suficiente, quería poder estar con él siempre, no ocultar lo nuestro, pero sé que sería imposible. La única cosa que Itachi no podía convertir en un posible, era nuestra relación, eso siempre sería un imposible para nosotros.
Me levanté con dolor y miré las sábanas, tenía que quitarlas enseguida antes de que alguien entrase en mi cuarto, porque aunque no había sangrado mucho, alguna pequeña mancha había y las quité con rapidez metiéndome al baño para lavarlas yo misma, no quería que nadie se enterase de esto, aunque la puerta sonó justo cuando estaba casi acabando. Escuché como trataban de abrir pero no podían.
- Temari, ábreme – me dijo mi hermano Gaara - ¿Por qué te has cerrado? – preguntó extrañado.
Salí todo lo rápido que pude con este dolor y le abrí la puerta tratando de recomponerme y aparentar que estaba perfectamente, aunque no lo estaba, pero no dejaría que pudieran encontrar ni un rastro de Itachi Uchiha. Gaara entró y miró a la habitación extrañado mientras yo miraba toda la habitación tratando de calmarme, tratando de revisar que no hubiera nada sospechoso que nos delatase.
- Tu nunca cierras la puerta Temari ¿Hay algún motivo para cerrar con cerrojo? – me preguntó.
- ¿Te parece poco motivo tener a ese imbécil de Shikamaru por la casa? No me fiaba y prefiero cerrar – le comenté.
- Cierto – me dijo Gaara – yo tampoco acabo de fiarme de él después del daño que te hizo, pero no puedo tirarlo de la casa, no sería una buena relación con Konoha si tiro a su embajador a la calle – me comentó.
- No, no sería muy conveniente – le dije – pero no puedes oponerte a que cierre la puerta entonces.
- Si, tienes razón – dijo de golpe mirando hacia una de las esquinas - ¿Qué es eso? – me preguntó extrañado - ¿Desde cuánto tienes esto? – me preguntó cogiendo el Kunai de Itachi con el sello grabado.
- Es un regalo de Konoha – le mentí – ya sabes… era embajadora, me lo regaló la Hokage – le comenté.
- ¿Tsunade te lo regaló?
- Sí.
- ¿Por qué lo haría?
- Ni idea, la próxima vez que vaya a Konoha podría preguntarle si quieres – le comenté y así le quité importancia al Kunai, porque lo dejó en el sitio donde estaba.
- Temari… ¿Por qué has deshecho la cama? – preguntó caminando hacia el baño y viéndolas todas mojadas ahora por haberlas lavado yo - ¿Sabes que tenemos gente que hace estas labores, verdad? – me preguntó
- Sí, pero es que sudé mucho anoche y no quería preocuparte… fue sólo una pesadilla Gaara.
- ¿Y estás bien?
- Sí, estoy perfectamente.
- Que rara estás Temari – me dijo de golpe – arréglate y baja a desayunar, te esperamos abajo y por favor… déjale las sábanas a las personas del servicio.
- Enseguida iré – le dije y cerré la puerta con rapidez dejando de fingir que no me dolía todo el cuerpo, de verdad que este chico un día iba a acabar conmigo, pero como me gustaba.
Me fui a la ducha, necesitaba una ducha y tranquilizarme por todo lo que estaba pasando ¿Cuánto podría ocultarle esto a mi hermano? Si Gaara se enteraba podía armarse un gran problema, él no aceptaría que viera a Itachi, él le había capturado, lo habían matado, le habían extraído el demonio ¿Cómo aceptaría que estuviera su hermana con un criminal clase S de Konoha? Jamás lo aceptaría, por mucho que yo le dijera que le amaba, no aceptaría nada de mis sentimientos, no aceptaría a Itachi y al ritmo que iba… no sé cuánto tiempo podría ocultarle las cosas, estaba claro que sospechaba que me ocurría algo, no paraba de tenerme en su punto de mira, me observaba tratando de comprender que me ocurría.
La ducha me vino bien, me quité todo el sudor y me relajé pero cuando salía buscando la toalla, me di cuenta de que en la parte baja de mi vientre estaba el sello que Itachi me había colocado, no pude evitar sonreír, en parte me hacía sentir bien, sabía que yo sería de él, sabía que él me protegía estuviera donde estuviera, sabía que le importaba y eso era lo único que me importaba a mí. El problema que tenía ahora, era mantener esto oculto, no podía dejar que nadie lo viera, puede que no supieran lo que era, sólo era un sello, ni siquiera deberían deducir que podía ser de un Uchiha, pero por si acaso… ¿Qué les diría si me lo encontrasen? ¿Qué me había tatuado? Creo que Itachi era un mal ejemplo… me estaba volviendo igual de mentirosa que él. Menos mal que con el vestido… en principio nadie debería ver ese sello.
Cuando bajé a desayunar, todos estaban ya allí y no pude evitar hacer alguna mueca de dolor al sentarme pero sólo una persona se dio cuenta, justamente Naruto que estaba frente a mí. La verdad es que esta misión que tenían para encontrar a los de Akatsuki se les estaba alargando ya demasiado aunque yo esperaba que no encontrasen jamás a Itachi. Si ellos supieran lo cerca que lo tenían todas las noches…
Salí de casa para ir a buscar a mi grupo de alumnos cuando Naruto vino corriendo detrás de mí llamándome. Me giré a mirarle y me detuve para esperar a que llegase hasta mí. Venía con su sonrisa tan típica de él, esa que contagiaba a todo el mundo y se decidió a acompañarme hacia la academia.
- Temari… - empezó de golpe - ¿Estás bien? – me preguntó
- Sí Naruto, estoy bien – le comenté.
- Temari… no me mientas, sé que ocurre algo y sé que es algo malo. Shikamaru me ha contado que vio a Itachi entrar por tu ventana.
- Será… chismoso – le dije y él se sorprendió - ¿A cuántos más se lo ha dicho? – pregunté.
- A mí solo, creo, dice que seguramente viene a por mí.
- Ven aquí Naruto, necesito que me guardes un secreto, necesito que me ayudes, por favor.
- Temari, sabes que yo por ti hago lo que seas, pero no te metas en problemas.
- No estoy en ningún problema… al menos si Shikamaru deja de ir contando esa maldita historia.
- ¿No te ha hecho nada Itachi? – me preguntó mirando a su alrededor para evitar que nos escuchasen.
- No me ha hecho nada malo – le dije – de hecho Naruto… estoy enamorada de Itachi – le confesé.
- ¿Estás loca? Es un criminal Temari ¿ES por ti por lo que viene? ¿No me busca a mí?
- No Naruto, no te está buscando a ti, pero por favor… no puedes decir nada de esto, necesito que me ayudes, necesito que alejes a Shikamaru de mi vida, si me descubre hará que lo maten y no es como la gente piensa, Itachi es una buena persona, te lo prometo.
- Temari…
- Por favor Naruto, confía en mí si no lo haces en él.
- Está bien – me dijo Naruto – te guardaré este secreto pero lo hago por ti, no por él. Si tú me dices que lo haga, te ayudaré en lo que sea. ¿Qué necesitas que haga exactamente?
- Que mantengas a Shikamaru lejos de mi habitación por las noches.
- Eso creo que puedo hacerlo – me dijo
- Y a mi hermano – le comenté
- Eso es algo más complicado, está preocupado por tu comportamiento… pero teniendo en cuenta lo que haces por las noches y con quien… me hago una ligera idea de por qué está preocupado por ti, yo también empiezo a estarlo.
- No es lo que tu piensas Naruto – le intenté explicar – es un buen chico.
- Un buen chico que asesinó a todo su clan y mató a tu hermano… y que trata de matar a Sasuke.
- No es así Naruto, por favor… creéme.
- ¿Sabes algo que no me estás contando, verdad?
- No puedo contártelo, se lo prometí, tienes que confiar en mí.
- Está bien, haré lo que pueda, cubriré tus mentiras todo lo que pueda.
- Gracias, Naruto – le dije dándole un beso en la mejilla y él se sonrojó.
- ¿Estás segura Temari de lo que estás haciendo?
- Sí – le dije – créeme, sé que es él con quien quiero estar, sé que él es quien estaba destinado para mí.
- ¿Y si te equivocas? ¿Y si sólo te utiliza?
- Entonces será mi error Naruto, sólo mío.
- Ten cuidado, sólo ten cuidado – me comentó.
- Lo tendré Naruto. Gracias por todo.
- Yo siempre estaré aquí para ayudarte y lo sabes. Por cierto... por tu forma de caminar... entonces... ¿Es bueno en la cama? - me preguntó burlándose de mí y yo no pude parar de reír.
- Sí - le respondí sonriendo a la vez que me sonrojaba, pero él sonrió para calmarme.
Me despedí de Naruto un poco más tranquila gracias a que por lo menos… tenía un aliado, tenía a alguien con quien contar, alguien que me ayudaría, alguien que me apoyaría y estaría conmigo, alguien a quien poder contarle mis sentimientos, alguien que me respaldaría.
Entrené con mis alumnos o más bien ellos entrenaron porque yo estaba destrozada, no podía ni moverme. Cuando llegué a casa ni siquiera tenía ganas de cenar, me acosté en la cama y me quedé dormida al instante. Me desperté únicamente cuando sentí como Itachi acariciaba mi mejilla con suavidad. Le miré y sonreí sin poder evitarlo y él también me sonrió mientras acariciaba ahora mi cabello.
- ¿Por qué no me lo dijiste? – me preguntó – mírate, estás muy cansada.
- No quería preocuparte – le dije y él sonrió.
- Siempre me preocupo por ti.
- ¿Te quedarás aquí conmigo?
- Sí – me dijo – pero hoy… dormiremos.
- ¿La cucharita entonces? – le pregunté y él sonrió.
- Ven aquí pequeña – me dijo agarrándome por detrás y pasando su brazo por mi cintura agarrándome y podía sentir su respiración en mi cuello.
Me gustaba sentirle detrás de mí y sé que era una tontería, pero aunque hoy no tuviéramos sexo, sé que a él no le importaba, estaba conmigo y eso era suficiente para mí, sentirle cerca era bastante. Agarré su brazo colocando el mío encima y él sonrió mientras entrelazaba mis dedos con los suyos y me dejaba abrazar. Al final, me quedé dormida sintiendo el calor que desprendía su cuerpo y al alba, como todas las mañanas, se marchó tras despedirse de mí.
