Capítulo 3: Artificial love.
Disclaimer:
Tokyo Ghoul: Los personajes no me pertenecen, le pertenecen a Sui Ishida.
Advertencia: Teorías locas que me han contado. Insinuación de parejas de tipo yaoi u homosexual si no te gusta, no lo leas. Un poco de OOC. Spoiler.
La historia es mía para ustedes~.
N.A.: Bueno, muchas gracias por seguir la historia y a todos ellos que le dieron Follow/Fav o me dejaron un Review ¡Estoy muy agradecida! Muchas gracias~.
Kimi, Koi y Xilondruum: Muchas gracias por sus palabras, de verdad son inspiradoras, no saben lo bien que me hacen sentir~. –Inserte corazones gay's en todas partes.-(?) ¡Los amo!
…Don't tell me cause it hurts
I know what you're saying
So please stop explaining
Don't speak…
Souta vigilaba cuidadosamente a la joven mujer de cabellera morada, había estado detrás de ella unas semanas antes, buscando el punto en donde pudiera tener un encuentro limpio, sin tener algún tipo de molestia. Chasqueo la lengua, había pensado en mil maneras de capturarle, pero muchas de estas implicaban un riesgo. Bufo mientras acomodaba el mechón rizado que cubría una parte de su rostro, era obvio que no quería tener tanto daño; la opción qué más le convencía, era el hecho de que había escuchado que un investigador preparaba una trampa para la señora Fueguchi, era una buena opción sin tantos riesgos, incluso la atención se desviaría a las palomas y nadie pensaría en ellos, el único problema era convencerle para que pasara por ahí.
Miro a la joven salir de una librería y dirigirse a Anteiku, desde hace varias semanas se había dado cuenta de que solía pasar mucho tiempo ahí.
-Señorita Rize ¿Qué es lo que le ve de interesante a ese lugar?
Lanzo la pregunta al aire, realmente pensaba que era porque el señor Yomo estaba ahí, pero sabía perfectamente que él no solía trabajar en la dichosa cafetería, lo que creo un poco de curiosidad en él. Paseo sus ojos por enésima vez, mirado el lugar donde había perdido contacto visual con la chica. Sabía que aún estaba ahí, no había otro tipo de salida, así que no podría irse sin que lo supiera.
Después de unos cuantos minutos más, sus ojos se encontraron con la reluciente cabellera de la chica, que salía del lugar, sabía que no era el momento adecuado, pero podría intentar convencerla.
-¿Rize, cierto?
La muchacha giro levemente su cabeza, con la máscara de inocencia que siempre traía sobre su perfecto rostro. Sonrió un poco, cerrando sus ojos para saludarle.
-¿Mh? Si no mal recuerdo, eres Souta.
-Oh, aun me recuerda señorita.
La mujer lo inspecciono un poco, sin decir una sola palabra, lo que orillo al otro a seguir con la "conversación".
-He escuchado que Tsukiyama quiere que usted entre al restaurante ghoul.
-Oh, sí, pero no estoy interesada.
La mujer le dedico una leve sonrisa, mientras llevaba sus dedos a rozar levemente sus labios; Souta sabía perfectamente que era su tipo de "encanto" por lo que solo sonrió en respuesta, él no caería tan fácil.
-Oh, ya veo, es una lástima saberlo, hubiera sido magnifico tenerla cerca.
La chica asintió.
-Dígame, ¿Esta muy ocupada? Me gustaría hablar un poco más con usted.
La mujer suspiro un poco arqueando una ceja, pero finalmente asintió a la propuesta. Souta camino junto a ella, manteniendo cierta distancia entre ellos.
-¿Cómo le va con los territorios de caza?
-Pff, el viejo me ha dicho que no puedo ir por ahí causando problemas, así que tome el territorio de alguien más.
-Seguir las reglas es aburrido.
Rize asintió con simpleza, sin cesar el paso.
-Hablando del viejo, la he visto mucho en Anteiku ¿Le gusta el café de ese lugar?
La mujer soltó leves risas al escucharlo, mientras le veía por encima de los lentes.
-Me gusta un humano de ahí.
-¿Un cliente?
-Algo así~ Es bastante ingenuo.
-Oh, ya veo, es un nuevo objeto de diversión.
Rize hablaba con tal naturalidad, que incluso era extraño, pero los dos eran ghouls y ella pensaba que él solía alimentarse de la misma forma que Tsukiyama. Souta se detuvo de repente, bueno, ese "nuevo objeto" podría serle útil de alguna forma, además del territorio, sería una oportunidad que podría no costarle uno o dos brazos.
-Mh, señorita, conozco un lugar donde podría casarle sin problemas ¿Sabe?
Rize le miro enarcando una ceja, mientras se detenía unos pasos enfrente de él.
-Bueno, está cerca de una construcción, si tiene suerte, por las noches está completamente solo, no habría ninguna clase de riesgos.
La chica lo miro seriamente, sin creer aun lo que estaba diciendo. Souta lo sabía, no era como si fuese a confiar plenamente en él, ese no era el instinto de un ghoul.
-Bueno, solo decía, puede ir si quiere.
Souta se encogió de hombros, tratando de restar importancia a su comentario, pero era una manera de convencer indirectamente a la chica.
-Sí, supongo que está bien.
Souta sonrió complacido, mientras sacaba un papelito dándole la dirección del lugar solitario.
-Si se anima, esta es la dirección.
La chica tomo el papel con cierto desdén y lo guardo en uno de sus bolsillos. El pelinegro simplemente hizo un gesto con la mano y se dio media vuelta.
-Bueno, es algo tarde y tengo cosas que hacer, así que nos veremos después, señorita Rize.
La mujer asintió sin hacer algún tipo de gesto, simplemente siguió su camino en silencio. Bueno, tal vez la había convencido.
~ . . . ~
El pelinegro vagaba por los techos de los edificios más altos; inspeccionaba cada rincón en busca de la chica con cabellera violeta, hace horas que la joven había entrado a un lugar en compañía de un chico.
-Conque era él, señorita Rize, realmente su cuerpo es perfecto, podría devorarlo enseguida.
Souta jugó levemente en la orilla de techo, su cuerpo amenazaba con caer al suelo si perdía el equilibrio, pero no lo haría. Pasaban los minutos sin que se viera ni un rastro de los dos jóvenes, hasta que un leve movimiento se hacía presente, eran ellos, caminando hacia la calle.
-Señorita Rize ¿Ahora dónde va?
Les siguió por lo alto, sin hacer un tipo de ruido alguno, tenía que ser cauteloso, no podría darse el lujo de desperdiciar tan buena oportunidad; Los tramos pasaban y los dos chicos aun hablaban de las cosas que tenían en común.
-Esto es aburrido, apresúrense, no he venido a ser chaperón de nadie.
Miro al cielo, la oscuridad se iba haciendo presente, era perfecto, el abrigo de la noche era su mejor compañía. Sus ojos se desviaron nuevamente a los dos "tortolos" que se habían detenido, al parecer, el joven iba a tomar otro camino.
-Mala suerte, señorita.
Souta inspecciono los movimientos de los dos chicos, lo mujer parecía ser tan delicada, amenazaba con romperse si la veías de esa forma.
-Uh, señorita Rize, no me diga que lo dejara ir siendo una oportunidad perfecta.
No podía escuchar mucho, pero los movimientos corporales, le daban a entender que el chico había caído directo en su trampa. Sabía que los encantos de esa mujer eran grandes y no le sorprendía que el chico hubiese creído todo lo que le dijo.
-Niño ingenuo.
Souta negó un par de veces, sin dejar de lado el ritmo con el que daba cada paso. Si los veías así, los dos realmente parecían una pareja de enamorados comunes y corrientes.
Después de un rato, miro como la chica se detenía, realmente había tomado su consejo y lo había llevado hasta la dirección donde estaba la construcción. Era obvio que estaba a punto de atacar, solo buscaba la mejor manera de hacerlo.
-Mh, señorita Rize, realmente no pensé que fueras a creerme.
Podía observar cada cosa, los pasos que la joven daba, el nulo espacio que había entre los cuerpos de los dos adolescentes y por sobre todo la enorme boca hundiendo sus dientes sobre el hombro del chico. La Rize encantadora había pasado a un voraz monstruo come humanos.
-Uy, la elegancia de esa bella flor ha desaparecido.
El rostro horrorizado del chico era incomparable, realmente con eso estaba de acuerdo con la chica, su expresión era exquisita.
-Oh, vamos niño, corre, no se lo hagas tan fácil.
Los siguió con la misma rapidez con la que el chico corría por su vida, bueno, no creía que fuese tan divertido ver cazar a alguien. Se posó sobre la construcción junto a un par de vigas de acero, mientras el débil cuerpo del muchacho era atravesado por una de las garras del Kagune de Rize.
La oportunidad era perfecta, estaba justo debajo de él, si no hubiera sido por ese niño, tendría más trabajo que hacer.
-Gracias niño, la has traído hasta aquí, no te preocupes, es hora de que yo me encargue de esto.
Con la fuerza de una de sus piernas, empujo con todo las vigas, haciendo que cayeran al vacío, justo donde Rize iba pasando. Asomo su cabeza, mientras el estruendoso sonido de las vigas cayendo sobre el delgado cuerpo de la chica, se formaba con furor.
"¿Por qué… tú?"
No, definitivamente, la expresión de Rize era más exquisita que la del joven.
-Lo siento señorita Rize, realmente me agradaba…
Hizo un signo de paz con sus dedos, mientras soltaba un par de risitas al aire.
-Pero su presencia molestaba a el señor Uta, lo que se convertido en algo personal. Espero que no haya resentimientos~.
El chico soltó un leve suspiro, mientras observaba a la gente hacer escándalo y llamar a las ambulancias. Bueno, también le habían ahorrado el trabajo de llevarla con el Dr. Kanou, dio media vuelta escondiéndose en la oscuridad de la noche, solo tenía que avisarle al viejo que el trabajo estaba hecho.
~ . . . ~
Souta había informado a Itori que el trabajo estaba hecho, y los pocos contratiempos que había tenido; Kanou, estaba molesto del hecho de que aplastaran a su "compra" pero eso no había impedido que llevara a cabo su dichoso proyecto, incluso había escuchado sobre un trasplante.
Itori, había calmado las ansias del joven Uta, quien parecía ya más relajado con la noticia, pero aún se le veía preocupado; era el momento en que la culpa y el alivio se hacían uno, se sentía mal por haberle hecho algo tan desastroso a la persona que amaba, ¿Qué pasaría cuando Renji se enterase?
-¿Uta? ¿Te preocupa lo que le pase a Rize?
Itori dejo de lado el cepillo con el que peinaba la hermosa cabellera negra del tatuado, interrogando con la mirada.
-Esa perra no me importa.
Los dedos de la pelirroja se enredaban entre la cabellera negra, tratando de peinar su cabello necio.
-¿Te preocupa Renji?
Itori se detuvo justo después de hacer la característica coleta del chico, sus ojos se posaron en la expresión melancólica de su mejor amigo.
-Uta, olvida todo esto y ayuda a Renji a olvidarla, las cosas ya están hechas.
La mujer le giño el ojo, haciendo referencia a que se dieran consuelo mutuo. Uta rio un poco, sin despegar la vista del suelo, era verdad, tenía que olvidarse de eso y ayudar a Renji a olvidarlo.
-Sí.
~ . . . ~
Yoshimura acomodaba las tazas limpias en el estante, mientras soltaba un leve suspiro, esperando que su mano derecha llegara en cualquier momento.
Yomo entró en silencio al café, dirigiendo automáticamente su mirada hacia el mayor.
-Señor ¿Me necesitaba?
El hombre asintió un par de veces, mientras dejaba una taza de café caliente en la barra.
-Sí, necesitamos hablar Renji.
El albino asintió levemente mientras tomaba asiento, Yoshimura le acerco la taza de café y espero hasta que diera el primer sorbo.
-Dígame que es lo que pasa, señor.
-Renji ¿Eras cercano a la señorita Rize, no es cierto?
-No exactamente, solo intercambiamos palabras de vez en cuando.
-Sé que piensas que es bonita.
Renji asintió un poco.
-¿Ha que me quiere llevar con esto, señor?
Yoshimura tomo asiento junto a él, mientras soltaba un largo suspiro.
-¿Sabes sobre la noticia del incidente sobre el trasplante de órganos que se realizó recientemente?
El albino asintió un par de veces.
-Sobre los estudiantes que fueron aplastados con una viga de metal ¿Verdad?
-Exactamente. Te explicaré; El primero era una chica que murió al instante y el segundo necesitaba con urgencia un trasplante de órganos.- Yoshimura explico lo más rápido que pudo, no quería entrar en detalles. -El doctor, por cuenta propia, utilizo los órganos de la chica y los trasplanto al muchacho.
Renji arqueo levemente una ceja, sin saber por qué su jefe le contaba todo eso.
-A lo que quiero llegar es, que aquellos órganos parece que pertenecieron a la señorita Rize.
Renji se quedó helado, sintió como como la sangre se le iba de la cabeza y un leve escalofrío pasaba por su espalda. ¿Qué había dicho? Sacudió un poco su cabeza mientras trataba de asimilar las palabras dichas por el hombre, en su estómago se formaba un hueco y en su garganta un nudo, haciendo que las pocas palabras que solía decir muriesen dentro de él.
-Al parecer fue un accidente, era una trampa para la señorita Fueguchi, y ella estaba por ahí en esos momentos.
-¿Ella… murió?
La voz del albino sonaba leve, temblorosa y quebrada; sus cabellos cubrían la mayor parte de su rostro que simplemente no despegaba la vista del suelo, era como si alguien estrujara sus entrañas sin piedad alguna, su pecho dolía, lo que impedía una respiración adecuada, había olvidado ese sentimiento, ahora ya lo recordaba.
-Lo lamento tanto, Renji.
Yoshimura dio un par de palmaditas sobre su espalda, mientras trataba de decir unas palabras de consuelo hacia el albino; Sus ojos cristalinos se habían perdido entre el líquido café en la taza, como si su mente se estuviera cerrando ante la noticia.
~ . . . ~
La lluvia caiga por los mechones de su cabello, mientras se daba paso hacia el bar después del llamado de la pelirroja. La mujer, le había informado que Renji había llegado ya hace un par de horas y lo único que hacía era beber sin control, sin hablar con nadie y sin despegar la mirada del líquido rojo.
-Renji…
Murmuro mientras abría la puerta del Helter Skelter, llevando instantáneamente su mirada hacia la espalda del albino. Itori trataba de hablar con el cuervo, mientras llenaba su copa al no obtener respuesta alguna de este. La mujer, se dio paso hasta donde estaba el tatuado, para hablar sobre el estado emocional donde se encontraba el cuervo.
-Uta, necesita de su amigo en estos momentos.
El aludido asintió un par de veces, acercándose en silencio hasta donde estaba Renji sentado, jugando con el vaso con líquido rojo.
-Hola.
Los ojos verdes del chico, por primera vez se despegaron de la bebida y miraron de reojo a Uta. Podía verse la tristeza reflejada en su rostro, y los vasos que lo acompañaban en su melancolía.
-Me han dicho que has bebido de más.
Uta tomo asiento junto a él, mientras tomaba una de las copas que descansaban en la barra. Renji, había dejado de mirarlo, no hacia ni un sonido, ni un movimiento, parecía más bien como si lo estuviera ignorando.
-Creo que debes descansar, te ves muy mal.
Uta dio un par de palmaditas en su espalda, mientras que sus ojos le miraban de manera tierna y comprensiva, en ese momento, lo único que le importaba era que su amigo se olvidara de eso.
-Vamos, te llevaré a casa.
Dio un leve empujón hacia el cuerpo de Renji; este no puso objeción alguna, más bien, se dejaba llevar por las acciones del más bajo. Se puso de pie con dificultad y recargo su peso en el hombro del otro, que trataba de servir como un bastón.
-Uta.
La mujer, que los esperaba en la puerta lo miro desconcertada, no estaba segura de dejarlos ir en ese estado, mucho menos a Renji.
-No te preocupes, lo llevare a casa.
Uta se despidió con dificultad de la chica y los dos salieron del lugar, uno apoyado del otro.
-Uta…
La voz ronca del chico resonó en los oídos del tatuado, sus ojos se posaron en los mechones blancos del chico, era precioso verlo así, frágil, perdido como si el mundo se estuviera desmoronando.
-Vaya, hace tiempo que no escuchaba tu bella voz.
El albino hizo una leve pausa antes de soltar un suspiro pesado.
-La primera vez que la vi, realmente pensé que era bellísima, no había visto a alguien tan lindo como ella…
Uta frunció levemente el entrecejo, no podía escuchar eso, hace apenas unos días que había "superado" su depresión ante el amor no correspondido que tenía. Pero sabía que su amigo necesitaba desahogarse, era curioso, él unas semanas antes se sentía así, solo y vacío, tan roto como un cristal. Si no hubiera sido por los payasos, él seguiría sumergido en tristeza, ahora era su turno, tenía que apaciguar los sentimientos rotos de su mejor amigo.
-Cuando Yoshimura me mando por un cuerpo, me la tope de casualidad… Sabía que era peligrosa, pero hablar con ella me hizo pensar que era encantadora, de cierta manera, me había agradado.
El tatuado solo asintió sin dejar el paso hacia el "hogar" de Renji.
-Pero sé que abrirse a una persona de ese modo, puede ser contradictorio, no quería tener un tipo de debilidad así y mucho menos exponerla a ella, es mejor estar solo cuando eres un ghoul.
Uta se acercó al contenedor donde vivía el cuervo vagabundo, abriendo el lugar para poder dejarlo descansar.
-Vaya que te pones hablador cuando bebes.
El tatuado, dejo que Renji se sentara en una especie de sofá-cama y acaricio los mechones blancos que cubrían el rostro de su amigo.
-¿Sabes? He pensado que todo lo que llego a querer está condenado a la perdición.
Uta soltó una leve risita ante el comentario de su amigo dándole espacio.
-Auch, eso me hace pesar que no me quieres.
Se dio media vuelta y tomo una taza de café que Renji había dejado por ahí, tal vez eso lo calmaría un poco.
-Uta, si tú murieras… No podría soportarlo.
El aludido lo miro en silencio, Renji, por su parte parecía sonreír con melancolía, sin despegar la vista de sus pies. Se acercó un poco, hincándose justo frente a él, acariciando las mejillas del albino con sus dedos.
-Si yo muriera, tendrías que seguir con tú vida, tal vez conseguirte un mejor amigo.
Renji negó un poco, mientras Uta tomaba su rostro entre sus finas manos.
-No sabría cómo reaccionar si murieras… Me harías falta.
-No lo creo.
Renji dirigió su mirada cristalina hasta los negros ojos de Uta, sus ojos parecían cargar el peso de la impotencia, estaba a punto de llorar, incluso su labio inferior había comenzado a temblar un poco, la facha de hombre duro se desmoronaba ante sus ojos; Uta lo observo con cuidado, era precioso a su manera.
-Hey, no llores.
Uta en un movimiento torpe, unió sus labios levemente, inseguro de lo que estaba haciendo… Pero no podía más, incluso en ese momento, necesitaba sentir a su mejor amigo, una necesidad egoísta si se pensaba bien; Renji permaneció quieto, sin dejar de mirar las acciones del chico, con los ojos llenos de lágrimas, que corrían sobre la suave piel del albino.
-Renji.
El tatuado dio un par de besos más sobre sus mejillas húmedas, sus lágrimas cristalinas no cesaban, incluso su presencia parecía aumentar, era como si el llanto que había guardado se revelaba frente a él.
Dio otro beso en sus labios, pero de forma más lasciva, incluso Renji abrió la boca al sentir la lengua de Uta pedir a gritos que le dejase entrar. Los ojos del albino se cerraron sin que sus lágrimas dejaran de correr. Los besos que se habían dado habían aumentado en intensidad, ahora los dos pedían a gritos que continuaran; Uta se acomodó sobre el regazo del albino, sin querer separar sus labios, pero lo hacían por la falta de aire.
El pelinegro rozo levemente la entrepierna del contrario, haciendo que soltara un gruñido. La posición en la que estaban, las caricias, los jadeos y los besos se hacían desesperantes. Las manos de Renji comenzaron a tocar de forma torpe el cuerpo del contrario, haciendo que un leve escalofrió pasara por su espalda, para ese punto el cuarto se había llenado de leves jadeos, pero los dos querían llegar a otro nivel.
-Renji… Más.
El rostro del pelinegro se veía tan excitado, pero Renji aún se sentía mareado; el dolor y el alcohol lo habían aturdido, pero eso no impedía que se apartara de su mejor amigo, incluso lo hacía querer estar más cerca. Los brazos de Uta se cruzaron en su cuello, mientras los labios de Renji daban un par de besos sobre la piel blanca y delgada del cuello contrario, Uta comenzó a hacer lo mismo, pero encontrando la pequeña diferencia de la chamarra de Renji.
-Quítate esto, es molesto.
Uta desabrocho los botones del saco del contrario, haciendo que resbalara sobre sus hombros. Renji simplemente se dejó llevar por las acciones de su mejor amigo, los labios húmedos hacían que un leve temblor pasara por sus hombros, haciendo que una pequeña erección sobresaliera de sus pantalones. Uta rio con nerviosismo a darse cuenta de lo grande que se veía a pesar de apenas empezar a formarse.
Renji levanto la camisa del chico dejando ver el perfecto abdomen tatuado, Uta cerro un poco su ojo izquierdo al sentir las manos frías del mayor tocar con cuidado sus pezones; soltó un leve jadeo mientras echaba su cabeza hacia atrás formando una "O" con su boca cuando Renji se había dado paso hasta su trasero, dentro de sus ropas, rozado levemente su entrada. Miraba con atención las manos del albino, realmente no podía creerlo, quería llegar al final con él.
-Uta…
La voz del chico sonaba temblorosa e insegura de alguna manera, Uta miro de reojo el rostro rojizo del chico sin perder de vista sus manos, sabía que Renji no lo pediría con palabras, pero sus ojos mostraban que le pedía permiso para meter sus dedos para prepararle.
-Solo hazlo, maldición.
Renji asintió levemente y comenzó a meter con cuidado sus dedos, Uta se quejó un poco ya que no había lubricado estos y costaba trabajo su paso hacia su interior. Renji lo trato con cuidado mientras hacía que el segundo dedo entrara, y dilataba con cierta paciencia esto, Uta soltaba jadeos y gemidos más audibles, sintiendo el movimiento en circular de los dedos. Pero el movimiento lento se hacía desesperante.
-Renji, es suficiente, ya está bien.
Jadeo sobre el oído del contrario, con su cabeza recargada sobre sus hombros, su propia erección lo pedía a gritos, quería que Renji entrara, como había soñado en el distrito cuatro. El albino bajo completamente los pantalones del tatuado dejando ver lo duro que estaba con solo unos besos y roces de sus cuerpos. Este soltó una leve risa nerviosa al sentirse observado por el de ojos verdes.
-¿Es nuevo?
Renji toco con cuidado la punta del miembro del menor rozando el metal de la perforación del chico. Uta gimió de forma estruendosa haciendo que su cuerpo temblara.
-¡Renji, concéntrate! Ya no puedo soportarlo más.
El albino asintió, llevando sus propias manos hasta sus pantalones desabrochándoles, dejando ver la erección que crecía con cada acción, tomo los glúteos del chico y los abrió para facilitar la entrada. Tomo su miembro con torpeza, y lo encaminado hasta la entrada rosita del chico. Uta abrió completamente los ojos al sentir como el miembro de su amigo se abría camino hasta su interior.
-Ah~.
El placer y el dolor se combinaban, por sus ojos se asomaban leves lágrimas cristalinas, se sentía húmedo y viscoso, bastante caliente hasta para ellos. Renji soltó un leve jadeo al sentir como Uta apretaba su entrada, haciendo más difícil su entrada, pero igual de placentera.
-¡Agh! Esta caliente.
El albino se recargo sobre el respaldo del sillón, dando más lugar al tatuado para acomodarse sobre él. Comenzó a dar leves y torpes embestidas hacia él, algo desesperante, pero Renji lo hacía consiente de forma en que el otro lo pidiera a gritos.
A Uta le parecía desesperante la delicadeza con la que lo trataba, lo quería más fuerte, sin ninguna pizca de delicadeza ¡Quería que Renji lo rompiera!
-Renji ¡Más!
Jadeo, mientras besaba con desesperación al chico, sus lenguas rozaban sin que los gemidos y gruñidos desaparecieran. El albino obedeció ante la petición lasciva del chico y comenzó a dar embestidas con rapidez y fuerza descomunal, tal como una bestia, tal como el chico al que había conocido. –Ah, agh… - Uta simplemente gemía como gata en celo, echando su cabeza hacia tras, perdiendo su mirada en el techo del lugar. Se sentía bien, se sentía muy, muy bien.
Renji dio unas embestidas más, rozando con la pared de chico, en algún punto, Renji había encontrado el llamado "Punto dulce" del chico, haciendo que Uta llegara al punto en que su erección explotaba, llegando al orgasmo, dando un largo y ronco grito de placer; se sentía bien sentirse liberado, pero estaba exhausto, su cuerpo se destenso, pero sabia que no habia llegado a su final. Renji dio un par de embestidas más con la fuerza que le encantaba a Uta, corriéndose inevitablemente dentro de él.
Uta recostó su cabeza sobre el pecho del contrario, mientras el miembro del otro salía de su entrada. Había tenido sexo con tantas personas que hasta había perdido la cuenta, pero Renji era diferente, era lo que su cuerpo necesitaba, lo que su corazón quería, pero de alguna forma se sentía vacío.
-¿Renji?
El albino había cubierto su rostro con su ante brazo, después de haberse corrido, Uta arqueo una ceja confundido, levantándose hasta poder observar bien el rostro de Renji; estaba rojo, pero no era el rojo de la excitación. Sus manos buscaron desesperadamente quitar los brazos del chico, para poder ver su rostro, pero Renji había puesto resistencia.
-Perdón… Rize…
Uta dejo de tratar de forcejear con el chico, ¿Qué era lo que había dicho? ¿Rize? ¿Estaba pensando en Rize todo ese tiempo? Sus manos comenzaron a temblar, mientras Renji dejaba sus brazos sobre el sillón, dejando ver sus ojos hinchados por el llanto. El hueco de su pecho había comenzado a formarse otra vez, de nuevo volvía a sentirse enfermo, pero ahora combinado con la sensación de sentirse sucio.
-Rize… Lamento no haberte salvado.
De repente su corazón dio un pequeño retorcijón, dolía, dolía tanto; De un momento a otro sus mejillas sintieron algo tibió recorrer sus rostro, corrieron lágrimas cristalinas, pero no eran de placer, eran de dolor. Incluso el mismo se sorprendió al darse cuenta que estaba llorando.
-Uta… Lamento haber hecho esto… Pero no puedo.
Renji se recostó alrededor del sillón, haciendo que por inercia Uta se recostara sobre a él.
-Renji… Que malo eres…
Uta dio un leve beso en sus labios, sin que en sus mejillas dejaran de correr las lágrimas, con una leve sonrisa fingida. Definitivamente, ese hombre lo hundía en amor, placer y dolor. Un amor inalcanzable, un placer desesperante y un dolor infinito.
-Pero… No te preocupes, puedo ser tu consuelo cuando quieras...
"No te preocupes cariño, si para estar contigo debo ser el remplazo de Rize, entonces con eso soy feliz, aunque sea un amor artificial."
¡Gracias por leer!
