Sabaku no Temari POV

Llevaba al menos dos semanas sin saber nada de Itachi, me despertaba todos los días pensando sí hoy vendría o no y cuando había llegado el equipo que había ido a la misión, fui la primera en preguntar qué tal les había ido, pero no habían conseguido matar a ninguno de los de Akatsuki, ni capturarles, ni siquiera los encontraron, todos habían escapado de ellos y en parte me alegré porque sabía que Itachi estaba bien.

Yo me fijé en Naruto, en su rostro y sé que él había ayudado a Itachi aquella vez, el mismo Itachi me lo dijo. Creo que venían un poco desanimados todos, habían ido muy lejos para no conseguir nada, pero al menos… a mí en parte me alegraba porque eso quería decir que Itachi seguía bien.

Aquella mañana fui a mi habitación, pero Naruto no tardó en venir y entrar para hablar conmigo. Sé que quería hablar de Itachi, no debía sentirse muy a gusto habiendo dejado escapar a un criminal y sé que lo había hecho por mí, yo se lo agradecía, pero no debía ser muy bueno para su conciencia, no sé si él mismo sabía que había hecho lo correcto, quizá sentía como si hubiera traicionado a su equipo.

- ¿Estás bien Naruto? – le pregunté.

- No mucho – me comentó – Le tenía… pero le dejé marchar.

- Naruto… yo te lo agradezco.

- Ya lo sé y en parte siento que hice lo correcto, pero en parte… he fallado a mi equipo, les he mentido, les dije que no había encontrado a nadie y tenía a Itachi frente a mí, les mentí en su cara.

- Le salvaste.

- Le dejé huir – me dijo – pero no es eso lo peor, no es lo que tengo en la cabeza… sino el hecho de que dijera que mi padre era el cuarto Hokage – me comentó – nadie me lo había dicho nunca, ¿Por qué me lo ocultan? ¿Por qué mi propia villa me oculta cosas de mi vida?

- No lo sé Naruto, sólo puedo decirte, que tu villa oculta demasiadas cosas por su propio interés – le dije recordando lo que le habían hecho a Itachi.

- ¿Hice bien Temari? – me preguntó preocupado.

- No lo sé Naruto, pero yo te lo agradezco.

- ¿Le quieres de verdad, eh? – me dijo sonriendo.

- Sí – le aclaré

- ¿Qué es lo que te preocupa? – me preguntó al ver como agachaba la cabeza.

- Está muy enfermo – le dije

- Lo he visto, ni siquiera veía donde estaba el kunai cuando se le cayó al suelo.

- No es solo su vista Naruto, su corazón falla y yo no sé qué hacer, no soy médico, no sé cómo ayudarle. Sé que Konoha podría salvarle pero…

- Es un criminal, no irá a Konoha, lo capturarían y lo más seguro lo matarían.

- ¿Qué hago? No quiero que muera, no sé cómo ayudarle.

- Sakura – me dijo – ella es la mejor médico de Konoha ahora mismo, podría ayudarle.

- No nos ayudará, es un criminal al que tendría que salvar.

- Lo haría por mí, me debe mucho, si se lo pido quizá… haya una mínima posibilidad de que nos ayude.

- ¿Estás seguro Naruto? Si nos falla todos sabrán que estaba con Itachi y estaré en peligro, Itachi lo estará, aumentarán la vigilancia.

- Espero que no diga nada, confío en ella – me dijo Naruto – pero necesito que confíes en mí.

- Está bien, si ella puede salvarle, confío en tu criterio Naruto. Yo sólo quiero que Itachi se salve.

Naruto se marchó y yo decidí pasar el resto de la mañana con mis hermanos, principalmente con Gaara que tenía un montón de papeleo acumulado, así que decidí ayudarle para que pudiera terminar antes. Él sonreía de vez en cuando mientras me veía trabajar en una de las mesas que me había habilitado para mí. Mandé a mis alumnos a recoger informes para que los trajesen, así estarían ocupados mientras yo ayudaba a mi hermano.

Llevaba unos días algo extraña y lo reconocía, no me encontraba muy bien pero tampoco quise darle mucha importancia, el clima de esta villa era horrible, siempre había tormentas de arena, siempre este sol que me ponía dolores de cabeza… pero cuando empecé a ver nubloso los documentos, entonces es cuando me preocupé y Gaara al ver que me restregaba los ojos varias veces intentando enfocar bien mi visión, se preocupó también.

- ¿Estás bien Temari?

- Sí – le dije – algo mareada creo – le comenté.

- Tú nunca te pones enferma Temari – me dijo acercándose a mí y tocándome la frente.

- Estas noches ha hecho mucho frío – le dije – quizá estoy constipándome. No te preocupes Gaara.

- Claro que me preocupo, eres mi hermana y tienes mala cara.

- Sólo es la cabeza, seguro que para mañana estoy mejor.

- Bueno… entonces ve a descansar – me comentó.

- De acuerdo – le dije sin darle discusión, tampoco me encontraba muy bien como para llevarle la contraria, prefería retirarme y descansar.

Pasé el resto de la tarde tumbada en la cama durmiendo y menudo dolor de cabeza, desde luego estaba cogiendo un buen catarro, de eso no tenía duda, porque estaba agotada, en cuanto entré en la cama y me tapé con las mantas, me dormí profundamente y sólo me desperté cuando escuché la voz de Naruto al otro extremo que traía a Sakura. Les di permiso para entrar aunque sólo me dio tiempo a recostarme en la cama aún con el pijama puesto. Estaba medio dormida aún, agotada.

- ¿Te hemos molestado Temari? – preguntó Naruto al entrar y cerrar la puerta.

- No tranquilo, tenía que ir despertándome ya, es muy tarde.

- ¿Te encuentras bien? – me preguntó Sakura y yo sonreí

- Sí, es un resfriado, las noches de Suna son muy frías.

- Te he traído a Sakura porque creo que podemos ayudar a Itachi – me dijo Naruto muy directo – hay un remedio pero necesitaremos acceso al invernadero de Suna – me comentó.

- No sé si podré hacerlo Temari – me dijo Sakura – Tsunade es mejor que yo en estos temas, pero puedo intentarlo.

- ¿No dirás nada, verdad? – le pregunté a Sakura con temor.

- No – me dijo – pero no lo entiendo ¿Qué ocurre con Itachi? Por favor… cuéntanos que es lo que está pasando aquí.

No pude evitarlo y me eché a llorar, yo nunca lloraba ¿Qué narices me estaba pasando? ¿Por qué estaba tan sensible ahora? Les conté todo lo que había pasado con el caso de Itachi, les dije todo lo que supe de él, todo lo que me había contado, cómo había protegido a Sasuke y parecieron creerme, parecieron entender que Danzo había salvado la villa a costa de destrozar la vida de Itachi. Por lo menos… me entendieron.

- Temari… te prometo que trataré de salvarle la vida, pero necesito llegar hasta él para hacerlo, necesito que tu hermano autorice un permiso para que pueda ir al invernadero y coger lo que me haga falta.

- Eso puedo conseguirlo… encontrar a Itachi es más complicado, lleva dos semanas sin aparecer y me tiene un poco preocupada – les dije.

- Nosotros no hemos sido, eso es seguro – me dijo Naruto – yo le dejé huir, si uno de nuestros equipos lo hubiera cogido lo sabríamos, debe de estar escondido con el resto de la organización.

- Sí, últimamente están muy tranquilos, deben estar reagrupándose en algún lugar y no le dejarán salir. ¿Pero cómo le encontramos? – preguntó Sakura.

- ¿El sello? – pregunté y les levanté la camiseta un poco dejándoles ver el sello que había dejado Itachi en mí.

- ¿Es la técnica de mi padre? – preguntó Naruto

- Sí, creo que sí – le dije.

- Pero yo no sé utilizarla – me dijo Naruto – no creo que me sirva, sólo Itachi podrá transportarse y no creo que lo haga si la organización lo está vigilando, no le dejarán moverse.

- Entonces no tengo más ideas – les dije y entonces ante nosotros apareció un ciempiés de arcilla que llevaba algo.

- No lo toquéis – dijo Sakura de golpe – conozco esta técnica, es de Akatsuki, luché contra ellos la vez que derrotamos a Sasori.

- Sí, yo también la reconozco – dijo Naruto.

- Lleva algo – les dije y miré por la ventana para ver a aquel chico de cabello rubio indicándome que cogiera el papel.

Lo cogí con cuidado y el ciempiés desapareció de la misma forma en la que había entrado. Cuando me giré hacia la ventana de nuevo, el chico tampoco estaba ya. Cogí el papel y lo abrí empezando a leer, era la letra de Itachi, la reconocía y el cabrón se estaba despidiendo, se despedía de mí en una maldita carta en vez de venir en persona y todo porque se iba a pelear con su hermano. Me enfadé y a la vez me entristecí ¿Cómo era posible que ese maldito cabezón pensase tan poco en su vida? Si a él no le importaba morir genial… sería yo quien le salvaría de sí mismo, porque estaba harta de que se sacrificase siempre por los demás, estaba cansada de que pensase en su hermano y en su clan olvidándose de sí mismo, olvidándose de que tenía una vida conmigo. Grité antes de caerme al suelo llorando mientras arrugaba el papel en mis manos.

Naruto me cogió antes de que mis rodillas tocasen el suelo y me quitó el papel de las manos leyendo dónde iba a irse Itachi a pelearse con Sasuke y desde luego, Naruto al ver el nombre de Sasuke, dijo que irían de inmediato, porque iba siendo hora de enfrentar a esos dos.

Sakura me miró y trató de calmarme pero al verme tan mareada, tan deprimida y tan sentimental, echó a Naruto del cuarto diciendo que iba a revisarme ese resfriado, porque no me veía nada bien y menos con esta noticia que no me dejaba parar de llorar, no podía pensar en Itachi y en su muerte, no iba a permitir que muriese.

- Cálmate Temari, lo encontraremos antes de que le pase algo – me dijo Sakura – túmbate, voy a mirarte ese resfriado.

Le hice caso y volví a tumbarme en la cama. Estaba muy nerviosa y seguía sin poder dejar de llorar, no quería que muriese, yo sólo quería que estuviera conmigo ¿Tan difícil le era entenderlo a ese cabezón? Desde luego los Uchiha eran extraños, eran muy posesivos, muy dominantes, les gustaba ser fuertes y lo demostraban, pero Itachi era diferente, no le vi nunca esa obsesión por el poder que tenían los demás, él era tierno y protector, utilizaba su fuerza para defender a la gente que le importaba y no merecía este destino.

- ¿Cuándo empezaste a encontrarte mal Temari? – me preguntó Sakura mientras me revisaba.

- Hace un par de días, cuando empezó el frío – le dije - ¿Qué pasa? – le pregunté preocupada al ver su cara y ella suspiró.

- No estás resfriada Temari, estás embarazada.

- No puede ser… me bajó la regla hace… - entonces lo pensé bien, hace un mes, hacía un mes que no me bajaba, me tocaba para ahora, la estaba esperando – joder – se me escapó – no puede ser, dios mio… nadie puede saber esto, querrán matar al niño por ser de Itachi – le dije - ¿Qué voy a hacer?

Sakura dejó entrar a Naruto y le explicamos la situación por si se nos ocurría algo entre los tres, de momento podía ocultarlo, podía alegar que estaba enferma, tenía unos meses para pensar una buena excusa porque en unos meses… se notaría demasiado que estaba embarazada y no era una enfermedad, ahora tenía que inventarme algo razonable para justificar mi embarazo, iba contra reloj y encima… Itachi había decidido ir a inmolarse frente a Sasuke, era idiota.

- Vayamos a por Itachi – me dijo Naruto – busquemos a Sasuke, sabemos dónde van, adelantémonos a ellos, vayamos a explicarles lo que está ocurriendo, haré que Sasuke regrese a la villa, impediré que mate a su hermano – comentó Naruto.

- Sasuke no quiere volver – le dijo Sakura.

- Lo hará si sabe la verdad.

- Odiará Konoha si sabe la verdad – le dije a Naruto.

- Le convenceré, os lo prometo.

- De acuerdo, vayamos a salvar a Itachi – les dije buscando en mi armario mi uniforme – salgamos cuanto antes.