Itachi Uchiha POV
Escaparme de la base no fue nada fácil, últimamente Pain y el resto de miembros nos seguían a todos los lados. Era insoportable que tuvieran que estar continuamente detrás de mí, pero al menos Deidara me ayudó a escaparme y eso era algo bueno. Había quedado con Sasuke en el recinto de los Uchiha, aún me quedaban unos días de camino hasta allí.
Mi herida prácticamente ya se había curado después de estos días de reposo… no podía decir lo mismo de mis ojos ni de mi corazón, estaba enfermo y lo sabía, prácticamente todos lo debían de suponer ya en la organización y si no lo sabían, podrían sospechar que algo raro me estaba pasando, porque ya no era el mismo de antes. Siempre había sido fuerte, había entrenado como el que más para ser el orgullo de mi padre, para ser el orgullo del clan, todos hablaban maravillas de mí, los amigos de mi padre esperaban que me metiera en la policía como ellos, que custodiase la villa, que protegiera a nuestro clan y supongo que yo había decidido meterme de ANBU, me gustaba más poder proteger a toda la villa que solo a mi clan.
Mi padre siempre hablaba bien de mí, tanto… que puso una gran carga sobre los hombros de Sasuke, él no tenía el reconocimiento de nuestro padre y siempre intentaba conseguirlo. A mí me entristecía ver lo mucho que se esforzaba y cuánto pasaba mi padre de sus progresos, no le hacía mención cuando estaba conmigo, eso lo sabía. Una vez hasta pillé a Sasuke hablando con nuestra madre sobre él. Mi madre le dijo que mi padre siempre hablaba de él cuando estaban ellos dos a solas y yo que estaba en el pasillo, lo escuché por casualidad. No sé si sería verdad o no, jamás lo pregunté, pero si sabía y podía ver el sufrimiento de mi hermano, sólo quería que le dijera lo mismo que me decía a mí, que era un Uchiha, que era parte de esta familia, que era bueno, un orgullo para el clan, eran palabras que costaban poco pero que a mí padre parecían costarle una eternidad.
Sé que amaba a Sasuke, porque sus últimas palabras fueron para él, quería que le cuidase, que le protegiera y eso hacía, eso estaba haciendo toda mi vida, cuidar a mi hermano, enseñarle el camino a ser mejor. Sé que no era la mejor forma de enseñarle, pero era la mejor forma de mantenerlo a salvo, al menos si no hubiera decidido marcharse de Konoha para matarme. Si se hubiera quedado allí habría tenido una vida feliz, habría sido fuerte, Kakashi le habría enseñado bien a utilizar su sharingan, pero no… era un maldito cabezón que prefirió marcharse para cumplir una absurda venganza.
Ahora ya no me quedaba más remedio que darle lo que tanto buscaba… darle mi muerte, porque la deseaba, porque yo jamás le diría la verdad, era algo que se vendría conmigo a la tumba y cuando llegase a ese recinto… iba a ser el hermano cabrón que tanto había visto Sasuke estos últimos años, le mentiría como el mejor mentiroso que era, como el mejor mentiroso en el que me había convertido, yo siempre fui una farsa, ni siquiera sabía ya cual era la verdad de mí. Me recordaba como un hermano preocupado y atento con Sasuke, me recordaba sonriendo y llevándole a caballito cuando se torcía el tobillo, me recordaba cuidando y protegiendo a Sasuke como en la misión del jabalí, me recordaba entrenando con él para hacerle fuerte y que no le ocurriera nada malo.
Ahora supongo que era esto… el hermano mayor que había matado a todo su clan para comprobar su fuerza, porque le había mentido a Sasuke, siempre lo hice, le dije que no me importaba, que había fingido ser el hermano perfecto para ganarme su confianza, para poder arrebatarle sus ojos, todo mentira… pero él jamás sabría la verdad. Cuando él me matase… al menos podría morir con una sonrisa en la boca sabiendo que le quitaría a Orochimaru de su interior, sabiendo que le protegí y le amé como un buen hermano aunque él jamás sabría la verdad sobre mí.
Estuve días caminando, tuve días para pensar en todo, toda mi vida recorrió mi mente, todo el dolor que había cargado tras asesinar a mi familia… por fin podría descansar en paz o eso pensaba… porque en parte quería descansar ya y otra parte… deseaba olvidarme de todo y empezar de nuevo una vida feliz al lado de Temari, pero sé que jamás podría llevarse a cabo, no iba a provocar que tuviera que huir siempre intentando salvar su vida y menos con mi enfermedad ¿Qué pasaría con ella cuando yo muriera? Mi corazón no aguantaría mucho más.
Cuando llegué al recinto, me aseguré de que no hubiera trampas y es que Sasuke podía haber llegado antes que yo, pero no… él no estaba por aquí, así que entré sintiendo su chakra no muy lejos y me senté en la gran silla esperando a que llegase. Cerré los ojos concentrándome en su chakra acercándose hacia donde yo estaba. Sentía mis ojos cansados, dolían… pero ya no había vuelta atrás, esta sería nuestra última batalla, la última vez que vería a mi hermanito. Por fin él podría dormir tranquilo por las noches sabiendo que había logrado su sueño, su aspiración, su deseo, mi muerte…
Nada más llegar supe que iba enserio en la batalla, ya no era aquel chiquillo que una vez me atacó con un pobre Chidori, era un hombre el que estaba frente a mí, un hombre decidido a matarme, no tenía reparos en decir que esos ojos… veían mi muerte, yo también la veía, nuestros ojos eran iguales y no me refería físicamente… le dije que viniera ante mí cuando tuviera mis mismos ojos, él no lo había entendido, quizá no lo entendería, pero ahora veíamos lo mismo, este era mi final.
Fui un poco iluso creyendo que quizá conseguiría asustarle o hacer que gastase todo su chakra en una ilusión, bueno… una tras otra porque puse todo mi empeño, creé tantas ilusiones que perdí la cuenta, en una de ellas hasta conseguí arrebatarle no de sus ojos, pero consiguió salir de la ilusión y no podía explicarme cómo lo había hecho, mi hermano había mejorado mucho, ahora sabía que estaría bien sin mí.
Fallar en las ilusiones me hizo sonreír, porque supe que él jamás sería capturado en una, estaba por encima de las ilusiones, sus ojos las veían, era capaz de distinguirlas y eso me enorgullecía, era un auténtico Uchiha. Pasamos a los Kunais y las estrellas, volaron por toda la sala, golpeaban entre ellas y caían al suelo en ese ruido de metal chocando y tampoco conseguí darle, no podía creerme que mi hermano pudiera ser el que definitivamente me vencería y cuando ingenió aquel shuriken gigante con hilos en el que consiguió darme gracias a la poca visión que tenía actualmente, me enorgullecí más, había salido inteligente como nuestro padre.
Había solo una cosa que quería ver de él antes de morir pero no conseguiría… quería ver su sonrisa, aquella que tenía de niño, aquella idéntica a la de nuestra madre, una dulce sonrisa pero él hace mucho que dejó de sonreír, era astuto, prepotente y egoísta, se había vuelto todo un vengador y era mi culpa, perdió esa sonrisa por mi culpa, por lo que yo hice.
Si creía que Sasuke se rendiría más o menos sin luchar… me equivocaba por completo, no tenía intención de rendirse y yo quería que gastase todo su chakra para poder quitarle ese sello, para poder eliminar a Orochimaru de su interior. Había desatado ese horrible sello un par de veces y al final, me tocó utilizar el Amaterasu con él, algo que habría preferido no utilizar, no quería hacerle daño y todo lo que entraba en mi visión, ardía, no quería darle, aún así rocé esa ala asquerosa que Orochimaru le dio pero por suerte, no le hice grandes daños.
Él pensó que había huido de mí, yo le había dejado escapar y lo más sorprendente, fue cuando utilizó aquella terrorífica técnica de electricidad que cayó sobre mí, menos mal que tenía el Susanoo porque si no, habría muerto en el acto. Se quedó completamente expuesto a mí tras utilizarla, ya no le quedaba chakra y tuvo que recurrir al poder que Orochimaru le dio, justo como yo había planeado y aunque estaba muriéndome, conseguí enjaular definitivamente a Orochimaru con la misma espada que él estuvo buscando durante años, pero yo la tenía, yo la había encontrado. Me maldijo, pero me daba igual, yo estaba maldito de por si, pero él no tendría a mi hermano jamás.
Acabé con Orochimaru y traté de acercarme a Sasuke que ahora estaba asustado de mí y conseguí llegar a duras penas para sonreírle y tocarle la frente. Le dije que le quería y se quedó absorto mirándome mientras me desplomaba en el suelo, lo que no esperé es que unos brazos me cogieran antes de caer y mucho menos, esperé encontrarme a Temari frente a mí.
Naruto estaba a mi lado intentando hacer que Sasuke reaccionase y aquella chica de cabello rosado vino enseguida obligándome a tomarme algo. Sasuke trató de quejarse diciendo que me dejasen morir, pero Naruto lo sostuvo y escuché su conversación… estaban hablando de mi historia, yo no quería que se supiera, pero Naruto le estaba contando mi historia, seguramente Temari se la había contado en un intento por salvarme. Podía verla llorar pero se negaba a soltarme, se había abrazado a mí con fuerza mientras Sakura me curaba y me sentía algo mejor.
Sasuke también empezó a calmarse una vez empezó a hacerse a la idea de lo que yo había pasado y luego escuché un "imbécil" saliendo de su boca en mi dirección y yo sonreí. Sé que estaba enfadado conmigo, era normal, acababa de descubrir que le había mentido durante años.
- Eres un maldito imbécil Itachi – me gritó - ¿Por qué no me lo contaste? – me gritaba y Naruto trataba de contenerlo - ¿Por qué proteges a los que arruinaron tu vida? No soy un niño Itachi, no necesitaba que me protegieras, necesitaba un hermano que estuviera conmigo.
- Sasuke… - le dije girándome hacia él – estoy orgulloso de ti – le dije ante su asombro, sé que siempre deseó escuchar eso de nuestro padre, pero tendría que conformarse con mis palabras.
- Casi te mato pedazo de imbécil – volvió a gritarme mientras lloraba
- Tenías que haberme matado – le dije pero recibí un bofetón y esta vez vino de Temari.
- Imbécil – me gritó ella a mí ante el asombro de todos ¡Hoy era el día en que todos me insultaban! – no te atrevas a dejarme sola ¿Me oyes? No puedes venir a mi habitación, follarme y largarte a buscar tu muerte – me gritó y Sasuke se sorprendió.
- Te pones muy guapa cuando te enfadas – le dije - ¿Por qué no dejas que elija mi destino? – le pregunté.
- Porque no sabes cuál es tu destino, no sabes que puedes decidir – me dijo.
- ¿Decidir?
- Sí – me gritó – estoy embarazada, puedes decidir intentar matarte con tu hermano o puedes quedarte y luchar, puedes quedarte y tratar de salvar a este niño porque no puedo hacerlo sola, todas las villas vendrán a por él, no puedo protegerle, yo no tengo tus ojos, no tengo ninguna habilidad especial de ningún clan – me gritó.
- ¿Embarazada? – me quedé absorto y luego sonreí mirando hacia su vientre – Embarazada
- Quédate conmigo – me dijo Temari
- ¿Embarazada? – escuché a Sasuke sorprendido - ¿Vas dejando a chicas embarazadas por ahí y luego quieres que te mate yo para dejar huérfanos a esos niños? ¿Pero qué narices pasa por tu mente? – me preguntó preocupado y no pude evitar sonreír… hoy todos parecían darme lecciones de conducta.
- No voy a dejarte sola – le dije a Temari – no dejaré que nadie haga daño a ese niño – le aclaré.
- Pues id pensando una buena excusa, porque debemos ocultar que es un Uchiha – dijo Sakura – en cuanto se filtre esa información vendrán a por él y no con buenas intenciones, además… Itachi no está para pelear en bastante tiempo, su cuerpo no aguantará y el tratamiento que tengo que suministrarle tardará meses en curarle por completo.
- ¿Puedes curarme por completo? – le pregunté.
- En principio, sí – dijo Sakura – aunque solo si eres un buen paciente y te dejas administrar la medicación, necesito que hagas caso a todas mis indicaciones, no podrás ir a Suna en un buen tiempo.
- ¿Cómo protegeré a Temari entonces? – me quejé.
- Yo iré – dijo Sasuke – si conseguís que me perdonen, algo que es complicado.
- Tsunade te aceptará seguro – dijo Naruto sonriendo – aunque seguro que te manda trabajos forzosos una buena temporada.
- Joder… lo que hay que hacer por un sobrino – se quejó Sasuke.
- ¿Qué diremos del embarazo? – preguntó Temari preocupada.
- Podemos echarle el muerto a otro… ¿Qué tal a Naruto? – dijo Sasuke sonriendo – un hijo de Naruto… ¿No te da vergüenza hacer esas cosas con la hermana del Kazekage? – dijo divertido Sasuke
- ¿Y por qué no tuyo? – se quejó Naruto.
- Porque tendríamos el mismo problema Dobe – le insultó Sasuke – seguiría siendo un Uchiha, debemos hacer creer que es un chico sin valor… y sinceramente… nadie pondrá interés en el hijo de un dobe como tú – dijo sonriendo.
- Temeeee – se quejó Naruto y todos empezamos a reírnos por sus típicas discusiones, es que no podían dejarlas ni un segundo.
