Itachi Uchiha POV

Estar tumbado en esta cueva sin nada que hacer, era sumamente aburrido, sólo tenía que esperar a que Sakura viniera todos los días a revisarme, porque tenía que hacer un seguimiento de mi enfermedad y se aseguraba de que me tomaba la medicación y de que estaba haciendo efecto, pero yo sólo podía pensar en Temari, en que no podía ir por las noches a verla y eso me amargaba el día. No sé cómo les habría ido con su hermano y la noticia de que Naruto era el padre, pero podía imaginarme la reacción del Kazekage, más que nada porque quizá si hubiera ido yo no se habría metido conmigo, podía aniquilarlo en un abrir y cerrar de ojos, pero con Naruto… no es que fuera débil, pero su carácter no era tan frío y serio como el mío, sabían que podían meterse con él y se callaría o intentaría disculparse mientras que yo no lo haría, yo jamás dejaría que me humillasen, me utilizasen o me intimidasen, yo era el que siempre intimidaba a todos.

- Bonito sitio el que te han montado – escuché a Deidara y sonreí

- Eres de lo que no hay ¿Cómo me has encontrado?

- Te seguí – me dijo como si nada - ¿Qué? ¿Crees que quería perderme la oportunidad de ver a dos Uchiha intentando matarse entre ellos? Tenía curiosidad – me comentó sonriendo.

- ¿Cómo están las cosas por Akatsuki? – pregunté.

- Movidas – me respondió – desde que has desaparecido todos se están preguntando lo que ocurre.

- ¿Han dicho algo?

- No, bueno… creen que estás muerto – me dijo

- ¿Cómo ha llegado ese rumor a ellos?

- Yo se lo dije – me confesó – creí que así te dejarían tranquilo un tiempo, piensan que tu hermano te ha matado.

- ¿Se han creído esa tontería? – pregunté.

- Sólo tuve que decirles que estabas muy enfermo y tu hermano aprovechó para matarte – dijo sentándose frente a mí en una piedra – a veces también pienso las cosas, aunque pueda sorprenderte.

- Sé que piensas las cosas, no eres tonto, lo que quiero saber es ¿Por qué me ayudas? – pregunté.

- Supongo que en el fondo… muy en el fondo, me caes bien – dijo sonriendo – ya pasé por algo así, te lo dije, perdí lo único que valía la pena en mi vida, supongo que no quiero que tú también pierdas más cosas de las que ya has perdido. Se os ve enamorados y por las noticias que me han llegado… felicidades, vas a ser padre.

- Eres el primero que me felicita, que irónico – le dije sonriendo – todos estarán felicitando a Naruto.

- Habría pagado por ver la cara del Kazekage al enterarse – ambos nos empezamos a reír por aquello.

Sólo con imaginarme al Kazekage enterándose de la noticia, ya me hacía gracia, pero también es cierto, que estaba preocupado por Temari, ese niño iba a traer de cabeza a mucha gente. Cómo se enterasen de que era mío, todas las villas empezarían a pelearse entre ellos, tratarían de hacerle daño a Temari o a ese niño, tratarían de obtenerlo como fuera por sus ojos y lo peor… es que no teníamos un clan que fuera a defenderlo, yo los había matado a todos. Nunca creí que mi decisión, acabase afectándome tanto. Siempre imaginé que el clan protegería a mis hijos, pero ya veo que me equivocaba.

- ¿No se preguntarán los de Akatsuki dónde estarás? – le pregunté.

- No lo creo, desde que no está Sasori están muy a la suya, no se dan cuenta de la mitad de cosas, de hecho no me mandan nada últimamente, estoy un poco aburrido.

- Siempre has sido un chico raro – le dije.

- Es posible – me respondió sonriendo – echo de menos a Sasori, no aguanto a Tobi, así que todos tienen claro que si me largo, es por no aguantar a mi compañero, no sospechan que estoy aquí contigo, de hecho piensan que estás muerto – se reía.

Me sorprendió cuando escuché voces al fondo de la cueva y es que venía Sakura a su revisión diaria, lo que me extrañó es encontrarme a Naruto y a Temari que venían con ella y me preocupé, más que nada porque no sabía cómo se atrevía a salir teniendo a un Uchiha en su vientre, cualquiera podría hacerle algo, pero como no… Sasuke iba tras ella también y en mi hermano confiaba, sé que no dejaría que le ocurriera nada.

Temari prácticamente vino corriendo y pasó hasta de Deidara acercándose a mí y besándome. La echaba de menos, eso era algo normal y no pude evitar incorporarme cogiéndola por la cintura y sentándola encima de mí mientras la besaba y colocaba mi mano en su vientre con suavidad.

- ¿Cómo está mi chico? – le pregunté con una sonrisa y ella me miró y puso un puchero

- ¿Y tú chica? – preguntó

- A mi chica la veo estupenda como siempre – le dije besándola y ella me besó también hasta que se dio cuenta de otra cosa.

- ¿Cómo que tu chico? ¿Y si es una chica? – me preguntó.

- Entonces seguro que sale igualita a ti – le dije – pero va a ser un niño – le dije metiéndome un poco con ella - ¿qué tal todo por casa? – pregunté.

- Está tranquilo ahora, bueno… Gaara ha montado una buena con el pobre Naruto – me explicó sonriendo – ha sido un poco gracioso.

- Mi vida sigue corriendo peligro – nos dijo Naruto – lo que hay que hacer por ese niño, ya podíais haber tenido un poquito de cuidado.

- Venga Naruto, no te quejes, ha sido divertido – dijo mi hermano – me encanta como corrías por las sillas huyendo del Kazekage.

- Eres un cabronazo, en vez de ayudarme aún me lo empeorabas más. Tienes una bocaza – le dijo Naruto a mi hermano y él sonreía.

- Ya me conoces Dobe…

- Te quiero – aproveché para susurrarle a Temari mientras esos dos seguían con sus discusiones.

- Y yo a ti – me dijo

- ¿Estás bien? – le pregunté tocando su vientre con suavidad.

- Sí – me dijo – no ha habido problemas de nada y Sakura me hace revisiones de vez en cuando. ¿Cómo estás tú? – me preguntó.

- Mejor… pero supongo que tendré tratamiento para demasiado tiempo. No estoy acostumbrado a tener que estar aquí tumbado sin hacer nada.

- Bueno, tendrás que acostumbrarte porque te necesito bien sano – me dijo Temari sonriendo – y este niño también, piensa en las cosas que harás con él, serás un padre fantástico – me dijo besándome.

- Tú si que eres perfecta – le dije besándola aún con mayor pasión y entonces escuché un carraspeo.

- Yo mejor me marcho ya – dijo Deidara de golpe mirándonos y sonreí.

- Está bien.

- Vendré mañana por si necesitas algo. Hablaré con esa chica para que me explique lo que tengo que hacer – dijo señalando a Sakura y yo sólo pude sonreír.

Sé que pocas veces podría estar ya con Temari en bastante tiempo y era porque no era recomendable que saliera mucho de la protección de la villa, de hecho Sasuke ya venía bastante a regañadientes y aunque sé que se alegraba de estar aquí y verme, también le era complicado proteger a Temari fuera de las defensas de la villa, estaba él solo mientras en la villa contaría con más gente.

- ¿Qué excusa habéis puesto para poder venir a verme? – le pregunté.

- Que necesitaba tiempo con Naruto y nos íbamos a dar un paseo.

- ¿Y Sasuke? – pregunté extrañado.

- Oh, él es el más fácil, Naruto es encargado de vigilarlo, como siempre está conmigo Naruto, Sasuke lo tiene más fácil para poder protegerme.

Miré hacia mi hermano que seguía discutiendo con Naruto, algo normal en esos dos y me reí al escuchar sus tonterías, de verdad que esos dos se llevaban muy bien aunque siempre se metieran el uno con el otro, no podían estar separados. Sakura estaba allí tratando de hacerles entrar en razón y detener su discusión y aproveché para mirar a Temari.

- ¿Qué te parece si les dejamos aquí un rato discutiendo y vamos a dar una vuelta? – le dije guiñándole un ojo.

- Me parece… que ya tardabas en proponerlo.

Temari me ayudó a ponerme en pie y salimos de la cueva sin que se dieran cuenta y es que estaban demasiado entretenidos esos tres con su discusión. Caminamos por el bosque cercano y es que me venía bien eso de estirarme un poco, estaba cansado de estar sentado todo el día. Al final llegamos a un riachuelo y nos sentamos a descansar mirando el agua correr.

Por fin pude besarla sin cortarme ni un pelo, por fin… estábamos solos. Aproveché el momento y es que me apetecía estar con ella tanto como ella quería estar conmigo. Se sentó encima de mí y hundió sus dedos en mi pelo acariciando mi cabeza mientras yo colocaba mis manos en su cintura. La besé mientras ella me correspondía y aprovechaba de vez en cuando, a besar mi cuello. Desde luego ella sabía qué hacer para excitarme y es que llevaba un tiempo ya pensando sólo en ella, pensando en cuánto la deseaba y puede que ella tenía ahora sus hormonas un poco revolucionadas con todo esto del embarazo, porque me parece, que tenía las mismas ganas de sexo que tenía yo.

La tumbé con suavidad en la hierba y me posicioné encima. La escuché decirme que tuviera cuidado y sé perfectamente que se preocupaba por mí, pero yo estaba bien, no sé qué medicamento me estaban dando pero yo me sentía perfectamente, sí que es cierto que a veces la medicación me dejaba algo atontado pero no tenía dolor ni me sentía mal como antes, estaba genial. Aproveché en quitarle la ropa y prepararla escuchándola gemir al mínimo roce que le daba y es que sé que estaba igual de excitada que yo.

Seguramente esta sería de las últimas veces que podría verla, así que tenía que aprovechar aún con las ganas que tenía, entré en ella con mucho cuidado y es que tenía miedo de hacer daño al niño, aunque sé que ni siquiera le afectaría ahora lo que hiciera, era demasiado pronto, pero aún así, preferí tener cuidado por si acaso, ya amaba a ese niño incluso antes de que naciera, era mi hijo y lo protegería siempre, yo siempre estaría allí para él cuando me necesitase, no iba a abandonarle nunca.

Sé que Temari quería sexo algo más salvaje, a mí también me habría gustado, pero me negaba a dárselo por el simple hecho de estar embarazada, me preocupaba ella tanto como a ella le preocupaba mi salud y quizá por eso, no dijo nada y entendió que hoy lo tomásemos con calma. Me gustaba oír su cambio de respiración, me gustaba escucharla gemir por mí cuando le daba placer y es que me hacía sentir bien saber que me amaba, que disfrutaba conmigo, que estábamos bien juntos, que éramos el uno para el otro. No pude evitar correrme en su interior, pero supongo que ya daba igual, ya iba a ser padre y me encantaba la idea.

Cuando acabamos aprovechamos el mismo riachuelo para asearnos un poco y volvimos juntos caminando con tranquilidad. A la que llegamos a la cueva, Naruto y Sasuke seguían discutiendo y nos reíamos tanto Temari como yo. Sakura aprovechó al verme volver para darme la medicación y algunas indicaciones más aunque me dijo que debía tener paciencia, supongo que no me quedaba más remedio que confiar en mi hermano para que protegiera y cuidase a Temari mientras yo me recuperaba y es que mi enfermedad… iba para largo pero si podía recuperarme por completo, habría valido la pena, porque quería pasar toda mi vida con ese niño al lado de su madre, quería tener una mínima ilusión y esperanza de tener algo. El problema… es que no sabríamos como contarles la verdad cuando ese niño naciera, porque desde luego… no iba a salir rubio como Naruto, iba a salir lo más seguro moreno como yo.