Itachi Uchiha POV

Casi nueve meses y no había visto a Temari, como mucho a mi hermano que venía de vez en cuando preocupado con sus cosas sobre la villa o sobre Naruto y a Sakura que venía a darme la medicación. Naruto apenas aparecía, generalmente si venía… era con Sasuke y siempre estaban discutiendo por cualquier tontería, yo creo que mi hermano trataba como fuera de volver a tener esa relación que había perdido hace mucho con él, pero yo tampoco la veía perdida… quizá veía dudas en ambos. Sasuke veía a un Naruto que intentaba no meterse mucho con él por miedo a que huyese de nuevo y Naruto veía a un Sasuke que se marcharía en cualquier momento y con quien no quería tener altercados para evitar su fuga, al final y por no hablar las cosas claramente esos dos… así seguían, con sus torturas psicológicas, metiéndose el uno con el otro y poniéndome un dolor de cabeza terrible a mí.

El que solía venir a verme era Deidara y al menos me entretenía contando las historias que estaban pasando, al no poder moverme, él era mis ojos y mis oídos ahí fuera y es que una cosa es que me tuvieran aquí recluido y otra, que no quisiera enterarme de lo que ocurría y más tratándose de mi hijo, porque al final… el que estaría en problemas sería él. Aún así, siempre estaba atento al sello de Temari pero no parecía darme señales de peligro, por lo que no tenía porque ir y era mejor así. Me moría de ganas de verla, de eso nadie podía tener dudas, pero no quería ir a causarles problemas y encima… si saliera de aquí seguro que Sakura se enfadaría por lo del tratamiento y es que aún estaba débil.

Deidara venía muchas veces y se sentaba en una de las rocas del fondo mirándome con detenimiento, pero yo no hacía mucho caso a veces. Sé que Deidara no se encontraba a gusto en Akatsuki ahora, también sabía que quería dejarlo pero no podía, no sabía cómo salir de este lío en el que yo le metí. Supongo que echaba de menos a Sasori y es que era normal… no había quien aguantase a Tobi y sus tonterías, si me hubiera tocado a mí como compañero, lo habría lanzado al primer foso que hubiera visto y simplemente… habría utilizado alguna de mis técnicas oculares para no dejar ni rastro de él, no lo soportaba y desde luego… a Deidara le costaba mucho trabajo tener que ir a las misiones con él.

Siempre me hablaba de Sasori y era normal, fueron compañeros desde hacía muchos años, eran tal para cual y me recordaban un poco a Naruto y a Sasuke, siempre discutían por todo, sobre todo por el arte, pero también era cierto que Deidara respetaba mucho a Sasori, hasta le llamaba Danna y eso para alguien tan arrogante como el rubio… tenía que significar algo. El arte de ambos a mí me desesperaba, no soportaba el continuo ruido de las explosiones de Deidara cuando entrenaba, pero también es cierto, que sabía lo eficaces que podían ser sus técnicas y de Sasori… siempre dejaba todo por medio y esa maldita manía suya de convertir a los muertos en su marioneta… siempre temí que entrase un día a matarme solo para tenerme como su marioneta, pero nunca lo hizo, era bastante respetuoso.

Esos dos eran una buena pareja en Akatsuki, se compenetraban bien y ahora tener a Tobi… hacía que Deidara me diera algo de lástima. Yo me divertía muchas veces en estos meses escuchando las historias de Deidara con todo lo que le había pasado con Sasori en esos últimos años y esos dos tenía historias para matar de risa a cualquiera, eran tal para cual.

- ¿Qué vas a hacer cuando nazca ese niño? – me preguntó de golpe Deidara y me quedé paralizado ante su pregunta.

- No lo había pensado – le dije – no puedo llevarlo conmigo, sería una locura condenar a ese niño a mi vida de criminal, tampoco puedo pedirle a Temari que lo críe ella sola, yo quiero a ese niño, quiero estar con él pero… todo es tan complicado, no podemos estar juntos, no podemos vernos apena y ese niño va a necesitar una protección que yo no sé si podré darle estando tan lejos de él.

- ¿Por qué no intentas volver a la villa? – me preguntó.

- ¿Después de lo que hice? – pregunté y es que Deidara no sabía nada de mi misión, él aún pensaba que yo fui el culpable – no me perdonarían y también sería alejar a Temari de su villa.

- Temari contigo iría donde fuera, de eso estoy convencido y ese niño… ese niño te querrá, querrá un padre y creo que eres la persona ideal, criaste a Sasuke prácticamente tu solo y no salió tan mal… quizá un poco vengativo – me dijo sonriendo.

- A Sasuke le arruiné la vida – le dije serio – creí que le protegía, que le salvaba, creí que hacía lo correcto para mantenerle a salvo y lo único que hice en mi vida fue alejarle de mí cuando más necesitaba una familia, fue ir separándole poco a poco y mentirle, crearle un odio dentro de él que no podía ser bueno. No creo que un mentiroso como yo sea capaz de criar bien a un hijo, quizá Temari pueda enseñarle más que yo.

- Es un Uchiha – me dijo Deidara – Temari hay cosas que no puede enseñarle, cuando ese niño empiece a activar sus ojos tú tendrías que estar allí y explicarle como funciona todo, Temari no puede hacer tú trabajo, ella no sabe tus habilidades, ni conoce los secretos de vuestro clan, ese es tú trabajo.

- Si volviera a Konoha Kakashi podría explicarle a ese niño, podría ser su profesor.

- Itachi… seamos sinceros… Kakashi aprendió a utilizar el Sharingan a medias, tú sabes manejarlo perfecto, sabes todos los trucos, todas sus habilidades, las manejaste todas, eres tú el que debe enseñar a ese chico y te mueres de ganas de hacerlo, pero hay algo que te frena y es que no quieres apartarlos de la seguridad de una villa. Habla con Konoha – me dijo – llega a un trato con ellos y regresa, coge a Temari y a ese niño y vuelve a tu hogar.

Desde luego tenía clara una cosa… mientras Danzo siguiera en Konoha, yo no podría volver, porque si hablase con Tsunade… si todo este asunto se arreglase, estaba claro que me aceptarían de nuevo, podía proteger la villa de cualquiera, hasta me agradecerían que volviera, yo era el genio Uchiha, pero Danzo me lo impediría, me trataría como el traidor que hizo ver que era y ahora no sabía cómo arreglar todo este lío, pero lo que estaba claro, es que si quería una vida al lado de Temari y de mi hijo, tenía que hacer algo, tenía que empezar a pensar en la forma de darles una seguridad y la seguridad… era una villa, un clan, amistades, no irnos solos a la aventura mientras nos perseguían ninjas de todas las regiones para matarnos por desertores, por traidores.

- ¿Qué ocurre? – me preguntó Deidara al sentirme distraido.

- Algo no va bien – le dije – en cuanto vuelva… ve a Konoha – le comenté.

- ¿Qué te vas? ¿Dónde? Sakura dijo que no te movieras – me recalcó.

- Lo sé, pero no tengo tiempo ni para discutir contigo ni para hacer caso a Sakura, ¿Lo harás?

- Sí, ir a Konoha cuando vuelvas – me repitió – Pero ¿Qué hago en Konoha? – me preguntó extrañado aunque no le di tiempo a decir nada más y yo no contesté.

Saqué un kunai con el sello y me teletransporté al sello en el cuerpo de Temari, no tenía tiempo para más y dejé una copia encima de su cuerpo mientras me teleportaba al otro Kunai de su habitación. Había sentido el peligro, el sello se había activado avisándome y yo no era de quedarme aquí quieto esperando a recuperarme si mi familia estaba en peligro, así que lo sentía por Sakura, pero no iba a quedarme al margen de esta situación.

Danzó estaba frente a mí y se extrañó al verme, pero no le sorprendió la copia de cuervos que había dejado para parar su ataque hacia mi hijo y mi novia. Supongo que no esperó matarme en un golpe, al menos no a mí, el genio Uchiha. Fui su mejor estudiante, podía haberle pasado con facilidad pero decidí salvar a mi hermano y marcharme de la villa como un criminal, pero no dejaría que cogiera a mi hijo. Sasuke se extrañó de verme y Temari aún más, de hecho por el grito que dio al ver atravesada mi copia, creo que se pensaba que me habían dado a mí, luego pareció calmarse al descubrir que era una copia.

Me acerqué a Temari y la cogí en brazos teleportándome de nuevo donde estaba Deidara. La dejé en sus brazos y le indiqué como ya habíamos hablado que la llevase a Konoha, ella no tenía ninguna orden de busqueda así que no le sería complicado entrar y estar bajo la vigilancia y protección de la Hokage, lo importante era sacarla de Suna donde estaban todos ahora buscando a ese niño.

Volví junto a Sasuke y los demás para enfrentar a Danzo, era hora de empezar a acabar esto… él se había metido hace años con los Uchiha y ahora era hora de que nosotros le devolviéramos el favor. Sasuke sonrió al verme allí a su lado y no pude evitar pensar que había cambiado, ya no era ese niño al que tenía que proteger, ahora era un verdadero Uchiha.

- Sabía que volverías a por ella – me dijo Danzo – pero no me importa, puedo matarte a ti primero, llevarme tus ojos y luego ir a por tu hijo.

- A mi hijo no le tocarás – le dije.

- ¿Dónde piensas llevarlo Itachi? Aunque me mates no tienes nada que ofrecerles, eres un criminal buscado en todas las regiones.

- Lo llevaré donde todo empezó, lo llevaré a Konoha – le dije – y le enseñaré todos los trucos que debió aprender de su clan. Ese niño es el primero para resurgir nuestro clan.

Ni Sasuke ni yo le dimos tiempo a atacarnos, activamos el Susanoo para protegernos y atacamos juntos, era la primera vez que luchábamos enserio los dos juntos. Le había encargado cuidar de mi chica y lo había hecho, la había protegido hasta aquí, sabía que podía confiar en mi hermano tanto como él confiaba ahora en mí. No volveríamos a separarnos, quería volver al clan con él, rehacer todo desde el principio, enseñarle entre los dos a mi hijo lo que era ser un Uchiha y lo haríamos, lo había decidido, me entregaría a Konoha si era necesario para que me hijo estuviera a salvo.

Danzó acabó cayendo frente a nosotros y ni siquiera tuve que utilizar ni el Izanami y a Izanagi. El Amateratsu y el Tsukuyomi fue suficiente para destrozarle. Lo peor venía ahora… ir a Konoha y entregarme. Sé que Naruto y los demás testificarían a mi favor, pero aún así, yo no conocía bien a la hokage.

El resto de los ninjas de Suna unidos a los ninjas de Konoha terminaron con los enemigos que faltaban fuera, de hecho no creo yo que Gaara fuera a dejarles vivos después de que hubieran tratado de matar a su hermana y a su sobrino. Cuando todo acabó y estaba hablando con Sasuke, una voz profunda y enfadada se escuchó a mi espalda.

- Tú deberías estar descansando – escuché a Sakura.

- Tenía que venir – le dije – era urgente.

- ¿Urgente? – preguntó.

- No pensaba dejar a mi hijo solo y a Temari la he llevado a un lugar seguro.

- ¿Qué te has llevado a mi hermana? – escuché esta vez a Gaara - ¿Dónde está? – preguntó enfadado.

- En Konoha – le dije – estará a salvo con la Hokage, no pensaba dejarla aquí en mitad de vuestra guerra.

- No te atrevas a decirme cómo cuidar de mi familia – dijo Gaara enfadado.

- No te atrevas tú a decirme a mí cómo cuidar de mi familia – le recordé.

Gaara me miró sin apartar la mirada y yo le miré de igual forma hasta que al final, se marchó diciendo un "me cae bien", supongo que proteger a su hermana significaba para él que ya le caía bien la gente. Quizá era por el hecho de no ser lo que él creía que era. Yo no era ese criminal que habían lanzado como rumor, yo era el genio Uchiha de Konoha y amaba a Temari, la hermana mayor del Kazekage.