Aquí les traigo el segundo capítulo de esta historia esperando que les guste
Yo no gano nada con esto más que disfrutar de una vista diferente de la historia que nos hizo llegar J.K.R.
Vidas Ocultas
Capitulo 2Aquello que llamas vida
Una mañana soleada se asoma juguetonamente por el ventana, trayendo un poco de nostalgia. Sydney sigue a sus padres donde vayan, lo desee o no, nunca ha estado lejos de ellos y sinceramente madura o no, sabe que si deja a sus padres ahora ellos morirían prácticamente de tristeza. Les merece respeto por como la han procurado desde recién nacida, buscando constantemente su bienestar, protegiéndola de todo mal o al menos intentándolo.
Su madre desde pequeña fue discriminada, de grande asediaba por los hombres debido a su belleza. Su padre creció cargando con la tristeza de haber perdido a sus hermanas, después de ello se mudó con su familia a Inglaterra en una zona lujosa cosa que se podían permitir sin ningún esfuerzo. Al recién llegar ahí conoció una familia sangre pura igual que ellos más su abuelo de nombre Dimitri nunca congenió con el patriarca de aquella familia. ¿Por qué? Sencillo. Porque aunque sangra pura Ivanov no creía en la pureza de la sangre y en la tediosa necesidad de hacer menos a los mestizos o sangre sucia generalmente no hacía diferencias y eso a Cygnus Black le parecía una total y completa aberración...
—Sydney, ¿Cómo estas?- Preguntó consternado al verla bajar por las escaleras lentamente.
—No tan bien como me gustaría, pero creo que estaré bien, papá.
Con un mueca de culpa mezclada con tristeza posó un beso en la frente de su hija. —Lo lamento de verdad, flaquita… - Dijo silenciando por un largo rato. Intentando mejorar el ambiente saco un tema que para ninguno era doloroso o al menos no que recordara. -¿Te he mencionado que Sebastien desde niño era excelente con el piano?
—¿que si me has contado lo bueno que era tu hermano con el piano? Si, bastantes veces, -dijo silenciando un segundo. — Además recuerdo que mencionaste es poseedor de una voz maravillosa no lo olvides-agregó con una mueca de sonrisa al realizar que con ese tema su padre intentaba ponerla feliz.
— Creo que es de él de quien heredaste esa habilidad para con el piano -declaró orgulloso
Con gesto de negación contestó la joven. —No exageres, me gusta pero no tengo ninguna habilidad, ni mucho menos uses el término 'don' porque tampoco tengo ninguno, –alegó intentando corregirle-. Si acaso todo es cuestión de las horas que pasaba frente a él de niña nada más.
— Como digas, aunque yo creo que es así. –Contestó con un suspiro-. ¿Recuerdas lo que te mencione de Jean Carlo?
Rodando los ojos, pero intentando armare de paciencia respondió. —Si, muchas veces me llegaste a comparar con él cuando me quedaba callada 'en mi propio mundo' según decías.
— Su propio mundo… si -repitió pensativo-. ¿Sabes? Creo que al ser el mayor de todos a él fue al que más le afecto la perdida de nuestras hermanas… -Dijo con un dejo de tristeza asomándose por sus ojos color ambimarino que en ese instante cambiaron a una tonalidad distinta, casi mercurio.
—Tal vez si padre, después de todo él estaba más consciente.- confirmo Sydney poniendo una mano sobre su hombro y arrepentida por el rumbo que tomaba la conversación.
—A veces me siento culpable por no sentir el mismo dolor de antes, por no extrañarlas igual…- declaró mientras una lágrima resbalaba por su delgada mejilla, la cual limpio con rapidez para que su hija no notara gesto que no paso desapercibido.
Limpiando con delicadeza el rastro que aquella lágrima había dejado en la mejilla de su padre. Respondió. —No se puede vivir lamentando la muerte de nuestros seres queridos, ellos no estarían felices con algo así. Te aseguro que no tienes porque sentir culpa, papá. Murieron en un accidente… No fue culpa de nadie.-Dijo en un intento de darle aliento, gestó que el hombre agradeció tomando con su mano la de su hija.
—Nunca entenderé que hice para merecerte. Eres lo mejor de mi vida.- Afirmó- Tu y mi amada esposa.
—Nunca haber abandonado tus ideales y procurar cuidar de tus seres queridos, ¿te parece poco?-Preguntó Sydney
—Realmente dudo si lo he hecho bien. Jamás me voy a perdonar que te haya pasado eso que nos has ocultado a tu madre y a mí.-Respondió con seriedad
-Si no lo hice en su momento menos lo haré ahora.- Aseveró tajante mientras su ánimo pasaba a ser sombrío.
-¿Acaso tienes una idea de lo difícil que fue para mí ver a mi niña desvaneciéndose frente a mis propios ojos?-Inquirió tenso
—No empieces padre.-Pidió soltando el agarre que tenían y alejándose unos pasos-. Ese tema para mí, está muerto. Cometí errores, los pagué y aprendí de ellos, con eso es suficiente. Tú y madre no deben cargar con culpa alguna. Si hubiera seguido sus consejos y no hubiera hecho uso de mi ingenuidad de adolescente… -Pausó en busca de tranquilidad y las palabras indicadas que pudiera hallar-. Es pasado ¿sí? Por favor dejen de traerlo al presente.-Suplicó mirando directamente a los ojos de su padre- Además no era una niñita, tenía quince años pero tienes razón, era ingenua"demasiado"
—¿Algún día me perdonarás el no haberte protegido correctamente?
—No podías, ni puedes tenerme siempre en una burbuja de cristal. –Declaró-. Siempre tuve tu apoyo aunque no recurrí a él, en la manera en que lo hubieras deseado, siempre estuviste ahí para mí y eso es lo mejor que pudiste hacer. Ahora, dejemos este tema tan incomodo, por favor.
- Si así lo quieres aunque me pese. Respetaré tu decisión como lo he intentado hacer hasta ahora.-Aseguró el hombre levantándose del sofá en el que se encontraba y acercándose a la muchacha.
- Gracias.- Concluyó depositando un beso en la mejilla del hombre-. ¿Padre?
-¿sí?
-¿Puedo cambiar de tema?
-Supongo que si ya que no quieres hablar del otrotema. – Respondió resignado.
-Narcissa… ¿era bonita?
-Siempre lo fue. –Aseguró con un brillo en sus ojos que volvían a su color natural.
-¿La quisiste mucho?
-Bastante.-Respondió descolocado por la facilidad con que su hija le cambiaba el tema
-¿Has sabido algo de ella?
-Sydney sabes muy bien que me molesta que intentes hacerme tonto. Ya habíamos dado por terminado ese tema no tenías porque traer a Cissy a colación.- Aseveró molesto
-Padre no es que traiga el tema para lastimarte, esa es mi última intención, simplemente sentí la necesidad de preguntarte por ella, es como un presentimiento. – Confesó con reticencia
-Si es así…. pues no he tenido noticias de ella en muchos años, ni de ella ni de Andrómeda muchísimo menos de Bellatrix porque con ella me llevaba bien pero tenía inclinaciones muy arraigadas que yo no, así que obviamente nunca fuimos los mejores amigos.
-Oh…
-¿Qué pasa?-cuestionó
- Es que mencionaste a Andrómeda y recordé lo difícil que debió ser para ella dejar a su familia. Fuera de ello me inquietan un poco Bellatrix y Narcissa hay algo que no siento que este bien, no soy adivina ni nada pero no es normal que las tenga en mi mente como un aviso de que algo va a pasar.
-Tranquila hija, estoy segura que todo estará bien. "Ese es mi único deseo"
-"No sé, lo dudo" Padre ¿tú crees que algún día yo llegué a encontrar a alguien que me ame de verdad?
-No lo creo hija, estoy seguro de ello. ¿Por qué lo dudas?
-Tonterías.-Respondió tajante ocultando su rostro con un mechón de su cabello, ocultando un poco de tormento-. Disculpa voy a alimentar a Ika
-Anda ve, la pobre debe estar muriendo de hambre-. Contestó notando perfectamente el estado anímico de su hija pero dándole espacio. Si bien no era el mejor padre del mundo, por lo menos tenía noción de cuando su hija necesitaba estar sola.
Caminó por la sala de estar hasta entrar por la cocina y salir por ella directo al patio, dando un silbido casi mudo que se confundió con el viento del lugar, más segura de que su llamado había sido escuchado espero pacientemente, un par de segundos después una criatura simplemente majestuosa a la vista de colores hermosos se asomó a lo lejos ondeando sus alas con vivacidad acercándose poco a poco modulando la velocidad de su vuelo y un segundo antes de tocar el suelo cambio radicalmente de forma a una forma más común…
-Dando un paseo supongo. Qué bien, suertuda tu que puedes. –Dijo sonriendo con sinceridad y viendo directamente a los ojos de la maravillosa criatura
- Sabes que si lo desearas podría convertirme en algo propio para que pudieras dar un paseo conmigo, algo parecido a un hipogrifo pero menos rustico.
-Los hipogrifos son lindos!- Defendió tranquilizándose de inmediato al realizar que no era una ofensa-. Lo sé y te lo agradezco pero sabes que a madre no le gusta que salga.
- Yo sé, pero no soy cualquier cosa, daría mi vida para protegerte.
- Siempre que dices eso me aterro, no me gusta pensar en que te puedo perder, no a ti. –Dijo acercándose y abrazando a su 'mascota'
-Sydney sabes que nací para eso, aunque haya llegado después de que ese hombre te lastimara, eso estaba marcado en tu destino y ni si quiera yo lo podía cambiar. Por ello mismo llegué a tu vida posterior a ese hecho.
-Lo sé y no te reprocho nada solo te aclaro que no quiero que te pongas en ningún peligro tonto y menos que andes jugando a molestar a los vecinos, son muggles ellos pueden confundirte con un animal de caza y…
-Nadie puede conmigo.-Rezongó
-Ika, no seas necia. Cuídate.
-También tú.
-Lo intentaré. –Prometió antes de enfocar la vista en el horizonte.- Vine con la excusa de alimentarte no sé como padre sigue creyendo eso.
-Bueno debes tomar en cuenta dos cosas. La primera es que para ellos siempre seré una simple mascota porque tú nunca has querido que sepan lo que realmente soy. La segunda, tu padre no es tan ingenuo como lo piensas, el puede notar más allá de lo que dices aunque también debo de aceptar que eres muy buena actriz hay veces en que eres capaz de ocultar realmente tus emociones, no de mi claro está, pero sí de todos los demás.
- Julius es un gran hombre debo de admitirlo pero carga con culpas que no son suyas por ello mismo jamás ha sido totalmente feliz.
-Sydney no es fácil vivir con el recuerdo de tus hermanas muertas ante tus ojos además… -Calló de golpe-Sabes que no debo hablar de más.
-¿Tan grave es?
-No lo creo pero…
-Debo saber las cosas cuando es el momento, no antes. –Repitió cansinamente la doctrina que sabía de memoria desde que había descubierto la conexión con Ika, su guardiana. – Tiene ya tres meses que nos mudamos aquí y no veo señales de que padre este pensando en avanzar, ¿tú, que piensas?
-Lo que yo crea o deje de creer no es importante, lo importante es lo que tú desees. ¿Quieres tú que por fin se establezcan en este lugar?
-No lo sé, es cierto que no me gusta mudarme. –Confesó con un gesto de su mejilla-. Pero ahora le temo a establecerme, sinceramente no quiero que pase lo de hace 4 años, digo sonará estúpido pero era la segunda mudanza, el periodo más largo que pasábamos en un lugar, teníamos apenas 4 meses ahí cuando conocí a Romel, estúpidamente me enamoré como desquiciada era todo para mí y sabes lo que pasó… él nunca me amo.
-Dentro de todo lo malo vino algo bueno.-Aseguró-. Conociste a Remus. El estaba destinado para volver a andar por tu sendero, ambos estaban destinados para sanarse el uno al otro.
-Es cierto que vino algo bueno, no te voy a negar que John, no me gusta mucho como suena Remus, vino a salvarme del abismo en que me había sumergido después de lo sucedido con Romel. Pero dentro de todo… Tengo miedo a establecer vínculos.
-Debes de volver a intentarlo, finalmente cuando Remus se alejó de nuevo de tu camino no has hecho otra cosa que huir del contacto humano, es cierto te curó de aquel suceso traumático pero no has puesto mucho de tu parte por realmente avanzar.
-Eso no es totalmente verdad. Siempre que puedo voy a visitar a los vecinos. Y me escribo con Fleur.
-Los vecinos son ancianos muggles que tienen cuatro nietos. Hace seis meses que no tienes noticias de Fleur. Que contacto humano tan considerable!-
-No es lindo que hasta tú me reproches cosas.-Respondió con dolor-. Aunque tienes razón, no he podido hacer mucho las mudanzas después de lo de Romel y John han sido demasiado continuas como para que me ponga a socializar. Un mes aquí otro allá…. El que tengamos aquí tres meses es un verdadero milagro.
-Tienes un buen punto.
- Madre llama. –Acotó asiendo notorio el sonido proveniente de la cocina.
-Ve con ella, yo acudiré cuando me necesites. –Respondió antes de que rompieran el contacto visual.
-Hija... – Repitió desde la cocina
-¿sí? -contestó la joven entrando rápidamente por la puerta del jardín
- Falta poco para tu cumpleaños, ¿Qué es lo que deseas de regalo? .-Pregunto con algo de ansiedad la mujer.
-"Para que me preguntas si sabea que nunca pido algo" No te ofendas madre pero cada año me haces la misma pregunta y siempre te contesto igual: lo que deseen darme por mi, estará fenomenal. - Sonrió algo exasperada
-¿estás segura?
-Bueno sería un grandioso regalo el que por fin nos estableciéramos en un lugar. Ese sería un regalo maravilloso.
-Sabes que eso no es posible.- Inquirió con los ojos cristalinos.
-Lo sé solo respondía a tu pregunta, madre.- Contesto un poco aburrida.
- Tenemos el suficiente dinero para que pidas lo que desees, todo menos eso.
- No deseo nada, tal vez... podrías darme permiso para salir con Ika de vez en cuando ya soy mayor y…
-No.
-¿es tu última respuesta?
-Sí.
-Gracias madre. Me retiro a mi recamara deseo leer un rato.
-Disfruta de tu lectura.
-lo haré.- Dijo antes de salir por el comedor y dirigirse a su habitación, al llegar a ella Ika le esperaba acostada en su cama. - ¿Pasó algo? No es muy normal que estés a aquí a esta hora
- Vine porque sucedió algo y creo que debes saberlo
-¿Qué sucedió?-Preguntó alarmada
-Tranquila es solo que tu padre recibió una carta y estoy segura que no es correspondencia de negocios.
-¿crees que sea algo grave?
-No lo sé eso lo tendrás que averiguar tú, solo pensé que mantenerte informada es mi deber.
-Gracias, yo procuraré averiguar lo que sucede mañana pero necesitaré de tu ayuda.
-Lo que necesites.
-Entonces mañana por la mañana, supongo, ya que es día de compras. – Aseguró sonriendo mientras Ika se acomodaba en su cama.- ¿dormirás?
-No hay mucho que hacer y bueno, tengo que recargar energía para hacer guardia en la noche.
-Dulces sueños.- Replicó antes de sumergirse en su lectura. Un clásico muggle 'Orgullo y Prejuicio' no entendía porque pero la manera en que Jane Austen escribía en cierta manera lograba llegarle en lo más profundo de su sistema, quizás no era nadie en el mundo pero si lo fuera y tuviera un lugar importante en el estaba segura a que tendría que obedecer a los cánones de la sociedad, como claramente lo narraba el libro.
¡!S!y!d!n!e!y!
N/A: Hasta aquí este capítulo en verdad me gustaría saber que piensan de la historia, sé muy bien que aún no ha habido nada demasiado interesante pero les pido paciencia.
Mis mejores deseos.
Gabrielle.
N/A.
REVISANDO
