Aquí está el tercer capítulo. No dice mucho, lo sé pero la historia en si, se desarrolla lentamente.
Disclaimer: Los personajes de Harry Potter pertenecen a J.K.R. yo solo juego un poco con ellos. No recibo ni un centavo por ello, al contrario invierto algo valioso llamado tiempo.
Capitulo 3
Descubrimientos.
El sol se asoma por la ventana anunciando un nuevo día, el canto de algunos pájaros se escucha a lo lejos y el agua del río corre haciendo un ruido sordo, conjunto de sonidos ya casi familiares para el oído de la joven que yace en su cama removiéndose torpemente momentos antes de despertar por completo.
-¿Qué hora es? - Preguntó a sí misma, volteando aun dormida a la mesa de noche.- Las nueve! Tiene mínimo una hora que padre y madre se marcharon, debo apurarme a buscar la carta -mencionó levantándose con agilidad de la cama, cambiando su pijama por unos pantalones con un sweater a juego, saliendo de su habitación camino al estudio.
Con cuidado giró la perilla de la puerta abriéndola solo unos centímetros para así poder terminar con un movimiento de su varita el hechizo alarma que resguardaba el despacho de su padre, posterior a ello entro procurando no tocar nada hasta tener un plano mental de cómo se encontraba todo en el lugar para así poder dejarlo intacto cuando terminase su 'misión'. Con el silbido tan conocido para ella llamo a su compañera, quien no tardo demasiado en atender. -Ika necesito que vigiles la entrada y si ves que Julius e Indira se acercan, vengas y me avises, ¿podrías hacer eso por mí?
-Sabes que sí
-Gracias.- Dijo antes de comenzar la exhaustiva búsqueda.
Por una hora completa buscó entre los papeles del escritorio, los 'escondidos' en el cajón bajo llave, llave que estaba debajo de la alfombra su padre era algo predecible; como último recurso busco en los dos libreros del sitio encontrando hasta el final lo que tanto buscaba, una carta que no era de negocios ni mucho menos de familia. Una carta con un sello desconocido aunque en el fondo lo sentía familiar. Sin tomar más tiempo abrió el sobre ya antes abierto y sacó un pedazo de pergamino escrito con fina caligrafía, tan fina que llamo su atención a primera vista.
Querido Julius,
Después de tantos años sin saber de ti, espero que te encuentres bien. Sé a la perfección que al marcharte de Inglaterra tu intención era alejarte del peligro, así que espero que seas piadoso y puedas perdonarme por cometer esta imprudencia pero te aseguro que no hubiera recurrido a ti si no fuera estrictamente necesario.
Te marchaste y me dejaste con mi pequeño a manos de lo que Lucius quisiera hacer con nosotros, tengo presente que ni Draco ni yo éramos tu responsabilidad pero aún así me dolió tu partida, aunque en esa ocasión solo te mudaste a Francia para mí fue muy difícil perder a el hombre que amaba... no fue sencillo sin embargo siempre fue mi consuelo el saber que tu tuviste poder de elección, a veces me arrepiento de haber obedecido a mi familia con los ojos cerrados pero ya es demasiado tarde.
El señor Tenebroso comienza a recuperar su poder. Tengo miedo por mi hijo. Estuve bastante tiempo pensando en cómo podía librar a Draco de tener que servirle al Lord pero nunca tuve la suficiente valentía para hacer algo, ahora con lágrimas en los ojos confieso que Lucius ofreció a mi hijo para corregir sus errores. No me sorprendió que lo hiciera. Ahora mi querido hijo está próximo a ser uno de ellos, un Mortífago. Yo sé que tiene miedo lo veo en sus ojos, Julius, Draco ya no me cuenta lo que le ocurre, su padre lo obligo a dejar de ser ese dulce niño que viste nacer y dejaste de ver hace 13 años.
Para terminar con el patetismo que invade mi vida, solo quiero saber una cosa. Quiero saber si aquello que te hice prometer al nacer mi niño, aún lo tienes presente, si llegado el momento... ¿lo cumplirás? Cuidar de él... Sé que será difícil ya que ahora tiene un carácter horrible debido a las influencias de su padre pero debes saber que muy en el fondo es un buen chico.
Sin más te ruego que contestes esta lechuza lo más rápido que puedas si es que en verdad cumplirás con lo que un día prometiste.
Con cariño infinito
Cissy
- Por Merlín! -Exclamó mitad asustada y mitad incrédula, teniendo que recargarse en el librero para respirar profundamente e encontrar algo de coherencia en lo que acababa de leer. Tras unos segundos agito su varita para regresar a su lugar el libro con la carta de nuevo en su sobre. Con manos temblorosas y pasos torpes inspeccionó que todo estuviera como lo había encontrado antes de salir, levantar el hechizo alarma del despacho y correr a su habitación, cerrando la puerta con un estrepitoso golpe, seguido de una fugaz entrada de Ika.
- ¿Ya vienen?
-No, pero no creo que tarden. Es solo que oí como azotaste la puerta y vine para ver que ocurrió.
-Por un pelo de unicornio encontré lo que buscaba, en realidad estuvo complicado.
-Claro el pelo de unicornio hizo todo y yo no tuve nada que ver.- Rezongó
-No seas así, sabes que tú eres parte vital en todo lo que hago.-Aclaró. Guardando silencio un par de minutos para murmurar después-. Para serte franca no sé cómo pude vivir quince años sin ti.
-Quince largos años…. pero eran necesarios para ayudarte a madurar y así fueras capaz de merecerme como tu guardiana.
-¿Antes no te merecía?
- Es cierto que fui convocada para ti al momento de tu nacimiento pero no estabas preparada. –Calló para buscar las palabras correctas-. A ver si me explico mejor, aunque que tu abuela hubiera rogado a la magia más antigua y aún dando la poca fuerza que le quedaba dentro de su enfermedad, como lo hizo, para concederme a ti, -pausó dudando en continuar o no, encontrando que era el momento- si tú no hubieras pasado aquello que casi termina contigo… Sencillamente aunque tenía esos quince años gestándome, esperando por ti… jamás entiéndelo bien, jamás hubiera llegado a ti.
-Eso quiere decir que si yo hubiera sido débil, sino hubiera pasado por aquellas situaciones mucho menos lo de Ro-Romel,… sin vivir eso, ¿jamás hubieras llegado a mi vida?
-Concretamente esa es la verdad, por muy dura que suene.
-Tantos años lamentándome porque mi vida era horrible según yo…. pasan tantas cosas... llegas tú…No lo puedo creer.-Confeso tirándose boca arriba en su cama y sumergiéndose en sus pensamientos. Precisamente lo de la carta y esa revelación. "Gran día" –Pensó- "Ahora solo falta que me digan que soy adoptada." –Esto… me cuesta asimilarlo pero… si lo veo desde un punto de vista crítico, el cual seguro tú tienes… todo tiene sentido. –Declaró confundida-. Quizás no todo pero si muchas cosas adquieren sentido.- Agregó
Después de largos minutos la conversación fue reanudada por su guardiana- ¿Me informarás que contenía la carta?
-No sé.- Respondió mirando el techo de la habitación.
-¿No sabes si me informarás o no sabes que contenía-Inquirió saltando a la cama a un lado de la joven.
-Ambos
-Que atenta.- Comentó decepcionada por la actitud de la joven-. A veces logras comportarte como la niña malcriada que hace más de quince años no eres.
-Nunca fui malcriada.- Alegó con el ceño fruncido y fijando sus ojos en los de la mítica criatura.
-Sí lo fuiste a los cuatro años pero dejaste de serlo cuando cambiaste de residencia por primera vez a los cinco. A Francia por cierto.
- No entiendo cómo es que sabes eso, -dijo regresando la vista hacia el techo- tampoco me interesa saberlo, -añadió- ni si quiera sé porque era malcriada a los cuatro años ni porque deje de serlo. Quizás como todos solo pasaba por una etapa de rebeldía.
-Estabas celosa
-¿Celosa? ¿A los cuatro años? ¿De quién? –Preguntó incrédula
-Tu padre pasaba una parte del tiempo procurando de Narcissa y su hijo, tú sentías que ese niño robaba su atención.
-Eso no tiene sentido. ¿Cuántos años tenía el mocoso?
-Tú tenías cuatro y él con trabajos cumplía un año de nacido
-Un año de nacido, por favo… -Repitió escéptica, analizando todo cuando un foco rojo se encendía haciendo a un lado su principiante enfado, cuestionó-. ¿Ese niño era mi hermano?
-¿Qué? Por supuesto que no! No que yo sepa.
-Entonces ¿porque mi padre…?
-Te comportas como aquella niña malcriada. –Repitió-. Podrías ganar compostura y regresarme a la Sydney de hace diez minutos. Creo que tenemos asuntos más importantes que discutir
-Ya… Lo que sucede es que todo esto que me acabar de decir tiene relación con el contenido de la carta.-Aclaró-. En la carta Narcissa le pide a mi padre que reconsidere el cumplir o no una promesa que le hizo, promesa que según comprendí consiste en cuidar de su hijo si ella se ve imposibilitada para ello.
-Ahora entiendo un poco tu reacción pero aun así la encuentro algo exagerada. En fin ¿Qué piensas hacer?
-La verdad, no tengo la menor idea. No sé si decirle a madre o no. Aunque no creo que yo sea la indicada para ello. Creo que intentare comunicarme con Fleur para ver si ella puede darme una idea general de cómo esta todo por allá. Quizás eso y…
-Escucho pasos creo que vienen hacia acá.
-Oh!-Exclamó enderezándose hasta quedar sentada-. Espero no haber dejado nada fuera de su lugar. –Murmuró un segundo antes de que la puerta se abriera con lentitud, al menos esa era una buena señal no estaba molesto. Fingiendo que nada fuera de lo normal ocurría, comenzó a acariciar la cabeza de su guardiana que de momento estaba en su forma de mascota muggle, un perro. –Padre, que bueno que ya regresaron.
-En realidad nos tardamos un poco más de lo esperado. El transporte muggle, tu sabes.- Escupió sin verla a los ojos.
-Con cuatro años viviendo como muggles no debería haber percances pero cualquiera se equivoca, supongo.-Replicó incomoda.
- ¿Qué hiciste mientras no estuvimos?- Preguntó sin interés paseando su mirada por la habitación, al mismo tiempo que se tronaba los dedos.
- Me desperté un poco tarde, limpie mi recamara y alimente a Ika. Muero de hambre- Contestó con desgana.
- En 15 minutos estará listo el desayuno.
-Gracias. Ahí estaré. –Contestó extrañada.
-Perfecto. Y baja a ese perro, sabes que no me gusta que este en tu cama, mucho menos en los sillones. – Ordenó autoritario
-Lo siento padre pero es mi habitación, creo que puedo hacer con ella lo que me plazca. Además sabes que Ika no pone una pata en tus preciados sillones.-Respondió intentando no sonar altanera pero molesta por la acusación.
-Lo hago por tu bien, mientras más te encariñes con ella, más te dolerá cuando… muera.- Recalcó con firmeza pero su mente parecía estar lejos, algo no estaba bien y Sydney lo sabía.
-Agradezco tu preocupación padre pero creo que cuando eso llegué a pasar lo superaré igual que he sobrellevado todo esto. Aunque en el fondo espero que ella no me deje, no tan pronto. –Replicó observando cada reacción que su padre pudiera tener.
-Haz lo que desees.- Dijo con tono cansado antes de salir de prisa sin mirar atrás.
-Tengo que averiguar que pasa aunque imagino que es por lo de la carta, la dichosa carta…. –Diciendo esto se levantó de su cama, sin darle oportunidad a Ika de que se acercara y caminó sigilosamente poniendo como precaución un hechizo silenciador en las escaleras para hacer el menor ruido posible. Una vez en la planta baja camino hasta el lugar donde se oía una discusión mal disimulada, al situarse a un lado de la puerta de la cocina, que normalmente estaba abierta, agudizó su oído y no le agradó nada lo que escuchó.
-¿Cómo te atreves a siquiera considerar esa posibilidad? Yo no pienso tener al hijo de un Mortífago en mi casa!
-Indira, tranquilízate. Es verdad, Draco es hijo de un Mortífago pero él no tiene la culpa de nada además es solo un niño! Por amor de Dios tiene quince años! Aparte de complejo de superioridad inculcado por Lucius. No es un mal muchacho.
-¿No es malo? No es malo! ¿Acaso olvidas que es por esos malditos mortífagos y por el regreso de su amo que llevamos cuatro años mudándonos constantemente? ¿Acaso piensas que esto para mí ha sido fácil? ¿Olvidas la advertencia de Svetlana?
-Yo no olvido nada y no metas a mi madre y sus alucinaciones en esto. He hecho todo lo que ha estado en mis manos para cuidar de nuestra hija y alejarla del peligro aunque algunas cosas se me han sobrepasado.
-No eran alucinaciones. –Susurró ganando calma-. ¿Acaso no lo ves? Según tu madre, el incidente donde tus tres hermanas perdieron la vida no fue un simple accidente, suena desquiciado cierto pero los incesantes accidentes que Sydney sufrió de niña y luego eso que nunca nos reveló pero estoy segura que fue algo terrible. No son coincidencia! Sé que no lo son. Yo no pienso echar casi diecinueve años de mi vida y de la vida de mi hija a la basura.
-Entonces no me piensas apoyar en esto.
-Julius… no lo sé, no me pongas a elegir entre mi hija y tú.- Suplicó
-No te estoy pidiendo que elijas entre ella y yo, solo te pido que me apoyes.
-Haz lo que creas y sientas correcto pero no esperes que lo acepte con alegría.- Dijo antes de hacer una pausa larga la cual sirvió para que ambos se tranquilizaran un poco-. Si lo traes a esta casa tienes que asegurarte que no hablara de ella, que no nos venderá con su señor.
-No es su señor, Indira.- Alegó cansado.
-Es hijo de un Mortífago, prácticamente nació para servirle, también es su señor. – Agregó con aspereza dando por concluida la discusión.
Con el corazón latiendo a mil revoluciones por minuto se alejó de la puerta y subió a su recámara encerrándose y comenzando a discutir consigo en francés, idioma que normalmente no utilizaba, no le era necesario, no después de haber dejado Beauxbâtons.- Ce n'est pas possible, cela doit être un rêve, un mauvais rêve. Mon père, il doit considérer les choses d'être seul. Même si c'est vrai je fais quelque chose. Je dois agir vite…. Debo actuar rápido…. –Sacando un pergamino de su escritorio y un poco de tinta comenzó a escribir frases separadas que si se juntaban adquirían un significado vago más así era como se había acostumbrado a escribir con Fleur justo después de lo sucedido en el Torneo de los tres magos a petición de ella y en el fondo comprendía muy bien aquella petición, en esos momentos no era seguro escribir con claridad.
Al meter la carta en el sobre, se dirigió a uno de los dos salones multiusos de la casa, el cual al ser el más espacioso era la residencia de Lory su lechuza, sin miramientos se acercó a ella, acariciándole la cabeza y recibiendo un gentil picotazo como respuesta, habiéndole dado un poco de alimento, ató la carta a su patita y pidió.- Llévale esto a Fleur Delacour, procura ser cuidadosa no quiero que te intercepten, buen viaje.- La lechuza partió presurosa y mientras le veía alejarse poco a poco, aleteo a aleteo, escuchó como su madre le llamaba.
Con lentitud salió del salón y fue hasta donde se encontraba su madre. Encontrándole sentada en el comedor con dos platos servidos y mirando su taza de café como si fuera lo más extraño e interesante en el mundo.
-Ya está servido, come que se enfría.
-Gracias.- Dijo antes de sentarse en la mesa y comer el platillo que tenía enfrente para después servirse una ración de ensalada, apenas termino cado se detuvo, dejando el tenedor en el plato para cuestionar a su madre quien no había probado ni siquiera su café. - ¿Qué sucede?
-Simplemente no tengo hambre, cariño.
-Ya no tengo seis años. ¿Qué es lo que realmente está sucediendo? ¿Dónde está padre?
-Ve a visitar a los vecinos, salúdame a esos encantadores pequeñitos. – Dijo haciendo caso omiso a los cuestionamientos de su hija.
-Yo no pongo un pie afuera de esta casa si no me dices que es lo que ocurre.- Contestó con severidad.
- No debo decírtelo Sydney
-Ya no soy una niña. Dímelo, de todas formas me voy a enterar tarde o temprano.
- En eso tienes razón. Pero no debo.
- Debes porque todo lo que pasa en esta casa me afecta. Aunque sobra decir que es muy malo porque traes los nervios de punta ¿me equivoco?
- La verdad temo por la seguridad de tu padre.
- ¿A dónde fue? ¿Por qué no lo acompañaste?
-Porque deseaba ir solo.
-Fue muy desconsiderado que te dejara con los nervios de punta.
-Sydney, tu padre…
-Mi padre nos sobreprotege en demasía. Si el Señor Tenebroso en verdad nos estuviera buscando dudo que le fuera difícil encontrarnos. No podemos huir para siempre mamá. -Aseveró tajante
-Sydney no hables de esa manera.- reprochó con ojos llorosos
-Mamá es la verdad. Sabes que quiero a mi papá pero a veces creo que lo mejor sería enfrentar todo y luchar antes de seguir sin rumbo fijo.
-¡Cállate! No sabes de lo que estás hablando.
-Si lo sé mamá. ¿Acaso crees que para mí ha sido fácil? No, por supuesto que no, ha sido muy difícil igual que para ustedes.- Declaró enfadada antes de dar media vuelta y salir de la casa, cerrando la puerta con un azoton
-Es más difícil de lo que crees.- Declaró limpiándose la lagrima que se había escapado por su mejilla.- Solo espero que regreses con bien Julius, no sé qué haríamos si algo te llegase a pasar
Un hombre de estatura mediana, cabello café y complexión delgada, caminaba a lo largo de un sendero ya la noche se encontraba solo en medio de la oscuridad, pronto llegó al primer escalón de la entrada del gran portón de la enorme mansión decorada con tonos verdosos y destellos color plata, llamó a la puerta y un pequeño elfo le abrió temerosamente…
- Señor…
-Buenas noches vengo a buscar a Narcissa Malfoy ¿se encuentra?
-No señor mi ama no está, salió y… -calló al ser interrumpido por una voz proveniente del interior de la gran mansión
-¿Quien busca a Narcissa?
-Julius Rodeneski-Respondió con temor bien disimulado
-Para suerte tuya Rodeneski, Lucius no está en casa.- contestó saliendo de entre las sombras
-Severus Snape.- Murmuró casi sin habla para sí mismo pero no pasó despistado aquello
-El mismo. Por desgracia te aseguro que no soy una alucinación.
-¿Por que para suerte mía Snape? ¿Acaso crees que le temo a Lucius o a cualquiera de ustedes? -Preguntó desafiante
-No se si le temas, ni me interesa pero si hubiera sido Lucius el que te hubiera encontrado aquí, en su mansión ya estarías muerto, a Lucius nunca se le olvidó que Narcissa siempre te amo, además de que eras un gran candidato a reclutar antes que él.
-A comparación de Lucius nunca desee ser Mortífago, en mi familia no hay ni siquiera uno solo.- Declaró tajante
- O eso crees tú pero no me importa en lo más mínimo, solo te hacía ver con la suerte que has corrido. Y por favor no me hagas repetirlo una vez más ¿para qué buscas a Narcissa?
-Eso es cosa entre ella y yo
-¿Antiguos amoríos?- Inquirió sarcástico
-No digas estupideces Snape, Narcissa es cierto me amo pero siempre le dejé claro mis sentimientos. Yo… solo la quiero como a una hermana.
-Claro... -ironizó
- En caso de emergencia si, ella me escribió y pidió contestara lo más pronto posible.- Aclaró comenzándose a enfadar
- En todo caso. ¿Qué demonios haces aquí arriesgando el pellejo? Si que eres estúpido.- Dijo Snape con una mueca de descomunal hastío "Ni tanto, tenía 20 años sin saber de el por lo menos sabe huir muy bien y esconderse como cucaracha" -Pensó
- Sencillo. Sé a la perfección que en estos momentos están interceptando lechuzas, no podía arriesgarme.- Contestó tenso.
- Al menos existe un poco de sentido común en eso que llevas encima de los hombros.
- Con lo mucho que adoro tener una amena platica contigo, Snape. No vine para ello. Solo vine a ver a Cissy pero no está así que no tengo más que hacer aquí, me marchó.- Dándose la media vuelta y abriendo la puerta
-¿Le menciono que viniste Rodeneski? ¿O prefieres no entristecerla por haberse perdido la visita del siglo?- haciendo mueca de tristeza burlándose de él
-Snape, tu sarcasmo me saca de quicio. -Declaró- Habrase visto semejante individuo tan amargado e insoportable, francamente no sé como Cissy te tiene tanta confianza, mucho menos siendo quien eres, la mano derecha de quien-tu-sabes
-Precisamente por ello confía en mí.- Contesto fulminándolo con la mirada.- Confía más en un asesino a sangre fría que en un hombre que conoció desde niña el cual la abandono por cobardía.
- No tienes ningún derecho a hablar de asuntos que no conoces. – Aseveró entre dientes conteniendo su enfado-. Mejor dejo de perder mi tiempo. Si no te molesta gastar un poco de saliva, por favor menciónale de mi parte que aun tengo presente esa promesa que le hice y que la cumpliré llegado el momento.
-Será todo un placer.- Replicó con parsimonia- Y tú no te olvides de saludar de mi parte a tu adorada esposa.- Dijo con malicia
-De tu parte Snape. -Contestó furioso desapareciendo de inmediato al cerrarse el portón de la majestuosa mansión Malfoy.
- Wiky.- siseó Snape con la vista clavada en el lugar donde Julius Rodeneski había desaparecido.
-El señor Snape llamó y Wiky está para servirle como lo impuso el amo Malfoy.
- Escúchame bien. Quiero que la visita de ese hombre quede entre tú y yo, yo personalmente me encargaré de informar a tus amos de ella. ¿Entendido?
- Wiky ¿estaría desobedeciendo a su amo?
-No Wiky, solo me harías un favor y haciéndome un favor complacerías a tu amo. ¿Correcto?
-Eso creo, señor.
-Entonces quiero que guardes silencio y que esta visita no se la menciones ni a tus amos ni a ningún otro elfo, ¿entendido?
-Como el señor Snape ordene.- Respondió-. ¿Hay algo más en lo que Wiky pueda servirle?
-Es todo, retírate.- Diciendo esto el elfo desapareció. Seguido por la inmediata partida del Mortífago.
¡S!y!d!n!e!y!
N/A: Record de tiempo, aunque no siempre será así, tengo muy poco tiempo ahora por las vacaciones es que me permití el placer de compartirles esto.
Un comentario suyo = motivacion para continuar con esta locura. ^^
N/A.
