Capitulo 5 Lobos y Mortífagos.
¿Qué sería la vida sin un poco de confusión?...
-Sydney!- Gritó desesperado al instante de aparecer en el bosque cercano a su casa. Recibiendo ninguna respuesta, camino de prisa al lugar donde estaba casi seguro que encontraría a su hija, sentada con la espalda recargada en el único árbol con tronco enorme, a la orilla de lo que solía ser un imponente lago.- Imaginé que te encontraría aquí.
-Sabía que me seguirías.-Replicó con frialdad.
-Tenía que, después de cómo te fuiste. ¿Qué quisiste decir con eso de que había revelado tu identidad frente a un Mortífago? Explícate. –Exigió su padre fijando sus ojos sobre ella mientras esta mantenía la mirada ausente.
- Solo busqué un pretexto para salir de ahí, tanta muestra de afecto entre Narcissa y tú, me estaba enfermando.- Mintió sabiendo que lo que seguía sería un rotundo reproche, pero lo aceptaría...
-¿Cómo te atreves a jugar con algo así?-Recriminó enfadado.- ¿Acaso no te ha entrado en la cabeza lo realmente delicado del tema?
-No me hables de esa manera, no eres solamente tú quien ha ido de un lugar a otro durante casi cinco años ya, ni quien no tiene amigos ni un lugar al cual llamar hogar. Yo ni siquiera sé con exactitud el motivo, solamente obedezco y trato de adaptarme aunque no sea fácil. –Respondió dolida, era cierto que esperaba un reproche pero no esperaba que le tratase como una niña estúpida que no sabe nada, eso no era justo.- Fue una impertinencia de mi parte el que usara una excusa así, lo sé, una estupidez si quieres. –Aceptó- Sin embargo debes reconocer que tengo razón, es probable que en ese lugar hasta las paredes escuchen, ¿Qué hubiera sucedido si hubiese sido verdad y algún Mortífago hubiera descubierto mi identidad? –alegó
-Cálmate, tienes razón, no debí hablarte de esa manera pero es que simplemente no puedo pensar en algo así… simplemente no lo concibo. –Contestó aferrándose a la idea en que nada le pasaría a su hija, no mientras el viviera. Cuan equivocado podía estar….
- No te niegues a lo que puede pasar en cualquier momento. –Dijo poniéndose en pie, dándole la espalda a su padre - Dime algo ¿Confías plenamente en Narcissa?
-Como si se tratara de mi mismo. –Contestó completamente seguro. Tratando entender lo que ocurría, acercándose hasta donde ella y guardando silencio sumergido en sus pensamientos, intentando averiguar a donde le llevaría aquella conversación. Seguramente no llegaría a nada sano, no, con su hija era difícil discutir siempre tenía algo que decir y una razón importante por la cual llevar la contraria.
-¿Qué hay de Snape?-Preguntó por primera vez mirándolo a los ojos.
-¿A qué viene esa pregunta? El es un Mortífago pero eso ya te lo había dejado claro.-repitió frunciendo el ceño
-Solo contesta…. por favor. –Pidió sin romper la conexión entre sus ojos, acción que incomodo a Julius quien terminó por rehuir del contacto visual buscando una respuesta que dejara tranquila a Sydney; debatiéndose entre decir la verdad o sencillamente mentir… una vez más.
- No tengo nada en su contra fuera del rotundo hecho de que…
-…de que es un Mortífago.-Completó rodando los ojos, esperaba una respuesta así, su padre era tan predecible y a la vez nunca entendía el miedo irracional que lo invadía ni el exceso de confianza en ciertas situaciones….
-Es cierto. –susurró tras un largo silencio.
-¿A qué te refieres? ¿En el último de los casos confiarías en él? ¿Es eso?-Pregunto con desesperación intentando obtener alguna respuesta clara, más, en el fondo no sabía si eso era lo que buscaba, porque de ser así su padre se estaría contradiciendo una y otra vez. Dejándole más dudas que respuestas.
-No, no confío en él, nunca lo haría, es un Mortífago. –Declaró enérgico escondiendo un dejo de nerviosismo que lo invadía siempre que trataba algo relacionado con Mortífagos.- Pero en dado caso que necesitara confiar en alguno de ellos… él sería mi única opción. Sé por Narcissa lo duro que fue su pasado, el trabajo que le costó llegar al puesto que ahora tiene, aunque no sea en el lado correcto, Snape no nació en cuna de oro, Sydney. El es un mestizo y a pesar de ello tiene el lugar por el que cualquier puro mataría.- reveló con frialdad, guardando unos segundo silencio- Sigo sin comprender tu curiosidad.
-Es solo que él estaba en la mansión antes que nosotros y se marchó cuando llegamos. Eso es todo.-dijo indiferente, mintiendo y dando por cerrada aquella conversación partiendo directo a su casa, dejando atrás a su padre quien con el ceño fruncido quien prefería creer aquello antes que pensar en alguna otra posibilidad aunque si era sincero consigo, algo no le cuadraba en el comportamiento tan extraño de su hija, tenía un mal presentimiento, uno muy malo.
Más que confuso se encontraba Snape en su fría habitación en las mazmorras con una copa de Whisky de Fuego en sus manos recordando las palabras de aquella joven. Una y otra vez hasta el cansancio. Tenía que pensar en algo muy inteligente para evitar que esa información llegara a oídos del Lord eso lo tenía seguro y por otro lado estaba el maldito deseo de Narcissa de mantener a su hijo a 'salvo' ¿acaso no entendía que él no podía hacer nada? A decir verdad comprendía que no deseara que su amado hijo se condenara pero no por ello tenía derecho de pedirle algo así.
Por otro lado había nacido una curiosidad insana dentro él. Como hacía años que no, por primera vez en años se interesaba en algo que no fuese el mismo o sus pociones pero se engañaba argumentando que solo le interesaba el tema porque podía ser tremendamente peligroso e importante para que la guerra se ganara, aunque esto podía ser parcialmente verdad. Saliendo de sus pensamientos hizo la copa a un lado y salió a trisa de su habitación y en cuestión de segundos se encontraba irrumpiendo estrepitosamente en el despacho del director.
- Severus, no te esperaba a estas horas, se puede saber el motivo -Inquirió mirándole con aquello ojos azules a través de sus gafas de media luna
- No era mi intención irrumpir de esta manera y no lo hubiera hecho de no considerar que el tema que vengo a tratar sea de relevancia.- Contesto con impasibilidad
-Supongo que debe de ser importante porque te noto preocupado, te escucho.-Dijo acomodándose en su asiento.
-Yo… no sé qué hacer.-soltó de golpe pesándole demasiado aquella confesión que era como desnudarse ante cientos de personas viniendo de el un hombre que difícilmente confía de su sombra.
-¿cómo dices? -Pregunto en tono paternal invitándolo a continuar
-Me oyó muy bien no me haga repetírselo.-dijo hastió- Narcissa me hizo prometerle que le protegería pese a todo y está tarde me enteré de cuál será su primera misión cuando recién sea convertido.
- Y ¿cuál es esa misión, Severus?
- Asesinarle – Respondió entre dientes maldiciendo que el director se hiciera siempre el desentendido en temas tan delicados.
-Asesinar, ¿asesinar a quien?
-A usted -Escupió evitando mirarle a los ojos por temor a que este lo tomara muy mal pero tal pareciese que después de casi treinta años aún no conocía a Albus Dumbledore.
-No veo cual es el problema en todo esto.
-¿Qué no ve cual es el problema? Sencillamente que le están mandando matar solo eso!- Grito exasperado haciendo a un lado ese temple tan suyo.
-No encuentro que eso sea un problema, a mi edad la muerte es lo que menos me preocupa. Ahora te puedo decir que si no fuera porque Harry aún no está listo, yo ahora mismo podría morir en paz. Además me esperaba algo así Draco ha estado comportándose de manera sumamente extraña estas últimas semanas me imagino que es por lo referente a su próxima conversión.- Señalo quedando pensativo un rato, momento que desespero de sobremanera a Snape.
-¿Qué piensa hacer?
-Que más nos queda sino ayudarle a nuestro alumno, no queremos que Tom le haga daño. Esta fuera de nuestras manos el hecho de su conversión eso lo tengo claro. Solo espero tener el tiempo suficiente para preparar a Harry antes de que pase lo que tenga que pasar.
-¿Me está diciendo que no va a hacer nada?-Cuestionó con el ceño fruncido y los ojos sumamente abiertos.
-Si podemos evitar mi muerte, perfecto unos años más de vida no me vendrán mal según pienso, pero si no lo último que deseo es que Draco manche sus manos de sangre mucho menos que su alma se corrompa, aún es muy joven.
-Si no lo hace él sabe bien que cualquiera vendrá a terminar con la tarea.-Agregó molesto por la facilidad con que trataba lo referente a su propia muerte
-Para eso estás tú, Severus.- Contesto con amplia serenidad.
- No quiere que Draco se manche las manos de sangre ni su alma se corrompa y yo ¿Qué? -Preguntó alzando la voz - ¿Acaso no se da cuenta que mi condena ya es demasiado grande? ¿Qué hay de mi alma?
-Severus tu condena no es como la piensas, cometiste errores en tu juventud, cierto pero ya los has reparado y te has arrepentido lo suficiente. Además si lo haces tú moriré en paz, porque moriré sabiendo que lo hiciste para continuar con lo planeado.
-¿Nunca se ha puesto a pensar que yo ya no quiero seguir con esto?
-No importa lo que quieras, Severus. Importa lo que ya prometiste.-Resolvió con la mirada fija en su espía esperando su reacción.
-He pagado un precio muy alto por aquella promesa.- Dijo con aspereza y visiblemente irritado. Considerando dos veces si hablar con el viejo sobre su descubrimiento o simplemente dejarlo pasar…
-No hay vuelta atrás Severus… -añadió Dumbledore dando media vuelta en su silla con clara intención retirarse a sus aposentos pero aún la conversación no estaba terminada.
-Hay algo más.- Confesó al decidir que callar no le beneficiaria en nada, al contrario podía resultarle contraproducente- Es importante.-Señaló esperando a que el anciano director se dirigiera a el más al no hacerlo decidió continuar.- Julius Rodeneski apareció en la mansión Malfoy para hablar con Narcissa pero por ahora eso no es lo que me parece preocupante sino quien le acompañaba.- manifestó esperando alguna reacción de indicara que la información era procesada.
-¿Y quién le acompañaba, Severus?- preguntó el director en un tono que denotaba total interés.
-Una joven- Contestó vagamente dándole la espalda al anciano, comenzando a caminar en círculos inmerso en posibles sucesos y formas de proceder, ahora que lo que creía un mito resultaba ser verdad, aún siendo conocido por unos cuantos, era algo más que añadir a su lista de cosas por las cuales debía de arriesgar el pellejo para que todo resultara como lo planeado.
-Corrígeme si me equivoco pero esa joven tiene aproximadamente unos veinte años, ¿No es así?
-Así parece. –Afirmó con voz ronca.
-Y extrañamente te fue imposible utilizar Legeremancia con ella o en el peor de los casos la usaste pero te resultó de alguna u otra manera…. contraproducente.-Cuestionó Dumbledore mientras con sus orbes celestes estudiaba todas y cada una de las reacciones de su espía, quien había dejado de caminar en círculos y abiertamente le daba la espalda evitando o al menos intentando evitar cualquier escrutinio de su parte.
-Tal vez.- Replicó con recelo al recordar lo sucedido, sobre todo la sensación de las delicadas manos de la joven sobre su piel al curar el dolor que ella misma había causado al defenderse de su intrusión. Ironías de la vida, la causante del dolor, fue la cura del mismo.-Es hija de Rodeneski lo que significa que….
-Significa que nadie debe saber aquello que venías a decirme que extrañamente no sé lo que es… ¿Todo bien, Severus?-Preguntó como si nada desquiciando un poco con su comportamiento a Snape quien decidió por salud mental guardar la calma.
-¿No piensa hacer nada? Si esta información llegase a oídos equivocados puede ser desastroso y lo sabe.- Señalo agravante.
-Seguiremos actuando como hasta ahora, procurando que esos sublimes veinte años sigan por el mundo, libres y lejos del peligro.-Dijo intentando persuadir a su profesor para que no interviniera en lo referente a su reciente descubrimiento aunque sabía que no iba a ser tan sencillo.
-Eso no será posible,-argumentó por primera vez encarándolo- Rodeneski, a petición de Narcissa, planea hacer de su casa un escondite para el hijo de Lucius.
- No creo que eso llegue a concretarse, pero si fuera así, tendría que revisar el juego de ajedrez que deje pendiente hace un tiempo.-declaró seguro de que Snape comprendería perfectamente el doble sentido de sus palabras.
-Narcissa está muy decidida. Dudo que alguien sea capaz de detenerla incluso su dudo que su hermana pueda hacerla cambiar de opinión.
-Tenemos cosas importantes en que pensar y el mundo de los sueños es un buen lugar para ello, Severus. Que tengas buena noche.- dijo dejando atrás a este quien con el ceño fruncido salió del despacho azotando la puerta y caminando ferozmente de regreso a las mazmorras.
Como era posible que aquel hombre tomara así, tan a la ligera su propia muerte y una noticia de tal magnitud, no tenía la menor idea, pero Albus Dumbledore siempre sorprendía, era de esas personas a las cuales la mayoría de la gente clasifica como loca, con mucha razón, más alguna u otra vez sorprende con 20 minutos de lucidez y gran sabiduría.
Dentro de su habitación volvía a posarse en el sillón de piel negro donde se encontraba antes de salir rumbo al despacho del director, tomó de nueva cuenta la copa de whisky de fuego resignado, sin duda esa noche como muchas otras, la pasaría en vela.
No existía una explicación lógica a lo que le estaba ocurriendo desde el encuentro en la mansión. Se reprochaba a sí mismo la existencia de temas mucho más relevantes pero ineludiblemente venía a su memoria el recuerdo del rostro de aquella joven mujer, repetía su nombre como para no olvidarle, porque era lo único que tendría, solo un nombre, su nombre.
Varias noches sin dormir era algo no muy común en ella pero no le sorprendía por lo menos no demasiado. Sabía que aquellos ojos negros le habían impactado pero no había imaginado que fuera tan grande la intriga sobre aquel hombre antes que la angustia de ser descubierta. No lograr conciliar el sueño más de dos días seguidos era algo para tomar en cuenta y claro encontrarle una solución. Sus padres eran meticulosos aunque se hicieran los desentendidos y obviamente si se daban cuenta de aquellas nacientes ojeras se preocuparían por ella y no, eso no se lo podía permitir.
Decidida a terminar con aquel insomnio buscó entre sus cosas alguna pocion que le ayudara más al no encontrar una bajó a la cocina por un vaso de leche, ahogando un bostezo, se acercó a la ventana y al enfocar su vista pudo observar a lo lejos una lechuza, le parecía familiar, así que espero hasta que está se posase en la orilla del ventanal de la cocina rápidamente desatando la carta de su pata y notando que está no se iría hasta recibir respuesta así que se apresuró a leer la carta.
Querida Sydney,
Me alegró bastante sabeg de ti. Aquí me tienes contestando a tu lechuza aunque no debegía… Lucius Malfoy es un funcionario del Ministerio de Magia podegoso y es Mogtífago… Los tiempos están mal, muy mal sé que ya lo sabías pego no está demás repetigtelo….. El-que-no-debe-seg-nombrado ha vuelto con más fuegza que antes…. La familia de mi prometido al igual que la tuya y la mía, son de las pocas que no han sucumbido ante él. Espero que no te olvides de mí, ten la cegteza de que yo no me olvidagé de ti.
Con cagiño
Fleur
-"No sé que vaya a ocurrir cuando Julius le de hospedaje al hijo de Narcissa. Tengo que admitir que esa idea, me asusta…" Debes de estar cansada, un largo viaje me imagino.- Agregó acariciándole la cabeza-. Espera un momento.- Pidió antes conjurar pergamino, pluma, tintero y un par de.- Come esto mientras respondo -dijo brindándole el alimento a la lechuza, volviéndose a la mesa cercana para escribir una respuesta breve.
Querida Fleur:
Felicidades por tu boda… Me alegra que hayas encontrado a un hombre que te sepa valorar.
Gracias por responder a mi carta. Prometo no olvidarme de ti aunque el comunicarnos será difícil.
Deseando que tu boda sea maravillosa.
Sydney
-Es breve pero no podemos arriesgarnos a que te intercepten -Agregó viendo como la lechuza se erizaba- Anda-. Dijo atándole la carta a una de sus patas-. Ve con cuidado y gracias por hacer el esfuerzo de buscarme.-agradeció un segundo antes de que esta partiera. -Me hubiera gustado que nunca nos hubiéramos separado, que nada de esto estuviera pasando -. Confesó para sí misma con melancolía, dejando su mente en blanco por varios minutos, al final alejando los pensamientos tristes decidió preparar el vaso de leche por el cual había bajado y regresar a la cama para meterse entre las sabanas y conciliar el tan anhelado sueño.
Temprano el sol se asomaba por la ventana de la habitación indicando que por lo menos había logrado conciliar el sueño dos horas. Con extrema lentitud Sydney se levanto de la cama aun pensado en las palabras de la carta de Fleur. Acercándose al guardarropa saco las prendas que vestiría, se metió al baño para darse una ducha. Saliendo veinte minutos después, para vestirse, calzarse e intentar disimular lo más que pudiera sus apenas notorias ojeras. Dando un último vistazo al espejo, se encamino rumbo al comedor encontrando a su padre sentado en la estancia leyendo un periódico muggle, ¿es acaso que nunca trabajaba? Casi siempre le encontraba en casa y hasta cierto punto podía resultar incomodo, ya que no podía escaparse a ningún lugar más allá de un kilometro lejos. En realidad si podía pero prefería no tentar su suerte y solo usar esa carta cuando fuera extremadamente necesario.
-Buenos días, padre.-Dijo desconcertada. No era común que Julius estuviera en la sala leyendo. Casi siempre estaba en la cocina conversando con su madre, en su despacho trabajando, en la habitación de entretenimiento viendo el televisor o escuchando música o porque no aceptarlo, si leyendo mas no en la estancia. Siempre hacia eso cuando su madre salía. Lo cual para ser francos era poco común…
- Buenos días, Sydney- respondió sin levantar la vista del periódico- Tu madre como podrás intuir no está en casa.
-¿A dónde fue?
- No lo sé, seguramente fue a ver a tus abuelos.
-No entiendo porqué siempre me reprocha el que yo quiera salir y ella sale sin dar explicación alguna.
-Tu madre no corre el peligro que tu, Sydney.- Alegó el hombre al haciendo a un lado el periódico y fijando la vista en su hija.
-Lo sé padre pero aún así… Por cierto me gustaría sería ir a comprar ingredientes.-dijo rápidamente esperando ver la reacción de su padre
-¿Ingredientes? Terminaste con la reserva. -aseguro- quien fuera tu para tener ese don con las pociones.
Las pociones eran todo un arte si, más no le costaban trabajo al contrario para ella era un pasatiempo agradable, le parecía una exageración que su padre pensara que tenía un 'don'.
-Está bien, iremos, desayuna y en una hora te veo en la entrada.
-¿Hablas en serio?-pregunto incrédula
-Al contrario de ti, yo no te mentiría con algo que para ti es tan importante.- Señaló con reproche y cansancio el hombre retomando su periódico y dejando que su hija se alejara rumbo a la cocina.
-"Debo dejar de mentirle y fingir que no se da cuenta, porque de hecho si lo hace…" pensó con remordimiento la joven mientras preparaba su desayuno.
Una hora más tarde…
-¿nos vamos?-preguntó ciertamente complacida, después de todo la sobreprotección de sus padres era desquiciante la mayoría de las veces y esa salida era como una aventura, si cierto ya había salido recientemente y mucho más lejos pero había sido una visita necesaria y peligrosa en cambio esta salida se podría decir que era como de "diversión" o por lo menos para despejarse mientras compraba lo necesario y después planeaba rogar a su padre el poder ir a dar una vuelta por el lugar. Pronto aparecían en un callejón oscuro.
-Sydney, por favor esa capucha
-claro-dijo harta siempre que salían era lo mismo nunca podía mostrarse ni nada-pero así llamaremos más la atención, nadie anda en un lugar comercial con capucha
-no somos nadie, además no vas a hacer lo que todos hacen ¿recuerdas? Tu eres…
-parte del linaje Rodeneski, si, lo sé.-completo cansada
- entonces…
-entonces no me dejo ver por el mundo. Todo lo contrario es mejor si trato pasar desapercibida como si fuera invisible -concluyo cual niña repitiendo una valiosa lección de su mentor
-Así es y sé que estas harta pero es por tu bien
-Vamos-dijo intentando parar antes de que su padre le diera un largo monologo que se lo sabía de memoria.
-No te apartes demasiado yo también necesito comprar cosas "en realidad demasiadas" te quiero cerca máximo dos aparadores lejos ¿entendiste?
-Odio que me trates como si tuviera 4 años –contestó entre dientes.
-Para mí siempre serás mi pequeña hija por más estúpido y sin sentido que suene, voy allá -dijo señalando una tienda ostentosa y lúgubre - cerca Sydney -terminó antes de caminar rápidamente
Mientras caminaba observando los aparadores de las tiendas, eran hermosos o al menos eso le parecían a ella. Vio uno que le llamó la atención y quería entrar mas no se atrevía a desafiar las órdenes de su padre más que era tan solo un pequeño momento de ver todo aquello que normalmente no veía, por entrar un minuto no pasaría nada. "Madame Malkin" decía el letrero que leyó en la puerta, entro y se bajo la capucha le parecía exagerada esa medida de su padre. Era una tienda inmensa llena de túnicas de varios colores, algunos demasiado llamativos para su gusto y otros hermosos, túnicas elegantes y refinadas en su mayoría, otras de uso casual parecía una tienda por demás muy completa. Se paseaba entre las prendas, justo cuando vio una túnica que le llamo la atención era de color negro hermosa nunca había tenido algo parecido. Era cierto sus padres tenían dinero de sobra mas no acostumbraban vestirle con ropa propia de una bruja. Desde los doce años siempre con ropa muggle muy elegante y fina pero muggle finalmente. Decidió buscar a la encargada del establecimiento, preguntaría el precio de aquella hermosura y fingiría que paseando le había visto por el aparador. La sonriente y regordeta mujer se encontraba atendiendo a un muchacho que notoriamente era más chico que ella, unos cuatro quizá cinco años menor. No deseaba interrumpir, mas el tiempo que tenía era poco. Eso era lo que pensabas así que tenía que medirlo si no su padre al no verla comenzaría una desesperada búsqueda y no deseaba aquello. Así que decidida se acerco a la dueña del lugar.
-Disculpe, me podría indicar el precio de aquella túnica negra-pidió señalando la prenda
- ¿estás ciega o qué? acaso no ves que me está atendiendo a mi- preguntó el adolescente de ojos grises con tono muy altivo y despectivo.
- yo solo… -intentó responder ofendida.
-¿Qué sucede aquí? Draco ¿dónde están tus modales?- dijo un atractivo hombre de cabello rubio largo y muy bien vestido.
-Padre, esta sangre sucia que interrumpió a madame Malkin mientras me atendía
Lucius Malfoy no iba a permitir que su heredero no obtuviera lo que quisiera mucho menos que la atención que merecía se viera opacada por alguien. Desde niño le había consentido y malcriado ahora pagaba muy caro. En el mismo instante en que le iba a ordenar a la 'entrometida' que se largará se quedo sin habla al contemplarla. Sydney solo permanecía en silencio, ¿Cómo era posible que aquel hombre fuera padre de aquel mocoso insoportable? No tenía idea pero en fin sabía lo que seguía. O al menos lo imaginaba, aquel mocoso era el consentido de su padre típico de los primogénitos de las familias de sangre pura y seguro el patriarca le pediría 'amablemente' con un grito que se largará de la tienda más a ella nadie le gritaba, mejor se iría antes que cualquier cosa.
- Bueno, perdona mi 'intromisión' me voy, habrá muchas mejores tiendas- Le dijo al muchacho rubio mirándole a los ojos y dándose la media vuelta cuando sin aviso sentía la fuerza de una mano que la hacía volverse. - Disculpe a mi hijo. A veces me avergüenzo de su comportamiento. Madame ¿Podría atender a la señorita? Mi hijo puede esperar un minuto—le pidió a la encargada mientras Draco lo fulminaba con la mirada, como era posible que su padre había hecho semejante cosa, no lo comprendía, ni nunca lo haría su padre hacía cosas que él nunca comprendía.
-Gracias- dijo antes de dirigirse al lugar donde estaba la túnica
-Vaya nunca antes había visto que el Señor Malfoy defendiera a nadie de su hijo, usted señorita debió de sorprenderle mucho
- Sorprenderle, yo -repitió incrédula "Malfoy, ese apellido… ¿Será el esposo de Cissy? No lo sé, quizás sí pero necesitaría saber su nombre para confirmar"
-si usted, es bonita y veo que él lo notó -declaró en un tono por demás sugestivo.
-"si usted lo dice" ¿podría decirme el precio de esta túnica?-pidió en un intento por cambiar de tema
-claro jovencita, cuesta mil galeones -respondiendo con suficiente naturalidad
-" mil galeones" -repitió mentalmente tragando saliva, no era demasiado dinero o al menos no como para desbancar a su familia pero en ese momento no traía esa cantidad. Sencillamente porque solo 'vería' cosas y al ir a la tienda de ingredientes le avisaría a su padre para que le diera todo lo que necesitara - yo… yo regresó en un instante madame -dijo a la encargada que parecía un poco molesta había dejado a unos excelentes clientes por un regreso en un instante no, eso no se le hacía a Madame
- le suplicó que no vuelva a entrar a mi tienda si no es que…
-Madame, yo pensé que en esta tienda la cortesía y el servició eran lo primero, nunca imagine que trataría así a tan bella joven que solo le suplica paciencia para regresar al cabo de unos minutos -dijo el hombre de cabello rubio
-claro que sí señor yo… -intentaba replicar
-silencio, no hay excusa alguno para un comportamiento así creo que reconsideraré seriamente el regresar por aquí, cargue el costo de esa túnica a mi cuenta y envuélvala para la joven-ordenó
-si señor
Sydney estaba perpleja no sabía que decir ni mucho menos como actuar. Después de John y su padre no había conocido un acto así de caballeroso mucho menos lo esperaba de ese hombre presunto mortifago, tal acto la había puesto milimétricamente nerviosa. La bruja al cabo de un minuto regresaba con el paquete entregándoselo a la joven mas esta estaba tan sorprendida que tardo un segundo en reaccionar además no sabía que debía hacer aceptarlo o no.
- Es usted tremendamente amable señor más no me parece correcto aceptar esto de su parte, -contestó haciendo caso omiso al ofrecimiento del paquete.
-por favor señorita… -dijo dubitativo recibiendo el paquete de manos de la encargada y ofreciéndoselo el mismo.
- Ivanna, Ivanna Plunkett es mi nombre y así mismo le suplicaría que me llamase "Espero que este hombre no sea muy afecto a los mitos mágicos o podría descubrirme,,, " .- Contestó mintiendo descaradamente.
-Señorita Plunkett acéptelo por favor - Suplicó..
- Antes que nada por favor no me hable de usted, no soy una anciana y usted tampoco, en segunda se lo agradezco pero no ¿Cómo quedaría yo si le aceptara tan costoso detalle? -replico con elegancia más con un tono que descoloco al hombre
- Si no lo aceptas, Ivanna me sentiré muy mal, me sentiré ofendido - Dijo chantajeándola con esa cara de inocencia pero con claras intenciones Malfoy
-No deseo que se sienta así es solo que…
-Entonces acéptalo -Demandó
Dudo por unos segundos, pero no le quedaba de otra o aceptaba el obsequio o seguiría discutiendo con el hombre otro rato y no, tenía prisa. –Es un muy generoso detalle que tendré en cuenta señor…
- Malfoy, Lucius Malfoy pero llámame por mi nombre por favor.- Sonrió galantemente
-" Si es el marido de Narcisa... Calma." Lucius agradezco tu detalle, es enormemente caballeroso .- Dijo con una sonrisa muy natural mas por dentro moría de nervios no era normal tener enfrente al Mortífago esposo de Cissy.
- No tienes nada que agradecer Ivanna -Replicó poniendo énfasis en su nombre cosa que la hizo ruborizarse un poco era un tono demasiado ¿adulador? No sabía cómo describir ese tono, nadie antes lo había ocupado con ella- Pero si deseas corresponderme el gesto, me sentiría honrado si aceptaras una invitación a cenar.-Agregó dejando descolocada a la muchacha.
-Que respondes -Pregunto expectante sacando a 'Ivanna' de sus pensamientos
- Me halaga su petición pero…- Contestó disimulando el conflicto interno que libraba
- Tutéame por favor
-Me halaga tu petición más en este momento no puedo tengo prisa, quizás otro día.-Termino sin quitarle la mirada de encima observando cómo se esforzó por reprimir un gestó de molestia
-"A un Malfoy jamás se le rechaza, esa es una lección que tienes que aprender muy bien…" Otro día suena demasiado lejano, concretemos una fecha.
-"No me esperaba esa respuesta pero algo útil ha de resultar, lo único bueno es que ninguno de mis padres es bueno para las pociones así que si preparo una muy potente podría salir sin que ellos se enterasen… " El jueves me parece bien ¿Qué te parece a ti Lucius?
- Me parece más que perfecto.- Declaró serenamente
- "¡mierda!..." Entonces así quedamos.-Concluyó con una sonrisa forzada-. Ahora debo marcharme
-Espera aun falta que concretemos el lugar en donde nos encontraremos.-Dijo persuasivo
-Oh es cierto, que torpe soy… aquí mismo por supuesto quiero decir afuera de este establecimiento si te parece
-El jueves a las ocho, concretado. .-Contestó galantemente depositando un beso en su mano derecha
-Hasta entonces. - Dijo soltándose del agarre. Saliendo más que apresurada.
-"Es extraña y altiva además parecía como si no supiera quién soy pero es hermosa."-pensó caminando de regreso con su 'retoño'-. Draco apúrate nos vamos.- Sentencio observando fijamente la puerta del establecimiento.
-"Pociones… vine a comprar ingredientes y salgo con una cita. Tengo un presentimiento…" Padre .-Susurró alarmada al viéndole caminar con paso firme. Temía quizás él ya tuviera minutos aguardando por ella.
-¿Ya localizaste la tienda de ingredientes? O solo has visto aparadores.- Preguntó
-"Tono es un tono relajado eso quiere decir que no notó mi ausencia." Solo vi por los aparadores.
-¿Y ese paquete? –Señaló dudoso el bulto que contenía la costosa túnica
-¿esto? Es una bagatela me gustó y la compre, eso es todo.
-Vaya no pensé que hubieras traído oro, supongo que era poco, así que toma esto,- dijo entregándole un saco de piel.- Gasta pero no despilfarres. Yo te veo afuera de la tienda en 20 minutos un poco mas quizás -Dijo algo contrariado dándose la media vuelta caminando de prisa. Aquello era inusual. Bastante. El que su padre le diera libertad era como pedirle a un perro que hablara. No entendía el motivo pero le agradaba y demasiado para ser exactos. Camino rápidamente hacía el primer propósito de su visita al Callejón Diagon. Al entrar muchas cosas le impresionaron. Era un lugar por demás antiguo y por sobretodo lleno de suciedad, barriles de una sustancia que reconocía y decidió dejar de ver le parecía asquerosa, raíces por todos lado, en fin estaba encantada y observaba con detenimiento aquel local, cuando escuchó una voz que le pareció familiar…
N/A
Bueno sé que me tarde casi 4 meses y lo siento en verdad. Espero esto valga suficiente la espera. Saludos y Feliz Navidad a todos!
GabxRxS
N/A
