Capitulo 6 Los recuerdos del lobo
¿Es acaso que las coincidencias de verdad existen? ¿O solo son una ilusión que nos hacemos para explicar los hechos que en nuestro destino ya están marcados?
Se encontraba petrificado viendo una escena bastante ¿peculiar? Aquella, la hermosa joven que desde que la había visto sin desearlo se había convertido en una causa más para su insomnio por no decir que la más destacable, se encontraba charlando amenamente con el mismo al que le preparaba mensualmente, obligado por el viejo metiche de Dumbledore, una poción más que necesaria. Sentía una rabia terrible ¿qué demonios tenía que hacer él con ella? No tenía la menor idea pero no le gustaba para nada la escena parecía que se conocían de años y aquello le causaba algo parecido a los ¿celos? Se quedo a lo lejos observándoles….
-Se va a quedar ahí mirando todo como si jamás hubiera entrado a una botica o comprara y me permitirá a mi hacer lo propio -Dijo con un tono altanero
Ahogó un grito, dándose vuelta- "No, no es cierto que suerte la mía, primero Lucius y después este hombre, por lo menos el esposo de Narcissa es amable" Podría no hacer eso .-Pidió intentando no sonar altanera.
-¿Hacer qué? .-Preguntó con sorna
- Llegar tan sigilosamente, no sé si lo notó pero me pego un susto horrible.-Dijo indignada
Una sonrisa maliciosa se dibujaba en el rostro del hombre… - Pues lo lamento pero si se asusto, es porque así debe de tener la consciencia.
- No le incumbe como tengo o no mi conciencia mejor encárguese de la suya. -Dijo con ironía lo cual Snape recibió como un golpe bajo, no entendía porque pero esa mujer le hacía perder los estribos de un minuto a otro con demasiada facilidad cosa que nadie antes había logrado.
- No sabe ni qué demonios dice -Dijo colerizado, si las miradas fueran capaces de matar, Sydney ya estaría tres metros bajo tierra -además que le puede importar.
- Tiene razón en eso, No sé nad... - Intentó replicar más fue interrumpida por el encargado del lugar
-mj… ¿En que puedo ayudarles? -Preguntó un hombre de edad avanzada, que se acercaba con paso lento al estante de la tienda.
- ¿Ayudarnos? No, no venimos juntos -Aclaró la muchacha dirigiéndole una mirada fugaz al hombre-. Pero a mí me puede surtir esto.- Dijo entregándole un pergamino.- Triplicando cada ingrediente de la lista por favor -. Indicó dulcemente.
- Por supuesto, en seguida señorita.- Contestó desapareciendo por donde había salido
- Suficientes ingredientes como para un ejército.-Pregunto Snape intentando sacar información
-¿importa?.- Respondió altanera
- Que descortés, solo intentaba ser amable "Severus ya no abras la boca"
-¿amable? Perdóneme que dude un poco de sus intenciones pero su actitud me parece todo menos eso.
-En realidad no entiendo a que se refiere con eso.
-Su mirada es intimidante, su voz fría y calculadora, su rostro todo el tiempo fruncido, me provoca salir corriendo antes que otra cosa y si eso es lo que desea siendo 'amable' felicidades esta a un paso de lograrlo.- Añadió con voz fría.
-Me haría un favor apartándose de mi vista.
-" Calma, no te pueden afectar los comentarios de un mequetrefe como el…"
- Veo que no tuvo la suficiente inteligencia para contestarme -Agregó Snape con sorna.
-No, no es eso pero si desea pensarlo así, por mi está bien -Dijo antes de ignorarlo completamente por más de cinco minutos en los cuales el silencio era mucho más que incomodo. Mientras Sydney se entretenía observando todo el lugar, Snape solo lograba apartar un segundo su mirada de la chica y esta regresaba como si fuera un iman para sus ojos. "Parezco un maldito adolescente por más que intento alejar mis ojos de ella no lo consigo."
-Aquí tiene señorita son tres mil quinientos galeones con doce knuts. -Dijo el tendero cuando había regresado.
- Permítame un segundo por favor .-Pidió mientras sacaba un saco de entre sus ropas quitando unas pocas monedas del saco y guardándolas de nuevo - Aquí tiene
- Gracias por su compra, ¿quiere que le envié todo a algún lugar en especifico?
-¿Tiene donde le pueda apuntar la dirección?
-Por supuesto -contesto confundido tendiéndole un pergamino viejo junto con una pluma
-Aquí tiene, por favor envíelas a esa dirección.
-De inmediato.- Respondió el tendero
- Gracias, espero que no tarde mucho la paquetería -Dijo dedicándole una sonrisa coqueta y sacando las monedas que había quitado del saco dejándolas en el mostrador.
-No es necesario señorita- Dijo ruborizado el pobre viejo encargado
-Si que lo es, es usted tremendamente amable -Insistió con otra de sus sonrisas saliendo deprisa dejando al viejo que apenas podía moverse embobado.
- Quiero lo mismo de siempre Robertson y tengo prisa.- Ordenó Snape haciendo que el viejito decrepito saliera de su trance y solo alcanzara a dejar el pergamino en el mostrador marchándose lo más rápido que podía a la trastienda con un apenas audible "de inmediato profesor" distracción que aprovecho muy bien Snape para acercarse a donde estaba la dirección, leyendo más de una vez, grabando casi fotográficamente aquel dato que estaba escrito con fina y delicada caligrafía. Dejando rápidamente el dato en su lugar y viendo como el viejo encargado le traía con trabajos su pedido para que lo revisara como acostumbraba antes de su siempre obligado 'aquí tiene el oro y lo quiero en mi despacho lo más rápido posible'.
No podía más sentía que la sangre le hervía pero ¿Por qué? Quería lanzarle una maldición imperdonable a ese licántropo que tanto detestaba desde sus años en Hogwarts. No sabría si sería capaz de contenerse. Cinco minutos observándoles era demasiado, ella reía despampanante como nunca la había visto y el parecía alegre como si su condición no le importase en lo más mínimo. Sus negras orbes se desorbitaron cuando esta le daba un beso en la comisura de los labios y un abrazo tremendamente cariñoso como si dejarlo le doliera no sin antes dedicarle una sonrisa y susurrándole algo al oído. Si no había pisado Azkaban gracias a que Dumbledore le había salvado el pellejo antes, de esta no se escapaba su autocontrol desaparecía a cada paso que daba.
-Lupin
-Severus, me asustaste.
-¿Qué haces aquí?
-¿Qué que hago aquí? -repitió confundido- No sé si sepas pero yo vigilo el callejón, así como tu Hogwarts, Tonks Hogsmeade y Arthur el ministerio
-Eso ya lo sé. Yo me refería a que hacías platicando con aquella joven que acaba de marcharse.
-¿Me espías? -pregunto Remus confundido
-No digas estupideces y responde -dijo desesperado
-Es privado y hasta donde yo sé todavía se puede tener vida privada -sonrió nunca antes había visto a Snape fuera de si o por lo menos no después de Hogwarts.
-No te hagas el chistoso Lupin
-No tengo intención alguna de bromear, Severus además Yo no soy nadie para revelar quién es ella. -Callando de inmediato.
-Si serás imbécil, sé muy bien quien es ella, lo que quiero sabes es porque y desde cuando la conoces.- contesto dejando al licántropo preocupado por la aseveración
-¿Cómo es que tu sabes quién es ella?- inquirió nervioso.
-Lo sé y es lo que importa. Ahora dime tu de donde rayos la conoces.
-La conozco desde hace mucho, incluso antes de que Sirius entrara a Azkaban pero será mejor que me callé de lo contrario Dumbledore me matará.
-"no hablaras por las buenas, de acuerdo..." Pensó Snape antes de mirarlo fijamente a los ojos…
Aparecían miles de imágenes una tras otra casi tan rápido como un parpadeo por primera vez en su vida se podía decir que se sentía mal usando Legeremancia y no por el hecho de entrometerse en la cabeza del lobito no eso ni siquiera le importaba, sino porque las nauseas eran más que insoportables provocadas por la velocidad de aquellos recuerdos pero tenía que terminar lo que había comenzado. Trató de sacar la mayor información referente a aquella joven para después analizarla con tranquilidad, claro si todo lo referente ella pudiera tratarlo con tranquilidad, de todos modos agradecía a Merlín la buena memoria con la que había sido dotado.
- ¿Qué es lo que hiciste? – preguntó el licántropo alarmado nunca antes Snape había utilizado Legeremancia con él o eso pensaba pero tenía el presentimiento de que justo eso era lo que había pasado instantes antes.
-¿Qué insinúas Lupin? –Inquirió haciéndose el ofendido
-No lo sé Severus pero tengo la ligera sospecha de que utilizaste Legeremancia conmigo
-Creo que debes de tomarte un descanso Lupin tantas horas de guardia ya te provocaron alucinaciones
-Quejicus no digas idioteces –contesto molesto por la insinuación –sabes a que me refiero
-no, no lo sé Lupin así que si no tienes nada más inteligente que decir… me retiro tengo cosas más importantes –dijo dándose la media vuelta
- Sea lo que hayas hecho espero que esto se quede entre nosotros y que nadie salga lastimado. –añadió en un tono de advertencia que enervó a Snape y le hizo parar de andar por un segundo ¿Quién era Lupin para hablarle así? Nadie pero antes que seguir en aquella conversación poco fructífera prefería ir a revisar los recuerdos obtenidos.
Inmediatamente apareció la casa que vivió desde niño aquella situada en la calle de la Hilandera, dejó la capa de viaje en el sillón que se encontraba cerca de la entrada y se fue directo a su despacho. Toda la casa era silenciosa, digna de una casa grande habitada por una sola persona, pero su despacho estaba encantado a prueba de todo inclusive de Dumbledore o el mismísimo Señor Oscuro. Ese era su santuario el único lugar que tenía para él. Se adentro en su recinto, pidió a su elfo domestico un café negro y que nadie le molestará. Recibido el café y habiéndose puesto cómodo se dispuso a ponerse en meditación cerrando los ojos, comenzó.
Una niña de aproximadamente tres años se encontraba jugando en el patio de una enorme casa, sola con una muñeca de cabellos dorados casi tan bella como la tierna infante, a lo lejos se podía distinguir la silueta de un hombre joven acompañado por otro de la misma edad ambos vigilaban a la niña.
-Cariño entra a la casa, ya va a empezar a oscurecer –decía una voz a los lejos
-di, mamá-contestó en la pequeña, levantándose del suelo y acomodando su vestidito con el que parecía una pequeña princesa, si que estaba consentida…
Arrugando el ceño se daba por enterado que esa niña era aquella joven que tanto le inquietaba pero la sospecha naciente de ese recuerdo lo preocupaba un poco ¿Quiénes era aquellos que la seguían? ¿Por qué vigilar a una niñita?
La misma niña del recuerdo anterior se encontraba jugando en un parque lo curioso era que ya no tenia dos o tres años si no que semejaba tener unos seis y estaba inquieta mirando a un perro que estaba con un hombre, el can le había llamado mucho la atención según parecía.
-¿te gustan los perros?-preguntaba el hombre de voz pacífica
-yo…no sé este –señalando al perro- me da un poco de miedo es muy grande-respondió apenada
-no temas, no muerde-dijo con una sonrisa de ironía- bueno a menos que lo provoques…–recibiendo de la pequeña una mirada de miedo pero a la vez curiosidad -tranquila no te morderá, si quieres puedes acariciarlo
-seguro que no muerde-inquirió dudosa
-si seguro y menos te mordería a ti que eres tan buena niña-dijo observando de inmediato como la niña sonreía angelicalmente y se acercaba a tocarle la cabeza al perro cosa a la que el animal solo respondió lamiéndole la mano.
-ves no muerde aunque si babea–dijo burlándose del perro haciendo un largo momento de silencio
- ¿Quién eres tú y porque estas casi siempre en donde yo estoy? –pregunto descolocando por completo al hombre, nunca imagino que la niña se hubiera dado cuenta. Eso solo quería decir algo o él era muy obvio o la niña era muy inteligente a pesar de su corta edad.
-creo que te equivocas pequeña –dijo nervioso y descolocado, intentando guardar la calma
-tal vez… pero ya antes te había visto cerca de donde estoy ¿no? –preguntó confundida según ella ya antes le había visto
-no creo seguro estás confundida –replicó en un intento de terminar con aquello
- si no quieres decirme no tienes porque mentir -dijo decepcionada- me tengo que ir –agregó cabizbaja, partiendo hacia su casa, situada casi enfrente del parque.
-Es demasiado inteligente aunque es muy chica, tal vez es cierto todo… -dijo al perro que según parecía se acababa de convertir en humano…
¿Qué hacían Lupin y Black siguiéndola?¿cómo es que tan pequeña y había notado su presencia?¿Y luego que ocurrió? Eran algunas de las preguntas que rondaban por su mente cuando ese recuerdo terminó. Bebiendo un sorbo de su café de dirigía a continuar.
Una tarde lluviosa caminaba, la que antes era una niña pequeña y ya no más, debajo del agua, según se notaba deambulaba sin rumbo y lo que menos le importaba era la lluvia o el que algo le sucediese estando en la calle a esa hora porque según se observaba eran las once o doce tal vez... Adentrándose un poco podía realizar que la joven lloraba desconsolada, tenía la cabeza baja y la mirada perdida, seguramente había pasado algo terrible para estuviera así. Lo más desconcertante de la situación no era ni la lluvia ni la hora si no el estado emocional en que aquella adolescente se encontraba. De hecho se vio claramente en el recuerdo como un auto casi la atropella y ella no movía ni un músculo por evitarlo gracias a los cielos el conductor había logrado frenar a tiempo. Parecía que lo único que deseaba era su muerte y si continuaba así lo conseguiría muy pronto. Inmediatamente después de ello unos hombres con cara de maleantes se le acercaban con todo menos con buenas intenciones seguro no salía de ello… Se notaba que se había dado cuenta de que le seguían y no se mortificaba por ello ¿Por qué?
O se estaba volviendo loco o aquella joven había abandonado sus instintos de preservación para dejarse morir… No, no se estaba volviendo loco eso era lo que ocurría en ese entonces o por lo menos eso reflejaba con mucho realismo aquel recuerdo. ¿Cómo había logrado sobrevivir? ¿Qué tiene que ver Lupin en todo eso? ¿Porque hay un salto de casi 10 años entre los recuerdos? Y eso era más que evidente ya que en el anterior la niña tenía unos cinco o seis años y en el otro se le notaban unos quince.
- tranquila, todo estará bien- se escuchaba que decía una voz pacifica
-no, nada va a estar bien… ¿Por qué no me dejaste en la calle? ¿Por qué no dejaste que aquellos hombres me usaran para después matarme? ¿Por qué? Te digo! No ves que ya nada tiene sentido! ¿No ves que ya nada me importa? –decía en reclamo derramando lagrimas, pegando a puño cerrado en el pecho del dueño de aquella voz
-No digas eso, todo tiene sentido, vales demasiado para dejarte morir además te debes de importar tu antes que nada –respondió la misma voz
-No es cierto! Ya no valgo nada ni nada es valioso para mí, ni siquiera aquel a quien yo creí amar y que me amaba… - soltándose a llorar
-tranquila si él no te supo valorar ni respetar habrá muchos que si, eres hermosa por dentro y aunque no debería decirlo también lo eres por fuera, solo un idiota sin corazón como él te lastimaría… eres perfecta.
-ser 'perfecta' solo trajo desgracias a mi vida-declaró con amargura la joven- No tengo amigos, me la paso sola, mi familia vive en constante peligro y yo no fui capaz de defenderme para que él no abusara de mi! –dijo con impotencia- cada vez que le suplique se que detuviera no lo hizo! ¿Sabes cómo me hace sentir eso? Yo no quería hacerlo de esa forma, me siento sucia, usada…
- cada vez me arrepiento más de haber perdido tu paradero –dijo arrepentido el hombre
-soy basura –susurró temblando de frió debido a que su ropa estaba empapada- tanto que nadie es capaz de amarme de verdad solo se interesan por cómo me veo no por lo que soy o siento…
-deja de llamarte basura porque no lo eres –recriminó enérgico- quizás si fueras una fiera mortal como yo serías basura pero no lo eres así que ya basta -declaró enfadado por la actitud de autocompasión de la chica, si era cierto habían abusado de ella pero era mucho peor si se hacía menos y se odiaba a si misma por 'permitirlo'… en realidad nadie pide aquella atrocidad.
-tú no eres basura –dijo reaccionando a lo que acababa de oír
-en lo que me transformo no se puede nombrar de otra manera-dijo tan pasivamente que parecía lo más natural del mundo
-el que seas un hombre lobo –pausó dejando al hombre sorprendido por saberse descubierto- no quiere decir que seas basura, en realidad creo que eres demasiado bueno para ser verdad, diez años buscándome y me hallaste –dijo limpiándose las lagrimas- eres como el ángel que vino a salvarme porque si no hubieras llegado ellos… sabes a lo que me refiero –dijo realizando lo que le hubiera podido pasar
-lo sé y por eso te suplicó que no andes sola otra vez y menos sin tu varita- pidió- no me gustaría que te pasara algo mas ya me siento pésimo por lo que te sucedió hoy no creo que podría cargar con algo tan fuerte en mi consciencia ni siquiera tu que tienes mucha fortaleza creo que aguantarías algo más.
-¿yo fuerte? –repitió incrédula
-si, tu fuerte así como crees que yo soy un ángel debes saber que tu eres fuerte
-lo dudo no pude evitar que… -dijo en un intento de rezongar
-si te lo digo es porque es cierto a mi no me gusta mentir –alegó callándola.
-dime como es que me encontraste después de tanto tiempo desde aquella vez en el parque cuando tenía seis años no te volví a ver hasta hoy que me salvaste de… pasar por lo mismo de nuevo y quizás morir.
- al principio no te busque porque tuve otras misiones y menos después de que aun tan pequeña te habías dado cuenta de mi presencia era peligroso que me descubrieras, pero al pasar mucho tiempo sin saber de ti me preocupe así que volví a tu casa aquella cerca del parque donde te vi cuando me preguntaste que porque te seguí. Sin embargo no había rastro de ti ni de tus padres y parecía que hacía años que nadie habitaba esa casa, te busqué por muchos lugares y cuando estaba a punto de encontrarte desaparecías de nuevo y tenía que comenzar mi búsqueda, no fue sencillo y menos porque tenía misiones que cumplir-dijo apenado
-pero me encontraste –dijo con una mueca de sonrisa
-así es…
-pero es por eso porque soy tu misión ¿no? –pregunto decepcionada como aquella única vez que le vio
-hace tiempo que dejaste de ser mi misión –fue lo único que respondió en un susurro, luchando internamente con algo que le atormentaba
-Y entonces ¿Por qué me buscaste? –pregunto, esa declaración de él le había sorprendido mucho
¿Misión…De qué misión hablaban? Todo aquello era confuso, seguro alguna misión para el viejo Dumbledore… ¿Dumbledore… Que tiene el que ver en todo esto? Y si hacía tiempo que ya había dejado de ser su misión y aún así la había buscado eso solo podía significar que… No, era absurdo Lupin la conoció cuando era apenas una bebe no era posible o ¿si? Era más que improbable pero si no ¿porque ahora se trataban con tanto cariño?… Eso lo crispaba sin embargo el hecho de que en el recuerdo claramente indicaba que había sido ultrajada le preocupaba y también le dejaba claro que era muy fuerte como decía Lupin de eso no tenía ninguna duda.
-"Si no hubiera visto este recuerdo creería que es mentira, ella que actúa tan altanera y soberbia que…. Tu mismo bien sabes que esa clase de caretas son para protegerse de que no le vuelvan herir en eso se parece mucho a ti Severus…"
-creo que no hay nada más que decir eso de que les mientas a tus padres no está bien princesa-dijo en tono de regaño
-John no me hables como si fuera una niña tengo dieciséis años –exigió la chica
-lo siento sé que no te gusta pero… "solo así logro mantener lejos estas ideas que me torturan"
-no sientas nada y mejor acepta de una buena vez que todo lo que he vivido y viví aquella noche me ha hecho madurar de golpe. Entiende además que tienes enfrente de ti a una mujer aunque mi cuerpo no este del todo desarrollado aún-dijo sosteniendo con ambas manos el rostro del licántropo
-"si esta desarrollado y de qué manera… pero que piensas depravado!" Sydney eso no… -intento decir el licántropo pero no pudo terminar debido a que los labios de la joven se encontraban aprisionando los suyos durante un largo lapso de tiempo, lapso en el que al principio Lupin se resistió pero terminó cediendo eso era más de lo que cualquiera podría controlar
-John… por favor dime que esto no es mentira…
- no lo es pero tampoco es correcto… -respondió triste
- yo te quiero ¿cuál es el problema? –inquirió
-no ves que eres una niña a mi lado además soy un monstruo
-no lo eres, monstruo fue aquel que me violó aunque le supliqué mil veces que se detuviera –digo recordando con amargura pero se notaba claramente que aunque dolía el recuerdo había sanado lo suficiente como para hablar de ello
-eso es diferente princesa
- quizás… él me usó porque quiso y tú sufres transformaciones espantosas que son un martirio- declaró Sydney acercándose más al hombre, acariciando su rostro y poniendo un dedo sobre sus labios mientras negaba con la cabeza y varias lagrimas se escapaban por sus ojos - ¿Quién es el verdadero monstruo?...
- Sé que no es correcto pero no puedo evitar sentir esto- declarándose derrotado
-Eso quiere decir que… -dijo con un brillo especial en los ojos
-Que no me puedo hacer tonto más tiempo sin embargo no estoy seguro que sea lo que tu mereces además te quiero demasiado pero entre querer y amar existe una diferencia….
-John por lo menos danos una oportunidad -pidió con un dejo de esperanza naciente en sus ojos- por ahora solo sé que gracias a ti he vuelto a nacer. – concluyó antes de rodear con sus delicados brazos la cintura del licántropo en un tierno abrazo
Bien eso era todo lo que necesitaba para entender más o menos como se habían dado las cosas y la verdad estaba asqueado por la cursilería o más bien celoso aunque ello no lo reconocería nunca ¿Cómo es que el licántropo había cuidado de ella? peor aun ¿Cómo es que habían tenido un romance? Eso era demasiado para asimilar…
N/A
Dos en un día eso es un record. Me harían muy dichosa sus reviews.
N/A.
