Capitulo 7 Permisos, reprimendas y planes.

Por otro lado en el Callejón Diagon estaba la joven Rodeneski distanciada solo unos cuantos metros de la botica donde había comprado ingredientes minutos antes se encontraba profundamente inmersa en el análisis de los tres encuentros sorpresivos de ese mismo día justo cuando se vio interrumpida parcialmente por su padre quien regresaba angustiado y nervioso a su encuentro. - Perdona la tardanza –dijo vacilante- ¿Esperaste mucho tiempo desde que terminaste de comprar los ingredientes?

-Para nada, todo bien- contestó dándole una sonrisa para tranquilizarlo. En realidad tenía muchas cosas más en la cabeza que el preocuparse por la reacción de su padre.

Observándola con atención quizás era solo paranoia lo que no le permitía estar pero sentía que su hija se encontraba muy inmersa en sus pensamientos y no sabía si se encontraba dentro del parámetro de lo cotidiano- ¿paso algo mientras me ausente? Te noto callada.

-Yo siempre estoy callada, pero no, no paso nada –replico con espontaneidad, como reflejo.- es solo que me encontraba pensando en todo lo que voy a hacer con los ingredientes

- Siempre has tenido una fascinación increíble por las pociones- murmuró con un dejo de fascinación más para sí mismo que para ella y como recordando algo.- ¿Nos vamos? - Preguntó el hombre de estatura media mientras emprendía camino a lo largo del callejón, seguido por la joven quien después de rodar los ojos en signo de resignación tomo el brazo de su padre para aparecerse de inmediato unos cuantos metros cerca de su casa.

-s-r-s-

En el oscuro despacho dentro de la casa en la calle de la Hilandera se hallaba el espía del director de Hogwarts, analizando aquello con lo que acababa de encontrarse: la joven que había encontrado en la Mansión Malfoy y la joven de la que otra profecía dictaba algo en especifico , era la misma que había encontrado en varios recuerdos dentro de la memoria de Lupin y todo se reducía a un pequeño círculo, sin embargo no encontraba relación entre todos los elementos, eran demasiado diferentes entre sí.

Por un lado tenía claro que la joven era hija de un Rodeneski y ese Rodeneski era conocido de la infancia de la esposa de Lucius Malfoy; por otro lado Albus Dumbledore había mandado vigilar a la joven cuando era una niña y el encargado de ello era el hombre lobo que estaba en la Orden, quien por si fuera poco había tenido una relación sentimental con la joven, que no sabía hasta que punto había llegado. Sin mencionar que el Director evadió el tema la primera vez que preguntó sobre el asunto.

A las únicas conclusiones útiles que llegaba después de darle vueltas al asunto eran que uno trataría de sacar información con el anciano y dos si este no cedía, estaba claro que no podía intentar sacar información con Narcissa Malfoy así que, recorrería muy a su pesar, a la dirección que había conseguido ese mismo día en la botica producto del descuido del viejo tendero, claro eso en el tiempo libre que tuviera porque antes que nada era su deber atender a los llamados del Seños Oscuro, de otra manera este sospecharía de él y eso era algo que Severus Snape no podía permitirse por nada en el mundo o todo se iría al carajo. Con esa mentalidad se dirigió desde la chimenea de su casa donde pronunció 'oficina del Director Albus Dumbledore' y desapareció de inmediato apareciendo justo a un costado de donde el viejo se encontraba. Hizo un sonido intentando llamar la atención de este quien aunque claramente había dado señal de prestar atención aunque de pronto soltó…

- Severus ¿Qué es lo que te trae por aquí tan pronto? Tenía entendido que terminando las clases, comprarías las reservas de ingredientes y no te volvería a ver por el castillo hasta una semana antes de que comenzara el periodo – dijo antes de dejar la tarea en la que se concentraba para así poder poner completa atención a su visitante inesperado- Según escuché, los ingredientes llegaron hace unas horas, la reunión con la Orden es mañana así que seguro paso algo que tenga que saber. ¿Es algo referente con Tom o con Harry?...

-Si no me abrumara con tantas preguntas creo que ya habría podido contestarle tan siquiera alguna –respondió irritado el hombre ojos negros mirando fijamente los azules que tenía en frente – Y para responderle Albus, no es nada que tenga que ver con el Señor Oscuro o con Potter simplemente que desde la última vez que vine a verle, existe una duda presente y creo que sería mejor aclararla.

- Si es el caso, pregunta, si esta dentro de mis conocimientos seguramente te contestaré–pidió Dumbledore cruzando elegantemente los brazos y recargándose en el respaldo de su silla

- ¿Qué tipo de pieza es la hija de Julius Rodeneski en todo este rompecabezas? Porque aunque me quedó muy claro que no quiere que me entrometa en el asunto, es inevitable y lo sabe a la perfección, de alguna u otra manera tendré que intervenir tarde y será mejor que me mantenga informado.

-Quizás tengas un poco de razón, Severus. –Aceptó el hombre mayor.- Sin embargo no es tan complicado como parece –dijo provocando que una de las cejas del pocionista se disparara casi hasta chocar el nacimiento de su cabello- por otro lado no creo que sea el momento ni el lugar para explicártelo,-señaló haciendo notar que la mayoría de los retratos de la oficina les escuchaban atentos- mucho menos me siento yo capaz de hacerlo y quizás me arrepienta de esto pero… creo que lo indicado sería que tú mismo averiguaras la respuesta de aquello que tanto te inquieta.

-Se da cuenta que me está dando libertar para hurgar en el tema según sea mi criterio, ¿según el criterio de un Mortífago?

-Ex Mortífago, y si te estoy 'dando' como tú dices libertad para ello. Confió plenamente en ti.- aclaró Dumbledore dejando a su espía quien inmediatamente lo disimuló por una máscara de cólera inmensa y dio media vuelta para desaparecer por donde había llegado.

-s-r-s-

Entrando a la casa, caminaba sigilosamente para subir directo a su habitación cuando oyó claramente voz de su madre que comenzaba una conversación con su padre según parecía estaban molestos. Su padre alegaba que su esposa había saludo sin avisarle 'exponiéndose' al peligro y su esta alegaba porque le había sacado de la casa. Ese tipo de peleas se las conocía de memoria y no entendía en porque ambos insistían en discutir lo mismo siempre.

-Sydney ven acá –ordenó autoritariamente la mujer teniendo en menos de un minuto a su hija en frente de sí misma.

-¿por qué insistes en pedirle a tu padre que te saque? Sabes que es peligroso –inquirió la madre molesta

- lo sé, sé que no debí haberle pedido a mi papá tal cosa pero me estaba ahogando aquí dentro, tomamos las medidas necesarias y ya no soy una niña indefensa me sé defender, aunque creo que eso ya lo sabes aunque te niegas a aceptarlo

-¿acaso has llegado a imaginar lo difícil que sería para mí si algo les pasara?

-no lo sé porque yo no estoy casada ni tengo una hija pero creo que sería devastador, por otro lado madre no puedes pretender que viva debajo de tu falda toda la vida – replicó la joven comenzando a enfadarse, normalmente tenía un carácter pasivo pero cuando se trataba de esos tenas era todo lo contrario

-no pretendo eso, solo quiero que estés bien –declaró la mujer conteniendo lagrimas

-Y voy a estar bien encerrada en una casa de cinco habitaciones con jardín, cocina y comedor, toda la vida, supongo – respondió con ironía antes de ser callada de golpe por una bofetada- entiendo, perdona mi impertinencia mamá –replicó intentando contener su coraje, en el fondo sabía su madre quería tenerla a salvo pero esa no era la forma, literalmente vivía en una jaula de oro, pero al fin jaula.

-no te perdono que te pongas en peligro a cada oportunidad que tienes –declaró enfadada y dolida- así como tú no me vas a perdonar el que te tenga encerrada en estas cuatro paredes el tiempo que sea necesario.

-tienes razón no te lo voy a perdonar por lo menos no de momento, es mi vida mamá –contestó alzando la voz

- eres mi hija y quiero que nada malo te pase ¿acaso no comprendes eso? –también alzando la voz

-si lo comprendo pero es mi vida y deberías dejarme cometer mis propios errores

-eso es lo que no deseo que cometas errores y que salgas lastimada ¡entiéndelo!

-No. Entiéndelo tú de una buena vez, no soy de cristal, ya una vez me desgarraron el alma y salí adelante a pesar del dolor –soltó de golpe la joven frente a su madre dejándola estática por lo que acababa de oír

-¿de qué estás hablando? – preguntó alarmada mientras miles de imágenes venían a su mente. Nunca la habían descuidado ni dado libertad para salir sola pero al casi cumplir los quince años se le dio un poco debido a que era un lugar casi nulo en magia el lugar en el que se encontraban. Con la libertad su hija supo manejarse bien, era más responsable y cuidadosa que cualquier chica de su edad así que ese era un punto más a su favor. Salía dos veces por semana y regresaba cuando apenas oscurecía. Sin embargo de un momento a otro ya no salía con los amigos cotidianamente. Todo se redujo a que ya solo salía una vez por semana a veces alegando tareas y proyectos pero Indira no era tonta sabía Sydney salía para escapar de aquello que le atormentaba, de lo cual no quiso hablar nunca a pesar de su todas las veces que lo intentó. Ciertamente en algún momento pensó en prohibirle las salidas pero siempre que su hija regresaba lo hacía con el rostro relajado perdida en pensamientos pero se le notaba mejor que antes de partir así que le permitió continuar. Todo ello termino al marcharse de aquel lugar, después de ello la libertad de salir se redujo de nuevo a nula y las mudanzas se volvieron mucho mas continuas porque lo que fuera que hubiese pasado 'no volvería a ocurrir' según su madre.

-de nada en absoluto –dijo con un dejo de voz, transformándose casi de inmediato de joven dulce y tierna a mujer casi inquebrantable

-hija sé que ese 'nada' es algo muy difícil que cargas ya he visto esa tristeza antes en tus ojos por favor dime que es, en su momento respete tu silencio aunque la incertidumbre me mataba ahora por favor confía en mí, soy tu madre…. –suplicó la mujer

- no vale la pena recordar algo que ya es parte del pasado –dijo con una voz fría, demasiado fría. Nunca antes había hablado de esa manera en frente de nadie por lo menos no frente de sus padres, solo salía a flote cuando necesitaba sacar a la guerrera que vivía en ella, la misma que le daba fuerzas para salir a pesar de todo porque finalmente: la vida sigue.

-pero hija… -dijo en un intento de persuasión misma que fue cortada de inmediato.

-El pasado es eso, pasado. Y es cierto fue algo horrible pero simplemente fui estúpida e ingenua y pague caro esos errores. Por ello por favor tú no me hagas revivirlo contándotelo –pidió la joven sentándose en el sillón color vino de la estancia.-Dejemos claro algo lo vivido me hizo terminar de madurar más no por ello me amargué, no demasiado, ni me volví más paranoica de lo necesario. –Dijo recordando- Y creo que eso de que no me convirtiera en una mujer llena de odio se lo debo a John…

-¿John? ¿Quién es John? ¿Acaso es que no me tienes confianza?–Preguntó decepcionada- Porque sinceramente siento que ya no te conozco

Ignorando la última pregunta de su madre Sydney comenzó a responder a lo que esta le requería. -John es un ángel que me salvo de perderme en el abismo en el que me encontraba, por muy cursi o tonto que suene así fue. –Suspiró- Han sucedido varias cosas madre, algunas sin relevancia y otras pocas muy importantes como la llegada de John a mi vida

-¿por qué no me habías dicho? –repitió su madre con un dejo de tristeza

-Simple y sencillo: no lo creí necesario.

-¿Qué no lo creíste necesario? Soy. Tu. Madre. –reprochó la mujer de rasgos hindúes enfadada, triste, decepcionada y preocupada a la vez

-Exactamente por eso. Eres mi madre me conoces desde que nací, sabes que me gusta comer, que me gusta hacer, cuantas veces me gusta practicar árabe a la semana, cuan grande es mi fascinación por las pociones, el mal carácter que tengo cuando me ocultan cosas, los caprichos que tenía de niña, conocías a todos y cada uno de mis amigos, los lugares que frecuentaba, conoces al muchacho del cual me enamore y supiste desde el principio que no era el indicado. Sabes que me gusta tomar café negro sin azúcar o leche con café bien caliente, que mi color favorito no existe porque hay días en que puedo amar el rojo así como hay otros en que puedo odiarlo y preferir el negro o irme al extremo contrario y vestir de blanco. Sabes todo o al menos más que cualquier persona de mí pero creo que necesitaba guardar algo para mí. Solo. Para. Mí. Y aunque cruel no me arrepiento del momento en que te comencé a ocultar ciertas cosas. –Dijo tomando una pausa- Por favor no me mires así porque es verdad. No habría podido vivir sabiendo que tú sabías todo lo que me ocurría. Suficiente tenía con yo misma saber lo que había pasado como para todavía venir y preocuparles a ustedes con algo que no tenía remedio. Simplemente me volví mas reservada y cautelosa es ahí cuando me enfada tanto el que creas que aún tengo cinco años y estoy indefensa. Porque. No. Es. Verdad. –continuo dando tiempo a que su madre asimilara la información obtenida, cruda realidad.

- Me es muy difícil asimilar todo esto, dame tiempo porque en este momento solo siento que no me tienes confianza y que ya no conozco a mi propia hija. Aunque quizás tengas razón en que tienes el derecho a guardarte cosas solo para ti más no me pidas que deje de preocuparme cada vez que te vea salir de casa por sabes nunca voy dejar de hacerlo y debes comprender menos en estos tiempos mucho menos ahora con el regreso de ya-sabes-quien.

-Lo sé madre y lamento haberte lastimado.

-No podrás salir cuando se te dé la gana pero tampoco te lo prohibiré como te había amenazado –Declaró enérgica.

- Solo te pido comprensión y un poco de libertad, esa de la cual me privaste cuando me viste en mejor estado anímico en aquel momento. Prometo tener cuidado. –aseguró mirando fijamente los ojos de su madre

-No me hagas promesas que no vas a cumplir. Temo por ti.

-Trataré de cumplirlas pero el miedo no es algo con lo que podamos vivir toda la vida mamá, además fue mi insano deseo por liberarme el que me llevó a cometer tantas tonterías, era una niña jugando a ser adulta pero ya no más, te juró que aprendí.

- Si algo te ocurriera… sabes bien que estamos en peligro por ser sangre pura y declararnos en contra del régimen de-quien-tu-sabes.

-Más peligroso es seguir negándonos la guerra que se avecina mamá –replicó Sydney ya tranquila debido a que su madre había cedido tan siquiera un poco y aceptado que ya no era más una niña de 5 años.

- No te dejare salir si considero que es demasiado peligroso- declaró firme la mujer

-Me parece un trato justo considerando que tengo diecinueve años y soy una mantenida –dijo con dejo vergüenza causado por no ser autosuficiente. Era perfectamente normal en el mundo mágico que las mujeres fueran mantenidas por sus familias hasta el momento de casarse pero Sydney no estaba criada a la antigua y a veces eso la hacía sentir inútil.

-tu padre ¿sabe algo?

-mi padre confía plenamente en mi a diferencia de lo que puedas creer más no confía en la gente así que no me deja salir más me acompaña cuando se lo pido.

-eres imposible -gritó al descubrir el motivo de sus paseos padre e hija- Ya sabía yo que cuando salían a 'pasear' juntos Julius solo cumplía alguno de tus caprichos

-No eran caprichos –negó con voz firme- me sacaba a espacios abiertos donde pudiéramos entrenar para estar preparados por cualquier emergencia fue una idea que tuve y mi padre no se negó -simplificó Sydney tratando de salir bien librada después de todo lo que su madre acababa de descubrir y quizás viviría por esta vez pero después de lo que pensaba hacer para con el marido de Narcissa, firmemente lo dudaba.

-De modo que me han estado engañando desde hace años- resumió Indira

-Desde hace un par de años justo cuando mi detector fue desactivado para ser precisos.

-No me parece correcto que me engañaran de esa forma.

-Perdona pero siempre que tenía una idea similar tú te negabas rotundamente y tuve que dejar de expresar mis ideas tan abiertamente –dijo disculpándose sinceramente

-Aunque estoy molesta y decepcionada de ti creo que debo de tratar de entender pero no prometo algo que dudo en poder cumplir, solo te exijo ya no me mientas, no lo merezco ¿o sí? – inquirió con severidad y dolor la mujer

-No. "...pero necesito saber cosas y sé que nunca me vas a dejar hacerlo así que… perdóname"

-Ve a tu habitación –ordenó dando por terminada la conversación entre ambas para poder pensar las cosas. Antes de dar un veredicto del todo irrevocable Indira siempre analizaba las cosas desde distintos ángulos.

-s-l-t-

En un lugar en el centro de Londres, una casa invisible para los ojos muggles pero muy obvia para los ojos de la Orden de Fénix se encontraba Remus Lupin mirado por la ventana perdido en sus recuerdos. Muchos de ellos tenían presente a aquella joven a la que conocía desde que era una cria de 3 años. Esto le traía demasiados sentimientos a flote tan fuertes que si ya antes tenía deberes en los cuales pensar ahora tenía la mente ocupada en arias imágenes al lado de aquella joven y hermosa mujer dueña de un carácter demasiado especial, que había marcado una etapa demasiado importante en su vida.

-Remus –dijo una voz suave desde el umbral del estudio- ¿en qué piensas? Llevas mucho rato ahí

-¿me estas espiando Dora? –respondió evadiendo la pregunta

-soy aurora al igual que tu, estoy entrenada para observar cual quien mínimo detalle eso es todo pero si quieres creer que te espío, créelo –dijo antes de rodar los ojos aquel hombre al que amaba era un hombre maravilloso pero a veces solía tener momentos de tozudez enorme.

-perdona pero no estoy del mejor humor del mundo, tengo mucho en que pensar –declaró volviendo la vista al ventanal

- ¿necesitas que te escuche? Me preocupas

- gracias por preocuparte pero no deberías y no, no hace falta yo estoy bien, ve dormir. –pidió Lupin

-¿Que no hace falta? Remus sabes perfectamente que…

-Dora no quiero ser grosero por favor necesito estar solo

-es ella ¿cierto? –pregunto temiendo la respuesta

-Dora estoy confundido. Creo que sería peor si lo hablo contigo.

-Estas confundido, eso quiere decir que no estás seguro de lo nuestro

-No Dora, estoy confundido eso es todo, además sabes bien que a pesar de que no deberíamos estar juntos por obvias razones, lo estamos.- Dijo un poco exasperado por la insistencia de Tonks

-Es solo que verte así me preocupa.

-No tiene importancia te lo aseguro, ahora por favor déjame ya y vete a dormir –dijo en un tono por demás autoritario al cual la metamorfaga solo atino a obedecer no sin antes darle un beso en la nuca y salir corriendo casi tropezándose en las escaleras de Grimmauld Place. Cuando se ponía así era mejor no intervenir hasta que estuviera calmado eso si lo tenía claro Tonks.

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Al siguiente día cuando apenas terminaba de salir el sol, el heredero de la riqueza Malfoy caminaba por uno de los largos pasillos de lo que por ya más de 15 años había sido su residencia, se dirigió al despacho de su padre, al llegar a la puerta de cerezo tocó con firmeza un par de veces antes de abrirla y cerrarla tras de sí.

-Draco, ¿Qué es lo que te trae a estas horas hasta aquí? –preguntó el hombre de cabello largo y platinado que sostenía en una de sus manos una copa de whiskey.

-Solo quería preguntarte un par de cosas, padre.- Contestó el chico alzando lo hombros restándole importancia a sus intenciones.

-No me hagas perder el tiempo, pregunta de una vez.

-La primera de ellas es si me permitirás salir de vacaciones con mi madre antes de tomar la marca, como te había pedido; la segunda tiene que ver con la gata con la que nos topamos en Madame Malkin ¿saldrás con ella? ¿La convertirás en tu nueva amante o solo la quieres de juguete una sola noche?

-Vaya al menos ya hablas como hombrecito, hijo mío. Respondiendo a tus preguntas si, si podrás ir con tu madre pero solo una semana, el Lord aguarda ansioso y ya ha fijado la fecha para tu conversión, por otro lado si haré o no mi nueva amante a Ivanna es algo que no te importa, -sentenció sumamente serio- mucho menos le importa a tu madre, ella no tiene por qué estar enterada de nada, Draco. Ahora si eso era todo puedes alejarte de mi vista no quiero verte hasta la hora de la comida. – ordenó el hombre con hastió, acto seguido su hijo hacía caso a su mandato saliendo del lugar mientras su padre rellenaba la copa de nueva cuenta.

-En menos de una semana estarás en mis territorios, bajo mis reglas y podré averiguar que es aquello que tanto me inquieta sobre ti, Ivanna Plunkett.-murmuró con una sonrisa antes de perderse en el alcohol un par de horas más antes del desayuno donde actuaría como buen esposo pero sobretodo como buen Mortífago.

-s-r-s-

A esas mismas horas Sydney se encontraba en su salón multiusos se encontraba preparando una dosis considerable de filtro de muertos en vida y filtros de paz, ambos los necesitaría por lo estúpidamente peligroso que pensaba hacer. Totalmente concentrada en inmersa en cada uno de los ingredientes y movimientos necesarios estaba cuando escucho entrar por el ventanal del salón a Ika, su protectora, quien de inmediato le lanzaba una mirada de tremenda desaprobación.

-No me mires así, ya suficiente tengo con saber que lo que haré es tremendamente peligroso y estúpido, y que todo puede salir mal.

-Yo te miro como mereces y no es que te juzgue pero ¿estás consciente de que prácticamente te pondrás en charola de plata, de que es posible que descubran tu verdadera identidad e inmediatamente estarías a merced del Señor Oscuro?

-Estoy plenamente consciente de ello y aún así ni yo misma comprendo porque lo hago, lo único que tengo claro es que necesito saber que ocurre en realidad y no encuentro mejor manera que sacar directamente la información de un Mortífago, sin embargo el destino quiso que fuera Lucius Malfoy aunque bien podría haber sido Severus Snape, no lo sé.

-Creo que has perdido la razón y lo peor es que muy en el fondo comprendo tu deseo de terminar con todo esto.

-¿entonces me ayudarás?

-No tengo otra opción

-Si no quieres, no te lo pediré.

-Prefiero apoyarte porque si algo ocurre mi misión habrá fracasado.

-¿Por qué todas las personas de mi familia son tan dramáticas? No lo comprendo, a veces pienso que lo más sencillo seria dejarme atrapar y que hicieran conmigo lo que quisieran, pero no es tan sencillo, nunca lo fue ni lo será. Además sé perfectamente que no puedo echar a la basura todo el esfuerzo de las personas que me han cuidado al o largo de todos estos años, incluyéndote.

-Vaya queda algo de cordura en esa cabeza tuya, gracias Merlín.

-En fin, cambiemos de tema, el plan es el siguiente. La poción para que mis padres duerman la pondré en la cena y al regresar esperaremos a que sea su hora cotidiana de despertar para darles el antídoto, en el desayuno les daré una dosis mínima de filtro de paz para mantenerlos en trance y pretenderemos que nada pasó, lo sé suena muy sencillo a comparación de lo que es pero tenemos que tratar. El plan B es más sencillo pero mucho más peligroso.

-Quiero escuchar el plan B

-Si insistes, el plan B consiste solamente en fingir que no me siento bien y me retiro a mi recámara temprano para descansar esperando que mi madre se mantenga alejada cosa que dudo pero básicamente esa es la idea. Claro que tendrías que quedarte para vigilar e impedir que mis padres entren a 'verme'.

-Odio el plan B

-Simplemente porque implica que no me acompañarías.

-No es solo eso sino que mantener a tus padres lejos de tu habitación cuando estas enferma es tan difícil como conseguir que te den libertad plena. Apoyo el plan A ¿cuándo lo pondremos en práctica?

-Pasado mañana ya que el jueves es mi cita con Lucius Malfoy, quiero decir la cita que Ivanna Plunkett tiene con Lucius Malfoy.

-¿Serpiente?

-Sí una pequeña, necesitas caber en ese bolso. – Aclaró señalando el bolso que se encontraba al lado del vestido verde que sobresalía del ropero, al fondo del lugar.

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-¿Tan temprano bebiendo, Lucius? – preguntó su esposa desde la puerta con gesto cansado una hora después de la visita de su hijo…

-Si, Narcissa pero no creo que hayas venido para ver si bebía o no seguro vienes a preguntar por las vacaciones que me pediste pasar con Draco antes de que reciba la Marca así que te informo de una vez que pueden partir desde hoy mismo pero les quiero de regreso antes del viernes de la próxima semana.

-Gracias, pediré a los elfos que preparen el equipaje para partir lo más pronto posible. ¿Convertirás la mansión en un burdel mientras no estoy?-Preguntó con seriedad esperando interesada una respuesta

-Aunque estuvieras presente podría hacerlo si me placiera, pero no, despreocúpate no convertiré la mansión en un burdel durante tu ausencia.-Contestó con sorna el hombre rubio

-Que considerado de tu parte.- murmuró indiferente.- Por cierto Severus te busca, ¿lo hago pasar?

-Ya te demoraste y ordena que nadie nos moleste.

-Como digas Lucius. –Asintió dándose media vuelta y desapareciendo por la puerta, donde casi de inmediato apareció el hombre de cabello negro azabache, nariz pronunciada, altura considerable y ojos negros.

-Veo que no soy el único que se levanta y acuesta bebiendo. –comentó con sarcasmo el recién llegado.

-No, no lo eres como puedes ver. ¿Qué te trae por aquí?

-¿mis pies?

-Ambos sabemos que lo tuyo no es el humor, Severus. Así que ve al grano.

-No sé como tu esposa te soporta, oh es cierto, no lo hace pero mejor cambio de tema porque yo no soy indicado para hablar de un tema tan… marital. Venía a preguntarte si el Lord ya fijo la fecha para la conversión de Draco.

-Ya lo hizo, será la próxima semana.

-Ya veo y será solo la conversión de tu hijo, quiero suponer.- dijo muy seguro más obviamente buscando sacar información.

-Supones mal, el Lord no me daría ese placer después de los errores que he cometido.- aseguró con amargura.- También será la conversión del hijo de Goyle, Crabbe y unos cuantos más de la edad de Draco.-contestó con monotonía el rubio.- Pero créeme eso es lo que menos me preocupa, faltan varios días para eso, por ahora solo me preocupare en disfrutar.

-¿Disfrutar? ¿Acaso ya te conseguiste otra zorra a la cual meter a tu cama?

-Hasta cierto punto tienes razón pero al mismo tiempo te equivocas. Cabe aclarar que mi nuevo interés, podrá ser todo menos una zorra, estoy plenamente seguro de que si ha estado con tres hombres en la cama han sido demasiados.

-¿Cómo puedes estar tan seguro? Seguramente es una de esas que buscan solo tu dinero.

-Lo dudo mucho, se nota que no tiene la menor idea de quién soy yo eso por un lado, por el otro nunca la había visto, la conocí ayer en el callejón Diagon. –confesó Lucius, dato que desconcertó a su oyente, quien disimuló de inmediato con una máscara perfecta de sorna.

-¿No me dijiste que no era una perra barata? Dices que la conociste en el callejón Diagon y cerca de ahí siempre rondan las callejeras del Knocturn.

-¡Te digo que no! Esta estaba bien vestida y calzada, tiene finos modales y lo más importante parecía una cría indefensa a mi lado.- aclaró con orgullo al presumir su nuevo entretenimiento.

-"Juraría que sé de quién me habla, esto no suena nada bien…" Bueno que la disfrutes, mientras te dure el gusto.- Deseó Snape con un gesto lascivo con el cual escondía la preocupación que la posible casualidad le causaba.- Me gustaría que algún día fueras bondadoso y me presentaras a una de tus amiguitas con clase, ya me canse del mismo menú del callejón Knocturn. –confesó con hastió

-Lo pensaré, Severus pero no creo que te agraden mis amiguitas con clase, la mayoría buscan una cena lujosa, regalos costosos y a veces no son tan buenas en la cama, uno tiene que enseñarles y sé que tú no tienes paciencia para eso.- señaló Malfoy mientras bebía de su copa divertido con la situación.

-Es verdad yo no tengo paciencia para enseñar.-Confirmó rodando los ojos.- Te veo luego Lucius.- Comentó al salir por donde había entrado, de inmediato repasando la reja que protegía a la Mansión caminando de prisa en busca de aire limpio, tanto alcohol y estupidez por parte de Lucius, podrían asfixiarle.

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En verdad necesito opiniones. Este es totalmente inédito y me gustó. Ojala que a ustedes también.

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