Hace bastante que no estaba por aquí, lamento el retraso pero no tengo pretexto.
Capitulo 8 Velada
Dos días habían pasado ya las cartas estaban tiradas y pasaría aquello que estuviera destinado a ocurrir, la cena había sido servida conteniendo las pociones necesarias, la actuación había comenzado. Sydney ya había fingido que el sueño la vencía quedándose dormida en el sofá de la sala, sintiendo claramente como era levitada por su padre hasta su habitación, quien la colocó en la cama y cubrió con un cobertor. Minutos después escucho una conversación extremadamente corta que concretamente informaba que sus padres se recostarían debido que al igual que ella estaban muy cansados. Espero unos quince minutos y se levantó de la cama, directo a la recamara de sus padres donde les encontró a en pijama encima de la cama, con cuidado los colocó correctamente dentro de las cobijas y activo un encantamiento antisonoro en toda la habitación antes de salir de esta. De inmediato se desvistió quedando solo en ropa interior, observó el vestido que se pondría y murmuró.- Necesito que todo salga bien.
Mientras deslizaba la suave tela del vestido sobre su cuerpo hacía una lista mental de las cosas que llevaría con ella, de lo que podría o no pasar y lo que tendría que hacer en caso de que algo se saliera de cause, a cada minuto que transcurría las cosas le parecían menos sencillas y la sensación de miedo en su cuerpo aumentaba, las ganas de echarse para atrás eran inminentes pero no podía o levantaría sospechas y se crearía un enemigo tangible con nombre y rostro al bolsillo, así que asistiría a la cita, aunque por dentro estuviera hecha un manojo de nervios.
Dando el último toque a su vestimenta, calzó las zapatillas plateadas, se puso el abrigo negro, tomo su bolso, su varita y dirigiéndose a su protectora preguntó.- ¿Vienes o no?- quien el lugar de contestarle se convirtió en una pequeña vipera y se introdujo en el bolso. Al saber todo preparado respiró profundo, cerró la puerta de su habitación con un hechizo que solo le permitiría la entrada a ella, de prisa bajó las escaleras de la casa, abriendo la puerta, salió por esta y restableció los encantamientos protectores. Finalmente camino varios metros hasta perderse en la oscuridad de la noche buscando no ser vista por nadie y con un casi inaudible 'plop' desapareció apareciendo de inmediato en el callejón oscuro aledaño al callejón Diagon donde días antes su padre les había aparecido. Caminó hasta encontrarse en lo que meramente era el callejón Diagon observando todo a su paso, en verdad sentía que en cualquier momento se iba a desmayar, pero no, debía resistir. Disminuyó la velocidad de sus pasos justo cuando vio a un hombre alto de cabello rubio y ropa fina, afuera de Malkin's, era él, Lucius Malfoy. Se notaba alerta, pero no lo suficiente porque en cuanto Sydney se colocó a su lado este volteó dando un diminutísimo salto que a pesar de su insignificancia no había pasado desapercibido por 'Ivanna' quien sonrió y saludó cortésmente. –Buenas Noches, Lucius. Espero que no hayas tenido que aguardar demasiado tiempo.
-Ivanna, en absoluto de hecho me parece que llegas justo a tiempo.- aseguró el rubio tomando la mano de joven y besándola en un gesto nato de caballerosidad.
-No tengo ni idea a donde vamos pero imagino que tampoco me lo dirás ¿Partimos?
-Por supuesto.- dijo antes de ofrecer su brazo a la joven.
Con una sonrisa tímida tomando el brazo que le era ofrecido y sintiendo al instante los mareos propios de la aparición, detalle que no era nuevo, de hecho estaba por demás acostumbrada a la incómoda sensación. El lugar eral muy elegante y privado, las luces tenues reinaban en el lugar junto con el sonido armonioso de un piano. –Es hermoso.- susurró realmente sorprendida por el lugar.
-Me alegro que te agrade, permíteme.- dijo el hombre antes de mover la silla para que Ivanna se sentará y el hacer lo propio. -¿Te gustaría tomar algo?
-¿vino de elfo, quizás?
-No pensé que te gustaran bebidas así, pensaba que preferirías algo más dulce como licor de manzana.-Sugirió expectante
-También me gusta no lo voy a negar, pero en todo caso ordena por mi.-Comentó antes de que el hombre tronara los dedos e hiciera que dos copas aparecieran frente a ellos llenas. -¿Qué es?- Preguntó tomando la copa entre sus manos, sin notarlo parecía una niña pequeña llena de curiosidad, antes de que Lucius pudiera contestar se llevo la copa a los labios y bebió de ella, saboreándolo pos varios segundos.- Es fuerte y un poco amargo pero delicado a la vez.- pronunció antes de sonreír abiertamente. – Buena elección.
-Veo que sabes sobre el tema.- dijo distraído mientras miraba fijamente una gota que descansaba en la comisura de los labios de la joven, quedando hechizado en el mismo momento en que fue recogida por la punta de la lengua de esta.
-Solo… lo necesario.-anexo con modestia
- Toda mujer con clase lo sabe. –recalcó con firmeza el rubio
-Supongo que sí, ya que es un requisito para desenvolverse propiamente en sociedad.-simplificó 'Ivanna' restándole importancia al asunto, paseando su vista por todo el lugar buscando una posible salida pero encontrando que prácticamente el sitio estaba completamente cerrado y solo se podía escapar de ahí apareciendo.
-Así es pero no todas las mujeres cumplen con dicho requisito.-comentó Lucius sacando a la joven de su escrutinio
-Lo siento por aquellas que no.- dijo mientras tomaba un trago de su copa.
-Algunos hombres no lo lamentan tanto. Te lo aseguro.-sentenció esperando recibir alguna reacción escandalosa pero esto no ocurrió sino que pudo observar en los ojos de la joven por una milésima de segundo lo más parecido a una mirada llena de dolor, resignación y perdón, quería averiguar que significaba ese destello en sus ojos pero decidió que lo averiguaría más tarde.– ¿confiaras también en mi criterio para la elección de la cena?
-Claro.-confirmó la joven mientras le dedicaba una sonrisa de significado incierto para los ojos del patriarca Malfoy, quien por un lado se sintió un tanto inhibido y por el otro no tenía de a de que era esa sensación que aquel bello gesto le provocaba, pero se sentía bien como algo puro que quisiera guardar en su memoria.
Sin mencionar algo más repitió el proceso que con el aperitivo e instantáneamente los platillos aparecieron frente ambos, él inclino la cabeza en un gesto que Ivanna interpretó como un "buen provecho", después de haberlo considerado unos segundos comprendió que Lucius esperaba que comenzara sin él, así que decidió complacerlo. Probó el platillo que tenía enfrente llevándose una sorpresa, sabía delicioso. Pasados unos minutos aquella inusual situación le incomodó más decidió continuar comiendo de su plato con delicadeza, saboreando cada bocado mientras su anfitrión no hacía movimiento alguno más que meditar y observarla 'disimuladamente' de cuando en cuando. Al llevar la mitad del platillo, cogió su servilleta y se limpió con ella la comisura de los labios, tomó un trago más y dirigió su mirada al rubio quien mantuvo el contacto en silencio total hasta que este desapareció con una pregunta de la joven. – ¿Siempre eres así?
-No. En realidad está es la primera vez que invito a cenar a una mujer y me quedó hipnotizado con su delicadeza y hermosura.- Contestó con extrema seriedad dejando a la joven mujer callada sin que una emoción apareciera en ella.
-Lamento haber provocado que su cena se enfriara, señor Malfoy.- dijo al fin en tono formal.
-Hice un cumplido sobre tu belleza y tú ¿te preocupas por mi cena? No lo creería si no lo hubiera oído yo mismo.-Aseguró con incredulidad y diversión por igual.- Ivanna mi cena no tiene la menor relevancia con un hechizo puedo arreglarlo. Lo que me sorprende es que pensé que te sentirías halagada con el cumplido pero ya veo que no es así. Mea culpa.
-"Poliglota…" pensó rodando los ojos pero con una media sonrisa.- No es que no me halaguen tus cumplidos, Lucius. Cualquier mujer se siente realizada cuando un hombre le dice que es hermosa pero…
-Pero tú,- dijo antes de levantarse de su silla, rodear la mesa y quedar a espaldas de la joven…- tú no eres como cualquier mujer ¿Me equivoco?
-No comprendo a que viene esa afirmación… pero si te refieres al hecho de que las palabras no endulzan mis oídos ni las joyas ablandan mi juicio, tienes razón, no soy como la mayoría de las mujeres.-Afirmó la joven un tanto nerviosa por no poder ver a su interlocutor.
-Debes saber que antes de ti no había encontrado mujer tan peculiar, pareces un ejemplar único.
-Hay cientos de mujeres allá afuera, algunas más hermosas que yo, tú mejor que nadie debes saberlo. De hecho aún no comprendo que es lo que te impulso a regalarme una túnica costosa mucho menos comprendo esta invitación a cenar.
-Mujeres… firmemente creía que todas eran felices sabiéndose bellas, teniendo regalos y sintiéndose deseadas, veo que he vivido equivocado. –Declaró seriedad.- Al igual que tú por lo que veo, dime ¿Quién te ha puesto una venda en los ojos? ¿Quién te ha mentido diciéndote que no eres bella, que no eres merecedora de todo esto y más?- preguntó con un sutil susurro al oído de 'Ivanna', acción la que asustó y preocupo de igual manera, las cosas estaban tomando un rumbo muy complicado.
-Nadie me ha mentido, es solo que sé que no todo lo que brilla es oro.
Analizando las palabras de la joven rápido ató cabos-Te han lastimado.- afirmó el hombre con interés, rodeando la silla, haciendo el plato a un lado y recargándose en la mesa justo enfrente de ella, buscando no perderse la mínima reacción de esta.
-No hay mucho que contar,- cortó tajante rehuyendo al contacto visual.- pero prefiero que sepas que no deseo hacerte perder el tiempo. Agradezco la cena y el hermoso detalle pero creo que no debes desperdiciar tu tiempo conmigo.- sentenció tomando su bolso y poniéndose en pie, encarando al hombre quien la estudiaba con atención y no daba señales de haber escuchado esas últimas declaraciones. Estaba demasiado nerviosa, quería marcharse y eso pretendía, de hecho ya lo hubiera hecho si no fuera porque sabía a la perfección que ese era su territorio por lo tanto no podría aparecerse hasta que él se lo permitiera. No comprendía el interés del rubio pero muy en el fondo se alegraba que la cena hubiera tomado ese rumbo en lugar de un rumbo más peligroso como el de su identidad.
-No me parece un desperdicio de tiempo, te lo aseguró. Por otro lado tienes que saber que mis intenciones contigo, no eran honorables.
-¿Qué es lo que te hizo cambiar de opinión? – inquirió sin rodeos esperanzada a que después de ello le permitiera marcharse.
-No lo comprendo pero hay algo en ti que aunque me incita y atrae profundamente al mismo tiempo la sola idea de hacerte daño me provoca aberración. –confesó el rubio sorprendiéndose de verdad por la sinceridad que había en sus palabras.
-Ojala así hubiera pensado él. -contestó con una sonrisa amarga.- pero el 'hubiera' es una realidad inexistente. Agradezco tu sinceridad. – Dijo antes de acercarse al rubio y posar un suave beso en la mejilla de este.- ¿puedo marcharme?
- Si es lo que deseas… puedes. Más quiero que tengas presente que me gustaría volver a verte. –Afirmó el hombre con profundo interés
-¿A pesar de lo que te dije y como me comporte?-pregunto sorprendida con tal petición, ese hombre le estaba causando un mar de dudas en su cabeza…
-A pesar de ello.-rectificó el rubio mirando directo a los ambimarinos ojos de la joven.- ¿Volveré a verte?
-No le encuentro sentido, sabes que conmigo no puedes aspirar a ningún tipo de relación, sin mencionar un pequeño detalle… eres casado. –mencionó viendo de inmediato la reacción del patriarca de la familia Malfoy, quien obviamente procuró ocultar su sorpresa.
-¿Cómo… lo supiste?
-Eres atractivo, tienes más de cuarenta sin sobrepasar los cincuenta, conozco a tu hijo y aunque me hubieras mentido diciéndome que eras divorciado o viudo en el peor de los casos, no lo creería porque portas la argolla de matrimonio con suficiencia pensando la gente la verá como una costosa joya más. Eres soberbio pero sabes tratar a las mujeres sin embargo te es difícil evitar actuar como casanova porque eso eres. No niego que hasta cierto momento en tu matrimonio hayas sido fiel, ahora me costaría creerlo, ni ella te importa ni tú a ella así que buscas la compañía que no te da. Lo nefasto del asunto es cuando regresas a casa y ves a la mujer a la cual deberías amar profundamente pero solo respetas y sientes afecto porque es la madre de tu hijo.
-¿Qué te hacer pensar que eso es verdad?-inquirió sintiéndose ofendido y lastimado por igual, poniéndose a la defensiva.
-No lo sabía, eran simples especulaciones que acabas de confirmar.
-Ya veo. –Dijo alzando las cejas, cruzando los brazos en el pecho intentado protegerse de las posibles críticas futuras, frunciendo los labios denotando su molestia o vulnerabilidad.
- Si eres capaz de disculpar mi horrible intromisión en tu vida, sería interesante que algún día el destino nos volviera a encontrar. Buenas noches.- dijo la joven en un dulce susurro, sin dar tiempo a que Lucius analizara le dedicó una sonrisa apenada, se alejó de él y desapareció inmediato de ahí dejando a un hombre con muchos recuerdos en la cabeza y con claras intenciones de vaciar más de una botella de licor para olvidar algunos pocos de los fantasmas de su pasado y los demonios de su presente que le atormentaban.
Por su lado Sydney apareció de inmediato en el bosque cercano a la casa, una vez allí vacio su mente y aguardó unos segundos, durante esos mismos transformo sus zapatillas en unos zapatos bajos y liberó a su guardiana que rápidamente cambio de forma corporal, caminó con ella hasta su casa desactivando por un instante los hechizos que la protegían solo en lo que entraban, una vez dentro los colocó en su lugar, recordó que sus padres estaban bajo el efecto de la pocion así que decidió ir a su habitación antes a cambiarse. En su alcoba se descalzó y vistió su pijama, cuando estaba así tomó los antídotos y se dirigió a la pieza de sus padres con cuidado les dio a beber y salió deprisa hasta su habitación donde se recostó dándole la espalda a la puerta, abrazando a Ika en su forma canina y susurrándole.- Por lo pronto todo salió bien, hay que esperar a mañana.
-Por esta vez tuvimos suerte, ojala no vayas a tener una idea así de arriesgada en mucho tiempo.
-Ya no se trata de que a mí se me ocurran cosas peligrosas, se trata de que el destino está escrito y está tocando a mi puerta rogando que lo deje seguir su curso. Estoy consciente de que no debo morir, lo que no tengo tan claro es como lo evitaré. –confesó mientras acariciaba la cabeza de su guardiana en un gesto de afecto.
-Yo estoy aquí para evitarlo.
-Ojala eso fuera suficiente… -murmuró antes de perderse en el mundo de los sueños.
-s-l-s-r-g-
