Sé cuan larga fue la espera, yo misma la sufrí.
-o-o-o-
Capítulo 11
Un poco de confianza.
—No, regresó al perímetro de la casa ¿Vas a enfrentarlo?
— ¿Enfrentarlo? No lo sé, creo que no hay nada provechoso en hacerle saber que sé que me vigila pero ciertamente me da curiosidad como es que me encontró. Sinceramente quiero pensar que consiguió la dirección aquella vez que nos encontramos en la botica del callejón Diagon; de otra manera creo que debería de entrar en pánico porque significaría que cualquiera puede encontrarme.
— Tomaré esa respuesta como un 'si'-agregó Ika mientras tomaba una larga inspiración y caminada al lado de su protegida, pasaron varios minutos y el perímetro mágicamente protegido podía sentirlo, avanzando varios metros más rápido que Sydney rodeo el lugar y por fin encontró al mago. – Está a tres metros del primer árbol a la orilla de los sortilegios.
— Sigamos caminando como si nada, mantente alerta pero no hagas nada si no es estrictamente necesario.- indicó continuando su camino, una vez que estaba a unos pocos metros del lugar que su guardiana le había indicado, tentando su varita, estando segura que estaba lista por si necesitaba usarla, aclaró su garganta y pronunció... —¿fue sencillo dar conmigo?
Ciertamente escucharla hablar le inquietó un poco, esperaba a verla caminar hasta la entrada de lo que parecían ruinas, así que superando ese instante de incertidumbre deshizo el hechizo que lo mantenía oculto para mostrarse cara a cara. El mismo la miró de la cabeza a los pies con atención, finalmente pronunció. — Tomando a consideración que tenía en mis manos la dirección, fue medianamente sencillo.
— ya veo, me parece que necesito buscar ya una nueva residencia. – señaló omitiendo un suspiro.
— Espero que no tan lejos de aquí, o tardare otro día entero en encontrarle.- Retobo intentando hacerla desistir, usando su mejor tono de empatía.
— Creo que esa es la primordial razón por la que necesito cambiar de paradero para que la gente no me localice.- señaló obviando la verdad y alzando el ceño a modo de simpleza
—Créame que no será necesaria su reubicación, solo por precaución tuve que localizarla para mantener cierto grado de 'control' en las situación que me rodea. – explicó mirando directamente el lugar donde, seguramente bajos cientos de encantamientos se encontraba una casa bastante habitable.
Haciendo un gesto de incredulidad cruzó los brazos y analizó las palabras sin realmente encontrarles sentido. — Se da cuenta que es poco probable que yo crea en su palabra siendo usted mortífago, ¿cierto?
— No pienso hacer nada para demostrarle que lo que digo es verdad, mi palabra es suficiente para ello, mi querida dama. – replicó con sarcasmo mientras también el cruzaba los brazos.
—Al menos no intenta mentir, tiene un punto a su favor.- señaló guardando silencio, realmente parecía que el hombre le hablaba con la verdad pero no podía dejarse engañar, miró a Ika quien con un muy leve cabeceo le dio a entender que este hablaba con la verdad así que tronándose los dedos y rogando porque su guardiana no se equivocara, añadió. — Confiaré en usted, aunque dudo si debería o no, espero no arrepentirme. – Con esto, comenzó a alejarse de él dejándolo muy confundido ¿Por qué no estaba a la defensiva? ¿Por qué ni siquiera se había molestado en intentar persuadirlo de que guardara con recelo la información sobre su paradero, no esto no podía quedarse así. Con un par de zancadas pronto estaba a su lado y le sostenía de la muñeca, con esto ella paró en seco y volteó hasta encararlo. — Pensé que ya habíamos superado esta etapa, sujetarme con tanta fuerza no impedirá que me marche si eso es lo que deseo. -suspirando cansadamente agregó. — Si lo que quiere es que permanezca aquí para responder alguna de sus dudas o simplemente para que le reproche algo, solo tiene que pedirlo, puede evitar usar la fuerza física.
No tenía idea de porqué pero aquella joven tenía la maldita facilidad de sacarlo de sus casillas casi como Dumbledore pero lo hacía, así que antes de contestar respiró profundamente. — No lo pronuncie de esa manera que pareciese como si me hiciera un favor y en realidad es al contrario.
— ¿De alguna manera busca ponerme nerviosa o chantajearme?
—En absoluto pero ¿Sabe acaso todo lo que puedo hacer con una información tan valiosa su paradero? –cuestionó dirigiéndole una mirada amenazadora a su interlocutora
"Lo bueno que no busca chantajearme" pensó con sarcasmo, emitiendo un suspiro de resignación. —Tengo una idea quizás, más me gustaría dejar las sospechas a un lado y confiar al menos una milésima parte así que analizando sus palabras… me parece que si estuviera en sus planes venderme al mejor postor no se hubiera tomado el tiempo de vigilarme ni cinco minutos tras haberme encontrado. -dijo y sin permitirle pronunciar palabra continuó. — ¿Me equivoco?
Ambos guardaron silencio un par de minutos como esperando a que el otro dijera algo pero fue Snape quien contestó a las acusaciones previas. — Me parece que esa cabeza suya tiene demasiado polvo y ya no funciona correctamente, ve cosas que en realidad no son pero al menos me tranquiliza saber que tiene un poco de sentido común.
— Quizás… –Dijo sin prestar atención al rostro del hombre.- Le preguntaré algo y quisiera escuchar la verdad aunque dudo que me conceda tal favor
—A nadie le hace daño externar una inquietud, sin embargo es cierto quizás obtenga una respuesta de mi pero lo más probable es que no sea así.- aclaró mirando directamente a los ojos ambimarinos de la joven.
— ¿Le afectaría si el Señor Oscuro me encuentra? Lo pregunto porque finalmente usted vive con una máscara de fidelidad ante él y según lo que dicta esa falsa fidelidad yo ya debería estar capturada. –Razonó dando unos segundos a que su oyente asimilara sus palabras, — así que mejor dígame usted ¿Qué es lo que le detiene a llevarme ante él?
"…'Falsa fidelidad'… quiere decir que sospecha la dirección de mi lealtad… Esto está peor de lo que pensaba, debería desmemorizarla pero con el simple hecho de que su mente supera es inmune a mis capacidades de Oclumantico eso no sería nada inteligente. " — Mejor usted ilústreme ¿Qué es eso que le detiene de huir de mí? –cuestionó, aunque él mismo tenía certeza de que odiaría la respuesta que se reflejaba como una sentenciosa verdad en sus segundos antes de que ella misma hablara.
— Es un absurdo pero créame no puedo temerle, le confieso sentí más temor estando en la mansión Malfoy que frente a usted y antes de que crea que me estoy burlando, le aclaro que no es así. – Dijo recibiendo un gesto de clara incredulidad de parte del mortífago, — No me mire de esa manera, yo misma he tratado de hacer una lista que me convenciera de lo peligroso que es usted pero cada cualidad suya que sea un potencial peligro la veo de otra manera y evita que yo sienta temor o incertidumbre incontrolable. – aclaró estando alerta esperando no recibir una maldición o un conjuro. — En lo personal me conformo con pensar que aquello que lo mueve es distinto a las creencias de aquel a quien circunstancialmente obedece.
— ¿Y de verdad eso la mantiene tan tranquila? Antes de contestarme piense bien sus palabras. —sentenció apuntando con su varita directo al cuello de Sydney.
— No juegue conmigo porque para mí todo sería mucho más sencillo si me asesinara en este instante… — simplificó, alejando con un suave movimiento la varita. — Por otro lado dudo que sea lo más conveniente para usted. –dijo antes de silenciarse y dirigir su mirada al horizonte, estaba consciente de que los ojos del hombre la estudiaban con atención y un gestó de incomprensión mezclado con molestia estaba dibujado en su rostro más sentía que aquel horrible gesto era un intento de ocultar el temor que sentía por ser descubierto antes que por cualquier otra cosa. Respiró acompasadamente deseando que con sus propias exhalaciones pudieran trasmitirle un poco de tranquilidad a la atormentada cabeza del pocionista pero era obvio que no sería sencillo, al contrario, ahora se encontraba peor que antes: a la defensiva. Buscando una solución momentánea a ese dilema comenzó a analizar pros y contras pero llegar a una conclusión sonaba mucho menos complicado de lo que en realidad era. Por una parte debía conseguir que él bajara la guardia pero por otro, ella misma no debía bajar completamente la guardia, suficiente ya era su manera sumisa de comportarse frente a él. Gruñó y después silbó con suavidad, segundos después su guardiana apareció sobrevolando el cielo, posándose en el piso y convirtiéndose a su forma canina, acciones que por lo menos consiguieron sacar de su dialogo interno al hombre quien observaba con extrema atención a la criatura.
—No ha ocurrido nada peligroso ¿Por qué me llamaste?
—"Es que no se me ocurrió otra cosa para distraerlo, me estaba asustando un poco con esa mirada tan fría y profunda que tenía mientras se debatía con sus demonios internos."-pensó comunicándose con Ika.
—Bueno si, por ese lado tienes razón su mirada es tan profunda que cualquiera que sepa ver puede perderse en sus ojos; y no puedo utilizar Legeremancia con él como con el resto de las personas pero no siento que su cabeza se debata en hacer algo en tu contra, creo que en todo caso lucha con algunos recuerdos que le atormentan, los mismos que moviste con tus palabras. Velo de esta manera estoy casi segura que eres la única persona que en demasiado tiempo le habla de algo sin realmente conocerlo. Simplemente utilizando tu intuición y la mía, eso debe de ser muy desconcertante".
—"Supongo que sí, pero no tan desconcertante como el odio que pueden llegar a reflejar sus ojos… Aconséjame ¿puedo confiar en él? " –bajando su mirada hasta encontrarse con la de su guardiana.
— Para empezar, parece que esa decisión ya la tomaste tú pero si quieres mi opinión tal vez debas confiar en él pero no totalmente, debes tener claro que él no confía en nadie aparte de sí mismo y pasará algún tiempo para que cambie de opinión. Él al igual que tu es un alma que ha sufrido".
—"Tomando como referencia su comportamiento… No me cuesta creerlo, se ve tan feroz y peligroso, que solo dos cosas pueden ocultarse detrás de esa máscara, odio inmenso o dolor lacerante pero creo que en su caso ambas se mezclaron. Esto es tan confuso..."
— Bueno ya te di mi opinión ahora, enfréntalo, porque la situación no mejorara aún si continuas fingiendo que no está frente a ti. Tiene dudas pero no las externará, solo esperará a ver qué tanta información posees y le permitirás a él poseer.
Alzando su mirada enlazó su mirada con la de él, demostrándole que no tenía miedo a las acciones que fuera a realizar, finalmente ya le había dejado en claro su posición respecto al estar a salvo o no y que sabía que su verdadera lealtad no le pertenecía a su cazador con lo cual ya no se sentía completamente en peligro, pero no por ello bajaría la guardia. Con voz firme pero amable pronunció. — Dudo que acepte mi ofrecimiento de hospedaje si se lo ofreciese así que no lo haré. Por otro lado nos ahorraría a los dos tiempo si me informara que más necesita de mí, aparte de mi paradero claro. —observando por cortos segundos aquellos ojos negros frente a ella vio un destello de incomprensión casi inocente, que fue enmascarada con desdén un odio pero no lo suficientemente rápido, porque el primer destello fue suficiente para que Sydney alzara su varita en dirección a las ruinas que escondían su casa. Sin pronunciar palabra alguna realizaba encantamientos…
— ¿Acceptus claustra?- cuestionó ocultando difícilmente su incredulidad antes de acercarse un paso hasta ella, haciendo a un lado su propia regla de 'más de un metro de distancia para espacio personal'.
—No me haga, ponerlo en palabras o me arrepentiré, Snape.- dijo pausando un segundo para dirigirle una mirada de resignación. — Tampoco me subestime con lo que hice podrá contactarme a través de los sortilegios protectores más no podrá entrar a la propiedad.
— Tampoco esperaba más. – señaló receloso. — Mi presencia en la propiedad será completamente innecesaria, después de todo dudo que usted y yo podamos mantener conversaciones civilizadas, no tenemos nada en común solo el hecho de que usted es parte de algo relacionado a mí 'trabajo'.
—Cuidado con sus palabras Snape, la última vez que escuché algo así terminé teniendo un fugaz romance con el hombre que las pronunció, — señaló a juego pero el pocionista sabía que aquella información era completamente cierta lo cual le hacía mucho más incómodo estas frente a ella sin tener nada de qué hablar. —Bien ahora que las cosas están medianamente claras, ¿puedo retirarme o necesita algo más?
—Necesitar nada, mucho menos proveniente de usted. – aseguró con frialdad mientras buscaba los ojos ambimarinos de la joven mujer, sabía que no podría usar Legeremancia con ella, por lo cual estudiar sus gestos y lo reflejado en sus ojos al menos le darían una pista de sus emociones, nadie era completamente indescifrable, ni siquiera el mismo.
—Me es imposible sentir desagrado por alguien que ni siquiera conozco así que le ruego que no se dirija a mí como si me detestara. Porque no tiene ningún motivo para ello además así evitará que me enamore de usted. — contestó confundiendo al hombre por completo, con una mueca de sonrisa se alejó de él un par de metros antes de cambiar de tema. —Me gustaría desearle buen viaje pero sé lo horrendo que es transportarse distancias largas así que, en todo caso deseo que le sea lo menos incomodo posible. – Mirando por un par de segundos el bosque cercano, pronunció. — ¿Puedo preguntar una cosa antes de que se marche? –inquirió sin voltear a encararlo
—Puede, que le responda dependerá de muchos factores.- replicó sin esforzarse en enmascarar lo molesto, que le parecía la desinhibición de la joven.
—Tan solo he cruzado un par de palabras con usted pero no esperaba otra respuesta de su parte. – dijo Sydney con claridad antes de preguntar. — ¿Tiene usted alguna clase de contacto o vínculo con aquellos del lado de John?
—Con John puede referirse a miles de personas y creo que ya lo sabe, pero estoy casi seguro de que se refiere a aquel con apellido Lupin ¿Me equivoco?
—No lo hace. –confirmó, volteando a ver los negros túneles que le miraban con algo de aprehensión. – Y tomare su respuesta como una clara afirmación, gracias por no esquivar mi pregunta, con ello me demostró que al menos no me equivoco al permitirle utilizar la información de mi paradero como más le convenga. -Comentó con sinceridad, retomando el camino hasta su guarida y perdiéndose detrás de los sortilegios que la protegían.
El mortífago y espía por su parte miro el lugar por cual ella había desaparecido por unos minutos antes de dar media vuelta y comenzar a caminar con paso firme de regreso a la oficina postal y aún más lejos antes de aparecerse de regreso a su casa, más específicamente en su despacho. Un par de minutos más tarde el Señor Tenebroso le llamaba, maldecía su suerte, en esos momentos lo único que necesitaba era pensar no asistir a una reunión y fingir lealtad y sumisión pero lo dicho el Señor Oscuro tenía un tino…. Conjurando su máscara y su capa desapareció en un par de minutos directo a la mansión donde su amo le esperaba.
-o-o-o-
Era casi media noche cuando una lechuza tocó en la ventada del comedor en Grimmauld Place y varios minutos pasó esperando a que fuera bienvenida. Por suerte alguien se encontraba en la cocina, incapaz de conciliar el sueño pensando en mil cosas, gracias a los sonidos en la ventana pudo salir de su abstracción y recibir a la pequeña mensajera. Mirando en el sobre el destinatario de inmediato sintió mucha curiosidad, pero no rompería la confianza que tanto le había costado por algo así. Guardó el sobre y alimentó a la lechuza asegurándole que ella misma le entregaría la carta, pero tal parecía que el animal no estaría tranquilo ni se marcharía a menos de que recibiera una respuesta, siendo así subió a su habitación en el segundo piso pasando por la puerta del dueño de la carta. Tocó con suavidad y esperó a que este le contestara…
—Dora, ya es tarde, duerme. Descansa mañana hablamos. – dijo desde adentro con voz queda con claras intenciones de no salir.
—No venía a insistirte en nada Remus, solo vine a entregarte una carta que te llegó, - replicó deslizando la carta por debajo de la puerta. — Por cierto, parece que la lechuza no se marchará hasta recibir una respuesta. – agregó antes de retirarse a su habitación, dejando al licántropo con un leve sentimiento de culpa por haberla evitado de nuevo.
Suspirando intento despejar su cabeza, tomó la carta en sus manos y de inmediato supo de quien era la caligrafía. Al abrirla comenzó a leer y no pudo evitar que una incipiente sonrisa se asomara en sus labios al leer su segundo nombre al principio de todo, ella era la única persona en el mundo que siempre le hablaba por ese nombre…
John:
No comprendo cómo ni porque le pediste a Fleur que me contactara mucho menos como nos relacionaste, pero supongo que tienes tus razones y no las juzgaré. Sé lo peligroso que es escribir, así que trataré de ser clara pero cautelosa. Sé que hechizaste el pergamino de la carta de Fleur (pude sentir un ligero rastro de tu magia en él). Dudo que puedas explicarme el motivo por este medio así que lo dejaremos para después. De momento creo que gracias a aquella nota te enteraste de mi situación actual, no es sencillo y en momentos flaqueo, pero no quiero compasión así que guárdala para una mejor ocasión. Quisiera verte y charlar largo rato pero no puedo salir, me da temor despegarme de aquí más de un rato. Sé que ya ha cruzado por tu cabeza la idea venir hasta acá pero tampoco puedo permitírtelo, sólo puedo contactarte mediante mi lechuza y esta carta pero te advierto que si intentases seguirla, Lory tiene órdenes de viajar a otro lugar hasta perderle el rastro de quien le siga.
Quisiera imaginar que actúas por ti mismo, pero en estos momentos ya no sé qué pensar y el mismo hecho de que nos hayamos conocido porque yo era una misión tuya tampoco me ayuda mucho a forjar un juicio acerca de tu repentina preocupación por saber de nueva cuenta sobre mi vida. Confieso que desde que te encontré hace poco, he recordado algunas cosas y olvidado muchas más; ¿sabes? Me alegra que ahora haya alguien más en tu vida, en la mía… ya paso bastante tiempo, he madurado un poco, pero no he vuelto a tener un acercamiento con alguien. Quizás por miedo o quizás porque no le encontré motivo, ahora que la veo a ella morir, es más tangible el hecho de que la vida es demasiado efímera y me gustaría encontrar a alguien pero ya no creo que los cuentos de hadas se hicieran para mí y aquello que une a los hombres y mujeres tampoco creo que sea real. Ya sé, ahora ni siquiera puedo nombrarlo, patético ¿cierto? Lo sé.
No pongas esos ojos, sé lo de aquella mujer en tu vida porque eres muy fácil de leer cuando te sientes a salvo, solo es eso. Me gustaría que esta carta quedara entre nosotros pero dudo que sea posible, desde siempre conocí tu posición y la acepté, pero por ello mismo no reveló demasiado.
Por favor alimenta y dale agua a mi lechuza, también permítele descansar un día entero, porque estoy segura que el viaje es largo.
P.D. No olvides lo que mencioné de seguirla.
G
Podía entender lo frío de sus palabras y no por ello dejaba de serle increíble que la mujer que le escribía fuera aquella chiquilla a quien años antes había reconstruido pieza por pieza, ahora sonaba tan fuerte… Ahora tenía sentimientos por Dora, pero no podía evitar pensar que hubiera sido de él si se hubiera quedado al lado de Sydney, seguramente al paso de unos meses más ya no hubieran sido absolutamente nada, porque finalmente ella era aún muy joven. Por otro lado el cariño y sentimiento que veía en sus ojos cada vez que estos le miraban le parecían tan reales que era difícil no ponerse a imaginar cómo hubieran sido las cosas si el mismo la hubiera amado como en ese momento ella lo quería a él. Si hubiera valorado esa alma quebrada que lo único que necesitaba era amor verdadero, en lugar de huir por miedo a enamorarse realmente y ser rechazado después. Ahora sentía el mismo miedo que antes pero sabía que las oportunidades para amar no ocurren muy seguido, así que aunque tenía certeza de que era peligroso y estúpido por su condición, esta vez no huiría del amor como lo había hecho años atrás. Le gustara o no, ya sentía algo fuerte por Dora y cada vez le era más difícil rechazarla sin sentir un hueco en el pecho así que esta vez trataría de hacer las cosas bien.
Tomada esa importante decisión, se recostó en la cama con la carta en la mano, donde cerró los ojos y se quedó tranquilo por la información que la carta le había traído, si bien hubiera preferido poder verla y hablar, el que ella ya hubiera construido un puente de comunicación con él perdonándole el intento de espionaje ya era un gran avance.
-o-o-o-o-
Por el siniestro y opulento jardín caminó Snape antes de atravesar la reja dirigiéndose directo a la sala donde el Lord le aguardaba, al cruzar el umbral de la puerta pudo sentir los ojos de su amo observándole profundamente estudiando cada uno de sus movimientos, al llegar casi hasta estar frente a él se detuvo y aguardó a que este hablara.
— Severus, siempre tan puntual a mí llamado…
— Siempre mi señor, siempre.
—Ahora dime que se trae el viejo entre manos, escuché el rumor de que está buscando al viejo Slughorn, ¿es cierto?- preguntó con genuino interés mientras acariciaba la cabeza de su mascota.
—Muy cierto mi Lord, pero tal parece que aún no le convence de retomar el puesto que tenía antes.
— ¿Tu puesto, Severus?
—Así es mi Lord, el viejo finalmente me ha ofrecido el cargo de Defensa contra las Artes Oscuras.
—Pero que contrariedad, - susurró antes de soltar un terrorífica carcajada.- Contigo a cargo de esa asignatura debería cambiarse el título de la misma, el viejo cada vez pierde más la razón pero está bien eso a nosotros nos conviene. ¿Algo más?
— El viejo quiere que me reúna más abiertamente con los miembros de la Orden, al parecer quiere que fraternice con ellos. – señaló con repudió y un gesto de desdén.
—Severus, te está regalando el acceso a más información no desperdicies la oportunidad, mucho menos si acercándote a ellos puedes conocer todas sus debilidades y ¿Por qué no? Podrías disfrutar de tu poder como profesor Severus, ¿no te parece que la hija de Arthur Weasley es muy elegible?
Poniendo todas sus energías en evitar cualquier cara de disgusto y repudio, se concentró también en poner un gesto lascivo. — Elegible, es cierto pero aún no florece completamente, mi Lord.
—Oh si lo olvidaba tú prefieres a jóvenes de la edad cercana a la que tenía la sangre sucia esposa de Potter.- señaló con todo el desdén y clara intención lacerante.
Si la idea de aprovecharse de una jovencita le parecía algo nefasto que se burlara de Lily le provocaba ganas de mandar todo al demonio y asesinarlo con sus propias manos, sin embargo como pudo se controló y alcanzó a responder. — No es eso mi Lord, pero siendo menores de diecisiete años podría traerme problemas con el viejo y no pienso arriesgar mi puesto como espía por un desfogue.
—Inteligente como siempre Severus… ojala sigas usando ese sentido común tuyo en todo momento. –susurró volteando a ver a su serpiente y hablándole el su lengua, tomando eso como señal de su despedida, dio media vuelta y deprisa salió de la mansión para aparecerse en su casa donde respiró profundamente antes de explotar y romper varios muebles, podía soportarle mil cosas pero que ensuciara la memoria de Lily y aparte de ello le incitara a aprovecharse de una menor le parecía aberrante. Después de aquel abrupto momento de descontrol le tomó un par de minutos recomponer los desperfectos recién hechos sin dar una segunda vista al lugar se retiró a su alcoba donde sin pensarlo dos veces se recostó y cerró los ojos esperando a que la migraña producto de soportar el feroz escrutinio de su amo le disminuyera al menos un poco en la oscuridad y silencio de su habitación.
