Capitulo 15
Intentando ser sincero.
Tras pensar las cosas hasta el cansancio había llegado a algo, quizás era una gran idiotez lo que había resuelto pero siendo sincero consigo a cada minuto que transcurría se volvía mucho más difícil el tolerar su dialogo interno, el reprocharse constantemente el abandonar a Sydney cuando ella claramente le quería, dejándola sola con su suerte aún sabiendo su destino, era demasiado. Si bien ya no podía correr a buscarla y pedirle perdón porque sabía bien que ella ya le había superado y solo guardaba en su corazón cariño por él, al menos deseaba hacer algo para ayudarla en el trago amargo que pasaba. Idearía una forma, pero de momento tendría que ser sincero con Dora, quería evitar las mentiras en su incipiente relación, ahora que finalmente habían comenzado algo, no podía permitirse ensuciarlo ocultando sus planes. Preparado para enfrentar a su pareja, tocó la puerta de la habitación de esta y habló. —Dora, necesito comentarte algo. ¿Puedes verme en la biblioteca dentro de unos cinco minutos?
— ¡Que sean siete! —alegó la metamorfaga lejos de la puerta.
Con esto el licántropo tomó su partida y se dirigió hasta la biblioteca de la mansión. Ahí aguardó y cuando estaba casi seguro que siente minutos habían transcurrido, escuchó la puerta abrirse de golpe. Si, con esa entrada era obvio que era ella, dirigió su mirada a la perta y encontró a la joven mujer mirándole curiosa sobre el motivo de su llamado. —Tal vez te sorprenda el que te haya pedido que vinieras hasta acá. —comentó a manera de iniciar la conversación.
Alzando los hombros y sonriendo casi irónicamente, replicó. —Viniendo de ti es difícil que algo me sorprenda, Remus.
—Bueno, es un alivio escuchar eso. Espero que tomes de la misma manera lo que te diré a continuación. —comentó señalándole a la joven el sillón, pidiéndole calladamente que tomara asiento.
Ok, cuando hablaba en ese tono lo más seguro era que lo que le fuera a decir no le gustaría y a pesar de ello trató de aparentar la mayor calma que pudo y tomó asiento como le fue requerido. —Bueno habla ya no creo que aplazarlo vaya a disminuir el impacto de lo que me dirás.
Colocándose justo enfrente de ella, —Calma, cualquiera pensaría que hablas del fin de nuestra naciente relación y no es así, en realidad quería consultar contigo un asunto que no me deja estar desde hace un tiempo, eso es todo.
El que mencionara que no se trataba ellos dos le hacía relajarse un poco pero el escucharle tan inquieto le dejaba que pensar. — ¿De que se trata?
Mirando directamente a los ojos de Dora, habló. —Es sobre la persona que hace poco me escribió, la joven de la cual Dumbledore me encargó averiguar y por ello inmiscuí en esto a Fleur Delacour. ¿Recuerdas la carta que mostré a la orden?
— No entiendo, ¿Por qué le das mil vueltas a lo que me quieres decir? Solo háblame con la verdad y haré mi mayor esfuerzo por entenderte. – alegó removiéndose en el sillón incómoda.
—Lo siguiente va a ser difícil de entender pero te ruego que me escuches antes de hacer conjeturas. —Pidió recibiendo una mirada de exasperación por parte de su compañera, con lo cual decidió continuar. —Hace tiempo casi cuatro para ser precisos, tuve algo que ver con ella. —Pausó, esperando una reacción más al no obtenerla continuó deprisa, — en realidad dudo que sea apropiado nombrar lo que tuvimos relación pero la única verdad es que yo fui su fuente de esperanza cuando pensaba que todo estaba perdido.
— ¿A que te refieres con que todo estaba perdido?- inquirió con el ceño fruncido, de acuerdo escuchando las palabras de su pareja reconsideraba el poder evitar juzgarlo pero trataría de comprender la situación antes que nada como este le había pedido.
—Un desgraciado en quien confiaba abusó de ella y debido a ello había perdido las ganas de vivir. Yo no podía permitir que una creatura tan joven pensara de la misma manera que yo debido a mi condición así que aún sabiendo que mi actuar parecería totalmente inmoral, decidí ayudarla. Enseñarle que no todos los hombres éramos iguales.
— Y lo hiciste con todo lo que esto implicaba. – sentenció reconociendo una parte de vergüenza en los oscuros ojos del licántropo.
—Aunque de mi parte todo inició con un simple deseo de rescatarla del abismo en que estaba metida, no puedo mentirte diciéndo que me opuse a que venciera los miedos que tenía conmigo, tampoco puedo fingir alegando que no disfruté de aquello efímero que tuvimos.
Sinceramente no sabía como asimilar la confesión que acababa de recibir y aunque Remus le había dicho que no hablarían de terminar la relación que ambos mantenían al oírle hablar tan emocionado de aquella mujer de su pasado le hacía sentir miedo a perder lo que tenía poco tiempo de por fin conseguir. — ¿A qué viene todo esto? ¿Por qué tiene importancia ahora?
—No me mal interpretes. A lo que quiero llegar es que ella con su manera tan peculiar de ver la vida me enseñó muchas cosas, quizás yo la ayudé a no temerle al contacto físico entre dos personas pero ella me ayudó con algo mucho más importante: me enseñó a no temerle al amor y debido a ello estoy ahora contigo. Por eso importa, me siento con la necesidad de devolverle un poco de lo mucho que me dio.
— "¿Que le debo a esta mujer el estar con Remus? No sé, debe haber algo más detrás de esto pero prefiero aceptar ayudarlo antes que la encuentre a ella y quiera ayudarla tanto como la otra vez." Supongamos que comprendo tus razones y decido apoyarte, ¿como harías para ayudarla? Digo después de todo su paradero es desconocido y la única comunicación que has tenido con ella es mediante lechuza.
—No lo sé pero debe de haber una manera, Dumbledore debe saber algo, ¿me acompañarías a hablar con él?
— ¿Ahora?-cuestionó intentando esconder su sorpresa. Si el tenía tanta urgencia significaba algo grande, al menos su respuesta le tranquilizó un poco.
—No, claro que no pero si lo más pronto posible. Quizás mañana o pasado. ¿Estarás libre?
—Si no ocurre nada fuera de lo extraordinario en Hogsmeade, supongo que si. —contestó con la mejor sonrisa que pudo aunque a cada instante le agradaba menos la idea de intervenir en algo que tuviera que ver con la mujer del pasado de su pareja.
—Entonces es un hecho. — Afirmó más tranquilo antes de envolverla en un largo abrazo, besar su frente y murmurar contra su cabeza. —No sabes cuanto te agradezco que me apoyes en esto.
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Despertando aun cuando estaba el cielo oscuro, Sydney se levanto de la cama y bostezó antes de enfocar su vista en Ika quien estaba posada cerca del ventanal recostada. —Nunca he comprendido si puedes dormir en la cama conmigo porque te empeñas en dormir en el piso o afuera vigilando. Sabes que difícilmente alguien podría romper las barreras que levanté. —comentó la joven a su guardiana a la par que veía a esta estirarse lánguidamente.
—Difícilmente alguien puede romperlas lo sé, pero no está de más vigilar constantemente, sobretodo cuando tú duermes que es cuando la casa queda un poco indefensa.
— ¿Estas diciendo que mientras duermo es más sencillo que rompan las protecciones?
—No me refiero a eso, lo que quiero decir es que cuando estas despierta puedes defender la casa sin problemas porque estas alerta pero cuando descansas concentras la mayor parte de tu energía en proteger tu mente así que no es sencillo despertarte a menos que rompa de golpe tus barreras mentales. Quizás no sufrirías gran daño con algo tan invasivo, pero tampoco he querido intentarlo. Por ello prefiero vigilar las pocas horas que duermes y dormir a ratos cuando tu estas más alerta, hasta ahora me ha funcionado bien ¿no crees?
— ¿Pocas horas que duermo?—cuestionó con los brazos cruzados, recargada en el marco de la puerta del baño. — ¿pues cuantas horas te gustaría que durmiera? –dijo a la par que intentaba ocultar lo chistoso que le parecía el gesto de su guardiana, estaba muy segura que si los animales pudieran sonrojarse Ika estaría roja como un tomate. Eso le remitía a una duda más ¿Por qué su guardiana nunca adoptaba formas humanas? Quizás en otro momento se lo preguntaría.
— No sé más de cinco horas por lo menos, sería mucho más sano para ti—alegó desviando su mirada lejos de la de su protegida.
—Créeme no sería sano.
Volteando deprisa a donde se encontraba Sydney, cuestionó. — ¿A que te refieres con eso?
—Pensé que lo sabías, pero veo que no. —comentó alzando los hombros. —Como tu misma lo dijiste, al dormir protejo mi mente de ataques pero esa no es toda la verdad. ¿Cómo lo explico? Mmmm…. una persona normal al dormir sueña con ello es capaz de interpretar mejor su realidad aunque al despertar no recuerde haber soñado todos lo hacen, pero yo no puedo permitírmelo, al menos no desde que madre ha empeorado. Porque si me permitiera soñar despertaría todo los días deprimida debido a que la única realidad en que mi subconsciente ahora mismo esta concentrado es en la enfermedad de mi madre. ¿Me expliqué correctamente?
— Proteges tu mente de ataques y de ti misma al dormir poco para evitar que tu subconsciente te repita una y otra vez lo que esta ocurriendo. Ingenioso, aunque siendo sincera me parece una medida bastante cruel y extremista.- señaló la guardiana antes de subir a la cama.
— ¿Cruel dijiste? No me comporto cruel con nadie, al contrario solo es una medida para evitar caer en una depresión inmensa como en la que está sumergido mi padre. —explicó a la par que se quitaba la pijama lanzándola a la cama rozando con esta a Ika. —Y extremista, quizás un poco si. Por cierto necesito consultarte algo. —comentó cruzando los brazos sobre su semidesnudez.
— ¿De que se trata? – preguntó al hacer un lado la pijama de la joven y prepararse para acomodar su cabeza sobre una de las almohadas.
—Desde que vi al pocionista he estado preguntándome si el pudiera ayudar a mi madre. ¿Crees que sea posible? – confesó cual niña ilusionada.
Ciertamente no había creído que su protegida externara algo tan personal porque sabía lo difícil que era para ella sembrar esperanza y luego terminar con un hueco más grande en el pecho. Tratando de sonar lo más objetiva posible, dio su punto de vista. — También he pensado en ello, pero sinceramente dudo que él pueda hacer algo.
— Al menos hubieras podido mentirme un poco, Ika. Yo sé que ya todo está escrito, pero tenía esperanza en que él pudiera ayudarnos. —sonrió de lado segundos antes de dar media vuelta y encerrarse en el baño a tomar una ducha, deseando que con el agua se confundieran las lágrimas que salían ahora si por sus ojos.
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Un par de días habían pasado ya desde la platica entre Dora y él, cumpliendo lo prometido esta le acompañaba ahora mismo mientras caminaban por los pasillos del castillo en silencio, esperando que el director estuviera listo para recibirles como el licántropo le había solicitado el día anterior por medio de una llamada con polvos Flú. Al llegar a la gárgola, la metamorfaga se le adelantó y murmuró la contraseña, con esto la estatua les permitió la entrada a la oficina.
Dentro de la oficina se encontraba el anciano director con su pocionista, este por lo visto no estaba nada contentó. — ¿Dices que con esta poción ganaré tiempo? – cuestionó el hombre de ojos azules, a la par que hacia muecas debido al peculiar sabor de la poción.
—Por enésima vez, si, ganará tiempo. Es todo lo que se puede hacer en su caso, llegado el momento la maldición volverá a reiniciar su curso y terminará con su vida. –repitió cansado, normalmente no era paciente, pero en este omento prefería armarse de toda la paciencia que podía encontrar o de otra manera terminaría explotando con el director. Si bien este siempre por una u otra cosa le sacaba de sus casillas, ahora no consideraba oportuno el perder los estribos con el hombre de cabello cano.
Al terminar de subir las escaleras la pareja se detuvo ante la puerta, esta vez fue el hombre quien tomó la iniciativa más al tratar de abrirla esta más no cedió, sorprendido conectó su mirada con la de la metamorfaga, esta alzó las cejas compartiendo también su curiosidad, segundos después fueron participes de la conversación que seguía llevándose a cabo dentro de la oficina.
Suspirando muy profundamente y estando completamente seguro que el hechizo anti sonoro que protegía su oficina estaba cancelado y le permitiría escuchar a sus visitantes a través de la puerta, replicó con voz muy clara. —Incorrecto, llegado el momento tú le harás a este viejo la caridad de ayudarle a morir, sobretodo si te sirve para ganar la confianza de Riddle.- señaló el director observando atento el rostro de su espía, notando como por una milésima de segundo el rostro de este de congelada y sus oscuros ojos reflejaban inmensa preocupación. —Por qué lo harás, ¿cierto, Severus? Necesitamos que él confíe plenamente en ti para que puedas seguir con los planes.
— ¿Qué sí lo asesinaré en el momento indicado? Si, señor Director, lo haré. —murmuró con voz mortífera, sus ojos reflejando vacío y su cara compuesta en un gesto de fastidio, solo el ojiazul sabía que aquella careta de hastío era la manera en que su espía lidiaba con la carga que le esperaba.
—Todo está perfecto menos que lo nombres de esa manera porque no me asesinarás al contrario, me ayudarás a morir con dignidad. Y antes de que te empeñes en contradecirme te digo que para mi esa es y será la única verdad. —comentó terminando el tema, dirigiéndole una sonrisa paternal al pocionista y sin mencionar palabra terminando el hechizo que mantenía la puerta de su oficina cerrada.
—Me da gusto que usted lo tenga claro, porque para el mundo entero y para mí, será una muerte más tendré que cargar. – expresó dándose por vencido sin alegar las palabas de este, ¿Por qué de qué servía que el viejo lo perdonara de antemano e incluso le rogara que lo hiciera cuando fuera necesario? Si para él mismo y el resto de la comunidad mágica sería un asesinato despiadado, del hombre que más de una vez le brindo ayuda. Rodó los ojos, aún no ocurría y ya sentía el peso de ello encima de sus hombros.
Leyendo un poco de todo el mar de ideas que pasaron fugazmente por la cabeza de su espía, comentó. — No estés tan seguro de ello, pero como sé que difícilmente podré convencerte de lo contrario, cambiemos de tema. Remus me pidió que le concediera una charla y me parece necesario que tú estés presente. ¿Me harías ese favor, Severus?
Ninguno de las dos aurores fuera de la oficina había pronunciado palabra desde que parte de la conversación entre el director y el pocionista había comenzado a filtrarse y aunque las ganas de interrumpir la conversación no le falto a ninguno de los dos, fue la joven mujer quien detuvo a su licántropo antes de que abruptamente interrumpiera la platica que se llevaba dentro, sosteniéndole con una mano de la muñeca y con la otra cubriéndole la boca para evitarle que hiciera algo. Una vez que lo había detenido y a pesar de haber recibido una mirada de reproche por parte de este, soltó el agarre de la muñeca y negó sacudiendo con firmeza la cabeza tras esto le hizo una seña con la mano para que continuaran escuchando. A regañadientes e intranquilo el auror, asintió y concentró sus sentidos en seguir la conversación.
—No me queda de otra, ¿O si Albus? —recriminó, a la par que con un suspiro de fastidio tomaba asiento. Si escucharía tonterías al menos no lo haría de pie.
—Puedes negarte, muchacho pero creo que en verdad es necesario que estés presente.
—Entonces aquí estaré. — sentenció cruzando los brazos. — pero, ¿tardara en llegar? Si es así me parece que puedo ir a mi laboratorio a perder mi tiempo con cosas más interesantes. —comentó esperanzado en poder librarse de ese lastre.
En lugar de contestarle inmediatamente, el director miró su reloj fingiendo que estudiaba atentamente la hora, luego le dirigió una sonrisa casi cínica a su staff y respondió. —No tendrás que esperar, Severus, Remus y Tonks acaban de llegar. —al decir esto con magia abrió la puerta, descubriendo a la pareja que intentaban recuperarse de la sorpresa y actual lo más normal posible, pero sobraba decir que el director sabía bien todo lo que ambos habían escuchado porque el mismo se los había permitido, así que al conectar su miraba con los 'recién llegados' y deseando que supieran interpretar su señal, les guiñó el ojo por una milésima de segundo. —Muchachos, me parece que llegan justo a tiempo, —comentó señalando el asiento al lado de Snape para que uno de los dos se sentara, — aunque para ser franco creí que vendrías tú solo, Remus.
—Espero que no tenga ningún inconveniente con mi presencia, señor, le aseguro que no interferiré en su conversación. —comentó la metamorfaga, tímidamente mientras tomaba asiento al lado del pocionista.
Snape no disimiló ni un ápice que dudaba de las palabras de la joven mujer y un bufido fue señal clara de esto. La metamorfaga se tragó su orgullo y evitó hacer un comentario al hombre sentado a su lado, todo con tal de no hacer una escena. El director por su parte parecía tremendamente divertido con lo que veían sus ojos porque una sonrisa casi infantil se asomó en sus labios, antes de que pronunciara. —Yo no tengo ningún problema, al contrario, confío plenamente en el criterio de Remus así como sé que él confía en el mío. —aseveró, acción que dejó a los dos aurores totalmente sin palabras, dudando silenciosamente si aún confiaban en el criterio del director, sobretodo después de haber escuchado como este le pedía al mortífago ahí presente que "llegado el momento" le asesinara.
Sintiendo la atmosfera totalmente tensa, el espía decidió terminar el silencio. — Y bien, ¿qué es eso de importancia que quieres hablar con el director? Porque debe de ser importante, de otra manera él no hubiera solicitado expresamente mi presencia.
En ese instante fue cuando las ganas de aclarar lo espiado antes de entrar a la oficina desaparecieron siendo remplazadas por la ausencia de palabras, había repetido más de diez el discurso que le diría al director, pero estando justo enfrente de él y con el espía presente ya no parecía tan sencillo hablar. —En realidad dudo que afecte o no el que estés aquí aunque sinceramente no le encuentro sentido pero para no hacer el cuanto largo lo que me trajo hasta acá fue un fuerte ímpetu, verá señor creo que conoce la situación en que se encuentra Sydney, la joven a la que me pidió seguirle la pista años atrás. ¿Me equivoco?
—No lo haces pero si ese es el tema que vienes a tratar conmigo… me temo, Remus, que no te puedo ayudar ya que lo único que sé es aquello que se coló en la carta que te respondió. —dijo hablando por completo con la verdad y es que desde la respuesta recibida estaba seguro que su espía había utilizado sus habilidades y averiguado más. Sin embargo no había compartido sus descubrimientos y solo por esa vez, estaba completamente de acuerdo con esa decisión suya, de momento lo que menos necesitaba era saber algo de tal magnitud y confundir sus acciones, era suficiente el tener que dejar todo en orden antes de morir como para todavía planear algo para mantener a aquella joven a salvo. Si su espía había averiguado algo y no le había informado de inmediato, ciertamente era porque no consideraba la situación riesgosa, con eso estaba tranquilo.
—Pero, Albus, yo creí que después de haber recibido la carta usted habría averiguado algo más y podría apoyarme en mi deseo de ayudarla con lo de su madre. —se quejó el hombre de cabello café, provocando en su pareja un gesto de molestia y en el pocionista uno aún más marcado que el de la metamorfaga.
Observando la reacción de las otras dos personas en su oficina, decidió no aplazar más el momento clave del encuentro de aquellos dos hombres frente a él. — Calma, el que yo no esté informado sobre el tema no niega la posibilidad de que exista alguien que si pueda ayudarte. De hecho, ese alguien está aquí presente.- mencionó dirigiendo su mirada a Snape quien de inmediato pudo sentir la mirada del licántropo sobre su nuca
¡¿Qué? Se abstuvo de gritar, aunque por lo desorbitados que se pusieron sus ojos el director pudo interpretar claramente su sorpresa y descontento, al igual que Tonks quien en lugar de desorbitarlos, los entre cerró frunciendo marcadamente la nariz. — ¿Quiere decir que, Severus si conoce el paradero su paradero? —cuestionó luego de quince segundos tratando de recuperar compostura.
—No estoy seguro de ello, pero por lo menos creo que el podrá serte de más ayuda que yo. —simplificó a la par que clavaba su ojos azules sobre el pocionista quien más que antes parecía plenamente irritado por ser inmiscuido sin su consentimiento.
Aclarando su garganta y tratando de sonar sumiso, preguntó. — Severus, ¿podrías decirme donde está ella?
—No. —replicó instantáneamente en tono autoritario, poniéndose en pie y encarando al licántropo.
—Snape, te lo estoy pidiendo de buena forma. —señaló comenzando a perder la poca calma que había ganada debido a la actitud de su excompañero de escuela.
—En realidad estás dando por sentado que lo sé. ¿Qué si no lo sé? – replicó alzando las cejas al castaño.
—Bueno es que tu siempre consigues información aún de los casos que la Orden cree perdidos por eso… lo di por asegurado. —comentó deseando que creyera en su palabra.
— ¿Y qué me darás a cambio por tan valiosa información? – preguntó tras un rato de incómodo silencio, haciendo que el hombre lobo conectara su mirada con la propia, sintiéndose desafiado.
— ¿Intentas chantajearme?- inquirió incrédulo, frunciendo el ceño por primera vez desde su llegada mostrando abiertamente su molestia.
—No lo intento, lo estoy haciendo. —afirmó Snape con gesto de suficiencia. — Ahora dime, ¿Qué tanto te interesa saber su localización?
Dumbledore, quien había permanecido en completo silencio desde que Lupin se había dirigido personalmente a Snape, observaba entretenido la escena como si se tratara de una buena película de gangsters. Por su parte, Tonks mantenía la vista clavada en el director mientras escuchaba la conversación. — ¿Qué quieres? — dijo rendido el licántropo tras analizar algunos pros y contras que le vinieron a la mente al escuchar el intento de chantaje del pocionista.
Complacido, ocultó una mueca de satisfacción y neutralmente, contestó. — Todas tus memorias que tengan relación con ella y cuando digo todas, hablo enserio, Lupin.
Completamente alarmado, Lupin se sintió terriblemente expuesto y sin pensar dos veces, replicó a la defensiva. — ¿Para que demonios las quieres? ¿Qué importancia tienen para ti?
— Es obvio el uso que les daré, pero no voy a explicártelo. Así que si realmente te interesa que considere por lo menos seriamente el ayudarte, me facilitarás la información que requiero.
-16/enero/2012-
N/A: Estoy un poco (mucho) preocupada por lo de "SOPA", lo confieso, sin mencionar que este lunes regresaré a la universidad así que mi horario volverá a ser desastroso, en fin, deséenme suerte. Prometo tener presente esta historia. N/A.
