Capitulo 16

Pensadero

Guardaría en su memoria el gesto de Lupin cuando le entregaba el frasco con sus recuerdos, era obvio que el tipo todavía sentía algo por la joven, de otra manera estaba seguro que no entregaría algo tan personal en manos de sus eternos 'enemigos'. Estaba más que claro que no necesitaba todas y cada una de las memorias del lobo relacionadas con aquella joven mujer, solo quería sacar de quicio a Lupin para que este se arrepintiera y le dejara en paz, pero ahora que sorprendentemente tenía aquellos recuerdos que le intrigaban. Si bien tiempo antes, cuando fugazmente había hurgado en la cabeza del licántropo había encontrado datos relevantes, (memorias que ahora saltaría, sin deseo de perder su tiempo innecesariamente) estaba seguro que ahora que tenía la información voluntariamente, encontraría datos aún más significantes.

Encaminado en la tarea de analizar los recuerdos brindados voluntariamente vació el contenido del frasco mediano dentro del pensadero (uno de los pocos regalos útiles del director hacia su persona) segundos antes de sumergirse en el.

Era obvio que el licántropo se había concentrado en eliminar el contenido sentimental en las memorias y a pesar de ello no lo había logrado en absoluto, podía sentir las emociones del merodeador rodeándolo un poco más a cada segundo…

La joven en cuestión, vestía uniforme sin apego visible al reglamento escolar, portaba las calcetas a la altura de sus tobillos y la falda por encima de sus rodillas, la blusa escolar disimulaba pobremente el color purpura del sostén y aunque su escote era mínimo esto lo recompensaba. Sin sufrir inhibición alguna caminaba con un par de amigas por lo que se observaba era un parque lleno de árboles. La conversación fue lo que llamó su atención.

¿estás segura de que no tendrías nada que ver con él? —cuestionó una de las adolescentes en tono de morbo.

Deteniendo en seco su caminar, Sydney Rodeneski de 15 años, incrédula volteó a ver a su amiga. — ¿con "nada que ver", te refieres a que si me acostaría con él? —replicó, recibiendo solo un cabeceo a manera de afirmación por parte de quien le interrogaba, mientras que la tercera muchacha guardaba silencio total, bastaba decir que parecía incomoda con el tema a discutir. —Creo que no me conoces, Angélica. —confesó algo decepcionada porque era obvio que jamás alguien le iba a conocer lo suficiente, tranquila contestó. —Es obvio que no tendría sexo con Rommel solo porque me gusta. Quizás me acostaría con él sí fuéramos novios y tuviéramos más de un par de meses saliendo además si él usara protección; de otra manera ni pensarlo. Yo fui educada de una manera específica en todo lo relacionado a la sexualidad. No me niego a experimentar pero experimentar no es sinónimo de actuar con estupidez. Puedo confesar que me estoy enamorando de él pero no puedo mentirme, sé que él solo quiere pasarla bien y esa idea no me agrada.

Entonces, ¿si él te invitara a salir le dirías que no? —inquirió la amiga que había guardado silencio hasta ese momento.

Suspirando lánguidamente, emprendió de nuevo la marcha con pasos lentos y esperó hasta que sus dos acompañantes estuvieran a su lado para sincerarse. — Seguramente aceptaría salir con él, digo no pierdo nada, aunque les confieso que espero que jamás me invite a salir porque no sabré que hacer….

Pero igual si no le permites que juegue contigo, jamás aprenderás lo que es tener un novio de verdad y te la pasarás eternamente enamorada de idea del amor. —comentó la muchacha que había iniciado la conversación, quitada de la pena sin notar el dilema en que había dejado inmersa a Sydney.

Las adolescentes caminaron lentamente alejándose hasta desaparecer su campo visual, era obvio que el lugar de donde Lupin las había espiado era muy limitado en su campo de movimiento porque de otra manera este les hubiera seguido.

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La escena que seguía era una que ya había visto cuando había hurgado en la mente del licántropo así que se la salto, deteniéndose en la que enseguida aparecía frente a sus ojos...

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Sydney…. –murmuró al oído de la joven quien se había quedado dormida en el viejo sillón del departamento que rentaba desde que había dado con su paradero. — Aún es temprano pero necesitas regresar a tu casa, logré engañar a tus padres llamándoles por teléfono y diciéndoles que era el padre de tu mejor amiga y te quedarías a dormir, pero dudo que lo sigan creyendo si a ella se le ocurre llamar a tu casa.

Tomando un gran suspiro antes de armarse de valor y por fin abrir los ojos, replicó al encontrarse con el rostro de su 'salvador'. —Preferiría quedarme aquí para siempre, durmiendo e intentando olvidar todo.

Cruzando los brazos, contestó. — ¿Quedarte en este departamento de segundo uso cuando estas acostumbrada a vivir en una casa bonita? ¿Quedarte conmigo para siempre? —dijo tratando de hacer entrar en razón a la jovencita, quien rió un tanto histérica por segundos antes de sumergirse en un llanto callado, para terminar acercándose al licántropo en un raro intento de abrazo, aunque este no respondió al contacto por miedo a causarle un ataque de pánico lo cual sería muy normal en su situación.

Contigo para siempre si, al menos sé que tú jamás me tomarías sin mi permiso. —contestó con la cabeza apoyada en el hombro de Lupin quien sorprendido por el enunciado de la joven, guardó silencio sin saber cómo contestar a ello, tras un par de minutos Sydney se separó del hombre y le miró directo a los ojos en lo que asemejaba una súplica callada con la que rogaba desde lo más profundo de su ser ayuda para salir del abismo en el que se sentía inmersa, tras armarse de valor habló con voz firme. — Necesito que utilices obliviate conmigo, necesito que me ayudes a eliminarlo, lo que menos necesito es cerrar mis ojos y revivirla una y otra vez. Te suplico que la desaparezcas de mi cabeza.

Desconcertado con la petición de la muchacha, frunció el ceño en un gesto tremendo de preocupación antes de pronunciar. — ¿sabes lo que me estas pidiendo? Una sola vez hice algo así y no salió todo a la perfección borré ¡una semana de su vida! Aún cuando nuestra intención era borrar un solo día, es magia muy compleja, Sydney.

Sonriendo con un poco de amargura, comentó. — La primera vez siempre es difícil.

Pero, si algo sale mal, podría borrar cosas de tu mente, cosas que jamás podrás recordar, ¿tú no quieres eso o sí? —explicó intentando comprender que era lo que realmente la adolescente le estaba pidiendo.

Sé cuáles son los riesgos, es un hechizo complejo si pero confío en ti, además dudo que puedas borrar algo en mi memoria que de verdad tenga un valor sentimental para mí. Sobre todo porque ahora lo que plaga mi mente es lo que pasó, eso y nada más. ¿Me ayudarás o tendré que pedírselo a mi padre? Con el riesgo de que olvide no solo eso.

Lo dices como si ya hubieras pasado por algo…. ¿así?– cuestionándole lo más incrédulo que jamás le había visto.

Desde que cumplí catorce descubrí que con practica, podía fácilmente utilizar Oclumancia, mi padre no estaba enterado de que ya había controlado esta técnica la última vez que intentó vaciar mis recuerdos y tuvo que explicarme es lo que había estado haciendo años atrás. — comentó con la tranquilidad que pudo reunir dentro de la ansiedad que aun sentía. — Ahora, ¿me ayudarás?

Estaba ciertamente confundido en realidad no comprendía como rayos ella podía confesar con tanta tranquilidad que más de una vez le había vaciado la memoria cual máquina con tal de que siguiera funcionando, pero igual ahora caía en cuenta de que el don del cual hablaba era la Oclumancia y su innata facilidad para ella, esto trajo también a la memoria del pocionista su fallido intento de Legeremancia con ella. Regresando su atención a la pareja del recuerdo sintió una oleada de compasión seguida de una de culpa proveniente del lado del licántropo, haciendo caso omiso a estas emociones, rodó los ojos y siguió el curso de lo que ocurría a su alrededor.

Suspirando lánguidamente mientras reunía el coraje necesario, replicó — Si estás segura que no borraré nada que pueda hacerte falta después, está bien lo intentaré.

Pudo observar la escena completa en la cual Lupin realizaba la petición de la joven y como esta suspiraba aliviada antes de sumergirse en un leve sueño del cual despertó corto tiempo más tarde, aliviado el licántropo se acercó al sillón donde reposaba la muchacha quien al verle le sonrió como si estuviera consciente de que su deseo había sido realizado, más su felicidad se vio interrumpida al escuchar a Lupin explicarle lo que había hecho.

No pude deshacerme de todo el recuerdo, estoy seguro que el ataque se ha borrado pero no lo demás algo me lo impidió y para ser sincero creo que es lo mejor. Debes de tener en tu memoria algo que te marque lo peligroso que puede ser confiar por completo en alguien no conocías en absoluto.

Yo no confié "por completo" pero por mi estupidez logró drogarme con una sustancia muggle la cual me impedía hacer mi voluntad pero claro eso ya no importa. – señaló monótonamente, aunque un sentimiento amargo estaba implícito en su enunciado.

No tomes mal lo que voy a decir pero quiero que guardes lo que quedó en tu mente de ello para que sepas reconocer las situaciones de peligro y puedas escapar de ellas. Lo que ocurrió es prueba de que el mal puede estar en todos lados hasta donde menos lo imaginas, lo más normal después de esto es que quisieras estar todo el tiempo encerrada protegida bajo el resguardo de tus padres pero eso no es sano así que espero sigas mi consejo y trates de seguir con tu vida. Yo por mi parte no puedo estar siempre cuidando de ti mi condición me lo impide siendo un peligro muy grande para ti en esos días. Tú lo sabes bien, pero aquí siempre que me necesites.

Cerrando los ojos, Sydney pudo comprobar que ya no aparecía la escena que había llegado a atormentarla, medianamente más calmada gracias a este descubrimiento, repuso queriendo cambiar de tema. — Tú y yo sabemos que eso de que eres un peligro para mi es una tontería y te demostraré en la siguiente luna llena. Gracias por lo que hiciste por mí. — Dicho esto, tomó su chaqueta y salió del viejo departamento cerrando la puerta con un sonido seco tras de sí.

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Por la posición del sol a través de la ventana, podía intuir que apenas estaba amaneciendo y a decir verdad no entendía que tenía de relevante un amanecer, pero muy pronto su duda fue resuelta al ver a lo lejos una silueta que le pareció muy singular, manteniendo su mirada atenta a lo que sucedía con aquella silueta pronto comprendió que era la adolescente quien se encaminaba hasta el departamento. Volteó su mirada al interior del departamento y pudo ver a Lupin demasiado pálido y ojeroso, podía intuir por ello que era la mañana después de su transformación o un día antes de esta. Intrigado por el rumbo que la escena seguiría continuó esperando hasta que un leve toquido en la puerta llamo su atención. Vio al licántropo abrir la puerta y fruncir el ceño en su mejor intento por poner una cara nada amigable, más a pesar de ello la joven quien estaba en el marco de la muerta le empujó con suavidad hasta que este le cedió el paso hacia el interior del lugar.

¿Qué rayos haces aquí? ¿Sabes acaso lo peligroso que es? Estaba por partir rumbo al bosque más lejano que encontrase para pasar ahí mi transformación sin poner en riesgo la vida de algún muggle.— alegó el licano pasando sus manos por su rostro en gesto desesperado y cansado.

Rodando los ojos aguardó hasta que el hombre terminara de hablar y una vez que le escuchó guardar silencio sacó de uno de sus bolsillos un frasco pequeño de cristal.

Severus Snape podía intuir cual era el contenido de este, lo que no comprendía era de donde la había conseguido y la interrogante más grande era ¿Cómo en menos de un mes?

Estirando la mano para que el licántropo tomara el frasco, Sydney aguardó con paciencia hasta que este lo tomó notablemente sorprendido. — ¿acaso es lo que creo que es? –Preguntó temeroso incluso de pronunciar el nombre de lo que por años había oído hablar pero jamás había imaginado que podría conseguir.

Con un leve cabeceo a modo de afirmación contestó y en silencio tomó asiento en el maullido sillón que tan solo el mes anterior había dormido con el único deseo de olvidar.

Tras recuperarse de su sorpresa o al menos parcialmente haberlo hecho, juntó finalmente las palabras que buscaba. —Pero…. ¿Cómo? ¿Quién la hizo? Es una poción compleja. ¿Cómo puedo estar seguro que funcionará?

¿Por qué no bebes la poción y lo averiguas por ti mismo?—repuso sin contestar las dudas del castaño, quien dudoso contempló el frasco que tenía entre manos. Tras debatirse internamente, lo destapó y sin pensarlo más bebió todo el contenido del frasco. Inmediatamente volteó a ver a Sydney quien en lugar de estarle poniendo atención a lo que hacía tenía cerrados los ojos en lo que parecía un momento de reflexión, algo nada común para su edad, pero Severus podía tomar esas medida como una táctica que le funcionaba para mantenerse en calma tras lo que había ocurrido.

Linda… ¿Cómo sabré que funcionó? —cuestionó de verdad interesado porque aunque había sentido un leve cosquilleo recorrer su cuerpo, no tenía certeza de nada.

Jamás vuelvas a decirme linda mucho menos nena ni hermosura. —ordenó con seriedad, guardando silencio tras esto segundos en los cuales frunció el ceño una vez que había recuperado la tranquilidad con la que había llegado y continuó. — Funcionará, pero podremos comprobarlo esta noche.

Me da confianza tu seguridad pero de todos modos necesito que te marches de aquí no puedo ponerte en peligro. —alegó el mago algo nervioso.

Les dije a mis padres que iría a dormir a casa de una de mis amigas al salir de la escuela y a mis amigas les dije que iba a acampar con mis padres, es obvio que no puedo aparecerme en mi casa hasta mañana o comenzaran a sospechar y no quiero eso. Así que me quedaré aquí para tu transformación o la ausencia de esta en todo caso. —Afirmó la adolescente con firmeza antes de con un solo movimiento de su varita convocar la varita del mago.

¿Qué rayos haces? Es demasiado arriesgado y no pienso ser cómplice de una locura. Tú puedes quedarte a dormir aquí si eso es lo que quieres pero yo me marcharé al bosque más lejano que encuentre, ahora devuélveme mi varita, Sydney.

Notando el verdadero enfado en los ojos del licántropo devolvió la pieza de madera no sin antes condicionarlo. — En cuanto descubras que con la poción ya no eres peligroso, aceptarás que yo pase contigo las noches de luna llena. ¿De acuerdo?

Quitándole su varita con un movimiento brusco y guardándola en el bolsillo de su pantalón alegó. —Dudo que eso pase pero ya veremos, ahora mismo te quedas en tu humilde departamento. —dicho esto, el mago salió azotando la puerta tras de si dejando a la muchacha sola con su magia.

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De esa memoria a la próxima se notaba que habían pasado un par de meses o algo similar y a pesar de ello el cambio en el paisaje era bastante drástico, sobre todo porque ahora el departamento tenía un toque hogareño y ciertamente no sabía si eran las emociones del licántropo algo le hacía sentir un tanto nauseabundo. Le parecía aberrante la idea pero el lugar ahora parecía nido de amor de dos recién casados, asqueado tan solo con este pensamiento puso su atención en lo que vendría.

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La joven tenía su cabeza recargada sobre el hombro del licántropo quien leía un libro a la par que la muchacha veía en el televisor un documental tecnológico bastante concentrada, ¿Qué le encontraba de interesante? Eso Snape jamás lo averiguaría o quizás con ayuda de la memoria si. Tras lo que le pareció más de cinco minutos Lupin dejó el libro que tenía en sus manos y rodeó con un brazo a la joven quien instantáneamente se tensó, pero al respirar profundamente y hundir su nariz en las ropas del mago que la abrazaba logró tranquilizarse, hasta dirigirle una sonrisa agradecida, segundos antes de regresar su vista hacía donde estaba al comenzar el recuerdo.

¿Qué tanto le ves a ese aparato? Solo pasa imágenes y no le encuentro sentido a ninguna, ¿Qué rayos es un ultrasonido? O peor ¿qué hace el tal laser?

Sin mover sus ojos del televisor, Sydney suspiró profundamente buscando las palabras necesarias con las cuales explicarse. —Un ultrasonido tiene muchas funciones médicas pero la más común es el poder ver el desarrollo de los bebés dentro del útero de la madre. Algo que los magos pueden ver son solo un encantamiento, a mí me interesa porque mi padre tiene inversiones en la compañía de la cual habla el documental, inversiones en tecnología hospitalaria. Un mercado complejo si me lo preguntas porque siempre hay enfermos pero es difícil siempre tener la cura para todos. El laser puede ayudar a corregir la vista de personas que necesitan gafas para ver.

Esa es una inutilidad, con una poción restauradora de vista se puede lograr eso. — murmuró colocando con delicadeza un beso en la frente de la muchacha.

Sonriendo ante la simplicidad de su comentario, alegó como explicándole a un niño pequeño, revirtiendo por un momento los papeles. — Es cierto que con una poción se pueden arreglar bastantes cosas pero también es cierto que los muggles no pueden saberlo o comenzarían a sospechar porque esos "remedios" no les funcionan a ellos y eso no sería nada bueno, porque una vez que a los muggles les entra algo en la cabeza es difícil que cambien de parecer y estoy muy segura de que harían lo que fuera con tal de averiguar la verdad detrás de las pociones Pero todo se reduce a que los magos pueden hacer pociones porque la magia es necesaria en la combinación de los ingredientes.

Tienes toda la razón, no había tomado en cuenta esas posibles complicaciones. Mi error, princesa. —Dijo mientras deslizaba su brazo hasta la cintura de la joven donde se detuvo esperando a que la refleja rigidez de Sydney cediera.

Vamos progresando bien, ahora casi de inmediato puedes ubicarte en tiempo y espacio evitando un ataque de pánico. Me siento muy orgulloso de ti, bonita.

Sin moverse un milímetro de la posición en que estaba replicó. — Es gracias a ti, a que accediste a eliminar de mi cabeza aquello. —comentó quedándose pensativa, como debatiéndose entre decir lo siguiente o no, pero obviamente necesitaba dejarlo en claro para ya cerrar ese capítulo, o por lo menos tratar de cerrarlo. Armándose de valor, habló. — Ya paso un tiempo y necesito compartir contigo que por lo menos ese monstruo con cara de ángel, no logró llenar mis brazos. —comentó con un suspiro de alivio.

Snape había comprendido la metáfora escondida en aquella frase, lo que no entendía era el motivo del retraso en la reacción del licántropo, quien no se había movido ni un milímetro como si estuviera analizando un sinfonía o algo parecido. Cansado con lo monótono de la memoria estaba decidido a pasar a otra cuando escuchó claramente al ex merodeador replicar.

Me alegra escucharlo, porque estoy seguro que hubiera sido muy difícil para ti verle cada día y pensar en su origen.

De acuerdo, ya había escuchado suficiente, más lo que escuchó antes de abandonar ese lugar le pareció irónico proveniente de una adolescente que acababa de vivir un abuso y a pesar de ello estaba seguro que sus oídos no le habían engañado. Quizás ella, en verdad tenía algo que la mayoría de las personas no, capacidad de perdonar.

Hubiera sido muy difícil si pero yo no podría terminar con la vida de un ser inocente, seguramente lo hubiera dado en adopción.

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Basta decir que la mayoría de las siguientes escenas estaban plagadas de flirteos insulsos, coqueteos inocentes sería la manera más indicada de nombrar aquello, en general todos y cada uno de ellos provocaba una sonrisa burlona en el rostro del pocionista y todo gracias al patetismo que emanaba la cara de idiota del licano enamorado. Podría reprocharle con ese material y no dudaría en hacerlo pero lo haría solo por algo grande, algo que valiera la pena. Tras casi una media hora de ver coqueteos de niños, detuvo en seco la velocidad de las memorias, para poner atención a una bastante interesante: el primer beso real que la chiquilla y el castaño compartían. Según analizaba este sucedía como resultado del actuar de Lupin que había dejado de a un lado las niñerías y había cedido a la petición de la muchacha de intentar algo, más mucha insistencia no había hecho falta pues Lupin ya estaba demasiado inmerso en sentimientos a la jovencita, si sentimientos que había desarrollado al caer en su propio jueguito, irónico era el destino. Siendo analítico el espía sabía que todo ese coqueteo insulso y meramente aburrido que el licántropo había propiciado y trabajado con había comenzado como un simple plan para regresarle un poco normalidad a la vida de la adolescente. Era lo único que podía reconocerle a Lupin, no cualquiera se toma un año sabático para reconstruir la vida de una víctima de abuso, más contradictoriamente podía reprocharle el que en medio del camino hubiera caído en su propio jueguito caritativo y se hubiera prendido de la joven.

Decidido a dejar de analizar las emociones del ex merodeador por su propia salud mental, continuó con la marea de recuerdos a su paso.

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Saltando varias memorias llenas de flirteos y caricias inocente casi le provocan salir inmediatamente de ahí, pero se contuvo concentrándose en saltar esas escenas lo más deprisa que le fue posible, en verdad ayudaba el tener alto control de su mente, de otra manera seguro ya tendría una migraña incontrolable. Finalmente, llegó a una que le pareció demasiado fuera de tiempo y espacio, el cuerpo de la joven se veía más definido pero esta seguía vistiendo el mismo uniforme, así que no podía haber pasado tanto tiempo ¿O sí?

Bonita, ¿Qué haces aquí? Me parece que deberías estar en el colegio. — aseveró el castaño haciéndose a un lado para permitirle el paso a la joven, quien aceptó la invitación no sin antes besar distraídamente los labios del hombre, el cual con lo inusual del gesto notó que algo no estaba bien con la joven.

Lo sé, pero no podía estar ahí. Había podido evitarlo muy bien alejándome de todo en verano, parecía que había desaparecido pero no… ahora que comenzó otro ciclo, pidió cambio de grupo. Seguro puedes adivinar a qué grupo lo cambiaron. —murmuró mientras se servía un vaso de agua y lo bebía de golpe.

No puedes dejar que él maneje tu vida, por eso se cambió de grupo, porque quiere sembrar miedo en ti y lo está logrando, Sydney. —alegó mientras envolvía en a la joven en un abrazo protector, gesto del cual Syd se prendió con fuerza encerrando en sus puños la camisa mal planchada del hombre.

También lo sé, pero no puedo evitar sentir miedo cada vez que el profesor lo regaña por estar mirándome. Sé bien que si lo hizo una vez puede hacerlo dos veces y yo, te juro que no podre soportarlo. Puedo comprender que mis palabras te suenen ridículas pero te juro que yo no quiero estar con alguien que me forzó a algo que yo no deseaba. Jamás desee algo así. —habló en un susurro desesperado, el cual Lupin escuchó gracias a su sentido del oído muy desarrollado, no por otra cosa y sin saber que decir, envolvió con más ímpetu a la muchacha en un reflejo nato de protección.

Por la mirada fiera de Lupin, Snape podía intuir que este se encargaría de deshacerse del desgraciado en cuestión y siendo sincero el mismo tenía ganas de maldecir un tanto al demonio que había causado infundido aquel miedo descontrolable en aquel ángel. ¿Acababa de llamar 'ángel' a la joven? Diablos, de verdad le estaban afectando las emociones que irradiaba ese recuerdo. Regresando su mirada a su alrededor pudo notar que se había perdido demasiado tiempo inmerso en sus pensamientos, porque ahora veía al licántropo cargar en brazos a una exhausta joven hasta una habitación que jamás había visto antes en los recuerdos. Era tan simple como el resto del departamento pero lo que llamó su atención fue la cama matrimonial que ocupaba la mayor parte de la habitación, misma donde estaba colocando a la muchacha que parecía dormida…

Había sentido a la joven relajarse en sus brazos y había pensado que lo mejor era dejarla descansar un rato en la tierra de Morfeo pero notó que esto no pasaba por la cabeza de la joven cuando ella le rodeó del cuello con ambos brazos y comenzó a plantar ligeros besos en su cuello.

Sydney, ¿Qué haces? —preguntó bajando su mirada hasta enlazarla con la de la muchacha quien silenciosamente dijo mil cosas pero la única respuesta clara fue la unión de sus labios con los delgados del licántropo, en un invitación callada. Sorprendido, en un principio Lupin no correspondió al beso, estaba debatiéndose con la idea de que la muchacha tenía la mitad de su edad pero el único pensamiento traicionero que plagaba su mente fue más poderoso y lo obligó a corresponder al beso a pesar de ello poniendo total empeño en contener sus salvajes instintos. No podía arruinar todo lo que habían avanzado hasta ese momento por apresurar algo que él mismo no podía permitir que sucediera, así que solo respondía al beso lenta y delicadamente como un esposo cansado de la rutina.

Agradecía a Merlín que lo que estuviera viendo fuera meramente un recuerdo, porque sinceramente podía alejarse de ahí y pretender que jamás lo había visto. Estaba muy seguro de como continuaría aquella escena, sobre todo cuando observó al licántropo recostarse a un lado de la joven, segundos antes de colocarla encima de él, asegurándole con ese simple gesto que jamás la forzaría a nada y dándole la seguridad que ella necesitaba para hacer lo que quisiera hacer.

Definitivamente, con eso esta suficiente, ahora tenía claro por qué el idiota de Lupin se preocupaba a tal grado por la muchacha, si es que habían llegado a tener esa clase de cercanía ya nada le parecía extraño, si acaso quedaba al aire el saber el motivo de su 'separación'.

Pero no estaba muy seguro de querer saberlo.

03/julio/2012