Capitulo 19
Agua fría
Ni un solo sonido se había escuchado en aquella casa tan grande para una familia de tres, que de un momento a otro, se había quedado sin uno de sus integrantes. Ni uno de los dos restantes, ni padre ni hija, había salido de su habitación durante el trascurso de aquel día tan doloroso. Resumiendo lo sucedido ambos habían llorado hasta el agotamiento y más. La guardiana de la última Rodeneski era quien se había encargado de vigilarles, que dentro de su dolor no hicieran algo extremo, pero a decir verdad ni la propia Ika tenía una medida precisa de que sería extremo en un momento así de difícil.
Tras haber sentido la presencia de Indira en el sueño de su protegida, sintió un momento de paz, casi tan grande como el alivio que Sydney había sentido al verla. Más Ika no podía cegarse, esta despedida tan poco común podía traer efectos positivos pero también muy negativos e intuía que los últimos harían su aparición al ver la tristeza que emitía la mirada de su cargo al despertar de aquel angelical sueño. La escuchó y miró llorar por un par de horas más hasta que las lágrimas ya no brotaban de sus ojos, de inmediato sintió alivio al pensar que su pequeña niña ya había conciliado resignación, más al notar lo secos y marchitos que estaban los labios de la joven intuyó que las lágrimas habían cesado más por necesidad de su cuerpo que por deseos de cesar su llanto y esto rompió su mágico corazón. En su forma canina subió a la cama y con un poco de esfuerzo se hizo camino hasta quedar entre en los brazos de Sydney, pegándose lo más que pudo a su pecho, en lo que claramente era un intento de abrazo. Sintió como la joven la envolvía con fuerza, demasiada para ser precisos, pero no le importaba si eso era lo que su protegida necesitaba.
— Se ha ido… —murmuró la joven sin soltar un ápice el agarre que tenía alrededor de su guardiana.
— Y ahora ya no sufre de dolor, ni angustia.
— Eso es lo único bueno. —respondió Syd, antes de conjurar un pequeño frasco cual contenido bebió de un solo sorbo.
— No deberías haber tomado eso, tienes un día sin beber agua ni probar alimento, te hará mayor efecto.
Sin replicar al argumento de Ika, transformó el frasco de cristal en un vaso con su varita conjuró agua que bebió sin gran ánimo a pesar de las demandas de su cuerpo que a gritos le decía necesitaba combustible pero no tenía ganas de eso ni de ninguna otra cosa.
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Caminando por más que aprisa llegó hasta la gárgola donde apenas murmuró la contraseña y esta le permitió el paso hasta la oficina del director. Sin esperar permiso para entrar abrió de improvisto y cerró de igual forma la puerta del despacho.
— Severus, no esperaba verte por aquí. Pensé que estabas ocupado con Harry en una detención.
Bufando, le dirigió una mirada de total seriedad con la que el director se tornó más serio y aguardo paciente a lo que el pocionista quería comunicarle. — Acabo de recibir esto. — Dijo, entregándole el diminuto pedazo de pergamino que la lechuza le había entregado minutos atrás.
Sin necesidad de leer la diminuta carta podía intuir su contenido, la magia que traía impregnada dictaba todo por sí misma. — Ya veo, lo que me sorprende es el que te escribiera a ti y no a Remus. Es demasiado extraño o quizá no tanto. ¿Tú qué piensas muchacho?
— No entiendo si esta insinuando lo que creo más lo que creo si es verdad es que la última persona que tuvo contacto del mundo mágico con ella fui yo y quizá por ello decidió escribirme. No me parece necesario indagar más.
Tras estudiar eternos segundos la situación la cabeza de la Orden del Fénix, habló. — La pregunta es, ¿crees que ella necesite a alguien? Porque su probable cambio de residencia es un problema, el tenerla alejada de todo es un beneficio cuando es conocido su paradero pero será perjudicial si deciden huir de nuevo sobre todo en estos momentos.
— Estamos a mitad del curso, mi ausencia sería por demás sospechosa y no puedo permitirme algún cabo suelto, no con el Lord como está paranoico. —expresó sin esperar a escuchar el 'plan' del director
— Voy a invitar a unos cuantos alumnos a tomar el té esta noche y casualmente mañana amanecerán en la enfermería. Tú eres un pocionista muy hábil y todo el mundo sabe que es de importancia atender la influenza en sus primeros días. Así que ahí está el motivo de tu ausencia. No necesitan saber que Poppy tiene reservas de emergencia, yo hablaré con ella.
— Ofrécele la seguridad que ahora necesita, bríndale un lugar para quedarse. Tengo la certeza de que algo se te ocurrirá.
Dirigiéndole una mirada por demás inconforme. — Dudo que acepte por demás cualquier sugerencia, pero si eso le parece lo más conveniente. — comentó antes de salir sin mirar el destello que había en los ojos de Dumbledore.
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Apenas había terminado de las tareas asignadas en su castigo cuando llegó aquella lechuza que le entregó aquella diminuta epístola al Jefe de Slytherin, en un caso normal le habría importado poco menos que nada pero por lo aprisa que salió el profesor de su despacho, sin importarle dejarlo ahí solo, intuyó que era algo por demás importante. Así que, haciendo uso de las habilidades obtenidas en el quidditch corrió lo más silenciosamente que pudo tras de el hombre hasta ver a donde se dirigía y aguardó por el en la oscuridad de una esquina. Pasado un tiempo demasiado corto, le vio salir del despacho del director como alma que lleva el diablo. Con firme intención de seguirle emprendió camino, sin embargo la voz del anciano le detuvo.
— Harry…
— Profesor Dumbledore, señor… Snape salió y me pareció muy sospechoso
— El profesor Snape tuvo que salir de emergencia Harry y necesito que me ayudes a justificar su ausencia, claro está que esto quedará entre nosotros. ¿Estás de acuerdo?
Confundido y al mismo sintiendo orgullo por ser incluido en una tarea claramente importante, solo atinó a asentir.
—Bien muchacho, ahora pasemos a mi oficina para que te explique los detalles. — dirigió el hombre dándole facilidad al interior de despacho.
-o-
Después de haber despertado de aquel largo sueño inducido por la poción que había tomado buscando no soñar más, tardo bastantes minutos para ubicarse en tiempo y espacio. Como si hubiera estado postrada dentro de un coma profundo por bastantes días, lo que en ella implicaba el haber dormido las horas fisiológicamente necesarias y más. Negada a abrir los ojos, abuso de su sentido auditivo para escuchar los sonidos de su alrededor y pudo escuchar una respiración acompasada que conocía perfectamente siendo esta de su guardiana. Levantándose de la cama con extremo cuidado de no despertar a Ika, entro al cuarto de baño donde abrió la llave del agua y entró en la regadera sin quitarse la ropa. A cualquiera le hubiera hecho salir corriendo la baja temperatura del agua pero Gabrielle apenas la sentía, no fue hasta que los temblores de su cuerpo eran incontrolables que reaccionó y cerró la corriente.
—Cuando haces locuras como estas creo que sigo cuidando de la chiquilla de quince años
Sin responder al comentario de su compañera se quitó la ropa mojada y envolvió en una toalla, con la que caminó hasta el balcón de su habitación y dejó que el sol le brindara el calor perdido.
—No confíes mucho en mi don de divinación pero creo que debes vestirte porque es probable que el pocionista venga a buscarte, después de esa persuasiva misiva que gritaba.
Fijando su mirada en el horizonte, con un apenas audible susurro, retobó— No necesito de la ayuda de nadie, yo puedo sola y en todo caso con tu ayuda me es suficiente. Si le escribí, es porque mi intuición me dice que él es la única persona que puede saber nuestro paradero sin que ello implique algún riesgo considerable.
—Confío en tu criterio, pero tampoco te ciegues Sydney, en este momento necesitas alguien a tu lado.
Rodando los ojos y tirando la toalla al suelo al comenzar a vestirse, rió con ironía. —Yo no necesito a un hombre que se burle de mis debilidades ni se compadezca de mi perdida. Para desahogarme esta la tranquilidad de esta habitación e incluso aunque no sería lo mejor, están también los brazos de mi padre.
—Quizá tengas razón y llorar en brazos de tu padre les traiga algo de tranquilidad a ambos.
Al haberse calzado zapatos y prendas bastante adecuadas para respetar su luto, recalcó tras escuchar los gritos de su padre en la habitación principal.. — Sin embargo no haré nada parecido, en este momento eso es algo que no necesita. Después de todo, yo perdí a mi madre sí, pero el perdió a una compañera de vida.
—Es igual de difícil jovencita y no intentes contradecirme.
Mientras intentaba ocultar con maquillaje muggle lo hinchado de sus ojos y lo pálido de su piel, logró sentir una magia distinta a la de su padre cerca del perímetro de las barreras protectoras y lo supo, Ika tenía razón, ese hombre había llegado a su refugio. En busca de que, no sabía, pero podía formularse muchas suposiciones.
N/A 02-junio-2013 Me da alegría saber que no se han olvidado de esta historia, así como yo tampoco lo he hecho (aunque así parezca). Gracias por sus comentarios. N/A
