Capitulo 21 Hogwarts

En el transcurso de aquella hora que el Pocionista mencionó que volvería, Sydney habló con el abogado de la familia y le explicó la situación, llegando a un acuerdo con él y pidiéndole mantener comunicación por correo postal a Londres lo que no sin un poco de curiosidad, accedió. Una vez arreglado ese asunto, coloco todos los bultos que no se llevaría con ella en una caja a la que colocó timbres postales y encogiéndola hasta su máxima capacidad, se apareció cerca de la oficina postal del pueblo, mandándola al único lugar que sabía estarían sus cosas a salvo, después de discutir los detalles con el encargado del lugar, regresó a su casa y en un baúl metió las pocas pertenencias que restaban, entre ellas una foto de sus padres recién casados, sería el único recuerdo que cargaría consigo. Hecho eso, caminó hasta el último recinto de su madre, con un miedo desmedido de ver el cuerpo inerte, pero al entrar solo vio lo que parecía una mujer que dormía pacíficamente. Ante esto, se acercó a la cama y con fervor abrazó a su madre antes de murmurar—Te amo, mamá. Cuida a papá por mí. —dicho eso, levitó su cuerpo hasta el traspatio donde le dio sepultura en compañía de Ika. No era lo que su madre merecía, pero estaba segura que ella entendía la situación. Al terminar conjuró orquídeas y colocó hechizos para repeler a los muggles de la tumba. Finalmente le había dicho hasta siempre a la mujer que le había amado desde el momento de su concepción y hasta el último minuto de su existencia.

—Si quiere, podemos llevarla a un lugar donde podrá estar cerca de usted. —ofreció regresando instintivamente a la formalidad

—Eso sería un gesto muy amable, pero prefiero mantenerla alejada de la guerra que ella tanto detestaba. Aquí por lo menos sé que su cuerpo será respetado, los hechizos evitarán que algún muggle irrumpa en su sepulcro.

—Es su decisión. — Señaló, incomodo —Veo que ha empacado todo, así que lo mejor será que partamos el tiempo apremia. ¿Le parece?

—Por mi está bien, pero necesito preguntarle algo.

— ¿Qué cosa?

— ¿Albus Dumbledore sabe todo acerca de mi? —llenándose poco a poco de nervios, tenía demasiado tiempo sin viajar al mundo mágico más allá del Callejón Diagón.

—El director tiene sus fuentes, pero dudo que sepa todo acerca de usted. Me parece que solo conoce los detalles relevantes de su vida.

—Entonces puedo suponer que quienes saben más son usted y John ¿Cierto? Al menos ahora sé de quién debo de cuidarme las espaldas. —dijo tratando de hacer una broma, pero fallando miserablemente, era más que obvio que estaba llena de incertidumbre pero intentaba ser valiente.

—La comedía no es lo suyo. —señaló en el mismo miserable tono burlón

—Hablando enserio. Ambos sabemos lo que sucederá si intenta utilizar Legeremancia conmigo. Seguramente dudará de mí, como lo haría yo estando en su lugar. ¿Cree que sea conveniente sincerarme con él?

—No sé porque siente esa repentina e innecesaria necesidad de preguntar mi opinión, pero si es verdad que le interesa, debe saber que a mi parecer es insensato guardar todas las llaves en un mismo lugar. —comentó en tono de fastidio, pero sin dejar salir su despotismo por completo. —Es hora, salgamos del perímetro para poder realizar la aparición. Y le recuerdo que necesita ser una aparición conjunta puesto que usted no conoce el lugar a donde vamos.

—No necesita usar ese tono Snape, acabo de perder a mis padres, más no estoy incapacitada. —murmuró sin ánimo de discutir pero con intención de dejarle claro al hombre su innecesaria reprimenda. Una vez dicho esto, el espía comenzó a caminar y Sydney apretó el paso para alcanzarle, una vez cruzado el perímetro de la casa, dio un último vistazo a la residencia despidiéndose de la realidad como tenía más de cuatro años que la conocía, porque estaba claro que todo cambiaría. Ika, vámonos Tras la rápida llegada de su guardiana a su lado, se encargó de tomar el brazo del pocionista con un agarre firme, le miró directo a los ojos y dirigió un leve cabeceo afirmativo, dándole a entender que estaba lista para partir.

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Ya estaba entrada la tarde y el castillo de Hogwarts se encontraba siguiendo su tan acostumbrada rutina, en la cual la mayoría de los estudiantes estaban por terminar la cena, lo que beneficiaba el estado de secrecía en el que debía de permanecer la recién llegada al castillo, sobre todo con ojos de mortífagos en creación rondando por alli. Bufó, ya era suficiente tener que soportar a los mortífagos en cada reunión con el Lord, era un fastidio tener que cuidar sus espaldas también en la escuela, pero al menos era algo que ya tenía bien ensayado no por nada tenía una pésima reputación.

Sin detenerse a esperar a que la joven alcanzara su paso, caminó por el colegio a prisa hasta que llegó a la Sala de Menesteres donde dio un par de vueltas hasta que apareció una puerta, la que abrió y con un gesto firme le indicó a su acompañante que ingresara. Una vez adentró, cerró la puerta tras de si y no pronunció palabra esperando a que la joven terminara de inspeccionar el lugar. Una vez que volvió su atención al pocionista, este habló. —Este lugar tiene el nombre de Sala de Menesteres, pues se adapta fácilmente a las necesidades de quien la solicita, es por ello que le traje hasta acá en lo que el director se desocupa y ambos pueden charlar. ¿Tiene alguna duda?

¿A parte de la obvia incertidumbre de no saber si hice lo correcto en venir aquí? Ninguna, pensó irónica antes de responder. —Demasiadas, más creo que no debo importunarlo con ellas, no hasta que haya tenido oportunidad de hablar con el director

—Siendo así, creo que se las puede arreglar sola, en este lugar encontrará lo necesario para pasar el rato. Yo me retiro tengo otros asuntos que atender. —dijo dando media vuelta y emprendiendo camino hacia la puerta, no sin antes volverse al escuchar una audacia de la cual no creía capaz a la joven.

—Snape, no atormente a demasiados alumnos lo que resta del día, ellos no tienen la culpa de que usted haya tenido que lidiar conmigo hoy. —mencionó sin levantar su mirada del piso y huyendo a los ojos del pocionista en cuestión quien le observaba incrédulo.

Prefiriendo hacer caso omiso a tan inútil petición, salió de la sala azotando la puerta tras de sí.

Desplomándose en el sillón más cercano que tenía miró al techo en búsqueda de un respuesta, la cual estaba claro que no llegaría tan sencillamente. ¿Qué diablos estoy haciendo aquí? Este no es mi hogar, mejor dicho, ya no tengo hogar Cerró los ojos un largo momento en el cual sintió que la magia revolvía el lugar, intrigada abrió sus ojos de golpe y miró alrededor, lo que antes era una sala de espera austera con una mesa de centro y dos sillones, acababa de convertirse en una gran habitación con dormitorio, estancia, baño y comedor. Al parecer el castillo le quería dar a entender algo y sinceramente, esa idea no le agradaba en absoluto.

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Apenas regresaba a su despacho procedente del Gran Comedor, cuando sintió a cierta persona de su staff acercarse con demasiado ímpetu así que se detuvo en seco y espero a que este le alcanzase. Una vez que le tenía en frente, con verle le bastó para saber que la misión que se le había encomendado había sido cumplida y que la joven se encontraba a salvo dentro de las paredes del castillo. — ¿En dónde está?

—En el séptimo piso. —murmuró con deseos de que solo el anciano le escuchase.

—Excelente trabajo Severus, en este momento me dirijo hacía allá.

Me gustaría estar presente y escuchar la sarta de cosas que le vas a decir, pero prefiero no meterme más que de lo que ya estoy en todo esto. —Necesita saber que…

—Yo me encargo. — alegó cortante el director, con un cabeceo alejándose de allí y deseoso de encontrarse con la joven dejando atrás a el espía quien irritado dio media vuelta y desapareció por los pasillos.

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Entre los últimos en visitantes del Gran Comedor se encontraban algunos los Slytherin y Gryffindor, entre ellos el trío dorado de los cuales Ron Weasley comía entusiasta y Hermione le miraba comer más de lo que según ella era posible o por lo menos sano.

—Hoy Dumbledore se retiró temprano. — comentó Harry fingiendo interés, en realidad el director había sido cuidadoso en no cambiar su rutina pero el ojiverde no sabía de que más hablar pues ya estaba satisfecho y solo aguardaba por su glotón amigo para salir de ahí.

—Puede ser que este cansado. —respondió Hermione, dirigiéndole una mirada con la cual le daba a entender que ambos sabían el probable motivo de su partida pero no ello no era pertinente hablar de ello en ese momento.

—Es cierto, hasta yo estoy cansado y eso que no he tenido tantas pesadillas. —murmuró dando por terminado el tema, pero recibiendo una mirada de preocupación de su amiga.

—Harry, el punto es que aún tienes pesadillas. Eso está muy mal, ¿has pensado en decirle al profesor Dumbledore?

—Dudo que no lo sepa sobretodo con lo que pasó con Sirius, pero yo creo que en este momento existen cosas más importantes de que ocuparse. —mencionó tajante el muchacho.

—Es wierto 'ermione a 'umbledore no se le escapa nada. —apoyó el pelirrojo aún con la boca llena de alimento, haciendo que ambos amigos se dirigieran una mirada de reconocimiento ante su repentina participación. Una vez que este terminó de masticar, agregó apenado. — ¿Qué? El que este comiendo no quiere decir que no escuche lo que están hablando. — con lo que arrancó una carcajada de sus acompañantes.

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Apenas habían transcurrido algunos minutos desde que el pocionista la había dejado en aquel lugar cuando oyó la puerta abrirse muy lentamente, momentáneamente le dio pánico y como única reacción atinó a cerrar los ojos y respirar profundo un par de veces para tranquilizarse, mientras hacía esto, escuchó con claridad como alguien se aclaraba la garganta en un intento de llamar su atención, sin deseos de postergar lo inevitable abrió los ojos de golpe y en realidad no creía lo que su veía, aquel hombre de aspecto bonachón y benevolente con bastantes años encima, le provocaba bastantes emociones encontradas. Por un lado sabía que si su abuela había acudido a él en un momento de desesperación, por algo sería pero por otro lado, alguien que tiene un espía a su lado, dejaba muchas cuestiones al aire.

—Me alegro de tenerte finalmente con nosotros Sydney, permíteme presentarme soy Albus Dumbledore director de Colegio Hogwarts. —comentó Dumbledore, midiendo el terreno, dependiendo de la respuesta de la joven dependería mucho su manera de actuar.

Sintiéndose, intimidada con la familiaridad que le hablaba el hombre le dirigió una mirada llena de intriga, buscando algún doble significado, pero al encontrarse con un bien estudiado gesto de tranquilidad, respondió. —Me gustaría que fuera bajo circunstancias distintas, señor, pero es agradable saber que soy bienvenida aquí. Se lo agradezco.

—Es cierto, es terriblemente difícil perder a una madre. —comentó empático.

—Lo es, pero era inevitable. —mencionó intentando no demostrar algún sentimiento,— Lo que realmente lamento es haber perdido a mi padre en el camino. —agregó tomando la decisión de callar el verdadero paradero de su padre, aunque bien sabía que engañar a un hombre con tantos años de experiencia no sería sencillo.

— Hasta donde tenía entendido, tu padre se encontraba sano y salvo. Explícate, por favor.

—No hay mucho que explicar señor, mi padre se fue con mi madre. Y no es necesario que ofrezca más apoyo, ya está haciendo suficiente al recibirme en el castillo. —recalcó, sabiendo que sería mejor así si ella misma se creía que su padre estaba muerto habría menos formas con que podrían chantajearle.

—La situación es más delicada de lo que pensé, pero veo que el castillo te ha ofrecido hospedaje indefinidamente y dudo que sea correcto contradecirlo, especialmente si tiene muchos años de sabiduría acumulada. —Señaló mientras se acomodaba sus gafas.—

— ¿Así lo cree? —cuestionó incómoda con el tema, sinceramente no le agradaba sentirse interrogada ni mucho menos la idea de permanecer en ese lugar, comenzaba a dudar que quedarse fuera lo correcto.

—Si lo creo, jovencita. Lo que me intriga es saber con qué identidad te presentaremos a los alumnos, porque no creo que sea prudente ocultarte de ellos, finalmente tienes que andar con libertad en el castillo pues no estás recluida al contrario eres una huésped muy esperada.

—La identidad puede que sea un problema, o puede que no, depende de cómo lo vea. —comentó contrariada, pues sabía que el hablar de su identidad falsa traería otras cosas a colación.

— ¿A qué te refieres jovencita?—Preguntó interesado y frustrado a la vez, realmente el no poder leer la mente de la joven era un obstáculo muy grande para que la conversación fluyera como él lo deseaba, normalmente las cosas fluían a su favor, pero estaba claro que esta vez debía dejar la sutileza de lado.

—Desafortunadamente en una de las escasas veces que llegué a visitar el Callejón Diagon, me encontré con uno de sus estudiantes y con su padre, señor.

— ¿conoces sus nombres? Es posible, que podamos hablar con ellos y persuadirles de que no revelen nada. —alegó, muy seguro de sí mismo.

—Dudo que eso sea posible señor, pues Lucius Malfoy tiene una reputación muy específica, pero a mi parecer la situación no es tan grave. Permítame explicarle, siempre que salía iba impregnada de hechizos glamour y esa ocasión no fue la excepción, Ivanna Plunkett, la mujer que conocieron, tenía el cabello negro y los ojos azules al contrario de las características que heredé de mi padre: cabello castaño claro y los ojos ambimarinos. Difícilmente pueden relacionarme con mi apellido.

—A pesar de ello no debemos bajar la guardia. —recalcó serio— pero dime de todos los apellidos mágicos que podías haber escogido, ¿Por qué elegiste uno tan específico?—inquirió en un tono bastante peculiar que denotaba no estar convencido con lo que le argumentaba la joven

—Puede parecer bastante ilógico, pero mi padre investigó lo suficiente y Mirabella Plunkett jamás fue vista de nuevo, así que su apellido continuó solo con el resto de sus familiares, hasta donde sé quien podría desmentir mi identidad murió cuando yo era una niña, no sin antes ceder el apellido para mantenerlo vivo. Así que quizás no sea realmente una Plunkett pero si Lucius Malfoy o cualquiera investigase, no encontraría algo que lo negara.

—Muy pocas familias sabían eso, de hecho me atrevería a decir que solo los Potter, Prewett, Dumbledore, y por lo visto los Rodeneski lo conocían. —Comentó reflexivo.— Yo hubiera preferido hacerte pasar por la sobrina de alguno de los profesores de mi staff, podría haber funcionado mejor. ¿No lo crees? —alegó con cierto reproche. — Pero también lo que propones puede funcionar, solo habrá que ser muy cuidadosos—comentó regresando al tono benévolo que le caracterizaba.

—Por supuesto, no podría ser de otra manera. —replicó en un tono por demás dulce pero era más que evidente lo molesta que estaba por tener que obedecer, más no podía desafiarlo abiertamente ¿o si?

—Sin embargo, está completamente claro por tu edad que no puedo presentarte como una estudiante y ese puede ser un mayor problema. Dime ¿tienes alguna habilidad que podamos usar para explicar tu presencia en el castillo?

No pensé que hablara en serio cuando dijo que podría andar con libertad por el castillo —Ninguna que pueda alejar la atención de mi, la única habilidad que se me ocurre es mi facilidad para utilizar hechizos glamour, pero revelar eso causaría sospechas sobre mi verdadera apariencia.

—Olvidemos esa opción junto con la naturalidad que tienes para cerrar tu mente, porque según Severus es impresionante y de saberse, ciertamente serían habilidades que atraerían aún más atención a ti. ¿Alguna otra?

Dudo que cualquier cosa que yo pueda hacer medianamente bien sea una habilidad útil para explicar mi presencia aquí. —Viendo la situación desde una perspectiva externa, creo que soy una bruja mediocre, señor.

—No lo creo, todos somos buenos para algo, solo hay que encontrar para que, brevemente relátame qué es lo que hacías rutinariamente.

—Saber eso, ¿puede ser de ayuda? Porque aquella vida que ya no existe y…. —le miró confundida

—Solo hazlo, jovencita. —pidió cansado

Dirigiéndole una mirada de molestia por ser tratada como una niña de 8 años, suspiró largamente antes de contestar. —hmmm… pues al despertar me realizaba mi rutina de aseo personal, después de ello bajaba a preparar el desayuno, más tarde leía un poco, también salía a caminar un rato, antes de la cena preparaba las pociones de mi madre mientras escuchaba música y algunas veces veía a mi padre hacer negocios desde su despacho, en resumen era bastante insulsa mi vida…. pero estaban conmigo mis padres—resumió, terminando en un murmullo entristecido al recordar que a lo que estaba acostumbrada, ya no existiría más.

—¿Dirías acaso que tienes facilidad para las pociones? —interrogó interesado mientras acariciaba su larga barba en un gesto que denotaba profundo análisis Definitivamente explicar su presencia no será fácil pero no concibo otra manera ayudar a que la profecía se cumpla y eso es vital porque no me queda mucho tiempo.

—Podría mentir pero la verdad es que convenientemente me aprendí solo aquellas pociones que mi madre necesitaba, es más me atreví incluso a intentar mejorarlas sin mucho éxito pero para hacer algo consideradamente complejo necesito leer continuamente las instrucciones al contrario de cualquiera de sus alumnos de séptimo que estoy segura pueden realizar la mayoría de pociones sin necesidad de consultar el libro. Tener habilidad para algo significa poder crear cosas nuevas, no lo que yo hacía.

—Creo que menosprecias tus habilidades. —comentó totalmente serio

¿Por qué tiene que decir lo mismo que mi padre decía? Comienza a molestarme su actitud de sabelotodo, ahora veo de donde aprendió Snape —Solo digo lo que pienso, el seguir instrucciones no es ninguna ciencia.

—Quizá debas evitar expresar con tanta firmeza tus opiniones o llamarás atención indeseada hacía ti, más de la que ya desde el inicio habrá. —señalo mirando fijamente a la joven con cierto aire de censura.

Tanto esfuerzo para alejarme del mundo mágico y vengo a caer aquí? —Tomaré en cuenta su consejo, señor.

—Lo más seguro es que te parezca un dictador, pero estamos en tiempos de guerra y la discreción debe ser prioridad para la mayoría, y seré franco aunque implica un enorme riesgo el tenerte dentro del castillo es mejor a volver a tardar años en averiguar tu paradero sobretodo porque ahora el final de la guerra está más cerca y no puedo, bajo ninguna circunstancia permitir que Voldemort, te encuentre y logre, de la manera que sea, utilizarte.

Que yo sepa el final de la guerra es tan incierto como el futuro, ¿a qué se refiere este hombre? —Creo que si tan peligroso e inoportuno es tenerme habitando el castillo, bien puedo buscar una nueva dirección y avisarle donde me encuentro. Finalmente, tiene a un excelente informante a su cargo, seguramente a Snape le resultaría terriblemente sencillo mantener la línea de comunicación abierta.

—Pensé que no tendría que explicarlo tan abruptamente, que quizá al pasar de los años lo habrías deducido, pero veo que confié demasiado en los veinte años que tienes, pero no cometeré ese abismal error de nuevo. Escucha con atención, porque no pienso repetirlo. —Comentó con un tono sombrío. — Necesitas estar dentro del castillo porque es vital que la profecía que está atada a ti se cumpla para que podamos terminar esta guerra, eres una pieza clave en todo esto, al igual que Harry Potter. Tu abuela lo supo desde un inicio, el esconderte y mantenerte a salvo solo era provisional porque aún miles de piezas no encajaban en todo el rompecabezas pero esto comenzó desde antes de tu nacimiento y es momento de que termine.

—Debe de estar muy confundido, porque eso no fue lo la abuela le dijo a mi madre, mis padres debían protegerme pues la profecía que pesa sobre el apellido Rodeneski dicta que la ultima descendiente del linaje puede ser utilizada por el señor Oscuro para ascender definitivamente al poder.

—Estoy dudando abiertamente de tu buen juicio, tal parece que el vivir solo con tus padres lejos de beneficiarte jamás te permitió aprender a leer entre líneas. Eso a lo que haces referencia fue una forma de interpretarla claro está y la más beneficiosa en el momento de tu nacimiento, pues me permitió convencer a tu abuela de que lo mejor era procurar ocultar tu existencia, sin embargo actualmente la otra forma de interpretarla es mayormente certera. ¿Alguna vez has escuchado con detenimiento que es lo que dice la profecía?

—Claro que la he escuchado sería inútil intentar cegarme a ella: "La última descendiente de aquella sangre que el Señor Oscuro derramó en sus primeros pasos, nacerá rodeada de sacrificios cuando el noveno mes muere... será criada rodeada de amor... caerá y se levantará… perderá a sus pilares… a pesar de ello sobrevivirá convirtiéndose en un arma poderosa..". No entiendo porque dice que solo cumpliéndose esto, la guerra terminará, al contrario si se cumple todo podría empeorar porque implicaría que Voldemort…

—La segunda parte de la profecía es lo que necesita cumplirse ahora, de otra manera la guerra continuará hasta que no quede nada porque luchar. "Deberá elegir entre el amor y la venganza... Unida a su amor, estará a su lado y... peleara para protegerlo... su amante un espía de la luz con alma corrompida por la oscuridad... Ella le llevará la luz a su príncipe para ayudarlo en la batalla y será su redención como él será su sanador." Pero veo que deliberadamente estas intentando evadirla ¿Podrías explicarme porque? —Cuestionó visiblemente desesperado

Palideciendo notoriamente, guardó silencio por largos segundos hasta que se armó de valor y contestó. —No es cuestión de evadir o no, simplemente no le encuentro sentido alguno, porque mis padres ya no están conmigo y elijo la venganza sin titubear. Además eso del "amor" es absurdo, porque debe saber que ya en cierto momento tuve que elegir y aquel que escogí salió huyendo cuando le confesé que comenzaba a amarle, argumentando que yo era muy joven y estaba confundida, que todo lo que había hecho por mí solo había sido para ayudarme a superar el abuso que sufrí y sin dar mayor explicación, se marchó cuando lo que yo necesitaba era amar y sentirme amada en plenitud. No, no necesita preguntar a quien me refiero porque estoy segura que ya lo sospecha y tampoco tiene porque reprocharle nada entiendo porque lo hizo, yo era como un perrito lastimado que necesitaba que le lamieran las heridas y Lupin ya tenía bastante con las propias como para ayudarme permanentemente con de las mías, aunque acepto que no por ello dejo de doler su abandono, sobretodo porque para mí en ese preciso instante significó el reafirmar que no valía lo suficiente como persona. —dijo muy aprisa intentando evitar ceder a la marea de sentimientos que ese tema traía a la superficie. — Yo elegí, profesor no obstante las cosas no sucedieron como pensé, no me pida que vuelva a hacerlo.

Era la primera vez en demasiado tiempo, que no encontraba palabras para responder a aquella expresa y sincera confesión. Claro estaba que antes ya sospechaba que el interés de su ex alumno por el bienestar de una misión tan pasada era extraño, pero jamás había imaginado que algo tan profundo había transcurrido entre ambos. Mucho menos algo que pusiera en tanto riesgo el final de la guerra. Tenía que hablar largo y tendido con cierto hombre lobo, por lo pronto las únicas palabras conciliadoras que vinieron a su mente, no fueron las más precisas, sin embargo las pronunció — Todos cometemos errores de los cuales nos podemos arrepentir el resto de nuestras vidas.

Le acabo de explicar el porqué la profecía no puede cumplirse y ¿me contesta eso? Seguramente no descansará hasta que según él se cumpla. ¿Qué voy a hacer?—Eso lo sé a la perfección, por ejemplo yo me arrepiento de haber confiado en un muggle que me drogó y abusó de mí pero era muy inocente en ese momento; también me arrepiento de haber pasado tanto tiempo renegando estar encerrada en lugar de pasar tiempo de calidad con mi madre porque ahora ya no está y jamás podré pasar ese tiempo con ella. Incluso podría mencionar una o dos cosas más, pero prefiero terminar aquí la sesión de patetismo. Mejor volvamos al inicio, si lo que teme es que vuelva a desaparecer, despreocúpese no está dentro de mis planes. Por otro lado, si lo que le preocupa es que Voldemort, pueda llegar a utilizarme, entérese también que primero soy capaz morir en el intento de matarlo yo misma, lo que más deseo es que ese psicópata deje de tener poder y esta guerra termine.

—Es el deseo de la mayoría si, por eso mismo debo insistir en que permanezcas en el castillo y de momento la única idea lógica que viene a mi mente es hacerte pasar por aprendiz de la Medimaga del colegio.

¿Qué qué? Definitivamente venir aquí fue la peor decisión que he tomado —¡Pero no domino más de tres encantamientos de sanación!, además para estudiar medimagia lo lógico es hacerlo en San Mungo.

—La lógica es lo que menos debe preocuparte en este momento jovencito. El tomar bajo su instrucción a un alumno prodigio era una tradición de Hogwarts, de vez en vez los profesores elegían algún alumno como aprendiz, sin embargo esta práctica tuvo que interrumpirse cuando a uno de mis predecesores le pareció un gasto de energía innecesario pero no sería tan extraño que esa tradición regresara sobretodo en tiempos tan difíciles.

—No se ofenda pero recapitulare lo que dijo para resaltar mi punto de vista: "los profesores elegían a algún alumno prodigio", lo cierto aquí es que la medimaga no es una profesora y yo no soy una alumna de este colegio, mucho menos tengo algo de prodigio en mi. Si alcanza a ver las inconsistencias, ¿verdad? —inquirió perdiendo la tranquilidad que había luchado por aparentar tener desde un inicio

— Por supuesto, estoy viejo no senil, y esas inconsistencias como tú las llamas, ya las había analizado por lo que me veo en la necesidad de persuadirte a que aceptes mi plan b—alegó demasiado calmado para ser cierto

Cielos, es un buen líder uno muy manipulador — Creo que le agradan bastante los absurdos pero tampoco es como si se me ocurriera una mejor solución. ¿Cuál es ese plan?

—Es muy similar al anterior, debes convertirte en la aprendiz del nuevo profesor que acaba de volver al campo de la enseñanza, sería muy sencillo evadir algunas preguntas con su ayuda

—Como veo que yo no puedo persuadirlo de que me permita regresar por donde vine, por todas las razones que ya me dijo… obedeceré, pero por favor recuerde que está por demás que intente tratarme como si tuviera doce, pues ya soy una adulta en ambos mundos.

—Lo tengo claro, por eso mismo creo que lo que te ofrezco puede beneficiarte a ti y brindarme un poco de tranquilidad a mí. ¿Te parece? —comentó visiblemente cansado.

No entiendo cómo Snape lidia con dos amos. Si tan solo este hombre es suficiente. —Me parece que muy pronto se dará cuanta que no es una idea tan brillante, pero pondré todo de mi parte para seguir sus instrucciones y que esto funcione.—Respondió frustrada pero evitando obviar demasiado su desagrado por tener que obedecer al hombre

Visiblemente complacido con la aceptación de la joven, sonrió antes de comentar. — Perfecto, ahora mismo le comentaré a Horace, que has aceptado y que mañana te recibirá en su despacho para afinar los detalles.

— ¡Pero si lo tenía todo planeado desde un inicio!—recriminó incrédula reclinando su cabeza en el sillón con un golpe seco. Ahora comprendo porque Snape me sugirió que no fuera completamente sincera con él, si esta por demás, sabe bien lo que hace tiene muchos años de experiencia.

—En realidad tenía plena confianza en que aceptaras mi oferta pero por ello mismo ya me había adelantado a comentarle la situación al profesor Slughorn. —agregó en tono conciliador

—Entiendo—concedió, deseosa de que el director se marchara y la dejara sola.

—Comprendo que todo esto es nuevo para ti, me retiro para que descanses. El día de mañana estará lista la habitación que ocuparás durante tu estancia en el castillo, estará por practicidad cerca del laboratorio de pociones. Si necesitas algo, llama a Dobby, él podrá ayudarte. —dicho esto, se marchó sin mirar atrás dejando a la joven llena de dudas

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Había sido un largo día, sobretodo porque hoy en específico vio al director más cansado y eso significaba que su estado de salud continuaba deteriorándose, lo cual lo entristecía y preocupaba por igual. Eso sumado a la sospecha de que Draco Malfoy tramaba algo muy grande, no le permitían bajar la guardia. Precisamente, estaba en ese momento observando el mapa que había llegado a sus manos en tercer año, y bastante confundido quedó al observar en el un nombre completamente desconocido ¿Qué estaba haciendo en el castillo aquella persona? ¿Cómo había llegado hasta allí? ¿Malfoy la había traído por el mismo método que el desaparecía por largas horas?

N/A 23/07/2014 Hoy es el cumpleaños de Dan Radcliffe! Creo que él es mi Harry Potter favorito para la eternidad