Capitulo 22 ** Miss Plunkett**
Como lo había el resto de la tarde no fue molestada y tuvo mucho tiempo para pensar en las mentiras que necesitaba formular para responder a la curiosidad innata de las personas, pues si bien no era algo que le agradara, tampoco podía evitarlo pues se había comprometido a vivir de ahora en adelante con una identidad falsa y así sería, los únicos que conocerían su verdadero nombre en el castillo serían el director y Snape pero dudaba mucho que fueran a entablar una conversación común menos llamarle por su verdadero nombre, es más estaba segura de que ellos dos más que nadie buscarían proteger su nueva identidad.
— ¿no piensas desempacar? —Preguntó su familiar mientras paseaba por el lugar con curiosidad como si le agradara de sobremanera la forma en que la sala de menesteres se había acomodado para recibirlas.
—Veo que te gusta este lugar, —comentó contenta de que al menos a Ika fuera a disfrutar su estancia allí— Y no, hasta mañana desempacaré porque como escuchaste Dumbledore dijo que estamos aquí mientras preparan el lugar donde nos quedaremos
—Creo que estaba distraída cuando mencionó eso y es que la verdad tuve que evadir la conversación porque no me gustó en nada la manera en que te habló.
—Digamos que a pesar de la apariencia de abuelo adorable que tiene, quiere que todos hagan lo que él dice. Por eso se comportó de tal manera conmigo. Tú no te enfades, no vale la pena, además si toleras que Snape me hable como acostumbra, no veo porque te molesta que el anciano se dirija a mí como lo hace. ¿De qué privilegios goza el pocionista, Ika?
—De ninguno pero al menos sé que el hombre espía utiliza esa forma de hablar para alejar a las personas de él y no complicarse más la vida. El director en cambio, utiliza ese tono de total omnipotencia porque necesita convencer a los demás que sabe lo que hace y que lo que hace es lo mejor para todos. Es distinto.
— ¿Todo eso pudiste sentir con solo verlo una vez?—cuestionó sorprendida la muchacha.
—Pues sí, estaba claro en cada palabra que te dijo y Snape, ya te lo había advertido. —comentó la guardiana con ímpetu queriendo resaltar su punto de vista.
—Ten cuidado o pensaré que Snape te agrada. —bromeó intentando cambiar de tema para que su protectora no insistiera con algo que no tenia caso, por lo menos, de momento.
—No te voy a mentir, me parece que es tan inofensivo como un niño asustado.
—Creo que estas alucinando o quizá estamos hablando de personas distintas porque él Snape que yo conozco tiene una gran capacidad de intimidar a las personas, no por nada es Mortífago, pero el punto es que no puedo creer que te parezca inofensivo. A mí en lo personal me parece necesario andarme con cuidado, sinceramente no quisiera encontrarme con un Snape molesto.
—No te intimida o ¿sí?
— ¿A dónde te diriges con esta conversación? —inquirió confundida
—A ningún lado, solo que es importante que interactúes con alguien aparte de mi y como el hombre espía conoce tu pasado quizá te será más sencillo mantener una conversación civilizada con él de vez en cuando.
Si claro y yo nací ayer —Espero que solo sea eso, porque si estas tramando algo, no quiero verme afectada por ello. Además dudo que Snape intente voluntariamente dirigirme la palabra, creo que ese hombre es mucho más antisocial que yo.
—Ambos son muy antisociales, eso es algo que si sé
—Bueno, ahora me daré un baño para intentar dormir, curiosea el castillo si quieres para que después me ayudes a no perderme—Dicho esto, caminó hacia el cuarto de baño
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— ¿vas a salir? —preguntó el pelirrojo más dormido que despierto
—Solo voy al baño—mintió demasiado a prisa, dando a notar su intranquilidad
—Está bien, pero no dejes Snape te atrape si tenemos menos puntos nos lincharán por la mañana, ya suficiente es con que nos torture en defensa
Conmovido con la comprensión de su amigo, solo atinó a asentir a la par que se colocaba la capa de invisibilidad encima de los hombros, con cautela salió de la sala común de Gryffindor y caminó por los pasillos de Hogwarts sin rumbo hasta que se sintió observado, asustado por ser descubierto por Snape se detuvo en seco y miró a su alrededor sin encontrar a alguien se tranquilizó un poco y siguió su camino hasta que cerca de la sala de menesteres vio a un animal, visto de lejos pensó que era un gato pero nunca lo había visto por el castillo por lo que se acercó con cuidado al mamífero, al estar a unos pasos de este lo inspeccionó buscando algo que delatara el nombre de su propietario, pero el sorprendido resultó ser el mismo cuando el "gato" le miró directamente a los ojos como contemplando dirigirle la palabra o no, y al haber tomado una decisión frente a sus ojos se transformó en una serpiente. Asustado Harry, sacó su varita y se alejó varios metros de la criatura, pero al ver que esta no se movía para atacarle, bajo la varita.
— ¿Qué eres? Jamás te había visto en el castillo, ¿Draco Malfoy te trajo hasta acá?
—No conozco a ese Draco Malfoy y no me habías visto porque acabo de llegar al castillo. —Respondió Ika con tranquilidad, observando con mucha atención al joven ojiverde que le hablaba, a decir verdad la necesidad de comunicarse con el joven surgió de inmediato y sentir al afinidad del chico con las serpientes, se transformó, para saciar su curiosidad.
— ¿Puedes decirme si conoces a Sydney Rodeneski? —preguntó abiertamente y sin rodeos
— Yo puedo decirte muchas cosas, pero tu jovencito, ¿sabes guardar secretos? — regresó, interesada en averiguar cómo es que se había enterado de la presencia de su cargo en el castillo.
—Puedo guardarlos, siempre y cuando no pongan en peligro la vida de alguien. —respondió con reserva Harry
—No sé cómo te enteraste de nuestra presencia pero puedo asegurarte que Sydney y yo llegamos al castillo por petición de Albus Dumbledore, eso es todo lo que necesitas saber de momento.
— ¿Porqué confiaría en ti? —inquirió receloso
—Puedes desconfiar, no me ofende, al contrario te felicito por ser tan precavido, solo te pido discreción pues nadie debe saber el verdadero nombre de mi protegida. —Dicho esto, se deslizó a prisa hasta perderse en la oscuridad del castillo.
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—Veo que te tomaste muy enserio mi petición de curiosear por el castillo, Ika. Tardaste más de lo que imagine, aunque debo de aceptar que es un castillo enorme. ¿Descubriste algo interesante? —preguntó mientras abría la cama para acostarse.
—No me tarde tanto o de otra manera ya estarías dormida —replicó en tono mandón a la par que se transformaba a su forma canina
—No conté el tiempo, pero se me hizo eterno. En lo que volvías tomé una ducha, cepille mi cabello y bebí un taza de té. Créeme te desapareciste más de una hora. Dime. ¿Algo llamó tu atención?
—A decir verdad no pude investigar mucho, porque todo está a oscuras, pero puedo decirte que si encontré la cocina y algo que parecía un comedor gigante como para mil personas
—Para solo haber descubierto tan poquísimos lugares creo que tardaste demasiado, ¿me estas ocultando algo?
—Tanto como ocultarte no, sé que no te agrada que hable de Snape por eso no mencioné que también encontré con sus habitaciones y lo que creo es el laboratorio de pociones, pero no estoy segura pues había dos lugares que olían raro como cuando hacías las pociones de tu madre.
—Probablemente haya dos laboratorios en el castillo, me parecería muy raro que un lugar tan majestuoso tenga un solo laboratorio. —Dijo, restándole importancia a la fijación que Ika tenía con el espía.
—Si puede ser. —mientras se acomodaba en la cama a un costado de Sydney — ¿De verdad te desagrada Snape?
Si tenía algo de sueño, con aquella pregunta tan directa e inusual de su protectora, despertó por completo, pero prefirió para su tranquilidad no contestarle y fingir que ya se había dormido.
Ika, sabía a la perfección que su cargo no estaba dormida, pero respetaría su silencio si este le traía paz mental, al fin y al cabo aún era muy pronto para comenzar a presionarla. Todavía muchas cosas podían pasar.
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Como de costumbre a la hora del desayuno el Gran Comedor se encontraba casi a reventar y de hecho muy pocas personas aún faltaban por llegar entre ellos la recién llegada al castillo y el director de la escuela, por lo que el pocionista pudo sospechar que el viejo pasaría por ella para presentarla al alumnado como lo hacía el primer día de clases, algo que le parecía por demás insensato pero bueno tampoco era como si pudiera opinar, pues Dumbledore le había dejado muy en claro con el desplante de anoche que no quería que se entrometiera más de lo necesario en lo relacionado con la joven Rodeneski y aunque le molestaba porque él la había localizado y traído hasta el castillo, quizá era lo mejor. No involucrarse más. Evitar más complicaciones en su vida.
Pero al parecer, las complicaciones eran su especialidad, desde que subió el Expreso de Hogwarts por primera vez.
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No comprendía a donde se dirigía, quizá era al despacho del profesor que la tomaría como aprendiz, pero por la hora del día y lo familiar del camino que recorría le parecía más probable intuir que se dirigían al comedor gigante que había mencionado Ika la noche anterior. De inmediato sintió que su estomago se hacía nudos y el corazón le latía aprisa, quiso detenerse en seco y preguntarle al director cual era su plan de acción pero ninguna palabra salió de su boca, en realidad estaba más concentrada en no perderle de vista. ¿Qué tenían los hombres de ese lugar? ¿Por qué caminaban como si corrieran un maratón?
Tras seguirle el paso varios minutos, notó como el ojiazul se detenía frente a una grandes puertas, donde le esperó y al alcanzarle, las abrió de par en, una entrada muy dramática para el parecer de la joven y suficientemente escandalosa para asegurar captar la atención de todos los comensales, quienes obviamente advirtieron su presencia, siguiéndolos con la mirada desde las puertas hasta la mesa de los profesores donde el director instó a la joven a tomar asiento, nerviosa sin saber donde sentarse eligió uno de los lugares que estaban vacios cerca de Snape. Una vez sentada, tragó saliva y concentró sus energías en aparentar tranquilidad, pero a decir verdad se sentía terriblemente incomoda siendo el centro de atención. Se sentía como un animal exótico en exhibición al que observaban con curiosidad. Deseó salir de ahí corriendo pero no, ya había llegado hasta ahí y ya nada podía hacerse, cientos de alumnos la habían visto y necesitaría demasiados hechizos de memoria para borrar su presencia de todas esas mentes lo cual seguramente no le agradaría al director.
—Buenos días, veo que han podido observar a un nuevo miembro en la mesa de profesores, la señorita Plunkett será una habitante más del castillo pues está a cargo del profesor Slughorn, estudiará con él para iniciar su maestría —Declaró, obteniendo como respuesta muchos murmullos que se desataron al escuchar tal noticia, aguardo un minuto antes de callarlos al continuar con su discurso.— Así pues espero que todos la traten con cordialidad y respeten su espacio personal, recuerden que al llegar a un lugar nuevo es difícil adaptarse. Buen provecho.
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— ¿Plunkett? ¿Que no es ese el nombre de un mito?—Cuestionó el pelirrojo Weasley mientras miraba con mucha curiosidad a la recién llegada
— ¡Ronald no es amable mirar fijamente a las personas como si fueran bichos raros! —Reprimió Hermione a la par que le pateaba por debajo de la mesa para llamarle la atención.
—Esa era mi pierna Hermione—reclamó el ojiverde con un gesto de dolor mientras le daba un codazo a su amigo para que dejara de ver tan fijamente hacía la mesa de profesores, aunque era algo hipócrita de su parte pues a él mismo le costaba trabajo dejar de ver a la recién llegada.
—Lo siento Harry, pero creo que también a ti te hacía falta. —Con un gesto que no denotaba arrepentimiento— ¡Basta! Ustedes dos dejen de verla, ya tiene suficiente con el resto de los alumnos. —Amonestó la castaña, a la par que cruzaba los brazos en señal de indignación
Gesto que tanto Harry como Ron bien conocían así que muy a su pesar, regresaron la vista hacia sus platos y comieron en silencio, hasta que su amiga rompió el silencio. — Me parece extraño que a estas alturas llegue al castillo, pero últimamente no pasan cosas muy normales aquí ¿cierto?
— ¿crees que sea como Umbridge, una espía del ministerio? — Preguntó el pelirrojo interesado pero teniendo cautela de no alzar la voz, a lo que el ojiverde solo atinó a responder
—Lo dudo, Dumbledore la trajo al castillo— murmuró para su amigo quien le dirigió una mirada de no entender nada de lo que ocurría
—Chicos, me parece que debemos ir a buscar a la biblioteca el libro que Remus nos recomendó, puede que resuelva algunas de nuestras dudas. —Comentó mientras terminaba su cereal esperando que su amigo captara el mensaje.
— ¿Qué libro? —preguntó instantáneamente antes de recibir, esta vez correctamente, una patada de la castaña por debajo de la mesa y un codazo por parte de Harry. — ¡Ouch!…—detalles con los cuales captó la indirecta y agregó— Es cierto, deberíamos ir después de Encantamientos.
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Por fin había terminado el desayuno, a decir verdad fue de las situaciones más incomodas que había presenciado en toda su vida y debido a esto había salido a prisa del comedor sin embargo pronto se dio cuenta que lo mejor habría sido haber esperado al director. Frustrada, dio media vuelta por donde había caminado y no camino ni veinte pasos cuando se topo de frente con Snape.
— ¿Buscaba algún lugar en particular, Plunkett? —
Es raro responder a un nombre que no es el mío, pero tengo que acostumbrarme —En realidad, regresaba a buscar al director pues no sé bien como volver al dormitorio donde me quedé anoche
—Tengo entendido que el director quería que se entrevistara con el profesor Slughorn temprano, de hecho debe de estar esperándola y por eso mismo no se presentó en el Gran comedor. Sígame, le indicaré el camino hacía su despacho. —Dicho esto, paso a su lado y caminó por varios pasillos, hasta que se detuvo en seco y le dirigió una mirada interrogante a la joven — ¿Aprendiz de pociones?
Ante su cuestionamiento contuvo la respiración un segundo sin saber que responder y le miró directo a los ojos, muchas emociones surgieron en su interior al oír el tono implícito de burla en aquella pregunta, era verdad que aquel plan era muy irónico sin mencionar que las pociones pues no eran su área de especialidad pero tampoco creía merecer aquel reproche. Sobre todo porque el director no le había dejado otra opción, en todo caso el culpable de que estuviera en esa situación era el por convencerla de venir al castillo. ¿A quien quería engañar? Tenía más culpa ella por haber aceptado. Suspiró buscando no armar un espectáculo — Créame no había muchas opciones y a decir verdad todas llevaban a lo mismo.
— ¿Hacerla pasar un ridículo e insultar el delicado y fino arte de las pociones? —Dijo en tono de burla sí, pero visiblemente molesto.
—No, asegurar y explicar mi presencia en el castillo. —replicó irritada, no entendía porque Snape se comportaba así con ella, ya sabía que no la toleraba pero creía firmemente que si había hecho tanto por traerla desde tan lejos al castillo por lo menos se comportaría decente con ella, al parecer estaba equivocada.
—Bonita manera de hacer las cosas. —murmuró, continuando su camino hacía las mazmorras
—Tampoco me pareció un magnifico plan, pero era eso o convertirme en aprendiz de la medimaga y créame Snape, estar en una enfermería me agrada mucho menos que hacer el ridículo con Slughorn. —replicó con voz tranquila aunque a decir verdad un nudo se había formado en su garganta. Era obvio, todo aquello le recordaba a su madre y su reciente muerte.
Si la había escuchado, no dio señal alguna de haberlo hecho, al contrario había continuado caminando hasta detenerse en seco frente a una puerta bastante ostentosa, movimiento que provocó que "Ivanna" chocara con su espalda, sin embargo este no dio reacción alguna ni mencionó nada al respecto, solo comentó —Dudo que haga el ridículo con Slughorn, Plunkett, pero debe tener en cuenta que debe poner empeño en lo que hace.
¿Cree que no lo sé? pensó a la par que daba un paso hacia atrás y cruzaba los brazos
—Además si necesita apoyo puede acudir a mí, Dumbledore fue muy persistente en ello. —aclaró, en abierto tono de fastidio
—No se preocupe trataré de no ser una molestia para usted. —contestó, acercándose a la puerta y tocando, al recibir un "adelante" como respuesta, entró al despacho y dejo a Snape detrás, sin ningún deseo de seguir hablando con el
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— ¡Jovencita, Bienvenida! Tú debes de ser Ivanna Plunkett mi nueva aprendiz. Dumbledore me habló de ti cuando me pidió que te aceptara pero debo confesar que esto es nuevo para mí, jamás pensé tener una aprendiz, es una tradición que tiene años guardada en un cajón. —Expresó con tanta jovialidad que por un momento no supo como contestar, lo que le permitió a Horace continuar hablando. —Pero no te quedes ahí parada, por favor, toma asiento tenemos muchas cosas de que hablar. ¿Té?
—Agradezco su gentileza al haberme aceptado, señor. —respondió con la mejor sonrisa estudiada sabía
—Quisiera preguntarte tantas cosas, pero no quiero ser entrometido, Dumbledore me dijo que eres una jovencita muy reservada, así que respetaré eso. Lo único que necesito preguntarte es si tienes algo que ver con Mirabella Plunkett, ¿Tienes algún parentesco con ella?—Preguntó bastante entusiasmado.
—En realidad señor, dudo que cuente como parentesco pues ella fue tatara-tatara tía de mi padre y de hecho, fue siempre un tabú hablar de lo sucedo con ella entre la familia. —contestó, demostrando estar visiblemente apenada por no poder saciar la curiosidad del hombre.
—Oh… Comprendo, jovencita. Pero es una lástima, me hubiera gustado saber que fue de ella.
—A todos en la familia nos hubiera gustado saberlo señor, pero jamás se supo más de ella. Y tantos años después, me da vergüenza admitirlo pero, ya perdimos la esperanza de resolver aquel misterio. Preferimos la resignación, señor. —confesó, dirigiendo su mirada a la taza de té que le había sido ofrecida y tomando un sorbo de esta.
—Por supuesto, es preferible pensar que fue feliz. Aunque no tengan esa certeza. —comentó, decepcionado pero deseoso de cambiar de tema al no haber obtenido éxito. —Y dime, jovencita ¿Qué te motivo a perseguir una maestría en el área de pociones?
Ok, no esperaba que fuera al grano tan rápido, espero que se compre la mentira que preparé — Sencillo señor, el deseo de ayudar a los demás me motiva, muchas formulas no han sido mejoradas desde hace años y me parece necesario hacerlo, pero para hacer eso necesito estudiar a profundidad el arte de las pociones.
Con una sonrisa que no podía calificarse más que como llena de lastima, atinó a decir. — Una motivación generosa, debo señalarlo, sin embargo debes tener presente Ivanna que en estos tiempos difíciles no podemos hacer mucho, menos intentar cambiar al mundo. Solo puedes ayudar dentro de tus capacidades y, quizá no sea correcto de mi parte decirte esto, pero tienes que saberlo. — comentó, antes de agregar con tristeza en la voz. — Si no tienes talento natural para las pociones dudo firmemente que puedas ayudar a los demás.
Parece como si supiera que no estoy hecha para esto. Diablos. — Comprendo lo que quiere decir, profesor, y espero superar sus expectativas porque creo que tiene usted razón en decir que el talento es importante, pero a mi parecer el esmero también cuenta. — Dijo, odiando cada segundo de ese discurso, pues sabía que difícilmente podría cumplir lo que acababa de prometer.
— Tengo plena fe en ti, jovencita. —dijo, aunque estaba más que claro que no interés alguno en enseñarle pero era un caballero y difícilmente expresaría sus verdaderos pensamientos
—Se lo agradezco nuevamente. —Comentó, dando una pausa cortes antes de continuar. — Espero no ser inoportuna pero tengo que preguntarle ¿puede decirme cual será el horario de trabajo? — Preguntó deseosa de terminar aquella conversación y salir de ahí.
Aliviado de llegar al fin de la conversación, respondió. —No quiero imponerte un horario esclavizante, pero me parece correcto que me asistas en la mayoría de las clases, especialmente de cuarto a séptimo grado. Además cabe aclarar que este año prácticamente será solo un repaso de todo. Si continuas teniendo las mismas aspiraciones para el siguiente ciclo, podremos comenzar con el verdadero entrenamiento para tu maestría. ¿Estás de acuerdo?
¿Es enserio? Al menos no tendré que preocuparme por cometer errores básicos. —Me parece perfecto, profesor.
—Muy bien, jovencita. Aquí está el horario de las clases. Te espero en un par de horas para la primera, trae pergamino y tinta contigo.
— Correcto, profesor. Con su permiso. —Dicho esto, dejó la taza de té sobre el escritorio, se levanto en silencio y salió del despacho. ¿Por qué no me voy? No pertenezco aquí… a ningún lugar en realidad. Al parecer Ika había sentido su inquietud porque estaba a su lado y llamaba su atención.
—Necesitas calmarte, esta actitud no te ayuda en nada, solo te complica más las cosas. Se paciente contigo misma y con los demás. Después de todo ellos no te conocen, tienes que fingir ser alguien más y cumplir majestuosamente con ese rol. Vamos, arriba, necesito que comas un poco más porque temprano solo mordiste un pan tostado.
Suspirando, siguió a su protectora por varios pasillos y escaleras hasta que llegaron a su destino.
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—Si no fuera porque la sala común suele estar ocupada a estas horas, hubiera preferido que habláramos ahí. —Comentó Hermione a la par que realizaba un hechizo muffiato para asegurar la confidencialidad de su conversación
— ¿Es seguro hablar ya 'Mione? —Cuestionó el ojiverde inquieto, recibiendo un cabeceo afirmativo por parte de la castaña, continuó. —Quiero decirles que no sé mucho acerca de la presencia de Ivanna Plunkett en el castillo, pero lo que si tengo claro es que Dumbledore tiene que ver con ello.
— ¿El profesor Dumbledore? ¿Estás seguro Harry? —cuestiono la muchacha intrigada
—Anoche salí a dar un paseo y antes de que me regañes Hermione, no nadie me descubrió. Al contrario, solo me encontré con la familiar de Ivanna Plunnkett y fue lo que me dijo. Quizá debería preguntarle al director, pero no creo que sea lo mejor en este momento.
— ¿Su familiar es una serpiente? Olvida eso, supongo que si de otra manera no hubieras podido hablar con ella. Además tienes razón lo mejor será esperar la siguiente oportunidad que tengas para hablar con él.
—Rayos, esto se está poniendo muy complicado. Lo único que me tranquiliza, es que no es una espía del ministerio, al menos no tenemos que cuidarnos de ella.
—Tienes razón, Ron, pero tampoco podemos bajar la guardia. Recuerden lo que les digo. Malfoy trama algo.
—No otra vez Harry, por favor. Deja ese tema en paz. Hay que concentrarnos en estudiar y aprender todo lo posible, mientras averiguas más de lo que ocurre con el profesor Dumbledore.
—Puedes estar harta de escuchar lo mismo Hermione, pero yo sé lo que vi, Malfoy es un mortífago y no descansaré hasta averiguar que planea. —aseguró el azabache antes de tomar sus cosas y marcharse de la biblioteca. Dejando a sus dos amigos, preocupados por su obsesión con ese tema.
NA: 19/05/2015
Estos últimos meses han sido un tanto complejos. Sigo al pendiente de esta historia.
