Capítulo 2
La luz del pasillo casi lo dejó ciego, era muy fuerte, y sentirla directo a los ojos aturdía. No recordaba mucho, aparte de haber caído sobre lo que correspondía ser su pastel y los gritos de tía Petunia llamando a una ambulancia.
-¿Ha tenido antes ataques parecidos?
Petunia negaba con la cabeza, explicando preocupada que era la primera vez que reaccionaba de aquella forma y que era muy inusual en él el enfermarse. Luego, y después de varias preguntas más, el doctor le ordenó retirarse mientras hacia una que otra prueba en su sobrino.
Intentó moverse, aquella postura lo estaba incomodando, pero por más que su mente le ordenaba a su cuerpo este no le respondía con las mismas ganas. Estaba en un estado de parálisis temporal, como si hubieran deseado lanzarle un Petrificus Totalus y este hubiera funcionado, claro que no podía ser eso porque se encontraba rodeado de muggles.
-Ahora… Harry… –el doctor, quién había ordenado a una de las enfermeras que le extrajera la anestesia, pidió a todos los espectadores que se retiraran-. ¿Qué es usted? –inquirió intrigado.
¿Quién es él? ¿Qué acaso no era obvio?
-No le comprendo –Harry podía sentir como sus manos reaccionaban a los impulsos de su mente, eran débiles y lerdos movimientos, algo atontados, pero mucho mejor a creer que no los tenía.
-Pues, es notable que un mago ordinario no es, es más, me sorprendería si dijera lo contrario.
Su mirada era parecida a la que tenía Poppy en la enfermería de Hogwarts, una mezcla de sorpresa e inquietud, pero eso en vez de tranquilizarlo lo asustó. ¿Muggles sabiendo de magos?
-¿Quién es usted? ¿De qué me está hablando? ¿Un mago, yo?... ¿Dónde estoy? –el medidor de pulso que tenía en el dedo empezó a mostrar señales de sobresalto, haciendo que el médico negara con la cabeza.
-Me enviaron de San Mungo, ordenes directa de McGonagall. No te preocupes.
¿McGonagall sabía que estaba en un hospital muggle?
-¿Cómo es posible…?
-Al parecer una señal de alerta les llegó el día de ayer, y déjame decirte que eres un dormilón de primera. Llegué hace seis horas y tú aún seguías dormitando, pero tal parece que los calmantes muggles no tenían mucho efecto en ti. Tuve que mesclar una pequeña cantidad de poción en tu suero para que pudieras sentirte mejor.
-¿Qué día estamos hoy?
-Ya me preocupaba que no lo preguntaras –sonrió-. Según las enfermeras has estado inconsciente por más de 72 horas, sí no fuera porque los medidores mostraban señales de vida hubieran creído que estabas muerto.
-No sé qué fue lo que me pasó –Harry sentía una ligera opresión en la cabeza, pero de seguro eso se debía al tiempo que pasó dormido-. Yo… me encontraban normal en la mañana…
-¿No tenían algún problema físico?
Aunque al ver como este doctor podía mover la pluma en el aire para tomar sus datos pudo quitarle la sospecha de que este sí era un mago, su exaltación no parecía querer tranquilizarse. Aún todo le resultaba extraño ¿Cómo McGonagall se enteró que estaba en un hospital? ¿Qué hacía un medimago de San Mungo atendiéndolo en uno muggle? ¿Por qué sus labios no podían pronunciar tales preguntas? Era como si su boca estuviera también entumecida, y solo pudiera balbucear lo que le pedían.
-Un leve punzón en el pecho… pero no era nada peligroso.
-¿Usted sabe sobre la herencia mágica?
Recordaba haber tenido un leve flash sobre una conversación de esta con Hermione, pero aún no podía saber porque tocaba esos temas.
-Oí hablar de ella en Hogwarts, pero no comprendo que tiene que ver esto conmigo –siseó sin darse cuenta. Aunque se le podía comprender, este sonaba con un acento más… serpentino, como si intentara mesclar el español con un poco de Parsel. Al darse cuenta se avergonzó, y repitió las palabras para que escuche mejor.
-¿Sabes cuáles fueron las herencias de tus padres?
No sabía ni sus nombres hasta hace poco. Negó con la cabeza, aunque después le tuvo nuevamente el punzón hincando su mente. Y era mente porque el dolor se sentía más mental que físico.
-Al parecer, y por la forma en que te chocó, debe ser un gran poder.
Gran poder, deliberó. Hasta donde recordaba, la mayoría de magos mezclaban el nombre "Harry Potter" con poder supremo, era como si su nacimiento estuviera rodeado a solo ese hecho, el niño que vivió contra Voldemort, sobrevivió a sus constantes ataques, y pudo derrotarlo. El amigo que siempre se leal, generoso y amable con el resto. Pero eso no es lo que en realidad sentía sobre su persona, él era Harry… solo eso, Harry. Alguien quién podía cometer errores y no ser cuestionado por ello, alguien quién no podría saber la verdadera razón del universo y no se lo darían en cara.
Odiaba el gran poder como solían decirlo, porque ÉL era original, puro; jamás se rebajaría ante lo que alguien haya decidido imponerle dentro.
-¿No han estado sucediendo cosas extrañas alrededor tuyo?
Estar de por sí en un hospital ya era extraño en él, nunca se enfermaba, ni por más explotado sea. Desde que comenzó el verano en sí se sentía extraño todo su alrededor, si alguien quien no creyera en la magia estudiara su historia, se preguntaría que fue lo que hiso cambiar de comportamiento a los Dursley.
-Mi familia –dijo atontado-, mis tíos, en realidad.
-¿Qué sucede con ellos?
-Desde que comenzó el verano están inusuales, su comportamiento hacia mi persona ha cambiado. Es… como si ellos me creyeran mejor.
El doctor suspiró, murmurando por lo bajo varios encantamientos. Harry no comprendía el porqué del cambio de humor, si tan solo hace un momento no parecía muy cansado. Después de terminar con lo que sería un largo conjuro, le explicó.
-Suelen haber casos, no muchos por cierto, en donde la herencia mágica es tan poderosa que ocurre pequeñas fugas. Si lo pusiéramos en un ejemplo, cuando hay demasiada agua contenida en un espacio pequeño, esta hará agujeros para poder salir, originando las fugas.
Cuando un mago, con la herencia a punto de llegar a su plenitud, sabe que su cuerpo no podrá aguantarla toda de un golpe, hace su propia fuga. Libera pequeñas y constantes cantidades de magia de su cuerpo, siempre como feromonas, para que se pueda acoplar fácilmente al nuevo cambio. Esto hace que las personas que lo rodean tengan cierta adoración y hay veces en que esto se pueda confundir con amor. Dependiendo de lo poderosa que pueda llegar a ser la herencia, los afectados con las feromonas puede cambiar su comportamiento eternamente, otros vuelven a la normalidad después de algunos días
¿Entonces el mejor trato se debía a sus feromonas? ¿Esa era la razón del porque los Dursley lo amaban ahora? Pensaba que… no sabía porque, se debiera a Voldemort. Que tal vez él había hechizado a su familia para que lo trataran mal y pudiera hacer su vida infeliz; pero su condición también era irracional. Hasta donde recordaba, su mamá era una maga nacida de muggle y el apellido de su papá no era muy reconocido… entonces…
-¿Cómo?
-¿A qué te refieres? –murmuró, con un tono de voz más tranquilo que el caer de una gota.
-La herencia en todo su punto. ¿Yo qué heredé? ¿Sí mi mamá era una nacida de muggle porque puede dar con el caso que también tiene herencia mágica? ¿Y si fuera solo papá el que me lo transmitió por qué no solo estudian su historia? No comprendo nada, ¿Por qué no me explicas bien?
Su cara se había enrojecido por el coraje que empezaba a sentir, la rabia de no entender nada se estaba apoderando de él. Su magia, casi palpable al tacto, se endurecía como un expectro patronum, esperando el momento oportuno de atacar al doctor delante de él.
-Harry, no te enojes.
-¿Cómo quieres que no me enoje si dices las cosas a medias? No comprendo nada ¿Ahora ya dejé de ser mago o qué? Hasta el cariño que creía que se debía a una aceptación por parte de los Dursley es por magia, y no tenía la menor idea de lo que les hacía. ¿Qué tipo de herencia mágica tengo como para ser considerada poderosa?
Repasando cada pregunta, el señor que se encontraba delante suyo asentía o negaba con la cabeza, y aún con todo eso seguía murmurando conjuros.
-¿Por qué sigues conjurando? Rayos, ¿Ahora me temes? –siseaba en Parsel. No podía sentir la diferencia, pero el doctor escribía en una hoja algunas de las respuestas.
"Tus feromonas atacan a todos los que te rodean, Harry. Estoy seguro que si tu tía no te hubiera tenido el "aprecio" que mostraba tener, te hubiera violado en el acto. También afectó a las enfermeras, una se estaba desnudando mientras dormías. Descuida, le lancé un Oblibiate antes de retirarla"
Se sonrojó al pensar que una enfermera se estaba desnudando delante suyo, mientras dormía, en un hospital. ¿Cuántas oportunidades tiene uno de escuchar eso? Estaba claro que mientras más se enojaba su magia tomaba mayor poder, pero no podía controlarlo, era como si sus emociones se desbordaran con solo pensarlo.
-Yo… lo lamento… no sé lo que hago… diablos… ¿Soy tan extraño?
"Para haberte enterado recién de tu herencia mágica, tienes un buen comienzo"
Era suficiente alago, ahora se sentía mejor, pero no quería regresar a su casa y ver como al cabo de pocos días los tíos cariñosos y amables que tenía se volvían en ogros tratándolo como un chacho. Era mucha la confusión del momento, ¿Qué clase de herencia mágica le habrá tocado? ¿Vampiros, hombres lobos, sirenas? Tal vez se descubrió que el horrocrux que tenía dentro nunca desapareció y que poco a poco Voldemort controlaría su cuerpo, quién sabe, siempre estuvo demente.
-¿Cuándo podré salir del hospital?
Edmond –como decía en su presentación del pecho-, paró de decir hechizos para tranquilidad de Harry. Al parecer la magia palpable que tenía volvía a ser absorbida por él, pero es no tranquilizó al joven doctor.
-Tengo órdenes directas de la directora McGonagall de enviarte a la madriguera con los Weasley por el resto del verano, pero no puedo estar al todo seguro de los efectos que pueda producir tu herencia en ellos. Así que es tu decisión ir con tus tíos si quieres.
Si es entre ser un chacho o invitado mejor me quedó con la segunda, deliberó frustrado, jamás hubiera imaginado que después de todo lo que había pasado con Voldemort y sus horrocruxes tendría que volver a ser un extraño ser sobrenatural, más de lo que es, cabe decir.
-¿Qué haré con mis cosas, cuando podré ir a recogerlas?
-De eso se encarga el ministerio. Bueno, si esa es tu decisión y no tienes nada más que decir, iré yendo a firmar tu salida. Mandaré a una enfermera para que te desconecte.
Cuando Edmond dejó a Harry solo en aquella habitación de hospital, este dejó fluir su mente con la nueva información que había obtenido sobre la herencia. Si puede que se haya preguntado que más le había dejado sus padres de herencia aparte de los montones de galeones que tenía en su bóveda, pero ahora la idea de tener una herencia no era del todo mala.
-¿Qué tipo de mezcla seré ahora?
Uf, me sentí muy feliz de tener Review en el capítulo pasado, pensaba que todo iba a ser críticas :s
Aún se me es complicado pensar que tengo una historia, no sé, siento que la idea se va de vez en cuando y tengo que releer todo varias veces y nunca termina por convencerme, sé que puedo dar más.
Ehhh... no sé que más decir, jamás pensé llegar tan lejos como para tener un segundo capítulo. Espero no haberles defraudado con esta nueva entrega :)
