Capítulo 3
-¡Harry!
El mencionado giró con dirección a la madriguera, saludando con una mano a quienes serían sus mejores amigos.
-¡Ron! ¡Hermione! Cuanto tiempo sin verlos –gritó, dejando atrás a los elfos que cargaban sus cosas.
El ligero descanso que se había dado en el hospital lo reconfortó bastante, casi sorprendiéndose al verse en el espejo del baño de la habitación antes de salir del hospital. Recordaba que las ojeras que tenía, producto de sus múltiples vuelos nocturnos, habían desaparecido dejando solo una ligera línea oscurecida como cómplice. También su piel, un poco bronceada por el clima, se estaba aclarando retocándolo con cierto brillo dorado. El cabello siempre le resultaría un problema, pero ya teniéndolo por 18 años de aquella forma podría decirse que estaba acostumbrado.
Este nuevo cambio, como él lo denominaba, no solo era notable para su propia persona, puesto a que el Weasley y la Granger tenían expresiones de asombro y aceptación.
-Wow, Harry –murmuró Hermione picaronamente-, si las vacaciones siempre te tratan de esta forma, deberías quedarte siempre en el mundo muggle y vender tus fotos por todo el mundo mágico. Te compraría varias copias.
Lo codeó suavemente, como el simple tacto de una gota de rocío en la mañana, generando misteriosamente un choque electrizante.
Harry se separó solo por la reacción secundaria que sintió al tacto ¿Puede que esta sea uno de los efectos que tiene en magos, no poder tocar a ninguno de ellos si no quiere ser electrocutado? Pero era imposible, cuando se encontraba con Edmond no había sentido aquella corriente, y menos con la enfermera que lo había ayudado a desconectar todas las agujas que tenía, su piel seguía igual de densa que en un comienzo. Tal vez ya se estaba volviendo paranoico, toda su vida se había basado en el temor de que alguien lo quería muerto, que diferencia habría sobre un poder repelente de magos. Absurdo, gritaba su mente, si sigues poniendo esa cara de idiota tus amigos pensaran que te sucede algo. Y, aunque aún seguía desconfiado, se fijó de meta quitarse esa tonta idea de la cabeza.
Hermione había visto la ligera mueca, y algo preocupada preguntó:
-Harry, ¿Estás bien..?
-Pero te quedarías sin el resto de mí –rió nervioso cortando todo rasgo de duda en su cara. Si McGonagall le había pedido ir a la madriguera con los Weasley, era porque de seguro ahí ya sabían cual era su problema, no había que hacer escándalo innecesario para entonces. Miró a Ron que tenía una expresión de no comprender lo que pasaba y decidió usar eso para seguir con el juego-, además, de seguro Ron pone captura de mi cabeza si decides hacerlo.
-Que va –comentó restándole importancia, pero con el mismo toque picante que presentó su novia en un comienzo- , si eso ocurriera sería tu principal mánager. El niño que vivió a tan solo 10 dólares la foto cuerpo completo. Me volvería millonario. Aunque claro, al costado de este pelirrojo buenorro te quedas muy atrás. Tal vez también debería vender las mías, digo, todo el mundo adoraría un desnudo en el lago.
Rió a carcajadas con su propio chiste llamando la atención de los elfos que traían las cosas de su amigo, pero paró al ver la cara de desosiego que tenía ambos al no comprender del porqué de la risa.
-Vamos... pelirrojo buenorro vs. azabache sexy; no me digan que no comprenden.
Hermione puso los labios en una linea horizontal, expresión que hiso que quedara en blanco todo el rostro del pecoso. Harry comprendía que quién llevaba el cinturón en aquella relación no era su amigo, ni en un millón de años podría tenerla si se encontraba al lado de la joven.
-Debes estar cansado por el viaje, mejor vallamos pasando. Ginny preparó un poco de bollos de bath y déjame decirte que le quedaron deliciosos.
Harry asintió con la cabeza mientras arrastraba al Weasley a su casa, quién aún seguía en un estado de trance temporal. ¿Qué habrá hecho antes Ron como para temer a la cara molesta de Hermione?, sin más, conociendo al comportamiento usual de su amigo, no sería muy difícil de realizar.
Los elfos esperaron en la entrada a que llegó Harry, y con todas sus cosas apiladas ordenadamente, murmurando que hasta ahí llegaba su trabajo y que debían volver al ministerio. Harry tampoco pensaba que los iban a dejar entrar a todos, por lo que los dejó ir.
-Avisaré a la señora Molly que ya llegaste.
Les había dicho la rubia mientras que Ron y Harry se las arreglaban para cargar con las pertenencias del segundo. No eran muchas, como se lo imaginaba Ron en un primer plano, pero si tenían su tiempo en llevarlas todas.
-Hasta donde recordaba por tus cartas, dijiste que los Dursley empezaban a quererte -flirteó Ron cargando la jaula de lo que sería el reemplazo de Hedwig, la segunda lechuza que se compró después de la muerte de la primera en la guerra.
-Es una larga y controversial historia. Prefiero contarla cuando todos estemos reunidos.
-Hum, como quieras.
Aunque Ron sabía de que lo que alguna vez hubo entre Ginny y Harry había quedado en el pasado, aún resultaba incómodo pasar tiempo con quien se refería haber besuqueado a su hermana menor. Claro que cuando se encontraba Hermione con ellos aquella pared invisible desaparecía, pero el saber que aún, después de tiempo, existía, molestaba.
-¿Quieres... ir bajando?
-Supongo.
Ambos dejaron la habitación de Ron, donde también se quedaría Harry hasta comienzos de clase, caminando con cuidado para no despertar al espíritu del ático.
Cuando llegaron al primer piso, no le asombró a Harry encontrarse con el ministro, que parecía darles las últimas noticias a los Weasley sobre su nueva condición. Hermione también estaba atenta a lo que decían, explicándoles que no se sabía cual era en sí la herencia mágica que había obtenido, pero que tuvieran cuidado de esta si llegaba a producir estragos en sus actividades. Aparte que debía enviar un informe semanalmente hasta que lleguen a Hogwarts.
-Entonces les encargo a Harry -finalizó Shackebolt, estrechando la mano de Arthur quién aun seguía sorprendido de la condición del joven.
El ministro le dio una mirada a Harry antes de retirarse, murmurando lo que serían los mismos encantamientos que dijo el doctor seguido de algunos aurores cuya imagen no le era muy conocida.
Cuando los extraños desaparecieron por la entrada, el Weasley mayor tomó asiento. La edad lo estaba maltratando, desde la última vez que lo vio, notaba que tenía menos pelo y ligeras arrugas por la zona de ojos y boca. Su piel, de lo que antes era más clara, empezaban a salir pequeñas manchas -producto de haberse quemado de joven- dándole el toque de veterano. Tal parece que ahora no podía mantenerse mucho tiempo de pie, y llevaba un bastón consigo para compensar su problema.
-Harry -vociferó el Weasley, con un tono casi paternal mirándolo detenidamente- ¿Es verdad lo que dice el ministro?
El nombrado asintió con la cabeza, nervioso de lo que pueda pensar ¿También le habrán informado sobre el verdadero por qué de su salida de la 4 de Privet Drive? Pero... vamos, eso era obvio, de lo extrañamente bien que se lo estaba pasando a parar antes de tiempo en el mundo mágico.
-Felicidades muchacho -Harry abrió los ojos con asombro, no se esperaba que los Weasley estarían tan tranquilos con su situación ¿Quién lo estaría si supiera que podía ser controlado con solo acercarse? El Weasley se notaba cansando, pero hacía todo lo posible por parecer jovial-. Ahora ya eres un mago adulto, y por lo tanto debes de dejar de hacer travesuras con el trío.
-Haré todo lo posible.
Balbuceó, sin más ahora se sentía relajado, la tensión del momento se aflojaba.
Arthur les ofreció asiento a los tres en la mesa mientras esperaban a que la señora Weasley llegara de la cocina, con lo que debería ser los bollos de bath de Ginny.
La señora Molly era una mujer regordeta muy amable, siempre vivaz y el punto de apoye de la familia. La edad, de la misma forma que a su esposo, le estaba afectando en ciertas partes. Su piel se veía más oscurecida y con una que otra mancha, las manos algo arrugadas y se podía oír un ligero cojeo en su caminata. Pero a pesar de esto, siempre se mostraba saludable ante los invitados.
-¡Harry! -Exclamó, emocionada-. Oh, dios, que alegría volverte a ver. Si hubiera sabido que vendrías hoy hubieras encontrado la casa más presentable.
La Weasley se acercó al joven para abrazarlo y despeinar ligeramente su maña de cabello, y aunque no se podía ver peor de lo que ya estaba, Harry sonrió.
En el contacto, Harry también sintió aquella corriente eléctrica recorrerle por por todas sus venas, era un sentimiento parecido a el pos consumo del multijugos, sin más no era muy fuerte, por lo que se podía aguantar.
-Esperemos a George y Percy, no demoran en llegar.
Molly se sentó junto y al costado de Hermione con Ginny en su charla de chicas sin darse cuenta de la mueca que generó el menor, pero lo que menos quería ahora era tocar el tema de posibles efectos.
-¿Entonces no estas seguro de lo que eres? ¿El medimago no te examinó o hiso algunas pruebas para averiguarlo? -cuestionó Arthur, interesado.
-Se pasó todo el momento conjurando hechizos para prevenir algún ataque de feromonas.
-Pero a nosotros no nos afecta -Ron se quedó pensativo, el se sentía normal, hablaba con Harry normal, su comportamiento era el usual de siempre.
Luego miró a el resto de los miembros. Su padre se encontraba igual que en la mañana, también Ginny y su madre. Posó su vista en Hermione, también parecía tranquila.
-Debe ser en solo algunas personas.
Siguieron hablando amenamente por un buen rato hasta que los faltantes hicieran su presencia. George llegó junto con Percy, quién al parecer lo estaba ayudando en su tienda de bromas, Sortilegios Weasley, con algunas cuentas y había cierta falla en los pedidos, por lo que tuvieron que tomar tiempo extra.
-Harry, pensé que estabas con tu familia muggle en Londres.
El gemelo sin oreja saltó desde la puerta hasta el sitio del azabache con unos zapatos brincadores, como denominaba, dándole un efusivo abrazo. Detrás de él aparecía Percy, más reservado que su hermano menor, pero con el mismo toque de sorpresa.
-De... decidí venir -siseó intentando no gritar.
Es el mismo choque eléctrico, no cabe duda. Intentó aparentar el gritillo disimulado, pero el sentimiento era como si Dooby hubiera decidido practicarle acupuntura sin experiencia, un millón de choques eléctricos rodeando su cuerpo. Por merlín, ¿Qué me está pasando?
Dios, ya voy en el capítulo 3 y aún mis nervios no me ganan :D Me siento genial. Agradezco todos sus Reviews y las críticas constructivas porque me ayudan a mejorar, pero me ha generado una duda...
¿Ustedes a qué denominan Cliché?
Si sé a lo que se refieren, lo típico y bla, bla, bla. Pero como que el cliché va dependiendo del Libro/Anime que uno valla leyendo/viendo. Y, por mi infortunio, no he podido leer muchas Drarry's. He intentado hacerlo, pero como que en el texto, casi todas las que he intentado (No discrimino a nadie) colocan la "Narrativa teatral", y el leer me resulta incómodo ¿Alguien más con el mismo problema? Y por lo tanto suelo dejar esos fics y me quedo sin ejemplos.
Ehhh... no sé que más pedir. Si alguien fuera bondados de explicarme cual es el Cliché de los Drarry's estaría agradecida.
¡Sorry for the delay!
