Capítulo 4
El rubio se estiró como un felino entre sus sedosas sábanas, intentando retener el frío mañanesco que poco a poco desaparecía en aquella habitación. Repitió el proceso varias veces, haciendo varias posturas y no teniendo los resultados deseados frustrándose, odiaba los veranos por esa simple razón. Intentó todos los movimientos posibles en la cama para lograr dormir en paz, hasta que iracundo por no poderlo obligó a su propio cuerpo a levantarse y poder encontrar su dichosa varita para acomodar la calefacción del cuarto.
De esto se deberían encargar los dichosos elfos, gruñía con sueño. No entendía como su padre dejaba que sus sirvientes desatendieran su habitación en menos de un año.
La luz incandescente de la ventana se colaba por las cortinas, cosa que le fastidiaba porque prefería tonos más oscuros en su plaza. El contraste con el exterior era inimaginable, el sol brilloso alumbrando el jardín principal mientras que dentro de la casa colores monótonos era lo primordial. El gris y azul huérfano adornaban las paredes, con un brillo lúgubre para poder ver.
Con una simple agitación de varita, la temperatura fue bajando gradualmente, hasta detenerse en unos cómodos 14 grados que gustó.
Intentó volver a dormir arropándose con las sábanas traídas desde Egipto, ahora aceptable, pero el sueño parecía haberse ido de él tan pronto como se acomodó. Tonto verano y sus climas de infierno, se quejaba. Y lo que era peor, por culpa de la segunda guerra mágica, ese año debía volver a Hogwarts a dar su "Último" ciclo, lo que significaba que no se había librado del todo de los mandatos de profesores.
Tenía que ser culpa de San Potter, pero claro, él no puede vivir sin ser considerado el héroe del mundo. Bramó mentalmente chasqueando los dedos para que sus sirvientes aparecieran, ya no le apetecía seguir en la cama.
-Amo -con el sonido de un "Puff", a los pies de su cama, se encontraba su elfo personal (Elegido minuciosamente por él mismo) para atenderlo, y aunque era igual de horrendo que el resto de su clase, era el que mejor servía como esclavo- ¿Qué necesita?
-Prepárame un baño -ordenó a regañadientes-. Y avisa a la cocina que bajaré a desayunar, no quiero que el desastre de ayer se repita.
-Como usted ordene, amo.
Comenzó a engatusar los dedos de sus pies mientras se estiraba para quitarse el cansancio, sentía sueño pero no quería dormir, era como entrar en un estado de aparente abandono. Habría tal vez hecho observaciones a su alrededor, pero su habitación no era tampoco muy interesante de ver, siempre eran las mismas cosas todos los benditos años, las mismas paredes, las mismas cortinas, los mismos adornos, las mismas puertas, hasta el arte arcaico hecho a mano en los doseles de su cama eran los mismos. Se sentía aburrido vivir ahí después de tantos años, el Malfoy manor era un lugar muy cliché para él.
-Su baño ya está listo, amo -dijo el joven elfo atemorizado a los pocos minutos.
-Bien, puedes irte y recuerda hablar con los cocineros -echó a la criatura de su habitación como si esta solo fuera cualquier cosa menos un ser viviente, en realidad le daba repugnancia verlo solo con el destruida sábana por lo que prefería ignorarlos. Sin más, este elfo en vez de acatar sus ordenes, se quedó parado observándolo.
-Amo...
-¿Qué quieres? -chistó rabioso, le diré a mi padre de tu comportamiento, animal inservible.
-El amo Lucius dice que baje cuando termine de bañarse -susurró con miedo, intentando parecer valiente ante su dueño.
¿Qué querrá mi padre ahora?
-Ya, ahora vete -dijo tajante, el elfo se fue en menos de lo que había imaginado y Draco pudo tranquilizarse de su presencia.
Se despojó de sus ropas antes de entrar al baño, relajado de encontrarse solo en tan espacioso lugar. No era como Hogwarts, donde debía compartir habitación y duchas, y aunque se hubiera quejado con el director no obtuvo su propio espacio, esto era mucho más privado. Por seguridad y para que no lo molesten, echó un encantamiento de encierro en la habitación por si habían visitas inoportunas, pudiendo disfrutar de las burbujas al máximo.
Era relajante estar acostado en su jacuzzi, con el aroma de jazmín y canela incorporándose en toda la habitación. Le recordaba vagas experiencias en una de sus casas de campo, la que se encontraba al lado de un viñedo, donde también tuvo una ducha igual de relajante. Pero luego sus pensamientos se iban truncando con las palabras del elfo, ¿Por qué quiere mi presencia tan temprano?. No debía pasar de las 8 horas, y al ser domingo era complicado afirmar de que sus padres se encontraran despierto ahora no contaban con muchos labores que hacer.
-La guerra también afecto a inversionistas y familias antiguas; ellos deberían estar más interesado en la realza que en su presencia -bufaba, por lo que decidió apurar su baño antes de que el mismo Lucius en persona decida aparecerse en su baño.
Salió de la tina con uno que otro pétalo pegado a su cuerpo, que desprendió con un poco del agua perfumada a un costado. A sus pies se encontraba sus pantuflas de baño, y doblado en un estante, su bata color vino descansaba esperando a ser usada.
No quería perder tiempo, así que con un simple movimiento de varita se vistió al instante. Sus pantalones verde oscuro de seda, una camisa azul oscura hecha en Dubai, y una camiseta blanca suelta debajo de esta. Listo, su padre no se quejaría con él.
-Padre -murmuró, con el respeto que se merecía-. ¿Me llamaba?
El señor Malfoy estaba con el ceño fruncido, aspirando profundamente, y revoloteándose con un periódico del mundo mágico, El Profeta. Se notaba amargo, carraspeando para llamar la atención.
-Siéntate -ordenó tajante.
Un elfo levitaba su desayuno, huevo revuelto con cola de langosta de Maine y perejil, toda una delicia para su paladar refinado; pero aunque su plato se hubiera visto apetecible, desayunar con su padre lo intimidaba.
Desde navidad, no había vuelto a tener un desayuno con su procreador. Por ese tiempo se estaba retocando la guerra y no tenía tiempo para él por lo que si compartía comidas era con su madre; luego, cuando la guerra llegó a finalizar con la victoria contraria, se vio sumergido en un montón de papeleo para levantar el apellido, y si no fuera por San Potter, de seguro hubieran acabado en Azkaban.
El elfo dejó su plato delante suyo, y le sirvió una pequeña copa de vino tinto para acompañar.
-Come.
Sostuvo el tenedor de mariscos para separarlo con el huevo y poder ingerirlo por independiente, sin quitar la vista de su padre quién aún no soltaba dichoso periódico.
Era casi monótono su comportamiento, Lucius no había bajado la vista en ningún momento excepto para tomar su taza de café negro y darle otro mordisco a sus huevos; mientras que Draco no paraba de observar sus movimientos y buscar el momento oportuno para preguntar que sucedía.
-Es momento que paguemos nuestra deuda con el mundo mágico -murmuró, a lo que Draco levantó la cabeza, curioso.
-¿Qué deuda?
Lucius bajó el periódico y lo miró directamente a los ojos, intimidandolo, pero Draco ya no era aquel mocoso que se asustaba con una simple mirada. Ambos estuvieron en una pelea de vistas, sin querer dar a torcer su punto. El Malfoy mayor, que ya se esperaba aquella conducta rebelde, prosiguió.
-La deuda que tenemos con Potter.
-¿Con San Potter? -promiscuó.
-Interfirió en nuestra condena a Azkaban, el ministro quiere por ende que demostremos nuestra inocencia ante todo el mundo. Es solo diplomacia, luego planean darnos apoyo para realzar nuestros negocios.
Comprendía los puntos, le habían hecho una gran ayuda y solo pedían comprobar que ya no eran mortífagos para volver a confiar.
-¿Y en eso que tengo que ver? -cuestionó, intrigado.
-El apellido Malfoy ha estado pasando por malos tiempos. Hasta los Weasley tienen más poder que nosotros en el mundo mágico -se sobó las cienes, como si fuera un dolor de cabeza lo que continuaría-. Hemos intentado levantar nuestras ganancias con los muggles, pero hasta ellos dudan de nosotros. No nos quedan muchas opciones.
Draco dejó su copa a medio beber en la mesa, olisqueando lo que quedaba de su plato.
-¿Qué tengo que hacer?
Lucius le entregó el periódico inmediatamente, en donde se encontraba encerrado el titular con un corrector "Herencia mágica del salvador". Como decía el título, se trataba de la herencia de San Potter, donde ni él mismo se daba cuenta que había sido fotografiado.
Cuando se creía que el mesías del mundo mágico no tenía más secretos ante el mundo, hace poco ha mostrado con indicios de herencia mágica en el mundo muggle. Actualmente, se está programando pruebas para encontrar que mezclas...
-No entiendo -dijo indiferente, aunque por dentro se moría de la rabia ¿Potter en las noticias? ¿Cómo heredero mágico?-. Hacen mucho escándalo para ser una mera herencia -murmuró con reproche,a lo que su padre asintió.
-Pero nosotros usaremos ese punto a nuestro favor. Veras, las familia Malfoy se ha caracterizado en décadas por poder controlar a seres mágicos -Draco bufó, ese hipogrifo jamás estuvo bajo su control-, y sabiendo que ni el ministerio ni los Weasley tienen el poder suficiente para controlar los futuros estragos que pueda tener, intervendremos nosotros.
-¿Mandato tuyo?
-Del ministro en realidad.
Así que de esa forma ayudaría, controlaría al Potter en su último año académico para darle buena cara a los del ministerio.
-Pero no es por eso que te llamé.
Chasqueó los dedos para que el elfo se llevaba la vajilla, ordenándole que nadie viniera a molestarlos.
-Hasta que el ministerio cuente con confianza en nosotros y podamos realzar los negocios, las deudas que tenemos nos estarán sobrepasando en menos de un año -vociferó cansado-. Tu madre está planeando encontrar prestamistas, pero todos nos piden un compromiso de por medio.
-¿Hablas de casarme? -no se inmiscuyó tanto como planeaba.
-Aun no es del todo dicho, estamos buscando a alguien que quiera prestarnos dinero sin una boda; pero todos ellos te quieren como yerno. Es por lo mismo que deben empezar a llevarte bien con ese Gryffindor, mientras más rápido confíen en nosotros, mayor son las posibilidades de librarnos de tu boda.
Las palabras intentaban procesar más rápido de lo que estaba acostumbrado, pero no quería verse envuelto en un compromiso por dinero.
-¿Hasta...? -tanteó-... ¿Cuanto tiempo promedio es lo que nos queda?
-Finales de mayo del próximo año, y eso es solo si las ventas del vino son tan prósperas como pensamos -se apoyó en el respaldar de la silla sobando sus cienes-. Mientras tanto, nadie debe enterarse, ¿Comprendes? Los inversionistas no deben saber que estamos en la quiebra.
Aturdido, asintió. Si iba a ser el futuro Lord Malfoy, debía inmiscuirse en los problemas para poder ayudar en su herencia y poder ayudar en todo.
-¿Cómo controlo al Potter?
Dios, pensé que no lograría publicar este capítulo. No creí que me tomaría tanto tiempo escribir con la academia y clases de por medio :S
Es algo medio confuso la idea que tengo, intentaré que no sea Cliché como ya me explicaron, pero estoy segura que en algún momento se me escapará una que otra cosa. Ehhh, adoro sus Review :D... me dan energía para querer continuar y no dejarme mucho tiempo en blanco.
Lograré (Como dicen varios) acabar con la historia, no pienso abandonarlo. Nunca me gustaron las historias a medias y menos ahora.
Tengo una duda/pregunta...
¿Hagrid, llegó, a tener contacto con Voldemort antes de que este se convirtiera en el malo? ¿Y si es así, eran amigos? Por que cuando leí esa parte me apreció confusa, ¿Cómo Tom hablaba acusando a Hagrid fingiendo defenderlo? Para eso debieron tener algún contacto previo, por lo que creía que Hagrid era Slytherin. Pero cuando investigué, descubrí que era Gryffindor, y eso me confundió aún más.
¿Alguien sabe en donde encontrar un Beta libre? ¿Qué tenga horario flexible? Como que tengo el temor de que tarde o temprano me desviaré del tema y gustaría el tener una opinión más acerca de mi trabajo antes de su publicación.
Mmm... creo que eso sería todo.
¡Gracias por leer y no se olviden de comentar :D!
