Capítulo 5
-Eso... -comentó, abatido-... no sabría como decirte -respondió con frialdad, tranquilo.
La cara de estupefacto que puso Draco lo sacó de sus caciques, su hijo se estaba juntando demasiado con los sangre sucia y variantes de esta, hasta en su tono de voz la desconcentración se hacía notoria. Realizaba preguntas que desde un comienzo debió comprender y repetía frases sin sentido.
-¿Cómo quieres que controle a San Potter si ni siquiera sé que debo hacer? -bramó el menor, sintiendo que era el colmo, él no podía hacer imposibles, y peor aún si se trataba de temas con la casa enemiga-. Dijiste que nuestra familia es especialista en el control de criaturas mágicas, tiene que haber algo, alguna técnica o un encantamiento antiguo, tal vez runas...
-Los Malfoy no nos hemos encargado del control desde hace generaciones, hay recuerdos vagos, pero nada es una afirmación -esputó con impotencia, haciéndole comprender que no sabía mucho del tema y que no hablara más de lo debido-. Al considerarlos, "seres inferiores", la generaciones de los Malfoy han intentado desaparecer esta habilidad a lo largo de su historia. Tal vez la fortaleza que se tenía inicialmente ya no sea la misma, pero aún quedan pequeñas habilidades innatas.
-¿Y que hay de los Black? -mostró referencia a el apellido de su madre.
Lucius hiso aparecer una copa con vino amargo y bebió todo de un trago, iracundo. Su hijo estaba perdiendo su clase, la etiqueta adquirida a lo largo de los años parecía un mero recuerdo.
-Cada familia oculta sus habilidades ante el mundo, Draco. Pensé que prestabas mayor atención a las clases de etiqueta e historia.
Ambos se quedaron en un silencio informativo, procesando las nuevas noticias a su ritmo cada uno. Draco, quién aun mantenía su compostura, no podía dejar de pensar en que sería considerado el niñero del héroe, hecho el cual sería de burla ante la sociedad.
-Ve con tu madre -dijo al final, encontrando la relajación de donde podía. Tenía muchas cosas de las cuales pensar-. No podemos alargar la búsqueda de prestamistas, mientras más sean nuestros objetivos mayor posibilidad hay de encontrar una salida a esto.
-¿Y que haré con el Potter?
-Hablaré con el ministro -murmuró, fastidiado-. Deben tener documentos de nuestros ancestros, de seguro en uno describen cual es el proceso. Sin encuentro algo... -pensó-... mandaré un elfo a informarte.
Draco asintió, y con una inclinación de cabeza se despidió de su procreador. Con un simple "Alohomora", abrió la puerta trancada para poder retirarse a sus aposentos, donde de seguro se encontraría su madre buscándolo para darle la misma noticia.
-¿Harry, estás bien? -preguntó George, curioso.
Por la mente de Harry pasaban varias respuestas, desde las más ilógicas a las que tendrían su punto si tan solo supiera que mezcla era. Afirmó con la cabeza, intentando desconcentrarse del dolor para que este no se hiciera tan notorio.
-Pareces cansado ¿No prefieres ir a dormir un rato? -comentó Molly a su costado, intentando ayudarle a pararse, cosa que negó.
¿Cuantas veces me habrán hecho esa pregunta en toda la semana?
Tenía que pensar en muchas cosas, y no lograría nada si se quedaba en la cocina comiendo.
-Puedo ir solo -siseó, con cuidado.
Esquivó los intentos de ayuda de los Weasley, no podía dejar que sus gritos de dolor afloraran en la sala, solo intentarían ayudarlo más y eso representaría más dolor, aparte de que ya tenía cierta noción de que cual era la situación y solo él podía encontrar la respuesta.
También ignoró las miradas de Ron y Hermione, quienes parecían leer todos sus pensamientos sin evitarlo. Para esto tuvo que acelerar el paso, y repeler el hombro de Percy quién se había interponido en su camino. Todos los Weasley lo miraron raro, curiosos y sorprendidos por su actitud rebelde.
-Dormiré un momento -murmuró antes de subir las escaleras, dudando-. No... me esperen para la cena.
Saltó los escalones lo más rápido posible, y una vez en el piso superior se encerró en la habitación de Ron con un Partis Temporus, no le apetecía tampoco dejar sin cama a su mejor amigo. Solo... solo quería tiempo para pensar en él. Ya tenía algunas ideas claras de lo que había pasado en esos días, el cariño que le había demostrado los Dursley fue por un ataque de feromonas impropio de su persona; al parecer los doctores no sabían que tipo de criatura era, por lo que tenían mucho cuidado con él y peligroso. Sus feromonas no funcionaron en los elfos -se dio cuenta de eso al ver que no lo idolatraban en el camino- y tal se cree, que tampoco en los Weasley. Sin más, también hay efectos colaterales en eso, sufre de ataques eléctricos cada vez que entra en contacto, y no sabe como remediarlo.
-Harry -escuchó salir por detrás de la puerta-. Soy yo, Ginny. Necesito hablar contigo.
Pretendía fingir que se encontraba durmiendo para no hablar con ella, no le apetecía tener una charla larga y tediosa sobre cualquier tema que se le halla ocurrido; tal vez quería hablarle sobre el "encuentro" que tuvieron en la boda de Percy, pero eso ya era agua pasada para su memoria. Se encontraba en un estado emocional muy delicado como para oír los lamentos amorosos de una menor, ni sabía en que estaba pensando cuando creyó que lograría algo con Ginny ¿Estar con la hermana de tu mejor amigo? No, eso no podía ocurrir.
-Es algo importante -imploró, golpeando débilmente la puerta.
Se le escuchó toser desde adentro, tal parecía que se encontraba resfriada; sin más él no era débil ante una mujer, y menos si usaba una escusa como esa para hablar. Esperó algunos minutos más para que se rindiera, pero cada vez tocaba la puerta con mayor insistencia. Se le escuchó mencionar varias veces un Alohomora en la puerta, pero sabía que no tendría resultado, estaba cerrado con magia.
-No estoy de humor Ginny...
-No puede esperar más tiempo -exclamó deprisa-. Enserio necesito hablar contigo, tienes que salir.
-Ginny -masculló fastidiado-. No estoy en las condiciones aptas. Puedes regresar en otro momento si quieres...
-¡Se trata de Hermione! -chilló agudamente, y aún con la tos se le podía escuchar preocupada-. Está rara, papá dice que puede ser por tu herencia. Parece hiperventilar.
-¿De qué hablas?
-No tengo idea, te fuiste y ella cayó sobre la mesa hiperventilando. Estaba sudorosa. Ron se encuentra preocupado.
La puerta salió volando inmediatamente con lo que parecía ser una bombarda, lastimando de por poco a Ginny en el proceso. Harry ni se había dado cuenta de este hecho, no tenía su varita en mano. Solo contaba con el deseo de salir deprisa y de la nada ya se encontraba afuera.
Cool, pensó la pelirroja, pero no era momento para distraerse.
-¿Dónde está? -masculló, apresurado.
-En la cocina. Mamá está junto con Percy intentando ayudarla mientras George llama a San Mungo a que envíen a uno de sus doctores.
Harry no esperó más y bajó tan rápido como podía las escaleras, deseando que no fuera lo que pensaba. Sin más todas sus dudas se disiparon al encontrarse con los ojos impacientes de Ron. Estaba encrespado, alterado, y miedoso.
-¡Qué le hiciste! -gritó, agarrándolo de su chamarra.
Logró levantarlo algunos centímetros del suelo, por el ejercicio constante que tenía al desnomar el jardín. Harry ni se inmutó por el dolor que sentía al contacto, era horrible, sentía que tendría ampollas en esos lugares después de que todo pasara, pero la condición de su amiga estaba por delante. Como pudo se soltó de su opresor y aceleró el paso mientras más cercana se encontrara la cocina.
-¿Cómo está? -le preguntó a Percy, quien revisaba como podía la condición de Hermione.
-Parece que se le cortó las vías respiratorias, le lancé un Anapneo pero nada está dicho. También presenta altos niveles de libido, su magia se está alterando.
-Debe ser por tus feromonas -murmuró Molly con dificultad. Estaba sosteniendo el cuerpo de Hermione mientras intentaba no entrar en pánico, pidiendo ayuda con la vista.
-¿Qué dice los de San Mungo?
-Están enviando a uno de sus especialista para acá, mientras tanto dicen que te mantengamos alejados de ella -George sorprendió a todos por detrás, evitando hacer que Ron entrara a la cocina y cometiera cualquier tontería-. Puedes esperar en la sala si quieres.
Miró a todos los presentes antes de retirarse, se sentía mal, muy mal. Excluido hasta en la familia que adoras, tú familia, pensaba dolorosamente. Ni siquiera sabía que era lo que sucedía, no le había hecho nada a Hermione, incluso no la había tocado o algo parecido. Todo era muy repentino ¿Por qué solo ella cayó así? No era la única que había tenido conversación con él en los cortos minutos, también estaban los Weasley, nada contaba con lógica.
-Harry... -miró al frente encontrándose con una Ginny miedosa, y preocupada-. ¿Qué está sucediendo?
Es verdad, ella no estaba cuando habían explicado la herencia.
-No es nada -mintió, aún sabiendo que no le creería-. Al parecer Hermione tenía un resfriado e intentó ocultarlo, ahora ese resfriado se ha complicado y está divagando en fiebre. Están llamado a San Mungo porque casi nunca se ve un caso parecido. Descuida -sonrió vagamente-, se recuperará.
La esquivó mientras salía al patio de la madriguera, no quería complicar las cosas ni estar con alguno de los Weasley quienes empezaban a verlo raro. Hedwig apareció en su brazo con un lanzamiento certero, cargando consigo su escoba.
-¿Quieres volar conmigo? -le preguntó emotivo.
La lechuza le ululó en señal de afirmación, y sin perder tiempo Harry se subió en su escoba, con una ligera opresión emocional.
-Tengo que distraerme, si logré vencer a Voldemort una simple herencia no es nada que no pueda controlar -y con esa frase en mente, se lanzó a volar contra su amiga.
-¿Cuál es la condición actual?
-No tenemos nada en concreto -murmuró el joven que la acompañaba-. Puede que se salga de control si lo seguimos manteniendo de esa forma, los Weasley no podrán contenerlo por más tiempo.
-¿Qué hay del domador?
-El ministerio dice que aún debe prepararse, pero que estará listo para el comienzo de clases. Todo esto aún es un misterio para el exterior.
-Y quiero que se mantenga así -afirmó con la cabeza en alto-. Si hay algún problema debo ser la primera en enterarme, comprendes. No podemos descuidar el bienestar del heredero.
-Como ordene.
El joven desapareció por los corredores dejando sola a la mujer, quién decidió dar un paseo por todo el castillo.
Visitó cada área en común, disgustándose por los colores tan tétricos que tenían los Shytherin. Hizo una corta pauta cuando llegó a el área de los Ravenclaw, su inteligencia parecía plasmada en sus paredes. Con los Hufflepuff tuvo un ligero dejavú, cosa que le gustó. Y finalmente, Gryffindor. Era su casa favorita por varias razones, entre ellas el león que adornaba su escudo. Precioso, líder nato.
-No es de sorprender el porqué fue sorteado en esa casa, Potter.
Capítulo 5 publicado :D
Es divertido escribir, y aún mejor si sé que seré leída. Adoro a todos sus Review aunque no sé como responderlos, pero el saber que están ahí me motivan para continuar.
¿Se está perdiendo la noción en algo? Algunas veces me dicen que en mis escritos la idea original se va y comienza a volverse algo monótono, y lo que menos quiero es llegar a ese punto. Si sienten que va muy rápido/lento díganlo. Puede que tal vez no ahora, pero llegará el momento y agradecería que me controlen.
Ehhh... no tengo mucho que decir. Creo que este es mi capítulo más corto hasta el momento, pero se debe a las tareas de mi escuela/academia y el tiempo se me va. Espero que les halla agradado :D
¡No olviden comentar!
