Disclamer: Los personajes de Naruto no me pertenecn y bla, bla, bla.

Os dejo con la historia ;D

El Escorpión Rojo

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Sakura

Me giré sobre la cama, debido al vaivén que mecía al barco, y la luz del sol me dio de pleno en la cara. Me desperecé y sentí como alguien me rodeaba la cintura.

Sasuke me atrapó, estrechándome contra él. Aún dormía.

Sonreí al recordar lo que sucedió anoche, y dirigí una mirada al magnífico ejemplar masculino desnudo que me abrazaba. Su rostro se veía relajado, al contrario de lo que acostumbraba, lo que le hacía parecer mucho más joven. Llevé una mano a su mejilla, acariciando la piel pálida y suave que poseía. Un mechón del flequillo le caía sobre un párpado. Así que se lo aparté con delicadeza, descubriendo las pestañas largas y oscuras que había ocultado. ¡Debía ser ilegal poseer tal belleza!

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De repente escuché la voz de unos cuantos bucaneros, antes de que alguien golpeara mi puerta con urgencia. Maldiciendo al responsable, me volví hacia Sasuke, rezando mentalmente porque no se hubiera despertado.

El moreno hizo un repentino mohín, pero su sueño no había sido interrumpido. Así que con cuidado, me escapé de sus brazos para salir de la cama. Me coloqué la camisola corta que utilizaba para dormir y, cabreada, abrí la puerta.

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- ¡Capitana han atisbado al Escorpión Rojo!- me informó Kiba.- Viene directo hacia nosotros.

- Sasori… ¿Habéis visto si lleva bandera blanca?

- Aún está demasiado distante.

- Con él no se sabe de qué humor vendrá- mencioné, cruzándome de brazos.- De todas formas mantened el rumbo, puede que se trate de algo importante. Aunque cargad la artillería por si acaso.

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Tras el asentimiento de Kiba, cerré la puerta y comencé a vestirme. Una vez me hube calzado las botas de piel me acerqué a Sasuke y le tapé con la sábana. Mi mirada se perdió en sus maravillosos labios, rememorando lo bien que su dueño sabía utilizarlos.

Suspiré.

Habría preferido volver a la cama pero parecía que iba a tener visita muy pronto. Así que, utilizando gran parte de mi fuerza de voluntad, me alejé de él y salí del camarote.

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El ritmo y bullicio del exterior eran frenéticos, mientras mis marineros cargaban cajas de municiones y barriles de pólvora hacia la cubierta. Esquivé a Tenten en la puerta antes de conseguir salir a cubierta.

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- Sucede algo más- me asustó Hinata, saliendo de la nada.

- ¿Qué?- pregunté con la mano en el corazón.

- Nadie ha visto al Uchiha desde ayer- dijo angustiada.

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Me rasqué la nuca a la vez que dirigía la mirada lejos de ella.

- Ha pasado la noche conmigo- murmuré.

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Los ojos violáceos de Hinata se abrieron a más no poder.

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- No habrás sido capaz de…

- ¡Tenemos mucho trabajo, hablaremos de eso después!- la interrumpí rápidamente.- ¿Habéis visto ya la bandera de Sasori?

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Mi segunda me fulminó con la mirada, pero aún así contestó.

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- Sí, para nuestra suerte esta vez no está muerto de celos, y es blanca. Aunque no creo que vaya a durar mucho como vea quien duerme en tu cama.

- No es culpa mía que esté enamorado de mí- me quejé.

- ¡Entonces no le des alas!

- Él sabe que no quiero compromisos, no engaño a nadie- me defendí.

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En ese momento Rock Lee llegó hasta nosotras.

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- Está todo preparado- nos informó.

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Asentí y me dirigí hacia el timón que ocupaba Neji, seguida de Hinata.

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- Calculo cinco minutos hasta que lleguen- mencionó el castaño.

- Bien- dije.- ¿Alguien tiene una manzana? No he comido nada- comenté.

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Neji soltó una carcajada y Hinata negó con la cabeza. Me encogí de hombros, solo tenía hambre…

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Neji fue bastante exacto y, en el tiempo que él dijo, el Escorpión Rojo se encontraba detenido frente a nosotros.

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Sasuke

Me moví en busca de ese calor que había estado junto a mí, pero la única parte de la cama que estaba caliente era la que yo ocupaba. Abrí los ojos y que estaba en el camarote de Sakura, completamente solo…

Me llevé un brazo a los ojos, mientras me maldecía por haber sido tan estúpido. ¿Cómo había podido caer tan fácilmente a los encantos de Sakura? Tenía la situación bajo control y, de repente, me despertaba después de haberle hecho el amor en su cama rodeado por su inconfundible y maravilloso olor por todas partes. ¡Maldición!

¡¿Acaso era un estúpido crío?!

Desde luego que no, así que decidí aprovechar la metida de pata de ayer. Estaba completamente solo en el camarote de Sakura, podía registrarlo para hallar alguna pista de la persona que buscaba.

Rápidamente me vestí con la ropa que estaba tirada por el suelo, para comenzar con el escritorio. Rebusqué en el primer cajón. Estaba lleno de papeles, dagas, algunas manzanas, monedas sueltas, cuerdas… Todo metido a presión.

¡Esta mujer era una desordenada!

Tras clasificar aquel contenido tan variopinto, comencé a echar un vistazo a los papeles. La mayoría eran cuentas en las que se anotaban grandes cantidades de oro, pero también había cartas de navegación muy detalladas, dobladas hasta casi el infinito, y alguna carta personal.

Busqué quienes las firmaban. Y me llevé un chasco al darme cuenta de que todas ellas eran de admiradores masculinos. Aunque el hecho de que estuvieran guardadas hechas una bola, indicaba que las había arrugado y metido en el cajón como si se tratara de una papelera. Sin duda no debían importarle mucho y una parte de mí se alegró por ello.

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En ese momento noté que el barco se detenía y al instante comencé a meter de nuevo el barullo de cosas en el cajón. Hice fuerza para conseguir cerrarlo (en serio, si yo tuviera mis cosas así me volvería loco). Y me asomé al pasillo.

El ruido que venía desde cubierta no dejaba dudas de que algo estaba pasando. Así que cerré la puerta del camarote y me dirigí hacia allí.

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Toda la tripulación se encontraba reunida en la cubierta y un barco aún mayor que el Sirena Errante, se hallaba fondeado frente a nosotros.

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- ¿Dónde te habías metido?- me recriminó Naruto en cuanto me encontró.

- Eso no importa- dije rápidamente.- ¿Nos atacan?- inquirí.

- No, al menos de momento- contestó el rubio.- Conoces ese barco de velas rojas, ¿verdad?

- Sasori de la Arena Roja- recordé.

- Exacto, quien saqueó La Española hace un año, acabando con al menos la mitad de su población. Dicen que es capaz de darle vida a marionetas… Es uno de los mejores asesinos vivos.

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En ese momento Sakura saltó de la barandilla que delimitaba la zona del timón, y cayó sobre la cubierta. Anduvo hasta sentarse sobre uno de los cañones, justo frente a donde estaba un pelirrojo ataviado con una capa y un sombrero de capitán en el otro navío.

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- No me digas que pasabas por aquí, Sasori- la escuché decir tranquilamente.

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¿Cómo podía hablar tan relajada con alguien así?

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- A pesar de que siempre es un placer verte- comentó el pelirrojo, recorriéndola entera con una mirada hambrienta, que me cabreó muchísimo.- Hoy solo traigo un mensaje para ti.

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Sakura se carcajeó.

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- ¿Quién es el que se atreve a utilizarte de mensajero?

- Tu mentor- aclaró serio, la risa de la pelirrosa se cortó al instante.- Quiere que le lleves lo que te pidió cuanto antes.

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Sería capaz de apostar la cabeza a que esa persona era la que yo estaba buscando, y no la perdería.

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- Estoy segura de que ya te han compensado, pero si quieres te ofrezco una comida de agradecimiento por las molestias- le sugirió Sakura.

- Nunca rechazaría nada de ti- aceptó Sasori con una sonrisa ladeada.

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¡¿Qué?!

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Aquel asesino pasó a nuestro barco y cogió a Sakura en brazos, para llevársela al interior.

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- La comida la tomaré en su camarote, llevadla allí- le ordenó a Tenten, antes de desaparecer.

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Apreté los dientes al darme cuenta de que sin duda conocía el camino…

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Después de tanto tiempo he vuelto. La verdad es q he escrito este capitulo de tantas maneras, que casi podría salir otra historia diferente XD hasta que al final me decidí x esta.

Bueno espero que os haya gustado y perdón x la demora u.u

Ja ne ;)