Disclamer: Ni Naruto ni sus personajes me pertenecen y todo eso. Adelante con el capi *-*
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La Hermandad
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Sasuke
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Aquel asesino pasó a nuestro barco y cogió a Sakura en brazos, para llevársela al interior.
- La comida la tomaré en su camarote, llevadla allí- le ordenó a Tenten, antes de desaparecer.
Apreté los dientes al darme cuenta de que sin duda conocía el camino…
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- ¿Para el resto no hay invitación?- reclamó a voz en grito alguien desde el Escorpión Rojo, por lo que le busqué con la mirada, una vez dejé de ver a Sakura.
Se trataba de un joven alto, de ojos azules, aunque solo uno de ellos era visible debido al largo flequillo rubio que le tapaba el otro. Además, llevaba el pelo recogido en una coleta alta.
- Claro, Deidara- le respondió Hinata con una sonrisa afable.
- Eso era lo que quería oír. ¡Ratas de cubierta hora de divertirse!- les gritó a los marineros.
Cogió un cabo y saltó hasta nuestra cubierta, aterrizando junto a Hinata.
- Entre segundos tenemos que apoyarnos- le comentó a la de cabello azulado, mientras pasaba un brazo sobre sus hombros para pegarla a él. Tanto Neji como Naruto se envararon.- Es taaan duro aguantar los malos humos de los capitanes- comenzó a lloriquear.- Consuélame, onee-san- terminó enterrando la cara en su pecho.
Antes de que pudiera detenerle Naruto había llegado hasta el tal Deidara, aunque éste ya había sido apartado de Hinata por Neji, y los dos comenzaron a patearle en el suelo.
Los piratas de ambos barcos se apresuraron a formar un corro en torno a ellos, animando la pelea.
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- ¡Aquí está el ron!- exclamó Kiba por encima del vocifero y los gritos de dolor del segundo de Sasori.
Al instante una marea humana se le echó encima, sepultándole, dejando a la vista al par de perros rabiosos.
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Agarré a Naruto, y Hinata junto con Tenten consiguieron sujetar a Neji.
- ¡Respeto lo de Neji pero al rubio este…- comenzó a protestar Deidara, una vez se levantó del suelo, señalando a Naruto.- Espera, ¡¿No es uno de los generales por los que la marina real ofrece tanto oro?!
- ¿Nos están buscando?- preguntó Naruto sorprendido pero ya calmado, por lo que le solté.
- ¡Y el Uchiha también está aquí!- gritó al reconocerme.
- El Señor de la Isla ofreció sus vidas a Sakura cuando fueron descubiertos por ella en Tortuga- se apresuró a explicar Hinata.
- Ya había escuchado la historia hace unos días- comentó Deidara.- Pero no me lo acababa de creer.
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Sakura
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- No sé lo que habrás pensado Sasori, pero no pienso acostarme contigo- dije cuando el pelirrojo me dejó sentada sobre mi cama.
Él se rió.
- No es por eso por lo que te he traído aquí, aunque no lo descartes tan rápido- replicó, cogiendo la silla del escritorio para sentarse frente a mí.- No quería oídos indiscretos para esta conversación.
Me crucé de piernas y me incliné hacia él.
- Me estás intrigando.
Sasori aprovechó la cercanía para juguetear con un mechón de mi cabello.
- La Hermandad no está nada contenta por cómo solucionaste lo de Tortuga- comenzó a decir el pelirrojo.- Que no pidieras la muerte de los dos generales de mayor pericia de la marina de su Majestad, y además decidieras mantenerlos en tu barco.
- ¿Piensan que les voy a traicionar?- inquirí asustada.
Intencionadamente me acarició el final de la espalda, dibujando con el dedo el símbolo de una nube sobre mi piel.
- Somos Akatsuki, los piratas más buscados y peligrosos del mundo. El hecho de que uno de nosotros tenga a importantes miembros de la marina real junto a él no genera mucha confianza- me susurró al oído Sasori para apartarse después.- Te he querido avisar porque eres especial para mí.
Y entonces reclamó mis labios. Su beso resultaba abrasador y sus caricias tan fogosas que parecía querer marcar su roce en mi cuerpo.
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Le separé con firmeza y la respiración superficial, aunque no sabía si se debía a la situación o la amenaza que ahora se cernía sobre mí.
- La marina también está buscándolos, no solo te enfrentarás a la Hermandad si los mantienes contigo- añadió Sasori aún con los ojos cerrados, como si saboreara mi cercanía.
- No puedo matarlos…
- Si les has tomado simpatía yo me puedo ocupar de ellos por ti- se ofreció abriendo los ojos para mirarme directamente a los míos.
- A Hinata le gusta Naruto, por primera vez se ha interesado en alguien, no puedo hacerla eso…
- Vaya, tiene un gusto un poco extraño, ¿verdad?- comentó divertido.
- Si se lo explico a él, calmará a la Hermandad- se me ocurrió.
- Bueno sería más fácil y seguro si te deshicieras de ellos, pero es una solución- replicó levantándose.- Eso era todo lo que tenía que contarte, así que me iré.
- Te ofrecí una comida- mencioné molesta.
- No es cierto, solo me has dado un aperitivo- comentó con una sonrisa torcida, para recorrer su labio inferior con la lengua.- Pero me contentaré por ahora, ten cuidado, adiós.
Sasuke
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- Tengo algo que agradecerle al General Uchiha- dijo Deidara alzándose el bajo de la camisa. Una cicatriz regular, vestigio de un corte largo, le cruzaba el estómago.
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Hacía cosa de dos años, Sasori había mandado a sus bucaneros, bajo el mando de su segundo, a atracar el banco de la zona que había sido mi primer destino como General. Si se trató de un descuido o de que simplemente subestimaba al ejército, no lo sabía. Pero el capitán pelirrojo no llegó a desembarcar y, dirigiendo a los soldados, logré la captura y linchamiento de al menos la mitad de sus hombres. Se convirtió en una gran victoria a mi nombre, que calló a todos aquellos que despotricaban sobre mi juventud.
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El jaleo producido por los alegres bebedores de ron se tornó en silencio. Un silencio tenso y peligroso, como el que mantiene una pantera escondida entre las sombras antes de saltar sobre su presa. Todos los bucaneros del escorpión Rojo habían reaccionado a las palabras "General Uchiha" como quien grita "Fuego".
Decenas de ojos asesinos me miraban. Pero incluso entre las jaurías de perros salvajes existe cierta jerarquía y, hasta que su segundo no se tomara su venganza o les diera alguna orden, aguardaban a que les tocara su parte del festín.
- ¡Tranquilízate, Deidara!- dijo Neji con voz poderosa-. Si le pones una mano encima será como si desafiaras a Sakura, tenlo presente.
El nombre de Sakura, hizo que Deidara soltara un pequeño gruñido. Se le veía entre la espada y la pared.
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- ¡Deidara, nos vamos!- nos sorprendió Sasori.
El pelirrojo había llegado solo y parecía tener prisa. Así que, al final, su segundo se bajó la camisa con un fuerte tirón y soltó una maldición que habría hecho enrojecer a un tabernero.
- Solo quería dejar mi cuenta en blanco con el General Uchiha, aquí presente.
Entonces Sasori se volvió en mi dirección, más molesto que enojado. Le fulminé con la mirada.
- Creo que ese día mis hombres encarcelaron a veinte de los tuyos, directos a la horca después de eso, por supuesto- dije con veneno-. Si hubieras sido un capitán competente, quizás aún seguirían vivos, y la tripa de tu segundo no estaría dividida a la mitad. Si tiene algo que agradecer es a su inútil Capitán.
Naruto me clavó el codo en las costillas, pero ya era tarde. Todos los bucaneros de Sasori estallaron en insultos, Deidara sacó su espada y Sasori tenía una mueca salvaje en la cara por la rabia.
El capitán del Escorpión Rojo alzó las manos y extendió los dedos, como si fuera un titiritero. Mientras yo me llevé la mano hacia la espada… pero no encontré nada. ¡No me había acordado de que me mantenían desarmado!
Quizás no había sido tan buena idea cabrearlos…
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- ¡¿Puede saberse qué hacéis en mi barco?!- rugió alguien.
Al instante todos nos congelamos.
Sakura avanzaba hasta nosotros y sus pasos parecían hacer temblar la cubierta. Digo parecían, pero quizás no eran imaginaciones mías.
- Todos los que no seáis de mi tripulación o prisioneros, fuera de aquí- dijo con voz gélida.
A pesar de que su tono producía escalofríos, no entendía por qué razón alguien capaz de acabar con la mitad de la población de una isla como La Española, se calmaba y la obedecía sin rechistar. Decían de Sasori que poseía una habilidad extraña, aunque era algo escéptico al respecto, quizás Sakura utilizaba algún truco también…
El caso era que, minutos después, el Escorpión Rojo se alejaba y Naruto y yo habíamos salido indemnes.
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- Neji, Hinata, venid a mi camarote. Tenemos que hablar- les urgió Sakura, antes de desaparecer al interior del barco.
Cuando sus segundos la siguieron, Naruto se me acercó. Y el resto de la tripulación se dedicó a recoger el estropicio que había dejado la visita de los del Escorpión Rojo.
- Parece que de momento te has librado- dijo Naruto.
- Hmp.
- No hagas "hmp". ¡Han estado a punto de matarte! ¡De matarnos! ¡Y ha sido porque no sabes tener la boca cerrada unos minutos! ¿Qué mosca te ha picado?
- No me sueltes un sermón. Precisamente tú, que primero actúas y luego piensas.
- Pues últimamente parece que hemos cambiado de lugares, ¿dónde has estado toda la noche?
¿No se iba a callar nunca?
- Buscando la manera de escapar, dobe.- Técnicamente no era mentira.
- ¿Escapar?
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Sakura
Después de contarles las terribles nuevas, Neji estaba más convencido que nunca a tirar a los dos generales por la borda, mientras que Hinata parecía al borde de un ataque.
- Pero si hablamos con él, podrá solucionarlo- insistí.
- ¿Y piensas ir acompañada por esos dos hasta allí?- cuestionó Neji. Estaba cruzado de brazos y cada dos por tres la pared de mi camarote recibía un puntapié de su parte.
- No creo que sea buena idea…
- A mí me preocupa más saber cómo la marina se enteró de que no murieron al igual que el resto que fueron a Tortuga- intervino Hinata, sin parar de dar vueltas alrededor.- Significa que hay un traidor.
- Había mucha gente aquella noche, seguro que alguno ha ido jactándose de lo que le hicimos a esos dos en algún puerto- dije, recargándome en la silla.- Mi tripulación es leal.
- Yo tampoco desconfío de ella, pero no deseches la idea tan rápido. Debemos estar más atentos de ahora en adelante- dijo Neji.
Solté un largo suspiro cargado de frustración.
- Bien, como no se me ocurre nada mejor. Lo decidiremos por votación- dije con voz de vendedora.- Los que quieran matarlos… ¡que levanten la mano!
Neji alzó la mano de inmediato.
- Esto no es justo- se quejó el castaño.- Hinata y yo nunca coincidimos, así que tu voto es el que decide.- Le saqué la lengua.
- ¡Los que quieran que nos acompañen en el viaje para verlo a él!
Hinata y yo la levantamos esta vez.
- Decidido- dije sin querer pensar en si era una buena o mala decisión.- Hinata, marca el nuevo rumbo, que sea lo que tenga que ser.
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¡Sigo viva! (º.º) (^º.º^) (º.º)
Bueno... Gracias a todos los que me dejáis reviews me alegran el día *-* y me encanta saber vuestra opinión.
También gracias x vuestra paciencia, xq sé lo desesperante q es estar esperando una conti que.. ¡parece que ¡no va a salir nunca! w
Bueno y a todos los que os tomais la molestia de leer hasta aquí, gracias también.
Hasta la proxima actualización -3-
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Nizu
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