Disclamer: Los derechos de Naruto no son míos y todo ese bla, bla, bla.

. .

. .

Nuevo Rumbo

.

.

− Decidido− dije sin querer pensar en si era una buena o mala decisión−. Hinata, marca el nuevo rumbo, que sea lo que tenga que ser.

.

La chica se marchó; pero Neji no se movió, para nada contento.

.

− ¿Estás segura de eso? Además, el Uchiha le busca a él.

− No pienso llevarlo ante su presencia, ¿crees que soy estúpida o una traidora? Los generales se quedarán vigilados por la tripulación, no pisarán tierra.

− Entonces, ¿por qué no dejarlos mejor en algún sitio?

.

Me senté sobre el escritorio, con los pies sobre mi silla.

.

− No tenemos tiempo para eso, Neji.

.

Me agaché para buscar unas cartas de navegación del cajón. Para mi sorpresa estaban delante de las manzanas, y no detrás, como solía dejarlas. Si Neji o Hinata hubieran buscado algo (las únicas personas que se atrevían a meter la mano en mis cosas) lo habrían dejado ordenado y limpio, ya que no soportaban mi desorden. Así que se lo atrivuí a mi invitado de anoche.

Sin embargo no dije nada. Saqué el papel que buscaba y lo desdoblé a mi lado, sobre el escritorio.

.

− Debemos llegar cuanto antes y por la ruta que sepamos que nadie más utilizará, porque el resto de la hermandad no será tan compresivo como Sasori. Estoy segura de que nos atacarán. Y solo hay una…− señalé el camino sobre el papel amarillento.

Los ojos pálidos de Neji se abrieron por la sorpresa. .

.

− Pero esa ruta pasa por…

− Por la bahía del silencio, lo sé− completé por él−. Es la única manera de no cruzarnos con nadie de Akatsuki.

− Quizás sea peor el remedio que la enfermedad, Sakura.

− Solo debemos tener cuidado.

.

Mi segundo soltó una carcajada irónica.

.

− Eso tú, porque eres mujer, para los hombres será más complicado.

− ¡Eh! Qué nosotras tampoco estaremos a salvo.

.

.

.

Sasuke

.

Sakura y sus segundos se mantuvieron encerrados en el camarote de la capitana hasta que el sol se ocultó. Y entonces solo Hinata salió. Al parecer teníamos un nuevo rumbo.

En el comedor, mientras cenábamos, no se hablaba de otra cosa.

.

− Algo importante ha tenido que decirle Sasori− le murmuré a Naruto. El rubio masticaba el trozo de pan que acababa de arrancar con los dientes. No pude evitar alzar una ceja−. Si tu familia te viera comer con estos modales se quedarían horrorizados.

− A donde fueres haz lo que vieres, Sasuke− se defendió mientras cogía su vaso−. Importante o no, nunca olvidaré cómo le hizo agachar las orejas y marcharse con el rabo entre las piernas−se rió.

− Sí, eso fue bastante extraño.

.

Un par de días pasaron y no había vuelto a ver a Sakura ni una sola vez. Había pasado mi turno en la cocina, así que tampoco podía ser quien le llevara la comida, y ella no salía de su camarote nunca.

Además noté que, poco a poco, la tripulación se veía cada vez más tensa. Los bucaneros apenas hablaban y, si lo hacían, eran un par de palabras agarrotadas y de nuevo imperaba ese extraño clima. Le pregunté a Naruto si sabía algo, ya que se llevaba mejor con los piratas que yo, pero a él tampoco nadie quiso explicarle nada.

Al final pensé que seguramente Sasori había convencido a Sakura para que se deshiciera de Naruto y de mí. La gente de la tripulación apreciaba a Naruto, por no hablar de la segunda de abordo. No debía hacerles mucha gracia su muerte. Respecto a mí… La única que podría sentir algo a mi favor era Sakura, y no la veía desde hacía dos días. Seguramente pensara no mirarme a la cara hasta el momento en el que mandara matarme o lo hiciera ella misma.

Sin embargo no había llegado tan lejos para rendirme, para morir en medio del basto océano, y convertirme en comida para peces. Así que la tercera noche me escabullí durante la cena, y fui al camarote de la capitana del navío.

Cuando llegué ante la puerta de madera llamé. No había sido mi intención, sino la costumbre que me habían exigido los buenos modales toda mi vida.

.

− Adelante−me contestaron desde dentro.

.

Pasé, encontrando a Sakura tirada en la cama. Vestía únicamente una delgada camisola sin anudar el cordel del cuello, por lo que se podía contemplar el principio de su suave pecho. El calor estalló en mis venas, a la vez que ella me sonreía apoyándose en un codo.

Sacudí la cabeza; en este momento necesitaba pensar con ella, en vez de con la entrepierna. Mi vida y la de Naruto dependían de ello.

.

− ¿Desde cuándo puedes andar libremente por mi barco, Sasuke?

.

Si la molestaba no lo parecía, más bien lo contrario.

Su lengua acarició su labio superior… Estaba a punto de arrojarme encima de ella, pero me controlé.

.

− Lo cierto es que tu tripulación parece preocupada por algo más importante que mantenerme vigilado.

.

Sakura suspiró, perdiendo el buen humor.

.

− Y has venido a enterarte de qué es, ¿verdad?

.

La pelirrosa se sentó sobre su cama y fijó sus enormes ojos verdes en mí.

Dudaba que existiera mujer más bella que la que tenía delante. Tenía el cabello rosado sobre uno de sus hombros, mostrando la delicada línea de su cuello de piel clara y suave que también dejaba al descubierto su sugerente escote. Había cruzado sus piernas torneadas, que balanceaba, quedando sus pies a escasos centímetros del suelo.

Asentí, intentando enfocarme solo en su mirada.

.

− Sasori no me trajo buenas noticias. Hay gente que cree que salvaros la vida a ti y a Naruto fue una traición por mi parte−. De repente parecía que ya no me miraba a mí, sino que veía más lejos−. No son muchos…, pero son peligrosos.

− ¿Los conozco?

Sakura volvió al presente con mi pregunta.

− Si estás vivo es porque no, al menos en persona.

Sin duda exageraba, pero no dije nada.

− ¿Y sus nombres?

− Sus nombres no importan Sasuke, debo pasar desapercibida por un tiempo, hasta que arregle las cosas.

»Si alguno me encuentra será una lucha a muerte. No deseo matar a uno de mis hermanos, así que haré lo que esté en mi mano para no cruzarme con ninguno. Eso es lo que tiene a la tripulación preocupada.

.

− Espera un momento… ¿hermanos? ¿Son tus hermanos?

Ella sacudió una mano, restándole importancia.

− No son hermanos literalmente, son los miembros de mi hermandad.

De repente alargó la mano y me agarró de la muñeca, para tirarme junto a ella en la cama.

− No…− conseguí decir, pero me besó callándome al instante.

Aventuró una mano bajo mi ropa, cuando alcanzó cierto lugar se me escapó un gemido. .

Dejó de besarme y me miró con la respiración entrecortada. El cabello le caía a ambos lados de la cara, sobre mí, y sus labios hincados por el roce me llamaban a saborearlos y perderme en ella.

.

− ¿No me deseas?

.

Tragué duro.

¿Por qué solo ella me hacía sentir así?

Era la tentación personificada, pero no solo para mí. Y comprendí la razón de todas aquellas cartas de admiradores masculinos. Lo que me hizo acordarme de alguien más… .

− ¿Y das a todos lo que desean?− Ella me miró confundida, sin saber a qué me refería−. Cómo a Sasori.

.

Sakura se sentó, de hecho lo hizo sobre mí, lo que no me ponía en una buena situación pero ahora estaba tan cabreado que no me importaba.

.

− No me digas que estás celoso− suspiró molesta−. Para eso tendría que existir algo entre nosotros.

− ¿Y cómo llamas a esto?− nos apunté−. ¿Para ti no es nada?

.

Ella me fulminó con la mirada.

.

− ¡Todos los hombres sois iguales! ¿Con cuántas mujeres te has acostado, Sasuke?

Esperé que continuara desproticando, pero al parecer quería de verdad un respuesta…

− Hmp. No lo sé, no voy haciendo muescas en el cabecero de mi cama o algo así.

Sakura soltó una carcajada.

.

− ¿Y te has sentido mal por cambiar de una a la siguiente? ¿Verdad que no? Pero con vosotros no se puede hacer lo mismo…

Me senté yo también, apoyándome en los brazos, dejando escasa distancia entre nuestras caras.

− ¡Eso es porque ninguna de ellas me gustaba de verdad!

Sakura seguía cabreadísima. ¡Encima se enojaba conmigo!

− Para tu información, entre Sasori y yo no pasó nada, solo hablamos. Así que la próxima vez, ¡entérate antes de hablar!

.

Los dos giramos la cara, echando humo.

Al final Sakura se quitó de encima y se acostó a mi lado, tapándose con la sábana hasta la cabeza. Si hubiera estado de mejor humor me habría reído de su comportamiento infantil.

.

− Haber si mañana te despiertas de mejor humor, su excelencia− la escuché decir−. ¿O crees que, quizás, te dolerá la cabeza?

¡¿Cómo se atrevía?!

.

.

.

Sí, sigo por aquí. Aunque no lo parecía XD

Feliz 2015! Que consigais cumplir todos los buenos propositos para este año. Yo había pensado salir a correr hoy, y mañana haré lo mismo (pensarlo) porque me cuesta más que a un perezoso ;)

Bueno, espero que os haya gustado el capi. Y gracias a todos los que me mandais reviews, me hacen mucha ilusión.

Matta ne :D

.