Disclamer: Naruto no me pertenece y todo eso. A leer ;)

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Un desayuno por una historia

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Cuando me desperté a penas una muy tenue luz se filtraba por la cristalera del camarote de Sakura. Me senté en la cama y sentí como el gurruño de sábanas que había junto a mí se revolvía. Divertido las levanté, descubriendo a Sakura durmiendo a pierna suelta y la boca abierta. Una sonrisa bobalicona se extendía por su rostro además de la babilla.

Solté una carcajada, y me tapé la boca al instante, esperando no haberla despertado. Sin embargo ella ni se inmutó.

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Tenía al pirata más buscado La furia del Mar, alguien que saqueaba barcos y acababa con sus tripulantes como quien deshoja una flor y con su sola presencia era capaz de intimidar incluso a Sasori El Escorpión rojo (uno de los más sanguinaríos), durmiendo como un ceporro a mi lado.

Se me ocurrió meterle el dedo en la boca para hacerla despertar y molestarla, pero antes de que pudiera tocar la lengua, me mordió. La furia hizo brillar mis ojos mientras apretaba la mano indemne y veía como ella se limitaba a darse la vuelta, aún dormida y con aquella sonrisita tonta.

¡Incluso dormida era capaz de cabrearme!

Pero esta vez no se saldría con la suya.

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Rodé y me puse a cuatro patas sobre ella. Le sujeté las muñecas e inmovilicé sus piernas con las mías, antes de comenzar a pasarle mi cabello por la cara. Cada vez que lo hacía ella arrugaba la nariz, al tener las manos sujetas intentaba rascarse con lo que pudiera. Ponía unas caras más graciosas cuando no encontraba nada, no pude evitar reirme una vez que comenzó a mover la nariz como un ratón.

Aunque al final estornudó y se despertó.

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Abrió los ojos desorientada. Su color esmeralda brillaba por las lagrimillas del sueño. La imagen de Sakura que tenía ante mí distaba mucho de la de la mujer fuerte e indomable que conocía. En este momento parecía inofensiva, una delicada muñequita tan perfecta y dulce como un angel.

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− Sasuke, ¿qué…

Sin pensar en nada más, la besé. A pesar de que aún estaba somnolienta me devolvió el beso.

− Me encanta este sueño− la escuché murmurar mientras besaba su cuello y solté una carcajada.

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No fue hasta al menos una hora después que nos separamos, debido a unos golpes en su puerta.

− Capitana, le traigo el desayuno.

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Los dos atinamos a taparnos con rapidez con las sábanas antes de que la puerta se abriera. Rock Lee apareció con un tazón de algo que parecían gachas y un vaso de agua. El cabeza de huevo se me quedó mirando y una lagrimilla asomó por uno de sus redondos ojos.

¿Eh? ¡¿A ese le gustaba Sakura?!

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− Gra… gracias Lee− dijo Sakura incómoda−. Puedes dejármelo encima del escritorio.

Él lo hizo y se marchó corriendo. Le escuchamos estallar en llanto en el pasillo, mientras teníamos unas enormes gotas en la cabeza.

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− Esto… No sabía que ya era la hora del desayuno− dije, viendo la poca luz que entraba por los cristales.

− Sí… Es por la zona en la que estamos entrando− explicó ella, recobrándose.

Al otro lado del vidrio la niebla se arremolinaba, como si el barco hubiera sido engullido por un espacio gris.

− ¿A dónde vamos, Sakura?− pregunté ahora con seriedad−. Ayer no me lo quisites decir, pero creo que merezco saberlo como los demás.

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Sakura suspiró y salió de la cama para comenzar a vestirse.

− La llamamos la bahía del silencio. Es uno de esos lugares que solo se mencionan en viejas historias para asustar a los niños que quieren llegar demasiado lejos−. Intentaba no mirarla demasiado para escuchar con toda atención lo que me decía, mientras yo también me vestía, porque que estuviera medio desnuda no ayudaba−. Solo hay un camino que puedes seguir para llegar a ella y no hundirte antes. Es subterránea, la única entrada a un sistema de cuevas. Y lo que hay en ellas… Bueno, espero que no nos topemos con ninguna, ya tuve suficiente con sobrevivir una vez.

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Terminó de cambiarse y se sentó para desayunar.

− ¿Quieres?

Arrugué el gesto ante la visión de esa papilla blanca.

− No, y no puedo creer que siendo la capitana comas el mismo desayuno asqueroso que los demás. Yo prefiero esperar hasta la comida y comer algo que sí lo parezca.

− A diferencia de ti nunca he sido una niña rica para poder elegir lo que como o no.

Ya había dicho algo así una vez.

− ¿Por eso te hicistes pirata? ¿Por qué no tenías para comer?

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Me recosté en la pared junto al escritorio, mientras ella atacaba el cuenco.

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− No, me hice porque quería devolver el favor a quien me había salvado de algo mucho peor.

La miré. No parecía tener ganas de seguir hablando de ese tema.

− Tú sabes prácticamente todo sobre mí, ¿no crees que yo merezco saber algo más de ti?

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Sakura se rió.

− No porque tú me lo hayas contado. Yo investigué, tú podrías hacer lo mismo.

− A eso en tierra firme se le llama husmear en la vida de otros, y es de muy mala educación. Si quieres saber algo de alguien, se le pregunta directamente.

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Ella sonrió maliciosamente.

− Hagamos un trato. Si tú te comes lo que me queda de desayuno, yo te cuento un poco más. Un mal trago por otro.

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Miré la cosa pastosa blanca del cuenco, solo imaginarlo en mi boca me dieron ganas de vomitar. Y quedaba la mitad…

Pero también quería saber…

− …

− ¿Y bien?− preguntó la pelirrosa divertida−. ¿Qué prefieres?

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Solo tenía que comerme eso y tendría más información, incluso podría tener algo del que yo buscaba. Solo tenía que comerme esa plasta blanca, esa cosa líquida pero espesa con tropezones duros, solo eso…

Sakura volvió a reírse.

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− ¡Está bien! ¡Me lo comeré!

− ¡Oh! Pues a por ello, tigre− dijo contenta, pasándome el cuenco y la cuchara−. Pero si no te lo acabas no te contaré nada.

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Había pasado por innumerables pruebas desde que había entrado a formar parte de la marina, incluso mucho antes mi propia familia me había entrenado con firmeza. Comerme medio desayuno desagradable no era nada.

Metí la cuchara y rasqué un poco de la superficie, parte de lo que había cogido volvió a gotear al cuenco como una plasta. Me vino una arcada al pensar en llevármelo a la boca.

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− Así no lo conseguirás− se rió al verme.

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No iba a soportar que siguiera riéndose a mi costa. Llené la cuchara, sin apenas mirar, y me la metí en la boca. Esa cosa se pegaba a los dientes y costaba tragarla, pero bebí del vaso de agua y tragué.

Hacer que me pasara por la garganta cada cucharada era más difícil y peor que la anterior, pero al final terminé con lo que quedaba en el cuenco.

Sakura me aplaudió al terminar. Sin duda se había divertido.

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− Ahora cuéntame como acabastes siendo La Furia del Mar.

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Sakura suspiró y asintió.

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− Es lo justo. Bien, siéntate, esto va para largo− dijo haciendo un gesto hacia la cama.

» Mi madre era o es, la verdad no sé si sigue con vida, una prostituta de Londres. De hecho era una muy solicitada por su apariencia exótica. Como te puedes imaginar, a veces ocurren accidentes no desados y más para alguien que a causa de eso tuvo que estar más de seis meses sin trabajar.

» Sin embargo me tuvo, porque sabía que después de seis años su inversión le saldría rentable. Ya que durante ese tiempo me usó de criada para el burdel en el que estaba, y cuando cumplí esa edad me vendió a otro en el que utilizaban a niñas.

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Me dieron ganas de vomitar. ¿Qué clase de madre podía hacer algo así? Esperaba que estuviera muerta, y de la peor forma.

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» Yo había oído de ese lugar antes. Y cuando me llevó hasta allí lloré, pataleé, la supliqué, la juré que haría cualquier cosa que me pidiera…− Noté como los ojos jade de Sakura se aguaban por el recuerdo.

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La cogí de la mano.

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− No hace falta que me cuentes más.

Ella negó con la cabeza, se frotó los ojos con la mano libre y sonrió, aunque solo era una sombra de una de sus verdaderas sonrisas.

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− Tranquilo, lo superé hace mucho tiempo. Es solo que… me cuesta hablar de ello.

» El caso es que al final cogió su bolsa de monedas y se largó de allí tras soltarme de ella con una patada. El hombre del negocio me echó a la espalda y me llevó a que me prepararan para la subasta de la noche.

» Al ser un negocio ilegal aquel burdel no mantenía a las niñas allí, sino que las vendía por una enorme cantidad y se las quitaba de encima.

» Me pasé toda la tarde siendo bañada, vestida y arreglada junto con otras tres niñas. Cuando anocheció nos sacaron ante un montón de hombres ataviados con máscaras de diferentes animales. Todos vestían de manera elegante, y se podía ver el dinero que poseían. Asquerosos ricos que podían comprar la vida de una desgraciada para hacer lo que quisieran con ella. La mayoría de las niñas terminaban muriendo antes de que cumpliera una semana de la venta.

» Por eso, después de que me vistieran como a una muñequita y que me presentaran ante la audiencia, solo podía temblar mientras esperaba para ver quién sería mi verdugo. Mis rasgos siempre han resultado muy llamativos y eso volvió la puja increíblemente alta.

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» Por suerte para mí, el caballero que me compró no tenía el tipo de planes que acostumbraban los que venían a ese lugar. Él quería a un niños a los que enseñar y que pudieran ayudarle a cumplir su sueño. Yo no fui la única a la que salvó. Hinata y Neji también, aunque su caso es muy distinto al mío, a ellos los encontró en un orfanato medio muertos de hambre y con más huesos rotos que sanos. Los habían abandonado porque pensaron que eran ciegos.

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− Esa persona que te salvó es a quien yo busco, ¿verdad?

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Todo encajaba. Un tipo que frecuentaba los bajos fondos e increíblemente rico, al que ella era leal.

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− Sí. Y eso te debería hacer comprender que jamás te diré nada que pueda llevarte a él. Te equivocaste cuando viniste a buscarme.

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Hola! Estoy de vuelta bastante antes de lo que esperaba XD

No es que se hayan movido mucho en este capi pero ya se conocen algo mejor, eso es importante.

Bueno espero que os haya gustado la historia de Sakura, ¿esperabais algo así? Yo no... (Es broma, muy mala xo bueno)

Muchas gracias a los que me mandáis reviews, como siempre me entusiasman y me han hecho escribir antes la conti, especialmente a Dulcecito que me llevas apoyando desde el principio.

Como me enrrollo...

Matta ne ;D