Naruto no me pertenece y todo eso,
a leer ;)
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Viejas supersticiones
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Sasuke
Iba camino de cubierta. Todos con los que me cruzaba se veían pálidos, aunque eso no evitaba que me siguieran mirando con mala cara. Incluso alguno de ellos resultaba más desagradable de lo normal. No me imaginaba el porqué y, la verdad, tampoco me importaba. Lo único en lo que podía pensar era en mi conversación con Sakura.
Ella había dicho que me había equivocado al buscarla, pero yo no estaba tan seguro. Al fin había dado con una persona que no solo le conocía, sino que también sabía dónde se encontraba ese malnacido. Aunque ya no esperaría que Sakura colaborara, tendría que averiguarlo por mi cuenta…
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En ese momento llegué al exterior y fui engullido por una espesa niebla. Los pocos piratas que era capaz de percibir parecían fantasmas. Nunca había escuchado el nombre de «Bahía del silencio», sin embargo estaba seguro que no era más que otro lugar de orografía peligrosa sobre la que contaban demasiadas historias, que el populacho teñía con sus supersticiones.
Aunque tenía que admitir que el silencio que reinaba resultaba muy poco natural, ni siquiera se escuchaba el oleaje contra el casco del barco… Resultaba un poco espeluznante. Fue por eso que el sonido de una conversación llegó a mí, a pesar de que no veía quien la mantenía.
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− ¿Y por qué vamos a esa isla extraña si es tan peligroso?− Reconocí la voz de Naruto.
Se hizo un momento de silencio.
− Su bahía subterránea es un sistema de cuevas, una de ellas te conduce al lugar que desees en un parpadeo. El problema es que en ellas viven… ciertas criaturas. Se cuentan con los dedos de las manos las personas que han visto una y sobrevivido para contarlo.
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Era una mujer con quien hablaba, debía de tratarse de la segunda de abordo, y ella le daba información con bastante más facilidad que Sakura a mí, así que esperé, cubierto por la niebla.
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− ¡¿Y tú piensas ir allí únicamente con Sakura?!
− Ella es una de esas pocas personas de las que hablaba, conoce el camino y siendo mujeres no interesaremos a las criaturas. En el peor caso Sakura podría hacer frente a alguna el tiempo suficiente…
Puf, no me creía nada. Seguramente solo iban a ocultarse a esa isla del grupo que perseguía a Sakura. ¿Qué mejor lugar para ocultarte que aquel en el que nadie se atreve a entrar?
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Decidí volver al interior del barco, nunca me había agradado escuchar conversaciones ajenas y menos si solo eran tomaduras de pelo a Naruto.
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Durante el resto del brumoso día nada cambió, y me tocó limpieza de los calabozos. No me gustó nada tener que volver a ese lugar ni hacer el trabajo de un marinero raso. Pero tampoco era como si me esforzara por hacerlo bien, así que a la hora de cenar estaba fresco como una lechuga al contrario que Kiba, que era quien me había estado vigilando hoy.
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− La capitana quiere verte− me dijo cuando terminé.
Eso me sorprendió, pero prefería mil veces cenar con ella que con el resto de la tripulación.
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Kiba me acompañó hasta el camarote y, tras despedirse de Sakura respetuosamente, se marchó. Sin embargo su capitana no le había hecho mucho caso. Sakura estaba sentada frente a su escritorio, inmersa mientras escribía algo.
− Puedes sentarte por ahí− me dijo con gesto displicente.
Con curiosidad, me apoyé contra su escritorio para leer lo que la mantenía tan absorta. Parecía que trazaba un mapa de algo.
− Me sorprende que un señor como tú elija mi escritorio para sentarse.
− Hmp. ¿De dónde es el mapa?
Suspiró y me miró.
− Son las cuevas. Intento dibujar las partes que recuerdo, hace años que no las piso y tampoco tuve mucho tiempo en su momento.
− ¿Por las criaturas marinas?− Me reí.
Sakura sonrió.
− Me encanta tu escepticismo, el mundo se tiene que ver tan claro con él.
Levanté una ceja.
− ¿Te estás burlando de mí?
− ¡No!− negó rápidamente−. De verdad lo envidio, todo sería más fácil así. De todas maneras tengo trabajo, así que iré al grano.
»Mañana llegaremos a la Bahía del silencio y no nos veremos en un tiempo. Dejaré a Neji como líder abordo, pero le he ordenado que os dé libertad a Naruto y a ti para moveros por el barco. Ya no os tendrán vigilados, aunque aún no podréis dejar el Sirena Errante, ¿de acuerdo?
Abrí los ojos de la sorpresa. Eso era una buena noticia, pero me daba algo de mala espina.
− ¿A qué viene eso? ¿Una última voluntad antes de desaparecer? Además, no entiendo que ganas escondiéndote en esa isla. Tarde o temprano tendrás que salir y los de tu hermandad te encontrarán. Se me ocurren planes mejores…
− No voy a esconderme, esa bahía posee una ruta que me llevará a donde quiero.
Resoplé.
− ¿Una ruta con la que no utilizarás el barco? Es una pequeña isla, no irás muy lejos a pie. Así que no intentes tomarme el pelo.
Sakura se rió.
− Te echaré de menos, Sasuke.
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Tiró de mí y me besó. No era para nada el beso de una dama, sino uno de esos que solo los amantes comparten. Parecía querer fundirse conmigo, su lengua envolvía y jugaba con la mía. Yo enrosqué su cabello rosaceo entre los dedos para juntarla aún más a mí. De repente rompió el beso y me acarició la mejilla con el pulgar, mientras me sonreía.
Fue entonces cuando lo supe: Ese beso era una despedida.
− ¿Cuánto tiempo te irás?
− Solo un par de días− le restó importancia−.Tengo que terminar esto antes de que amanezca. Nos vemos mañana, ¿vale?
Algo confundido me aparté de ella y asentí antes de marcharme. Me quedé apoyado al otro lado de la puerta del camarote.
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No entendía nada y eso no me gustaba. De todas maneras… ¿qué podía hacer? ¿Seguirla? Meterme en un lugar que no conocía y que todo el mundo tildaba de extremadamente peligroso no me parecía lo más inteligente.
Sacudí la cabeza, intentando despejarme.
Solo iban a ser unos días, le estaba dando demasiada importancia. Y esa decisión era mejor que la de matarnos a Naruto y a mí, al menos desde mi prespectiva.
Me separé de la puerta y fui a cenar con el resto de la chusma del barco. Mañana no comería hasta al mediodía, y si no cenaba me moriría de hambre.
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A la mañana siguiente la tensión del ambiente era extrema. El barco había echado el ancla, al amanecer, ante una pequeña isla rodeada de rocas que sobresalían del agua, y que apenas se percibían por la bruma. Ni un solo sonido provenía del peñasco; no se oían aves costeras, ni ningún otro tipo de vida. Y lo que se vislubraba de la isla solo era una descomunal montaña de roca madre, que la niebla ocultaba en su mayoría.
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Sakura había reunido a toda la tripulación en cubierta y contado que Neji estaría al mando, la nueva situación en la que nos dejaba a Naruto y a mí, y que tendríamos que aguardar en este lugar hasta que ella y Hinata regresarán en unos días. Después de eso las dos jóvenes se marcharon en un pequeño bote que se perdió en la niebla.
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Todos observábamos su partida. Yo al lado de Naruto, que no hacía más que gimotear.
− Tendría que haber ido con ella− lloriqueó, agarrándome la manga−. Dejar que vayan solas a un lugar como ese…
− ¡Déjalo ya! Es un lugar como cualquier otro, si Sakura conoce el terreno no tienen nada que temer− dije soltándome.
− ¡Pero hay horribles monstruos ahí dentro!
− ¡Tienes razón!− le dijo Rock Lee, saliendo de la nada.
Los dos se abrazaron llorando como magdalenas. No pude evitar poner una mueca.
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− Es por gente crédula como vosotros que el mundo no avanza. No existen monstruos ni criaturas legendarias.
− Vaya, general Uchiha− dijo Neji, uniéndose a la conversación, aunque con una gesto de desagrado al ver a los dos chicos abrazados y moqueando−. Pareces muy seguro de tus palabras. No sabes cuánto me gustaría mandarte a esa isla, lástima que Sakura me lo haría pagar después.
− Y a mí mandarte a prisión, lástima que estemos en medio del océano.
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El nuevo capitán y yo nos fulminamos con la mirada. Noté como Naruto se soltaba del cabeza de huevo, atento por si debía intervenir.
Suspiré, ¿desde cuándo el responsable era Naruto?
Neji también dio por acabada la lucha de miradas.
− ¡Todos a vuestros puestos! ¡Y quiero al menos seis vigías!− ordenó antes de marcharse al interior del barco.
− Uchiha, Naruto− nos llamó Lee−. Nosotros seremos del primer turno, vamos.
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¿Había algo más aburrido que quedarse mirando al horizonte? Sí, quedarse mirando a un horizonte completamente nublado… Y además tener que estar durante horas.
Estaba sentado al borde del barco, en estribor, llevaba al menos un par de horas sondeando la bruma cuando me pareció captar un movimiento en el agua. Después de tanto tiempo viéndola tan tranquila que daba la impresión de ser un espejo, no podía atribuírselo a ningún pez, ya había comprobado que no había animales en la isla. El inmaculado silencio era otra señal de ello.
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Así que me incliné sobre la barandilla para ver mejor lo que había producido las ondas en el agua. Un brillo fugaz entre la niebla, desapareció bajo el casco de la nave…
Confundido alcé la cabeza y, surgido entre la espesa bruma, vi aproximarse un barco. Sus velas eran blancas y el casco de maderas afiladas, como si se tratara de la mitad de un fruto espinoso. Nunca había visto u oído de ningún navío así.
Casi me tiré sobre la campana más próxima para tocarla. El timbre del metal chocando resultó atronador en medio del silencio que reinaba, casi parecía un sacrilegio. Rápidamente comenzó a salir la tripulación del interior del barco, el resto de vigías y Neji también corrieron hacia donde estaba.
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El ahora capitán palideció, la mayoría de los piratas parecían horrorizados.
− Esa escultura del tiburón en proa… No, no han podido encontrarnos aquí…− dijo Tenten.
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Miré el barco de aspecto espinoso… ¿O sería mejor decir escamoso? La joven tenía razón, la forma de un enorme tiburón había sido tallada a la cabeza del navío, no me había dado cuenta antes.
Cómo si su voz hubiera sido escuchada los miembros del otro barco, comenzaron a gritar. Un clamor propio del inicio de una batalla, propio de un cazador que acababa de encontrar a su presa.
Sin embargo ninguno en el Sirena Errante parecía reaccionar, solo Naruto que los veía tan sorprendido como yo.
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Perdiendo la poca paciencia que tenía, agarré a Neji del cuello de la casaca y le di una sacudida.
− ¡Tú, despierta!− le grité−. Se supone que eres el capitán en este momento. ¿Atacamos o prefieres que les esperemos hasta que el olor a orines de toda la tripulación les espante?
Neji se soltó con un manotazo y, al fin, reaccionó.
− Cállate y guárdate tus bromas, no es el momento. No se puede vencer a ese tipo, no mientras que estemos en el agua…− De repente se volvió hacia los bucaneros−. ¡Levad anclas y arriad las velas! ¡Ya!
Todos en el barco corrieron a cumplir las órdenes, como si sus vidas dependieran de ello.
− ¿Huímos?− le pregunté al castaño.
Soltó una carcajada sarcástica.
− Vamos a intentarlo, otra cosa es que lo vayamos a conseguir.
Puse mala cara.
− Su barco no es mejor que el nuestro, ni tampoco su tripulación es más numerosa, podemos hacerles frente. Huír como ratas asustadas no es…
− ¡Tú no sabes nada!− me cortó−. ¡No huímos de su barco, ni de su munición o de la tripulación, huímos del monstruo que los dirige!
No pude evitar rodar los ojos.
− ¿Otra maldita superstición?
− Tienes los ojos muy cerrados para haber pasado tanto tiempo en el mar. El océano es muy profundo y las noches sin luna tan oscuro que un escalofrío te recorre la espalda. Ante algo tan inmenso que te hace sentir como un grano de arena en medio de la infinidad de una playa, ¿cómo puedes afirmar que no esconde secretos? ¿Qué no oculta depredadores para los que no llegas ni a entremés?
− ¿Y qué depredador terrible se supone que es su capitán? ¿Un calamar gigante? ¿Una ballena asesina quizás?
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Vi la cólera brillar en sus ojos pálidos.
− …Es una persona− dijo con las manos convertidas en puños−, o más bien lo fue. Ahora es un miembro de Akatsuki, y parece más un tiburón. El agua es su elemento y sino nos alejamos de él lo suficiente… Nos destrozará.
Durante unos segundos me quedé callado, intentando encontrar algún sentido a sus palabras. Neji se dio media vuelta y comenzó a marcharse, pero fui detrás de él y le sujeté.
− ¡Espera! ¿Has dicho «Akatsuki»? ¿No pertenece Sakura también a esa hermandad?
− Sí, y no estaría en problemas de no ser por tu culpa− concluyó soltándose enojado para irse.
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Iba a seguirle cuando el barco dio una fuerte sacudida. De repente la popa se levantó casi verticalmente. Caí al suelo y una fuerte oleada de agua me arrastró por cubierta. Sentí un fuerte golpe en la espalda y otro en las costillas que me dejó sin respiración. Logré agarrarme a algo e intenté respirar, pero apenas lo conseguía poque el agua azotaba por todas partes.
La posición del barco cambió y lo que era arriba se volvía abajo. Encontré que a lo que me sujetaba era a una de las gavias. Algunos de los cañones se soltaron, porque rodaban por cubierta y, por los gritos, se estaban llevando por delante a más de uno.
No entendía lo que pasaba. Parecía el peor temporal que había vivido, pero eso era imposible. No llovía, no había viento. Solo unos segundos antes, mientras hablaba con Neji, todo estaba tranquilo…
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Con todas mis fuerzas, soportando los continuos envites de agua, trepé por la gavia para coger altura y poder ver algo. Cuando llegué a lo alto me quedé helado.
Solo nuestro barco era engullido por las olas, únicamente el agua bajo nosotros parecía un toro salvaje intentado derribarnos de él, porque el barco escamoso permanecía sobre aguas tan tranquilas que reflejaban el cielo.
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Entonces lo comprendí. Todas esas historias que me habían contado… eran ciertas.
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Bueno... Estoy de vuelta después de bastante tiempo, la verdad es que no sabía muy bien como seguir, así que por eso he tardado un poco más.
Como siempre vuestros reviews me animan y me hacen querer continuar escribiendo, así que gracias a todos los que me habéis escrito ;D
Espero poder continuar antes el próximo capi.
Matta ne ;)
